Después de cenar Charles se puso a pensar en su profesor, en Erik .En que él tenía una manera de llevar la ropa muy peculiar, parecía que estuviera desfilando, el no solo llevaba ropa, el vendía las prendas. Y se preguntaba como estaría sin eso mismo. Por lo que se fijo, como no sirve de nada engañarse a si mismo, las dos horas se las pasó solo mirando al alemán, eso le hacía preguntarse que si todos los alemanes estaban igual que él, como es que no se había mudado ya y como no había aprendido el idioma antes.

Y su cara, si su cuerpo era de anuncio de Calvin Klein, su cara era de portada de revista, esos labios finos, nariz recta, una mandíbula concorde con la forma de su cara y esa mirada que cambia de color. Joder y ese jodido acento, que tiene, no es que sea muy evidente pero cuando habla en alemán, Charles, nunca creyó que oír a alguien hablando, solo hablando y encima palabras que no entiende le pusiera tanto.

Mañana ,estarían los dos solos en su despacho, porque se le ocurrió la brillante idea de proponerle que le diera clases ,que como excusa es muy creíble porque es totalmente verdadera, tiene muy pocos meses para aprender y para alcanzar un nivel que le sirva para entender dos palabras de cinco.

Se estaba empezando a poner un poco nervioso, ya estaba nervioso cuando estuvieron hablando sobre el tema, pero ahora el reloj se movía y la hora se acercaba. Aunque sabía que no pasaría nada porque probablemente Erik no fuera gay o tuviera pareja o quizás se acostara con alguien regularmente. Pero que ganas le tenía, quería romper esa maldita barrera.

Ahora entendía a todas esas alumnas y algún alumno que le hacían preguntas cuando acababa la clase o que le pedían que les explicara algo. Todos querían verle fuera del entorno académico, como si tuvieran alguna posibilidad de que él se olvidara que estaban en una universidad y que las relaciones profesor –alumno no estuvieran casi prohibidas.

El joven profesor, movió la cabeza intentado alejar esos pensamientos, tenía que olvidarse de lo guapo que era el otro maestro y concentrarse en aprender el idioma porque lo necesitaba, tenía que seguir en la universidad y no le gustaba que le pillaran mintiendo .Él odiaba mentir, pero si mientes al menos hay que intentar que no te pillen.

Sonó el teléfono, miró el identificador de llamadas, como no, era Raven.

-¿Y? ¿Que tal? ¿Has aprendido algo?- preguntó una voz chillona

-¿Es que no te enseñaron modales en ese instituto para jovencitas al que te envió mamá?-

-Si, me enseñaron que hay que compartir y que hay que hacer lo que sea para conseguir tu objetivo y a ocultar chocolatinas, pero no hablemos de mí, mejor hablemos de ti y tu clase de alemán.-

-Bueno, pues ha ido muy bien, he aprendido mucho.- mientras que la primera parte era totalmente cierta, la segunda era totalmente falsa, no había aprendido prácticamente nada, solo como se dice quien eres y lo siento.

-Se que me estás ocultando algo, hay algo que no me estas contando hermanito, ese tono tan serio no me convence. ¿Has conocido a alguien, verdad?

-Si que he conocido a gente, a mis adolescentes compañeros y una chica que se sentó a mi lado llamada Moira, muy simpática.- No quería hablarle de Erik, en cuanto dijera una sola palabra sobre él, estaría muerto, su hermana le diría que ella tenía razón y que, haber si se lo liga y no pararía de hacer intentos hasta que los pusiera a ambos en una situación muy incomoda. Además, solo se "conocían "de un día, es su profesor y no sabe si es gay a pesar de que sus zapatos digan otra cosa.

-Vale, si no me lo quieres contar, lo entiendo pero si es algo medianamente importante iré hasta allí y te sacaré la información a la fuerza. Si hace falta, hasta te empiezo a seguir por la calle hasta averiguarlo y tú sabes que se me da muy bien camuflarme así que nunca te enterarías excepto porque yo te lo acabo de decir. Mierda, tengo que dejar de decir mis planes en voz alta.

-Eso estaría bien, pero te digo no hay nada que contar ha sido una clase normal sin nada excepcional- Excepto el atractivo del alemán.

-Te lo dejare pasar, bueno como solo te llamaba para preguntarte por tus clases, te dejo que he quedado para ir a una fiesta. Cuídate, Charlie.-Se despidió.

-Adiós.

Su hermana estaba definitivamente loca.

Al día siguiente en la universidad , Charles solo estaba concentrado en su clase y en lo que explicaba y se daba cuenta de las similitudes que había entre el estilo de enseñanza del alemán y del suyo ,si bien el otro era mas estricto en algunos aspectos como el silencio en la clase ,cosa que el sabía de primera mano, en el resto sus características eran parecidas a pesar de que eran materias muy diferentes, ambos buscaban que sus alumnos estuvieran entretenidos con lo que les estaban enseñando.

Aunque por supuesto él no se pondría a hablar en alemán.

Al terminar las clases a las tres y media, se fue directamente a la cafetería a cogerse un sándwich y un refresco para comer antes de que llegara su profesor particular.

