NOTA: Muchas gracias por las opiniones, realmente me da gusto porque lo han leído, al menos dos personas jeje, yo escribo por el mero gusto de hacerlo, este ff lo escribí hace casi seis años, así que, como verán no es tan nuevo, espero que lo sigan leyendo y dejando sus observaciones. Gracias

ADVERTENCIA: Se me olvidaba aquello de que lo que sea conocido de este ff, con referente a Harry Potter, no es mío sino de toda esa gente de la alta jeje sépase Rowling & Cia, yo no me gano ni un verdugo de pan por escribir esto, solo cuentas de Internet y de energía ^o^.

CAPITULO II

EMPEZANDO CON EL PIE IZQUIERDO

El viaje fue bastante tranquilo en relación con otros años, en todo el camino, Harry observo a Hermione disimuladamente concentrado en los visos dorados de su cabello después de agotar sus energía indagando en como se había indispuesto Diane quien solo corto el asunto de Draco Malfoy sin mediar palabra y se encontraba aparentemente enfrascada leyendo un libro, mientras a lo lejos pudo ver el pueblo de Hogsmeade, se prepararon para salir y cuando el tren arribo en la estación los chicos buscaron con la mirada a Hagrid, en ese momento se encontraba guiando a los alumnos de primero, era, sin mas, inconfundible.

- ¡Ah! Chicos, que gusto en verlos de nuevo - saludó el semigigante muy alegre

- Hola, Hagrid - saludaron todos al unísono

- Mira, te presento a Diane, ella cursara este año con nosotros – dijo Harry

- Pero mira nada mas... una más que se sumará a la lista de Flitch – comentó el guardabosques

- Por el rostro de Hagrid surcaba una sonrisa de satisfacción y complicidad mientras observaba a Diane

- Hola - le sonrió Diane, agregando con malicia - A parte de ti dudo que alguien mas pueda ver mas allá de lo evidente, eres todo un Thundercat Hagrid – y por la cara que pusieron Ron y el semigigante fue mas que evidente que solo Harry y Hermione lograron entender sus palabras

- Hay que ver... – murmuró con perplejidad - por el momento vienes conmigo y los de primero por el lago

Cruzando las majestuosas puertas que daban entrada al castillo, se toparon con Draco, que cuando chocó con Harry los miró por unos instantes, pero no era como otras veces, mas que el odio y desprecio de siempre, esa mirada reflejaba anhelo y tristeza dejando a Harry muy confundido, quien esperaba el habitual torrente de insultos típico de cada encuentro con el Slytherin

- Es... extraño - analizó Hermione

- Si... Cuando lo encontré hablando con Diane estaba casi igual, como en otro planeta, al parecer habían estado platicando pero no como nosotros lo conocemos... todo lo contrario - dijo Harry, pensativo

- Bueno, eso no es extraño - repuso Ron con una risita -. No sé cómo le hace, pero tu "amiga" le cae bien a todo el mundo, además con esa belleza que se gasta enloquecería a cualquiera, hasta Malfoy se dio cuenta, tú mismo has caído en sus redes - agregó en tono dramático.

Hermione lo miró con suspicacia, negando con la cabeza. Claramente estaba pensando: Ron y sus comentarios sexistas.

- No te voy a negar que es muy atractiva, por dentro y por fuera, pero créeme no tengo nada con ella mas que una bonita amistad – afirmó Harry, abriendo espacio para pasar entre la marea de alumnos.

- ¿Podemos cambiar de tema? – pidió Hermione – Hablar de la complicada y retorcida cabeza de Malfoy no es que me fascine mientras estoy en Hogwarts como por ejemplo, el hecho de que ustedes ya deberían dejar de pensar que voy a estar toda la vida para ayudarles en los deberes, miren a ver si no se valen solitos.

Hermione, algo fastidiada, y con paso rápido se adelanto dejándolos atrás, Ron la miro con preocupación por sus palabras, ¿Qué haría ahora con sus calificaciones?. Pero Harry tenía una sonrisa en sus labios, notó la gota de celos que se asomo en las palabras de su amiga

- ¿Pero, qué le pasa? – preguntó Ron, alarmado - No hablara en serio ¿verdad?

- No lo sé…

- Hola, Harry

En otros tiempos al escuchar esa voz Harry se hubiera puesto nervioso. Dio vuelta para encontrarse de cara con Cho, quien tenía una sonrisa de oreja a oreja asegurándose de enseñar todo los dientes, evocando su desagradable recuerdo de Lockhart

- Hola – saludó él cortésmente. La verdad ahora que la veía no le parecía tan maravillosa, solo una chica bonita más – ¿Se te ofrece algo? El banquete va a comenzar y me interesa lo que va a pasar con una de las personas que van a ser seleccionadas

- Yo solo quería saber si después de la selección podríamos ir a dar una vuelta por el lago – le dijo Cho.

Extrañamente su rostro tenía un poco de maquillaje (si la viera Flich le lavaría la cara con una esponja curtida) y las mejillas un poco sonrojadas, mientras con sus manos movía su cabello hacia atrás de manera coqueta.

- Lo siento, pero es tarde y estoy muy cansado… Y la verdad solo quiero ir a mi sala común. Tal vez otro día – contestó, fijándose con disimulo en la desesperación de Ron por la comida y la de él mismo, quería ir con sus amigos al gran comedor –. Quedé con Ron y Hermione de charlar un rato

- ¿Granger? – espetó Cho algo molesta, con una sonrisa un tanto forzada– Bueno, otro día será. Te veo luego

Giró sobre sus talones y se fue con sus amigas que la esperaban cuchicheando y soltando risitas tontas.

En el comedor, Hermione no les dirigió la palabra. Harry iba a preguntarle el por qué, pero en esos momentos las puertas se abrieron dando paso a la Profesora McGonagall y los alumnos nuevos, de última venía Diane, sonriendo mientras hablaba amenamente con una niña de primer año, tal cual le estuviera relatando alguna de sus aventuras

- Cuando diga sus nombres pasan al frente - dijo la profesora McGonagall. Abrió la lista y comenzó -: Armerd, Alicia

Una chica de cabello rojo pasó al frente, muy nerviosa, se puso el sombrero y al poco tiempo este dijo

- ¡HUFFLEPUFF! – exclamó el sombrero con voz atronadora.

La mesa de esa casa estalló en aplausos.

- Bain, Sophia

- ¡RAVERCLAW!

- Baxton, Marya

La chica que había estado hablando con Diane se acercó al taburete.

- !GRYFFINDOR¡

Todo Gryffindor gritó júbilo, recibiendo a Marya con animados aplausos. Así siguieron, y hasta el momento habían salido 3 Hufflepuff, 3 Raverclaw, 6 Slythering y 5 Gryffindor. Diane era la última y la profesora McGonagall le hizo señas de que esperara, entonces el profesor Dumbledore se paró para hablar.

- Bienvenidos a un nuevo curso en Hogwarts. Como todos ustedes sabrán, tiempos difíciles se vienen encima, espero que en este año pongan lo mejor de cada uno para aprender lo que más se pueda... o lo que más quieran – dijo por lo bajo. Algunos alumnos soltaron risitas flojas -. El señor Flitch me ha encargado decirles, nuevamente, y creo que ya vamos como en 498, que a los terrenos del bosque no se les tiene permitido el acceso. No se puede hacer magia en los pasillos; además de eso los partidos de quidditch comenzarán a partir del próximo mes. Los capitanes de equipo deben preparase pues hay algunas vacantes y por último como podrán ver falta una persona por seleccionar ella es Diane Williams, viene transferida de Durmstrang para ingresar en 6º curso. Espero que la traten con la hospitalidad que siempre ha caracterizado a Hogwarts. Señorita Williams, puedes pasar al sombrero, por favor - dijo Dumbledore dirigiéndose a la chica.

