Estaba perdida, tenía frio y estaba empezando a sentir miedo, tenía la fastidiosa sensación de haber experimentado algo así antes, pero ahora estaba sola, no tenía nada que comer, pero encontré algunas bayas cerca de donde estaba, de repente comenzó a llover por lo que busqué refugio en las frondosas hojas de un árbol, sin mucho más que hacer me recosté en el tronco, mientras veía caer las gotas de lluvia me disponía a pensar en lo ocurrido horas atrás, sentía angustia y dolor, por un lado me sentía ofendida como nunca en mi vida, por otro sentía que Red Dark a pesar de todo me defendía, en cualquier caso sé que lo que hice fue muy impulsivo, más ahora que estando perdida podría pasar semanas antes de poder encontrar la salida de aquí o peor aún, antes de que alguien encuentre mi cuerpo sin vida, tomé una flor que estaba cerca al árbol e hice el tradicional juego de arrancar uno por uno los pétalos mientras lloraba, en un momento me quedé dormida, arrullada por el suave ruido de las gotas de agua tocando la entonces húmeda tierra.
Al Despertar al día siguiente, el sol era más radiante que nunca, parecía que secaría en un minuto toda la humedad de la noche anterior, con un clima más apto para viajar me dispuse a partir, no sabía hacia a donde pero quedarme quieta solo ocasionaría que se redujeran mis posibilidades de salir de allí, de repente tuve una idea, marcar los árboles, claramente un problema de estar perdido en un bosque es que todos los árboles se ven iguales y sin saberlo puedes pasar horas caminando en círculos sin ningún rumbo, por lo que pensé que sería buena idea utilizar un hechizo para hacerle una marca a los árboles, así tarde o temprano llegaría a algún sitio, mientras caminaba por mi mente comenzaban a pasar dudas alocadas y pensamientos incluso algo fuera de lugar, pero lo que más me dolía era no tener a Sky a mi lado, ella no llevaba absolutamente ninguna culpa en esto, de hecho, entre más caminaba más me daba cuenta de que si esto terminaba mal, sería mi total culpa, la peor parte es que estaba de nuevo rompiendo la promesa que hice unos años atrás.
No supe ni como lo hice, pero encontré quizá el último rumbo que deseaba encontrar, el camino de regreso a Baltimare, mi mente estaba confusa, no sabía si volver con Red Dark empeoraría o mejoraría las cosas, lo que más me preocupaba era ser aún más maltratada verbalmente por mi comportamiento, algo que sin duda me tenía muy merecido.
-¡¿Por qué tengo que resolver todo huyendo y llorando?! –me pregunté a mi misma furiosa, deseando golpearme contra algo para darme una lección. Finalmente, a pesar de todo lo mal que me sentía decidí que lo mejor era volver con Red Dark, quizá fuese la peor experiencia de mi vida, pero era mejor que seguir huyendo sin ninguna solución. De inmediato busqué el camino hasta la casa de sus padres, no conozco bien está ciudad y me pierdo con facilidad en sitios que no conozco, por suerte es una ciudad y no un bosque y es más fácil preguntarle a los ponies del lugar, después de casi media hora caminando sin parar llegué para mi desgracia, después de tocar la puerta una, dos, tres, cuatro y cinco veces sin lograr obtener ninguna respuesta me di cuenta de que la casa estaba vacía, en ese momento me maldije de nuevo, antes de ponerme a pensar cómo resolver esta situación, por un lado si me quedaba allí quizá volvieran, pero ¿qué tal si Red Dark ya había regresado a Canterlot?, en ese caso estaría perdiendo mi tiempo y quizá las cosas fuesen peor, por otro lado si partía hacía algún sitio, quizá perdiera la oportunidad de disculparme por mi comportamiento, sin duda con mi familia a mi lado sería mucho más fácil, elegí la primera opción, me quedé allí esperando a que algo quizá inesperado ocurriera, por mi mente pasaban raras imágenes recreando el escenario al que me iba a enfrentar, en este punto mi mente solo creaba situaciones horribles donde yo salía lastimada, física y emocionalmente, pasaron horas mientras me quedé allí, de hecho se hizo de noche y a pesar de estar en la ciudad se veía todo muy solitario y comenzaba a sentir miedo de nuevo.
