Hemos iniciado al fin la tercera parte de Leyendo el Pasado. El tercer libro, ¡Woooo! Shadow Kiss! Primero que nada, tengo algo importante que decir: mi pdf, es una basura. Significa que en algunos capítulos la traducción está muy acumulada por lo tanto se hace complicado entender que dice quien y hace quien, es extraño, por lo que es posible que me demore más en actualizar porque estaré intentado descifrar un montón de cosas para poder escribirlo bien. Espero que la suerte me acompañe.

Resumen: El verano se ha acercado, por lo tanto ya no hay mucho trabajo y el grupo se puede ir de vacaciones; sin embargo los libros siguen aún pendientes y listos para ser leídos. En esta ocasión el sol, la arena y el mar resultaran ser más que una distracción, ¿serán capaces de terminar los libros sin distraerse con el mar?

Aviso:

.: Vampire Academy :. - POV General

.: (nombre) :. - POV Personaje

~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Richelle Mead


~ Leyendo el Pasado ~

Capítulo 1:

.: Rose :.

Suspire pesadamente tomando el libro en mis manos. Realmente no sabía por qué me estaba sorprendiendo que me mandaran a leer a mí el primer capítulo. Con una mirada desconfiada a todos ellos, sospechosa, observe las primeras palabras del capítulo 1, leí un poco y finalmente sonreí maliciosa.

– Capítulo 1 – Dije.

Las puntas de sus dedos recorrieron mi espalda, casi sin aplicar ninguna presión, y aún así enviando ondas eléctricas por toda mi piel.

– ¿Ya te estabas acostando con Dimitri? – Preguntó Christian riéndose.

– Te sorprendería si siguiera leyendo – Dije riendo – También… te sentirías avergonzado

– Ya me entro pánico – Dijo Lissa preocupada.

Me reí.

Lenta, muy lentamente, sus manos se movieron recorriendo mi piel, bajando por mi estómago para descansar finalmente en las curvas de mis caderas.

– Nosotros hicimos el amor en una cabaña – Murmuró Dimitri a mi oído – ¿Es ese momento?

– No, te vas a divertir con las expresiones de Christian y Lissa – Señalé algo al libro, él miro la parte en que me daba cuenta de que estaba en la cabeza de Lissa y rió.

Justo debajo de mi oído, sentí sus labios presionándose contra mi cuello, seguido de otro beso, y otro, y otro…

– Esto no es divertido – Se quejó Adrian.

Sus labios pasaron de mi cuello a mi mejilla y finalmente encontraron mi boca.

– ¿Realmente, estás segura que no estabas con Dimitri? – Se rió Adrian.

Me reí – Muy segura

La mirada asesina de Abe…

…Por suerte no es Dimitri.

Nos besamos, envolviéndonos en un abrazo cada vez más cerca. Mi sangre hervía dentro de mí, y me sentí viva en ese momento, más viva que nunca.

– Entonces, ¿engañabas a Dimitri? – Preguntó Lissa confundida.

– No estábamos saliendo – Dije – Y no, jamás lo engañaría

Loa amaba, amaba tanto a Christian que-

– ¿Christian? – Lissa me miró molesta, pensando que él pudo haberla engañado conmigo y por supuesto me sentí mal por su desconfianza.

¿Christian?

Oh no.

– ¿Oh no, qué? – Preguntó Lissa enojada.

– Ahm – Me reí ligeramente.

Alguna parte coherente de mí se dio cuenta de lo que estaba pasando –y Dios estaba enojada. El resto de mí, en cualquier caso, estaba aún viviendo este encuentro, experimentándolo como si yo fuera la que estaba siendo besada y tocada.

– ¿Y no lo era? – Preguntó Jill intrigada.

Bufé burlona – ¿Y no lo era? – Repetí, ella se sonrojo – Claro que no

Esa parte de mi no se podía separar.

– Que mala forma de iniciar un capítulo – Me queje.

– Te apoyo – Dijo Lissa, entiendo que estaba sucediendo.

Estaba demasiado unida a Lissa, y no había forma de evitarlo, esto también me estaba pasando a mí.

– Genial, ahora tienes traumas de noche – Se rió Eddie.

Bufé.

No, me dije fuertemente a mí misma.

– ¿Eso te ayudará? – Preguntó Christian, algo sonrojado – Porque realmente no me gusta la idea de tenerte espiando

Rodé los ojos.

– Como si a mí me gustará más – Murmuré.

"No es real –para ti. Sal de ahí."

¿Pero como podías responder a alguna lógica cuando cada nervio de mi cuerpo estaba siendo encendido?

– Oh rayos, yo no volveré a iniciar ningún capítulo más – Me quejé.

– Muy tarde. Tú iniciaras todos los libros – Sonrió Lissa emocionada.

– Rayos – Mascullé.

"Tú no eres ella. Ésta no es tu cabeza."

– Me gustaría que mi subconsciente le hiciera caso a mi voz y no a lo que esta ocurriendo – Dije en un murmullo.

Sus labios. En este momento no había nada más en el mundo de sus labios.

– Vaya, me alagas Rose, aunque ya sabes que tengo novia y siento decepcionarte – Dijo Christian con una sonrisa burlona.

– No son mis pensamientos, son de ella – Apunté a Lissa que más roja que un tomate era imposible que estuviera.

No es él.

– Yo – Dijo Dimitri tranquilo.

– Sí – Sonreí al ver que entendió.

Salte de ahí.

– Síi – Rogó Lissa.

Los besos eran los mismos, exactamente como los recordaba con él…

– ¿Entonces, quieres decir que ya se han besado? – Preguntó Lissa enojada.

– No, que asco. Me refiero a estar en tu cabeza – Dije con una mueca.

No, no es Dimitri. ¡Sal de ahí!

– ¡BAM! – Espetó Adrian.

El nombre de Dimitri fue como agua fría cayéndome en la cara. Entonces salí de ahí.

– Creo que es obvio a cual de los dos prefiere – Dijo Lissa sonriendo – Aw, un romance secreto

– No teníamos un romance secreto – Dije.

– No, solo prohibido – Dijo Adrian, y no lo contradije.

– Técnicamente cuenta como un romance secreto antes y después del ataque a la Academia – Dijo Dimitri sonriendo.

Lo pensé un poco y sonreí.

– Sí, es verdad –

Me senté en mi cama, sintiéndome sofocada.

– Como cada vez que estoy en la cabeza de Lissa – Gruñí.

Ella me sonrió tímidamente.

Trate de patear las frazadas, pero terminaron enredándose en mis piernas aún más. Mi corazón latía fuerte en mi pecho, y trate de respirar profundamente para calmarme y volver a mi propia realidad.

– ¿Y cuál es esa? – Preguntó Abe, levantando una ceja intrigado.

– Yo en mi cama intentando dormir y no con Lissa en su cama con Christian – Dije sonriendo. Recibí un golpe en el brazo y vi a Lissa reírse.

– Algo me dice que estás vacaciones serán una tortura si termino en su cabeza por la noche – Me quejé.

– Cierto – Dimitri me besó en la mejilla.

Los tiempos de verdad habían cambiado.

Todos se rieron de golpe, las carcajadas estallaron en la sala.

– Lo haces sonar como si estuvieran en una guerra y llegaran a un acuerdo de paz. Como en las películas – Dijo Viktoria riendo.

– Es casi lo mismo – Me rei.

Hace mucho, eran las pesadillas de Lissa las que me despertaban. Ahora era su vida sexual.

– Oh Dios – Lissa gimió – Nunca me ha gustado que puedas ver mi vida sexual

– Cómo si a mí me fascinara – Dije con sarcasmo.

Decir que las situaciones eran un poco diferentes sería subestimar lo que pasó. De hecho había logrado bloquear sus encuentros románticos

– No me dio esa impresión – Dijo Christian con firmeza.

– Cállate y déjame leer – Dije.

-por lo menos mientras estaba despierta.

– Oh, ya entendí – Dijo él.

Esta vez Lissa y Christian (sin intención) me habían superado.

– ¿Lo sentimos? – Dudaron un poco.

– Sí, gracias – Dije con sarcasmo – Como si eso fuera ayudar ahora

– Realmente yo… – Intento decir Lissa.

Sonreí – Logre encontrar una forma de mantenerme alejada de todos tus sentimientos, no es como cuando bloqueas el vínculo, pero ayuda por la noche – Dije.

– ¿Cuándo? – Se rió entusiasmada.

– Es un secreto – Le guiñe el ojo.

