Capítulo 2: "Redescubriendo sentimientos"

Ambos se quedaron mirándose fijamente como si se hablaran a través de las miradas. Tomó aire y lo mantuvo intentando calmarse y mantener el control. Dándose fuerzas para seguir comportándose, aunque en su interior había una batalla infernal, de sentimientos que no podían explicarse, simplemente porque él mismo no tenía palabras para explicarlos. Era como si de pronto, todo aquello que había mantenido encerrado por tanto tiempo ahora se soltara de una forma que causaba terror y que lo estaba matando por dentro.

- Inuyasha... ella es Sango Taira, mi novia... y ella es Kagome Higurashi, la prima de Sango- Comentó Miroku.

- Mucho gusto- Respondió Sango mientras que juntaba las cosas que se habían caído.

Inuyasha solo la miró para luego volver su vista a la chica que de pronto cambió el semblante y sonrió ampliamente. Lo que lo sorprendió increíblemente. ¿Acaso estaba sonriéndole?. Ella extendió su mano y lo miró expectante, esperando que el chico comprendiera. Aunque este estaba tan impactado que ella solo suspiró y volvió a sonreír.

- Un placer- Dijo con alegría.

El joven frunció el ceño. No podía ser tan cínica. ¿Estaba jugando a que no se conocían?. Pues bien, él no quedaría como un tonto. Por lo que le extendió la mano de la misma forma y al tomar la de ella la apretó con fuerza, intentando así transmitirle todos sus sentimientos. Ella abrió los ojos sorprendida, pero luego se relajó nuevamente.

- Lo mismo digo- Fue su única respuesta.

- ¡Muy bien! ¿Quién quiere comer?- Preguntó Sango asomándose nuevamente con dos platos nuevos.

- ¡Oh! Miroku, lamento lo de tus platos, fue una torpeza- Se disculpó la chica.

- No te preocupes Kagome, no hay problema, de todos modos esos no me gustaban... ¡Me hiciste un favor! jaja- Rió el chico.

Los cuatro se sentaron a la mesa. Sango y Miroku se sentaron juntos, dejando a Inuyasha y Kagome uno al lado del otro. El joven la miró de reojo, ella se veía igual. Lucía de la misma forma que hacía tres años. Su cabello azabache, sus ojos castaños siempre expresivos, sus mejillas, todo en ella era igual... No había cambiado. Simplemente seguía siendo la misma chica de sus recuerdos, aunque claro, eso había cambiado mucho. Revolvió la comida con su tenedor sin muchos ánimos.

Ella lo observó de igual forma cuando él estuvo distraído. El cabello negro caía por su espalda y sus ojos color topacio estaban fijos en la comida que al parecer no tocaría. Su piel bronceada y su perfil perfecto eran tan tentadores. Bajó la vista avergonzada. Todo volvía a pasar. ¿Por qué a ella?. ¿No podía acaso tener una vida normal y tranquila por una vez en su vida?. Sintió que su corazón latía con fuerza, como siempre lo hacía cuando lo recordaba, pero ahora era más intento, porque lo tenía a su lado. Se movió un poco incómoda y luego de eso se levantó un poco apresurada.

- Voy al baño, enseguida regreso- Comentó mientras que subía las escaleras.

- Miroku, yo ya debo irme, pero dime... ¿dónde demonios dejaste el libro que te pedí y los apuntes?- Preguntó un poco molesto.

- En mi cuarto, ya sabes donde es- Respondió el chico haciéndole cariños a su novia.


Inuyasha bufó y se levantó para subir las escaleras llevado como el mismo demonio. Se paseó por la puerta del baño nervioso hasta que la abrió y la cerró de un golpe muy suave. Se acercó a la chica que lo miró impresionado y la tomó por los hombros para aprisionarla contra la pared y taparle la boca de forma un poco violenta. Ella lo miró asustada y su respiración comenzó a agitarse ocasionando que su pecho subiera y bajara de forma casi desesperada.

- No sé que demonios haces aquí ni porqué te comportas como una niña buena cuando sabes que eres la peor de todas- Comentó mientras que la miraba con odio.

Ella se soltó de su agarre con fuerza y frunció el ceño enojada. Él la miró de la misma forma y ella levantó un dedo en forma acusadora. No iba a permitir que la llamara de esa forma. Sabía que había hecho mal, pero esa fue la única forma que encontró para deshacerse de él de una forma rápida y que no volviera a seguirla nunca más. Jamás imaginó que iba a tener que enfrentarlo nuevamente.

- No te atrevas a decirme nada, tú no sabes... no entiendes- Dijo ella.

- ¿No comprendo?. ¿Qué es lo que debo comprender?. ¿Qué me usaste?. ¿Qué me heriste de la peor forma?. ¿Qué te fuiste diciendo cosas que me lastimaron hasta lo más profundo del alma?-

- No... no digas eso... - Sollozó.

- ¿Y ahora lloras? ¿Pretendes que crea eso?- Preguntó burlón.

- Era lo mejor... lo hice por ti... - Lloró ella.

- ¿Por mí?. ¿Y desde cuándo tu sabes lo que es mejor para mí?- Se quejó el chico.

- No entiendes nada... jamás vas a entenderlo-

Las lágrimas seguían saliendo de sus ojos. Él jamás iba a comprender lo que sucedía. Jamás iba a hacerlo. Se tapó la cara con ambas manos, ocultando así su rostro. No quería que él la viera llorar. Inuyasha la observó sin comprender y suspiró. Se acercó a ella y quitó las manos de su rostro para que lo mirara. Aquel contacto hizo que la chica se sonrojara y lo mirara con dolor.

- ¿Qué es... lo que debería entender?-

Su voz se volvió casi aterciopelada. Conciliadora. Por alguna extraña razón, las lágrimas de Kagome estaban surtiendo ese efecto en él. El mismo de siempre, aquellas ganas de querer abrazarla y decirle que no llorara, porque le partía el alma. Se contuvo tomando aire y nuevamente bajó la mirada hacia la joven que solo tenía la vista baja, ocultando su rostro nuevamente.

- Es que yo... -

- ¡Kagome! ¿Te encuentras bien?-

La voz de Sango los sobresaltó a ambos. La chica se limpió rápidamente el rostro con agua e Inuyasha entendió que debería esconderse en algún sitio. Ella esperó hasta que el chico estuviera lejos de la vista de su prima cuando abriera la puerta, una vez que no lo vio más. Abrió apenas y sonrió.

- Estoy bien, justo estaba saliendo- Comentó mientras que salía.

- Ah, que bueno, ya estaba preocupándome- Dijo la chica mientras que la abrazaba- vamos abajo, aún queda el postre-

- Sí-


Una vez que sintió los pasos en las escaleras, salió del baño. Se apoyó en contra de la pared sintiendo que algo andaba mal. Cerró sus ojos dejándose llevar por la sensación de tenerla entre sus manos, tan cerca... como antes. El latir de su corazón lo alertó. Estaba pasando de nuevo... Estaba cayendo nuevamente en lo mismo.

- Lo que oíste... ya no te amo. No me busques más, no quiero saber nada más de ti. Fuiste el peor error de mi vida y no quiero volver a verte... ¡Jamás!-

Frunció el ceño al recordar aquellas palabras. Estaba seguro que no estaba mintiendo cuando dijo eso, aunque ahora... esas lágrimas... lo hacían sentir inseguro. Era como si de pronto, estuviera viendo una parte de la realidad que no había visto antes. Intentó recordar la imagen de Kagome en aquel entonces. Sus ojos, sus expresiones... La imagen ahora se hacía confusa, tal vez porque él mismo estaba confundido. Bufó molesto y caminó hasta el cuarto de su amigo para recoger las cosas.

Cuando escuchó los pasos en la escalera, levantó la vista apenas. La mirada de Inuyasha al instante se clavó en la suya. Ella se sonrojó y bajó el rostro de inmediato. ¿Por qué?. Fue la única pregunta que se atravesó en su mente. ¿No había sufrido lo suficiente ya?. ¿No había perdido mucho como para seguir haciéndolo?. Verlo ahí, enfrente suyo y no poder hacer nada... la estaba matando. Sobre todo porque él mismo le había dicho como lo dejó hace tres años. Aquellas palabras tan crueles lo lastimaron de una forma horrible. Sacudió la cabeza de tan solo pensar cuanto había sufrido por su causa. Aunque, era por su bien... No se arrepentía. No, claro que no.

- Me voy Miroku- Dijo secamente el chico.

- Bueno Inuyasha, nos vemos mañana- Contestó el otro mientras que se levantaba y lo acompañaba hasta al puerta.

- Claro, buenas noches Sango... Kagome-

Ella levantó su vista al instante y lo miró. Aquella forma de decirlo. Se quedó atrapada una vez más en sus ojos. Él la miró y ella comprendió. Dudaba. Estaba segura y estaba perdida. Porque sabía que él no se detendría hasta poder aclarar aquellas dudas.

Inuyasha la observó a lo lejos. ¿Por qué tenía esos deseos de correr a abrazarla como lo hacía antes?. ¿Por qué?. Frunció el ceño y carraspeó un poco para poder aclarar su mente y hacerle entender que era una locura.

- Buenas noches- Saludó Sango.

- Adiós- Contestó ella con la voz muy baja.

Él le dedicó una última mirada y después de eso, se fue. Kagome sintió que destrozaba por dentro. Se levantó un poco mareada y caminó hasta llegar al pie de la escalera. Sango caminó hasta ella y puso una mano sobre su hombro con intriga.

