2. El por qué de la falta de fe.
Han pasado apenas cuatro días del ataque del kyuubi, los destrozos que dejó a su paso son apenas el mínimo recordatorio de la tragedia. Los muertos y daños no han terminado de ser contabilizados, la tragedia parece traer memorias enterradas a la fuerza de la Tercer Gran Guerra que finalizó no hace mucho.
Un aire de renacimiento y cambio recorre la aldea, tras el sacrificio del cuarto hokage hay una transición de fuerzas, con la restitución del anterior; el Consejo sabe que hay muchas cosas que arreglar pero hay un problema principal que tienen que reparar.
Los Uchiha.
Nadie se ha atrevido a lanzar el dedo acusador, ni la voz defensora, es como un secreto a voces que no se confirma pero nadie niega. Madara Uchiha estuvo detrás de todo, un nuevo levantamiento que demostró que la fuerza del clan que controla el fuego no es para tomarse a la ligera. El recién reinstalado hokage pide paciencia y tolerancia a todos los que quieren un alto definitivo a la amenaza que representan los dueños del sharingan.
-¿Y qué vamos a hacer? ¿matarlos? ¿Culpar a todos por las acciones de uno?- pregunta irónico el nuevo líder.
Nadie dice sí a nada, no se les puede matar… no porque sea imposible, es muy peligroso, no es justo adjudicar las culpas de Madara a todo el clan, pero saben que no son de fiar, que ese repentino golpe puede repetirse.
-Ya les dimos la vigilancia de Konoha, ellos han demostrado su lealtad. Muchos de ellos murieron defendiendo a la aldea, ¿qué otra prueba quieren?-
-Los queremos lejos de todos, no queremos que se mezclen con los demás… pueden ser más peligrosos.- Uno de los ancianos exclama después de hacer un rápido sondeo entre los demás.
-No puedo hacer eso…-
-Puedes, y lo tienes que hacer.-
Sarutobi se ha visto atado de manos, ponerse a favor de unos y darle espalda a otros no es sabio si espera un largo tiempo en su readquirida posición, con firmeza y resignación lanza un edicto que obliga a todo Uchiha a vivir en un territorio delimitado de la aldea.
…
-¿Cómo se atreven a hacernos esto? Después de todo lo que hemos hecho por ellos.-
-Tranquilízate, no nos está retirando de la vigilancia de la aldea.-
-Pero nos recluyen como si fuéramos una amenaza.-
-No importa; si peleamos sin razón habrá sospechas, y nunca podremos hacer nada.- Fugaku calma las ansias fúricas de los congregados en la reunión secreta del clan donde discutirían cómo tomar el decreto del hokage. Deciden que no discutirán para mostrar una especie de buena voluntad pero lo que ellos acuerdan no lo interpretan todas las familias que de un día para otro tienen que abandonar sus hogares y trasladarse a una zona delimitada por altos muros como no se había visto antes en Konoha.
'¿Qué creen que somos?' '¿Acaso no saben todo lo que hicimos?' '¿Así nos pagan?'
Frase tras frase llegan a los oídos de Itachi, sigue a su madre de cerca que carga a su hermano de casi cinco meses, Mikoto no tomó tan mal la noticia y quiere creer que es para mejor. Llegan al sitio designado, las cosas ya han sido trasladadas por varios ninjas para apresurar la mudanza colectiva.
-Parece que tienen mucha prisa por sacarnos.- Fugaku comenta agriamente ayudando a Mikoto a desempacar.
-Ya, ya… esta casa me gusta mas, el patio es más grande y Sasuke va a necesitar mucho espacio cuando empiece a caminar. Y tenemos más cerca el bosque, Itachi puede tener más libertad de entrenar ahí.-
Fugaku arquea una ceja, nunca ha dejado de sorprenderle esa habilidad de su esposa para hallarle el lado brillante a la situación más oscura. -¿Dónde está Itachi?-
-Está conociendo el lugar, dice que entrenará después.-
-¿Cómo que va a entrenar después? Las clases siguen suspendidas, no puede estar perdiendo el tiempo ahora que está con los más avanzados, ¿te imaginas lo que pasaría si de pronto empieza a bajar de nivel?-
Mikoto sonríe pero no dice nada por las exageraciones de Fugaku, -Ya regresará.-
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Olvidándose por un rato de la rutina de entrenamiento y estudio, Itachi camina por lo que es ahora el barrio Uchiha, ve las casas comenzar a ocuparse, hay construcciones de todo tipo y no todas son precisamente amplias y suntuosas como la que ahora es su vivienda, se encuentra con precarios conjuntos en los que las familias de más bajo nivel tienen que vivir.
