Título: La Atracción del Agua.

Fandom: Beyblade.

Personajes: Kai Hiwatari, Tala Ivanov.

Género: General.

Rating: T

Advertencias: AU. Insinuación de Shonen Ai. Tala/Kai.

Resumen: Kai no entendía por qué todas las chicas de su escuela (y los chicos, dicho sea de paso) amaban (y admiraban los segundos) tanto a ese tal, Tala Ivanov. A sus ojos, el ruso sólo era un estudiante más que le gustaba lucirse con lo único que se le daba bien: la Natación.

Disclaimer: Beyblade no me pertenece. Pertenece al talentoso, Takao Aoki, al cual le agradezco infinitamente por traer a mi mundo tan bella y shipeable obra de arte.

02/08/10.

Capitulo 2- Traje de baño.

Era jueves, y todo el día había estado lloviendo. El cielo continuaba nublado, augurando que la lluvia seguirá por el resto de la tarde, y puede, que hasta la mañana siguiente.

A Kai, le da completamente igual, o eso es lo que expresa su neutro semblante.

- Hiwatari... –es uno de sus compañeros de clase quién le habla. Y lo hace, porque el aludido se ha detenido a mitad del pasillo, y ya nos los sigue.- ¿Nos vemos... mañana?

- Hn.

Asiente como respuesta, entrecerrando tranquilamente sus ojos. Aparentando, que su acción fue voluntaria y no inconsciente.

El resto de sus compañeros ondean la mano a modo de despedida, continuando con su camino al ver que al parecer, él tiene cosas más importantes qué hacer que ir a casa, a resguardarse de la lluvia que saben que tanto odia.

Y lo admite. Kai admite, que eso le gustaría, mucho, pero no puede hacerlo en esos momentos. No sabe el por qué, hasta que aparece gradualmente en un pensamiento.

"¿Él estará… ahí?"

De sobra sabe a quién se refiere. También, es consciente de que ya es tarde; que el aseo de su aula tardó más de lo debido. Y que no son las mejores condiciones atmosféricas para estar especialmente en ese día en una piscina al aire libre. Sabe que el ruso presuntuoso probablemente no estará ahí, y aun así, quiere comprobarlo con sus propios ojos.

Eso, y que al menos puede perder algo de tiempo antes de volver a lo que los demás llaman casa. Un lugar, donde su abuelo no llegará hasta muy entrada la noche, sí es que acaso no decide quedarse (otra vez) trabajando en su oficina en Biovolt.

Así que bajo la lluvia, que por momentos se intensificaba, camina sin prisa alguna. Pisando charcos, y resguardándose de la cabeza para abajo con el paraguas que lleva en la mano.

No sabe por qué va a buscar a Tala Ivanov, ni que le dirá sí lo encuentra. A pasado una semana desde su última conversación, y no han vuelto a verse mutuamente. Pero... ¿por qué va a verlo? El tipo ni siquiera le cae bien, vamos.

Es arrogante, presumido, y sobre todo, un mentiroso. Finge que no sabe hablar japonés para desentenderse de toda la algarabía que causa su existencia. ¡Ah, pero eso sí! Él satisfecho con todas esas fanáticas que se carga; "sonrisita, sonrisita, aquí y allá".

Hn, ante sus ojos, Ivanov no es más que un embustero. Lo detesta... aunque vaya a verlo en esos momentos. Contradictorio, lo sabe, pero ni él mismo se entiende; no es novedad.

Pero da igual. Ha llegado al lugar donde lo ha visto por primera vez; el mismo sitio donde el idiota ése lo salvó, no se le olvida, ni aunque quiera. Y justo como piensa en un principio, el lugar está desértico.

Ninguna persona a la vista. Las gradas, que sí tienen techo laminado y donde el bicolor había tomado asiento la primera vez, estaban vacías; igual que la piscina. Ahí no hay nadie; y por nadie, Kai entiende que ahí no está el pelirrojo.

Su expresión por un momento parece contrariada, abatida y desanimada por no haberlo encontrado. Pero también, puede ser el resultado de ese día que no hace más que empeorar; volverse más gris y sombrío de lo que ya de por sí era.

