La noche era oscura y la luz de luna provocaba que las sombras fueran aun mas tenebrosas, el viento causaba remolinos entre las otoñales hojas que yacían desperdigadas en el suelo, todos aquellos ruidos, que usualmente no escuchaba en el calor de su hogar, se habían magnificado, de repente escucho un aullido y a pesar de que no había luna llena la sola idea de que un hombre lobo podría estar por esos lados lo hizo correr aun mas rápido, al tiempo que apretaba aun mas fuerte la bolsa que tenía en su mano.
Llegó hasta un callejón que de saber leer probablemente se hubiera dado cuenta del cartel que decía sin salida, siguió corriendo como si la vida se le fuera en ello cuando de sopetón dio con el muro que marcaba el fin de su huida, se dio vuelta; respiraba agitadamente, podía escuchar su corazón retumbar, el sudor caerle por la espalda, y sentir el nudo en el estómago cuando vio a las tres grandes sombras acercarse –¡¿creías que ibas a huir por siempre Potter?!- dijo el vampiro para luego reírse macabramente –¡danos todo lo que llevas!- le gritó la momia sosteniéndolo de la camisa –vamos Potty, aquí no esta tu papi para protegerte- dijo la tercera que sin lugar a dudas tenia pelo, pero en realidad no podría haber dicho lo que era. Sintió su corazón apretujarse y las lagrimas que querían salir, aquellas que retenía a la fuerza, pero por nada del mundo iba a dejar que lo vieran llorar, apretó los puños con fuerza. La impotencia era demasiada había trabajado toda esa noche para conseguir lo que había en la bolsa y no quería entregarlo; que lo golpearan, que lo cortaran en pedazos, que le ofrecieran la peor de las muertes, por que él no iba a entregar lo que había en la bolsa, era suya, por derecho se la había ganado. Claro que cuando la mano que lo sostenía con fuerza hizo que su cabeza se estrellara con violencia contra el muro se vio obligado a revaluar la situación y realmente dudó…. Quiso entregar la bolsa si eso lo salvaba de otro golpe tal vez no era tan gryffindor como todos le decían y él se esforzaba en creer, al final lo que lo hizo decidirse fue el puño que se acercaba peligrosamente a su cara, iba a arrojar la bolsa para entregarla, pero todo sucedió tan rápido: una sombra negra se interpuso entre él y sus atacantes –¡por que no molestan a alguien de su tamaño!- espetó la ronca voz, James quedo asombrado cuando al fin pudo distinguir que era la sombra que lo había salvado de sus atacantes, no era otro que Batman el héroe de la película muggle que los había llevado a ver tío George el otro día, hasta tenía las orejas picudas y todo, era tan valiente como en la pantalla y se movía a velocidad increíble golpeando a los monstruos que lo perseguían , cuando al fin se alejaron corriendo lo pudo escuchar gritar –¡no vuelvan a molestar a alguien mas pequeño!- Batman se dio vuelta y lo observo detenidamente –¿James estas bien?… ¿te quitaron los dulces?- pero ¿Cómo? ¿Batman lo conocía? , pero ¿de donde? –¿James te hicieron algo?- volvió a preguntar el hombre murciélago, de repente todo calzo James lo miro a los ojos y pudo ver esos luminosos ojos dorados que solo Teddy tenía lo -… ¿Teddy?- El caballero de la noche sonrió –claro, soy yo, no me reconociste- y una carcajada escapo de sus labios al quitarse la mascara – Teddy!!- grito y se arrojo a sus brazos – tía Ginny esta muy preocupada, te dijo que no te alejaras, tío Harry te esta buscando hace horas, sabes que no le gusta Halloween- dijo Teddy al tiempo que le acariciaba la cabeza –es que quería tener mas dulces que Victorie, cuando esos niños me comenzaron a perseguir, pero tu me salvaste-
- claro es mi deber acabar con los maleantes del ciudad, vamos antes de que a abuela Molly le de un ataque- los dos chicos se marcharon hacia a la avenida principal – por cierto James- pregunto Teddy al obseva el esponjoso traje blanco - ¿de que es tu disfraz?- el mas pequeño frunció el ceño molesto –que no se nota, soy una oveja blanca, tío George dijo que era perfecto para mi, ya que así engañaría a todos- Teddy solo sonrió mientras caminaba a su lado.
