Siento la tardanza, pero aquí está.


Un día libre


La mañana siguiente llegó, y con ellos esos molestos rayos del sol.

Sawamura parecía un zombi estando frente a la puerta, sin querer cambiarse de ropa para salir con Miyuki. Los otros dos compañeros de su cuarto habían desaparecido, quizás se habían largado temprano para aprovechar al máximo el poco de descanso que tendrían.

Su cara estaba tan larga y sus ojos tan hinchados, que parecía un alienígena tipo americano.

Se rascaba la cabeza instintivamente. ¿Dónde estaban sus pensamientos y sus ganas de ser el pseudo héroe? Ah, he allí, tirados en el suelo gracias a cierto troll.

¿Cómo le vería la cara? ¿Cómo podría dirigirle la palabra? ¿Cómo podría mantenerse parado junto al otro? Sawamura volvía a rechinar los dientes, casi desangrándose la encillas por tener que pensar de más.

Cerró la puerta de golpe, ya no quería que los rayos solares le molestasen, porque ni que fuera una planta. Hizo un desorden en la habitación para encontrar la ropa adecuada para salir con ese tipo. Sin fijarse, él parecía una doncella indecisa la cual no podía elegir qué vestimenta usar para su primera cita.

Finalmente se vistió con las prendas adecuadas para ir a trabajar, porque joder, realmente no iba a ser un día de descanso cuando decidió ayudarle a Miyuki con el puesto de takoyaki.

Pasado unos minutos escuchó unos golpes en su puerta, dedujo que se trataba de su verdugo. Al abrirla casi le lanza puñetazos al visitante, pero se detuvo con ojitos destellantes, al ver que se trataba de su superior Chris.

-¿E-eh? Ah, sí hola –dijo Sawamura muy apenado, agachando la cabeza cual monje budista.

-Buenos días –contestó el otro. –Pensé que te despertarías más tarde.

-Hm, bueno, es que hoy tengo cosas que hacer.

Chris pestañeó dos veces. –Ya veo, entonces hasta pronto.

-Oi, ¿a dónde vas? ¿Sólo a eso viniste?

Chris sonrió sutilmente. –Pensé que estarías libre.

-P-pero tú irás a casa de unos familiares, ¿verdad? ¿Acaso pensabas presentarme con tus padres? –preguntó con ojitos destellantes.

El otro arqueó una ceja. –Ya conoces a mi padre, y no tenía planeado visitar a ningún pariente.

¡¿PERO QUÉ DIABLOS ESTABA ESCUCHANDO?! Él recordaba a la perfección que Miyuki le había dicho que Chris iría a visitar unos parientes, ¿acaso le mintió? ¡Gran estafa! ¡O más bien qué estúpido de su parte! ¿Por qué le creyó al troll? Debió suponerlo, pero gracias a la situación su cerebro no había podido procesar la maldad detrás de esas palabras.

Él estaba que ahora echaba más humo que un volcán y un dragón juntos. Seguro aquel sujeto se la había pasado riendo toda la noche por haberle burlado, y no solo por aquella situación incómoda en la bañera.

-Pero entonces puedo dejar a un lado…

-No, debes cumplir.

-Pero Chris-senpai…

-Tienes que aprender a no eludir tus responsabilidades.

Sawamura hacía un puchero de lo más grande y adorable, con ojitos empapados y sus mejillas marcadas con un suave color rosa.

-P-pero…

-¡Hoooolaaa! –exclamó una voz. Se trataba de Miyuki que se acercaba. Eijun lo fusiló con la mirada.

El otro sonreía cual vil diablo sensual.

-Hola –expresó Chris, con cara de póquer.

Sawamura se sentía contra la espada y la pared al no poder reclamarle al villano porque no quería parecer un idiota frente a Chris, al menos no más de lo que ya lucía.

-Tan temprano, Chris- senpai.

-Así es.

-Hoy Sawamura me acompañará a hacer un poco de trabajo en el puesto de takoyaki de mi tío.

Chris volteó su mirada a Sawamura. –Excelente, lo hubieras dicho antes, Eijun.

Sawamura desvió la mirada, manteniendo el puchero pero con el entrecejo fruncido. –Así es.

-Entonces ya no tengo nada que hacer aquí –agregó Chris.

-Deberías de acompañarnos –confesó Eijun.