Mientras dormía, mis defensas estaban bajas, permitiendo que las emociones fuertes pasaran por el lazo psíquico que me conectaba con mi mejor amiga. Esto no hubiera sido un problema si ellos dos hubieran estado en la cama como la gente normal. Y por «estar en la cama» me refiero a «dormidos».

– ¿Piensas que la gente normal duerme en una cama por la noche? – Preguntó Christian.

– Técnicamente nuestra noche su día, así que sí – Dije.

– Aún así, pequeña dhampir, es obvio que la gente cuerda no estaría durmiendo – Dijo Adrian.

– ¿Por qué estamos hablando de esto? – Pregunte incomoda – Mejor aún, ¿por qué hablo de esto con ustedes?

– Porque… – Intento decir Adrian.

– No importa – Dije rápidamente.

"Dios." Balbuceé, sentándome y estirando mis piernas a un lado de la cama. Mi voz sonó ronca. ¿De verdad, Christian y Lissa no podían aguantar hasta una hora normal?

– Una hora normal, ¿a qué te refieres? – Preguntó Jill levantando una cejan.

– Una hora en la que este despierta y no dormida – Me quejé.

Peor que estar despierta, era la forma en la que todavía me sentía.

– Auch – Dijo Eddie – ¿Te sientes de la misma forma en que el libro pasado?

– Sí – Dije de mala gana. Sentí a Lissa preocuparse – Realmente no tiene importancia

– Pero – Dudo – Rose, no me quiero ser yo quien te haga sentir mal

– No lo haces – Sonreí – Tranquila

Seguro, nada de lo que había acabado de ver me había pasado a mí.

– Obvio que no – Dijo Christian rodando los ojos.

No fue mi piel la que había sido tocada, ni mis labios los que fueron besados. Aún así, mi cuerpo lo extrañaba.

– Rayos. ¿Puedes ser más…? – Intento decir Adrian.

– Con que deseabas al novio de tu amiga. Sabía que lo querías para ti – Se burló Adrian.

Rodé los ojos.

Había pasado mucho tiempo desde que yo estuve en ese tipo de situación.

– En la cama con un chico – Lissa, rápidamente, miró a Dimitri que se encogía de hombros.

– No. Estar en tu cabeza cuando estabas con Christian– Dije, aunque aquello también era cierto.

Me dolía, y aún así todo mi cuerpo se sentía cálido.

– Supongo que debo decir: por nada – Dijo Christian, lo golpeé.

– No gracias – Dije – No quiero tener imágenes nuevamente.

Era estúpido, pero de repente, desesperadamente, quería que alguien me tocara –tan solo que me abrazara.

– Ah, Rosie, querías un abrazo mío – Sonrió Christian, burlón.

Pero definitivamente no era Christian.

– Eres cruel – Se retracto cruzándose de brazos. Me reí.

El recuerdo de esos labios en los míos apareció de nuevo de nuevo, la forma en que se sintieron y como mientras dormía, había estado tan segura de que era Dimitri besando.

– ¿Sueñas con tu profesor? Eso es tan pervertido – Se rió Eddie.

– Yo no controlo los sueños – Dije de mala gana. Aunque no tenía nada de malo soñar con Dimitri, de hecho era mucho mejor.

Me pare con las piernas temblorosas, sintiéndome muy cansada y… bueno, triste. Triste y vacía.

– Oh, Rosie necesitaba compañía – Dijo Christian con un tono divertido. Apreté los puños reprimiendo las ganas de golpearlo.

– Ya van a comenzar de nuevo – Se quejó Lissa.

Necesitando despejar mi humor extraño, me puse una bata y unos zapatos y fui hasta los baños de abajo del hall.

– ¿Y eso de que iba ayudar? – Pregunto Christian.

– Mucho –

Rocié agua fría en mi rostro y me mire en el espejo.

– Seguramente vio un rostro compasivo y lindo – Dijo Adrian riendo.

Rodé los ojos.

El reflejo que me miraba tenía el cabello enredado y los ojos rojos. Me veía cansada y desvelada, pero no quería volver a la cama.

– Y de ahí decidió pasearse por el colegio en busca de una aventura para luego entrar en problemas – Dijo Adrian riendo – Pudiste ir a verme, pequeña dhampir

– No gracias. No quería ver a nadie – Dije.

No quería arriesgarme a dormirme aún.

– No pueden culpar por eso – Dije.

Necesitaba algo que me despertara y se llevara lejos lo que acababa de ver.

– ¿El sol? – Preguntó Dimitri riendo – ¿Mi compañía?

– Sí, sí – Dije riendo.

Deje el baño y baje la escalera, tratando de no hacer ruido. El primer piso de mi dormitorio estaba vacío y silencioso. Era casi medio día –la mitad de la noche para los vampiros, ya que ellos funcionaban en un horario nocturno.

– Maldito horario vampiro – Me quejé.

– ¿Qué hacían despiertos a mitad de la noche? – Preguntó Abe levantando una ceja.

– Ahm – Lissa y Christian se sonrojaron un poco, pero no dijeron nada.

Acercándome a una de las salidas, observe el lobby. Estaba vacío, excepto por el adormecido hombre Moroi sentado en el mostrador principal.

– Sin vacilar – Adivino Abe sonriendo.

– Sin vacilar – Dije riendo, sabiendo que había avanzado sin problemas.

El miraba una revista, manteniéndose apenas despierto. Llego al final de la revista y bostezó de nuevo.

– Wow, debe estar muy entretenido – Dijo Christian con sarcasmo.

Volteando su silla giratoria, dejo la revista en la mesa detrás de él y busco lo que debe haber sido algo más para leer.

– Realmente aburrido – Se quejó Dimitri.

– Yep – Dije asintiendo.

Mientras estaba de espaldas, lo paso a través del ser de puertas dobles que conducían fuera.

– Sin vacilar – Dijo Abe riendo.

– Sí – Dije.

Rogando para que las puertas no sonaran, cuidadosamente las abrí un poco, solo lo suficiente para deslizarme a través de ellas.

– Puedes hacerlo Rose – Dijo Adrian animando con una sonrisa divertida.

Una vez estuve afuera, solté las puertas, lo más suave que pude. Sintiéndome como un ninja, salí a la luz del día.

– ¡Libertad! – Dijo Karolina riendo.

Sonreí.

– Dulce libertad del sol – Sonreí.

El viento frío se sentía en mi cara, pero era exactamente lo que necesitaba.

– Despejarme y no pensar más en Lissa – Dije sonriendo.

Ramas de árboles sin hojas se movían en ese viento, acercándose a las paredes de piedra de los dormitorios como dedos.

– Eso funcionaría si fuese de noche – Dijo Abe – Sería como en una película de miedo

Sentía el sol llegar hasta mí, pasando entre las nubes.

– Ah que encanto – Murmure sonriendo. Amaba tanto la luz del sol.

Disfrutando la luz, apreté mi bata y camine alrededor del edificio, a través de un punto entre él y el gimnasio que no estaba expuesto a los elementos. El agua de la acera se filtro en la tela de mis zapatos, pero no importo.

– Ha sido un momento de paz – Dije sonriendo – Aún lo recuerdo como si hubiera sido ayer

– ¿Ah, sí? – Preguntó Dimitri acercándose a mí con una sonrisa, su nariz acaricio mi mejilla con suavidad y sus labios besaron mi mejilla. Escuche a alguien aclararse la garganta, Abe nos miraba serios.

Bufé y volví a la lectura.

Sí, era el típico día miserable de invierno en Montana, pero ese era el punto.

– ¿Ah sí? – Lissa me miró riendo – ¿Por qué?

– Déjame leer – Dije riendo – Y te lo diré

Ella se rió asintiendo.

El aire helado logró despertarme y espanto lo que quedaba de la escena de amor virtual.

– No quiero seguir experimentando más ese tipo de cosas – Dije mirando a Lissa fijamente.

– Y yo quiero que seas una espectadora de mi vida sexual – Dijo ella riendo.

Enfocarme en el frío de mi cuerpo era mejor que recordar como se sentía tener las manos de Christian en mí.

– Dios. ¿Por qué tengo que ser yo quien lo lee? – Me torture.

– Porque hay que escuchar con la voz correcta – Dijo Jill riendo divertida.

– Sí – Me quejé – ¿Por qué dije eso?

Además, me mantenía firmemente en mi propia cabeza.

– Wow, el mundo que las rodea a ustedes dos es realmente loco – Dijo Sydney riendo.

– No tienes ni idea – Bufé.

