-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Comentario original de la autora:

Hey hey! muchísimas gracias a todos por sus adorables reviews—me hacen muy feliz :)

El rating ha cambiado debido al uso de malas palabras. Si eres de la personas que se ofende ante el uso de la palabra con F (se refiere a F*ck) en cualquier forma o circunstancia, probablemente deberías dejar de leer la historia a partir de ahora.

Bueno ahora a las disculpas—

Primero que nada, una disculpa por tardar en actualizar, tuve un enorme problema con el bloqueo del escritor y algunas otras cosas, estoy segura que ustedes comprenden como es eso. De cualquier forma, aquí está el capítulo y eso es lo que cuenta ¿no?

Segundo: Este capitulo es bastante largo. Bueno, realmente largo — o al menos el doble de lo que fue el anterior. Me disculpo por ello, no fue mi intención que quedara tan largo. Espero que aun así les guste— en los otros cuidaré que no sean tan extensos.

Y por ultimo—va a tomarme algun tiempo actualizar porque tengo examenes en las siguientes semanas. Así que el capítulo tres no va a estar listo si no hasta Diciembre o algunos días entre esas fechas, pero actualizaré, lo prometo.

Correcto, este capitulo es desde el punto de vista de Scorpius y es un poquito más ligero que el anterior. Espero que les guste realmente ADORARIA escuchar/leer sus reviews, entonces si pudieran talvez dar clic a ese pequeño botón al final de la página ¡Sería fantástico!. ¡Disfruten el capítulo!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Excusa 2: Ella me pidió que lo hiciera…

Esta noche estaba destinada a ser un desastre.

No solamente había sido una noche miserablemente aburrida (En realidad ¿A quien le interesaba la Historia de la Herbología además de Neville Longbottom?), si no que a quien fuera que se le hubiese ocurrido la grandiosa idea de realizar la reunión (difícilmente se le podría llamar 'fiesta' a una gala dedicada a plantas) en un pequeño jardín bajo el cielo estrellado, había olvidado tener un plan de respaldo por si el clima no estaba de acuerdo en mantenerse calmado. Y, debido a que era diciembre, confiar en que el clima iba a estar de acuerdo en mantenerse calmado era altamente improbable.

Fue por lo que cuando comenzó a llover a cántaros, todos los asistentes habían sido abandonados a su suerte en el pequeño patio—que a estas alturas era virtualmente una fosa de lodo—, sin más defensa que correr de regreso al hotel que había sido rentado para hospedar a los invitados todo el fin de semana (Y cuando decía a todo el fin de semana, realmente se refería a Todo el fin de semana rodeado únicamente de plantas y regocijo navideño). ¿Ya había mencionado que el hotel estaba ubicado en una pequeña villa? Pues así era, estaban atrapados en una lodosa zanja en algún lugar que contaba únicamente con una carpa y algunas velas flotantes. Era en serio cuando se preguntaba—¿Quién en su sano juicio pensaría que algo así iba a funcionar?

Debido a esta brillante idea, ahora su mejor par de zapatos estaban llenos de lodo, lo cual efectivamente los había arruinado por completo, su ropa también estaban algo cubiertas de lodo, así como también lo estaban sus pantalones. Él sabía que con un hechizo podría rápidamente quitarles la mugre, pero el hecho de que supiera por lo que habían pasado no le permitiría utilizarlos nunca más.

Sin embargo no era esta la peor parte. Él había venido con Albus—bueno, no exactamente con Albus como su pareja para la gala, si no que habían llegado juntos para no estar a solas en ese antro lleno de plantas. El punto era que se suponía que Albus iba a sufrir este martirio a su lado. Pero en lugar de eso, el muy maldito se había pescado en algún punto de la noche a una bella chica rubia que venía representando al Departamento de Cooperación Mágica Internacional, y entonces decidió que como tenía una oportunidad, ya no necesitaba a Scorpius como su plan de respaldo para no aburrirse. Y lo peor de asunto era que la chica rubia había asistido con una amiga.

Una amiga del género femenino.

Una amiga Weasley de género femenino.

Rose Weasley, la mujer que había estado activamente evitando por un largo periodo de tiempo desde su 'Momentanea pérdida de nitidez mental', estaba parada justo frente a él, mirándolo en estado de shock, y claramente luciendo increíblemente incómoda. Y entonces Albus, muy simpático el tipo, había decidido dejarlos a solas mientras iba a entretener a su nueva 'amiga'. Esta era la noche más llena de inconvenientes de toda su vida. Y Scorpius realmente detestaba los inconvenientes.

—¡Scorpius!—le había dicho Albus mientras tomaba a la rubia por los hombros,—¡Estoy seguro de que tu y Rosie tienen un montón de cosas por hablar! ¿Qué tal si les damos un poco de espacio para discutir sus cosas en privado?

Scorpius lo vio guiñarle el ojo mientras se alejaba (o mejor dicho se pavoneaba—pues de seguro se sentía en camino seguro a tener suerte, tanto como se lo permitiera el hecho de estar rodeado de plantas) con la risueña chica a su lado. Por un momento Scorpius pensó echarle un maleficio que le arrancara las bolas para asegurarse de que si por algún motivo llegaba a tener una oportunidad con la chica rubia no pudiera disfrutarlo. ¿Y que era aquella maldita insinuación de que él y Rose necesitaban tiempo a solas? Aparentemente el muy cabrón de Albus se había hecho a la enferma idea de que a Scorpius le fascinaba Rose.

Rose.

Rose Weasley.

Honestamente. ¿Por qué podría Scorpius tener una maldita fascinación por Rose Weasley?

¿Y cómo en el nombre de Merlín Albus había llegado a una conclusión como esa?

El tipo que ni siquiera se había dado cuenta de que su hermanita estaba saliendo con un muchacho dos años mayor que ella desde hacía cinco meses, ahora resultaba que de alguna manera había descubierto que él sentía algo por Rose.

Scorpius no se sentía atraído por ella—o al menos el no lo consideraba así. Ya antes se había sentido atraído por muchas otras mujeres y nunca se había sentido de esta manera.

Siempre era algo más centrado en el terreno de lo físico—sin ningún compromiso de por medio. Siempre era así, buscaba pasar la noche en la cama de la chica en turno, pero despertar en su propia cama sin compañías incómodas. Sin compartir el desayuno, sin hablar de sentimientos, ni de nada innecesario. Siempre buscaba a alguien que fuera excelente en la cama y estuviera dispuesta a hacerle pasar un buen rato. Esa era la manera en la que funcionaba.

Y siempre le gustaban rubias. Todas las chicas con las que había salido habían tenido el cabello rubio. Largo, corto, rizado, lacio, eso no importaba. Lo único que le importaba era que fuera rubia. Tal vez se debía a alguna manera inconsciente de continuar con la tradición Malfoy, pero de algo si estaba seguro—Scorpius Malfoy nunca se había sentido atraído por pelirrojas. Nunca.

Algo que en definitiva siempre mantenía como un mantra, era el hecho de que él nunca mezclaba los negocios con el placer. Nunca se veía en la necesidad de tener que conversar mucho con una chica—después de todo; nunca duraban demasiado—así que por lo mismo, su IQ siempre era un asunto negociable. Pero nunca estaba permitido que rebasara el suyo. Si había algo que él encontraba desagradable y muy poco atractivo en una mujer, eso era una mujer que pudiera ser inteligente, o aun peor, que le rebatiera algo. Así que el cerebro no era algo necesario. De hecho, las cosas nunca parecían durar demasiado si la chica intentaba meterse en el área intelectual.

Entonces, por qué si Albus conocía tan bien sus antecedentes, ¿Habría sugerido que a Scorpius le habían empezado a surgir sentimientos por Rose?

De hecho, a la mierda con Albus, ¿Cómo era que Scorpius se había permitido sentir algo por la condenada de Rose Weasley?

Ella en definitiva no era la clase de chica que estaría abierta a la sugerencia de ser algo así como 'Amigos con Beneficios' (De hecho, ni siquiera estaba seguro de que ella estuviera abierta a la sugerencia de ser simplemente 'Amigos'. Eso era algo que en realidad encontraba un poco descorazonador), ya que hasta donde él sabía, a Rose le gustaba la estabilidad. Y estabilidad significaba compromiso. Y Scorpius Malfoy no era del tipo que hacía compromisos.

Además su cabello era algo que estaba completamente mal. Él estaba seguro que el particular color que adornaba el cabello de Rose Weasley ni siquiera tenía un nombre. El simple 'Rojo' no le hacía justicia. Parecía como si en realidad alguien hubiese compactado un camión de bomberos en cada rizo de su incontrolable melena y lo hubiese adherido a su cuero cabelludo. Era más castaño rojizo que el del resto de los cabellos del clan Weasley, pero demasiado brillante como para clamar ser castaño. Y estaba por todas partes. Cada vez que ella lo intentaba acomodar, él podía prácticamente ver aquellos rizos escapar por entre sus dedos, buscando ser liberador y explotar nuevamente en todo su esplendor cayendo sobre sus hombros. Y cuando los llevaba sueltos—como esta noche por ejemplo— caían como una cascada por su espalda, permitiendo las puntas terminar en bucles que prácticamente le rogaban enredar sus dedos en él. Pero eso estaba fuera del punto principal. El punto principal era que ese cabello era rojo, y a Scorpius Malfoy no le gustaban pelirrojas.

Y en lo que concernía a intelecto, le hería el orgullo saber que ella era la única persona en su curso que era capaz de vencerlo en sus notas. Lo cual hacía muy regularmente para su disgusto. Y en cuanto a discutir. Él no podía recordar ninguna conversación que él y Rose hubiesen tenido por más de cinco minutos y no terminara de alguna manera en una especie de discusión. No importaba si se trataba de sutiles y breves comentarios durante sus discusiones de trabajo, o peleas llenas de gritos en la sala común (la mayoría eran por cosas absurdas como que par de zapatos debía usar Albus), ellos siempre discutían. Era algo tan fiero y vigorizante, y tan jodidamente sensual que él estaba asombrado de no haber querido acostarse con Rose después de todo este tiempo. Todos los comentarios sarcásticos que ella hacía y sus ingeniosos reveses que lo hacían rabiar porque eran tan jodidamente inteligentes que a él no le quedaba más que gruñir indignado, pretendiendo jugar con sus uñas y salir de donde fuera que estuvieran, esperanzado de parecer lo suficientemente indiferente. Así que a Scorpius Malfoy no le gustaban las cerebritos.

Entonces ¿Por qué deseaba tener a Rose Weasley de una manera tan enfermizamente desesperada?

No, esa era una mentira.

Podía manejarlo aun si aquello no era una mentira. Después de todo, él era un excelente seductor con un encanto infalible; tenerla en su cama no le representaría ningún problema. Y aún si ella no durmiera con él, podría simplemente dormir con alguien más e imaginar que lo hacía con ella. Si se ponía realmente pedante incluso podría hallar a una chica llamada Rose. Podría simplemente acostarse con ella, sacar a Rose de su sistema y estar listo para regresar a ser el Scorpius Malfoy de siempre; ese espécimen elegantemente atractivo lleno de perfección y extraordinario soltero.

Pero aquello si era una mentira.

Él no quería estar con Rose. No mal entiendan, si quería estar con ella, muchísimo, pero no era ahí donde aquello terminaba. Aun tenía sueños de ella abrazándolo como lo había hecho en aquella exhibición. O de ella sonriéndole de aquella manera en la que sonreía cuando Albus decía alguna broma. Sueños en los que caminaba hacia su habitación para oler ese delicioso perfume frutal francés que su madre le había dado para su cumpleaños el año pasado (¿Como coño sabía él eso?). Él prácticamente podía escucharla reír en sus sueños, y siempre despertaba deseando mas que nada en el mundo encontrar a Rose Weasley recostada en su cama. Deseaba despertar con ella entre sus brazos, desayunar con ella mientras tenían interesantes conversaciones, tal vez discutir un poco, y recorrer aquel incontrolable montón de flameante cabello pelirrojo. Así cada mañana, cuando despertaba y se encontraba nuevamente con el otro lado de la cama completamente vacío, no podía evitar sentirse amargamente decepcionado. Realmente lo entristecía despertar de aquella visión tan vívida de sus sueños, en los que tenía a Rose, y toparse con la realidad de su ausencia de hecho lo deprimía.

Era algo patético. Y tenía que parar.

Así que ahora miraba hacia la joven dama pelirroja que estaba frente a él mientras hacía un esfuerzo sobrehumano por actuar normal. Lo cual era particularmente difícil debido a que ella se mantenía mirándolo con la cabeza ligeramente ladeada y sonriéndole cortésmente mientras jugaba distraídamente con uno de sus rizos, el cual giraba a lo largo de sus dedos, únicamente provocando que Scorpius comenzara internamente a rogar por poder hacer lo mismo.

¡No! ¡Detente! Estamos hablando de Rose Weasley. Rose. Weasley. Está fuera de los límites. No es como si realmente te murieras por rebasar esos limites. Pero si lo hicieras, lo cual no vas a hacer, por que no podrías. Estarías rompiendo todas las reglas—todas y cada una de ellas. Ella está prohibida.

Gracias conciencia, que manera de hacerlo sonar más sensual de lo debido.

—¿Malfoy?—la voz de Rose interrumpió sus pensamientos y provocó que sus defensas regresaran inmediatamente a su lugar.

—¿Qué?—oh, realmente no podría haber sonado más suave aun si lo hubiese planeado. Ella pareció un poco sorprendida por su abrupta reacción, pero en lugar de disculparse como cualquier persona normal, decidió actuar como siempre lo hacía y fingir indiferencia mientras tomaba un sorbo de su copa de vino esperando la respuesta de ella.

—Te pregunté si te gustaría dar una vuelta y mirar algo en particular—le dijo, inmediatamente conciente de la mirada que él le dedicaba, por lo cual dirigió su atención hacia el polvo invisible en su vestido, el cual comenzó a limpiar al azar.

—No hay mucho que mirar—comentó él mirando hacia los diversos especimenes a su alrededor, algunos de los cuales parecían capaces de comérselo si se acercaba demasiado. Scorpius estaba completamente desinteresado, después de todo, ya tenía una grandiosa vista de una flor a la cual él encontraba particularmente atrayente, justo aquí junto a él.

¡En el nombre de Merlín! Se iba a echar un avada kedavra el mismo si volvía a pensar algo tan patético y meloso otra vez. Claro, después de echarle un maleficio a Albus para cortarle las bolas por ponerlo en esta situación.

Miró nuevamente hacia Rose por encima del borde de su copa de whiskey de fuego. Ella parecía incómoda por decir lo menos. Era demasiado obvio que estaba evitando hacer contacto visual con él, lo podía adivinar por la manera en la que ahora jugaba con su copa vacía. Fue entonces cuando Scorpius tuvo una serie de interesantes ideas entrelazándose en su mente.

La copa de Rose estaba vacía. Ella estaba tensa. El alcohol relaja a la gente.

Esto podría llegar a funcionar.

Rápidamente tomó el vaso que ella sostenía, alarmándola, entonces le dijo:

—Te voy a traer otro ¿Qué estabas tomando?

Rose tartamudó por un momento, claramente descolocada por su abrupto y algo entrometido comportamiento, antes de recuperarse y responder:

—Um, solamnte soda

—Ahora regreso—se dirigió rápidamente al bar, discretamente mirando por encima de su hombro a penas llegó a la barra, para asegurarse de que ella no se hubiese movido de su lugar. Afortunadamente ella aun se mantenía donde la había dejado, desafortunadamente ese maldito mocoso Scamander. ¿Lorcan? ¿Lysander? Realmente el no sabría decir (y tampoco era que le importara), pero sintió como un extraño sentimiento comenzaba a alzarse en su interior; era algo desagradable creciendo en su interior, algo caliente que le hervía en las entrañas llenando sus sistemas, y expandiéndose de lo más profundo de su estómago hacia los dedos de sus pies y hacia las yemas de los dedos de sus manos. Scorpius no sabía por qué, pero una repentina urgencia por estrangular al estúpido de Scamander con sus propias manos comenzó a enloquecerlo. Sabía que podría simplemente echarle alguna maldición, pero de alguna manera el utilizar su par de manos se sentía como algo más primordial. Y si algo se podía dar por sentado en este momento, era que este sentimiento que llenaba a Scorpius era uno de los más animales que poseía el ser humano.

Tomó las bebidas (ambas con alcohol) de las manos del barman tal vez con más fuerza y hostilidad de la necesaria, y procedió a caminar lo más rápido que pudo de regreso hacia donde estaba Rose, intentando no llamar mucho la atención (Aunque era imposible de evitar completamente, pues él era Scorpius Malfoy y era justificable que la gente lo mirara). Con una rápida maniobra se coló entre dos excepcionalmente gordos hombres del Ministerio que no pudo reconocer, y entonces pudo ver a Rose sonriendo de manera incómoda mientras el estúpido de Scamander se balanceaba como una marioneta—claramente estaba intoxicado en alcohol y Rose no estaba disfrutando el estar en su compañía. A Scorpius tampoco le gustaba que ella estuviera en su compañía.

Con algunos decididos y gráciles movimientos obtenidos de sus años como jugador de Quidditch, Scorpius finalmente llegó a su destino, clamando por su damisela…amiga…conocida…colega del trabajo. Si, apeguémonos al hecho de que es su colega del trabajo.

Apretó fuertemente cada copa en cada mano y comenzó a escuchar fragmentos de conversación.

—Entonces, Rose…—las palabras de Scamander eran mal articuladas y su postura era cada vez más caída—¿Qué te parece si nos vamos de antro?

—No, realmente estoy bien aquí, pero sientete libre de irte si quieres—le dijo ella, intentando sonar lo más amigable posible mientras mandaba un claro mensaje que decía 'vete a la mierda'. Scorpius sabía debido a unas extrañas vacaciones en casa de los Potter, que la familia Scamander era bastante allegada a los Weasley, por ende, probablemente Rose no quería que las cosas se pusieran fuera de control y se convirtieran en un embarazoso escándalo. Sin embargo Scorpius no era amigo de ellos, de hecho a penas los conocía (Ni siquiera sabía diferenciar a los gemelos), así que no tenía ningún problema con darle al malparido una probada de su puño mientras le reacomodaba los sesos.

No. Debía mantenerse con una pose civilizada en frente de la dama. Tal vez un inconveniente ataque de diarrea daría el talle. Un simple movimiento de varita y el intruso pasaría el resto de la tarde en compañía de un inodoro. A Scorpius le encantó la idea.

—Vamos Rose—el grandísimo idiota de Scamander hipó y dio un paso más acortando la distancia—Mi cuarto tiene una grandiosa vista, deberías venir a echar un vistazo.

—Aunque suene muy tentador—Scorpius inmediatamente reconoció ese tono de educado sarcasmo, ya que a menudo era victima de él—De hecho estoy aquí con alguien más, y creo que ya debería reunirme con él…

—¿Quién? No veo a nadie por aquí.

Scorpius no pudo pedir por una entrada más perfecta. Se aproximó con decisión hacia Rose y le entregó su bebida quedando parado justo a su lado, tan cerca de ella que muy probablemente era una distancia inapropiada para los 'amigos'.

—Aquí estas Rose—dijo con voz profunda intentando ignorar la manera en la que ella se movió con cierto nerviosismo al escucharlo utilizar su nombre. De hecho fue algo adorable—Una copa del mejor Ogden.

Scorpius giró el rostro para encarar a Scamander y levantó una ceja en una expresión impasible. Scamander simplemente lo miró perplejo.

—¿Malfoy?—lucía claramente inseguro de si debería dirigir la pregunta a Scorpius o a Rose. Scorpius respondió sin darle importancia a este hecho.

—Scamander—dijo en un tono tan plano y sin emociones como le fue físicamente posible—¿Lorcan?

—Lysander—le corrigió, con cierto tono de nerviosismo. Scorpius simplemente lo miró indiferente y sonrió presuntuosamente con una completamente falsa disculpa que pretendía pasar por sincera.

—Diculpa, honestamente no puedo notar la diferencia.

Aquello en parte era una mentira. Scorpius sabía que lucían diferentes, pero él no sabía quien era quien y, como previamente había establecido, realmente no le importaba en lo más mínimo quien era quien porque realmente no era gente con la que platicara muy frecuentemente o con quien se llevara bien. Lo cual no buscaba cambiar muy pronto, razón por la cual no pensaba hacer el menor esfuerzo en recordar el rostro de Lysander y guardarlo en su memoria; la próxima vez simplemente adivinaría de nuevo. Si es que había siguiente vez. Y por Merlín esperaba que no la hubiera.

El estúpido de Scamander parecía molesto y aun confundido. Scorpius no podía ver el rostro de Rose, pero sabía que aun tenía una expresión tensa y aparentemente incómoda, así que decidió que lo mejor era sacarla de ahí para salvarla de esa situación lo más pronto posible.

—Bien, ha sido un placer—puso tanto sarcasmo como le fue físicamente posible en esas cinco simples palabras,—pero Rose y yo estábamos a punto de ir a examinar algunas de las raras variedades de Espino de Dragon, así que si nos disculpas.

—Claro—fue todo lo que dijo Scamander con cierto tono de escepticismo, y mirando hacia Rose como para corroborar una vez más si ella quería venir con él a su cuarto. Ella sonrió de manera educada y le dijo un simple buenas noches. Cuando Scamander iba a abrir nuevamente la boca (Scorpius adivinaba que para decir algo nuevamente aburrido e intelegible), él aprovechó para tomar la iniciativa y tomó la mano de Rose entrelazando sus dedos en un gesto sorpresivamente íntimo.

—Vamos cariño—le dijo acercándose ligeramente para susurrarle algo, pero intentando no intoxicarse con su delicioso aroma—Esa rara especie europea que haz estado estudiando está justo por ahí.

La alejó de ahí y se aseguró de enviarle a Scamander una sonrisa presuntuosa por encima del hombro mientras dirigía a Rose hacia la marquesina.

No fue sino hasta que llegaron al final de la marquesina, rodeados por nada más que plantas, que Scorpius le soltó la mano. Ella retiró su mano rápidamente y parecía mucho más nerviosa de lo que lucía antes.

—Gracias—dijo suavemente—por salvarme de Lysander.

—Es un placer—respondió aparentando no darle importancia, mientras miraba hacia una especie de Venus-atrapa-moscas intentando memorizar la manera tan delicada en que la mano de Rose se amoldaba de manera tan natural dentro de la suya.

Eventualmente comenzaron a platicar de manera cordial (Scorpius pensó que esto podría estar directamente ligado a que ella había bebido toda la copa de whiskey de fuego con una sorpresiva rapidez) e incluso bromeaban de vez en cuando. Scorpius estaba disfrutándolo completamente, y tuvo la sensación de que Rose tampoco se la estaba pasando tan mal.

Una vez más comenzaron a discutir sobre las noches tediosas (como esta) en las que las cosas que ponían un poco desagradables.

—¿De quien fue la asombrosa idea de hacer esto?—preguntó él con una sonrisa mientras miraba a un hongo particularmente feo, Rose estaba a su lado también observando—Esto es aun peor que esa maldita exhibición en el ministerio.

Tan pronto como las palabras abandonaron sus labios deseó no haberlo dicho. No quería traer a colación el tema de aquella 'Momentanea pérdida de nitidez mental', y por la manera en la que ella repentinamente se tensó y el silencio pareció caer sobre ellos, pudo adivinar que ella tampoco estaba tan entusiasmada con la idea. Después de un minuto de un extraño y agonizante silencio, Scorpius decidió que lo mejor era romper con él.

—Lo lamento—dijo suavemente, su voz era baja y casi imperceptible a sus propios oídos—no tenías porque haber presenciado eso.

—Todo el mundo pierde los estribos a veces Scorpius— algo se contrajo en su interior ante el sonido de su nombre pronunciado por la voz de Rose—Ni siquiera tú eres inmune a eso.

—Pero lo debería—dijo sintiéndose avergonzado. Un Malfoy nunca perdía los estribos. Un Malfoy siempre se mantenía en control ante todas las situaciones. Mantener la apariencia era la clave (internamente podía sentirse todo lo destrozado que él quisiera, pero eso era todo, debía mantenerlo para sí). No debía permitir que nadie lo viera vencido; no, nadie debería verlo así. Se suponía que él mantuviera el control, siempre con una implacable presencia llena de autoridad y superioridad. No debía perder la templanza ni la compostura, especialmente delante de una mujer. No había ninguna razón aceptable para que él se atreviera a soltar lágrima alguna, bajo ninguna circunstancia, y por sobre todas las cosas no lo debería hacer frente a una Weasley.

