Capitulo 2:

[POV'S Itami]

Después de un día entero caminando y estando en la villa oculta de la arena, decidí investigar un poco a Gaara, solo para confirmar que no había mentido, todos hablaban barbaridades de él, que si era un sádico sin escrupulos, que si nunca debió ser Kazekage, hice caso omiso a las especulaciones, yo misma sabía lo que eran las malas lenguas. Después de eso y de hacer algunas compras ¿Como ganaba dinero? Fácil, en el oasis hay una roca en el fondo del lago muy rara y cotizada para el empleo de joyas, lo vendo y con eso tengo dinero de sobras.

Después de un largo día regresé a mi hogar, al llegar estaban ellos dos en la casa y con la cena preparada, que gusto. La presencia del shinobi no me molestaba en absoluto, parecía alguien tranquilo y para nada escandaloso, transmitía paz aunque a la vez dolor debido a lo que le había sucedido tan recientemente. Casi se me había olvidado el como era relacionarme con otra persona, bueno en verdad, jamás lo había experimentado si no era por insultos o por el cambio de cosas.

-Ya estoy en casa.

-¿Todo bien?

-Si, pero, tenemos que hablar.

-¿Que ocurre?

Me descalcé para andar mas cómoda sentandome a su lado y al de la hoguera para así calentarme el cuerpo, en el desierto las noches eran bastante frías.

-Es sobre tu hermana.

-Te escucho.

-Esta viva, pero ha quedado en coma por el ataque sufrido.

Le miré, parecía aliviado en parte y terriblemente afectado, incluso se le escaparon un par de esas gotas saladas por sus ojos para terminar cayéndo en su mejilla.

-¿De verdad?

-Si, he escuchado los rumores y yo misma he ido al hospital para comprovarlo, tan solo la he visto a través de la ventana, había demasiados shinobis vigilando o husmeando, creen que irás a rematarla por eso montan guardia.

-Debo irme. - dijo levantandose.

-¿Donde vas a ir?

-A verificar que esta bien.

-¿Estas loco? Te estoy diciendo que te estarán buscando, no seas temerario.

-No me importa.

-Gaara, si te atrapan y te condenan a muerte o a lo que sea ¿Como crees que vivirá Temari sabiendo que un hermano esta muerto y el otro también por querer verla cuando estaba enferma? Sé coherente.

Se volvió a sentar poniendo su mano sobre su entrecejo, creo que tratando de pensar.

-No puedo quedarme aquí mas tiempo con los brazos cruzados.

-Si te vas te matarán, aquel que te tendió la trampa lo hará sin contemplaciones, Gaara, no vayas.

-¿Y a ti que mas te da si muero o no? ¿No eras tu la que decías que desconfiabas de mi y que podía hacer l lo que quisiera siempre que no te delate? Estate tranquila no lo haré.

-¡No es eso! ¡No quiero que te maten, idiota! ¿¡Tan difícil es de entender!? - le grité poniendome en pie ahora yo, quizás simplemente porque eso me daba superioridad psicológica al estar mas alta. Le miré a los ojos simplemente, sin decirle nada mas.

De nuevo se volvió a levantar para quedar delante de mi, joder, detesto que sea mas alto que yo.

-No puedo dejar a mi hermana allí, seguro esa persona querrá rematarla.

-¿Quieres que te maten? Adelante, ve, muerete si es lo que quieres. No te necesito para nada, una boca menos para alimentar.

Salí de la cabaña furiosa, dando un terrible portazo, ¿A quién le importa lo que haga? ¡Que se muera si quiere! Él salió pocos segundos mas tarde, intentó tocarme pero le aparté la mano de un golpe dandole la espalda y cruzandome de brazos.

-Itami...

Hice un gruñido para que se callase, me había acostumbrado a hablar solo con Yuki y aún algunos gestos se me quedaban.

-¿Que harías tu en mi lugar?

-Quedarme aquí.

-Piensalo ¿Y si fuera Yuki? ¿Te quedarías aquí sin hacer nada?

-No... no lo haría.

-Entonces deberías comprenderlo.

-¡Pero no quiero que vayas! - le grité dandome la vuelta - ¡No quiero que te maten! ¡No quiero que asesinen a mi primer amigo humano! ¿¡Porque no lo entiendes!? ¡Imbécil! - le empujé para que cayera al suelo, pero él se mantuvo de pie y cogió mis muñecas para evitar un segundo golpe.

-Lo siento, pero no voy a abandonar a mi hermana. Mañana al alba, iré a la villa de la arena, me gustaría por lo menos, irme sin que estes molesta.

Sin decirnos nada mas, me soltó y se fue al tejado a contemplar las estrellas. Que no este molesta dice, no es mas que un capullo. Yuki me lamió la mejilla, tan solo le miré y ambos nos metimos dentro de la cabaña, dormí abrazada a mi lobo albino toda la noche. A la mañana siguiente, me desperté y Gaara se estaba yendo.

-Así que te irás de verdad.