Mientras ella caminaba muchos de los chicos tenían su vista puesta en ella, algunos por curiosidad, otros con evidente lascivia. Seamus y Dean, quienes la adolescencia les había alborotado las hormonas potencialmente mas que a los demás, se encontraban sentados cerca a la mesa de profesores y dijeron:

- Vaya, que chica, espero que quede en Gryffindor – comentaron entre ambos con la más grande cara de morbo que Harry les hubiera visto alguna vez, algo que no le gustó.

- Sea lo que sea que estén pensando, mejor lo olvidan pero rapidito ¿eh? – les advirtió con un dejo de disgusto -. No quiero que anden detrás de ella como perros en celo. Por tanto, mejor llevemos la fiesta en paz.

- ¿Que acaso tienes algo que ver con ella? - preguntaron extrañados

- Si, sé quien es, la conozco – dijo Harry con vehemencia

- ¡Ah!, ¿Se puede saber qué hiciste en estas vacaciones Harry, amigo?... - preguntaron con sorna y picardía

- Tienen la mente podrida, malpensados – les dijo totalmente rojo - Y ya cállense que...

- Harry, mira, aún no se decide el sombrero - decía Ron al oído.

Harry se volteó para ver y Diane seguía sentada, al poco rato el sombreo dio su veredicto

- GRYFFINDOR!

Todos en la mesa de los leones gritaban como locos, Sean y Dean tenían una sonrisa de oreja a oreja y miraban a Harry de reojo soltando risitas cómplices

- Bueno Harry, ahí la tienes - comentó Dean como quien no quiere la cosa, viendo que Diane se acercaba a la mesa muy sonriente.

Harry la observó y le correspondió igual con la sonrisa, mostrándole los pulgares en señal de bien hecho. La chica se sentó a su lado, dándole un tierno abrazo, embargada de emoción.

- Ves, te dije que no había nada de que preocuparse, iba a quedar en esta casa - y le sonrió muy cariñosamente

- Uy, Harry, tú si no pierdes el tiempo – le dijo Lavender en tono burlón

- Ya eres todo un rompe-corazones - comentó Parvati, quien no se mostraba muy a gusto con su nueva compañera.

- Y como no. Está en la lista de los solteros más codiciados que publica mensualmente Corazón de bruja... En serio – replicó con solemnidad ante la mirada dudosa de sus compañeros y la de vergüenza de Harry - hasta pusieron las declaraciones de mujeres como de 24 años que se lamentaban de ser tan "viejas" para él, con... esos ojos, ese cabello, ese cuerpo... - completó Lavender en tono falsamente ensoñador.

Mientras todos reían, Harry estaba muy apenado ante el comentario, pues aunque el nunca lo admitía, ahora se podía decir que era casi un adulto. Había crecido mucho y los entrenamientos de quidditch habían hecho de las suyas pues su cuerpo era más atlético y mejor formado, ya no lucía tan pequeño en comparación a sus compañeros (especialmente Ron quien parecía crecer una cabeza en cada verano) además lucía una sonrisa cautivadora y sensual, esto último cortesía de Corazón de Bruja

- Créanme, cuando les digo que hijo de tigre sale pintado y... - dijo Diane mirando a Harry -. Este galán es igualito a James... - esto último lo dijo en un susurro confidencial que pocos captaron

- ¿Ah, si?

Por primera vez desde que llegaron al comedor Hermione se digno a hablar mirando de reojo a Harry.

- Bueno, he visto muchas fotos de su padre – observó Diane con naturalidad al haber metido la pata -. No me van a negar que estaba igual de buen mozo - dijo, dirigiéndose a las chicas

- Con todo respeto, Harry, pero tu novia tiene razón. Por lo que se dice tu padre junto con Sirius Black tenía su propio club de fans, eran muy populares - dijeron las chicas.

- ¿Novia? - preguntó Harry, extrañado.

- Harry, no nos vas a negar que entre ustedes dos hay algo, se les nota a leguas que ahí hay gato encerrado – dijo Neville.

- Claro que lo hay, somos como hermanos, nada mas – aclaró Harry, sirviéndose un poco de tocino - y yo estoy interesado en otra persona al igual que ella.

- ¿En serio? - dijeron los chicos con duda -. Pues no se nota mucho...

- La gracia es que no se note. Además, es imposible hacer que mi querido ojos de esmeralda se fije en otra chica que no sea... bueno, la que le gusta, la raíz de ese amor crece desde lo mas profundo de su alma - dijo Diane en tono solemne y teatral mientras Ron trataba de amortiguar la risa con un pedazo de tarta.

- No exageres... – le dijo Harry a Diane matándola con la mirada, por bocona - Pero no les voy a negar que estoy enamorado de esa chica, es una maravilla, es hermosa, buena amiga, tierna... es perfecta.

- Y supongo que no nos dirás quién es – apuntó Ron.

Hermione escuchaba atenta las palabras de Harry. Él estaba enamorado de otra y ya nada podía hacer, seguramente y aunque ellos lo negaran eran novios y no querían que los demás lo supieran, Diane le caía bien pero no por eso pudo evitar sentir envidia y celos, deseaba con toda su alma ser aquella chica de la que Harry hablaba

- Elemental, mi querido Weasley. Confórmense con saber que hay alguien que me mueve el piso grueso –admitió Harry. Tenía dibujada en su rostro una bonita sonrisa - y verán que más temprano que tarde se darán cuenta quién es

- Te odio, que misterioso. Y... tú Diane... ¿tienes novio? - preguntó Dean volviéndose hacia ella, con una sonrisa sensual en sus labios y los ojos brillándole

- Bueno... mi querido… ¿cómo te llamas?

- Dean, pero llámame como quieras.

- Bueno, Dean, tengo muy buenos prospectos de donde elegir... aunque solo me interesa uno – contestó ella mirándolo fijamente a los ojos y respondiéndole con igual sonrisa. Sabía que eso lo pondría nervioso

- En... serio - dijo Dean algo incomodo por la mirada de la chica pero sin dejar de lado su pose de galán seductor - ¿Y, quién es?

- No les gustaría saber - dijo con seguridad -. Creo que se odian

El resto de la cena estuvo muy amena, aunque todos se extrañaron de la forma que comía la chica nueva, una ración tras otra. Todos menos Harry, Hermione le preguntó si era común que ella comiera de ese modo o eran los nervios por ser nueva; no es que fuera maleducada, es más, comía con mucha clase, solo no paraba de comer. Éste solo contestó que siempre comía así y no entendía como era posible que no estuviera como Dudley. La cena continuó muy alegre, pues como dijo Ron, Diane le cayo muy bien a todos, aunque las chicas se dieron cuenta que sus compañeros no hacían mas que mirarle ciertas partes, excepto Ron y Harry. Se captaron miradas de celos, en especial Parvati y otras de reprobación, como solía hacerlas Hermione. Ésta ultima más que cualquiera, no toleraba que Harry se comportara tan cariñoso con Diane.

Cuando terminaron se dirigieron a las salas comunes y Hermione desapareció, los peores temores de Harry y Ron se vieron confirmados, era la matrícula de honor de Gryffindor. Cuando dio las indicaciones necesarias para los nuevos alumnos, se dirigió a la sala común y se reunió con sus amigos de curso. Harry al verla le sonrió, cosa que ella correspondió con gusto, se sentó a su lado y comenzaron a hablar como si ahí no hubiera nadie más que ellos

- Y... ¿que tal tus vacaciones?, me imagino que la pasaste muy bien

Harry la observaba detenidamente, estudiando cada gesto de la chica, cada movimiento lo invitaba a querer saber más, quedarse así por tiempo indefinido y sintió que estaba más enamorado que nunca.

