Hola a todas mia amadas lectoras!!! Al fin pude subir el cap 2, ya que como mencione antes no tengo compu y la verdad es bastante frustrante la situacion ehhh jajaja. Espero que disfruten este capitulo que esta dedicado a mi amiga muy querida Lydie haley. Gracias cariño por tus reviews y comentarios eres genial. Tambien se lo dedico a Yasaku Uchiha Black, que es una increible escritora y buenisima onda.

Disfruten la lectura. Besos


Capítulo 2

Recuerdos y realidades.

Después de su plática, los hermanos se habían quedado a conversar por unas horas, Itachi lo había tomado como un progreso, ya que Sasuke ya no era de los que hablaban mucho. Recordaron viejos tiempos, algunas de sus travesuras juntos y también a sus padres. Parecía que haber puesto las cosas desde otra perspectiva les había ayudado a ambos para derribar una que otra barrera impuesta por ellos mismos.

Al cabo de un rato, Sasuke se dirigió a la cocina para preparar la comida, Itachi había insistido en ir con él, así que lo colocó con cuidado en la silla de ruedas y lo condujo a la cocina.

Hacia tiempo que habían acondicionado la mansión para que Itachi fuera capaz de moverse a través de la casa, habían colocado rampas e instalado un pequeño elevador que lo conducía a su habitación en el segundo piso y también a la piscina, que estaba dentro de la casa, en el tercer nivel donde se llevaban a cabo sus sesiones de terapia. Una enfermera y un médico iban cada semana a revisar a Itachi, sólo que en realidad no había mucho que hacer ya que Sasuke no confiaba en que alguna enfermera cuidara de su hermano, no tan bien como él se lo merecía, así que tomó algunos cursos básicos de enfermería para poder cuidarlo personalmente. Él lo inyectaba, le daba sus medicamentos y lo aseaba, además de darle algunas horas de terapia, ejercicios, masajes. Itachi se lo agradecía, pero deseaba que también tuviera alguna distracción, antes salían a pasear o a comer fuera, pero Sasuke se había vuelto extremadamente sobreprotector en los últimos meses, esto se debía a la última vez que salieron a una visita al hospital donde Itachi era atendido desde que regresaron a casa.

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Ese día, Sasuke se había levantado temprano y se había encargado de preparar a Itachi, lo ayudó a bañarse y a vestirse, para después bajar a hacer el desayuno. Habían salido con tiempo de sobra así que fueron sin prisas, claro que desde el accidente, Sasuke no conducía, por mucha prisa que tuvieran, un chofer siempre los llevaba a donde quisieran.

— ¿Cuándo volverás a conducir? — le preguntó Itachi seriamente mientras avanzaban por las calles— Parecemos dos niños pequeños que necesitan el transporte escolar... —dijo con burla.

Sasuke no le contestó y se limitó a ver por la ventana. Cuando llegaron a su destino, Sasuke bajó rápidamente del vehículo y sacó la silla de ruedas del maletero, no podía dejar de sentir una punzada de dolor cada vez que la veía, se giró al mismo tiempo en que Itachi caía al suelo.

El chofer había querido ayudar pero no había esperado que Itachi se afianzara bien a él así que no pudo sostenerlo adecuadamente e Itachi había ido a parar al suelo. Sasuke tenía una mueca horrorizada, había visto la escena como si fuera a cámara lenta, vio como el chofer trataba de retenerlo y como Itachi se cubría el rostro con las manos esperando el impacto contra el suelo, mientras sus piernas, completamente flácidas, se doblaban bajo su peso. Recobró la movilidad y se acercó a él velozmente, mientras dejaba la silla en el suelo.

— ¡Maldito bastardo! ¡¿Qué demonios pensabas?! —le gritó Sasuke al chofer que se había quedado pálido al ver la mirada asesina en los ojos del Uchiha menor— ¡Itachi! ¡¿Estás bien?! ¡¿Estás herido?! ¡¿Te duele algo?!

— Yo... l-lo la-lamento señor... f-fue u-un accidente... —balbuceaba el pobre hombre, mientras trataba de levantar a Itachi del suelo.

— ¡No te atrevas a tocar a mi hermano! ¡Pedazo de basura incompetente! —escupió Sasuke cruelmente, mientras se inclinaba hacia Itachi.