-Miren quien nos visita, es culpa de tu papá que estemos aquí.- Unos niños (y no tan niños) le gritan enojados.
-Sólo por que tú no tienes que vivir aquí, ¿vienes a burlarte de nosotros?-
-Estábamos mejor donde vivíamos.-
Los niños se acercan a Itachi, él no los ve como amenaza, sólo quiere evitar la pelea pero si lo atacan sabe bien como defenderse. Se siente la tensión entre unos y otros, mientras se preparan para atacar, a los ojos de los pocos que les prestaron un poco de atención, es otro juego de niños, están demasiado abrumados por la novedad de la situación que creen lo hacen para distraerse.
-No sean tontos, saben que no van a poder ganarle.- Una voz se pasea por el campo de batalla y hace reaccionar a todos, -este lugar ya es demasiado deprimente, no lo hagamos peor.- La voz vuelve a escucharse y todos voltean al recién llegado.
-¿Shisui? ¿qué haces aquí?-
-Vayan a ayudar a sus papás, hay mucho trabajo que hacer, aprovechen que todavía no empiezan las clases.- Shisui mueve un brazo apurándolos.
Los chicos asienten y obedecen sin discutir más, es común que alguien con la popularidad de Shisui sea escuchado sin apelaciones. El único que no se mueve es Itachi, levanta la mirada al cielo y empieza a caminar cerca de ese muro que tanta curiosidad le ha atraído. Shisui lo alcanza y camina a su lado sin hacerle plática. Y a Itachi no le molesta esta presencia.
Es la única que le ha hecho tolerable la rutina del diario desde que lo conoció.
Porque sin Shisui, el desencanto sería la palabra que mejor definiría la vida de Itachi.
No sólo se decepcionó de la academia a donde tantas ganas tenía de entrar, creyendo que podía encontrar más compañeros con sus ansias de aprender y crecer en poder para prolongar la paz que ahora reinaba en la aldea… no, todos si querían poder y hacerse fuertes… pero para poder guerrear entre ellos y poner en alto la estructura ninja de Konoha.
Aunque la presencia del cuarto hokage era suficiente aliciente para el pequeño Itachi, parecía que no importaba todo lo que Minato hiciera, la naturaleza bélica de la gente no podía quedarse apaciguada y quedó bien demostrada con lo que pasó tras el kyuubi. Y su ahora expulsión… la cadena de conspiraciones y falsedades que se desataron y terminaron en la segregación de su clan. Todo era terriblemente igual que los años de Tercer Gran Guerra.
-¿Qué tal tu casa?- Shisui le pregunta.
-Bien, se parece mucho a la otra.-
-La mía también, tenemos suerte que no nos dejaron en donde el kyuubi hizo más destrozos.-
Itachi no puede ocultar su sorpresa de que Shisui se atreva a mencionar al demonio que asoló la aldea, después de que fue pronunciada una ley que prohibía hablar de él. Después de asimilar su sorpresa Itachi sonríe.
Si, por eso es que Shisui es la única persona que lo anima a pensar que no todo está perdido. –Era lo menos que podían hacer.-
Ahora es turno de Shisui para poner cara de desconcierto, como que no cree haber escuchado bien, ¿Itachi se queja? -¿También crees que no fue justo que nos enviaran aquí?-
-No sé si fue justo o no, pero no fue lo correcto. Esto no soluciona nada.- Itachi de nuevo mira al cielo ahora que empieza a oscurecer.
El mayor mira al niño con fascinación y (lo tiene que reconocer) admiración. Sabe que fue correcto cuando juró haber visto algo distinto en ese pequeño prodigio que se unió a su clase al poco tiempo de que el niño ingresó, Itachi no es como los demás; su nivel de comprensión supera a todos los de su edad e incluso, a muchos de los mayores.
-Si fuera verdad que Madara está vivo y fue el que hizo todo eso, ¿tú que hubieras hecho si fueras hokage?- Shisui pregunta queriendo saber que postura tiene Itachi.
-Ni tú, ni yo, ni nadie más aquí es Madara.- Dice simplemente.
Shisui asiente no cabiendo de sorpresa de la respuesta, así es el pacifista de Itachi, él no reparte culpas ni busca quien resarza el daño, pero no siempre lo acepta.
-Vamos a mi casa, mamá cocinó tan pronto estuvo lista su cocina, ¿qué dices?-
Itachi niega, -No, en casa están muy ocupados y Sasuke empieza a gatear. Mamá puede perderlo de vista.-
El mayor asiente y se despide del otro que se aleja corriendo, Shisui sabe que no podrá hacerlo cambiar de decisión, la otra persona que comparte con Shisui la devoción de Itachi, es su hermano menor.