Estando ahí, mirando los árboles sin realmente verlos, me sorprendió sentir un poco de rabia con Lissa y Christian.

– Oh genial, te metes en la cabeza de mi novia, nos espías y te enojas con nosotros – Dijo Christian con sarcasmo – ¿Quién te entiende?

– Seguramente no tú – Respondí.

Debía ser bueno, pensé amargamente, hacer cualquier cosa que se te ocurra hacer.

– ¿Y eso a que viene? – Preguntó Lissa con una mueca.

Me encogí de hombros apuntando el libro – Son mis pensamientos, no los tuyos

Lissa comentaba a menudo, cuanto le gustaría sentir mi mente y experimentarla de la misma manera en que yo lo hacía con ella.

– Aún lo hago. Y vamos a hacer que sea en dos direcciones – Me sonrió de oreja a oreja.

Trague saliva sin responder.

– Tal vez no sea buena idea. A mí me daría miedo – Comentó Adrian y tanto Eddie como Christian asintieron.

Ella no sabía que se sentía que los pensamientos de alguien más invadieran los tuyos, las experiencias de alguien más anulando las tuyas.

– Ouh – Dijo sorprendida y preocupada.

Sentí que lo que estaba leyendo era una tortura, cada palabra llena de dolor al ver el rostro de Lissa, cada sentimiento lleno de agonía. Era como golpear a un perrito con cada una de las palabras que he dicho. Lissa me miró preocupada.

– No es posible – Dijo suavemente.

Trague saliva.

Ella no tenía idea de lo que se sentía convivir con la perfecta vida amorosa de alguien más, cuando la tuya era inexistente.

– A ver, alto al fuego – Dijo Lissa de pronto – Pensé que en el libro anterior ustedes se habían besado, pensé que tenían una relación secreta

– No – Suspiré – Era inexistente. Bueno, creo que siempre lo fue

– Ahora no – Dijo Dimitri.

– No, ahora no – Dije sonriendo.

Ella no comprendía lo que te podía hacer sentir estar llena de un amor tan fuerte que hace tu pecho doler –un amor que tan solo podías sentir, pero nunca experimentar.

– No me duele – Dijo ella con una mueca, ladeando la cabeza – Creo que estoy dudando un poquito de que tan bueno sea tener el vínculo en dos direcciones

– Yo también – Dije.

He aprendido que mantener un amor enterrado se parece mucho a mantener contenida la ira.

– ¿Cómo? – Preguntó Sydney incrédula.

Te consume por dentro hasta que te dan ganas de gritar o de patear algo.

– Auch. Yo necesitaba saber eso, ¿por qué no me lo contaste? – Me miró molesta.

– Se supone que no debías saber debido todo termino, cada uno estaba teniendo una vida feliz y tranquila, no me pareció la gran cosa – Dije tranquila. Volví a mirar el libro.

No, Lissa no necesitaba entender nada de eso.

– Claro que sí – Murmuró.

Ella no tenía por qué hacerlo. Ella si podía continuar con sus propios asuntos románticos, sin importar como me hicieran sentir estos a mí.

No es cierto. Yo soy tu mejor amiga, deberías confiar en mí.

– Lo siento – Murmuré sin mirarla. Ella no respondió.

Me di cuenta entonces que mi respiración se agito de nuevo, esta vez con rabia.

– Hombre ya no quiero seguir leyendo esto – Dije de mala gana.

– Hey, ¿qué pasó con esa chica que leyó un capítulo animadamente y por su cuenta en lugar de ser obligada? – Preguntó Lissa riendo.

– Esa chica se arrepiente – Me quejé – Además, solo lo hice por…

Bueno, no iba a decirles que lo hice solo por el placer de leer el encuentro con Dimitri, pero aún así sonreí.

– Por que me habrías obligado de todos modos – Dije tranquila.

– Muy cierto – Sonrió – Ya, sigue leyendo

Me reí.

El sentimiento ácido que despertó el encuentro nocturno de Lissa y Christian, había desaparecido.

– ¿Ácido? Podría llamarse oscuridad – Dijo Adrian riendo.

Había sido reemplazado con rabia y celos, sentimientos nacidos de lo que yo no tenía y que había llegado tan fácilmente para ella.

– No sé cuanto más puedo seguir escuchando – Dijo Lissa con un sentimiento culpable dentro de ella. Como de costumbre cada vez que yo no me sentía bien con respecto a algo que le ha sucedido a ella.

– No mucho. No te preocupes– Sonreí.

Hice mi mejor esfuerzo para tragarme esas emociones; no quería sentirme así a cerca de mi mejor amiga.

– Y esa es la amistad inquebrantable de ambas – Dijo Abe sonriendo.

– Yep – Dije riendo.

– ¿Qué? – Lissa me miró confundida.

– Pienso que realmente no quiero sentirme así nunca – Baje la mirada – Y siempre fue inevitable. Tratando, día y noche, de alejar esos sentimientos… y después sucedió aquello en la entrada de la Academia, el día en que me fui

Lissa suspiró dejando caer su cabeza en mi hombro. Le sonreí ligeramente.

– Odio ser quien está en medio de tu vida – Murmuró.

– Lo sé – Murmuré divertida – Ya no te preocupes

– Sigue leyendo – Dijo suavemente.

"¿Estás sonámbula?" Preguntó una voz detrás de mí.

– Atrapada – Dijo Adrian riendo – Al fin sucederán cosas graciosas

Bufé.

Mire alrededor, asombrada.

– ¿Por qué? – Preguntó Sydney preocupada.

– ¿Es un zombie? – Preguntó Eddie.

– No a menos que sea un zombie alto, guapo y ruso – Dije sonriendo.

Dimitri estaba, mirándome, viéndose al mismo tiempo asombrado y curioso.

– ¿Por qué te sorprende que se haya escapado? – Lissa quitó su cabeza de mi hombro.

– No lo sé. Hay muchas cosas que no dejan de sorprenderme de ella misma – Dijo Dimitri sonriendo.

Parece que mientras me trastornaba los problemas de mi injusta vida amorosa, la fuente de esos problemas se las ingenió para encontrarme.

– ¿Ahora yo soy el problema en tu vida? – Preguntó Dimitri.

– Sí, un poquito – Lo besé en la mejilla.

No escuche nada mientras se acercaba. Hasta ahí llegaron mis habilidades ninjas.

– ¿Habilidades ninjas? Estuviste rogando todo el tiempo por no hacer ruido – Dijo Adrian riendo.

– Maldita sea. Tenía que ser yo quien leyera – Me quejé.

Y honestamente, ¿me hubiera matado peinarme un poco antes de salir?

– ¿Eso lo dices solo por Dimitri? – Pregunto riendo.

– Más o menos – Sonreí.

Cuidadosamente me pase la mano por mi largo cabello, sabiendo que ya era muy tarde. Probablemente me veía como si un animal hubiera muerto en mi cabeza.

– A mí me gusta aún si estuvieras despeinada – Dijo Dimitri besándome en la mejilla – Eres hermosa aún así

Me reí ligeramente.

"Estaba probando la seguridad de los dormitorios" dije. "Apesta"

– Buena escapada – Dijo Lissa.

– Sí – Me reí – Diré que es cierto, dado que tú estabas con Christian

Ella se sonrojo violentamente desviando la mirada, me reí ligeramente.

Una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios. El frío realmente estaba comenzando a sentirse, y no pude evitar pensar lo cálido que se veía su abrigo de cuero.

– Sabía que te estabas congelando – Dijo rodeando mis hombros con su brazo. Me reí apoyando mi espalda en su pecho.

No me hubiera importado envolverme en el.

– Podría darte uno ahora – Susurró al mi oído.

– No tengo frío – Dije riendo. Le guiñe el ojo.

Como si estuviera leyendo mi mente, él dijo. "Debes estar congelándote. ¿Quieres mi abrigo?"

– Eres el único que puede saber que es lo que piensa – Dijo Lissa sonriendo.

– No lo haces mal – Dijo él – Ambos la conocemos bien

– No hablen como si yo no estuviera aquí – Me quejé – Por si no lo sabían, quizá sean los únicos que pueden saber que pienso, pero no pueden predecir lo que haré

– Eso es cierto – Dijo Lissa. Dimitri asintió.

Sacudí mi cabeza, decidiendo no mencionar que no podía sentir mis pies. "Estoy bien. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿También estás probando la seguridad?"

– ¿Te parece que lo estaba haciendo? – Preguntó Dimitri riendo.