- Pues... la verdad la pase muy bien – le contó Hermione con alegría -. Fuimos a un país de Suramérica, Colombia. Mis padres querían celebrar el premio que me concedió el colegio. Estuvimos en la costa caribe, en la península de La Guajira. Dormimos en casas de barro y hamacas, escuchando el sonido del mar. Esas casas quedan en agrupaciones de familias que son conocidas como rancherías, y la verdad es que es hermoso... además los sitios turísticos son de lo mejor y el trato de la gente... en realidad me divertí mucho (N/A: perdón pero amo a mi país ; ) ). Y no te imaginas los hechizos que manejan los chamanes de estas culturas. Es fascinante.

- Me parece bien. Yo también la pase fabuloso, vivir con Sirius después de que fue declarado inocente es estupendo. Una cosa sí te digo, está loco, y bien loco, pero me divertí como nunca, desde que fue absuelto... Siento la propiedad de decir que tengo una familia - y sonrió sinceramente

- Me alegro por ti, Harry. Veo que también trabajaste duro en verano porque... - dijo Hermione, vacilante y se sonrojó levemente - estas más fornido... y alto. Creciste - ante esto último Harry se sonrojó también

- Gracias, aunque no sea cierto...

- ¡Si lo es!, lo que pasa es que no solimos darnos cuenta de esas cosas hasta que otra persona nos lo dice. Ya me imagino todas las chiquillas que te perseguirán. Si antes, por ser nada más Harry Potter tenías a una que otra interesada en ti, ahora con más razón. Te van a encontrar atractivo.

- La única chica que me interesa, no esta interesada en mí, así que... por ese lado estas equivocada... – la contradijo Harry, mirándola fijamente

- ¿No le dirás a tu mejor amiga quien es la que se ganó la lotería? – le preguntó Hermione con suspicacia, haciéndose la ofendida. Las miradas de ambos se rehusaban a separarse

- No... quisiera decírtelo, pero no puedo... – repuso Harry, luego hizo una pausa y añadió -: Sabes... tú también has cambiado mucho, estas muy linda, aunque no es que en alguna ocasión no lo hayas sido.

- ¡Que cosas dices, Harry!... - exclamo Hermione entre risas, sin creerle mucho -. Lo dices porque eres mi amigo...

- Lo digo porque es la verdad – afirmó Harry -. Ya lo he escuchado por los pasillos a varios chicos de Hogwarts – añadió con resentimiento

- No... ¿es serio?... – dijo con cierta timidez, luego se atrevió a preguntar - ¿Quienes?

- Veo que te interesa... bueno... Terry Boot, Junstin Finch-Fletchley, Seamus, Dean, una vez Zacharias Smith también me lo dijo... Hasta Neville, que ya sabes como es lo ha dicho. Si quieres, pregúntale a Ron, "si que tienes suerte Harry, Hermione es una chica 10, tienes suerte de que sea tu amiga" - dijo en tono pícaro imitando perfectamente la voz de morbo que Seamus usaba incontables veces

- ¿Chica 10?... qué quiere decir...

- Cuerpo 10, personalidad 10, estudiante 10, amiga 10, sonrisa 10...

- Ya no sigas que me subes los colores - sonrió apenada -. No me esperaba esto... siempre han dicho que las más guapas son Parvati y Lavender...

- Pues no... – la contradijo Harry, negando con la cabeza – Tengo entendido que se lo dicen en su cara, porque ellas, en especial Parvati, son algo vanidosas... ya te imaginarás como caen de bien ese tipo de comentarios. A ti no te lo dicen porque ser parte de chica 10, implica un carácter 10... - ante la mirada de horror de Hermione añadió - Es que a veces te cargas un genio que... - y negó con el dedo

- ¿En serio...? Lo siento...

- No es malo, eso para muchos en bueno, por ejemplo, te hace, ¿como fue que dijo Dean? a si "una mujer digna de conquistar"

Hermione abrió los ojos como platos, sin poder creer que su compañero hubiera dicho eso. Se puso al tope roja y volteó la cara para ver a todos menos a Harry

- Y... - siguió Harry - yo estoy de acuerdo.

Aun con las palabras de Harry dando vueltas en su cabeza, Hermione paseaba la vista por la sala pudiendo notar que Parvati no estaba tan contenta de su nueva compañera, pues le echaba miradas muy cercanas al odio. Observo que Diane ya lo había notado, quien ya entendía porque, Parvati era de las muchas interesadas en Harry, lo que ella no sabía era que con Diane el sentimiento era mutuo. Harry se dio cuenta hacia donde miraba Hermione y le preguntó a Diane

- ¿Qué pasa?- dijo en un susurro, Diane se acercó al su oído

- Es Parvati, creo que esta celosa de mí y me odia, a mí tampoco me cae bien, por ella fuera y darme una paliza en estos momentos, esto será divertido - le dijo ella con una risa malévola en su rostro

- ¿Qué tanto hablan ustedes dos? - preguntó Parvati acercándose y tratando de disimular su enfado – Claro, si se puede saber.

- No, no se puede, son cosas importantes que te excluyen a ti – replicó Diane, Parvati le echó una mirada asesina -. Le decía a Harry que me voy a dormir, tengo sueño.

Se paró y se agachó para darle un beso en la mejilla a Harry, este no se fijo y volteo la cara entonces los labios de ambos hicieron un pequeño contacto. Ninguno le dio importancia, solo sonrieron con desparpajo y se dieron las buenas noches. Harry siguió mirando el fuego, pero sintió que lo observaban y se volteó

- ¿Qué? - preguntó con irritación, siempre le había molestado que lo observaran como esperando que hiciera alguna gracia digna de una simio de zoológico

- ¿No que no son nada? - preguntó Parvati con brusquedad.

Hermione por otro lado tenía una mirada triste; Harry le sonrió, pero Hermione pareció ignorarlo.

- Eso no fue intencional, todos lo vieron, estaba distraído. Además, ese tipo de besos no son de amor, son de cariño - dijo Harry sin flaquear

- Yo me voy a dormir – dijo Parvati con cierta indiferencia, sin creerle en lo absoluto. Se levantó y se fue al dormitorio de las chicas.

Mientras subía se encontró con Ron que venía del dormitorio de los chicos con un ajedrez mágico, pero siguió de largo, este tampoco le prestó atención

- Ya me va a oír esa cualquiera - decía Parvati, bastante enojada.

Al entrar al dormitorio Diane se estaba cambiando, se ponía una pequeña bata se seda muy bonita, pero eso sí, no se quitó las medias, se sentó en la cama y se quito unos pequeños botoncitos de plata de las orejas. Al ver quien entró, solo la ignoró

- Eres una zorra ¿lo sabías? – le soltó Parvati con furia, Diane la miró serena y luego sonrió.

- Claro, entre nosotras nos reconocemos – repuso Diane y le dio la espalda siguiendo en lo suyo. Zorra... detestaba esa palabra

- Pero... ¡cómo te atreves! - exclamó Parvati, indignada.

- Tu empezaste – contestó Diane, acomodándose en su cama

- ¿Sabes...? Ese beso que le diste a Harry fue muy intencional de tu parte, aunque él diga lo contrario – opinó Parvati tercamente, mirándola con intenso rencor

- Y si así fuera ¿qué? - dijo como quien no quiere la cosa, ya estaba harta de esa chica, cuando se percato de que no le caía bien no pensó que fuera por verdadero odio, salió de su cama y la encaró -: ¿Algo te molesta?, que yo sepa Harry no es nada tuyo, esta libre para cualquier chica... así que me vas diciendo de una vez que es lo que te pasa conmigo

- ¡HARRY NO SE MERECE A UNA OFRECIDA COMO TU, ME OISTE! - gritó a todo pulmón

- En la sala común, que habían oído los gritos de Parvati, aunque no se entendió lo que dijo, se sobresaltaron y subieron de inmediato, iban tan rápido que la escalera en forma de tobogán no fue un impedimento para que los chicos pudieran seguir, pensando que algo malo había pasado. Cuando abrieron la puerta del dormitorio de chicas, y antes de que Parvati pudiera seguir gritando encontraron a Diane dándole una gran bofetada

- Óyeme bien, Patil, a mi nadie me habla así y mucho menos tu, estoy harta de ti, de tus idioteces, de que seas tan infantil, ¡madura de una vez!, ya tienes 16 años por Dios santo.