Y justo cuando se da la media vuelta, y los primeros pasos para volver a casa, un llamado en medio de la llovizna se escucha, atrayendo su atención.

- ¡Hiwatari!

El mismo, que hace que se detenga y también, que comience a buscar con la mirada el lugar de dónde proviene aquella voz; voz que sabe de sobra a quién pertenece. Y ahí, en el trampolín, con su típico porte altanero y esa sonrisa de lado que comienza a crisparle los nervios (apenas y le ve) es que lo encuentra.

No puede hacer o decir nada, pues es testigo de cómo éste se lanza en un clavado que los expertos habrían calificado como perfecto, con la más alta puntuación de todos los jueces, y hasta del resto de los espectadores. Pero él, alguien que no sabe nada de natación o de clavados, sólo puede calificarlo con una palabra que se repite una y otra vez en su mente.

"Engreído".

Palabra que le queda de maravilla, y más, cuando nada hasta la orilla donde el idiota le dice con presunción.

- ¿Me buscabas?

Sonriendo con su molesta sonrisa de lado, subiendo por las escalinatas para salir del agua y llegar a su lado; para quedar, frente a frente. Kai, ni siquiera se inmuta o muestra emoción alguna; se limita a observarlo con el ceño fruncido y contestar a su pregunta.

- En realidad... no.

Pero es mentira, aunque tampoco puede decirle que lo es. ¿Qué pensaría el ruso ante eso? Puede que ni siquiera le crea, que sólo pierda el tiempo y... esa condenada visión que tiene de él a hecho que por algunos segundos olvide lo que le estaba diciendo. ¿Y cómo no hacerlo? Si su imagen, aun bajo la lluvia, es... atrayente.

"Completamente empapado".

Piensa, siendo el último pensamiento coherente que tiene.

Por el momento, su cerebro se ha puesto indispuesto a hacer o pensar en cualquier otra cosa que no sea el pelirrojo. Y en su lugar, trata de memorizar y guarda esa imagen como un mapa mental para futuros recuerdos, sueños o asociaciones sobre esa persona en particular. El ruso-japonés no se queja; más vale que su consciente, y el inconsciente sobre todo, memoricen cada detalle de él.

Cada centímetro de esa piel pálida, pero saludable, que cubre ese cuerpo tan bien trabajado. Esa ancha espalda que le hacen ver tan varonil, tan atractivo. Y su pecho... ¿qué puede decir de esa zona sí le ha hipnotizado con tan sólo percibir su respiración agitada y que poco a poco, se va normalizando ante el inhóspito clima?

¿Por qué todo en Ivanov parece justo y necesario? Endemoniadamente, perfecto.

Se atreve hasta decir, muy seguro de ello, que él, todo lo tiene: Es ruso; sabe hablar japonés. Es pelirrojo. Y muy guapo también. Tiene unos ojos violetas intensos que seducen y violan el alma y la mente de cualquiera que lo mire. Es inteligente. Atlético al 100%. ¡Y hasta presuntuoso y arrogante! Y lo peor de todo, ¡que con justa razón!

¿Cómo alguien no caería a sus pies con esos atributos que tiene; con su bello rostro, y su cuerpo...? ¡Mhmm! ¿Qué diablos tenía ese cuerpo que lo hacía tan deseable y atractivo a la vista de todos? Tocarlo, debía ser una adicción.

Una especie de jadeo ahogado escapa de sus labios, pero Tala, no le da ni la menor importancia.

Ni siquiera lo interpreta como tal; más bien, lo escucha como un gruñido de frustración por seguir bajo la lluvia. Así que va a las gradas, resguardándose, y esperando que el otro le siga y deje de murmurar entre dientes. Sabrá Dios qué cosas maldice contra su persona, y eso no le gusta, muchas gracias.

El otro por su parte, no entiende el mensaje y sigue ahí; bajo el paraguas que le protege del aguacero, que a estas alturas, ya ni siquiera percibe. Sus pensamientos son retazos de muchas posibles respuestas a lo que ha pensado; en lo que se ha fijado, y en lo que sigue pensando. Y sí, le agradece mentalmente al pelirrojo por su despiste, y por no indagar en los motivos de ese sonido que se escapó contra su voluntad.

