Prisión
"Porque tu peor prisión no es aquella de barrotes, sino en donde te inculpan de algo"
...
El espantoso sonido del despertador comenzó a molestarle, y antes de que se volviera más loco por el ruido, aventó su alarma al suelo y no se movió de su cama.
-Más tarde iré a comprar un nuevo despertador- pensó mientras se acomodaba nuevamente en su cama-Hoy no iré a la escuela…
Sin embargo, ahora la alarma de su celular era la que estaba fastidiando. Y a diferencia de su despertador -que estaba en el mueble enseguida de su cama- su celular estaba en otro mueble más lejos. Se conocía bastante bien, sabía que no iba a querer levantarse esa mañana y previno poniendo otra alarma.
Entre quejas y gruñidos, se levantó de su cómoda cama y fue directo a apagar la fastidiosa melodía. Juraba que si no fuera su celular, lo estrellaría contra el suelo. Bostezó y estiró su cuerpo. Se dirigió al baño, tomó una ducha y se vistió. Su reloj de pared marcaba las 6:15A.M., aún le quedaba algo de tiempo. Salió de la habitación y fue directo a la cocina, pero antes de llegar, se miró en el espejo que estaba en el trayecto, acomodándose su castaña cabellera. Miró las fotografías que estaban en la pequeña mesita debajo del espejo y con una sonrisa dijo:
-Buenos días, Mana.
Se hizo su desayuno. Una modesta porción de cereal, panes tostados, panqueques y jugo de naranja. Era todo un glotón y lo reconocía. Le divertía mucho que su metabolismo jamás le permitía engordar. Terminó con toda la calma del mundo, lavó lo que usó y salió de su departamento.
…
Era un joven de 17 años, en dos meses cumpliría 18. Vivía solo y se mantenía solo desde que su amado padrastro falleció. La casera del lugar era una persona accesible en cuanto a la renta, así que no había ningún problema.
Caminaba tranquilamente hacia su colegio, no quedaba muy lejos de donde vivía.
-¡Allen!-le gritaron a lo cual giró su cuerpo mirando a su amiga hablarle.
-Buenos días, Lenalee-sonrió
-Bue… Buenos días-respondió entre jadeos. Tardo unos momentos de normalizar su respiración- Me levanté tarde y por poco no llego.
Allen rió. Le gustaba ver los problemas de los demás… bueno, solo algunos.
-Mira el lado bueno, ya es viernes-comentó Allen continuando caminando, la china le siguió
-¿Lograste terminar la tarea de Aritmética?
-Sí, la termine a la 1:OOA.M
La chica suspiró. Sabía que su castaño amigo tenía que trabajar para mantenerse, eran trabajos de medio tiempo, pero al ser cuatro llegaban ser agotadores. Era una suerte que tuviera una beca completa en el colegio Black Order, la escuela más respetable en todo el país, sin mencionar que te prepara muy bien para el futuro.
Llegaron al Colegio. Un majestuoso lugar el cual tenía de todo: dormitorios, salones de audio, gimnasio, cafetería, biblioteca, salón de música, talleres de recreación; en fin, eran un montón de cosas. Allen sonrió con tristeza, él no se podía dar ese lujo -porque para él lo era- de tomar alguna clase extracurricular. Tenía que trabajar y ya no le quedaba tiempo para nada más.
-¡Buenos días!-les gritó un joven pelirrojo
-Lavi, Buenos días-saludo Lenalee y el castaño solo sonrió.
...
Estaba frente al juez. Su mirada reflejaba tristeza, soledad, odio, confusión. Sus manos estaban esposadas y el guardia le miraba con desconfianza, como si esperara que hiciera algún movimiento. Con su vista, miró al jurado. Había personas que le miraban con pena, otras con sorpresa y algunos tenían sus ojos cerrados; todos ellos pensando y preguntándose ¿como alguien tan educado como él hubiera cometido semejante crimen?
-Joven Walker, pase al estrado.
Miró a su abogado, quien le señaló que lo hiciera. Caminó con lentitud y en cada paso que daba sentía que cada vez más y más quería gritar, llorar y decirles a todo pulmón que él no había hecho nada.
-Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad- le pusieron la biblia frente a él y su mano estaba sobre ella.
Sentía deseos de arrojarla, arrancar cada hoja y romperlas hasta que no quedara nada. Dios le odiaba y comenzaba a sentir un sentimiento parecido hacia el Señor.
-…Lo juro-susurró con un hilo de voz.
El juez cerró sus ojos y prosiguió a decir:
-Joven Walker, ¿Está usted consiente de lo que pasa aquí?
-…Sí
Suspiró. Ya había escuchado más de 2O veces esa pregunta. Su vista se enfocó en las personas que estaban en el juicio y entonces le miró. Estaba como si nada, cómodamente sentado en la última banca y con una sonrisa de satisfacción en su rostro. Mordió su labio inferior para no gritar. Ni se percato de que el juez le había cedido la palabra al abogado
-… ¿Es verdad que usted era su amigo?-esa pregunta hizo que enfocara su atención en él
-..Lo era
-¿Y no es un amigo alguien que apoya a otro?
-… Así es…
-Entonces ¿Por qué le mató? ¿Acaso por dinero? ¿Por promesas?
Su paciencia ya no dio para más. Al subirlo al estrado le habían quitado las esposas, por lo que con ambas manos golpeó el escritorio con todas sus fuerzas. Se puso de pie y gritó:
-¡YO NO LE MATÉ! ¡YO NO LO HICE! ¡¿Por qué no entienden? ¡Jamás haría algo así!-señaló con rabia- ¡Fue Neah! ¡Fue él quien lo hizo! ¡Créanme!
Los guardias lo agarraron, se estaba saliendo de control. El sonido del martillo chocar contra el mueble, la voz del juez, las acusaciones de Sheryl, las contradicciones de Reever, los murmullos de las personas; todo eso lo estaba volviendo loco. Y antes de que lo sacaran del estrado, miró como Neah sonreía más. Lo miró con rabia mientras derramaba lágrimas de coraje. Ya nada tenía sentido, no valía la pena seguir. Los jalones de los guardias lo estaban lastimando, pero no lo lastimaron tanto como lo que dijo Sheryl:
-Usted es un asesino, acéptelo y deje de hacer de su muerte una tortura…
Las lágrimas dejaron de fluir y abrió los ojos con sorpresa. Daría lo que fuera por haber sido él quien sufriera la muerte. Apretó los dientes con furia, al igual que la mano del oficial que lo sostenía. Sus mejillas se tornaron rojas de coraje y sus ojos reflejaban enojo total.
-¡Ahhhhhhhhh!-gritó enfurecido. Todos callaron, pues en tal grito se podía sentir un enojo y tristeza. Empezó a llorar sin control. Lloraba como un niño asustado.
¡Y venga que si lo estaba! Por supuesto que estaba asustado. Lo culpaban de todo. Alzó su vista y Sheryl miró con sorpresa tal mirada. Aquella mirada de furia que mostró al principio pasó a ser tristeza total
-… Yo no lo hice- susurró antes de que el guardia se lo llevara
Notas de la autora(?):
¡Hola! :D Aquí dejo el capítulo dos :] andaba algo inspirada al escribirlo (?) si bueno, se darán cuenta que Allen en una parte de la historia es albino y en otra es castaño, no, no es que se me haya olvidado o algo por el estilo recuerden, esto es una historia de juegos temporales, así que esta algo enredado el asunto :D
¿Sabremos a quien "mató" Allen? ... Quien sabe :D
Gracias a:
Zango-1 ¡Gracias de verdad por tu comentario n.n!
¡Saludos!
