Capitulo 2.

Al principio creyó que se trataba de una broma cuando comenzó su padre a invitar posibles pretendientes a cenas y días de caza a Jotunheim. Y siguió negándose a si misma que pronto acabaría su libertad. Estaba consciente desde siempre, que un matrimonio para ella no seria por amor, lo sabia, pero le dolió comprender que seria antes de lo que ella pensaba. Cuando su padre empezó a rechazar a los candidatos que solicitaban su mano, tuvo esperanza de que quizás… solo quizás… con el tiempo Laufey reconsiderara y le dejaría en paz, al menos otro par de anos. Que equivocada estuvo.

Curiosamente, quien llevo a su futuro esposo a su vida no fue su padre, ni las pesquisas por su mano. Quien llevo su destino a su casa fue Helblindi, quien regreso del extranjero luego de una temporada fuera visitando aliados de su reino, en su condición de príncipe heredero. Esa noche, luego de sus lecciones de piano, bajo con su madre a recibir a su hermano, cuando noto la presencia de alguien mas en el salón de visitas. Laufey estaba platicando animadamente, cosa demasiado rara en el, con ese hombre quien al voltear a verla le hizo estremecer. Se paro con dignidad y saludo correctamente a su madre, inclinando la cabeza. Cuando llego su turno no pudo sostener su mirada verde-azul mucho tiempo, el hombre se presento, inclinándose a besar su mano –Khan Noonien Singh, es un honor, princesa –y unos labios frescos se posaron brevemente en su piel. Un escalofrío no muy agradable recorrió su cuerpo y tras pasar los segundos necesarios para no ser considerado una majadería, retiro su blanca mano e hizo una reverencia graciosa en gratitud. La cena, de rigurosa etiqueta, fue esplendida a pesar del poco tiempo para hacerla a la inesperada visita. Laufey hablo con entusiasmo, inusualmente cálido y declarando su hospitalidad al visitante varias veces. Este a su vez, agradeció la distinción que le hacían recibiéndole, y hablo brevemente sobre su estancia hasta el momento en el reino. Loki escucho con atención la platica, intercambiando miradas con su madre quien no tenia idea al parecer tampoco de esa actitud de su padre. Tras degustar el postre, y la sobremesa con las mujeres, su madre y ella se retiraron dejando a Laufey, sus hermanos y el extranjero hablar ya de "asuntos de hombres" en el despacho. Loki hizo una reverencia a todos y sintió la mirada azul en sus espaldas hasta que se cerro la puerta del despacho tras ella.

Su madre le puso al tanto de quien era al día siguiente: un Señor feudal de tierras lejanas que dominaba una amplia extensión del continente, de hecho, casi el doble de lo que Asgard y Jotunheim representaban juntas. No tenía un titulo real, pero casi podría decirse que era el rey de todo aquello. Tenia un amplio ejercito a su disposición y varios reinos se veían obligados a hacer tratos con el, pues la colindancia con sus tierras y el trafico por ella era ineludible. Su inusual nombre al parecer era en parte una denominación de lo que ejercía en si: Khan…un "líder". A Loki le sonaba a conquistador, a déspota. La visita "breve" duro tres días, en los que la princesa y el invitado no habían intercambiado demasiadas palabras, y estaban junto a los demás en las comidas, paseos y cenas que se le hicieron en su honor. De hecho, Loki verdaderamente creyó que era una simple estancia con fines políticos, cuando al marcharse, Khan se acerco a ella y sin mucha ceremonia, le entrego una cajita ovalada, que hizo que a la joven le temblaran las piernas –Alteza –dijo el poniéndola sin saber como en su mano helada por el shock –volveré pronto – le anuncio en un susurro grave y casi ineludible. Se inclino y partió hacia su carruaje. Loki estaba gritando por dentro, deseo arrojarle la caja a las patas de los caballos pero era demasiado tarde. Su padre estaba a su lado, sonriéndole satisfecho y su madre por el otro, abrazándola con ternura. Cuando por fin el hombre se fue y ella pudo llegar a su cuarto se derrumbo en el piso, incapaz de asimilar lo que había sucedido, dejando caer la cajita con el anillo de diamantes dentro.

Loki no lo supo, hasta mucho después, que esa noche un mensajero de Asgard había llegado, con un mensaje del Rey Odin. Laufey leyó el pergamino donde le ofrecían la mano de Balder, el hijo menor, mas joven que la princesa tres anos, en matrimonio y establecer una alianza mas fuerte entre ambos reinos. El rey de Jotunheim escribió la negativa respuesta, agradeciendo el ofrecimiento, y comunicándole que la mano de la princesa ya había sido concedida. Cuando el mensaje llego a Asgard, Thor no pudo evitar sentir una extraña punzada al saber que su pequeña Loki iba a casarse también y desde entonces un dolor leve de cabeza lo acompañaría. Miro a Jane, quien hablaba con su madre Frigga de telas y vestidos y se fue a entrenar un rato.