-Si ¿Estas...?

-¿Enfadada? No, por mi como si te parte un rayo en dos.

Si lo estaba.

-Gracias por todo. - se despidió marchandose, no lo podía creer, realmente se estaba marchando.

Golpeé un árbol con todas mis fuerzas, que haga lo que le de la gana, no soy su niñera, no soy su madre, probablemente ni me considere su amiga. Mentira, yo misma sabía que si, y entendía lo que haría, yo también lo haría pero, no quería tener que soportar su muerte y que todos bailaran sobre su tumba alegrandose por ello y creyendo que era un monstruo cuando no lo era.

De nuevo, me volvía a encontrar sola, de nuevo, impotente y solitaria en ese oasis de tristeza que albergaba mi corazón, sabía que moriría si iba hacía allí, lo sabía de sobra.

[POV'S Gaara]

Itami, era una chica con un carácter feroz cuando se enojaba, sabía que no me guardaba rencor y que lo hacía como rabieta, pero aún así, me hubiera gustado marcharme de una mejor manera. Temari... por favor no te mueras antes de que yo llegue, castigaré a ese diablo que se atrevió a haceros eso.

-Matalo, matalo y despedazalo – me decía aquel ser que habitaba en mi interior.

Y quizás esta vez, si encontraba quién era, le hiciera caso. Caminé y unas horas después llegué a los alrededores de la aldea, estaba mas vigilada que de costumbre, maldición. Empecé a pensar la manera de poder entrar pero entonces, de la nada, una dama con una máscara de color naranja apareció cabalgada en un lobo albino enorme, reconocí a la criatura, Yuki, y su propietaría era Itami. ¿Que hacía ella aquí? Corrió hacia la puerta.

-¡Alto! - dijo uno de los guardas.

Ella no obedeció, si no que hizo todo lo contrario, el lobo atacó a uno de ellos, haciendo que reinase el caos, empezó a huir a través del desierto y los guardas le siguieron, se que miró por un instante hacía mi antes de proseguir su camino. Me había dejado vía libre, para que pasase sin problemas. Esa Itami... era impredecible.

-Ve con cuidado.. - murmuré al aire antes de adentrarme en la villa.

Con gran sigilo logre inflirtrarme allí y en el hospital. Los guardas se habían ido, se ve que al descanso, cosa que a mi me vino genial. Al entrar en aquella habitación de paredes blancas, me acerqué lentamente hasta la cama donde mi hermana, estaba con algunos aparatos enganchada. Allí tan tranquila, sin la energía y fuerza que tanto le caracterizaba, ese sentimiento doloroso se estaba incrustando en mi pecho nada mas por verla de ese modo.

-Temari, soy yo. - le dije sentandome a su lado mientras le apartaba un mechón de su cabello - Pensé que habías muerto, no sabes cuanto me alegro de que no sea así... no lo sabes bien...

No creo que puede disponer de mucho tiempo, así que no me quise poner sentimental, me uedé un rato a su lado, solo contemplandola y sin decir nada.

-Toda la villa de la arena, me culpa de intentar matarte y... asesinar a Kankuro. Pero no te preocupes, no descansaré hasta acabar con esa persona, yo mismo y con mis propias manos. - le dije con cierto aire de ira, quién le había hecho esto lo pagaría, lo pagaría bien caro.

De pronto escuché un aullido, abrí la ventana y estaba Yuki solo.

-¿Y Itami?

El perro tenía una nota.

"¡Idiota, van a por ti, huye con Yuki ahora mismo! ¡Volveremos mas tarde!"

Tenía una muy mala caligrafía pero logré entenderla.

-Adiós Temari, volveré – me despedí de ella sin saber que me oía o no – Si te despiertas, diles a todos la verdad.

Salí por la ventana a lomos del gran animal, subido encima de él se podía apreciar lo grande que era, parecía un caballo casi. Pero al mismo tiempo, fue muy sigiloso ocultandose como podía de algunos ninjas y personas civiles que había por ahí cerca. Cuando casi estabamos en la salida el lobo se detuvo a oler el ambiente y gruñó.

-¿Que pasa?

Aulló y al no recibir respuesta se puso nervioso.

-¿Es Itami?

Yuki asintió con la cabeza, creo que dudando en ir o no, supongo que ella misma se lo habría prohibido.

-Vamos, ya. Puede estar en apuros. ¡Vamos Yuki! - le ordené.

El albino me obedeció y a toda prisa empezó a correr de nuevo hacía el hospital, entrando por la ventana y rompiendo parte del cristal de la habitación. Abrí mis ojos a mas no poder al ver lo que vi, mi hermana por suerte intacta en su cama, pero... Itami en el suelo malherida con un charco de sangre.

-¡Itami! - grité bajando del lomo del animal para tomarla entre mis brazos, le hice varios golpes en la mejilla para que respondiera, pero no daba señales.

Le tomé el pulso, aún respiraba, pero perdía demasiada sangre, si no lograba parar la emorragia, en unos minutos estaría muerta.