– Podía ser cierto – Le guiñe el ojo – No hacías un buen trabajo

"Yo soy la seguridad. Este es mi turno."

– Y vaya que eras bueno – Dijo Adrian con su tono burlón.

– El hecho de que yo sabía que ella estaba allí significa que si estaba haciendo mi trabajo – Dijo Dimitri tranquilo.

Me reí, volviendo a mirar el libro.

Patrullas de guardianes de la escuela siempre cuidaban el terreno mientras los demás dormían.

– Lo sabemos – Gruñó Eddie.

Los Strigoi, los vampiros muertos que acosaban a los vampiros vivos como Lissa, no salían a la luz del día, pero los estudiantes que rompen las reglas –como los que salen de sus cuartos- eran un problema de día y de noche.

– Estudiantes como tú – Se rió Christian.

Sonreí con orgullo y luego volví al libro.

"¡Bueno, buen trabajo!" dije. "Me alegra haberte ayudado a probar tus increíbles habilidades. Debería irme ahora".

– Espera, ¿realmente no estaban en una relación secreto? – Preguntó Jill sorprendida.

Dimitri y yo negamos con la cabeza para hacerle saber que no lo estábamos. Ella resoplo pesadamente.

"Rose." La mano de Dimitri tomando, y a pesar del viento y del frío, una oleada de calor se abrió paso hacia mí. Él me soltó de repente, como si también se hubiera quemado. "¿Qué estás haciendo realmente aquí?"

– Estaba refrescándose después de un espectáculo intimo – Se burlo Adrian.

– No tienes que decirlo así – Se quejo Christian.

– Pero era la verdad – Dijo él tranquilo.

– Espera, ¿no le dijiste eso, verdad? – Lissa me miró temerosa.

Negué con la cabeza, sonriendo, volví a leer el libro.

Él estaba usando su tono de «déjate de tonterías», así que le di la respuesta más sincera que pude.

– Oh Dios – Gimió Lissa.

"Tuve un mal sueño. Necesitaba un poco de aire."

– Técnicamente no era una mentira – Dije tranquila.

– Ahora sé que sí – Dijo él riendo.

– Gracias – Lissa me sonrió.

"Y entonces decidiste escaparte. Romper las reglas ni siquiera cruzo tu mente."

– Nos estamos entendiendo – Le di un ligero golpe en el brazo mientras sonreía divertida. Él suspiró exasperado.

"Sí" dije. "Eso básicamente lo resume todo"

– Rose – Suspiró Lissa.

– ¿Qué? Técnicamente era cierto – Dije asintiendo.

"Rose, Rose" esta vez su voz fue exasperada. "Tú nunca cambias. Siempre andas sin pensar"

– ¿Realmente es esa la forma en como me conocen? – Me quejé.

– Normalmente – Dijo Lissa asintiendo – Se te caracteriza por eso

Suspiré.

"Eso no es cierto" proteste. "He cambiado mucho"

– Cierto – Suspiró Lissa con una pequeña sonrisa.

– ¿Es para bien o para mal? – Pregunto Jill levantando una ceja.

Me encogí de hombros despreocupada.

– ¿Bien? – Pregunte. Realmente me gustaba como es mi vida desde ahora que Dimitri estaba en mi vida, y me había ayudado mucho, pero aún extrañaba tanto esa parte de mí que le encantaba hacer miles de cosas sin preocuparle nada.

La diversión en su rostro desapareció de repente, su expresión cada vez era más perturbada.

– ¿Y eso por qué? – Preguntó Karolina confundida.

Me Encogí de hombros. Miré el libro.

Él me estudio durante varios minutos. A veces me sentía como si aquellos ojos pudiesen ver dentro de mi alma. "Tienes razón, tú has cambiado."

– Pues yo la veía igual que siempre – Dijo Christian tranquilo.

No parecía muy feliz al admitirlo.

– ¿Y eso por qué? Pensé que querías que fuera más responsable – Dijo Eddie confundido.

Dimitri no dijo nada, pero me bastaba con ver su expresión para saber lo que sucedía. Respire hondo y mire el libro, sentí mis manos temblar y mi boca secarse de pronto. Con fuerza me arme de valor y pronunciar lo siguiente.

Él probablemente estaba pensando sobre aquel acontecimiento que ocurrió tres semanas atrás, cuando algunos amigos y yo fuimos secuestrados por Strigoi.

– Tres semanas – Murmuró Eddie – Así que ese libro se relata después de tres semanas a lo ocurrido

Asentí. Nadie dijo nada.

Fue apenas un golpe de suerte el que lográramos escapar y no todos nosotros llegamos a hacerlo.

– Dios – Murmuraron las chicas preocupadas.

Mason, un buen amigo y el chico que había estado loco por mí, había sido asesinado, una parte de mí nunca se perdonaría por ello aún cuando yo hubiera a sus asesinos.

– ¿Por qué eres así? – Pregunto Jill abrazado sus rodillas y mirándome intrigada – Te culpas de todo, aun cuando no es tu culpa

– Porque lo fue – Dije.

– No, no lo fue – Dijo Sydney – Él tomo sus decisiones y tú… tú intentaste salvarlo

Respire hondo. No quise pensar en lo que sucedió, Lissa coloco una mano en mi hombro y luego sonrió. Sonreí ligeramente.

Esto me había dado una perspectiva más oscura de la vida.

– Auch – Dijo Christian – Sabíamos que tenías una perspectiva buena de la vida, pero no oscura

– Bueno, las personas cambian – Musite desviando la mirada a la escrita del libro.

Bueno, esto le había dado a cada uno en la Academia San Vladimir una perspectiva más oscura.

– No tanto a nosotros – Dijo Eddie apretando los puños – Solo que no sabemos cuando podemos morir

– Muy cierto – Dijo Mia asintiendo.

– Y también nos muestra que debemos aprender a pelear – Dijo Christian apretando los puños.

Sin mirar a nadie volví al libro.

Pero sobre todo. Los demás habían comenzando a notar la diferencia en mí.

– Sin duda – Murmuró Lissa con un tono suave – Actuabas diferente

– Hay personas a las cuales no puedes darle en el gusto – Suspiré.

Ella me miró preocupada y luego sonrió ligeramente.

No me gustaba ver a Dimitri preocupado, aunque, entonces yo jugué una broma de su observación.

– Buena manera de aligerar el ambiente – Se rió ligeramente.

Sonreí.

"Bien, no te preocupes. Mi cumpleaños ha de venir. Así que cuando tenga 18 seré un adulto, ¿cierto? Tengo la certeza que voy a despertarme esa mañana y seré un adulto y todo lo demás"

– ¿Enserio sucedió eso? – Se burló Karolina.

– Sí – Asentí – Al menos a mi favor. Es decir, realmente no importa si sucedió o no

– Fue un terrible cumpleaños – Dijo Lissa con desagrado.

– Lo siento – Le sonreí apenas.

Ella me apuntó al libro para seguir leyendo. Asentí.

Como yo había esperado, su ceño se suavizo en una pequeña sonrisa. "Sí, estoy seguro. ¿Cuándo es, alrededor de un mes?"

– Un mes – Murmure sorprendida. Realmente sucedieron muchas cosas en un mes.

"Treinta y un días" anuncie remilgadamente.

– Lo tenía anotado en su calendario y le hacía x – Se burló Adrian.

Todos se rieron.

"No es que los estés contando"

– Seguro que no – Se rió Lissa – Me habría encantado haberlo celebrado en grande, pero tú y tus locas ideas siempre nos arruinan

Me reí ligeramente.

– Pero la pasamos bien a los 19. Y aún podemos seguir a los 20 – Me encogí de hombros con una sonrisa de sugerencia. Ella se rió.

Me encogí de hombros y él se rió.

"Supongo que también has hecho una lista de cumpleaños. ¿Diez páginas? ¿A un espacio? ¿Clasificando por orden de prioridad?"

– Eso habría sido increíble si yo no hubiera cambiado de ser irresponsable a responsable – Dije rodando los ojos, aunque con una sonrisa.

– Oh, habríamos dado la fiesta del siglo – Lissa me dio un ligero empujón.

– Fiesta del siglo – Me reí – Sin duda. Con su bebida y su comida

Ella se rió también.

– Pensé que no eran superficiales – Dijo Christian levantando una ceja.

– No lo soy. Pero estaba diciendo lo que podría haber sucedido entonces si nada habría sucedido y Dimitri lo hubiera cambiado tanto – Explico Lissa sonriendo – Aunque la mayor parte de la noche la habríamos terminado con una pijamada

– Cierto – Asentí mientras me reía.