— ¡Sasuke! ¡Cálmate! ¡Estoy bien! —lo regaño Itachi, mientras abrazaba por el cuello a su hermano menor, dejando que éste sostuviera su peso, y lo incorporara del suelo, para sentarlo en la silla de ruedas.

— Lo lamento muchísimo Itachi sama, no era mi intención... —se disculpaba el hombre pero Sasuke lo silenció con la mirada.

— ¡Cállate! ¡No vuelvas a dirigirte a mi hermano! ¡En cuanto volvamos a casa voy a mandarte al demonio! ¡¿Lo entiendes?! —Sasuke estaba completamente furioso.

— ¡Es suficiente Sasuke! ¡Fue un accidente! ¡Deja de comportarte de este modo! -Itachi lo jalaba del brazo, mientras trataba de tranquilizarlo— ¿Acaso ya olvidaste lo que nos enseñó mamá? —le preguntó en un tono más suave.

Sasuke se quedó quieto, tratando de asimilar las palabras de su hermano, un torrente de imágenes y palabras se agolparon en su mente. Itachi sintió como se relajaba poco a poco, así que lo soltó.

— Vamos... llegaremos tarde a nuestra cita... —dijo él calmadamente mientras tomaba las llantas de la silla, retrocedía y se dirigía a la entrada del hospital.

Sasuke volvió a mirar al chofer unos segundos, aún con esa mirada atemorizadora, la desvío en dirección a su hermano y sin decir una palabra, Sasuke fue tras él, tomó la silla de ruedas y lo llevó al interior del hospital.

Ese día, al regresar, había despedido al hombre diciéndole que ya no necesitarían sus servicios, a pesar de todo sintió una diminuta punzada de culpa, pero se repuso al recordar lo sucedido esa mañana, ya no habría gente incompetente al cuidado de su hermano. Sasuke haría todo lo posible para que Itachi no tuviera que volver a pasar por algo así, no deseaba que algo o alguien lo hiriera, así que había decidido que de ahora en adelante no saldrían de casa a no ser que fuera una emergencia.

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Sasuke e Itachi se hallaban en la cocina. El primero, inclinado sobre la nevera buscando algo rápido que pudiera preparar, mientras Itachi rodeaba la mesa del desayunador para instalarse junto a la ventana.

— ¿Y bien? ¿Qué se te antoja comer? Hay pollo, pescado, pasta... —preguntaba Sasuke mientras observaba dentro del refrigerador.

— Quiero comida italiana... Pero quiero ir al restaurante italiano que está en el centro... —respondió Itachi.

— No… —dijo tajante— Está lloviendo, además hace frío... mejor pido algo... —contestó rápidamente esperando que su hermano desistiera.

— Quiero salir Sasuke... Estoy aburrido de siempre estar en casa... —pidió Itachi- Hace mucho que no salimos... Por favor...

Sasuke escuchó el tono de su voz y se sintió culpable, pero desechó ese sentimiento al recordar su última salida.

— Después Itachi... Hoy no es un buen día, además no he tenido tiempo de buscar un nuevo chofer... —dijo esto último con una nota de culpa.

— Hmp... Tú puedes conducir... Así que no veo dónde está el problema... —Itachi trataba de que Sasuke diera el siguiente paso, así que esperó pacientemente su repuesta.

Sasuke tenía miedo, más que miedo, terror a volver a conducir, las veces que lo había intentado, había salido del auto bañado en sudor y temblando de pies a cabeza. Pero sabía que Itachi tenía razón, algún día debía enfrentarse a sus miedos. Pensó en la conversación que habían sostenido hacía unas horas, no podía negar que empezaba a sentirse un poco más seguro, pero no quería apresurar las cosas. Itachi interrumpió sus cavilaciones.

— Por favor Sasuke... Yo confío plenamente en ti... —suplicó el Uchiha mayor.

Sasuke suspiró y se dio la vuelta.

— ¿A dónde vas? —preguntó Itachi desconcertado, al ver que había cerrado la puerta del refrigerador y se dirigía a las escaleras.

— Tsk... Si vamos a salir necesitas una chaqueta y yo... necesito las llaves del auto... —dijo en tono resignado saliendo de la cocina.

Itachi esbozó una sonrisa enorme y se dirigió a la puerta principal. Parecía que las cosas avanzaban rápidamente. Se sentía emocionado.