- ¿No vas a comer postre Kagome?-

- No, perdonen, pero estoy muy cansada, preferiría irme a dormir- Comentó ella.

- De acuerdo, que descanses-

- Gracias Sango, buenas noches a ambos-

Dicho esto subió las escaleras. Dejando a su prima parada sin comprender. La castaña miró a su novio que se encogió de hombros. Ambos habían notado algo extraño desde que Inuyasha llegó. Kagome estaba muy nerviosa y el chico demasiado tenso cosa que, según Miroku, no era normal en él, ya que más bien, Inuyasha era un joven despreocupado.

- ¿Qué crees que sea?- Preguntó Sango mientras que se sentaba al lado del chico.

- No lo sé, pero de seguro no es algo que nosotros sepamos... lo mejor será hacer de cuenta que no pasa nada... Aunque si pasa a mayores, tal vez debamos intervenir-

- Tienes razón- Concordó la chica- Aunque espero que no lleguemos a eso-

- Yo también Sango, yo también-


Abrazó su almohada con fuerza, sintiendo que su corazón se destrozaba por dentro. Sentía que todo daba vueltas a su alrededor. Lo había herido, lo había herido tanto... Aunque no podía hacer nada al respecto. Lo más probable es que él la odiara y con justa razón, después de lo que ella había hecho con sus sentimientos, era normal... Cerró sus ojos con dolor.

Hubiera querido abrazarlo y decirle toda la verdad, pero no podía. No podía. Tenía que ser fuerte, por el bien de él tenía que resistir. Suspiró en intentó dormirse, aunque sabía que le sería imposible. Vino a Tokyo para encontrar un poco de paz, para escapar de aquella vida que tanto la aterraba... pero solo se encontró con lo que más temía.


Se quedó pensativo con los brazos detrás de su nuca. No había tocado un solo apunte, ya que no tenía la concentración necesaria como para hacerlo. Su mundo se había revolucionado esa noche y él no había podido evitarlo. Aquellos sentimientos que habían estado guardados tanto tiempo dentro de él, volvían a salir de una forma terriblemente abrumadora, perturbadores...

Ahora se daba cuenta que estaba sucediendo. Estaba teniendo un enfrentamiento con sus sentimientos. Con su propio ser. Una parte de él quería olvidar todo lo que había sucedido, porque verla nuevamente despertó en él aquello que estaba dormido desde aquella vez. Amor. Se perturbó cuando se dio cuenta de ello.

Amor... nuevamente estaba cayendo en eso. No quería sufrir de nuevo. No quería... era algo que no soportaría dos veces, porque simplemente no era tan fuerte como parecía. Estaba seguro que esta vez todo lo que había logrado se destruiría. Quería comprender que había detrás de todo lo que había sucedido hace tres años. Quería entender, porque estaba seguro que no todo era como él pensaba. Aunque su orgullo herido le decía que no debía entrometerse en eso.

Cerró sus ojos manteniendo el aire. Podía escuchar el propio latido de su corazón. No comprendía que era lo que estaba sucediendo. Pero lo que sí sabía, era que de alguna forma u otra, encontraría respuestas a las preguntas que tenía... y a la más importante: ¿Por qué?. ¿Por qué lo había dejado?. Y también qué fue lo que la motivó a hacerlo. Porque después de verla hoy, de ver como lloró, de escucharla, se dio cuenta de que no todo era claro.

Frunció el ceño y se prometió a sí mismo que no descansaría hasta averiguar que era lo que estaba pasando o que fue lo que pasó. Porque si había algo que no soportaba era tener dudas acerca de los hechos que tenían lugar en su vida. Se dio vuelta quedando así de costado y poder mirar la ventana que daba al patio de su casa. La inmensidad de la noche lo atrapó haciéndolo caer en un sueño profundo, donde al fin, pudo tener un momento de paz para su agitado corazón que lo único que tenía presente era que nuevamente el amor estaba apoderándose de él... y por más que quisiera evitarlo... si el amor era real, iba a trascender el tiempo, el espacio y cualquier obstáculo. Eso, era lo que le faltaba comprender.

Continuará...


N/A: Bueno, segundo capítulo :) Les dije que voy a tratar de actualizar lo más pronto posible ^^ ahora me voy a dar una vueltita por todas sus páginas para avisarles que comenzó el fic ^^ ! Espero que les guste! Les mando un saludito a todas y aaaaw! CHICAS! Solo 3 capítulos y termina Inuyasha!!!! NOOO! Espero que Rumiko nos sorprenda con un final diferente entre Inu y Kag ;) Creo que eso es lo que estoy esperando con ansias n.n Bueno hermosas, que tengan un hermoso día :) y mucha suerte en todo ^^

Las amo!!!

Kag.