La tensión que se había instalado entre los dos, llenaba aquella relativamente vacía parte de la marquesina (estaba lejos del bar y completamente lleno de feas plantas—en pocas palabras, no era exactamente el centro de la fiesta) y era sumamente palpable. Casi sofocante. Se mantuvieron sin mirarse el uno al otro, evitando moverse y en completo silencio por algunos minutos.

—Se está haciendo tarde—dijo Rose, su voz sonaba suave e insegura. El asintió a manera de confirmación, ni siquiera estaba seguro de que ella lo hubiese visto.

—Te acompaño a tu cuarto—ambos se pusieron en marcha para salir de la marquesina, asegurándose de mantenerse juntos, pero lo suficientemente separados como para sólo ser capaces de verse por el rabillo del ojo.

Y entonces, justo cuando Scorpius pensaba que no podía empeorar la situación, comenzó a llover.

No, no llover. Diluviar.

Y fue entonces cuando Scorpius Malfoy se encontró así mismo caminando a trompicones en medio de un banco de lodo, siendo golpeado por enormes gotas de lluvia del tamaño de quaffles, con una de sus mejores ropas arruinadas con barro y agua, mientras una igualmente mojada y llena de barro Rose Weasley caminaba a trompicones junto a él.

¿De quien diablos había sido la maldita idea de planear esta maldita gala?

Eventualmente se hicieron camino hacia el cuarto de Rose, y cuando estaban a punto de abrir la puerta notaron el letrero que decía 'No molestar' colgado en manija. Scorpius comenzó a atar cabos—esto podía llegar a ser interesante. Rose tuvo la decencia de tocar, y la puerta fue inmediatamente abierta por un Albus semidesnudo que traía en una mano una botella de champagne y en la otra un par de copas.

—¡Albus!—exclamó Rose pareciendo sorprendida. Scorpius ciertamente no lo estaba.

—Rose—le dijo Albus en un tono que le indicaba que bajara la voz y echó un vistazo por encima de su hombro asegurándose de que no alertó a su acompañante—¿Te importaría cambiar de cuarto esta noche?

—¡¿Qué?!

La pregunta de Rose reflejó completamente los pensamientos de Scorpius. Albus la miró ansioso—claramente buscaba deshacerse de ellos lo antes posible.

—Si, verás, lo que pasa es que tengo un asunto llevándose a cabo ahí adentro—hizo un gesto señalando la habitación oscura con su cabeza—Y sería fantástico si pudieras cambiar de cuarto para que Abigail y yo no seamos.. ah… molestados.

Rose tenía una pose lívida que era más clara debido a que sus hombros estaban tensados en una pose recta y miraba fieramente a Albus. Sin embargo, no pudo resistirse a la mirada de cachorro desamparado que Albus acababa de utilizar como último recurso para deshacerse definitivamente de ellos. Incluso Scorpius vio como patéticamente hacía sobresalir su labio inferior en un puchero (aparentemente las chicas encontraban esto como algo adorable y sensible). Bastardo.

Ambos observaron a Rose cuyo ojo derecho parecía palpitar ligeramente. Pasaron algunos segundo antes de que ella finalmente hablara.

—Esta bien, pero voy a necesitar mi maleta—dijo de manera casi inaudible, ya que el enojo aun estaba presente. El rostro de Albus se iluminó y rápidamente le entregó su maleta (la cual, el muy desvergonzado, hacía reubicado a un lado de la puerta para llevar a cabo el proceso lo más rápido posible). Aparentemente él ya había mudado sus cosas previamente.

—¡Muchas gracias Rose!, ¡Buenas noches!

Y con esto último cerró la puerta dejando a Scorpius parado a mitad del pasillo junto con una muy furiosa Rose. La escuchó bufar antes de tomar su maleta y comenzar a caminar por el corredor, ya que la habitación de Albus y Scorpius estaba en el mismo piso. Bueno, la ahora habitación de Rose y Scorpius.

Este pequeño pensamiento le trajo a Scorpius un montón de deliciosas visiones que no eran del todo apropiadas debido al tipo de relación que ellos llevaban. Debía destruir estos malditos impulsos.

Corrió para alcanzar a Rose y caminar junto a ella (Rose caminaba a zancadas) silenciosamente hacia su cuarto. Antes de arribar, Scorpius le indicó a Rose cual era el Cuarto de Albus, al cual Rose entró con cierta reticencia y Scorpius entró al suyo.

—¡Voy a tomar un baño!—anunció a Scorpius, apareciendo casi de inmediato con una bolsa de cosas para bañarse y caminó directamente al baño. El baño que curiosamente estaba en su cuarto (él siempre tomaba la habitación más cercana al baño). Estuvo a punto de hacerle algún comentario reclamándole que se iba a apoderar del baño, pero considerando lo enojada que aun estaba, decidió simplemente dejarlo pasar y que ella se bañara primero. La escuchó azotar la puerta cuando cerró y dejó a Scorpius en silencio. No fue sino hasta que escuchó la regadera, que cayó en cuenta de la situación actual: la única cosa que lo separaba de una completamente desnuda Rose Weasley, era una puerta.

Santa mierda.

Con todas sus fuerzas intentó apartar de su mente los pensamientos sobre Rose, agua y regaderas; Scorpius comenzó a deshacerse la corbata para esperar pacientemente a que la ducha estuviera libre— necesitaba darse una ducha. El maldito barro había destruido su ropa, no necesitaba que le destruyera también la piel.

Después de unos tortuosos veinte minutos, Rose reapareció claramente pareciendo más relajada.

—La ducha está libre—anunció.

—Gracias

Todos los pensamientos abandonaron su cabeza cuando Scorpius se giró hacia la puerta del baño.

Rose Weasley.

En una toalla.

Y nada más que eso.

Necesitaba salir del cuarto. Ahora mismo.

Pasó como rayo junto a ella y cerró abruptamente la puerta, abrió la lave de agua fría a tope y saltó al interior de la ducha completamente vestido. Esto estaba simplemente mal. Quien haya pensado que Rose era una niña buena, claramente nunca había compartido un cuarto de hotel—y su baño—con ella. Mal. Esto estaba simplemente mal.

Scorpius miró hacia el piso y notó que el agua estaba café, inmediatamente recordando el barro. Correcto. Limpio, necesitaba estar limpio. Ahora. Se desvistió y tiró sus ropas fuera de la ducha para templar el agua a un grado menos congelador.

Una vez que Scorpius se sintió más cómodo debajo del agua caliente, comenzó a tallarse la 'esencia' de la tierra, la cual estaba seguro que rápidamente había viajado de sus ropas sucias hacia su piel. Después de cinco minutos de trabajar en el tallado de la odiosa suciedad, se escuchó un fuerte golpe en la puerta.

—¡Malfoy!—Le llamó Rose del otro lado de la puerta, seguido por algo que no alcanzó a reconocer por el sonido del agua.

—¿Qué?—respondió apagando un poco el agua.

—¡Necesito mi bolsa!—le dijo—¡La dejé adentro!

—¿No puedes esperar?—dijo regresando a su tallado. Si dejaba que la esencia de la mugre se quedara más tiempo, aparentemente podría dejar rastro en su piel.

—¡Malfoy!

—¡Dame cinco minutos!

Rose dijo algo por lo bajo que bien pudo haber sido algo como 'estúpido engreído' antes de retirarse de la puerta.

Veinte minutos después, Scorpius emergió de la ducha, se secó y se puso unos boxers. Cuando regresó a la habitación se encontró con que Rose Weasley estaba acurrucada en la cama durmiendo pacíficamente. Solamente su toalla encima.

¿Podría ponerse la noche más loca?

Se fue de un extremo (aburridas pláticas sobre plantas) al otro (Rose Weasley mojada y envuelta en una toalla sobre su cama). Merlín. Era como si el mundo entero se hubiese vuelto bipolar.

Dejó escapar un suspiro y decidió que lo mejor era tener un gesto caballeroso llevándola a su cama en la otra habitación. Su almohada se hallaba completamente mojada por su densa melena roja, así que decidió que mejor la dejaría dormir en su cama, pero si se quedaba descubierta muy probablemente se congelara. Scorpius se sintió con todo el derecho de dejarla así: ella se había robado su cama. Pero entonces iría el lunes al trabajo con gripa, la cual inevitablemente se le contagiaría, a él y a todos en la oficina. Y Scorpius odiaba estar enfermo. Debía cobijarla; sólo representaría una amenaza a su propia salud si no lo hiciera. Y esta era la única razón que realmente le importaba.

Caminó hacia el lado de la cama donde Rose estaba y trató de evaluar la manera en la que haría esto. Necesitaba arroparla, pero no quería arriesgarse a… ¿Cómo decirlo?…rozarla accidentalmente. Después de todo, si Rose Weasley despertara y se encontrara con él—él estaba seguro que era su colega menos favorito—en una situación comprometedora… Despertarla seguramente no sería algo que terminaría bien. Se imaginaba una visón llena de muchos gritos, bofetadas y la inevitable perdida de su miembro favorito, seguida seguramente por una maldición particularmente poderosa en la cual era experta desde cuarto grado. No era necesario decir que se aproximó con muchísima cautela.

Cuando Scorpius estuvo al borde de la cama, tomó un profundo suspiro. Podía hacerlo. ¿Y qué si ella le echaba un hechizo para cortarle la bolas? ¿Y qué si no quería volver a verlo nunca más? ¿Y que si se rehusaba a hablarle de nuevo? ¿Y que? No era la gran cosa.

Maldito Albus Potter iba a morir el muy desgraciado.

Se inclinó sobre ella y ubicó sus manos debajo de su cuerpo. Entonces se dio cuenta de lo que realmente estaba entre sus brazos. Rose Weasley, no solamente envuelta en una toalla, sino que además dormía tan profundamente con una expresión de paz en su rostro que lo hizo sentir mareado. Siempre la veía con una expresión de preocupación. Siempre ocupada en algo complicado. Siempre pensando. Pero en este momento, ella simplemente dormía, con la respiración tranquila, con el rostro relajado, únicamente soñando. Era una de las cosas más hermosas que jamás había visto.

O al menos así hubiese sido si es que él estuviera atraído por la pelirroja astuta y obsesionada con el compromiso, que siempre rebatía las cosas incluso mejor que él. Pero no lo estaba. Así que la imagen le era indiferente. Totalmente indiferente. No le podría importar menos como sus piernas desnudas brillaban con la tenue iluminación, y como estaban tan expuestas que podía apreciar lo largas que eran. O como su cabello estaba esparcido por la almohada de una manera tan natural, que sus mojados rizos creaban un halo rojo alrededor de su cabeza. O como su rostro estaba adornado por el más dulce esbozo de sonrisa que el jamás hubiese visto en la vida, tan dulce que sólo deseaba besarla esperando capturar esa sonrisa para sí mismo. Era una suerte que a él le fuera tan indiferente, porque si no le fuera así, probablemente encontraría bastante difícil resistirse a la tentación de recorrerla completamente. Pero a él definitivamente le era indiferente. Así que no estaba tentado.

¿Era a caso que la temperatura de la habitación repentinamente había subido unos grados o sólo era producto de su imaginación?

Alejando todos sus pensamientos de Rose y toallas, y los efectos que la gravedad podría tener sobre una toalla en estas situaciones, Scorpius recobró la compostura y deslizó sus manos muy delicadamente debajo del muchísimo más delicado cuerpo de Rose. Con mucho éxito pudo ubicar una de sus manos debajo de su espalda, y con la otra tomó sus piernas, sintiendo alrededor de su cuello el brazo inerte de la pelirroja que había colocado ahí previamente para que no le estorbara. Tomó un profundo suspiro y con mucha precaución la levantó del colchón para cargarla completamente en brazos.

Entonces ella se movió.

Oh Merlín. Esto era todo. Dio un rápido pero muy sincero adiós a sus bolas; habían vivido muy buenos tiempos juntos, pero este era el fin. Al menos hasta que llegara a san Mungo.

Scorpius se congeló y se preparó para sacar una lista de excusas y argumentos sobre por qué tenía en brazos su cuerpo semidesnudo, y también porque él, Scorpius Malfoy, estaba únicamente en boxers, pero de inmediato se detuvo así mismo cuando Rose murmuró algo incoherente y se giró levemente quedando pegada a su cuerpo, con su rostro descansando sobre su hombro, y con el brazo aun alrededor su cuello; Rose, aun inconsciente, se acurruco entre sus brazos y dejó escapar un profundo suspiro. La sintió restregar su cabeza contra su hombro y su cuello un par de veces, mientras olfateaba un poco antes de que una sonrisa apareciera en su rostro.

Decidiendo que lo mejor era actuar rápido, Scorpius murmuró 'Wingardium Leviosa' por debajo de su aliento y vio como las mantas se plegaban automáticamente para hacer espacio. Puso un pie sobre el colchón para poder acomodar a Rose lo más en el centro de la cama que se pudiera, para que no tuviera que quedarse del lado de la almohada mojada.

Se inclinó un poco y la bajó hacia la cama tan delicadamente como pudo, con el brazo de ella aun cubriéndole los hombros y su cabeza aun descansando contra su cuerpo mientras él la intentaba depositar sobre el colchón. Para la gran sorpresa de Scorpius, el brazo que estaba a la altura de su cuello se tensó mientras la pelirroja hacía un sonido parecido a quejido. Él se quedo congelado nuevamente y se mantuvo obsevandola fijamente, inseguro de qué (exactamente) estaba ocurriendo. De nuevo intentó depositarla sobre la cama, pero obtuvo nuevamente la misma respuesta. Sólo que esta vez murmuró algo incoherente.

—No—dijo entono desafiante, pero aun así somniolento—Quédate

Ciertamente esto era o un sueño, o una broma muy enferma. Scorpius hizo un movimiento para retirar el brazo de Rose de alrededor de su cuello. La tomó de la mano y levantó su brazo para poder escapar de su abrazo. No fue sino hasta que intentó alejarse que se dio cuenta de que aun le tomaba la mano.

Oh, mas apropiadamente dicho, ella le estaba reteniendo la mano a él. Y al parecer no pensaba dejarlo ir.

—Vuélvete a dormir Rose—le susurró suavemente, esperando que el sonido de su voz fuera suficiente para que ella se diera cuenta de que él no era la persona (quien sea que fuera) con la que estaba soñando. Pero ella simplemente se aferró más a su mano.

—Quédate—le murmuró de nuevo, con el sueño ya casi venciéndola. Sabiendo que no pasaría mucho antes de que se durmiera nuevamente, Scorpius comenzó a intentar liberar su mano suavemente. Entonces ella dijo algo que estaba seguro, lo perseguiría durante mucho tiempo.

—Scorpius… quédate…

Se quedó congelado mirándola. ¿Realmente acababa de decir su nombre? ¿Eso significaba que ella sabía que era él quien estaba ahí?. O tal vez estuviera soñando con él.

Él sabía perfectamente que debía seguir intentando liberar su mano de la de ella. Sabía que debería simplemente cubrirla y dormir en la otra habitación. Sabía que esas eran las cosas que debía hacer, y definitivamente era exactamente lo que él tenía planeado hacer. Si ella no hubiese dicho su nombre.

Pero ella había dicho su nombre.

Ya no era una petición vacía estimulada simplemente por el sueño. Ahora era una petición personal. Rose Weasley acababa de pedirle que se quede.

¿Cómo podía decir que no?

Scorpius tomó las mantas con su mano libre, se subió al colchón y jaló las sabanas para que los cubriera a los dos. Había hecho un esfuerzo conciente por mantener su distancia; por únicamente estar lo suficientemente cerca para que ella notara su presencia, pero no podía estar tan físicamente lejos debido al agarre que ella tenía sobre su mano.

Sin embargo, Rose parecía tener otras ideas en mente.

Tan pronto como el se tumbó a su lado en la (ligermante mojada) almohada, Rose se acurrucó a él, únicamente liberando su mano para acomodar su brazo encima de su cuerpo y extender sus exquisitos dedos sobre su pecho. La pelirroja acomodó su cabeza sobre su hombro y dejó escapar un suspiro de satisfacción. Tras unos momentos Scorpius la pudo sentir respirar de manera calmada, indicándole que de nuevo se había dormido.