Mientras iba pasando por el corredor, se detuvo por un momento en la sala. En una de las paredes, había un hermoso retrato pintado a mano que tenía dibujada una bella sonrisa. Sasuke lo había hecho hacia años, era lo primero que había pintado después de sus primeras clases en la escuela de arte.

Era el rostro de su madre...

Era como una fotografía, sólo que ésta pintura tenía cierta magia, era como si su madre los observara. Itachi había insistido en dejarla ahí, ya que amaba esa obra de arte y durante años había sentido y sentía aún, que la pintura tenía vida propia.

Se sumergió por unos momentos en los recuerdos de todo lo que había ocurrido, antes y después, de la muerte de sus padres...

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Sasuke sufrió muchísimo cuando, a la tierna edad de diez años, su madre y su padre habían muerto en un crucero, le había afectado profundamente, pero por ser joven y el hecho de que Itachi había hecho hasta lo imposible para que siguiera siendo un niño feliz, lo superó y aprendió a vivir con ello o eso es lo que Itachi creía.

No había sido igual para Itachi, ya que él al ser el mayor, había tenido que encargarse de todo, desde reconocer los cadáveres, hasta hacerse cargo de la empresa familiar y por supuesto, del mismo Sasuke.

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Su padre había iniciado con un pequeño despacho de abogados, se había casado con su madre, Mikoto, hacia un año después de terminar la facultad y deseaba que ella fuera una mujer feliz, habían trabajado juntos los primeros años de su matrimonio hasta que ella quedó embarazada, Fugaku, al saber la feliz noticia, le había pedido a su esposa que de ahora en adelante se dedicara a su primogénito, al cual nombrarían Itachi. Ella aceptó con la condición de que podría volver a trabajar de nuevo una vez que ella lo considerara apropiado para ella y su hijo.

Fugaku era una persona un tanto fría, pero no por ello menos cariñosa, aceptó la condición de su mujer y se dedicó a hacer prosperar su negocio. Tiempo después ella se unió a él para ayudarlo, ella también era una abogada muy eficiente, además poseía un gran corazón y ayudaba a quien más lo necesitaba. Pasaron varios años hasta que ella quedó embarazada de nuevo, del pequeño Sasuke, y está vez, decidió dejar de trabajar para dedicarse por completo a sus hijos. Aún así, ella siempre fue una mujer muy hiperactiva, tomaba clases de arte y de baile pero también se tomaba muy en serio la educación de Itachi y Sasuke, éste último era muy parecido a ella, ambos eran sensibles pero muy ingeniosos, aunque Sasuke era bastante terco, al igual que su padre, también Itachi era como ella, muy perceptivo y muy cariñoso con su hermano pequeño.

Ella y también Fugaku, siempre y cuando sus negocios no lo impidieran, los llevaban de campamento, a montar a caballo, salían a esquiar, iban a alguna playa, o simplemente veían televisión, ella siempre quiso darles el mejor tiempo de calidad que podía, tanto, que aprendió a jugar con videojuegos, todo con tal de que ellos fueran abiertos y sinceros con ella. Sabía que la confianza entre las personas y más entre familia es imprescindible. Itachi y Sasuke eran niños increíblemente amados por sus padres.

Fugaku había dedicado su vida entera al futuro de sus hijos, así que por su paciencia y su talento natural como abogado, en poco tiempo su bufete alcanzó fama internacional, lo que dio como fruto una cuantiosa fortuna que estaba completamente dedicada a la educación de sus hijos. Poco después fusionó el despacho de abogados con una empresa de seguros, la empresa NAKUMI, propiedad del señor Minato Namikaze, un gran amigo suyo desde que había contraído nupcias con Mikoto. Así que ahora lo dejaba con bastante tiempo libre, ya que ahora tenía a gente de confianza y ellos se hacían cargo de la empresa y él podía dedicarse por completo a su esposa y sus hijos. A pesar de tener todo cuanto desearan u ordenaran, su madre siempre los educó para ser personas humildes, diciéndoles que el dinero no te da más valor como persona, es más, si no tenían una clara distinción de lo que es bueno y malo, el dinero podía ser como un ancla al cuello, podía hundirte en la soberbia y en la soledad. Así que los hacia tratar a todas y cada una de las personas con total respeto.

