LETRA Y MÚSICA

Capítulo 2: Tópicos

Soul no conocía a Maka Albarn de nada, jamás había escuchado su nombre en sus veintiún años de vida y, aun así, ya la odiaba. Era realmente curioso cómo se podía aborrecer a una persona, sin siquiera haberla visto una vez, de un segundo a otro. Pero sus negativos sentimientos estaban justificados (por lo menos para él): esa tal Maka estaba metiéndose en terreno peligroso. Su terreno. En ese campo donde todo lo que hacía y cómo lo hacía se le apetecía propio y prohibido para otros. Hasta para los mismos miembros de su grupo. Pero bueno, ofensa o no, Soul estaba obligado a recibirla y a colaborar con ella. Eso sí, jamás dijo que se la pondría fácil.

Un firme "toc toc" sonó en su puerta y Evans, con mucho pesar, asumió que se trataba de ella. Abrió la puerta y se encontró con una chica de su estatura, cabello rubio en dos colitas, ropa de colegiala y un palmo de estatura más baja que él. El cantante le echó unos dieciséis años (su rostro semi-redondo y su pecho plano así se lo gritaban), toda una cría.

—Mucho gusto, soy Maka Albarn —le extendió la mano. Soul se le estrechó sin muchas ganas, más por cortesía que por otra cosa.

—Sé quién eres —afirmó con algo de molestia patológica. Maka le frunció el ceño casi imperceptiblemente.

—Si le preocupa que revele su domicilio —habló la muchachita con tono muy formal, tratando de limar asperezas— he firmado un acuerdo de confidencialidad con su representante. Nada de lo que se haga o diga aquí será revelado por mí a menos que se empresa me lo solicite.

—Eso no me interesa. Hasta en Wikipedia aparece mi domicilio y los chismes se crean sin siquiera decir algo.

Soul se retiró de la puerta y regresó hasta el living arrastrando los pues. Maka lo siguió con aire reticente. No le gustaba cómo la estaba tratando Soul. Sin embargo, no podía echarse para atrás en su contrato, no porque temiera a una demanda, la disquera había sido muy flexible con ella respecto a eso, sino porque necesitaba el dinero para seguir costeándose la universidad. No era ninguna millonaria y sus ingresos apenas y le alcanzaban en los últimos meses.

—¿Y bien? —dijo Soul, despatarrado en el sofá color rojo—. Escribe.

Maka se mordió el labio inferior suavemente, meditabunda. Se guardó unos cuantos comentarios mordaces al fondo de la garganta y siguió con su tono normal y profesional a pesar de que Soul no le inspiraba ninguna de las dos cosas. Aparte de todo, ambos tenían la misma edad.

—Si vamos a escribir una canción de amor, primero necesitamos definir nuestro tema.

El vocalista de Eaters alzó una ceja, algo confundido.

—El amor es el tema, ¿no? Empieza.

La paciencia de Maka comenzó a agotarse.

—La disquera me ha dicho que quiere que en tu nuevo disco necesita una canción lenta y romántica para atraer mayor público femenino, eso sí, sin abandonar el estilo musical propio del grupo. El tema de desamor está descartado, entonces. Eso significa que podemos abordar el amor de pareja, ya que el fraternal o la amistad estarían fuera de lugar dentro de la petición, lo cual nos deja eligiendo sobre un amor oculto, una declaración o uno ya profesado. Sobre estas hay variantes. Existe el amor a distancia o si se está teniendo contacto directo con el objeto del enamoramiento, también se puede abordar el amor inalcanzable o si ni siquiera se conoce a la otra parte…

Maka siguió hablando por diez minutos más acerca de cosas sobre el amor y vertientes de éste. Para ser sincero, Soul simplemente pensaba que una canción era de amor o de desamor. Jamás se había puesto a pensar en cosas como si se trataba de algo idealizado o si eran relaciones telefónicas. Según él, todo era lo mismo y, muy a su pesar, tuvo que admitir que había estado equivocado, lo cual era realmente vergonzoso siendo un músico. Sin embargo, aunque Maka Albarn estaba dando lo mejor de sí y trataba de cubrir con su exposición todos los flancos, Soul tenía una gran objeción respecto a su modus operandi de escritora y que no tenía que ver con su razón de rechazo inicial: que ella no sentía.

Cuando Soul se ponía a componer, él no se preocupaba por definir exactamente el tema. Él era guido por sus sentimientos y emociones, las letras salían fluidamente de sus dedos y si, al final, algo no concordaba o se veía fuera de lugar, lo eliminaba o reescribía. Todo eso guiándose por lo que dictaba lo que sintiera, quisiera y necesitara desahogar en esos momentos, no a las peticiones de un tercero o a las leyes de la lógica.

—¿Y bien? ¿Qué decides? —preguntó Maka al final de su perorata. Soul descubrió que había dejado de prestarle atención a la mitad.

—Erh… amor a distancia —dijo, siendo eso lo único que recordaba ahora mismo.

Maka sacó su cuaderno de su bolsa y un lápiz. Mordió la goma de borrar unos segundos y escribió un par de palabras. Las borró y pidió la opinión del cantante profesional. ¿Cómo podrían comenzar?

—Jamás he escrito una canción de amor —fue todo lo que dijo Soul y se marchó a la cocina a prepararse un sándwich y a servirse un vaso de jugo de naranja. Cuando regresó a la sala, preguntó—. ¿Qué llevas?

—Nada —admitió Maka—. No sé cómo comenzar. Necesito tu ayuda. Se supone que vamos a coescribir.

—Bueno, tú fuiste la que empezó con todo ese rollo de los temas y las muchas formas de tratar el amor. Pensé que ya sabrías que hacer y que yo podría hacer nada, para variar. Ni siquiera me interesa escribir esta canción. Ni contigo ni con nadie.

—Lo he notado. No tienes que ser tan específico.

—¿Ah, sí? Entonces ¿por qué no te marchas?

—Porque he sido contratada para cumplir con una tarea y no pretendo desertar de mi labor.

—Mira como hablas. Son palabras muy serias para una niñita quinceañera.

—No tengo quince años —gruñó Maka. Estaba cansada de que todos pensaran lo mismo cuando la veían. ¿Por qué era tan plana? Su madre, en vida, había tenido una cantidad de busto bastante decente, ¿por qué ella tuvo que nacer del lado paterno de la familia?— acabo de cumplir veintiuno.

La mandíbula de Soul casi toca el piso. ¿De verdad era de su edad? Joder, no lo parecía, ni de lejos de cerca.

—¿Entonces por qué usas ropa de colegiala?

Un leve rubor cubrió las mejillas de Maka, se encogió un poco en su lugar y luego levantó la mirada, un brillo desafiante se apoderó de sus ojos.

—Porque se me da la gana. No es asunto tuyo como me vista o me deje de vestir.

Soul sonrió torcidamente. La chica no era tan cuadrada como parecía. Tenía carácter. Le agradaba.

—Quiero escuchar una composición tuya —aseveró después de unos segundos de una batalla de feroces miradas entre los dos.

—¿Qué?

—Necesito escuchar algo compuesto por ti. Vamos a trabajar juntos ¿no? Necesito saber qué puedes hacer.

Maka se guardó una sonrisa. El gran Soul Evans comenzaba a reconocerla.


Mil quinientos millones de años sin escribir xD Espero que les haya gustado y, les informo, que tengo una página de Facebook (búsquenla como Miss Pringles o vayan a localizar el link a mi perfil). Allí pueden ir a recordarme que actualice. Eso funciona en mí.

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Miss Pringles