– Sigamos con la lectura – Dijo Jill sonriendo.

La sonrisa todavía estaba sobre su rostro. Esta era una relajada, una genuina sonrisa que era tan raro de ver en él.

– Eh – Me frunció el ceño ligeramente.

– ¡Eh! – Le dije con más ánimo. Todos se rieron y yo lo besé en la mejilla – Son tan únicas que da gusto verlas

Empecé a hacer otra broma, pero la imagen de Lissa y Christian entro en mi mente otra vez.

– Oh Dios. ¿Enserio? – Preguntó Christian frunciendo el ceño.

Me reí.

Aquel sentimiento triste y vacío en mi estómago volvió.

– ¿Por qué? – Se mortifico ella.

Cualquier cosa que quisiese –ropa nueva, un ipod, cualquier cosa, de repente me pareció trivial.

– ¿Qué? – Adrian abrió los ojos sorprendido – ¿Cómo puede ser eso? Esas cosas son tan geniales

– Eran triviales – Dije tranquila.

Lissa me miró – Y yo que te iba a comprar un ipod

– ¿Estás bromeando? – Alcé las cejas mirándola divertida. Ella se rió. Me reí tras conocer sus pensamientos del ipod. No, no era lo que ella me iba a regalar porque en ese entonces todo lo que Lissa quería era que yo no me alejara.

– Estará en mi lista del siguiente año –

¿Qué significaron las cosas materiales como esas comparadas con cosas que yo más quería?

– ¿Cómo qué? – Preguntó Adrian – ¿Qué era lo que más querías, que puede ser mejor que lo que querías antes?

Sonreí.

Dios, yo realmente he cambiado.

– ¿Y ahora te das cuenta? – Se rió Eddie.

– Técnicamente era entonces, porque yo sé que he cambiado ahora – Dije asintiendo.

"No", dije en una pequeña voz. "Ninguna lista"

– Sorprendente – Dijo Christian.

Él inclino su cabeza para mirarme mejor, haciendo un poco de su cabello largo caer en su rostro. Su cabello era marrón, como el mío, pero no tan oscuro.

– Y no tan encantador – Se quejó Dimitri en un tono suave, cerca de mi oído.

Sonreí torcido e intercambie una mirada disimulada, luego volví al libro.

El mío de vez en cuando parecía negro. Él coloco su cabello hacia atrás, solo para tenerlo inmediatamente de nuevo sobre su cara. "No puedo creer que no desees nada. Esto va a ser un cumpleaños aburrido."

– Fue un cumpleaños peor que aburrido – Gruñó Lissa.

Respire hondo, intentando sonreír aunque sea forzado, pero no podía, porque ella tenía razón.

La libertad.

– ¿Qué? – Todos me miraron confundidos. Me reí.

Pensé, regalo el único que yo esperaba. Libertad de tomar mis propias decisiones, libertad para amar a quien quisiese.

– Para dejar ese infierno que llaman escuela – Murmuré.

"No importa" dije a cambio.

– Importaba – Dijo Dimitri sonriendo.

"¿Qué-?" Él paro, él entendió, él siempre lo hacía.

– ¿Ah sí? Lissa sonrió divertida.

Esta era la parte de por que nos conectábamos como lo hacíamos, a pesar de que él llevaba 7 años de diferencia en nuestras edades, nosotros nos habíamos enamorados el uno del otro el otoño pasado cuando él había sido mi instructor en combate.

– Aún lo estabas – Dijo Lissa riendo.

Suspiré en derrota mientras sonreía.

Cuando las cosas se calentaron entre nosotros, descubrimos que teníamos más cosas que preocuparnos que solo nuestra edad.

– Sí – Dimitri sonrió, preocupado y triste. Le di un ligero empujón y le sonreí.

– Nada que no podamos controlar ahora – Dije despreocupada.

– Me da miedo cuando lo dice ella – Dijo Christian.

Los dos estaríamos protegiendo a Lissa cuando ella se formase y nosotros no podríamos dejar que nuestros sentimientos del uno por el otro nos distrajeran cuando ella era nuestra prioridad.

– ¿Ya te he dicho que ese lema es una basura? – Preguntó Lissas.

– Siempre que lo pongo en práctica – Asentí tranquila.

Ella suspiró exasperada.

Por supuesto, era más fácil decirlo que hacerlo, porque yo no pienso que nuestros sentimientos algún día fuesen a desaparecer.

– ¿Qué hay de cuando era un Strigoi? – Pregunto Mikhail.

– Yo no quiero hablar sobre eso – Dije en un tono bajo sacudiendo la cabeza.

Y con eso dicho nadie pregunto nada más. Sonreí ligeramente volviendo al libro.

Ambos teníamos momentos de debilidad, momentos que conducían a besos robados o diciendo cosas que no deberíamos decir.

– Pensé que no existía el romance secreto – Dijo Abe con un tono serio.

– No existió – Dije asintiendo – Eso es… – Guarde silencio. Abe me miró esperando una respuesta y en mi cabeza el momento en la cabaña, las proclamaciones de amor y todo lo que hablamos antes del ataque en las cuevas me sacó una sonrisa que ni siquiera pude ocultar. Abe levanto una ceja.

– ¿Y bien? –

– Nada – Dije de pronto, sin ocultar la sonrisa y volviendo al libro. Al menos él podía pensar que yo sonreía recordando lo siguiente que iba a leer.

Después de que yo escape de los Strigoi, Dimitri me había dicho que él me amaba y prácticamente admitió que nunca podría estar con alguien más por causa de esto.

– Eso es tan dulce – Dijo Lissa emocionada.

Sin embargo también había quedado claro que nosotros nunca podríamos estar juntos. Y nosotros, ambos nos escondemos tras nuestros viejos papeles de mantenernos lejos el uno del otro y fingir que nuestra relación es estrictamente profesional.

– Sigo confundido, es decir que no había ningún romance – Eddie me miró confundido.

– Sí. No lo había – Dije – ¿Por qué es difícil que lo entiendan?

– Porque sigues diciendo, más bien leyendo, cosas que me hacen pensar que no es así – Dijo Eddie.

– Sí, es verdad – Asintió Lissa.

Rodé los ojos.

En un no-tan-evidente trata de cambiar de tema, él dice: "Tú puedes negar lo todo lo que quieras, pero yo sé que tú te estás congelando, vamos adentro. Yo voy detrás de ti"

– Wow, me sorprende que no lo presionaras – Dijo Lissa.

– Era oscuridad – Gemí.

Suspiré pesadamente.

No pude evitar sentirme un poco sorprendida. Dimitri raramente evita problemas incómodos. De hecho él era notorio en empujarme fuera de las conversaciones sobre temas que él no quería tratar.

– Gracias – Dije con sarcasmo.

Él suspiró.

¿Pero hablar mal de nuestra disfuncional y desgraciada relación? Este era un lugar al que él aparentemente no quería ir hoy. Sí, las cosas definitivamente están cambiando.

– ¿Disfuncional y desgraciada? – Lissa me miró demandando una respuesta – ¿Enserio?

– ¿Te parece que era toda glamurosa? – Bufé.

– Me parece que tu sarcasmo es terrible – Dijo ella sacudiendo la cabeza.

Sonreí.

"Pienso que eres tú quien tiene frío." Lo provoque, mientras caminábamos al lado de los dormitorios donde los guardianes novatos dormían. "¿Tú no debería ser más resistente y todo, ya que eres de Siberia?"

– ¿Qué clase de Siberia te imaginas? – Preguntó Viktoria extrañada – No es así

– Lo que digas – Sonreí. Miré a Dimitri – La próxima vez que vayamos, me asegurare de ganarle a un oso polar en una carrera de esquís

Dimitri suspiró – ¿Realmente crees eso?

– Sí, puedo ganarle – Dije sonriendo.

– No me refería a eso –

– Lo sé – Asentí sonriendo.

"No creo que Siberia es exactamente como te imaginas."

– Seguro que no era como te imaginabas – Dijo Sonja riendo.

– Por favor, estoy segura de que ahora los pingüinos están riendo y jugando en Siberia – Dije riendo.

– Rose – Lissa coloco una mano en mi hombro – Necesitas estudiar más si no piensas poner atención a tus viajes

Fruncí el ceño, divertida. Yo sabía que todos sabían que solo estaba bromeando, pero de cierto modo ya parecía más real, pero no importaba.

"Me imagino que será como un desierto de hielo" le dije sinceramente.