¿Por qué enserio, qué diablos le pasa? ¿Un jadeo, de verdad? ¿Todo por... mirarlo, un poco?

"No es para tanto".

Se defiende, un poco avergonzado y con el ceño fruncido mirando indiferente hacia otro lugar. Pero su cuerpo, su cuerpo le dice que es todo lo contrario; su corazón mismo, con sus latidos apresurados, se lo confirman.

- Hiwatari... –su repentino llamado lo hace sobresaltarse. Creyendo por un momento que ha descubierto en qué está pensando, o algo así de vergonzoso, pero no es eso. Lo que le dice a continuación, lo tranquiliza un poco y casi suspira aliviado al escuchar sus palabras.- Piensas quedarte ahí todo el día, ¿o qué?

Hasta ese momento, se da cuenta de que el otro ya no se está mojando; ahora se resguarda de la lluvia bajo el techado de las gradas, y entonces, él le sigue. Deja sus cosas sobra éstas, cerrando el bendito paraguas que no sabía que sujetaba con tanta fuerza hasta que escuchó su voz hablarle segundos atrás.

Fuera de ahí, la lluvia vuelve a precipitarse y caer por momentos con más fuerza, siendo todo lo que ambos escuchan alrededor. Ninguno vuelve a decir palabra alguna. Tala ha sacado sus cosas de entre las gradas, sacando algunas, y dejando el resto dentro de su maleta; su uniforme de estudiante normal es una de ellas.

- ¿Es que alguna vez… llevas más ropa que ésa?

Es un comentario que Kai, no pudo callar dentro de su boca. Fue verlo a él, la maleta, la ropa dentro, y que sólo sacara una toalla para ponérsela sobre los hombros como si eso le protegiera del frío que hacía y evitara también que se resfriara.

Y no, no es que esté al pendiente de lo que hace o no, o que se preocupe por su salud. Pero no es ciego. Él otro está estilando (de pies a cabeza) y no se seca, no se cambia de ropa, y está tan fresco y sereno como si estuvieran a 38° bajo el sol. Y ese no es el caso; no ése día.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunta con una ceja alzada, sin entender muy bien su pregunta. A su juicio, está fuera de lugar.

- Nada; qué eres idiota. Al menos sécate, me molesta verte estilando.

- Pues que delicado. –contesta en cambio, quitándose la toalla de los hombros para comenzar a secarse.- ¿Así está mejor? ¿Satisfecho?

Hiwatari no contesta, pero sí; puede decir que ahora lo está. Es que ver su cuerpo únicamente con el traje de baño de la escuela (que le queda tan bien) lo pone un poco... nervioso. No deja nada a la imaginación y más con un cuerpo tan... dotado.

Pero él no debe, ni puede, ni quiere pensar en eso. Y como lo está haciendo, se enoja contra sí mismo.

- ¿A quién diablos... se le ocurre nadar en un día así? –masculla por lo bajo, tomando asiento a dos pasos de él, y queriendo distraerse con otras cosas.

Obvio que a Tala Ivanov se le ocurre nadar en medio de la llovizna, pero simplemente no lo entiende. Debe de estar loco o algo así, porque no es lógico hacerlo.

Su mirada le avisa sobre sus movimientos, cambios de posiciones y posturas del pelirrojo.

Desde la posición en la que está, y de reojo, puede ver como el ruso se seca el cabello; después de éste, se pasa la toalla por el cuerpo. Y si el bicolor gira un poco la cabeza, puede verlo con más detalle sin forzar sus ojos.

Ve, los movimientos que hace para secar ésta o aquella parte, sin prestarle realmente atención; pero en algunas partes, tales como su pecho, sus piernas, o la zona de sus caderas, lo hace con más detenimiento, cuidado, y hasta se toma su tiempo como si se cerciorara de que ninguna gota de agua se quedara y se deslizara después por su piel.

Pero que esté centrado en eso, no significa que sea lo único en lo que piensa o puede hacer, no. Y se lo hace ver al otro, pues el silencio entre ellos comienza a ser un poco molesto, y no le agrada.