-Son casi las 9 a esta hora siempre le cuento un cuento a Sky .me dije a mi misma mientras miraba un gran reloj que se veía al fondo del paisaje, esos pensamientos solo me hacen sentir peor, por otro lado no era posible que en ese momento sintiera algo bueno, continué esperando casi una hora más, creo que eso me dio tiempo suficiente de repasar muchas cosas en mi mente, finalmente cuando escuché la décima campana que marcaba la hora en punto, me dije:
-Se acabó, será mejor que me vaya –decepcionada de mi misma más que de cualquier otra cosa, con ojos casi cerrados y mirando al suelo comencé a caminar hacia el lado opuesto de la casa, de repente un sonido llegó a mis oídos.
-Tranquilo hijo, la encontraremos, pero ya es muy tarde por hoy –dijo la misma voz gruesa que un día atrás estuvo diciendo cosas horribles sobre mí, al terminar la frase escuchaba sollozos de un pony, ya me imaginaba de quien, por otro lado una brillante luz comenzaba acercarse a la casa, donde quise dirigirme de nuevo a pesar de haberme resignado minutos atrás.
-¡Mami! –gritó una dulce y sincera voz que reconocí en un milisegundo. De inmediato 4 ponies se acercaron a mí, no eran otros que Sky, Red Dark y sus padres, extrañamente se veían todos preocupados.
-Creímos que te habíamos perdido –dijo preocupado Red Dark, sus palabras me sonaron sinceras más no había olvidado aún lo ocurrido la noche anterior, así que me mostré indiferente.
-Sí, bueno no te hagas muchas ilusiones –refunfuñé.
-¿De qué estás hablando Sweetie? –preguntaron sus padres como si no fuese obvio.
-Como si no lo supieran, debo irme a Canterlot, SOLA –dije enojada y haciendo mucho énfasis en la última palabra.
-Buen viaje –contestó sin ningún tono en su voz Red Dark, mientras tanto Sky confundida se acercaba a él llorando.
-¿Solo vas a decir eso? –pregunté confundida.
-Ah perdona, cuando llegues a Canterlot mándame el citatorio para el divorcio –dijo con exactamente el mismo tono Red Dark.
-Tú no eres así, siempre me detienes antes de hacer cualquier cosa tonta –dije mientras comenzaba a llorar.
-Cariño creo que es demasiado –dijo su madre, yo no podía estar más confundida.
-Está bien mamá, Sweetie, quiero contarte algo sobre mis padres, son actores –explicó Red Dark dando a entender que nada de lo dicho hace un momento iba en serio.
-¿Uhh? –pregunté confundida.
-Verás cariño, aquí en Baltimare son muy famosas las obras de teatro, y mis padres participan todos los fines de semana desde hace varios años, pero siempre han tenido un problema cuando tienen que hacer el papel de un pony agresivo –explicó Red Dark.
-Es muy difícil actuar agresivo con alguien que aprecias –añadió su padre.
-Así que les conté de nuestra visita, y de lo susceptible que eres a veces a este tipo de cosas y nos pareció buena idea practicar un poco su acto contigo –concluyó el pegaso, de inmediato ante el procesamiento de tan desagradable y fuerte noticia que a la vez me aliviaba no tuve otra reacción que refunfuñar de nuevo y dar media vuelta sin decir palabra alguna.
-Creo que alguien necesita tener una charla con Sweetie –dijo el padre de Red Dark, Red Dark caminó hacia a mí intentando hablarme.
-Sweetie, ¿estás molesta? –preguntó algo inseguro el pegaso.
-¿Molesta? ¿MOLESTA? No sé qué es lo que tú o tu familia querían hacer conmigo, pero te aseguro que no me causó ninguna gracia –dije gritando.
-Ahora si me disculpas, pasaré la noche en un hotel, en donde no podrán tratarme como su juguete –continué gritando aún más.
-Sweetie, ¡no te vayas, por favor! Sky llora cuando tú te vas sin razón –dijo gritando Red Dark al ver que mi paso era cada vez más veloz.
-¡Debiste pensar en eso, antes de jugar conmigo! –grité a modo de conclusión. El nivel de ira que sentía no se comparaba con nada, jamás había estado tan iracunda, quería romper cosas, estrellar algo contra la pared, golpear fuertemente con mis cascos algún objeto solido hasta destrozar mi pezuña, finalmente llegué a un hotel donde me alojé esperando poder relajarme, ahora más que nunca las ideas se mezclaban en mi cabeza, sentía alivio y felicidad a la vez que una ira incomparable, sentía tristeza y dolor a la vez que sed de venganza, todo se mezclaba en un raro caldo de sentimientos, no sabía que iba a hacer, pero si sabía que mi estadía en Baltimare estaba por terminar, quizá fue el cansancio unido a toda la energía que mi ira me hizo sacar que pude dormir plácidamente, pero tengo que ser sincera conmigo misma, cuando me siento mal sufro de insomnio, a veces paso noches enteras sin poder conciliar el sueño.