Itachi regresa a casa y se abre paso entre las cajas que se apilan en el pasillo de la entrada, nota otros Uchiha que las distribuyen entre las muchas habitaciones, ve a su padre dirigiéndolos pero no se anima a ir con él porque sabe que Fugaku no perderá tiempo en reprocharle su ociosidad apurándole a entrenar. Va al patio trasero, Mikoto está en una de las orillas sembrando pequeñas matas de flores, Sasuke juguetea en el centro del empastado con unas varas de bambú.
-¡Itachi, que bueno que llegas! Tu hermanito empezaba a extrañarte.-
-Conocía el lugar.-
Mikoto no sabe si le dice a ella o a Sasuke, Itachi lo ha levantado ya y lo toma por las manos animándolo a caminar, Sasuke es muy pequeño, sonríe emocionado porque es capaz de reconocer a Itachi de inmediato. Mikoto hace una mueca mental, no puede creer que su segundo hijo se emocione así por su hermano y no por ella que lo ve día y noche, pero sonríe de inmediato. Orgullosa, las cosas se ven bastante bien desde su perspectiva.
-Itachi, ¿qué haces? Te dije claramente que necesito hablar contigo.- Fugaku se aparece al poco tiempo rompiendo el encantador cuadro que hacía sonreír a Mikoto.
Ella le lanza una mirada fugaz 'no lo presiones, déjalo para más tarde' parece decirle, -Ayúdame con la comida.- Mikoto detiene a Itachi antes de que vaya con Fugaku.
-Iré después,- dice a su madre, y sigue a Fugaku.
Ya no es novedad las pláticas de su padre que más bien deben llamarse sermones, Fugaku está empeñado en que Itachi aproveche todo su potencial y las oportunidades que pueden irse abriendo conforme él vaya mostrando más y más habilidades. -¿Qué has estado haciendo? Te dije que no debes estar perdiendo el tiempo en este momento, las clases todavía no son anunciadas otra vez. Las cosas serán más difíciles, ahora es cuando menos tienes que bajar de nivel. ¿Entiendes lo que esto significa para todos?-
¿Pero que respuesta puede esperar de un niño de esa edad? …se le pide demasiado, Fugaku sabe que puede hacerlo pero no espera que Itachi lo razone del todo.
-Si, no voy a fallar.- Itachi inclina un poco la cabeza y se retira.
Y así se siguen los días a semanas, las semanas a meses. La aparente calma regresa y la rutina se vuelve a formar. Lo que no había pasado, sucede y no puede tener más contentos a Fugaku, Mikoto y todo Uchiha que aún sigue resentido con la aldea, el niño genio del clan se ha graduado con tan sólo siete años. Ellos creen que así demuestran que son mucho más importantes que los demás clanes, que no volverán a menospreciarlos.
Shisui se gradúa al mismo ritmo que Itachi, son conformados en el mismo equipo y por un año no hay misión (no importa el rango) que fallen; Shisui consigue que Itachi quite bastante de su apatía, aunque no deja de ser el que espera a atacar hasta que no queda de otra opción y por lo regular sólo lo hace para conseguir la victoria; pero sus misiones han sido para situaciones de suma importancia lo que le ha ido llenando ese vacío, sabe que puede ser posible una nueva etapa como la del Cuarto, Sarutobi ha mostrado ser un líder que busca lo mejor para su aldea y sabe inculcárselo a los que vienen detrás de él.
Itachi cree que puede haber futuro promisorio entre su clan y la aldea, quizá una especie de reconciliación donde puedan volver a integrarse y no vivir más relegados.
Con renovadas energías muestra más empeño en todo, al punto que comienza a alejarse aún más del nivel promedio, es muy joven, es muy fuerte, es muy hábil y aún no conoce sus límites. Cuando sorpresivamente su sharingan aparece y muestra una capacidad innata para su utilización, las miradas que ya lo habían divisado ahora no lo pierden de vista.
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Camina entre sombras ocultándose entre oscuros callejones y malezas a lo largo de su trayecto, entra al barrio brincando fácilmente uno de los altos muros, sigue hábilmente ocultándose hasta llegar a casa. Cuando cierra la puerta detrás de él, suspira cerrando los ojos, consiguió llegar a su casa sin un solo contratiempo o gente queriendo acercársele, hoy es como una celebridad y tanta atención le molesta.
-¡ITACHI! ¡Lo hiciste, lo hiciste!- el pequeño Sasuke llega corriendo y se lanza a él en un abrazo que lanza al piso al hermano mayor.