Sabía que esto era algo malo. Sabía que, cuando amaneciera, ella probablemente lo odiara y la frágil e inestable amistad que habían ido construyendo al paso de los años se iba a desmoronar. Con esto en mente, lo único razonable era pensar que esta probablemente era la última oportunidad que tendría para compartir la cama con ella y tenerla entre sus brazos. Y ni siquiera podría considerar poder verla de nuevo envuelta únicamente con una toalla.

Asi que, como cualquier hombre sentenciado a ser ejecutado, Scorpius decidió disfrutar este último pequeño placer antes de que todo estuviera perdido. La abrazó apretándola más cerca de su cuerpo, enredando sus brazos alrededor de ella. Inclinó su rostro hacia la frente su frente y le dio un beso sonriendo juguetonamente sobre su piel antes de soltar un profundo suspiro y cerrar sus ojos.

Esta era una metáfora bastante extraña de una última cena, y realmente sería un tonto si no la disfrutaba como era debido.

Albus Potter Había tenido una excelente noche.

Había convencido a Scorpius para venir con él a la función acerca de plantas o algo así, que el Ministerio ofrecía, había conocido a Abigail Longhorn—la chica rubia del departamento de Cooperación Mágica Internacional, misma que Albus había estado topándose las últimas tres semanas previas al evento—, se las había arreglado para avergonzar públicamente a Scorpius dejándolo sólo con Rose, y después se había pasado el resto de la noche (y gran parte de la mañana) en compañía de Abigail. La única cosa que amenazaba con arruinar su noche era el arreglo sobre las habitaciones, pero resultó que hasta con eso había tenido éxito.

Si, había sido una excelente noche para Albus, pero no era la clase de persona que abandonaba a sus amigos simplemente porque había despertado desnudo con una mujer particularmente hermosa a su lado, la cual estaba en un estado de desnudes similar al suyo. Además, esta era la primera vez en la historia que él había terminado acostándose con alguien y Scorpius no. Así que naturalmente, como todo un buen amigo, tenía que embarrárselo en la cara.

Usando la llave que le prestó a Abigail, Albus entró a la suit que Rose y Scorpius compartían, dándose cuenta de que era una perfecta réplica de la que Abigail y el habían compartido. Notó que la puerta de Rose estaba abierta. Estaba seguro que era la de Rose porque, después de años de compartir habitación, Albus sabía que Scorpius siempre insistía en tomar la habitación más cercana al baño. Pensó que lo correcto sería ir y decirle hola a su prima, después de todo, tenía todo el día para fastidiar a Scorpius, así que cambió de rumbo y se dirigió al cuarto de Rose. Albus se alarmó de ver su maleta completamente intacta en la esquina del cuarto, así como su cama completamente hecha. Pero, conociendo a Rose, no era muy característico de ella levantarse a una hora totalmente irracional para hacer algo que no considerara urgente. Sin embargo también sabía que era muy obsesiva con la limpieza y con tener todo en orden, así que no le pareció nada extraño que dejara la cama impecablemente hecha antes de irse.

Sin pensárselo dos veces, Albus se dirigió a la puerta gemela que estaba cerrada en el lado contrario de la suite con una enorme sonrisa petulante plasmada a lo ancho de su cara. Posicionó su mano en la manija, hizo una pausa y cambió su postura a una ceremonial. Contó hasta tres antes de abrir la puerta.

—Buenos días Scorpi-¿ROSE?

Albus se quedó boquiabierto ante la imagen que tenía enfrente. Incluso con aquella limitada iluminación, podía claramente decir que aquellas personas recostadas en la cama de enfrente eran Scorpius y Rose. Su mejor amigo y su prima. Juntos en la cama. Acurrucados. Desnudos.

¿Qué diablos estaba pasando?

—¿Albus?—dijo Scorpius con voz pesada debido a que acababa de despertarse y sus ojos entrabiertos—¿Qué carajos haces?

—¿Qué, qué carajos hago?—Albus lo miró incrédulo—¿Qué carajos estas haciendo?

Estaba durmiendo—dijo en un bostezo y cerró los ojos como si esperara volverse a dormir.

—¿Qué demonios estas haciendo con Rose?—demandó Albus al menos una octava de tono más alto de lo normal.

—¿Rose?—Scorpius sonaba genuinamente confundido.

—¡Si!—ahora Albus se estaba enojando (no había poder humano que salvara a Scorpius de las consecuencias de haber pasado la noche con su prima)—¡Rose!

Albus apuntó hacia el cuerpo que Scorpius abrazaba (muy afectuosamente) contra su cuerpo.

—Ya sé que es Rose—dijo soltando un suspiro que se convirtió en un bostezo—No estoy haciendo nada con ella.

—¿Qué no estas…?—Albus se pasó una mano por el cabello y rodó los ojos antes de mirar de nuevo a su amigo—¡Estas con ella en la cama!

—Tienes una habilidad de observación asombrosa Albus, te felicito—sólo usaba ese nivel de sarcasmo cuando estaba fastidiado y quería deshacerse de la persona que lo molestaba.

—¡Sorpius!—dijo Albus demasiado alto.

—¿Podrías callarte?, vas a despertarla.

Y entonces ocurrió la cosa más extraña. Scorpius miró hacia Rose con una mirada llena de ternura y le sonrió dulcemente mientras le acomodaba un mechón rebelde detrás de su oreja. Ella se acurrucó un poco más entre sus brazos, provocando que la sonrisa en el rostro de Scorpius se ensanchara. Con gran sorpresa Albus lo escuchó suspirar con cierta paz.

Albus no pudo evitar mirar con confusión hacia aquella escena. Y entonces todo se volvió claro en su mente. Apuntó acusadoramente hacia Scorpius, con la mano ligeramente temblorosa de la impresión. Su voz parecía haberlo abandonado. Scorpius lo miró sin comprender.

—¿Qué?—preguntó con tono irritado.

—¡Tú!—soltó Albus boquiabierto y una rara serie de sonidos precedió a su siguiente frase—¡Tú amas a Rose!

Scorpius rodó los ojos y tomó aire.

—No seas bruto, Albus—dijo con un suspiro.

—¡Tu la amas!—continuó sacudiendo su dedo de una manera dramática—¡¿Desde cuando eres de la clase de tipos que se acurruca?! ¡Tú no eres esa clase de tipos! ¡Pero esta es una situación diferente porque tu la amas!

—Enserio Albus—Scorpius cerró sus ojos y se comenzó a masajear la parte alta de la nariz—vete a la mierda.

—¡Maldición!—exclamó Albus aun boquiabierto por su descubrimiento.

Rose se removió entre los brazos de Scorpius y se acurrucó nuevamente contra su pecho. La pelirroja dejó escapar una especie de suspiro y frunció el ceño. Albus miró a Scorpius encontrándose con una mirada asesina taladrándolo en aquel par de ojos grises.

—¿Quién es?—preguntó Rose con voz adormecida, lo que dejaba claro que no estaba totalmente consciente.

—Albus—susurró Scorpius friamente, aun con la mirada clavada en el aludido.

—¿Y que quiere?—preguntó ella sin mucha convicción mientras se acomodaba en el pecho de Scorpius.

—Gritarnos—le respondió, acariciándole el cabello inconscientemente.

—¿No lo puede hacer más al rato?—le preguntó con un suspiro mientras lentamente se volvía a quedar dormida.

—Yo creo que si—Scorpius levantó una ceja mirando significativamente a Albus—¿Podrías Albi?

Albus dejo escapar un resoplido de indignación antes de disponerse a salir del cuarto.

—¡Esto no se ha terminado!—le susurró de manera amenazadora antes de cerrar la puerta doble nuevamente. Cuando estuvo completamente sólo en el corredor de camino a su cuarto, la mente de Albus aun intentaba procesar que era exactamente lo que acababa de ocurrir. Por lo que el sabía:

Scorpius y Rose podrían o no podrían haber dormido juntos. Lo más probable era que si.

Rose podría o no podría estar enamorada de Scorpius. Lo más probable era que si.

Y era demasiado obvio que Scorpius estaba enamorado de Rose si se había quedado para acurrucarse con ella mientras velaba su sueño y le acariciaba el cabello.

Le acariciaba el cabello.

¿Quién diablos era ese espécimen que estaba durmiendo con su prima? Porque ese no parecía ser Scorpius Malfoy. Al menos no el que conocía. Oh si, Albus tenía muchas preguntas para su amigo, y estaba determinado a obtener todas las respuestas que necesitara.

