Konnichiwa! Pensé que ya había subido este capítulo, pero me acabo de dar cuenta que no. Gomen!
Fic dedicado a Noeru Itoshiki
Muchas gracias por sus reviews, a las lindas personas que me dejarón uno; y a quienes leyeron el primer capítulo y leen este segundo :D
Capítulo 2 – Dudas
La joven de negras hebras se sentó en la cama con cuidado, sacó unos frascos blancos de la caja y el líquido lo empezó a verter en su cuerpo, el cual caía grácilmente sobre la piel; gruñó un poco de dolor al sentir el frio y el ardor cociendo la herida con aquella sustancia medicinal, luego sacó unos polvos de una de las bolsitas de cuero y los introdujo en la herida de su costado y su pierna; al terminar suspiró cansada; se vendo las partes lastimadas y se acomodó en su cama, tapándose con una ligera cobija blanca; inmediatamente cayó en un profundo sueño.
Él se había retirado, aun así no se marchó, se quedó detrás de la puerta, vigilando. Alcanzó a escuchar las quejas de aquella mujer mientras se auto-curaba; ella había sido clara; nada de dejarse tocar, aun así ya la había abrazado ¿no?. Esa mujer era rara, pero la necesitaba; cuando ningún ruido se escuchó, abrió la puerta con lentitud hasta poder vislumbrar aquel pequeño cuerpo dormido, el rostro tranquilo, y la respiración acorde; desde la entrada la miro por segundos, para después pasar su vista al suelo y observar las ropas teñidas de su sangre, se acercó y las recogió; colocándolas en un pequeño cesto que dedujo sería para la ropa sucia.
Posterior a eso, cogió la única silla y la llevó al lado de la cama, para sentarse ahí. Las horas pasaban, pero parecían minutos, el tiempo; relativo como siempre. Mientras el chico contemplaba impertérrito la escena de aquella durmiente mujer y esos sedosos y largos cabellos oscuros como la noche, sin notarlo quiso saber que se sentiría tocarlos, y sin dudarlo tomó un mechón entre sus dedos; cerró sus parpados y se dedicó a disfrutar de ese suave tacto de aquellas hebras; las cuales soltó al percibir el movimiento de la chica que se despabilaba de su sueño.
Ella mostró sorpresa en sus ojos al verle ahí, y gritó. Luego se sonrojo y enmudeció por instantes para chasquear la lengua después.
— ¿Qué haces aquí?— cuestionó con brusquedad. Ulquiorra le miraba sin responder, esperando otra reacción por parte de la chica, seguramente haría un drama, lo sacaría a la fuerza de aquella habitación y terminaría gritándole; pero no anticipó que ella no hiciera nada de eso, pues Rukia envolvió la manta sobre su cuerpo evitando mostrar su desnudez, y se la acomodo como si de un vestido se tratase; miró al muchacho y sonrió tranquila.
— ¿Quieres comer? Seguramente no has desayunado nada, y tendrás hambre—. El oji-verde se levantó de aquel asiento, siguiendo a la muchacha que salía de la habitación con sus nuevas ropas blancas, como les llamo él al ver que asemejaban una prenda pegada al cuerpo de la cintura para arriba y holgada de la parte baja a los talones.
— Tu herida ¿sano?— indagó curioso sin en verdad importarle, ella sonrió en respuesta; ambos se dirigieron al largo comedor que había pasado antes el moreno, allí, la sacerdotisa cocino y sirvió unos platos con sopa y otros con frutas picadas.
— Es todo lo que hay— extendió los utensilios y se sentó frente al chico para empezar a comer. El varón llevó la cuchara de sopa a sus labios, sin soplarle al verla caliente; entonces la introdujo en sus labios y tiro la cuchara; su lengua ardía, pero no lo mostró. La morena le miró resignada y culpable, no pensó que se la comería sin enfriarla; se acercó a él para explicar.
— Mira…— tomó la cuchara, la llenó de sopa y le sopló con sus labios — al hacer esto, enfrías el líquido y eso te permite poder degustarla sin quemarte—. Los verdes ojos parsimoniosos observaban, sin darse cuenta abrió sus labios; la chica le miró confundida cuando él empezó a soplar con elegancia, posteriormente dirigió sus labios a la cuchara sostenida por la oji-violeta y sorbió aquel líquido, ahora tibio; era un agradable sabor. Kuchiki bajo el cubierto hacia el plato y se dirigió de nuevo a su asiento para mirar como aquel chico comía según las instrucciones dadas; ella sonrió tranquila.