- ¿Y bien? –su mirada encuentra la otra, apareciendo esa sonrisilla que a Kai no le gusta para nada.- ¿Puedo saber ya ha que has venido, entonces?

- ¿Y-yo?

Casi se atraganta con su propia saliva al ver como se pasaba la toalla por encima del bañador, ahí, por su entrepierna, sintiendo que sus mejillas comienzan a arden ante inocente, pero sugerente imagen.

- No. -deja de secarse, alzando su vista para verle; para continuar con su sarcasmo.- He de ser yo, Hiwatari... Es que me gusta preguntarme a mí mismo por qué estoy aquí, con este clima, y después de clases. ¿Qué podré querer con mi presencia aquí?

- Ya entendí... "genio".

Entorna con fastidio sus ojos, suspirando por lo bajo por su estúpido comportamiento. Si dijo aquello, fue por su culpa, maldición; el idiota le distrae cuando hace "eso". Pero ahora, ¿que le dirá? Es obvio que el ruso quiere saber a qué ha ido.

- Yo... –se toma su tiempo, pensando en lo primero que viene a su mente.- Yo... debería de preguntarte lo mismo.

- ¿Disculpa?

- Si mal no recuerdo... –su cuerpo se relaja visiblemente, y continúa confiado al tener una respuesta.- Fuiste tú el que fue a verme ayer a la pista, ¿o no?

Lo que dice es cierto. Es una de las razones por las que quería verlo.

Ayer a la última hora, durante Educación Física, el ruso se pasó por el campo. Les vio correr alrededor de la pista por un buen rato, pero antes de que la clase terminara se marchó. Por lo que pudo ver, Ivanov no se acercó ni habló con nadie; sólo estuvo observando, así que intuía que había ido a verlo a él.

¿A quién más? Sino conocía a nadie de su salón...

... aunque tampoco estaba seguro de eso.

Pero sino fue así, entonces que se lo diga. Y punto. Él lo había interpretado mal, y ya.

- Tienes razón. –asiente como si nada el ruso, entrecerrando por algunos segundos sus ojos..- Fui a verte ayer, pero eso fue porque tú... viniste a verme el Lunes, ¿no es así?

Mientras el bicolor pensaba que sí lo había visto aquel día, el pelirrojo sonríe de forma arrogante por lo que venía.

- Supuse que al final no te habías animado a darme mi regalo, y que por eso te habías ido tan rápido.

- ¿Regalo? –su ceja se alza en confusión. ¿De qué regalo le hablaba?

- Tú sabes... –dice en tonito cómplice, como quién no quiere la cosa.- Por haberte salvado la vida.

- ¡Ja! -tan pronto escucha sus palabras se ríe abiertamente.- ¡Ni creas!

Se pone de pie, mirándole fijamente antes de continuar.

- Primero muerto que darte un regalo. –tanto su mirada como su tono son burlescos.- No me confundas, Ivanov. Yo no soy una de tus... "fanáticas".

Su pronunciación ante esta última palabra es más fría de lo que quería; suena a repulsión. Quizá lo es.

- Sí, eso ya lo veo. –Tala suspira por lo bajo, viéndose apático por la conversación que mantiene con Hiwatari.- Ellas con una simple mirada que les dé, me agradecen infinitamente, y tú... ni hablar; para la otra, mejor dejo que te mueras. ¿Qué quieres...? –cambia de tema, notando que su ánimo se ha ido a la mierda por culpa del otro.

- ¿Qué querías aquella vez, además de no agradecerme, claro está?

La ironía y burla cubre sus palabras; rigiendo su actitud pedante y su porte.

- Toma. -le planta en el pecho aquello por lo que fue a buscarle el Lunes pasado.

No era un regalo, pero sí algo que le pertenecía a Ivanov, y había estado cargando toda la semana.

- Vaya... -habla sin entusiasmo al ver lo que le entrega.- Pensé que ya no la volvería a ver.

Sin más se la pone en el hombro, comprobando que en verdad sea la toalla que le ha prestado "aquella vez" (esa la del calambre y el rescate del ruso-japonés). Y en efecto, es la misma. En una de las esquinas están bordadas sus iníciales, y éstas siguen ahí.