-Claro que no, ¿acaso quieres que levante esas cajas pesadas con su brazo lastimado? –contradijo Miyuki, ladino.

Sawamura se quedó boquiabierto, Miyuki tenía razón.

-No estaría mal –dijo Chris.

Eijun negó con la cabeza. –No, no. Quédate descansado aquí.

Mientras que Miyuki sonreía a las espaldas de Chris, victorioso.

Sawamura notaba esa expresión mega maligna del otro, se sentía derrotado y otra vez idiota por no haber pensado en el brazo de su superior.

-Está bien, después de todo habrá un mini torneo de shogi por parte de Tetsuya para quienes decidieron quedarse.

-¿De shogi? Hm, está bien –resopló.

-¿Y bien? Ya es hora de marcharnos –comentó Miyuki, guiñando el ojo.

Sawamura cerró la puerta de golpe después de ver que Chris despareciera de su vista, empezó a andar detrás del otro.

-Así pareces mi acosador –susurró Miyuki.

Eijun rápidamente se incorporó a la par del otro.

-¿Y no dirás nada? No vas a preguntarme: ¿Quién es tu tío? ¿Dónde queda el lugar? ¿O por qué soy tan guapo?

Sawamura chasqueó la nariz. –Ya quisieras –susurró un poco sonrojado.

-Ja ja ja, eres muy sincero. Me gustas.

Eijun seguía manteniendo ese sonrojo en sus mejillas, porque ese "me gustas" podía mal interpretarse y él es el primero en mal interpretar todo, así que no quería entender el punto de Kazuya.

-M-me dio la impresión de que Chris conoce a tu tío.

-Así es –respondió, con las manos en los bolsillos y viendo hacia adelante.

-¿Cómo lo conoció?

Kazuya le miró de reojo. –Al parecer te interesa todo lo relacionado con Chris.

Eijun tragó saliva. -¿A-acaso no debería ser así? Es con él con quién entreno, además no quiero volver a pensar estupideces como aquella vez que pensaba que él era un inútil.

Miyuki sonrió de lado. –Hm, buen punto. Como sea, él te agradará, es buen tipo.

-Espero no sea como tú –dijo entre carraspeos.

-Bueno, no se puede ser tan guapo como yo, ja ja ja.

A Eijun le salió una gota en la sien.

De un momento a otro el panorama de Eijun había cambiado, ambos iban a la estación de trenes.

-¿Acaso el puesto no queda en un parque diversiones cercano?

-Nah, queda en Akibahara.

-¡¿QUÉ?! ¿IREMOS HASTA ALLÁ?

-Ni que fuera tan lejos.

-P-pero no me lo habías dicho.

-Porque no me lo pre-gun-tas-te –contestó antes de reír.

-P-pero en Akibahara no hay pequeños parques de atracciones, los pocos que están allí son enormes.

-Sí, de hecho, iremos a un parque temático.

-¿Y tu tío vende con un pequeño puesto de takoyaki allí, habiendo mega tiendas de comida por doquier?

-Así es.

-¿Acaso es un enorme puesto? –preguntó, imaginándose una carreta de takoyaki tan enorme como Godzilla.

-No, es como todas las carretas de takoyaki.

Eijun tragó saliva, no podía creer lo que escuchaba. Un lugar tan concurrido y popular sería el verdugo de un pequeño puesto de bolas de pulpo, porque las otras tiendas simplemente le darían jaque mate.

Ambos compraron sus tickets antes de abordar el tren, el vagón no estaba tan lleno, así que tuvieron la oportunidad de tomar asiento. No obstante, Eijun no quería sentarse a la par del troll, así que se sentó frente al otro, con los brazos cruzados y observando la vista a través de la ventana.

-Sawamura, ¿y cuál es el punto de que mires por la ventana cuando solo hay paredes en los túneles? ¿Te resulta divertido? –cuestionó Miyuki por molestar, él sabía la intención de su compañero.

Eijun frunció el ceño, cerrando los ojos. –Oh, para no ver tu hermoso rostro, don cátcher.

El mayor sonrió. –Oooooh, pero no seré joven para siempre, así que no tengas pena –respondió de lo más malévolo.

-¿Qué no entiendes el sarcasmo?

-¿Y tú que no entiendes una broma?

Sawamura le volvió a ver, sacándole la punta de la lengua. .

-Oye, oye, no seas malo y ven acá. Si de pronto se llena el vagón no podré verte y no sabrás a dónde ir –dijo al darle unas palmaditas al costado de su asiento.