Diane estaba exasperada. Harry estaba seguro que con solo mirarla podría estallar, ya había visto ese tipo de reacciones en ella y nunca terminaban en nada bueno

- ¿Qué pasa aquí? - preguntó Hermione con su habitual tono autoritario, mirándolas con la frente arrugada - ¡Explíquense!

- ¿Que no la oíste? - dijo Parvati con lágrimas en los ojos - Me insultó, la muy...

- Parvati, por favor, ya basta - dijo Hermione –. Desde que llegó te has mostrado bastante altanera…

- ¡Eso no es cierto!, ella me provocó cuando entre en la habitación - mintió Parvati, sintiendo una mirada asesina en su cuello

- Esta conversación me parece inútil porque nadie dirá que paso y solo hay una forma de saberlo con certeza de manera imparcial– comentó Hermione pensativamente.

Se encaminó hacia un rincón del cuarto y sacó una esfera plateada.

- ¿Qué es eso? - preguntaron los chicos muertos de la curiosidad.

- Ya deberían saberlo – dijo Hermione, como si la respuesta fuera demasiado obvia -. Es como una cámara mágica, graba todo en los cuartos, solo los prefectos tenemos acceso a ella, el profesor Dumbledore creyó que era necesario por si se presentaban este tipo de situaciones.

Parvati palideció, abriendo los ojos como platos

- ¿Por qué no nos advertiste sobre ellas? - preguntó Ron bastante molesto, como sintiéndose ultrajado

- Si lo hice, pero ustedes no me prestaron atención, solo Harry lo hizo – contestó Hermione con reprobación.

Todos voltearon a ver a Harry quien afirmó con la cabeza

- Vengan, acérquense – les propuso Hermione -, veremos lo que pasó.

Todos iban a mirar la esfera, pero Diane se los impidió

- ¿Qué pasa?, acaso es cierto lo que dice Parvati - preguntó Harry, mirándola a los ojos

- Claro que no – respondió con cierto fastidio por la duda -. Solo que... bueno... antes de que llegara Patil, yo me estaba cambiando de ropa – titubeó, y se sonrojó levemente

- ¿En serio?, podemos...

- ¡Dean, Seamus, cállense! Por eso no te preocupes solo miraremos desde que entró Parvati - dijo Hermione para tranquilizarla, realizando algo muy extraño con la esfera, como tanteándola y sonrió -. Ahora si, acérquense

Todos así lo hicieron, escucharon todo, se sorprendieron mucho cuando Parvati insultaba a Diane, Zorra ante esta palabra todos voltearon a verla, una ofrecida como tú. Al terminar de mirar, todos estaban sorprendidos, entonces Hermione añadió.

- Bueno... es lamentable que tenga que hace esto, especialmente cuando ni siquiera hemos comenzado clases ni ganado puntos, por lo tanto apenas se ganes los primeros 3 puntos serán dados por perdidos, y tú Parvati le debes una disculpa a Diane, y si no cuidas tu lengua la próxima vez podría acarrearte una suspensión.

Antes de que Parvati pudiera decir algo Diane replicó

- Claro que no voy a aceptar una disculpa falsa de ésta, mucho menos tener que escucharla un minuto más, que se ahorre sus palabras - luego se dirigió a Parvati -: y te pido, por favor, que no vuelvas a insultarme porque no respondo, y te lo advierto frente a todos, yo no tengo la paciencia para aguantar las niñerías de nadie, cuando estés preparada para tener una conversación civilizada y hayas madurado hablamos, con su permiso, necesito aire.

Tomó su levantadora y la capa de Griyffindor y salió de la habitación de las chicas. Harry miró por última vez a Parvati y salió tras Diane. Sus compañeros la miraban sorprendidos, cuando todos se disponían a salir la última en hacerlo fue Lavender quien miró a su amiga y le dijo sin rodeos:

- ¿Sabes una cosa? Estoy decepcionada de ti, créeme que entiendo tus razones pero no justifican lo que hiciste - y salió dejando a la chica muy apenada y furiosa.

En la sala común, Ron jugaba ajedrez mágico con Lavender y Hermione estaba tratando de leer un libro, pero la preocupación y la inquietud no la dejaban pensar, porque fue tras ella, que tonta eres Hermione, fue con ella porque la quiere, métete eso en tu cabeza

- ¡Rayos, esto es insoportable! - pensó en voz alta y percatándose que Ron y Lavender la observaban extraño añadió algo nerviosa -: Lo siento, es que sigo pensando en lo de hace un momento, la responsabilidad de estar pendiente de todo puede llegar a perturbarme.

- Es cierto, no puedo creer eso de Parvati, que yo sepa Diane no le hizo nada y...

- Es por Harry... - soltó Ron como si nada, moviendo su alfil a la temblorosa torre de Lavender -. Parvati esta interesada en Harry y pues, supone que Diane también, por eso se enojó, y Diane se dio cuenta de eso y como Parvati le había estado echando miradas algo raras decidió fastidiarla un poco y saber hasta donde era capas de llegar

- ¿Y tu como sabes eso? – preguntó Hermione, bastante sorprendida de la muestra de inteligencia de Ron - ¿Quién te lo dijo?

- Se le llama instinto masculino – aclaró con algo de indignación haciendo que Hermione se apenara un poco -. Créanme, casi nunca falla en estos casos ¡jaque mate! - exclamó mientras su reina destrozaba a puño limpio al rey de Lavender que lo movió por puro error -. Por otra parte, si quieren saber lo que le pasa a Parvati, ahí si pregúntenle ustedes porque yo me voy a dormir, con permiso - y dándole un beso en la mejilla a cada una se fue

- ¿En serio crees lo que dijo Ron? - pregunto atónita Lavender, nunca pensó que Ron se despidiera de esa manera -. Parvati no me había dicho nada, aunque creo que algo hay de cierto, Parvati se comporta muy rara últimamente, creo que tiene razón...

- ¿Tú crees?, Digo... porque... bueno... Harry esta enamorado de otra chica, lo dijo en el comedor, ¿crees que Diane y él mentían con respecto a que no son nada?, Parece que son novios, sino porque se fue tras ella... - Hermione opinaba sin pensar, algo inusual en ella, pues Lavender escuchó claro cuando dijo -... Si, de seguro son novios y eso es lo único que me faltaba...

- Hermione ¿puedo preguntarte algo? Si no te molesta

- Eh... Claro dime, ¿Qué pasa?

- Desde que te enredaste con Kurm no hemos sabido que tengas mas novios ¿te gusta alguien? digo ¿ahora?

Ante esto Hermione se puso tan colorada que solo decía incoherencias

- ¿Qué dices?, claro que no... Además, primero, entre Víctor y yo solo había y hay amistad, quien me puede gustar a mí... a quien se le ocurre semejante cosa... él nunca me miraría más que como su amiga... - sé calló y miro a Lavender que sonreía

- Entonces si hay alguien – insistió Lavender con una sonrisa

- Bueno... yo... verás... Te estoy hablando de Victor, ¿Qué creías? – preguntó Hermione, dejando a un lado su libro y lista para dar una ronda nocturna supervisando a dos prefectos.

- Si, claro. Pues déjame decirte que estás equivocada - se levantó y cuando estaba parada en las escaleras miró a Hermione con alegría - Creo que tienes oportunidad con Harry...

Diane estaba muy molesta, ¿quién se cree esa para llamarla "zorra"?. Iba camino a los terrenos, cuando chocó con alguien, no se fijó quién era, solo se disculpó. Antes de que pudiera alejarse, una voz la hizo detenerse, volteó y ahí estaba una de sus tantas preocupaciones.