Bien, al menos el idiota ése ya no le berreará por que se la prestó a un desconocido y ya nunca se la iban a devolver. Su ánimo, parece mejorar.

- Bien, entonces... –Kai se da la vuelta, tomando sus cosas para irse de una vez.- Yo me voy.

Pero no ha dado ni un paso, cuando Tala le retiene del brazo y se lo impide tajantemente; casi con brusquedad. Se está vengando.

- Espera...

Y mantiene su agarre, a pesar de que el otro le ha escuchado perfectamente y está claro de que no se va a ir a ninguna parte; y eso, el pelirrojo lo sabe. Lo que lo divierte del asunto, es la expresión confusa y sorprendida que el estudiante de primero tiene y no quiere dejar que se esfume tan pronto.

- Quiero preguntarte algo. –dice, con su ya típica sonrisa burlona y unos ojos brillando de forma maliciosa.- Y espero, que me contestes con la verdad... Kai.

"¿Kai?"

El aludido repite su nombre, preguntándose por qué ahora lo trata con tanta "familiaridad". Y... ¿por qué no lo suelta? Él, aún trata de zafarse y no lo consigue.

- ¿Qué? -reclama, manteniendo la calma.- ¿Y ahora qué quieres... Ivanov?

Por un segundo estuvo tentado a llamarle por su nombre, tal como él lo hizo, pero no. No tiene intenciones de caer en su juego.

- Acaso yo... –decide iniciar, sonriendo con descaro por las siguientes palabras que dirá.- ¿Te gusto?

- ¡¿Q-qué?

Sus ojos se abren con sorpresa, sin creer lo que le ha preguntado. ¿Es que acaso, es una especie de broma o algo parecido?

Ivanov, al menos no se está riendo, aunque sí mantiene esa media sonrisa que considera diabólica.

"¡La expresión de Hiwatari, no tiene precio!".

Es lo primero que piensa Tala, tratando de contener las ganas que tiene de reírse al verle poner esa expresión de espanto, asombro y sorpresa. Fue una pregunta muy validad para hacerle, considerando todas esas veces que ha ido a verle, la forma en que le mira (porque sí, puede sentir sus miradas, no es idiota) y esa renuencia exagerada que demostró por agradecerle con un simple presente que lo salvara. Un castigo muy justo, cree él.

- Tranquilo. –quiere calmarle, y distraerse él mismo para no reírse en su cara.- No serías el primero que se siente... atraído por mí, no pasa nada. Sólo quiero saberlo.

Pero sus palabras pretenciosas, arrogantes, no logran calmarlo en absoluto. Al contrario. Quiere lanzársele encima y gritarle que se vaya al diablo, y le deje en paz.

"¿Atraído? ¿Enamorado de él? ¡Cómo no!"

Ivanov, quisiera...

Y si Kai no estuviera tan enojado, e indignado, se lo haría saber en ese momento a gritos, si fuera necesario, para que se sacara de la cabeza esa idea tan estúpida... como él.

Eso era lo más vergonzoso, falso, y humillante que le han preguntado en toda su maldita vida, por lo que no sabe cómo reaccionar.

Continuará...


Listo. Terminado, capitulo 2. Nyah, tuve que dividirlo en dos porque me quedó muy largo, no sabía dónde cortarlo T.T

Pero al menos, ya tengo la mitad del capítulo 3 :D No sé cuantos capítulos serán, no muchos (4 o 5, más o menos). Y si mi muso (mi hermoso Grimmy, por extraño que parezca ¬¬?) no me abandona, en un par de días la continuación.

Ah, muchas gracias por leer; gracias por sus molones comentarios, y el capitulo va dedicado a estas lindas personitas que quiero y les agradezco mucho, mucho: Sweetcarmeen, Kiray Himawari, Vampyyrishadowalex, GabZ-senpai, Ann Saotomo, Rurouni kai, Hiika y Kume Kurai ;)

Espero que les haya gustado el capítulo; en el siguiente tendremos a un personaje nuevo. ¿Quién será y qué hará? Ya lo verán.

Sin más; espero que estén bien, yo me voy a dormir, y luego nos vemos. Bye, bye :'3