Sawamura se sentía un jodido cachorrito al tener que hacerle caso al tipo, pero hasta cierto punto tenía razón.

Se levantó de golpe, sentándose a la par del otro pero con prudente distancia.

-Créeme o no, Chris sí iba a ir a casa de uno parientes. Lo canceló para estar contigo el día de hoy, eso fue lo que me dijo Kominato. Por eso fui a tu habitación –susurró, viendo hacia el suelo.

No, Sawamura no podía creer en las palabras de ese tipo, o más bien no quería creerlas porque pensaba que Miyuki era el hijo del cachudo. –Entonces porque él me dijo que no…

-Seguro para escapar de la situación, no es que él quisiera ir, él tenía que ir por obligación. Así que esa fue su excusa. Es raro que él haga ese tipo de cosas, y no me imagino cuál era su obligación.

Sawamura pestañeó, tratando de comprender, pero sabía que Kazuya tenía razón. Chris no es el tipo de sujetos de los que huye en alguna situación. No obstante, eso le dio un alivio en cierta forma, porque podía estar más tranquilo al lado de Miyuki, ya no lucía el villano de las historietas.

-Bueno, al menos estará con los otros chicos –susurró, sonriendo mientras se rascaba la cabeza.

-Así es, y tú estarás conmigo TOOOODOOOO el resto del día, ja ja ja…

Quizá Eijun había mal interpretado al tipo, porque ahora volvía a lucir como una vil criatura que lo torturaría hasta el final del día.

-Calla, idiota –dijo entre dientes.

Miyuki estiró la mano, atrayendo al menor más cerca de él. Le miró a los ojos como si fuera a devorarlo. –Para ser un hombre luces lindo cuando te enfadas.

Eijun mostró sus dientes afilados, matando al otro con la mirada. ¿Cuántos insultos más tendría que aguantar el resto del día? Y para colmo, él no podía apartarse. Esa jodida mirada que le devoraba hasta sus ganas de jugar beisbol, lo dejaba inerte.

-Y tú luces como un Tengu*.

-Oye, oye, no hieras mis sentimientos.

-¿Acaso los tienes?

-En ese caso no haré una batería contigo.

Sawamura se asustó. –Está bien, luces como todo un príncipe, su majestad.

-Así está mejor.

-¿¡QUÉ!?

Simplemente Eijun ya no podía seguir discutiendo con Kazuya, le robaba las energías y era más difícil de lidiar que un partido de beisbol. A este paso su cara se llenaría de arrugas de tanto fruncir cada rincón de su cara.

Se quedó quieto y callado, esperando que el tren llegase a su destino. Mientras que Miyuki de vez en cuando no perdía la oportunidad de mirarle de reojo repentinamente y sonreír como si fuera a cometer un crimen perfecto.

Por fortuna iban en un tren bala, así que llegaron casi en un parpadear de ojos.

Al bajarse del tren, Sawamura alzó los brazos con ojitos brillantes. A él le encantaba Akibahara, el mejor lugar para procrastinar en la manga y anime, aunque no venía para eso.

-Oye, deja de hacer el ridículo y sígueme.

-Aguafiestas.

-Tal vez si terminamos temprano, pasemos más tarde por alguna tienda de manga o revistas.

-¿En serio?

-Sí, pero antes hay que trabajar.

Sawamura le seguía como si fuera un perrito: con una cola invisible moviéndose de un lado para otro y con la lengua casi por de fuera. Estaba muy emocionado con todo lo que veía a su paso.

Pasó al menos doce minutos cuando ambos llegaron al puesto. Éste se encontraba ubicado en una esquina muy concurrida. De hecho, en la esquina estaba ubicado una boutique para damas, pero a su costado estaba el puesto. Se notaba que había personas que comían en el lugar, como si no hubiese mejores lugares para comer en un lugar tan famoso.

Al acercarse aún más, se veía que un señor de una edad aproximada de treinta y cinco años atendía el puesto por él mismo, no parecía que hubiera otra persona a su alrededor. No obstante, el señor lucía muy atractivo y parecía que el lugar más bien era visitado por muchas clientas femeninas.

Así que el hecho de que el puesto estuviera contiguo a una boutique era muy conveniente y lucrativo, sobre todo si lo atendía un tipo atractivo. Realmente era más guapo que Miyuki, pero no se lo diría debido a que su posición como futura batería estaría en peligro si lo provocase.

-¡Ya estamos acá! –exclamó Miyuki hacia su tío. Todas las chicas que estaban allí le miraron, se emocionaron al ver un chico lindo con gafas, mientras que Sawamura las ignoraba porque tenían malos gustos, según él.

-Perfecto, los estaba esperando.

Sawamura tardó en reaccionar un poco. -¡Sí, señor!

-Ja ja ja, no exageres –comentó Kazuya.

Miyuki fue al lado de su tío para preguntarle qué cosas necesitaban hacer tanto él como Eijun. Él les dio una tarea de ir a la bodega de la otra esquina, donde tenían que traer unas cajas de pulpo para la venta.

Kazuya tomó del hombro a Eijun para llevárselo, pero antes de irse Eijun asintió ante el tío de Miyuki para no lucir como un mal educado.

-¿Qué hay que hacer? –preguntó el menor, caminando a un costado del otro.

-Sólo debemos traer unas cajas de pulpo.

-¿Sólo eso?

-¿Acaso quieres hacer más cosas? Siempre me sorprende tu vitalidad.

-No, bueno… Tsk, como sea.

Los dos entraron a la bodega, el lugar era frío, obviamente porque allí llegaba la mercadería fresca.

-Prrrr…. Nunca había estado en un lugar así.

-Pues disfrútalo.

Eijun miraba a todas partes, veía un montón de pescados por doquier, además de vendedores gritando los mejores precios para vender.

-Oye, mira ese pescado, tiene tu cara –dijo Miyuki a Eijun.

-¿CÓMO? ¿No será la tuya?

-Nah, tú mismo dijiste que lucía como un príncipe.

-¡Pues era un príncipe pescado!

-Seguro, ven.

Miyuki tomó de la mano a Eijun, llevándolo a una esquina solitaria.

-Pero qué demonios… ¿Por qué me traes acá?

Miyuki levantó con su pulgar la barbilla ajena. -¿Qué te traes conmigo? No has dejado de estar molesto desde ayer.

Eijun desvió la mirada. –Es tu culpa.

-¿No me digas a que fue por esto? –cuando dijo eso, tomó las joyas de Sawamura, apretándolas suavemente.

-¡Suelta ya, pervertido! –exclamó entre dientes, sin percatarse que alguien podría escucharlos.

-Shhhh, ¿quieres que te escuchen?

-Es tu culpa –dijo al quitarle la mano a Kazuya de su íntimo y preciado lugar.

-¿Mi culpa? Solo mido cuanto tienes de hombría, jum…

-Deja de burlarte.

-Pero es verdad, mido cuánto te pesa para saber por qué diablos me ignoras cuando estás con Chris. Él es importante para mí también, por si no lo sabías.

-Lo sé…

-Sin embargo, has llamado mi atención. Cómo se le llama… Ah, sí, psicología inversa. Eso has usado conmigo, ¿no? ¿Quieres provocarme, no?

-Tsk, no inventes. Mejor vayamos por el pulpo, o tu tío se retrasará.

-Ja ja ja, tienes razón. Has escapado esta vez, Sawamura. Para la próxima no habrá escape.

Sawamura salió de esa esquina apestosa con la cara vilmente roja, ya era la segunda vez que se sentía abusado y para colmo por parte de Miyuki.

Kazuya fue con un vendedor al que previamente su tío le había encargado la mercadería. Llamó a Eijun, que al parecer estaba perdido entre tanto pescado. A los dos le fueron dadas dos cajas a cada uno, para hacer cuatro en total. Después de pagar, retomaron su camino a la salida.

-Tsk, esto no pesa casi nada. No hubiera sido un problema para Chris.

-Ciertamente.

-¿Entonces por qué le dijiste que no viniera?

-Porque no conocía el tamaño de las caja, pitcher sabelotodo.

Eijun se sintió avergonzado, por qué siempre tenía que preguntar cosas obvias y al final siempre parecer un idiota

-Tsk, ¿y qué hora es?

-Las ocho y diez minutos. Es temprano aún –dijo Miyuki al guiñar el ojo.

Sawamura quería derretirse en ese lugar porque no sabía cómo soportaría a Miyuki. Tenía sentimientos encontrados, porque de alguna forma quería pasar más tiempo con él para ganarse su confianza y convencerlo de que hiciese una batería con él y no con el estoico de Furuya.