Volvió a su despacho y se dispuso a comer mientras leía unos artículos que los alemanes que requerían su presencia, habían escrito sobre su investigación, gracias a Dios, existía el traductor de internet y se los podía leer en inglés, sino estaría comiéndose el coco con el diccionario que se compró con el libro tardando diez minutos en descubrir que significaba una palabra.

Estaba tan enfrascado con su lectura y tomando notas que no se había dado cuenta que habían llamado a su puerta varias veces y que alguien había entrado en su despacho y que lo estaba mirando fijamente.

Erik Lehnsherr estaba disfrutando de la vista, como había tocado la puerta y nadie le respondía, decidió entrar para ver si había alguien dentro .Y ahora veía como su nuevo alumno no dejaba de observar con atención la pantalla de su ordenador y escribir en un cuaderno, todo esto mientras se mordía el labio, gesto que parecía ser una costumbre del inglés, la cual le hacía pensar cosas que no debería, cosas que no debería hacerle a su alumno. Ya que necesitaba llamar su atención habló:

-Guten tag. (Buenas tardes)

En ese momento Charles se giró y se encontró con el alemán, apoyado en el umbral de la puerta, como si en cualquier momento le fueran a hacer una foto.

-Entschuldigung! (Lo siento) – respondió el otro, esta fue una de las palabras que se aprendió por narices, ya que le tocó decirla muchas veces.

Su profesor se acercó a él y se dispuso a leer la pantalla.

-¿Es esto por lo que tiene que aprender alemán en poco tiempo?- le preguntó mientras le dirigía la mirada.-

-Sí, tengo que irme en seis meses a Alemania para revisar y ayudar en una investigación que están haciendo allí sobre mi trabajo.

-¿Y te envían cuando no tienes ni idea de alemán?-

-Bueno, digamos que mi jefe cree que si… porque medio mentí en mi currículo.- respondió tímidamente.

Erik no se creía que el educado, serio, con pinta de respetable, profesor pudiera hacer algo medianamente ilegal.

-¿Medio mentiste?-

- Mi hermana puso que yo tenía nivel alto en alemán.

Ambos rieron, y se miraron directamente a los ojos, luego Erik se fijó en que de nuevo Charles se estaba mordiendo el labio inferior. Tenía que prestar atención a otra cosa.

-Debería saber que esta palabra está mal traducida – dijo mientras la señalaba en el ordenador.

-Eso pensaba yo – respondió Charles.

-Es todo por culpa de esos traductores, la mayoría tiene fallos-

-Ya.

Entre los dos se había instalado un silencio incomodo. No paraban de mirarse, mientras que Erik con sus vaqueros y una camiseta negra con botones en el cuello, daba un look informal y sexy , que hacia que al profesor de genética le dieran ganas de quitarle toda la ropa , el mas mayor pensaba que la ropa de su alumno ,con sus pantalones de traje ,su camisa y su jersey azul oscuro encima parecían añadirle años pero que en cierta manera le quedaban bien y como no, también quería tirarla al suelo o a la basura donde fuera.

-Bueno empecemos con la clase, no tenemos tiempo que perder.- propuso el alemán.

-Por supuesto, tiene toda la razón.- dijo el otro mientras sacaba el libro

Erik cogió la silla que estaba enfrente y la puso al lado de la de Charles, ahora ambos estaban prácticamente tocándose y sus antebrazos se rozaban, ambos sentían como una especie de corriente pasaba de un brazo a otro. El alemán sacó su propio libro.

-¿Por donde quieres empezar?- le pregunto a su alumno.

- Por el principio, no sé, lo mas básico, bueno los saludos los conozco, pero cosas como los días, los meses, los colores , los verbos de eso no tengo ni idea.- respondió mientras sonreía.

Quería romper esa extraña tensión que había entre ellos.

-Bueno, pues empecemos por ahí. ¿Sabes presentarte? ¿O el verbo ser?-

-No- dijo y miró para abajo.

-Para decir, yo soy Erik se dice Ich bin Erik, tú eres Charles es Du bist Charles, pero en alemán, no es como en ingles, nosotros declinamos los pronombres, lo que quiere decir que dependiendo de la función que tenga en la oración se dice de una manera u otra.

Le empezó a explicar los pronombres personales y como funcionaban, luego empezó con los verbos sein (ser/estar) y habe (tener).

La gente decía que cuando alguien te hablaba en alemán parecía que te estuvieran regañando o insultando pero para Charles, parecía que le estuvieran diciendo cosas sucias en la cama.

Y si se las decía su profesor pues nada importaba salvo que estaba un poco cachondo, nada del otro mundo en presencia de Erik.

Ahora le tocaba al inglés ponerse a hablar en alemán .La manera de decir las palabras con esa ligera cadencia y como se ponía nervioso porque sabía que la decía mal, era jodidamente adorable, bueno eso es lo que pasaba por la cabeza del germano. El primero había empezado a hablar más bajito.

Ambos se habían fijado que ahora estaban frente a frente mas cerca que antes. Charles había dejado de hablar y miro a su profesor, este se acercaba lentamente hacía él, sus cabezas estaban irrumpiendo el espacio del otro, ladeo ligeramente la cabeza y ahora los labios de ambos estaban casi labio a labio. Azul se encontró con verde.