Habían pasado diez pacíficos minutos antes de que Rose se comenzara a remover nuevamente al lado de Scorpius. Él intento volver a conciliar el sueño, pero no pudo encontrar nuevamente aquella calma que había sentido antes de que Albus interrumpiera abruptamente y comenzara a vociferar todas esas cosas acerca de que él estaba enamorado de Rose. En realidad Scorpius Malfoy no se enamoraba. Y especialmente no se enamoraba de chicas como Rose Weasley. No es que realmente existiera alguien que fuera parecida a Rose. Porque ella era realmente única e irremplazable.

¿Qué demonios tenía en la mano?

Oh.

Era el cabello de Rose. Al parecer había estado acariciándolo.

¿Qué diablos estaba mal con él?

Su momento de introspección fue interrumpido debido a que Rose había comenzado a removerse contra su cuerpo mientras dejaba escapar un pesado suspiro. Era claro que por fin estaba despertando. Bueno, esto iba a ser interesante. La escuchó murmurar algunas incoherencias antes de que soltara un bostezo. Scorpius decidió que posiblemente la mejor manera de manejarlo era actuar indiferente, después de todo, él era muy bueno en ello.

—buenos días—dijo con simpleza mirando hacia la altura de su pecho donde Rose descansaba, en espera del momento en que el entendimiento cruzara por su rostro. Y aquello no tenía precio.

Tan pronto como él habló, los ojos de Rose se abrieron abruptamente mientras contenía la respiración haciéndose consciente de lo que había a su alrededor, pareciendo demasiado asustada para moverse. Tenía la mirada clavada en el pecho desnudo sobre el cual descansaban su cabeza y sus manos antes de levantar la mirada para encontrarse con el rostro de la persona a quien pertenecía. Inmediatamente se topó con el par de ojos grises que la miraban fijamente con un brillo divertido. Scorpius encontraba la situación bastante entretenida, así que decidió divertirse a costa de Rose.

—¿Dormiste bien cariño?—le preguntó con una sonrisa mal disimulada. Antes de que pudiera si quiera respirar, Rose rompió el contacto con él yendo a parar lo más lejos que pudo, apretándose las sabanas al pecho mientras se sentaba frente a él con una expresión de terror y confusión en el rostro.

—¿Qué…—preguntó mientras miraba a su alrededor buscando alguna pista de que era exactamente lo que había ocurrido ahí—¿Qué se supone que estamos…? Tú… Yo…¡Una cama!

Rose miró como en la mirada de Scorpius se reflejaba el shock.

—¿No lo recuerdas?—le preguntó levantando una ceja antes de que su rostro completo se oscureciera en una expresión más peligrosa que reflejaba pura seducción—Tal vez debería ayudarte a recordar—le ofreció moviéndose hacia ella en una pose de depredador. Rose dejó escapar un grito ahogado y saltó unos centímetros más lejos de su alcance; si continuaba con esa estrategia no tendría mas cama para replegarse.

—¡No!—replicó rápidamente, estirando una mano para detenerlo—¡No, no, no, no, no! No va a ser necesario.

Rose miró a su alrededor buscando ya sea un arma o su ropa. En ese momento cualquiera de las dos era algo que apreciaría.

—¿No?—le preguntó sonando confundido, pero aun mantenía su mirada lujuriosa—debo decir que anoche parecías disfrutar bastante diciendo que si…

—¡Scorpius!—gritó, ahora realmente agitada y nerviosa—No sé que fue lo que pasó aquí anoche, pero te puedo asegurar que no significo nada.

—Bueno, eso parece ser obvio considerando que no recuerdas nada—comenzó a limpiarse una de sus perfectas uñas con una expresión casi aburrida.

—Bueno, recuerdo algunas cosas—se defendió abrazándose las sábanas más fuertemente.

—Tales como…—levantó una ceja dejando la frase inconclusa, debido a que quería saber si ella recordaba haberle pedido que se quedara.

—Recuerdo a Albus y a Abigagil—dijo ella mientras una mirada llena de determinación se instalaba en su rostro—Y que tú tenías que dormir aquí en lugar de ella.

—No creo que el término 'dormir' pueda ser utilizado para describir cualquiera de las actividades que se llevaron acabo anoche en esta cama—él sonrió mientras ella se encogía de horror y vergüenza.

—No—se dijo a sí misma mientras miraba hacia las sábanas intentando recordar la noche anterior—No, no, no. No hay manera de que haya estado tan ebria.

Algo muy parecido al dolor pareció hacer mella en los intestinos de Scorpius. Ella necesitaba estar ebria; no, no espera, simplemente ebria, si no tan ebria, ¿Para dormir con él?. Seducirla iba a ser muchísimo más difícil de lo que él había pensado. Scorpius hizo a un lado a su ego ligeramente herido, permitiendo que se recuperara para continuar con su teatro.

—No, no estabas tan ebria—le dijo, y le dedico una mirada ansiosa y traviesa—seguramente si hubieses estaba demasiado ebria, no hubieses podido levantar tan alto tus piernas mientras tu y yo…

—¡SCORPIUS!—gritó ella realmente no queriendo escuchar como acababa aquella historia (o mas bien fantasía) de Scorpius.

—¿Si amor?—respondió, con una aduladora y presuntuosa sonrisa dibujada en los labios.

—Por favor—su voz sonaba tensa y bastante descompuesta—No sé que fue lo que pasó aquí anoche, pero lo que sea que fuese, prometerme que no le vas a contar a nadie acerca de ello—se mordió el labio de una manera que hizo a Scorpius querer besarla antes de agregar—¡Especialmente a Albus!, no puedes por nada del mundo contarle a Albus sobre esto.

—Oh, no te preocupes, no le diré a Albus—la vio relajarse inmediatamente ante estas palabras, por lo cual continuó con una sonrisa ladeada—Creo que entendió bastante bien el rumbo de los eventos que se llevaron acabo sobre esta cama cuando entró esta mañana, así que creo que si le contara le parecería algo redundante.

—¡¿QUÉ?!—chilló Rose realmente alto.

—Oh, si—Scorpius nuevamente comenzó con la fingida tarea de limpiarse las uñas en un intento de ignorar lo furiosamente sonrojada que estaba su compañera de cama; bueno, al menos las partes de su cuerpo que la sábana en su cuerpo le permitía apreciar—Tuvimos una breve visita por parte de tu primo, pero no te preocupes, se fue tan rápido como vino. Tu estabas completamente inconsciente en ese momento.

—¡Oh Merlín! No puedo creer que me haya permitido a mi misma hacer esto—se rependió y parecía que estaba a punto de soltarse a llorar—Después de todo… Albus nunca querrá volver a dirigirme la palabra…

A Scorpius no le gustaba verla de esa manera, le hacía sentir extraño y lo hacía desear más que nada en el mundo abrazarla fuertemente, mientras le decía que todo estaría bien, y que él siempre estaría ahí para ella…

Espera.

¿Qué?

Realmente necesitaba apagar a esa maldita vocecilla en su cabeza. Se estaba metiendo en un territorio sumamente peligroso donde aquella enorme palabra de cuatro letras que iniciaba con la 'A' se alzaba fiera y amenazadoramente contra él. Definitivamente tenía que dejar de pensar en cosas como esa.

Detuvo su introspección al ver que Rose comenzaba a aspirar la nariz, haciendo su mejor esfuerzo para no llorar frente a él. Aquello provocó que aquel profundo sentimiento se instalara nuevamente en su pecho. Y a Scorpius no le gustaba lo profundo que era.

—No puedo creer lo que hice—dijo Rose nuevamente mientras se restregaba la mano delicadamente en la nariz.

—No lo hiciste

Los ojos de Rose se posicionaron automáticamente sobre él, con una mirada de aprehensión dibujada por todo el rostro. Obviamente no estaba segura de si le decía la verdad, o sólo lo había dicho para amainar un poco el remordimiento que la estaba comiendo viva.

—¿Qué?—preguntó suavemente con un ligero tono de incredulidad.

—Lo que crees que hicimos—le dedicó una sonrisa que pareció sorprenderla momentáneamente—No fue así. No lo hicimos. Anoche no pasó nada.

—¿Quieres decir…—repentinamente los ojos de Rose se llenaron de alivio (De hecho lucía demasiado aliviada para el gusto de Scorpius)—…que no dormimos juntos?