Itachi ríe y lo aleja un poco de él mientras le muestra el símbolo que lo avala en su triunfo, -Mira,-
-¡Ahh! ¿Me enseñarás a lanzar shurikens? Mejor… mejor a hacer sellos… ¡no! ¿qué me vas a enseñar?- Sasuke se le queda mirando con emoción.
-Después veremos,- lo hace a un lado y se levanta pues percibió a sus padres acercándose.
-Hoy aprobaste el examen de chunin, felicidades hijo.- Mikoto lo aclama.
Itachi sonríe pálidamente y ve de reojo a su padre que no ha dicho nada, pero puede percibir la molestia en él, Sasuke también se da cuenta y retrocede pues piensa que está molesto con él. Inconscientemente se coloca detrás de Itachi, éste pone una mano en la cabeza del niño para infundirle ánimos.
-No esperaste por nosotros, sabías que estábamos ahí. Todos fueron a apoyarte.- La recia voz de Fugaku se deja escuchar.
-No me gustan las multitudes.-
-Pero esa no era una multitud, era tu gente que fue por ti.-
-Todos los que estaban ahí celebraban a los triunfadores.-
-Itachi, sabes que de qué estoy hablando.-
Itachi retira su mano de la cabeza de Sasuke y lo invita a ir con su madre que ya está en la cocina, seguramente preparando una comida especial para celebrar. Sasuke entiende y con paso temeroso y mirada cautelosa pasa al lado de su papá, que ni siquiera se molesta en mirarlo no quitando ni por un segundo sus ojos de Itachi.
Eso se ha vuelto ya tan común.
Itachi mira a otro lado disgusto, le molesta que su padre haga sentir invisible a su pequeño hermano y que pretenda hacer lo mismo con el resto de la gente de la aldea, para Fugaku sólo están los Uchiha, contrastando con su deber de servicio como uno de los más altos jefes de la Policía de Konoha. No le falla a su trabajo velando por el bienestar de la aldea oculta entre las hojas, pero el joven Itachi empieza a creer que si a su padre le dieran a escoger entre salvar la totalidad de la población de la aldea o un grupo de Uchiha, su balanza habría de inclinarse al lado de su clan sin chistar.
¿Y Fugaku quiere que sea como él?
-Si, lo sé…- dice como desestimando la situación y va a la cocina, en su camino agrega para él mismo, -pero no lo acepto.-
La pasión de protección por la aldea de Itachi va creciendo con el paso de los años en los que su nuevo nivel le permite hacer misiones de importancia superior, Shisui es aliciente y Sasuke el motivo primordial. Cuando se presenta la oportunidad de unirse a los ANBU, Itachi lo duda enormemente, siente que en la posición en la que está como chunin puede servir más a su aldea que como un agente oculto entre sombras que bien puede hacer misiones que sean de beneficio a particulares y no a la comunidad.
Como no queriendo la cosa, le comenta a sus padres la oferta, no le sorprende que ellos ya supieran y aún menos que Fugaku le cuestione (algo molesto) por qué es que duda.
-Puedes sernos de utilidad aún mayor ahí, tú serás la conexión que necesitamos.-
Las cosas no están muy del lado de Itachi, la presión paternal, la propia de su clan, la de los altos mandos y… la indescriptible sorpresa de Sasuke cuando se entera, aunque no entiende exactamente en qué consiste ser un ANBU, sabe que son pocos los elegidos que pueden aspirar a serlo, y para Sasuke no hay máxima señal de admiración.
Accede.
Como un vaso que poco a poco se va llenando, la frustración de Itachi crece, el desencanto ante su clan que muestra una y otra vez el rencor que va creciendo al punto de ser cegados por su propio odio, y la poca fe en todo. Como ANBU se da cuenta que no todos profesan esa 'Voluntad del Fuego' en la que el tercer hokage cree tan firmemente, creencia a la que Itachi trata de aferrarse.
Y cuando el vaso se llena, irremediablemente habrá de derramarse.
De pronto un día, Itachi se da cuenta que está en una posición aborrecidamente similar a la de su padre: la aldea o su clan.
¿Hacia dónde se torna su propia balanza?
Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás. Sylvia Plath
Fue un lío poder armar este capítulo, leí, releí, busqué hasta donde pude de edades, 'fechas' y personajes. Porque he leído en varios sitios de situaciones pero no mucho de edades... así que una parte fue loque encontré y otra de suposición. No me cuesta creer que alguien que esté mejor informado y lea esto, hallará fallas en este capítulo pero si cabe hacer alguna aclaración, agradecería el dato.
Saludos!