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Cuando sus padres les comunicaron que iban a tomar un crucero por el Caribe para celebrar su aniversario, a ellos les pareció de lo más normal, sus padres los dejaban a cargo de las "niñeras", es decir, Minato y Kushina, padres del mejor amigo de Sasuke, Naruto. Ellos eran personas encantadoras que se habían mudado a su barrio casi al mismo tiempo que Mikoto y Fugaku. Naruto tenía casi la misma edad que Sasuke, la diferencia era de unos cuantos meses, Itachi no estaba muy alegre de tener niñeras, pero no decía nada porque no quería incomodar a sus padres, él se sentía lo suficientemente maduro para cuidar de Sasuke.

El crucero de sus padres duraría tres semanas, así que Sasuke e Itachi se dedicaron a seguir cada uno con sus cosas, Sasuke se la pasaba feliz jugando con Naruto, disfrutando de sus vacaciones, mientras Itachi tomaba algunos cursos complementarios en la universidad. A veces se quedaban en la residencia Uzumaki, en donde cada uno tenía su propia habitación y tenían total libertad, Sasuke lo hacía más a menudo, ya que separarlo de Naruto era a veces casi imposible. Minato pasaba gran parte del día en la oficina, mientras Kushina se dedicaba a entretenerlos con sus ocurrencias, jugaban con pistolas de agua, voleibol en la enorme piscina, basquetbol en patines, algunas veces también salían, al cine, a comer, ver algún espectáculo, en fin, ella tenía una increíble imaginación y los hacia divertirse a más no poder, algunas veces Itachi y Minato se les unían. Itachi le decía a Kushina que parecía una niña más y que incluso la pasaba aún mejor que Sasuke y Naruto juntos, ella sólo reía y le decía que adoraba ver a su hijo y a Sasuke felices.

Sus padres les llamaban regularmente, diciéndoles lo mucho que los extrañaban y que pronto volverían a verse. Sasuke era el que más los extrañaba, sobre todo a su madre, pero sabía que ellos también tenían que divertirse de vez en cuando.

Después de dos semanas de que sus padres se hubieran marchado, una llamada interrumpió el sueño de Itachi, comunicándole que la embarcación donde sus padres viajaban había tenido un accidente. El barco se había hundido en el fondo del océano.

Al escucharlo se quedó totalmente impactado y destruido por la noticia. ¿Qué haría ahora? ¿Qué pasaría con la empresa? Y más importante ¿Qué pasaría con él y con Sasuke? Sus padres eran su única familia. No supo donde encontró el valor para contestar a la persona del otro lado de la línea, pero lo hizo, le dijeron que habían encontrado los cuerpos y las identificaciones de sus padres, pero aún así él debía acudir a identificar los cadáveres, anotó los datos de el lugar al que debía viajar y colgó el teléfono, al hacerlo el dolor que había estado reprimiendo salió con toda su intensidad, se dejó caer al suelo y tomó una almohada para sofocar los gritos de dolor que lo abrumaban, pasaron talvez horas, hasta que por fin recobró la compostura un poco, debía informar a Minato y sobre todo a su hermano.

Fue sumamente difícil y doloroso el ver al pequeño Sasuke llorar desconsolado, el dolor que sentía era como un hierro candente que le quemaba el corazón. Sasuke gritó muchísimo, lloró hasta el cansancio y no dejaba de preguntarle a Itachi el porqué de la partida de sus padres. Dio gracias al cielo por Minato y Kushina, de no haber sido por ellos todo hubiera sido aún más difícil. Minato se ofreció a acompañarlo y él aceptó aliviado, mientras Sasuke se quedaría con

Kushina y Naruto. Sasuke se había mostrado muy reacio a quedarse, pero Itachi lo había convencido diciéndole que sus padres habrían preferido que él los recordara como los había visto la última vez. Sasuke aceptó de mala gana y se resignó, acompañó a su hermano al aeropuerto, lo abrazó, le dijo que lo quería y con lágrimas en los ojos le suplicó que, por favor, regresara. Itachi conmovido al ver su pequeño rostro surcado de lágrimas y dolor, le juró que regresaría con él.

Para Itachi fue sumamente duro hacer la identificación, Minato se había ofrecido a hacerla por él, pero le contestó que era algo que tenía que hacer. Había entrado en la habitación, que era como un congelador, hacia muchísimo frío, había camillas metálicas, montones de radiografías y un insoportable olor a líquido de embalsamiento. Trató de respirar por la boca tratando de aplacar sus náuseas. Un médico lo condujo al fondo de la habitación en donde había dos cuerpos tapados por una sábana blanca. El momento había llegado, no podía dar marcha atrás, respiró profundamente mientras el médico bajaba las sábanas de los cuerpos, cerró los ojos unos instantes tratando de encontrar fuerza en su interior. Ahí estaban sus padres, de un color mortalmente pálido, entre gris y azulado, ambos tenían la piel carcomida y extraña, olían intensamente, un olor fuerte y profundo de descomposición, él supuso que se debía al hecho de que los encontraron después de varios días.