– ¿Así que eras sincera? – Dimitri sonrió besándome en la mejilla – ¿Y ahora que piensas?

– Que podría ganarle al pingüino y al oso polar juntos – Dije riendo, acerque mis labios a su mejilla, cerrando los ojos – Y que tenías razón – Añadí suavemente, apenas audible, cerca de su oído. Él rodeó mi cintura con un brazo.

– Seguro que le ganarías a un pingüino y un oso polar – Dijo.

Lo besé en la mejilla.

"Entonces definitivamente no es como te lo imaginas."

– Definitivamente – Me reí.

"¿Lo extrañas?" Pregunté, inclinándome atrás donde estaba él tras de mí.

– ¿Realmente le estás preguntando a alguien si extraña su casa? – Preguntó Adrian como si estuviera loca. Yo fruncí el ceño.

– Sí – Dije.

Era algo que yo nunca había considerado antes. En mi mente, todo el mundo quería vivir en U.S o, bien, por lo menos ellos no querían vivir en Siberia.

– ¿Por los osos polares? – Se burló Eddie.

– Sí, quizá – Dije asintiendo.

"Todo el tiempo." Él dijo, su voz un poco melancólica. "A veces deseo-"

– ¿Volver a casa? – Preguntó Karolina.

– ¿Llamarnos? – Preguntó Sonja.

– ¿Estar con nosotras? – Preguntó Viktoria, que de las tres era la más molesta.

Dimitri las miró sorprendido y luego dibujo una sonrisa en sus labios – Sí

Era una simple palabra, pero tenía mucho significado al responder las preguntas de sus hermanas. Ellas lo miraron sorprendidas, y luego me indicaron seguir leyendo.

Sonreí.

"¡Belikov!"

– Oh, atrapados – Dijo Lissa riendo.

Una voz fue llevada por el viento tras nosotros. Dimitri dijo algo, y luego me empujo más lejos alrededor de la esquina sobre la que yo acababa de dar la vuelta. "Permanece fuera de la vista"

– Que delicado Dimitri – Se rió Adrian.

Suspiré.

Me agaché súbitamente detrás de un banco de árboles de acebo que conllevan al edificio. Ellos no tenían ninguna valla, pero los racimos espesos de las hojas agudas puntiagudas y afiladas rasguñaban mi donde mi piel estaba expuesta.

– Auch – Dijo Christian riendo.

Sonreí, volviendo al libro.

Considerando la temperatura congelante y la posibilidad de descubrir mi paseo nocturno, algunos rasguños eran el menor de mis problemas ahora.

– Bien dicho – Dijo mi madre asintiendo – Tenías peores problemas

Bufé.

"Tú no estás de guardia" oí decir a Dimitri varios momentos más tarde.

– Suena serio – Dijo Jill.

"No, pero necesitaba hablar contigo" reconocí la voz. Esta pertenecía a Alberta, la capitana de los guardias de la academia. "Esto solamente tomara un minuto. Tenemos que resolver alguno de los turnos mientras tú estés en el juicio."

– ¿Cómo es posible que ibas a ir tú, pero no nosotros? – Preguntó Christian, claramente sabiendo que se trataba del juicio de Victor.

Dimitri no respondió.

Al no obtener respuesta, Christian suspiró pesadamente y me hizo un ademán para seguir.

"Me lo imagine" él dice. Había una graciosa nota casi incomoda en cuanto al tono de su voz.

– ¿Ah sí? – Lissa rodó los ojos – Será porque tú estabas allí y nosotros no debíamos saber sobre el juicio

– Lo sé – Dije.

"Sí, bueno, la reina funciona sobre su propio horario". Alberta parecía un poco frustrada y trate de averiguar lo que estaba pasando. "Celeste tendrá sus turnos, ella y Emil van a dividir sus horas de entrenamiento".

– ¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta? – Preguntó Christian.

– Es fácil para ti porque yo te lo dije, pero entonces no era tan sencillo darse cuenta – Dije suspirando.

¿Horas de entrenamiento? Dimitri no conduciría ningún entrenamiento la próxima semana porque- ah. Era eso, y comprendí.

– Te tardaste – Dijo Adrian riendo.

– No. Entendí otra cosa – Dije tranquila.

La experiencia de campo. Mañana inician fuera las seis semanas de práctica de los novatos. Nosotros no tendríamos clases y tendríamos que proteger Moroi de noche y de día mientras los adultos nos prueban.

– Fue una experiencia bastante extraña – Dijo Christian – Sabes a lo que me refiero

– Sí, casi aterradora – Dije con una expresión de temerosa, él asintió lentamente. Todos nos miraban a nosotros.

– ¿Por qué tan mortificados? Ah, sí. Porque Rose hizo una escenita ya que no consiguió que Lissa fuera su moroi – Se burlo Adrian.

– Yo creo que la mortificación va más allá de eso – Dijo Christian preocupado, me miró y como yo, fingió estremecerse – ¿Cierto?

– Cierto –

Nosotros nos habíamos unido de una forma un tanto extraña. Con toda la experiencia de campo había conocido más a Christian y hasta podría decir que éramos como hermanos, hermanos que pelean todo el tiempo y por todas las cosas del mundo. Era raro pensar que él y yo realmente habíamos pasado por un tiempo de unión.

– ¿Hiciste una escena? – Pregunto mi madre.

– Gracias Adrian – Dije con sarcasmo. Me encontré con su mirada, dura e incrédula, levante la vista al techo y sonreí – Hay que seguir con la lectura, ¿no crees?

Abrió la boca para decir algo, pero no pudo porque yo la interrumpí.

Los «horarios de entrenamiento» debe ser cuando Dimitri participe en ellas. ¿Pero cuál era esa prueba que ella había mencionado? ¿Eran como los exámenes que sufriríamos al final del año escolar?

– Ah, no fue un examen tan malo. Fuiste increíble – Dijo Eddie.

– Y yo aún no puedo creer que duro una hora. Apenas fueron segundos – Dije sorprendida.

Dimitri sonrió besándome en la mejilla.

– Me habría encantado estar allí para ti – Susurró en mi oído.

Sonreí, sin responder, volví a la lectura.

"Ellos dicen que no les preocupa el trabajo extra" continuó Alberta, "¿pero yo me preguntaba si tú puedes tomar algunos de sus cambios antes de marcharte?

– ¿Marcharte? – Preguntó Karolina.

Sonreí.

"Absolutamente" él dice con palabras cortas y duras.

– Auch. No quisiera recibir de esas – Dijo Eddie.

"Gracias, creo que eso va a ayudar". Ella suspira. "Desearía saber cuánto durara este juicio. No quiero estar lejos mucho tiempo. Uno pensaría que se había hecho frente con Dashkov, pero ahora escucho que la reina está nerviosa sobre la prisión a alguien importante de la realeza."

– Ja, pero no sobre alguien que es inocente – Bufé.

– Si te consuela, a nosotros nos preocupaba – Dijo Lissa sonriendo, intentando compadecerse.

– Supongo que esperas a que diga que sí, así que sí – Dije sonriendo. Lissa soltó una risa divertida y asintió.

Me puse rígida. Un escalofrió que no tiene nada que ver con el frío recorre mi cuerpo. ¿Dashkov?

– ¿Cómo Víctor? – Preguntó Mia – ¿Qué…?

– Mia, seguiremos la historia y sabrás – Dije sonriendo.

"Estoy seguro que ellos harán lo correcto." Dijo Dimitir. Comprendí en ese momento porque en ese momento no diría mucho. Eso no era algo que yo debería saber.

– Pues es obvio – Dijo Dimitri tranquilo.

Respiré pesadamente – Tienes problemas, camarada

Él sonrió.

– Así me gusta más – Sonreí.

"Eso espero. Y yo espero que esto solo tome unos días, como ellos afirman. Mira, aquí afuera es miserable. ¿Te importaría entrar a la oficina durante un segundo para mirar el programa?"

– Estoy seguro de que a Rose sí – Se rió Christian.

– No – Dije tranquila.

"Claro" él dice. "Déjame comprobar sobre algo primero".

– Rose – Dijeron todos.

Me reí.

"De acuerdo. Te veo luego"

– Se han salvado por un pelo – Dijo Abe riendo – Pudieron haberlos descubiertos

– Supongo que tenemos suerte – Dije tranquila.

El silencio callo, y tuve que asumir que Alberta se alejaba. Bastante seguro, Dimitri dio la vuelta sobre la esquina y estuvo de pie delante del arbusto. Me levante de pronto del lugar en donde estaba escondida. La mirada en su rostro me dijo que él ya sabía lo que estaba por venir.

– Todos los vemos – Dijo Lissa riendo.

"Rose-"

"¿Dashkov?" Exclamé, tratando de mantener mi voz baja para que Alberta no me escuchara. "¿Al igual que Victor Dashkov?"

– ¿Hay otro? – Preguntó Christian.

– Su padre – Me encogí de hombros.

Él no se molesto en negarlo. "Sí. Víctor Dashkov"

– Vaya – Suspiró Adrian – Esperaba más resistencia

– Sí, lo sé – Dije.

"Y ustedes estaban hablando sobre… tú quieres decir…" Yo estaba tan alarmada, tan sorprendida, que apenas podía formar palabra. Eso fue increíble. "¡Yo pensaba que él estaba encerrado! ¿Tú estás diciendo que él no ha sido enjuiciado aún?"

– Wow, ella tiene razón en estar molesta – Dijo Eddie sorprendido – Después de todo lo que sucedió. Y ahora, tras leer el primer libro, sabemos que es cierto

Dimitri suspiro.

Sí. Esto era definitivamente increíble. Victor Dashkov. El tipo que había acosado y torturado la mente y cuerpo de Lisa para controlar su poder.

– Imbécil – Dijo Christian enojado.

Cada Moroi puede utilizar la magia de uno de los cuatro elementos: Tierra, aire, fuego, viento. Lissa, sin embargo, utilizaba un quinto elemento llamado espíritu.

– La excepción – Me sonrió

Ella podía curar cualquier cosa –incluido los muertos.

– Tú – Dijo con un tono cantarin.

Me reí intentando disimular el escalofrío.

– Y el pajarraco – Me quejé riendo.

– Sí – Lissa se rió – Me alegra tenerte aquí

– Gracias – Sonreí.

Esa era la razón por la cual estaba ligada psíquicamente ahora a ella –"shadow-kissed", algunos lo llaman.

– Shadow-kissed – Se rió Lissa – Nombre único para una chica especial

– No sé si sea algo bueno – Me reí – Me gusta ser solo yo

Lissa me miró sorprendida, aunque con una pequeña sonrisa divertida. Asintió.

Ella me trajo de vuelta de un accidente de coche que había matado a sus padres y su hermano, atándonos juntas en un camino que me permitió poder sentir sus pensamientos y experiencias.

– Demasiada experiencia diría yo – Gruñí.

– Demasiada – Coincidieron Lissa y Christian.

Víctor sabía antes que cualquiera de nosotros que ella podía curar, y él había querido encerrarla lejos y utilizarla como su propia fuente personal de juventud.

– Maldito desgraciado – Gruñó Christian.

– Es bueno que se pudra en la cárcel, pero la muerte le sienta bien – Dijo Adrian asintiendo.

– Lo sé – Dijeron algunos.

Reprimí cualquier cosa y en cambio volví a la lectura.

Él también no vacilo en matar a cualquiera que estuviese en su camino –o en el caso de Dimitri y yo uso formas más creativas para detener a sus oponentes. Yo había hecho muchos enemigos en diecisiete años, pero yo estaba segura de que no había nadie que odiara tanto como Víctor Dashkov- al menos entre los vivos.

– ¿Qué tantos enemigos puedes tener? – Preguntó Dimitri levantando una ceja.

– Oh, demasiados – Dije – Algunos con nombres que no recordaría ni en un trillón de años y otros que desearía no recordar en un trillón de años

Lissa bufó – Siempre haciendo enemigos

– Los problemas me buscan a mí, – Me encogí de hombros – no yo a ellos

Dimitri tenía una mirada sobre su rostro que yo conocía bien.

– ¿Cuál? – Pregunto Dimitri levantando una ceja.

– Esa que siempre pones – Dije tranquila – cuando yo puedo matar a alguien

– ¿Hay una mirada especial para eso? – Preguntó Lissa intrigada.

– Sí – Dije riendo.

Esta era la que él hacía cuando él pensaba que yo podría perforar a alguien.

– Ahí está, es lo que dije – Sonreí.

"Él no ha sido encerrado, pero no, no ha sido aún. Los procedimientos legales a veces tardan algún tiempo".

– ¿Por qué no tardaron más conmigo? – Gemí.

"¿Pero va a ser enjuiciado ahora? ¿Y tú vas a ir?" hable entre dientes, tratando de estar tranquila.

– No lo hiciste bien – Negó con la cabeza.

– Sí, es posible – Me reí entre dientes.

Sospeche que aún tenía la mirada de perforar a alguien en mi rostro.

– Es más peligrosa de lo que parece – Dijo Dimitri asintiendo.

– Ay, que lindo que lo admitas – Coloque mi mano en su hombro.

– Supongo que entonces sabes que si le haces daño a ella no solo tendrás su furia – Dijo Abe. Dimitri se tensó.

– Por supuesto – Asintió Dimitri, pareciendo tranquilo.

"La semana que viene. Ellos me necesitan y a algunos de los otros tutores para declarar lo que paso con Lissa aquella noche."

– ¿Qué ibas a decir? ¿Qué él logro llevársela cuando tú estabas apunto de acostarte con mi hija? – Preguntó duramente Abe.

– No – Dimitri parecía alarmado. Bufé.

– De hecho solo iba a decir que logro patear traseros y matar a guardianes. Claro, también está lo que yo le conté mientras íbamos en el auto – Dije tranquila.

Su expresión cambio con la mención de lo que había ocurrido hace cuatro meses, y una vez más reconocí su mirada.

– ¿Y esa es…? – Preguntó Christian intrigada.

Esta era salvaje y protectora la que él adquiría cuando aquellos de los que él se preocupaba estaban en peligro.

– La he visto ciento de veces – Dijo Karolina asintiendo.

– Yo un par – Dijo Lissa asintiendo.

– ¿Y qué hay de mí? Para mí todas las miradas son iguales – Dijo Christian – Y es mi guardián

"Llámame loca por preguntar esto, pero, um ¿si Lissa y yo vamos contigo?" Yo ya había adivinado la respuesta, y no me gustaba.

– Como siempre – Dijo Christian – Odiando un no como respuesta

– A mí nadie me dice que no – Dije con firmeza.

Lissa bufó – Sé que lo odias

"No"

– Seguro que hará una escenita – Dijo Christian riendo – Se te dan bien

– Berrinches – Bufé.

"¿No?"

"No"

– ¿Qué no entiendes lo que es no? – Preguntó Eddie riendo.

– No – Dije riendo.

Mis manos sobre mis caderas. "Mira, no parece razonable que tú vayas a hablar sobre lo que nos paso a nosotras. Entonces tú debes tenernos allí."

– Técnicamente es cierto – Dijo Lissa asintiendo.

Dimitri, totalmente en el modo estricto de instructor, sacudió su cabeza. "La reina y algunos de los otros guardianes pensaron que fue mejor que ustedes no fueran. Hay suficientes pruebas con el resto de nosotros, y además, criminal o no, él es –o era de los más poderosos de la realeza en el mundo."

– Aún así – Lissa rodó los ojos – Ustedes no fueron atados a la silla y atacados con aire

– Yo sí – Dije.

– Sí, pero tú eres un caso aparte. Puedes sentir lo que yo así que eres la excepción – Dijo Lissa tranquila.

– ¿Y qué hay de Natalie? Pudo haberme matado – Dije. Mire mi mano apretando el puño con fuerza.

– Pero no lo hizo – Dijo Dimitri serio. Respire hondo.

Después de que Víctor había sido capturado, él había sido llevado a la prisión.

– Y claro, tú fuiste allí – Dijo Lissa rodando los ojos.

Y yo había pensado que todo había terminado. Yo había calculado que ellos lo habían encerrado hasta que se pudriera.

– Eso pudo haber sido lo mejor. Debería estar pudriéndose – Dijo Eddie con fiereza. Dimitri no había dicho nada, de hecho nadie que supiera sobre quien mato a Víctor había dicho algo.

Nunca se me había ocurrido –a pesar de que debe hacer- que él necesite un juicio primero.

– Deberías de haberlo pensado antes – Dijo Abe serio – Aunque, bueno, no me sorprende tanto ya que cualquiera pudo haberlo pensado

– Viejo, cállate – Dije.

Más que nada ahora sus crímenes habían parecido tan obvios. Pero aunque el gobierno Moroi fuera secreto y separado del humano, esto funcionaba de manera muy parecida. Procesos legales y todo eso.

– Con "todo eso" te refieres a que no tienes ni idea – Dijo Abe sonriendo.