- Oye, ten más cuidado...

Miró con quien había chocado pero "Ahí no, ella no". Aún así se atrevió a preguntar

- ¿Te pasa algo? - era Draco, Draco Malfoy

- Nada, solo tuve una pelea con una compañera de cuarto – contestó Diane distraídamente -, pero no importa, y si me disculpas, necesito salir a tomar aire fresco...

Se dio la vuelta para continuar su camino, pero Draco la detuvo del brazo, Diane sintió una extraña sensación recorrer su cuerpo, erizándole la piel, pero tenía que recordarse a si misma con quien estaba tratando

- Oye... siento si te causé molestias con Potter hoy en la tarde... este... Puedo acompañarte, no es bueno que salgas a estas horas, es peligroso - él la miraba de pies a cabeza se veía muy linda "tranquilízate Draco es solo... una Gryffindor más"

- No te preocupes, no pasó nada. Y si gustas por favor, te agradecería que me acompañaras - y ambos se dirigieron a los terrenos

La caminata estuvo muy silenciosa, ninguno se atrevía a mirar al otro, más sin embargo Diane estaba muy triste pensaba que por lo que le dijo Parvati, la primera impresión de su nueva compañera había sido de fulana y zorra, zorra... nadie nunca en la historia se hubiera atrevido a llamarla así conociéndola, si eso pensaba ella ¿que pensarían los otros? ¿Será igual que con Parvati? ¿Demostrarle tanto cariño a Harry era mal visto? ¿Valdría la pena ese absurdo juego para despertar los celos de Hermione? Si las cosas seguían así se pondrían difíciles y todo se complicaría, lo menos que quería era crearle mala fama a Harry. Draco notó que una silenciosa lágrima cruzaba la mejilla de la chica, y se puso frente a ella

- ¿Segura que estás bien? – le preguntó con decisión y mirándola fijamente a los ojos, con una confianza que no se explicaba de dónde salió.

- No... - y como signo de que estaba muy triste se abrazó a Draco.

Se sintió sumamente extraña, al parecer ninguno de los dos estaba preparado para ese tipo de reacciones, más cuando el muchacho la rodeo con los brazos, comprendiendo al fin que no había nada de malo en ello pues esa chica que estaba en esos momentos muy triste, era la misma que rondaba cada rincón de su pensamiento en las últimas horas...

En esos momentos fue testigo de cómo su orgullo de Slythering se iba al diablo, ¿qué más daba que ella fuera quien fuera? Era nuevo para él sentir estar con una chica en esas condiciones, más si no era de su mismo linaje. La única mujer que le había profesado un amor verdadero era su madre, aunque ahora, los dos estaban muy a gusto. Diane sintió un escalofrío recorrer sus entrañas, Draco era muy especial, desde el primer momento le había intrigado aquel chico lleno de misterios, aunque no fue tan amigable, y pues, ahora solo le importaba lo que estaba viviendo con él, ahí abrazados bajo la luz de las estrellas. Al parecer Draco Malfoy no era tan malo como lo pintaban, si era como era se lo debía a su padre que era un mal nacido de primera.

- ¿Ahora me dirás por qué lloras? – le preguntó Draco con serenidad.

Diane lo miró fijamente a los ojos, eso ojos grises que la empezaban a enloquecer, decidió contarle todo, su semblante y tono de voz le daban la confianza suficiente para desahogarse y entonces Draco embozó una sonrisa consoladora

- No te agobies por eso, si tú sabes que no es cierto, no le prestes atención, porque supongo que tu no tienes algo con Potter... o ¿si? - preguntó, y sin saber porque, temiendo la respuesta

Ante esta pregunta Diane sonrió, lo cual hizo que Draco se quedara embobado mirándola, e imaginara que si había ese "algo"

- Claro que hay algo... una relación muy unida... Sabes, lo quiero mucho - antes esas palabras el corazón de Draco sintió un pequeño pinchazo ¿qué era eso?, pero Diane continuó hablando -: Draco... nadie lo sabe pero... Harry es... – dudó, nadie podía saberlo, menos un Malfoy -. La verdad no se si debiera decirte esto pero... ya que estas aquí, no veo porque no deba tenerte confianza, además estoy segura de que no dirás nada, porque no dirás nada de lo que te cuente... ¿verdad? - preguntó con nerviosismo, era evidente que estaba a punto de cometer un error garrafal, lo sabía, estaba segura de ello pero su mente, antaño audaz en exceso, se resistía con vehemencia a pensar cualquier cosa mala de Draco.

- Claro que puedes confiar en mi, creo que desde que te conocí tuve el presentimiento de que íbamos a ser amigos, aunque mi orgullo Slythering podía más que yo, muy a mi pesar termine aceptando que me caías bien a pesar de ser Gryffindor... y amiga de Potter - dijo con una sonrisa sincera, era increíble como su rostro cambiaba con tal solo esa simple expresión si lo hiciera mas a menudo dejaría noqueada a cualquier chica – Además, pregúntale a cualquiera de este colegio si yo tengo amigos y te dirán que no... por lo general... yo trato de no fraternizar con nadie... pero... tu... eres especial... y supongo que no pierdo nada si somos amigos, es más, supongo que me hace falta tener un amigo al cual contarle mis penas, tus secretos estarán a salvo contigo, aunque no lo creas, y como habrás notado que todo Hogwarts me odia, por ser hijo de... - vaciló un momento y la miró a los ojos

- El hecho de que seas hijo de Lucius Malfoy no te hace igual, él es un mortífago, tu no - las palabras de la chica dejaron noqueado a Draco, pero lo hicieron sentir muy bien

- ¿Cómo lo sabías?, yo no te lo había dicho... - decía extrañado

- No era necesario que lo dijeras, yo ya lo sabía, y tu apariencia no es que ayude mucho, físicamente eres casi una copia - le dirigió una de sus hermosas sonrisas, preguntándose como ella misma no fue capas de darse cuenta

- ¿Y no te asusta estar con un Malfoy? – le preguntó Draco. Su miraba se perdió en esos ojos azules

- Depende, si eres igual a tu padre tenlo por seguro que no te hablaré el resto de mi vida - repuso con una risita

- Por ese lado estoy a salvo, puedes estar segura que aunque lo parezca, no soy igual a él - dijo correspondiéndole la sonrisa

- Bueno... entonces dime si tienes tiempo para escuchar lo que tengo que decirte, porque la historia es bastante larga - Diane observaba a Draco quien miraba su reloj

- Pues... tenemos toda la noche, aunque mejor entramos a un aula vacía si quieres, hace frío

- Mejor nos quedamos aquí, en estos momentos han de estar buscándome y no quiero encontrarme con ningún Gryffindor mucho menos con Patil, ¿qué tal esa roca de allá? – dijo, señalando un gran bulto a la orilla del lago

- Entonces ponte cómoda, las damas primero - dijo mientras hacia una reverencia y Diane se reía. Puso su túnica en la roca para estar más cómodos y la chica se envolvió bien en la suya para tomar valor y comenzar con el relato.

- Seguro que quieres escuchar toda la historia es larga...

- Descuida, soy paciente y tenemos mucho tiempo, apenas son las 10 - dijo mostrándole su reloj

- Bueno... ahí va, esto es lo mas extraño que he hecho en mi vida... después de como pasaron las cosas en el tren... en fin, todo comenzó en las vacaciones de verano...

