Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia no son de mi autoria, los derechos pertenecen a sus creadores. Yo sólo utilizo los personajes con fines de entretenimiento.

Capítulo 2: Solo tú y yo

- A… Asami – Korra no podía parara de sonreir- ¡qué sorpresa!, te ves…

- ¿Elegante como siempre?, ven acá – Asami disminuyó la distancia entre ambas y abrazó fuertemente al Avatar.

Se separaron lentamente como si no quisieran hacerlo, Korra sentía un ardor en el pecho y el urgente deseo de acercase más a Asami, por su parte la CEO sentía cada parte de su cuerpo vibrar y la necesidad de acortar la distancia entre ambas, sin embargo, sabía que debía esperar a un lugar más prudente para llevar a cabo lo que tenía en mente.

- ¿Cómo has estado? – preguntó la morena un tanto turbada, pero alegre

- Ocupada, pero creo que las cosas van bien. Estoy tratando de reconstruir todo congeniando ambos mundos, ha sido un poco caótico la verdad.

- Lamento el desastre – se disculpó el Avatar, colocando su mano detrás de su cuello

- No tienes por qué, nos salvaste a todos – le sonrió la pelinegra, colocando ambas manos en los hombros de Korra

- Fue un trabajo en equipo – Korra, le sostuvo la mirada y no pudo evitar sonreír, vio como Asami se mordía el labio inferior.

La respiración de Korra aumentó y tuvo que aferrar su brazo izquierdo y desviar la mirada para contenerse. Asami se apartó un poco.

- ¿Qué te parece si cenamos y nos ponemos al día de lo que ha sucedido? – dijo la CEO, como si nada

-¿Una cena?

- Sí, en mi casa, sólo tú y yo, ¿qué te parece? – Asami estaba ansiosa por la respuesta, pero controló su voz para parecer tranquila, llevaba años de experiencia tratando con personas en su trabajo.

- ¡Me parece estupendo! – Korra no pudo contener su alegría – ¿a qué hora?

- 8:30 pm, ¿te parece bien? – La pelinegra volvió a morderse el labio, ¡al fin podría estar con Korra a solas!, apenas podía contener su alegría

- ¡Me parece perfecto! ¿Un momento qué hora es?

- Las 9:15

- ¡Oh!, debo irme… - el Avatar miró a la pelinegra, en son de disculpa. A Asami, le pareció tan tierna que la abrazó inmediatamente.

Se despidieron de esta forma, alargando el abrazo un poco más de lo necesario. Al separarse Korra saltó y surcó los cielos en dirección a Ciudad República, sin ánimo alguno de ver al presidente. Asami por su parte, recorrió el resto del templo en busca de Tenzin, necesitaba discutir unos asuntos de la reconstrucción con él, ya que era miembro del consejo de la cuidad, y conocido de ella, se sentía más cómoda hablando con él. Sin embargo su mente divagaba en otros lugares, cómo en aquel beso que compartió con Korra en el Mundo de los Espíritus, no había querido mencionar nada pues Korra parecía no recordarlo, tal vez estaba aún dormida cuando ocurrió, de todos modos Asami ya se había decidido esta noche besaría a Korra, y esta vez ambas estarían lo bastante despiertas como para recordarlo.

¡Ah!, lo tenía todo planeado, primero una cena disfrutando de los fideos favoritos de Korra y una grata conversación para ponerse al día, posteriormente la llevaría a pasear por su hogar y finalmente la besaría bajo las estrellas, para luego pedirle que se quedara a dormir con ella, tal y como lo habían hecho tantas veces durante sus vacaciones.

Las horas para ambas se pasaron volando y llegó el momento de su cita. Después de darle muchas vueltas Korra decidió que ir vestida tal como estaba era la mejor opción, mientras tanto Asami no tuvo ni tiempo de cambiar su habitual atuendo. Sin embargo ninguna de las dos estaba preparada para lo que se venía

- El Avatar Korra ha llegado – anunció el mayordomo, abriéndole las puertas a la morena

Korra entró torpemente, se sentía tan ansiosa y feliz que no podía controlar bien sus movimientos, su amplia sonrisa desapareció en cuanto se encontró frente a frente con Asami, quién la miraba de reojo, con cara de disculpa.

- Korra… - susurró Asami con un dejo de preocupación

- ¿Pasa algo? – preguntó Korra sin ocultar su consternación, el tiempo que sentía una cosa peluda y roja, subir por su cuerpo y colocarse en su hombro

- ¡Ey!, ¡ey!, ¡Korra!, no sabía que venías a cenar con nosotros, ¿verdad Pabu?

- Bolín… - dijo sorprendida Korra, mirando sin embargo a Asami, quién sonrió incómoda y se encogió de hombros.

Al parecer el deseo de ambas, estaba lejos de cumplirse…