— ¿Qué?
— Nada, es sólo que pensé serías alguien peligroso, pero al parecer no eres tan frio o malo como te ves; es divertido ver que a pesar de esa parsimonia que te cargas, sientes o te confundes
— …basura— murmuró; la chica golpeó la mesa con la palma de sus manos al gritar.
— ¡¿Qué?
— Lamento haberte dicho basura.
— Ah… olvídalo—. Kuchiki se levantó, y empezó a lavar los trastos; el Espada la siguió con la mirada; y soltó la pregunta que tenía desde la mañana, para llevar a cabo su plan.
— ¿Qué sientes por el príncipe?—. La mujer le miró como bicho raro, para después contestar.
— Cariño, mi religión dice que todos deben de ser tratados como hermanos, el príncipe es un hermano para mí; lo aprecio y quiero como tal— sinceridad había en sus palabras, el moreno continuó.
— ¿Y la princesa?
— Por Orihime-sama siento cariño igual, ella es muy dulce, bondadosa, tierna; y lo que más me sorprende es su buen corazón; hubiese sido una perfecta sacerdotisa de no ser porque la primera princesa murió y a ella la sacaron del monasterio para comprometerla con Ichigo—. Esa era información valiosa para Ulquiorra, aunque Rukia no lo sabía.
— ¿Eran amigas?
— Se puede decir, pero ella estaba más con la pitonisa Tatsuki, así que yo la trate poco; lo único que puedo decir es que es muy buena y dulce. Una vez la conoces, te vuelves mejor de la que ya eres— sonrió la miko del templo, para preguntar— ¿ya la has visto?
— Hm— fue la escueta respuesta. La morena le miró intentando saber qué era lo que veía, nada, ningún atisbo de humanidad.
— Seguramente estaba con Ichigo, pero no te preocupes, ella sola es más sociable—. Ulquiorra cambio el tema; ¿de verdad la princesa merecia tanto respeto de una sacerdotisa? Daba igual para él.
— ¿Por qué estás sola?—. Los platos se le cayeron a la chica; luego se calmó y respondió.
— En el Seireitei hay un festival, pero los preparativos toman un mes; así que la Abadesa y demás se fueron para ayudar a los reyes de ahí a realizar la celebración; pues todas las sacerdotisas y sacerdotes son originarios de aquel lugar. En resumen; yo me quedé para atender al Rey y su esposa toda esta semana; y después cuando ellos se marchen a la celebración, me quedaré para velar y cuidar por esta aldea y la princesa.
— ¿Y el príncipe?
— Ichigo va a ser coronado en el Seireitei para que al regresar se case con Orihime-sama— terminó la chica de hablar, así como de lavar, y se sentó de nuevo frente al moreno.
— ¿No tienes miedo?—. Ella le miró incrédula.
— ¿De?
— Que ataquen tu aldea cuando solamente tú estás para protegerla
— No, confió en los tratados de paz y en la voluntad de los dioses; no hay nada que temer—. Aseveró con firmeza. El Cuarta se levantó y camino a la salida; pero antes de seguir una mano le detuvo.
— Espera, necesito curar esa leve herida de tu brazo, puesto que yo la cause— comentó con cierta culpa.
— No es necesario— se separó de la mujer sin sutileza; ella recito un conjuro y presionó el brazo del varón; lentamente la herida aminoró— ¿qué hiciste?
— Nada, un conjuro, pero los de sanación no son mi fuerte, esa es la especialidad de Hime-sama; así que esto es todo lo que puedo hacer; gomen.
— No era necesario.
— Aun así, por egoísmo lo hice; así que no importa. Ahora, puedes retirarte. Adios—. La muchacha se viró y se marchó a sus aposentos, dejando al joven en aquel extenso comedor; quién lanzó una mirada hacía la morena y se encamino a la salida.
[***]
En el castillo de los Kurosaki.
— Ya veo… es una lástima no poder hacer negocios con usted; Isshin-sama— pronunció frio la voz del Novena.
— Lo sé, pero no puedo dejar que ustedes se lleven a las mujeres de la tribu; no porque ellas sean más de la mitad de la población las obligaré a ir a una tierra desértica con un líder conocido por su tiranía— afirmó serio.
— Aizen-sama tiene su reputación. Bien, entonces nos marcharemos esta misma noche; lamento los inconvenientes—. Aaroniero reverenció y se retiró. "Bien, supongo que entonces será a las malas; así es más divertido. Y le tengo que avisar a Ulquiorra. Por cierto, no lo he visto en todo el día; y la princesa ha estado preguntando por él".