FLASH BACK

Harry se encontraba de visita en el callejón Diagon con Sirius y Remus, llevaban ahí desde temprano en la mañana y ya eran casi las 10, pues necesitaba amoblar el cuarto de Harry, por lo que iban cargados de bolsas con cubrecamas de snitch y algunos posters de las mejores selecciones de quidditch del mundo. Hacía un calor infernal, por lo cual se disponían a tomar un helado en "Florean Fortescue", estaban esperando la orden cuando se escuchó el ruido de una explosión. Salieron inmediatamente a la terraza y lo que vieron los dejó pálidos, una veintena de mortífagos se encontraba atacando el callejón, Harry los miraba asombrado pues era raro ver mortífagos, Voldemort no había atacado en mucho tiempo

- ¡Rápido!... toma a Harry y aléjate - decía Sirius a Remus -. Tal ves quieren tomar represarías

- Estás loco si crees que voy a huir de esos - decía Harry mientras se soltaba de Remus y a las bolsas que llevaba en la mano

- No seas necio, ¡VETE! – le ordenó su padrino, reteniéndolo con las manos

- Lo siento... pero esta vez no voy a obedecerte

Se soltó del agarre de su padrino y se dirigió al lugar de ataque, cuando se estaba acercando, un grupo de aurores llegó, eran solo seis lo cual suponía no era suficiente, pero lo que más le extrañó fue ver a una chica entre el grupo, tal vez de su misma edad. La chica era muy fuerte pues de un hechizo mandaba a tres de ellos a volar, hablo con un auror que se encontraba cerca de ella y al parecer le ordeno algo con lo cual el otro afirmo y entre ambos siguieron repartiendo hechizos, la expresión dura de su cara denotaba gran concentración, lo hacía muy bien. Detrás de Harry venía su padrino y su amigo. Remus, al ver a la chica, ahogó un grito. Harry dedujo que al parecer la conocía, la chica por otro lado al ver a Remus relajó un poco su semblante, pero ese momento de distracción le costó caro, seis de los mortífagos le lanzaron a la vez la maldición crucio dándole de lleno, un grito desgarrador se escuchó por todo el callejón, Harry miraba aterrado como ella no iba a dar su brazo a torcer, y como pudo se puso de pie. Se dirigió a los mortífagos y gritó

- ¡Rastar Golem!

Una enorme roca apareció de la nada llevándose a varios de ellos y embistiéndolos con fuerza contra las paredes de uno de los locales, la varita se le cayó de las manos y lentamente, en ese momento, y a pesar de resistirse con todas sus fuerzas la chica cayó inconsciente

Harry dio un paso para ir en su ayuda, los demás aurores parecían haberse percatado pero al tratar de ayudarla los pocos mortífagos que quedaban les atacaban destrozando parte de los locales mas cercanos, por lo cual solo podían protegerla poniéndose alrededor de ella, pero Remus fue mas rápido, corrió hacía ella al mismo momento que un auror bastante fornido la tomaba en brazos después de recoger su varita del suelo

- Yo la llevare – apresuro Remus

- Lo siento pero debo llevarla a la clínica del departamento – contesto el hombre con una rotundidad acentuada por su voz de barítono

- Vamos, Frederick sabes que puedo llevarla, aquí te necesitan – el hombre le miro fijamente hasta que accedió y la acomodo en los brazos de Lupin

- Esta bien, creo que ahora yo estoy a cargo... cuídela

La chica se removió un poco y entre abrió los ojos dispuesta a levantarse

- No... puedo ... irme... – trato de bajarse de los brazos de Remus pero al momento dejo de hacerlo porque sentía que perdía las luces de nuevo

- Vamos, capitán cálmese... rayos creo que se ha desmayado, cuando despierte por favor digale que todo esta bien, que nosotros estamos bien

- Si... - la llevó de inmediato a uno de los locales cercanos, pidió prestada la chimenea al consternado tendero y algo de polvos flu, se metió con ella y gritó - ¡HOSPITAL PARA AURORES SAN RUBROCK!

Ante la perplejidad de la situación, Harry y Sirius tomaron las bolsas y lo siguieron, el primero estaba muy confundido, pero Sirius no, todo indicaba que él sabía quién era esa chica.

Ya en el hospital buscaron a los otros, el ataque había causado mucho caos, heridos y médimagos corrían de un lado para otro. En un extremo de la inmaculada sala encontraron a Remus, sentado con la cabeza recostada sobre el espaldar de la silla, su cara expresaba infinita preocupación.

- ¿Qué pasó, cómo está? - preguntó Sirius muy preocupado, acercándose a su amigo

- Parece que no esta muy mal pero tampoco tan bien – comunicó Remus con la voz ahogada

- No te preocupes, lunático, todo saldrá bien, ella es una chica muy fuerte, saldrá de esta - le decía canuto para que se tranquilizara, apoyando una mano tranquilizadora en su espalda

- No debí dejarla trabajar en el ministerio, es muy joven, aunque sea muy fuerte aún es una niña. Si James estuviera vivo y supiera lo que le pasó no me lo perdonaría - Remus hablaba sin pensar, pues Harry de una le preguntó

- ¿Mi padre?, ¿qué tiene que ver esa chica con mi padre? - los adultos no supieron qué contestarle

- Bueno... ella...

- ¿Quién de ustedes trajo al Capitan Williams hace un momento? - preguntó una sanadora, acercándose a ellos

- Yo... díganos cómo esta, ¿se pondrá bien? - Remus estaba muy preocupado

- ¿Son familiares? – pregunto – porque su escuadrón acaba de llegar

- Si... – confirmó Remus con vacilación, percatándose de la presencia de Harry, pero habló al fin - Soy su padre, pero dígame cómo esta, ¿se repondrá?

- Si, está fuera de peligro, pero está un poco delicada. Ha despertado, la verdad no creí que soportara, el daño interno es mínimo pero seis crucios son demasiado para alguien de su edad. Pueden pasar a verla, pero solo un momento, los aurores están fuera de su cuarto, síganme por favor

- ¿Remus tiene una hija? - preguntó Harry bastante confundido, caminando al lado de Sirius

- Si... pero él te lo explicará más tarde. Es importante para ti también, aunque no lo creas - Sirius dejó al joven con la cabeza hecha un ocho mientras seguía a Remus

Al llegar al cuarto, el tipo que Harry reconoció como Frederick, acompañado de otros dos, saludo a Remus con un movimiento de cabeza y dio la orden para que los dejaran pasar, en una cama frente a una gran ventana estaba ella, la chica al ver a Remus comenzó a sollozar y le sonrió, al tiempo que sacaba fuerzas para levantarse, pero no pudo. Remus corrió hacia ella y la abrazó, y le dio un prolongado beso en la frente mientras la chica lloraba en su pecho

- Lo siento... de verdad... lo siento, te he fallado... - decía con la voz quebrada y abrazándolo fuertemente

- Claro que no, yo siempre voy a estar orgulloso de ti, eres una buena chica - le decía lunático para consolarla -. Ya olvídalo, pero... desde este momento dejarás de trabajar en el Ministerio- al ver que ella iba a protestar, agregó -: Es una orden, no puedo permitir que esto se repita, no voy a arriesgarte.

- Este... - se detuvo al ver a Harry quien le devolvió la mirada, ella susurro confundida, parpadeo lentamente antes de comenzar a desmayarse de nuevo - ¿James...?

- y quedó inconsciente, mientras Remus la acomodaba otra vez en la cama.

- ¿Cómo me llamó? - preguntó con curiosidad, aun sintiendo un pequeño escalofrío por la breve conexión de sus miradas

- James... te llamo James - aclaró Sirius con resignación, - Lunático creo que es hora de contarle la verdad a Harry, Dumbledore lo entenderá

- Este... bueno... – repuso, pero una enfermera los interrumpió

- ¿Los familiares de Diane Williams?

- Nosotros - contestó Remus de inmediato.

