Continuamos. No, todavía no me he ido jeje.
Muchas gracias!, por sus reviews, a Anon-chan, Lorena101, Sofia_sanchez. ^^


Las únicas situaciones que serían reseñables en todo el mórbido pretexto de la convivencia entorno a la realidad, con una vaguada al eterno escapismo y un desfiladero hacia al sur, tan separados entre sí.

Los lienzos transparentes se envuelven a pulso firme, sobre el camino del dolor ajeno, consagrándose en riachuelos de dulces lamentaciones. ¡Oh!, se ruega a las estrellas que protejan a los dichosos infelices que han caído en infortunios exóticos. Siendo irresistible, en el reflejo mismo de las persecuciones y el continuo buscar de un lugar tranquilo para renacer.

Es el reflejo mismo de cuando se ha engañado a la razón, a jugar con los pensamientos terrenales, licuándose sin ninguna mancha de la imperfección, siendo irresistible para los llanos y espontáneos mortales que vivían tanto en las ciudades como en las áreas del campo. Las letras, palabras o los versos se quedan cortas ante la fachada de los llamados Ajins. Lo magnánimo de sus habilidades, su belleza innatural e inmoral, de las que ellos son dueños o dueñas, sin profesarlo intachablemente ante el mundo, por estarse ocultando.

El aspecto de Nagai Kei y de su mejor amigo Kaito, se mantenían imperturbables. Porque atrás habían quedado las noches con las caídas blanquecinas y los sudores fríos. El joven de rubios cabellos lanzó una mirada a la desolación que se marcaba en el rostro de su otro compañero de al lado, simulándose en esa aterciopelada y pálida tez, una máscara funeraria, bajo capas y capas de frialdad innata y egoísmo hondamente marcado. En ese momento, los ojos de ambos varones chocaron en intensidad, en un resquebrajamiento que muy pocos podían interpretar, en esas confusas mortificaciones que se levantaban como una brecha alrededor de los dos.

Porque los dos adolescentes, solamente ellos tendrían valor para descifrar los secretos de sus almas malgastadas, sorteando las trampas que se han dispuesto tras el magnetismo del hechizo pleno de un recién cariño adquirido entre ellos. Y tuvieron el alcance de los sentimientos más ocultos, las fantasías mutiladas, la huella de la violencia, el ardor fogoso que ya pasaba una factura, dejando una identidad en algún quicio de la puerta de la vieja habitación.

A pesar de todo, Nagai Kei rodó con frenesí junto con su amigo en medio del pasillo de la vieja cabaña donde ambos llevaban habitando desde hace un par de días atrás; desprendiéndose un fuego a causa del frenesí, con cada segundo en que sus vestimentas les obstruían los movimientos, entre besos y suspiros entrecortados a medida que los cuerpos iban experimentando. Se besaron con más intensidad, de nuevo. Sin tapujos y sin reservas, enervándolos hasta sus propios límites. Los melodiosos sonidos condujeron a amarse sin tapujos, comportándose como amantes ocasionales, pero sobretodo con la prohibición y el veto de los halagos.

Y allá a lo lejos, un destello del sol se vuelve triste, como estará al quedar sin poder despegar en medio de millones de colores y sabores, desde los burlones llenos de carisma hasta las paredes tejidas de un metal impenetrable en los sentimientos de los mortales y de las otras personas que reviven continuamente a pesar de morir.

Con el joven "ajin" de su cabellera oscura, y con el mismo Kaito, siendo tan tangibles sus sonrisas huecas en sus rostros y tan hermosamente constituidas con las patentes de sus martirios. No se lograba distinguir el cielo del suelo y el bien del mal. Además la gloria se encontraba demasiado arriba, en un techo tan inalcanzable como a la vez, de un modo sórdidamente.