—Bueno, lo de dormir si, pero no involucró nada perverso u obsceno.

—¡Oh, gracias a Merlín!—exclamó explotando en sonrisas y Scorpius se olvidó de lo ligeramente dañado que estaba su ego por la reacción de Rose. Había algo en su sonrisa que le resultaba embriagador, y le hacía relucir aquel profundo sentimiento, pero esta vez de una manera buena. Aun sonriendo con alivio se llevó las manos al rostro, lo cual inmediatamente la hizo recordar que sólo llevaba puesta una toalla, por lo cual nuevamente se abrazó recelosamente.

La miró examinar su atuendo y entonces lo miró nuevamente con una expresión de confusión, que lentamente se fue transformando en escepticismo mezclado con enojo. Esa expresión no le gustaba nada. Se deslizó en la cama de tal manera que pudiera encontrar una pose que tal vez lo ayudara a sentir un poco más valiente. No funcionó.

—Y si no tuvimos sexo…—aquellas palabras nunca debieron salir de los labios de Rose, ahora todo en lo que podía pensar era en ello teniendo sexo. Era una imagen fantástica. Y era una fuerte distracción. Hizo un esfuerzo tremendo para no comenzar a babear—¿Puedes decirme, exactamente, porqué estoy desnuda?—le preguntó levantando una ceja que claramente decía que mejor le daba una muy buena explicación o muy probablemente iba a perder algo muy cercano a su… entrepierna. Scorpius sonrió de manera maliciosa, acción que pareció desarmarla. Perfecto.

—Esa no fue obra mía—le dijo con suficiencia, pareciendo bastante complacido mientras se reclinaba hacia el montón de almohadas que estaban a su espalda, para tomar una pose cómoda con las manos detrás de la cabeza.

—Bueno, si no fue tuya ¿Entonces de quien?—no parecía impresionada.

—Tuya—le dijo mirando la mirada de escepticismo con que ella lo miraba, así que decidió elaborar una rápida explicación de los eventos ocurridos la noche anterior, decidiendo dejar de lado el hecho de que ella le había pedido que se quedara… al menos por ahora. Vio como el rostro de Rose pasó por diez diferentes capaz de rojo en diferentes puntos de la historia. Era algo glorioso de presenciar. Pero aun se notaba un poco a la defensiva con respecto a si él le decía la verdad.

—¿Y por qué no simplemente te fuiste o algo así?—le preguntó con cierta sospecha y algo de vergüenza—pudiste simplemente haber retirado la mano que te sostenía.

—Si pude haberlo hecho—aceptó asintiendo para comprobar que era consciente—Pero no soy la clase de hombre que se rehúsa a una dama.

Esbozó una sonrisa de autosuficiencia ante la cara de asombro que ella tenía en ese momento.

—¿Perdón?—le preguntó realmente confundida. Scorpius se encogió los hombros intentando parecer indiferente, aunque realmente por dentro sentía que de tanto contener las carcajadas podría terminar mojándose los pantalones.

—No me fui porque tú no quisiste que me fuera—se sonrió para sus adentros y agregó—De hecho me pediste directamente que no me fuera.

Rose no parecía convencida. Rodó los ojos y se cruzó de brazos levantando también una ceja.

—Oh, así que estando semi inconsciente, ¿Me las arreglé para pedirte que durmieras conmigo?

—Si, aunque en realidad no especificaste nada sobre dormir—su voz perdió todo tono juguetón al recordar la manera en la que ella le había hablado entre sueños con aquel tono suave—Simplemente me pediste que me quedara.

Rose guardo silencio.

—¿Qué?—preguntó con un tono casi cercano a un murmullo mirándolo aprehensivamente por milésima vez en lo que iba de la mañana. Él le sinrió de manera genuina y se encogió los hombros nuevamente.

—Me pediste quedarme. Así que lo hice.

Había algo oculto en aquella afirmación, que los tomó fuera de guardia. Scorpius no quería sonar tan… honesto, pero lo había hecho. Y ahora aquello se alzaba entre ellos, esperando que alguno de los dos diera el siguiente paso. Sin embargo, ninguno de los dos pudo pensar en nada, porque en realidad no sabían que decir. Scorpius podía claramente escuchar la voz de Albus flotando en su cabeza, acusándolo una y otra vez de estar enamorado de Rose. Aunque aquello no era cierto. No había nada cierto en ello. No podía ser cierto. Scorpius Malfoy no se enamoraba. Y aun si lo hiciera, él no se enamoraría de una Weasley. No. Solamente habían compartido la cama por una condenada noche, una noche con aquella mujer en brazos no podía cambiar completamente su filosofía de vida. Rose era increíble, pero no tan increíble.

¿De verdad acababa de llamar increíble a Rose Weasley?

Buscando un escape de sus propios pensamientos en nombre del bienestar de su propia hombría, Scorpius decidió romper la tensión tomando una ducha. Nada más agradable que una ducha caliente para aclararse la mente. Se retiró las sábanas sacando sus piernas de un lado de la cama.

—Bueno, voy a tomar una ducha—anunció con una sonrisa, haciendo la atmosfera de tensión un poco más relajada—Siéntete en confianza de unirte si gustas.

Meneó las cejas entusiastamente provocando que Rose levantara nuevamente una ceja (con una sonrisa asomándose en las comisuras de sus labios que a Scorpius no le pasó desapercibida).

—Creo que tendré que declinar a tu oferta—dijo pareciendo más relajada, lo cual inmediatamente lo hizo sentir más relajado antes de empezar a buscar sus calcetines.

—Tú te lo pierdes—le dijo dedicándole una sonrisa sobre el hombro, ante la cual Rose únicamente rodó los ojos.

—Realmente eres un sádico—le dijo observándolo tomar las medias que recientemente había encontrado—Mira que mentirme de esa manera sólo para verme sufrir.

Eso mi querida Weasley, se llama venganza—le dijo con suficiencia, adoptando una pose que le permitía a Rose comérselo con la mirada si así lo deseaba (aunque admitámoslo, ¿Quién no lo haría?).

—¿Y porque habrías de tomar vernganza?

—Porque te robaste mi cama—le dijo con una sonrisa mientras caminaba hacia la puerta con cierto salto al andar. Podía ver claramente como Rose intantaba no reírse mientras se miraba las manos, sin embargo no estaba haciendo un buen trabajo. Así que pensó que sería divertido agregar algo más para sacarla de quicio. Porque había que admitirlo, la mujer era verdaderamente sensual cuando estaba enojada.

—Oh, por cierto Rose—hizo una pausa antes de entrar al baño, sosteniendo la puerta con una mano para mirar hacia ella—Realmente te favorece.

Rose se congeló en su sitio y lo miró extrañada, la sinceridad en su voz le hizo sospechar que enmascaraba lo que ella estaba segura era un comentario sarcástico o una broma a sus expensas. Pero cuando él simplemente le dedicó nuevamente esa mirada genuinamente sincera la comfundió por completo.

—¿Qué es lo que me favorece?—preguntó al fin.

—La toalla—le dijo con una amplia y descarada sonrisa antes de desaparecer tras la puerta del baño para agregar—Creo que deberías vestirte así todos los días. Haría mis idas al trabajo infinitamente más placenteras.

Cerró la puerta por completo, justo a tiempo para evitar la almohada que ella le había aventado.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Comentario original de la autora:

¡Hooray!¡Lograron llegar hasta el final!, el premio por no dormirse es un revelador secreto acerca del siguiente capítulo—Les puedo adelantar que será desde el punto de vista de Rose y estará titulado 'Él me dijo que me amaba…' apuesto a que ya pueden ver hacia donde va aquello ;) De cualquier forma, please review.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Comentario de la traductora:

Muchas gracias por sus reviews, ya le haré llegar a GraeLiars todos sus positivos comentarios, realmente yo amo esta historia, y es muy curioso que ella comente que se siente algo insegura por su estilo de escritura… en fin…

Ya sé que esperaban con ansias la actualización, pero los capitulos se hacen un poquito mas largos, y como debo dar coherencia, pues si me lleva un poco más de tiempo. De cualquier forma espero que lo hayan disfrutado, y que no se desesperen porque ya eh empezado con la traducción del siguiente capítulo, que como bien Grae comenta, se va a poner algo intenso…

¡Un saludo a todas las fieles lectoras!