– Te has dado cuenta – Dijo riendo.

– Pareció bastante obvio cuando te culparon del asesinato – Dijo Abe riendo.

"Esto no es mi decisión para hacerlo" dijo Dimitri.

– Muy cierto – Dijo mi madre.

– Pero sí la mía – Dijo Adrian riendo.

"Pero tú tienes influencia, tú puedes por nosotros, especialmente si…" Un poco de mi rabia disminuyo solo un poco, y fue sustituida por un miedo repentino y alarmante.

– ¿Rose tiene miedo y no es solo por un Strigoi? Hombre, estás quedando muy vulnerable con estos libros – Se rió Christian.

Bufé.

Yo casi no podía decir las siguientes palabras. "Especialmente si realmente él tiene oportunidad de salirse. ¿La hay? ¿Él tiene realmente la posibilidad de que la reina lo deje salir?"

– Dios. Nunca lo había pensado así – Dijo Lissa.

– Aunque nosotros lo dejamos libre – Dijo Eddie despreocupado.

– Sí es verdad – Asentí.

"Lo desconozco. No puedo decirte lo que ella u otro miembro de la realeza hacen a veces"

– Ahora lo sabemos – Dije apuntando a Lissa. Dimitri se rió.

Él de repente parecía cansado. Él coloco su mano en el bolsillo y me arrojo un juego de llaves.

– ¿La vas a meter en problemas? – Preguntó mi madre.

– Intente evitar que alguien se meta en problemas – Dijo Dimitri tranquila.

– ¿Ahora soy alguien? – Pregunte levantando la ceja.

Él suspiró – No

"Mira, yo sé que tú estás alterada, pero no podemos hablar de ello ahora. Tengo que ir a encontrarme con Alberta ahora y tú necesitas llegar adentro. La llave del dormitorio te lleva a entrar por la puerta lateral más lejana. Tú sabes cuál"

– Entonces ahí termina la conversación – Dijo Lissa.

– Sí – Dije – Más o menos

Yo lo sabía. "Sí. Gracias."

– Dudo que haya sido con un tono suave y dulce – Dijo Eddie riendo.

– Dudas bien – Asintió Dimitri.

Estaba de mal humor y odiaba estar de ese modo –especialmente ya que él me estaba salvando de estar en problemas- pero yo no pude evitarlo.

– Dimitri siempre te salva de los problemas – Dijo Christian riendo.

– Sí – Dije asintiendo.

Víctor Dashkov era un criminal –un villano, aun. Él tenía el poder de la arrogancia y la codicia, no le importaba quien estuviese en su camino.

– Vaya – Dije sorprendida – Yo tenía razón

– ¿En qué? – Preguntó Lissa.

En que de una u otra forma yo veía todo los grandes males en Víctor, pero también sabía que no merecía lo que le hice. Suspire. Lissa aún esperaba una respuesta.

– Nada – Dije.

Si él estuviese libre de nuevo… bueno, yo no sabría que decir o que podría pasar con Lissa o con cualquier Moroi.

– ¿No te preocupabas por mí? – Pregunto Adrian ofendido – Yo también soy un usuario de Espíritu

– Solo sé que solo me importaba Lissa – Dije.

Me irritaba pensar que yo podía hacer algo para ayudar a encerrarlo en su sitio, pero que nadie me dejara hacerlo.

– Que molesto – Dijo Lissa asintiendo.

Yo había dado algunos cuantos pasos adelante cuando Dimitri llamo tras de mí.

– Buenas noches, Roza – Dijo en burla Adrian. Christian y Eddie rieron, yo rodé los ojos.

"¿Rose?" Di un vistazo hacia atrás. "Lo siento mucho" dijo él. Él hizo una pausa, y su expresión de pesar se torno cautelosa. "Y mejor que me devuelvas las llaves mañana"

– Wow, lo arruinas – Se quejó Jill.

Bufé.

Me di la vuelta y continúe caminando. Era probablemente injusto, peor alguna parte infantil de mí cree que Dimitri pude hacer algo. Si él realmente nos quisiese a Lissa y a mí en el juicio, yo estaba segura que él podría hacer algo.

– No es tu parte infantil la que siempre cree que Dimitri puede hacerlo todo, solo es tu cabeza que cree que es un Dios porque Mason te lo metió en la cabeza – Dijo Eddie riendo.

– Sí, es posible – Dije tranquila.

Cuando estaba en la puerta, yo percibí un movimiento con mi vista periférica.

– Atrapada – Dijo Christian riendo.

Mi humor cayó a plomo.

– Debería – Dijo Lissa riendo.

Genial. Dimitri me había dado sus llaves para regresar oculta y ahora alguien más me había descubierto.

– No vieron venir esa – Se burló Eddie.

– Castigo para Rose – Se rió Christian.

Yo rodé los ojos.

Era típico de mi suerte.

– Sin duda – Dijo Lissa riendo.

Medio esperando que el profesor exigiese saber lo que estaba haciendo, di la vuelta y prepare mis excusas.

– ¿Qué le dijiste? – Preguntó Lissa riendo, aunque algo temerosa.

– Nada realmente – Dije.

Pero este no era un profesor.

– ¿Un alumno? – Preguntó Abe.

– ¿Un guardián? – Pregunto mi madre.

– No. No – Negué con la cabeza.

"No" dije suavemente. Este tiene que ser un truco. "No."

– ¿No? ¿Qué rayos…? – Pregunto Christian confundido.

Durante un instante yo realmente me pregunte si alguna vez me había despertado.

– ¿Qué? ¿Por qué? – Lissa me miró confundida.

Tal vez yo todavía estuviese en la cama dormida y soñando.

– ¿Por qué? – Dimitri me miró confundido y preocupado.

Yo trague saliva. No paso por desapercibido que un parte de mí se mostraba algo preocupada y nerviosa. Además, mi voz al leer ya se había vuelto temblorosa.

Porque ciertamente, sin duda alguna era la única explicación de lo que yo veía delante de mí, sobre el césped de la Academia, estando al acecho sobre la sombra de un roble antiguo.

– ¿Qué? ¿Qué era? ¿Un Strigoi? ¿Un profe? ¿Un guardián? – Preguntó Sydney ansiosa.

Trague saliva y todos me miraron preocupados.

Ese era Mason.

Todos contuvieron el aliento. Respire hondo y pase página, vi que salía el capítulo 2 y se lo entregue a alguien. Todos parecían dudar un poco, pero la mano que tomo el libro me saco una sonrisa.

– Creo que es mi turno – Dijo Abe.

Continuara…


¡Bueno! ¿Qué piensan del tercer fics? Acabamos de ver como nuestros adorados personajes leen el capítulo 1, ¿qué tal ha quedado? Espero que bien. Debo decirles que este fics será más emocionante, al menos eso espero, habrán cosas nuevas por descubrir y cosas graciosas por suceder, visitas esperadas y sobre todo... más lectura!

~ Comentarios:

- Cecy Black hathaway: Aquí el siguiente, y deseando más porque aún nos faltan muchos capítulos por terminar

- p: Aquí hay más

- majo: Gracias, espero que sigas leyendo

- lezly66: Ah la cabaña... ya he pensado un poco en como podría ser ese capítulo... claro, si recordara el número, me parece que es el veinti algo, no importa, lo sabre cuando llegue. Siempre le hecho una ojeada al capítulo antes de escribirlo, principalmente para ver cuantas páginas son. Todos queremos saber las reacciones, yo sé que la espera es larga, pero es necesaria

- Leinaris: Aún no hemos llegado a la cabaña, pero pronto llegaremos

- Mariale Olivares: Solo los sábados

- jhoanneth: Éste es el libro más esperado, todos querían leerlo, todos querían saber las reacciones, todos querían el libro y al fin ha llegado

- Marce Cipriano Hale: Parece que todos esperaban este libro wuaskjaskjk depende, es que preferiría descargarlo. Si me das el link es mejor, mi pdf es de Purple Rose y hay algunos capítulos que están algo mal escritos porque todo se ve tan acumulado que no le entiendo, si cuando lo leí por primera vez fue una tortura

Bueno eso ha sido todo por hoy y espero que les haya gustado. Un nuevo fics ha comenzado y un nuevo libro ha empezado a ser leido, pero eso es todo? ¿o hay algo más aquí que ustedes, pero yo sí, no pueden ver? Nuevas diversiones, problemas amorosos, nuevos descubrimiento y muchas cosas graciosas!

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Se despide Lira12 (L)