Aaroniero se fue a su cuarto, se dio un baño y se encaminó hacía la habitación de Ulquiorra; una vez entró sin tocar, lo miró ahí recostado con la vista al techo sin emoción.
— La propuesta fue rechazada; tendremos que ir con Aizen-sama para solicitar el plan "B", pero antes; me enteré que el Rey se marchará juntó a la Reina y el príncipe; así que la chica de nombre Orihime quedará a merced de cualquier atacante la semana que viene; suficiente para invadir la aldea; pero antes de eso, tenemos que convencerla de que se entregue a Aizen-sama por voluntad propia, pero tenemos poco tiempo; pues partimos hoy en la noche— continuó hablando, pero al notar el desinterés de su compañero, reclamó— ¡Hey! ¿Me estás escuchando?
— … prepara las cosas, esa mujer será de Aizen-sama— El Cuarta se levantó, y dirigió a la salida de sus aposentos.
— Tch, que cruel; yo que me esmero, y este va y hace lo que se la da la gana; yo quería ser el que la convenciera— dramatizó Aaroniero, alistándose para la partida.
[***]
La princesa caminaba por los jardines del palacio cuando sitió un brazo atraerla hacía un pecho masculino; ella intentó alejarse, pero no pudo; cuando finalmente fue soltada del agarre; Orihime ladeó su mirada hacía aquel hombre, observando unos ojos sin vida color verde; la mujer se sonrojo de sobremanera y su respiración se agitó un poco.
— ¿S-Shi-san? — tartamudeó un poco, alejándose de él.
— Hime…— susurró su status, aun así no hubo emoción alguna. Los ojos grises le miraron esperando algo; recibiendo por ello un abrazo; que la mujer correspondió; nadie, ni siquiera Kurosaki-kun la había tomado de esa forma.
— N-No puedo, yo…— pero un frió dedo la calló al posarse en sus labios; ella cerró los ojos, y escuchó una fría voz sacarla de sus ensoñaciones.
— Me enteré de que los reyes te han vendido a alguien de otro reino— sentenció calmó; ella abrió sus ojos en terror; negando.
— Es mentira, es mentira…— negaba con fervor, lagrimas caían de sus ojos.
— No lo es; pero puedes evitar eso, y salvar al príncipe que no sabe nada— le afirmaba.
— ¿Cómo?— un brillo de esperanza cruzó sus ojos.
— La aldea será invadida la misma noche que los reyes partan a la celebración del Seireitei; tú te quedarás; y abrirás las puertas de la aldea para que entremos; entonces Aizen-sama te reclamará como su esposa, y una vez aceptes, tendrás todo lo que desees; incluido el príncipe— explicó racional; Inoue negaba; ella jamás traicionaría a las personas que ama.
— No, no daré la espalda a mi pueblo— afirmó.
— Kurosaki entonces desposará a la sacerdotisa del templo—. La peli-naranja calló, sintió una punzada en su corazón.
— No... Pero sí algo malo pasará; Kurosaki-kun sufriría, y yo no quiero que se sienta triste; yo haría cualquier cosa por él.
— Sálvalo de la muerte, entregándote a Aizen-sama—. Inoue murmuró varias cosas, entre ellas.
— ¿Qué pasará con Rukia-san?— demostró preocupación.
— Será mujer de alguno y Kurosaki se rendirá— ratificó sin importancia.
— ¿Y tú… tomarás a alguien?—. No sabía la razón, pero quería saberlo.
— No— fue la respuesta seca.
— Mm, ya veo…
— Me voy esta noche, esperó tu respuesta— sin más, aquel frió hombre se alejó dejando a la princesa meditando sus palabras.
[***]
En la habitación del Novena Espada, este acomodaba sus cosas para irse, aunque en realidad no eran demasiadas; únicamente unos presentes del Rey Isshin para Aizen como acuerdos de paz y recordatorio de su alianza.
Escrito el 28/12/10 y 30/12/10
Notas:
* Primero una disculpa por no poder responder cada review (ando corta de tiempo; sí leen mi profile sabrán el por qué)
* Este fic, como lo dice es GinRukiUlqui, pues fue planeado así, además de que a Noeru Itoshiki le gusta la pairing; pero intentaré poner MatsuGin (aunque sea leve).
Noeru-chan (¿Sí puedo decirte así?) me encantaría recibir esas imagenes ^^ gracias.
A todos muchas gracias, y un abrazo super fuerte. Gracias por leer y dejar reviews.
Ja ne!