Observó el rostro de su padre, aún conservaba la arrogancia de sus facciones, la misma que él y Sasuke habían heredado, pero a pesar de todo se veía en paz. El rostro de su madre fue el más difícil de observar, podía ver su sonrisa, ese brillo especial de sus ojos, el rubor de sus mejillas... Casi podía escuchar con total claridad su tintineante risa, el sonido dulce y amoroso de su voz cuando lo llamaba a comer o cuando le contaba alguna historia antes de dormir.

Fue demasiado. Ver el rostro demacrado de su madre, completamente vacío de toda emoción, lo llenó de terror y dolor, no pudo permanecer un segundo más y salió corriendo de ahí. Minato lo detuvo e instintivamente, Itachi se abrazó a él, esperando que el horror que sentía desapareciera...

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El hecho de haber perdido a sus padres de esa forma tan repentina, los había marcado muy profundamente.

Itachi se había vuelto muy cerrado y serio, había tenido que madurar demasiado deprisa, porque, con 19 años, tenía a su cargo a su hermano pequeño, la empresa y cientos de cosas más. Estaba en la universidad cuando el terrible accidente se produjo, así que tuvo que terminarla estando ya al frente de la empresa. Él también estudiaba para ser abogado al igual que sus padres y Fugaku lo había instruido muy bien así que no le fue difícil adaptarse al ritmo empresarial.

Lo difícil fue que los demás ejecutivos y empleados lo aceptaran como nuevo líder, obviamente pensaban que era demasiado joven para ser su superior, le costó mucho que lo respetaran, aunque con el paso del tiempo, demostró lo capaz que era, además la deferencia con que trataba a todo el mundo, el respeto hacia los demás y el hecho de que Minato le diera su total apoyo, le ayudó bastante a ganarse el respeto y el cariño de sus subordinados.

Mientras, Sasuke se sentía abandonado, pensaba que estaba solo, ya que Itachi pasaba casi todo el día en la oficina y no le prestaba suficiente atención, Sasuke tenía a Naruto y a Kushina, pero lo que él necesitaba era a su hermano, al darse cuenta de que Itachi no podía estar con él, comenzó a alejarse de la gente, pero Itachi se dio cuenta a tiempo y se lo impidió, se dedicó por completo a él, cada día se esforzaba al máximo para que Sasuke tuviera una infancia feliz. Retomó lo que su madre y ellos hacían, le costaba bastante, ya que llevar las riendas de una empresa es bastante difícil, pero aún así, siempre le daba todo su tiempo libre a Sasuke, así que éste no tenía tiempo para pensar en cosas tristes.

Sin embargo, al final de un agotador día, Itachi no podía evitar quedarse a solas, no dejaba de tener pesadillas, recordaba a sus padres recostados en aquellas camas metálicas en la morgue, sus rostros lo perseguían a donde quiera que fuera. Él hacía un tremendo esfuerzo por despejar esas imágenes de su mente pero no se iban. Sólo cuando estaba con Sasuke, era capaz de mantenerlas a raya.

Al paso de varios años, parecía que por fin empezaban a tomar un ritmo de vida armónico, la empresa marchaba muy bien, Minato era una persona increíble, que les ayudaba muchísimo, así que no tenía mucho de que preocuparse. Ni que decir de Naruto y Kushina que siempre habían estado a su lado. Sasuke era ahora un hombre de dieciocho años, muy perseguido por las féminas, inteligente, perfeccionista, pero muy centrado, se diría que feliz, estaba estudiando la carrera de administrador de empresas, pero en el fondo siempre se había sentido atraído por la pintura. Itachi lo descubrió, al encontrar decenas de dibujos en el antiguo estudio de su madre. Eran verdaderamente hermosas representaciones, aunque todas tenían cierto aire melancólico. Habló con Sasuke y lo animó a tomar clases. Éste se mostró algo renuente al principio, pero al paso de los meses, se dio cuenta de que disfrutaba muchísimo pintar.

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Un día Itachi lo invitó a que fueran a esquiar, hacia muchísimo tiempo que no se tomaban unas vacaciones en familia, invitó también a Naruto y a sus padres pero ellos declinaron, sabiendo que los hermanos necesitaban su propio espacio. Sasuke aceptó y preparó todo para su viaje, que sería de dos semanas, pero un día antes de partir tuvo una pesadilla muy vívida, soñó que había muchísima nieve, mientras él observaba como caía a través de un cristal empañado, después, un enorme charco de sangre, un animal que no lograba reconocer y su madre, diciéndole que las nubes siempre cambiaban; a veces para ocultar el sol, otras veces presidiendo una tormenta y otras veces lo hacían para cambiar tu vida.

A la mañana siguiente no recordaba del todo su sueño, sólo recordaba las palabras de su madre. Sintió algo extraño, el pensó que serían los nervios, no le agradaba mucho volar, pero muy en el fondo tenía un extraño presentimiento. Minato, Kushina y Naruto fueron a despedirlos al aeropuerto deseándoles que se divirtieran mucho.

Al llegar a su destino, una hermosa cabaña en las montañas nevadas, se olvidó por completo de su temor, hacia muchísimo tiempo que no se divertía tanto, Itachi estaba feliz y él otro tanto. Disfrutaron de la nieve, de las montañas, de los descensos en esquíes, de las guerras con bolas de nieve, de las noches en donde platicaban y bromeaban tomando chocolate caliente. Y por las mañanas, o en los atardeceres, Sasuke se dedicaba a dibujar los hermosos paisajes que estaban a su alrededor. El tiempo pasó demasiado rápido, cuando menos se dieron cuenta ya era hora de volver a casa.

Era la última noche que pasarían en la cabaña, así que Itachi tuvo la idea de que salieran a patinar en el lago congelado que estaba a unos cuantos kilómetros de distancia. Sasuke aceptó ya que le gustaba mucho patinar, además, cada vez que iban de vacaciones a las montañas, él e Itachi solían jugar hockey en el lago.

— Mmm... Creo que la última vez que venimos, yo resulté el ganador ¿no? —preguntó Sasuke en tono de burla.

— Si claro Sasuke chan... Creo que si no mal recuerdo, resultaste "el ganador" de una fractura en el brazo ¿no? Ya que según tú, un árbol se atravesó en tu camino... —le contestó Itachi, mirándolo con la misma mueca.

— Tsk... En verdad el árbol se me atravesó... —repuso él entre dientes, con un ligero sonrojo en sus mejillas.

— Bueno... Espero que esta vez, inventes una mejor excusa después de que te aplaste... —dijo Itachi entre risas.

Sasuke también se rió y se dispuso a meter sus cosas en el maletero del jeep, mientras Itachi se subía al asiento del copiloto. Sasuke al percatarse levantó la ceja en forma inquisitiva, como respuesta, Itachi le aventó las llaves y le sonrió entrando en el vehículo.

— ¿Porqué vas a dejarme conducir? —preguntó sorprendido mientras se sentaba en el asiento del piloto.

— Siempre estas fastidiando con que nunca te dejo conducir y hoy que quiero hacerlo te pones a la defensiva... —repuso Itachi con una media sonrisa—...pero si no quieres conducir, puedes darme las llaves Sasuke chan...

— Hmp... —fue lo único que recibió como respuesta.

Sasuke no pudo ocultar una sonrisita de suficiencia. Encendió el motor y se dirigió hacia el lago. A ambos les gustaba la velocidad, pero sabían que por esas carreteras era mejor tomárselo con calma, la nieve puede ser engañosa y muy peligrosa. Así que iban a una velocidad muy ligera.

De repente, todo pasó muy rápido. Un animal enorme había saltado de entre los árboles atravesando la carretera, el animal iba tan concentrado que no se percató de las luces del jeep, el ciervo detuvo su carrera al oír el rechinido de las llantas contra el asfalto.

Sasuke apenas tuvo tiempo de pisar el freno cuando escuchó la advertencia de Itachi, hizo un viraje muy brusco y perdió completamente el control del vehículo, que comenzó a dar vueltas en la resbalosa nieve, hasta que por fin se estampó contra un enorme sauce.

Sasuke, por el impacto, perdió el conocimiento unos momentos, al cabo de éstos comenzó a sentir como la sangre salía de su frente y se deslizaba por sus ojos, nariz y boca. Empezó a moverse y se dio cuenta de que le dolía todo el cuerpo, pero que por lo menos podía moverse y no sentía que tuviera algo roto, también notó que el frente del jeep estaba totalmente destruido. Lentamente desvío su mirada al asiento del copiloto y vio que Itachi estaba inconsciente, estaba recostado sobre el tablero del jeep y tenía vidrios en el cabello del parabrisas que se había roto. Trató de moverse pero el asiento no cedía, ya que lo aplastaba contra el volante.

— ¡Itachi! ¡Itachi! ¡¿Puedes escucharme?! —preguntó con pánico en la voz.

Itachi reaccionó lentamente, sentía un dolor descomunal en las piernas y en el pecho, trató de moverse pero no podía, su asiento estaba completamente inmóvil y lo aprisionaba el cinturón de seguridad, las bolsas de aire no se habían abierto y él estaba aplastado por el asiento y el tablero del auto, su rostro estaba orientado hacia la ventana, así que no podía observar a Sasuke ni su propio estado, solo sentía un horrible dolor. Gimió al tratar de moverse.

— ¡No te muevas! —le ordenó Sasuke al ver su estado— ¡Sólo dime qué te duele!

— Ahhh... Me du-duele... el pecho y-y las... piernas... y t-todo lo demás... ¿Y tú... cómo estas? —dijo entre jadeos con la voz entrecortada.

— Estoy bien... —lo tranquilizó Sasuke— Sólo que no puedo mover el asiento... Déjame intentarlo para poder ayudarte...

Ignorando su propio dolor, hizo fuerza con las piernas y los brazos, intentando que el asiento se echara hacia atrás, después de varios intentos lo logró. Se sentía muy débil, además de mareado, la sangre no dejaba de salir de su frente, sin pensarlo mucho, tomó su camisa y la rasgó para obtener una tira de tela, rápidamente se la colocó, apretando fuertemente sobre la herida, gimió de dolor pero lo ignoró. Se dio vuelta hacia Itachi y jadeó de terror.

Su hermano tenía el tablero del jeep completamente incrustado en las piernas, al parecer, al momento de estrellarse contra el árbol, la presión había hecho que el metal se comprimiera como un acordeón haciendo que se doblara y se rompiera, convirtiéndolo en una cuchilla enorme. Pudo notar la cantidad de sangre que su hermano estaba perdiendo, por un momento no supo que hacer, pero al segundo siguiente se puso en marcha, desabrochó con dificultad su cinturón de seguridad para después quitar el de Itachi. Buscó desesperadamente la lámpara que estaba debajo del asiento y su celular; lo encontró tirado en el suelo del jeep, lo recogió rápidamente y marcó al 911.

— ¡Necesito una ambulancia en la carretera principal a dos kilómetros del lago, es una emergencia! ¡Mi hermano y yo tuvimos un accidente y nos estrellamos contra un árbol! —decía Sasuke muy alterado. Guardó silencio unos segundos y después se puso a farfullar— ¡Yo estoy bien! ¡Mi hermano es el que me preocupa! ¡¿Podrían darse prisa?! —gritó enfurecido

Itachi sólo lo escuchaba a medias, el dolor empezaba a resultar insoportable y no podía respirar bien, a pesar de todo pudo percibir un aroma muy conocido. Tratando de atraer la atención de Sasuke, que seguía discutiendo por teléfono, movió su mano izquierda deseando que él lo notara.

— ¡No me diga que me calme! ¡¿Cómo estaría usted si... —se interrumpió al ver la mano de Itachi agitándose en el asiento- ¡Sólo mande la maldita ambulancia! —y colgó el teléfono. Encendió la lámpara e iluminó a Itachi.

— ¡¡Itachi!! ¡¿Qué sucede?! —preguntó asustado.

— H-hue-le a-a ga-gasolina —dijo casi en un susurro.

Sasuke olfateó y se dio cuenta de que Itachi tenía razón, trató de abrir la puerta del jeep, pero el metal estaba muy comprimido, haciendo un esfuerzo sobrehumano, puso las dos piernas en la puerta y pateó tan fuerte como pudo, al tercer intento logró su cometido.

Salió del vehículo y lo rodeó lo más rápido posible. Al llegar al lado del copiloto se agachó, alumbrando el oscuro suelo y vio que efectivamente, la gasolina estaba regándose por todos lados, sabía que no podrían esperar a la ambulancia por muy rápido que llegara, era un peligro que se quedaran ahí, así que tuvo que tomar una decisión.

