Aquí les traigo el siguiente capítulo, el cual pienso que es un problema muy grave y popular entre los adolecentes, incluyéndome… aunque en este momento no poseo ninguno, ¡el frio me los seca y por eso lo amo!, en fin, gracias por los comentarios, aquí les dejo el siguiente capítulo.

Vocaloid no me pertenece, quería aclarar eso antes de comenzar a escribir.

Medicate

2

Acné

-¡Len ya nos vamos! Apresúrate o te dejaremos aquí…- me amenazo una vez más mí dulce y manipuladora hermana antes de salir de la habitación. Yo por mi parte, encerrado en el baño, tenía un enorme problema entre las manos, o más bien, en el lado derecho de la cara.

¿Cómo podía ser posible?, ayer ni siquiera existía y hoy estaba tan grande que necesitaba su propia dirección de correo electrónico. Un enorme, asqueroso, punzante, grasoso y rojizo barro emergió en toda mi mejilla derecha y ahora no sé como taparlo para ir a la playa. No sé si sea una compensación por todos los que jamás me aparecieron, pero bajo ningún motivo pienso salir así a la calle.

-¡LEN!- esta vez entro gritando Rin- ¿Qué estás haciendo?- me pregunto molesta- ¡ábreme la puerta ya! Quiero ver lo que estás haciendo, y no me importa como estés…- se escuchaba bastante molesta y desesperada, los estaba retrasando a todos, ¡maldito acné!- te doy tres segundos para que abras, de lo contrario soy capaz de tirarte la puerta con la aplanadora- era capaz de hacer eso y más, pero la aplanadora la dejaría como último recurso.

-muy bien, te abriré la puerta...- me resigne a decir con desgana- pero antes tienes que prometerme que no te burlaras…- la condicione, muy en el fondo sabía que no lo cumpliría, pero tal vez me pueda ayudar con la gigantesca montaña en mi rostro.

-lo prometo…- me dijo no muy convencida, pero igual le abrí, ¿Qué tan mal podría reaccionar?

-¡¿Qué es eso?!- señalo con un terror fingido mi cara, retrocediendo unos pasos y exagerándolo todo- ¡tienes una cara en tu barro!- termino de hablar y se echo a reír a carcajadas, por poco y se cae al piso de azulejo, eso hubiera sido divertido de ver.

-¡cállate! Dijiste que no te burlarías, ¡lo prometiste!- como lo había supuesto, dejarla entrar solo empeoro las cosas, ahora me sentía como todo un fenómeno de circo y en cualquier momento Rin se pondría a vender las entradas seguramente, cuando terminara de mofarse de mi mala suerte.

-lo sé… perdón…- se tranquilizo un poco antes de proseguir hablando- pero no me esperaba esto… ¡tienes un grano!- inmediatamente me abalance a ella para cerrarle la boca, lo dijo tan fuerte que seguramente todos en la casa ya estaban más que enterados.

-¡¿Qué te pasa?!, ¿Por qué no me tomas una foto y vas a una imprenta para que la noticia salga mañana en todos los periódicos?-me iba a ganar un gran golpe en la cara después de eso, pero igual no la solté- en lugar de burlarte y divulgarlo, mejor ayúdame a borrarlo- le quite la mano y la tome de los hombros, mientras lanzaba un mirada suplicante, que al parecer solo funcionaba cuando ella me la lanzaba a mí.

-¡no!- lo dijo fuerte, claro y decidido.

-¿Por qué?- intente entender su negativa.

-porque no…

-esa no es una respuesta…- en serio ¿Qué clase de motivo puede ser ese?

-bueno, te daré una...- se pone a pensar por unos segundos, todavía atrapada entre la pared y mi persona- ¿recuerdas el "perro" que me diste para navidad hace 3 años?- tuerce la boca y frunce el ceño.

-claro, era uno lanudo y pequeño… lo recogí de la calle porque me dio lastima… creí que te había gustado…- no entendía a qué punto quería llegar con eso.

-no era un perro, era una rata, ¡una rata gorda con demasiado pelo!- por un momento olvide ese pequeño e insignificante detalle.

-vamos no fue tan malo…- me alejo un poco de ella para evitar su mirada matadora- se supone que Kaito es el que da malos regalos, como la vez en que le dio a Miku ese aerosol misterioso para que se le acomodara el pelo…- unas leves carcajadas salieron de Rin, le era tan gracioso el recordarlo.

-ja ja ja, es verdad- calla unos segundos- pero aun así no te voy a ayudar, vámonos ya…- me tomo del brazo y comienzo a jalarme hacia la salida.

-¿estás loca? no voy a salir de aquí siendo el único que traiga esto- señalo con el dedo al rojizo punto en mi cara.

-no es tan malo, además…- saca la cabeza por el marco de la puerta y se asegura de que no hubiera nadie escuchando en el pasillo- ¿Qué te hace pensar que eres el único?- cierra la puerta y me dice casi entre dientes.

-¿Qué? ¿No lo soy?- ¿no lo era?

-claro que no, Miku tiene una segunda cabeza en el cuello, o que ¿creías que solo comenzó a llevar una bufanda por salir con Kaito?, nada de eso…

- no lo puedo creer, ya se me hacía bastante raro…- me sentía mal por levantarme en ánimo escuchando desgracias ajenas similares a la mía.

-y Meiko, la razón por la que no usa escote es porque tiene salpullido en el pecho y un enorme grano a punto de explotarle en la parte baja de la espalda- me sentia como si estubiera dentro del programa de chismes matutinos, ¿Cómo era posible que pudiera estar en todo?

-a Kaito no le he visto nada, pero tiene una infección en la garganta y no puede comer helado…

-eso explicaría porque ha estado llorando toda la semana- ahora toda la conducta extraña de los demás ya no me parecía tan extraña.

-incluso…- toma aire y se lleva una mano al rostro, bueno, al fleco para ser más específicos- yo también tengo uno…- se lo levanta un poco y efectivamente ahí estaba una enorme y colorada erupción facial escondida entre el mar de cabellos rubio sujetos con dos horquillas.

-aun así sigue siendo muy injusto…- cruzo los brazos indignado- a todos les salieron el lugares fáciles de ocultar, pero yo con que voy a solucionar esto…- lo vuelvo a señalar una vez más, ya hasta estaba comenzando a pensar en un nombre para él.

- si no puedo quitarme el que tengo yo ¿Cómo quieres que te ayude con el tuyo?, deja de quejarte y vámonos ya, nos han estado gritando desde hace cinco minutos- apago la luz al salir.

-no me siento con ánimos de ir Rin, creo que me está comenzando a doler la cabeza y el estomago…- invente, ya no me sentía como la cosa más rara del mundo, pero aun así no quería salir luciéndolo.

-o vienes conmigo…- levanto el dedo índice y se preparo para lanzarme una amenaza- o no te dejo entrar a mi habitación esta noche…- me susurro al oído y sentí como todos los cabellos de la nuca se me erizaron.

-¡vámonos!- dije sin chistar, dejando toda la vergüenza atrás, tomándola del brazo y saliendo a toda prisa de ahí, ¿Por qué no dijo eso desde un principio?

Que manipuladora puede llegar a ser Rin, ja, me gusto este capítulo por que en verano me salen muchísimos, bueno, cada año me salen menos (me estoy volviendo vieja… ya estoy pasando la pubertad T_T… dentro de poco será legar que beba…. Y así no tiene chiste), pero aun así uno que otro se escapa.

El próximo será sobre Miku y sus problemas capilares…

Adiós y buen día!

Paz!