Muchas veces me dijeron en el pasado que no tomara decisiones con la cabeza caliente, sin embargo creo que hay ocasiones en las que hay que hacer algo por muy tonto o impulsivo que sea, tomé una pluma y un pergamino y escribí una breve carta.
"Queridos Red Dark y Sky
He decidido volver a Canterlot hoy mismo, tomaré el primer tren que haya en la estación después de dejar esta carta, pueden ir tranquilamente a casa cuando deseen ya que no estaré allí, tomaré mis cosas cuando llegué y con gusto mis padres me acogerán hasta tanto consiga otra vivienda, me duele mucho separarme de ustedes, pero quiero que piensen en cómo me han tratado, más aún espero que entiendan que a ningún pony se le trata de esa forma, Red Dark, cuida bien de Sky, ella necesita de mucho amor, no sé si tú se lo puedas dar o si ella lo acepté, pero lo necesita.
No tengo nada más que decir para ustedes dos, solo que sean felices.
Adiós
Sweetie Dash."
A fin de que no me encontraran por lo pronto, envié la carta por correo, tomé un tren a altas horas de la noche y somnolienta y cansada fui de regreso a Canterlot, para ser honesta no pensaba en esa carta como en un adiós, pero si como un largo hasta pronto, va a pasar tiempo antes de que sea capaz de disculparlos por eso o disculpar a Red Dark si es que Sky fue una buena niña y no hizo nada malo, en todo caso necesito tiempo para entender cómo fue posible que me hayan hecho eso, y será un tiempo largo, muy largo, froté un poco mi vientre mientras pensaba en eso al subir al tren, después de hacerlo estallé en lágrimas para después de un rato caer dormida.
Al día siguiente llegué a Canterlot, en realidad aún era de madrugada, decidí emprender rumbo directo a casa de mis padres quienes extrañados me acogieron, les expliqué toda la historia y luego me invitaron a continuar durmiendo y a esperar al día siguiente para charlar un poco mejor.
-Cariño sé que te sientes mal, pero no debiste irte así como así –dijo en tono un poco regañón mi madre.
-Mamá, ya no soy una niña, se lo que está bien y está mal –dije sonando algo prepotente.
-¿Eres consciente de lo impulsiva que fuiste? –preguntó mi madre algo indignada por mi forma de responder.
-Totalmente –dije sin dudar.
-Entonces ¿Por qué lo hiciste? –preguntó.
-Simple, ¡No soy el juguete de nadie! –expliqué enojada.
-¿Y tú crees que la mejor solución es huir? –preguntó mi padre.
-¿Qué habrías hecho tú? –pregunté mientras de nuevo y como cada vez que me sentía mal, comencé a llorar, hubo un silencio incomodo en el lugar, mis padres se sintieron algo vencidos a la vez que me sentí algo mal por haber dicho eso.
-Sweetie, creo que no estás evaluando la situación desde todos los ángulos –explicó mi padre.
-No entiendo que ángulos hay en esto, me jugaron una pesada y fea broma, con la que terminé en el bosque frio, húmedo y peligroso una noche entera –dije indignada por esa explicación.
-Exacto, ese es tu ángulo, pero creo que no estás viendo el ángulo de Red Dark –dijo mi padre.
-No entiendo que quieres decir –dije con la misma actitud.
-¿Te has puesto a pensar por qué Red Dark hizo eso? –preguntó mi padre.
-¡Por qué cree que soy una débil unicornio que hace lo que a él le plazca cuando le plazca! –grité enojada.
-Eso no es cierto y lo sabes –dijo mi padre comenzando a subir el tono.
-¿Ahora conoces mejor a Red Dark que yo? –pregunté nuevamente indignada.
-Cariño, ¡quítate la venda de los ojos por favor! Red Dark vive preocupado por ti, te estresas todo el tiempo, te estresas por cosas que quizá no valgan la pena, ha intentado de todo para intentar ayudarte, no quiere que te pase nada malo –dijo fuertemente mi padre, me quedé muda ante sus palabras.
-¿En serio crees eso? –pregunté derramando lágrimas sin parar.
-No lo creo, estoy seguro, él vino personalmente a preguntarme como podía ayudarte, es más, tu madre y yo le sugerimos la idea de la actuación –explicó con el mismo tono.
-¡¿Hiciste qué?! –pregunté ahora llena de ira.
-Cariño, te alteras demasiado, eso no es bueno para ti, no quiero que te pase nada malo –dijo mi padre con voz cortada.
