Capítulo 1: Sorpresivo.

-Todo despejado- dijo Oliver al auricular que lo conectaba con Felicity.

Era ya la tercera vez en el mes que ella le daba las indicaciones erróneas y lo conducía a un callejón sin salida.

-¿Estás seguro?... Oliver, los rastreadores no mien…

Oliver la interrumpió.

-¡Estoy seguro, Felicity!-dijo, alzando la voz. Sonaba enfadado.- Revisé todo el edificio, planta por planta, ¡está vacío!...-exhaló, molesto- …ya voy de vuelta.

Felicity soltó un suspiro exasperado y se frotó la frente. No soportaba cuando le ocurría eso, se sentía inútil, pero últimamente pasaba mucho… y sentía que le estaba fallando a Oliver.

Se quitó el auricular del oído y se dio vuelta sobre la silla, para intentar calmarse un rato.

Dio un respingo.

Ahí, al pie de las escaleras estaba Daniel, mirándola.

Era un chico alto, delgado y parecía débil, pero no lo era, en absoluto. Su pelo era rubio ceniza y sus ojos, pardos. Tenía una sonrisa fácil.

Estaba en periodo de prueba para poder entrar al equipo, pero pasaba mucho tiempo en la basa, lo que molestaba a Oliver y aceptaba sólo a regañadientes.

A Felicity le agradaba, pero no estaba de humor.

-¿Qué pasa?- le dijo Felicity, en tono de molestia. Necesitaba concentrarse.- ¿Necesitas algo?

-Nop, la verdad es que no… ¿problemas con tu novio?- dijo Daniel, con una sonrisa formándose en sus labios y mirándola con algo de intensidad, lo que Felicity no notó, ya que había vuelto a concentrarse en los monitores.

-Oliver no es mi novio…y aunque lo fuera, ¿acaso eso te importaría?

"Definitivamente está molesta" se dijo Daniel, convencido. Comenzó a caminar lentamente hacia donde estaba ella.

Felicity tecleaba algo rápida y furiosamente, necesitaba encontrar la ubicación de los traficantes de armas, era esencial que lo hiciera.

-Hey…-dijo Daniel cuando se detuvo a su lado.

Ella lo ignoró deliberadamente y siguió tecleando.

-Hey, Felicity- posó su mano sobre la mano de ella.

Felicity alzó la mirada, observándolo con el ceño fruncido.

-Estoy ocupada, por si no te has dado cuenta… aunque creo que sí te diste cuenta, lo que quiere decir que sólo me quieres molestar…

-Quiero que te calmes… y te relajes- dijo él, mirándola a los ojos.

Ella bajó la mirada, hundió los hombros y soltó un suspiro.

-Tengo que terminar esto.-dijo, alzando nuevamente la vista.

-Tómate un descanso, relájate un momento… siempre estás trabajando para Oliver…

-No trabajo para Oliver, trabajo con Oliver… y la verdad ni siquiera es trabajo, soy su compañera.-dijo, girándose nuevamente hacia la pantalla.

Él rió.

-Está bien, parece que no te despegarás de esa máquina-señaló la computadora-por voluntad propia, así que…

Felicity, que estaba teniendo problemas para concentrarse en la búsqueda de información, sumando las distracciones que Daniel le suponía, encontrar información era casi imposible.

Él tomó el respaldo de la silla de Felicity y la giró hacia él, de manera rápida,

Felicity se quedó pasmada.

-¿Qué haces?-le preguntó, perpleja.

Daniel se inclino bruscamente hacia ella y sorpresivamente depositó un beso en sus labios. Era un beso apasionado, brusco e intenso, algo que ella nunca se hubiera esperado de él.

Felicity no supo cómo reaccionar a esa invasión a su perímetro de espacio personal. Se puso tensa y se quedó inmóvil. Luego de un instante reaccionó y comenzó a forcejear con él, tratando de alejarlo, quería que se alejara.

Daniel no le gustaba, sólo le gustaba alguien…

-¡Felicity!- lanzó una voz proveniente de las escaleras.

…alguien que en ese momento miraba la escena desde el pie de las escaleras.

Daniel se alejó de ella, sobresaltado.

-¡Oliver!-exclamó Felicity, alegre y angustiada a la vez.

Oliver le dedicó su mejor mirada asesina a Daniel.

-Sal. De. Aquí.- le dijo, pausadamente, con un tono tan frío que habría congelado el infierno.

Daniel voló hacia las escaleras, pasando como un rayo por el lado de Oliver, quien no despegaba su mirada de Felicity.

Cuando llegó a la parte superior de las escaleras, Daniel salió de la estancia y cerró la puerta con un portazo.

Felicity, que hasta ese entonces había estado evadiendo la mirada de Oliver y estaba casi hundida en el asiento, se vio obligada a levantar la vista cuando él dijo:

-¿Me puedes explicar qué diablos estabas pensando?