- Es hora de que salgan, ella necesita descansar, podrán verla en la tarde cuando el papeleo del ministerio este completo, con permiso - y salió dejando muchas más dudas en Harry

- La chica se llama Diane... ¿pero eso que tiene que ver conmigo?, ¿Qué es lo que no me han dicho? - estaba muy confundido y por alguna razón sentía que empezaba a enfadarse

- Será mejor que lo dejemos para después - al ver la cara que ponía el chico añadió -: Te juro que te contaré con lujo de detalles - y Remus salió de la habitación seguido de Sirius

Harry quedó ahí parado al lado de la cama de la chica, no podía sacarse de la cabeza que le recordaba a alguien ¿acaso se parecía a Remus?. Ignorando la orden de la enfermera y que muy seguramente uno de los hombres que estaba afuera entraría a sacarlo, se sentó en una silla al lado de la cama, observando su rostro, hacia un calor sofocante por lo cual su piel se veía brillosa, desvió la vista y se fijó en la mesa donde estaba la medicina, había una especie de billetera al lado de la varita. Se preguntó si era de ella, y vencido por la curiosidad, que era más grande que sus ganas de obedecer la tomó. Al abrirla y ver la foto comprobó efectivamente ella era la dueña, pero se sorprendió aún más al leer los datos de la identificación, en un documento de color oscuro que recubría una credencial decía

MINISTERIO DE MAGIA DE INGLATERRA

DEPARTAMENTO DE AURORES

Nombre: DIANE MARIE POTTER WILLIAMS

Edad: 15 años

Estatus: Auror, Primera Clase

Cargo: Capitán, escuadrón tercero

- Potter... – susurró

Harry había quedado en shock, salió de ahí con la identificación en la mano ante la mirada intimidante de aquellos hombre, no iba a esperar más, Sirius y Remus le explicarían todo quisieran o no. Ya basta de ocultarle cosas.

Los adultos se encontraban en la sala de espera, levantaron la vista cuando una sombra los tapó.

- ¿Era esto lo que no me querían decir? – dijo con ira contenida, mostrándoles el nombre completo de la chica

- Harry, cálmate y siéntate, te lo contaremos todo - dijo Remus, Harry así lo hizo esperando una explicación.

- No vale la pena darle tantos rodeos al asunto, Harry... Diane... ella... Harry, ella es la hermana menor de tu padre, James.

La noticia le cayó como baldado de agua fría, una familiar diferente de los Dursley y él sin saberlo

- Pero... como... digo... ¡dijiste que era tu hija! y ¡es de mi edad!... es casi imposible - estaba azorado por la noticia y además una gran decepción le palpitaba el pecho

- Claro que no es imposible, Tu abuela tuvo a James a los 18 años, era muy Joven, y pues cuando volvió a quedar en estado tu padre se había casado con Lily y ésta estaba embarazada de ti, eres solo unos meses mayor que ella Harry. Y digo que es mi hija porque así lo consideramos ambos, prácticamente yo la he criado, ella sabe que no soy su padre pero le gusta llamarme así

Sirius esperó a que el joven asimilara lo que había dicho, y Remus continuó:

- Cuando ella nació, tu abuela que me quería mucho al igual que a canuto, me eligió para ser el padrino, pues Sirius ya era el tuyo, no le importo que yo fuera hombre lobo, era una gran mujer, la quería como si fuera mi madre - Remus había dicho eso con un sentimiento de culpa

- Bueno... eso hasta cierto punto es comprensible – admitió Harry -, lo que no entiendo cómo es que ella trabaja en el departamento de aurores, es muy joven, además eso es peligroso.

- Ella es una bruja muy inteligente... de forma casi descarada diría yo. Algo raro pasó, aun sigo pensado que fueron los sucesos en el valle de Godric hace 10 años, por mas que he intentado nunca me ha dicho que fue lo que paso, sus poderes se desarrollaron a los 5 años y no a los 11 como los magos normales, entonces entró a estudiar a Hogwarts con un permiso especial de Dumbledore y un nombre falso, por si Voldemort aparecía. Gracias a que era muy lista, cursó primero y segundo en un año, y así sucesivamente hasta terminar, cuando se graduó apenas iba a cumplir nueve años, ella quería ser auror y pues como terminó con títulos honorarios de magia en todas las materias, a pesar de ser tan joven, era prácticamente una niña, el ministerio la admitió de inmediato, y como yo era su tutor legar ya que tus abuelos habían desaparecido, y tus padres habían muerto, me correspondía a mi dar el permiso y llenar otra cantidad de papeleo para que ella estudiara para ser auror. Yo estaba en contra, pero ella me rogó, me dijo que no me arrepentiría, que sabría responderme, yo accedí, y ella se graduó cuando tenía 12, aunque realmente parecía de 14, – dijo con una risita, pero cambio su semblante a uno mas serio - desde entonces es auror, hasta ahora, no dejare que siga siéndolo, tienes razón Harry es muy peligroso - Remus estaba abatido

- ¿Por qué nunca me lo dijeron? – replicó Harry a manera de reproche, se estaba reprimiendo lo mas posible por no gritar -. ¡Esto era importante para mi!, es mi única pariente de sangre (a los Dursley no los consideraba familia), mi vida hubiera sido mejor si la hubiera conocido, aunque solo fuera para hablar con ella, no me hubiera importado pasar mi niñez metido en una alacena.

Y con una última mirada de tristeza se dirigió hacia algún lugar del hospital, necesitaba estar solo, necesitaba pensar

- Yo hablare con él – acotó Sirius y fue tras Harry

- Harry... espera - decía Sirius

- Por favor... ¿qué me dirás? "Era por tu bien, Harry"... "Era lo mejor" Ya estoy hasta el cuerno de excusas tontas, Sirius. Necesito estar solo.

Harry caminó aún más rápido

- Te digo que esperes - la voz de su padrino sonaba autoritaria

Harry paró en seco y miró fijamente a Sirius, dispuesto a escuchar la disculpa que le tenía preparada, como retándolo a que le mintiera, Sirius ya esperaba una reacción semejante.

- Entiende, Harry, por favor, si quieres puedes buscar en los libros de admitidos de Hogwarts, no aparecen más Potter que los antecesores de tu padre y el tuyo, solo algunas personas de confianza que trabajan en el ministerio y Dumbledore saben que ella es hermana de James Potter, pero ella sabe todo de ti, siempre ha estado al pendiente de lo que te pasa, sufrió mucho al ver como te trataban los Dursley, pero ella no podía hacer nada. Es mayor ante la ley por los gajes de su trabajo pero aun es menor de edad para ocuparse de alguien, fue ella la que hizo mi encierro en Azkaban menos doloroso, me visitaba, y me informaba lo que podía de ti, aunque fuera auror, no podía hace nada, solo encargó a Arabella Figg que a escondidas de Dumbledore la mantuviera informada. Bella no podía negarse, Diane era su superior y le informaba todo lo que te hacían esos muggles. Ella sabe también todo de James, sabe todo de su vida. En cuanto despierte puedes preguntarle lo que quieras solo te pido que por favor te calmes – Harry asistió pero se alejó de Sirius, antes de perderlo de vista dijo

- Esto es lo peor que me ha hecho Dumbledore hasta el momento, y desgraciadamente siento que no se lo perdonaré jamás... – Sirius quedo perplejo por sus palabras

La tarde casi fue eterna, sentado en aquella silla al lado de la cama de ella pensaba en qué decirle o cómo hablarle. Su "tía", pensó, Harry rió ante esa idea, pues decirle tía a alguien menor que él le era extraño. Remus y Sirius lo dejaron solo con ella, aunque no así ese tal Frederick quien estaba parado, muy rígido, a los pies de la cama, aún no despertaba. Esperó un momento, al cabo de dos minutos ella reaccionó, pero no se fijó que había alguien al lado de ella

- Oh... me llevan los diablos – se quejo mientras se sujetaba el vientre - ...estúpidas camas de hospital, como las odio... – susurró con fastidio.

- Capitán ¿cómo se encuentra? – Diane se fijo en aquel hombre y sonrió con pesar

- Creo que no moriré... ¿cómo están todos? – tenia una mano tapándose los ojos

- Bien... solo Cooper resulto herido cuando un mortífago le lanzo un expelliarmus pero ya esta mejor – el hombre mantenía una pose militante mientras hablaba, eso le dio tiempo a Harry de fijarse en su atuendo. Siempre había visto que los aurores iban la mayor parte del tiempo con ropa particular pero el grupo que acudió al callejon estaba uniformado, no con túnica como era de esperarse sino con un traje negro muy parecido a los que usaban las fuerzas especiales muggles.

- Por favor lleve el informe del ataque al departamento y deje todo en orden, yo iré mañana para complementar el resto, y ya descanse usted también - se quito la mano de la cara y le sonrió levemente

- ¿Se le ofrece algo mas, Capitán? – el hombre se relajo notablemente y Harry vio que, a pesar de sonreír, el también tenia una semblante cansado, tenía el cabello, al parecer castaño cobrizo, cubierto de polvo y sus ojos gris oscuro reflejaban parte de su agotamiento

- Si, vaya inmediatamente a que le revisen ese brazo por Dios – Harry observo que el hombre tenia ensangrentada la manga izquierda que se encontraba hecha jirones

- Bien, nos veremos luego, Capitán – el hombre camino hasta la puerta pero se detuvo ante el llamado de Diane, que aun mantenía la misma posición

- Eh, ¿Frederick?

- ¿Si, capitán?

- Muchas gracias – el hombre afirmo con la cabeza y salió dejando a Harry solo

Diane decidió abrir los ojos y mientras se incorporaba puso una mano en su pecho, tambien le dolía, observó al chico con asombro, como si hubiera esperado que no estuviera ahí, parecía que al fin se había fijado que Harry estaba presente y que la miraba con una sonrisa en los labios, pues ahora recordaba a quien se parecía, ella era muy parecida a él y a su padre. La diferencia era que ella tenia el cabello negro muy largo, además de manejable y sus ojos, que eras azules como los de su padre (sabemos que los ojos de James no era azules era miel, pero a mi me gustan mas azules jeje), tenían una bonita forma, la chica era realmente hermosa, Diane también le correspondió con una sonrisa cosa que los sorprendió más, pues se reía igual a él

- Hola - dijo Harry

- Hola, supongo que quieres respuestas a muchas preguntas. Descuida, las contestare todas - dijo mientras intentaba pararse de la cama, le flaquearon las piernas y cuando casi cae, Harry la sujetó en brazos, justo en el momento en que una enfermera entraba quien por lo visto conocía a Diane

- Vaya, no me habías dicho que tenias un novio tan guapo - dijo en tono de burla

- No es mi novio - contestó riendo y a la vez con una mueca de exasperación por las pocas energías -. Ya quisiera tener uno así - miró de reojo al joven que estaba muy rojo, mientras este la colocaba de nuevo en la cama -. Se llama Harry y es un familiar

- Si tú lo dices, solo te digo que no te demores, tu padre vendrá para llevarte a casa -

y salió dejándolos solos

- Bueno Harry, soy toda oídos - dijo la chica, Harry pudo notar que estaba muy nerviosa, retorcía con sus manos las sabanas y miraba a hacia todos lados menos a él

- La verdad no tengo muchas preguntas, creo que tengo muy claro quien eres, Sirius se encargó de aclarármelo. Sólo tengo unas pocas, quisiera saber, ¿por qué aún cuando estaba en Hogwarts nunca supe de ti? Yo ya sabía que era mago, ¿cuál era el problema?

- Dumbledore – Harry sintió una punzada en el pecho "otra vez Dumbledore" pensó – No lo juzgues mal – le dijo como leyéndole la mente -... él ha sido como mi abuelo, siempre me decía que tu no debías enterarte, al menos no por el momento, pues eras muy pequeño, lo que menos necesitabas era una tía menor que tú, y que no tenía tiempo para ti, pues yo estaba en la academia de aurores

- ¿Sabes?, eso no me hubiera importado, lo que yo necesitaba era una verdadera familia, los Dursley, eran... son muy malos conmigo. Haber sabido que tu estabas me hubiera hecho más fáciles las cosas, necesitaba alguien con quien hablar de mí, de mis problemas, alguien que me escuchara, que me quisiera - Harry tenía los ojos vidriosos, reprimía a toda costa las lágrimas que querían salir a cántaros, Diane por otra parte tenia la cabeza gacha y solo dijo:

- Harry, yo... yo daría mi vida para regresar el tiempo y que no sufrieras, pero debes entender que las cosas no estaban a nuestro favor en ese entonces, si tu hubieras sabido de mí, estarías más que muerto, ambos lo estaríamos, Voldemort no nos hubiera dejado en paz

Ella no aguantó y lloraba en silencio

- Por favor, no llores - decía Harry sentándose a un lado de la cama y llorando él también -. Lo único que importa es que estamos juntos, y ya nadie va a separarnos, ni siquiera Voldemort.

Ella lo abrazó y comenzó a sollozar en su cuello, luego de un rato, lo miró a los ojos

- El único consuelo que me queda es saber que esa niñez tan dura te formó de carácter, además lo que debe importarte, es que ahora estaré para ti, y podrás contar conmigo para lo que quieras, especialmente con las chicas - dijo en tono en burla, haciendo que Harry tomara un intenso color rosa

- Creo que juntarte con Sirius te esta afectando el cerebro - dijo riendo

- No me niegues que tienes a todas las chicas de Hogwarts babeando por ti - dijo arqueando una ceja y en un tono más alegre mientras se secaba los vestigios de lagrimas – No lo niegues... puedo corroborar todo lo que me digas...

- Claro que no - pero no pudo evitar mirar hacia otro lado cuando dijo esto

- Jajajaja - comenzó a reír descontroladamente, pero se detuvo cuando le dolió el vientre - ¿Sabes una cosa? hasta en eso eres igual a mi hermano, claro que él si admitía que las traía locas, y con mucho orgullo

- Tengo otra pregunta para ti - tratando de cambiar el tema - ¿Por qué querías ser un auror? Digo, ya lo eres, pero ¿porque? - la conversación fluía, esto alegro mucho a Harry

- Todos los Potter hemos sido aurores, nos gusta serlo, es como una costumbre familiar, un llamado de la sangre, pero el que quiera ser otra cosa que lo sea, para eso se invento la libertad de pensamiento – contestó mientas masajeaba su vientre con una mueca de dolor

- Yo ya había pensado ser uno, siempre me llamó la atención esa profesión, y si no puedo, seré jugador de quidditch

- Las dos cosas son buenas. No es por alardear, pero nuestra familia siempre ha sido buena en ese deporte, esta en los genes - dijo riendo

- ¿Tu sabes jugar quidditch? Eso tengo que verlo – espetó Harry con incredulidad.

- ¡Ah! cuando pueda te callaré la boca. Más rápido cae un hablador que un cojo, que no se te olvide - dijo con una sonrisa macabra

- Cuando te recuperes hablamos, por ahora...

- ¿Ya aclararon las dudas? - interrumpió Remus

- Hace rato, hablábamos de quidditch, y Harry me estaba retando - dijo mirando significativamente al muchacho

- Yo que tu no lo haría, esta chica es un peligro - Sirius entraba en el cuarto - Es una digna tía tuya

- Por el momento debemos regresar a casa - sentenció Remus

- Ya esperaba que lo dijeras Papá, odio este lugar, ¿Tío Siry, vendrás con nosotros?

- ¿Siry? - ante esto Harry no aguantó y soltó una carcajada que amortiguo con la sábana al recibir el chitón de una enfermera que estaba cerca

- No te burles, ella rara vez llama por el nombre ¿Verdad Lunático? Estoy seguro

que a ti también te pondrá un apodo

- Si, solo espera y verás

FIN FLASH BACK