-Será un día largo –dijo en un suspiro.

-¿Insinúas que si pasas más tiempo conmigo es aburrido?

-Tal vez…

-Oye, oye… cuidado con lo que dices.

-Lo siento. Es que no desayuné.

-¿Ah? ¿Lo olvidaste?

-Fue por tu culpa.

-Sí, como no, todo es mi culpa.

Para Miyuki, Sawamura lucía pálido y no podía dejar que el otro estuviese trabajando sin energías. Después de todo él no es malo, tan solo le gusta joder.

Miyuki suspiró. –Está bien, le pediré permiso a mi tío para que te dé un poco de tiempo para desayunar. Te llevaré a un café maid.

Eijun sintió que las energía le volvieron, como si hubiese tomado unas tres latas de Red Bull.

-¿D-dijiste Maid? Eso significa…

-Sí, habrá pasteles, café y…

-…Y chicas.

Kazuya arqueó una ceja. –Como si alguna fuera a hacerte caso.

-¿Qué dices? –preguntó entre dientes.

-Ja ja, la verdad –escupió Miyuki.

No tardaron mucho tiempo con llegar al puesto de takoyaki, Kazuya, tal y como le prometió a Eijun, pidió permiso para que su compañero comiera antes de seguir trabajando.

El tío accedió, así que ambos compañeros fueron hacia un café muy peculiar. Eijun no conocía muy bien los cafés maid de Akibahara, por lo que pensaba que todos eran iguales.

Cuando entraron, Sawamura se emocionó al ver el lugar: era al estilo europeo, con decoraciones muy bonitas y las chicas usaban la típica vestimenta de maids francesas: todas lucían preciosas.

Sawamura lucía muy emocionado con todo lo que veía, mientras que Miyuki sonreía ampliamente al verlo.

Se sentaron en una mesa, contigua a una de las ventanas. Miyuki llamó a una de las "chicas" para que los atendiera. Cuando ella se acercó, Eijun se puso algo tieso y un poco sonrojado al verla. Y más cuando ella le preguntó por su orden y cuando le guiñó el ojo.

Después de que ella se retiró, Eijun recobró el aliento.

-Oye, ¿acaso es la primera vez que ves a una chica? Es cierto que vienes del campo, pero… -dijo Kazuya, antes de ser interrumpido.

-¡Calla! He visto muchas, es solo que…

-¿Qué?

Sawamura hizo una gran puchero, volteando su mirada hacia la ventana. –Espero que la comida sea buena.

Miyuki sonrió de lado, chasqueando la nariz al mismo tiempo. –De hecho, lo es.

Simplemente Sawamura no podía sostener una plática con el otro, mucho menos mirarlo por tanto tiempo, no sin que éste sonriera de forma burlona.

-Oh mira… -señaló Eijun. Miyuki hizo caso. –Ooooh, al parecer no somos los únicos que tienen una cita el día de hoy.

-¡¿CÓMO?! –exclamó, con los ojos hechos dos llamas de fuego.

-Sólo bromeaba, tú que por todo te enojas.

-Y todo se debe a ti.

-Tsk, seguro, pero esos dos se miraban muy divertidos…

Eijun puso ambos codos sobre la mesa, entrelazándolos bajo mentón mientras no apartaba la vista de la pareja: eran Raichi y Sanada que caminaban juntos y muy sonrientes. –Hmmm, seguro esos dos no se pelean.

-No lo creo, Raichi es tan idiota como tú, seguro a Sanada le salen canas verdes por lidiar con ese chico.

-Oi, no me compares con él, él es más idiota que yo.

-Ja ja ja, al menos aceptas que eres idiota –replicó Miyuki, encogiéndose de hombros mientras reía.

Ahora Eijun en serio debía meditar un poco más las palabras antes de pronunciarlas, porque realmente estaba quedando como pendejo. Él sentía como si una fuerza externa o superior lo invitara a sacar su idiotez ante la persona que menos quería mostrarle.

Después de tanto meditar el pedido de ambos finalmente llegó: para Miyuki una pequeña tarta de cangrejo y un té, mientras que para Sawamura un plato lleno de strudels, otro plato con tiramisú y una canastita llena de scones; acompañada de un jugo de manzana y un porfait.

Sawamura veía con ojos destellantes a la "chica" que les traía la comida; estaba hipnotizado ante su belleza.