-Tranquilo querido –dijo mi madre al ver como sollozaba ruidosamente.
-Mi hermano… -dijo mi padre llorando.
-¿Hermano? Nunca me hablaste de un hermano –dije comenzando a tener curiosidad.
-Te explicaré, tu padre tuvo un hermano, se parecía mucho a ti, era muy responsable, quizá demasiado, era gerente de una importante compañía en Canterlot, nunca visitaba a tu padre, tampoco a tus abuelos, murió de un infarto al parecer por el estrés –explicó al ver que mi padre no tenía forma de hablar, me quedé fría, sentí como si estuviera al borde de la muerte, como si además, hubiese tirado sin razón toda mi vida por la ventana, de repente empecé a sentir mi corazón latir rápido y puse mi casco en mi pecho para escuchar los latidos mientras ponía cara de preocupación.
-Mamá, papá, perdónenme –dije llorando.
-Cariño, jamás has hecho nada malo –dijo mi madre.
-Eso no es cierto, toda la vida se han preocupado por mí, y yo no les he dado tranquilidad –expliqué.
-Sweetie, te equivocas, has sido siempre la mejor, siempre la más aplicada, incluso tienes una familia –dijo mi madre.
-No creo que la tenga ya –interrumpí.
-Si la tienes cariño, y no debes culparte por nada, es nuestro deber preocuparnos por ti, de hecho te hemos descuidado, debimos guiarte un poco más, fuimos malos padres al pensar que podrías defenderte sola siempre –explicó, en ese momento alguien tocó la puerta y mi madre fue a atender.
-Sweetie, tienes visitas –dijo mi madre cuando dejó ver detrás de ella a Sky, la pobre pegaso estaba asustada.
-¡Sky! –grité emocionada.
-¿Mami? –preguntó Sky al notar mi entusiasmo, acto seguido corrí hacía ella para abrazarla, estuvimos un par de minutos abrazándonos para luego charlar de nuevo en el comedor.
-Cariño, ¿viniste sola hasta aquí? –pregunté.
-No, vine con papi, me pidió que te dijera algo –explicó tiernamente la pegaso.
-¿En serio? –pregunté.
-Sí, me pidió que te ofreciera disculpas y me preguntó si quería quedarme contigo –explicó, me sentí algo mal, por otro lado me sorprendió un poco la tranquilidad de Sky.
-¿Puedo mami? –preguntó Sky casi rogando.
-Cariño, yo… -intenté contestar cuando fui invadida por un intenso dolor que me desplomó en el suelo, ya había pasado por eso antes, sabía exactamente lo que ocurría, pero no podía evitar retorcerme en el frio piso de madera del comedor, mis padres y Sky me miraban preocupados.
-Mamá, papá, llévenme al hospital –rogué retorciéndome del dolor, después de eso poco pude hacer más que esperar ser atendida, mis padres se acercaron a mirar que me pasaba.
-Tendré otro bebé -les dije casi susurrando, se emocionaron al escucharme, mi padre me tomó entre sus brazos a pesar de mi tamaño y me llevó hasta la calle para tomar un taxi, mientras tanto pude ver a mi madre llevar a Sky en brazos también.
Creo que me dormí o desmayé por un rato, porque cuando desperté estaba conectada a muchos aparatos y acostada en una cama de hospital, cuando abrí los ojos pude ver claramente como una maquina llevaba todos mis signos vitales, mientras tanto en la habitación estaban mis padres y alguien que no esperaba ver esa noche, Red Dark, se acercaron rápidamente al darse cuenta de que desperté, se acercaron con cuidado a la par que una enfermera entró al cuarto, haciéndome preguntas sin parar, me preguntó como estaba, si me sentía bien, luego me preguntó mi edad, y varios datos personales, finalmente permitió a mis acompañantes pasar.
-¿Te sientes bien cariño? –preguntaron mis padres con una sonrisa.
-Estoy algo adolorida –contesté.
-Tranquila, en un rato te aplicarán anestesia –dijo mi madre- bueno eso si tú quieres.
-¿Por qué no iba a querer? –pregunté como si esa pregunta fuera obvia.
-Bueno no se a algunas madres no les gusta la anestesia –contestó mi madre.
-Alguien más necesita hablarte –dijo mi madre señalando a Red Dark quien se acercó con un ramo de flores.
-Debes seguir molesta, pero no iba a perderme el nacimiento de mi segundo hijo-dijo Red Dark.
-Cariño, no estoy molesta, no pensé bien las cosas –dije.
-Wow ¿en serio? