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Capítulo 2: El polígrafo alemán
Era un día nevado en las calles de Nueva York cuando en una de las manzanas apareció el cadáver de un hombre joven totalmente apuñalado, presentando indicios que fue torturado sexualmente, mientras que un grupo de policías trataba de controlar a Bielorrusia que tenía un cuchillo entre sus manos.
-¡Llamen a las unidades tenemos un 10-11 en progreso! – Informaba un oficial que se comunicaba por radio.
-¡Aléjense de mí, bastardos! – Se escuchó a la fémina que forcejeaba con los oficiales tratando de someterla. -¡No iba a permitir que ése se acercara a mi Iván!
-¡Envíen apoyo y llamen a Víctimas Especiales! – Expresó el oficial con insistencia mientras la bielorrusa totalmente fuera de sus cabales.
"En el sistema de justicia criminal, las ofensas de origen sexual se consideran especialmente perversas, en la Ciudad de Nueva York los detectives que investigan estos terribles delitos son miembros de un escuadrón de élite conocido como UNIDAD DE VICTIMAS ESPECIALES… Pam Pam, pam, pam, pam, pam, pam, pam Con las actuaciones de Cristopher Meloni….."
- WAIIIIIIT! - Grité totalmente asustado mientras le regalaba un beso al piso.
Me había quedado totalmente dormido, observé que toda la noche había quedado encendido la televisión y, como si se tratara de una amarga coincidencia, veía a "Olivia Benson" en la pantalla, tomé el control remoto y apagué el aparato. ¡¿Tan preocupado estaba que no activé el Sleep?!
Me levanté teniendo el recuerdo del beso en la punta de la nariz, sintiéndome como la niña que se puso de color azul por comer un chicle de Willy Wonka. Como pude logré recoger el desastre que había armado, revisé mi calendario para recordar cuándo sería el intercambio de regalos y con marcador permanente y en escarlata estaba señalado: "Obsequio de Iván, fiesta de disfraces"
-Cinco días. – Suspiré mientras como por arte de magia tenía en mis manos una hamburguesa y empecé a comer. – Dispongo de ciento veinte horas para pensar, comprar y entregar un regalo al ruso de su Perestroika….
Como si al decir esto, me sentí dentro de la serie 24 y escuchaba en mi mente el sonido de un reloj digital empezar la cuenta regresiva y con los efectos de tensión y suspenso.
-¡Estoy Paranoico!
Repentinamente, el timbre de mi casa se escuchó y como si se tratara de un atentado me tiré detrás del sofá para protegerme, cuando escuché una voz del exterior.
"Guten Morgen"
-¿Ludwig, aquí? – No sé cómo le hice o por mi convicción heroica me incorporé y salí a abrir la puerta.
-Hi! – Saludé con entusiasmo al alemán pero como era de esperarse: su mirada seria, el porte marcial y el rosto tan "expresivo" lo delataban. – Welcome.
Caminó con pasos seguros, y tomó asiento en el sofá. Le ofrecí café y… afortunadamente, aceptó.
"Estás en serios problemas" – Me dijo seriamente. – Nunca había recibido tantas llamadas en un solo día y mi buzón terminó saturado.
Mi rostro tomó la expresión de la máscara que sale en Scream y de reojo observé la mesa que se encontraba en la cocina y noté que en ella estaba una botella de Brandy totalmente vacía, por mi mente empecé a recordar lo que había hecho en la noche: Estado de ebriedad, un traductor Inglés – Alemán y viceversa…
"Arthur no puede acompañarnos, debía reunirse con unos amigos" – Continuó Luddy mientras yo imaginaba a que amigos se refería: Veo al cejón caracterizado como estudiante de Howgharts, junto a Thinkerbell, Merlín, Gandalf, al Mago Oscuro… bueno ese último no sé si lo imagina él pero como es tan devoto a la magia. – "Tu problema ¿es el regalo o es la persona?"
-Ambos. – Respondí tajantemente aunque mi rostro no ayudaba en nada.
El alemán asintió con la cabeza como si tratara de deducir algo.
"A Iván le encantan los girasoles, pero para decir lo que sientes debes hallar la manera y no vayas a empezar con tu ego de héroe"
Quedé boquiabierto ante dicha situación y me sentí como la réplica viviente de El grito.
"No es nada nuevo que siempre lo intentes intimidar a él aunque digas que sólo quieren probar sus juguetes, como también él no se queda atrás."
-¡Él siempre ha perseguido a China! – Grité todo rojo –Es decir, se lleva mejor con él, quiere vivir con él… - Y súbitamente me llevé las manos a la boca y me di de topes en la mesa de centro que tenía en la sala.
"Hablas demasiado Alfred, y por ello te ha sucedido cosas, volviéndote predecible. En otras palabras, en el fondo deseas que él te persiga como a Yao"
No pude verlo a la cara mientras estaba a punto de morir de la vergüenza.
-Yo…. Yo… ¡Yo no puedo admitir eso! ¡Soy un héroe, lo oyes, un héroe!
Lo decía fuertemente aunque en el fondo sabía que Luddy no me creía lo que estaba diciendo… al igual que yo.
Continuará.