— ¡¡Itachi!! ¡¡Escúchame!! ¡¡Tienes razón, la gasolina se está saliendo!! ¡¡Tengo que sacarte de ahí ahora mismo!! —decía Sasuke rápidamente, aún con el tono de voz lleno de pánico— ¡¿Me escuchaste?! —preguntó asustado al ver que Itachi había cerrado los ojos.

— S-si... —respondió débilmente.

— Es sólo que... —comenzó a decir Sasuke en un susurro—...tus piernas... tú... estás muy herido... talvez si te muevo... podría ser peligroso... no sé en que estado está tu espalda ni sé si... —Itachi lo interrumpió al extender la mano y tomar la suya.

— Confío en ti Sasuke... completamente... quiero que me saques de aquí... aún no estoy listo para morir... —dijo en voz muy baja.

Sasuke tenía los ojos llenos de lágrimas, apretó con fuerza la mano de su hermano mientras se limpiaba los ojos, después de unos segundos asintió levemente.

Comenzó por abrir la portezuela, le costó mucho trabajo hacerlo, ya que estaba peor que la suya, al terminar se dirigió hacia su hermano y se dispuso a mover el asiento.

— ¡¿Itachi?! ¡¿Puedes mover las piernas?! —preguntó Sasuke observando el chorro de sangre que salía de ellas.

— Yo... Creo que si... sólo siento mucho dolor, pero puedo sentir cómo se mueven mis dedos... —contestó en voz baja.

— Bien... Voy a echar el asiento hacia atrás, por lo que talvez sientas dolor, sólo será un momento, lo haré lo más rápido posible... ¿de acuerdo?

— Si...

Sasuke tomó aire y jaló el asiento, un grito desgarrador se escuchó a través del bosque, rápidamente se colocó a la altura de Itachi, dirigió la luz hacia abajo y vio como el tablero había casi cercenado sus piernas, a través del pantalón que llevaba, se veía la piel abierta y sangrante. Ignorando el mareo que sentía, tomó la mano de su hermano.

— ¡Lo siento mucho! ¡Era necesario! ¡Ahora tengo que retirar el tablero! —decía histérico, pero después añadió en tono bajo— Va a dolerte...

Itachi continuaba jadeando y tratando de contener los gritos que pugnaban por salir de su garganta, solo asintió y apretó los dientes lo más fuerte que podía. Sasuke se apresuró, ignorando las lágrimas que salían de nuevo de sus ojos y retrajo con todas sus fuerzas el tablero, éste se rompió y cedió al fin, Sasuke se sorprendió al no escuchar otro grito de Itachi, volvió su mirada hacia él y vio que se había desmayado. Tomó su chaqueta y la de Itachi, que estaban en el asiento de atrás, también tomó los palos de hockey y con mucho cuidado enrolló las piernas de su hermano a los palos, tratando de detener un poco la hemorragia y entablillándolas por si acaso tenía alguna fractura, cuando terminó, lo tomó en brazos y lo sacó del jeep, retrocedió hasta quedar a una considerable distancia, mientras escuchaba a lo lejos el ulular de la ambulancia.

— ¡Vas a estar bien Itachi...! ¡Yo cuidaré de ti hermano...! —decía Sasuke una y otra vez.

Itachi comenzó a moverse pero Sasuke lo detuvo.

— ¡No debes moverte! ¡La ambulancia casi está aquí! —le decía intentando tranquilizarlo.

Vio la mueca de dolor que cruzaba por el rostro de su hermano, así que tomó su mano y la apretó fuertemente.

— ¡Todo va a salir bien! ¡Resiste un poco más Itachi kun! —le pidió nervioso.

— Jajaja... Hacia años que... nadie me decía así... la última fue... mamá... —dijo entrecortadamente mientras trataba de respirar.

— ¡¡¡ITACHI!!! -Sasuke gritó desesperadamente al ver que su hermano cerraba los ojos- ¡¡No puedes dejarme!! ¡¡Prometiste que nunca me dejarías!! ¡¡Lo prometiste!!


Snif snif snif jejeje me hizo llorar esta parte jajaja. El capitulo 3 les fascinara ya que por fin sera el "encuentro inesperado" jaja es el nombre del tercer capi. Besos a todas y gracias por sus reviews.