Miyuki se acercó al levantarse un poco y darle un codazo por imprudente; éste chilló bajo.

-¿Y qué hice esta vez?

-Deja de parecer idiota en todo momento.

-Estás celoso porque ella me miraba a mí y no a ti.

Kazuya pasó su mano en su cabellera, negando. –No quisiera.

-Oh, al parecer pintas para el otro lado, ¿no? -replicó muy sonriente, y en verdad pensaba así porque las acciones de Miyuki hacia él eran sospechosas.

-Mejor come ya, no tenemos todo el tiempo.

Eijun pestañeó tres veces seguida, ciertamente el troll tenía razón.

Ambos empezaron a comer, Miyuki muy lentamente, mientras que el otro parecía que se lo llevaba el diablo.

-Si sigues así te dolerá le estomago después –comentó el de lentes antes de sorber un poco de su bebida.

-Eesh llo dwe menuosh (Es lo de menos) –contestó con la boca llena.

-Como sea…

En ese instante llegaron dos chicas maid a saludarlos, ambas fueron directamente hacia Sawamura. Una de ellas le acariciaba el cabello, mientras que la otra con una servilleta le limpiaba la crema pastelera de la comisura de la boca. Oh sí, en ese momento Eijun se sentía en el paraíso, podría vivir eternamente allí, aunque por otro lado Miyuki lo observaba con la mirada estrechada, levantando una ceja.

Y así ambos terminaron su desayuno. Eijun salió como sol destellante del lugar.

-Tu brillo me dejará ciego –comentó Miyuki.

-Yo sé que has de estar amargado, porque ninguna de ellas se acercó a ti…

-Ni quisiera.

-Oh sí, porque le vas para el otro lado.

-Ese tipo de cosas no tiene que ver; más bien no eran de mi tipo.

-¿Las mujeres hermosas no son de tu tipo?

-Ja ja ja, más bien los hombres hermosos que se visten como mujeres hermosas no son de mi tipo.

-¿C-cómo? ¿Q-qué? REPITE ESO DE NUEVO.

El otro suspiró. –No lo repetiré.

-N-no me digas que…

Miyuki sonrió muy perspicaz, con las manos metidas en los bolsillos, viendo hacia otro punto.

-¡CARAJOS, MIYUKI! Me engañaste, ¿no es así?

-¿Yo? –se señaló. –Pero cómo podría.

-Eres un desgraciado, y yo que pensé que ellas… oh no, mi estómago. Y-y ellas te conocían, o más bien ellos… ¿no es así?

Kazuya asintió.

-¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH!

-Oye, no hagas tanto jaleo. ¿A qué ibas: a comer o a ver chicas?

Miyuki tenía razón en ese punto, pero fue cruel. Esto no se lo perdonaría tan rápidamente, de alguna forma se vengaría, no sabe cómo pero lo hará.

Por el momento no pensaba dirigirle palabra, y así fue hasta que llegaron al puesto.

4:00 p.m

Finalmente ambos habían terminado con sus respectivas tareas en el puesto de takoyaki. Había sido un largo día, y sobre todo porque el jodido de Miyuki le echó a perder el día a Eijun.

-Oye, más rápido –dijo Miyuki.

-Ya no pudimos ir a una tienda de manga, aunque seguro me hubieras llevado a una tienda de mangas yaoi –dijo entre dientes la última oración mientras seguía la espalda del otro. Ambos iban para la estación de trenes para volver a la escuela.

-¿Qué comes para saberlo? Ja ja ja…

-Te odio –replicó otra vez, con los brazos caído. Caminaba como si arrastrase un cadáver; su propio cuerpo para ser exactos, porque estaba exhausto.


Hasta aquí la segunda parte. Espero se hayan divertido conmigo. :v Quiero agradecer a las personas que insistieron en que siguiera el fic, porque la verdad pensaba dejarlo en stand by. xD No hubiera seguido sin ustedes, y espero hacer el otro… claro, si ustedes gustan. Porque no es cuestión de mendigar reviews, es cuestión de no perder el tiempo: ¿Por qué debería continuar una historia que nadie va a leer? Por eso mismo agradezco que me lo digan, aunque también espero que me cuenten qué les gustó o disgustó de la historia.

ADVERTENCIA: Próximo capítulo se supone que habrá sexo. Claro, déjenme saber si les interesa. :U

Así que gracias y espero sus comentarios. ;)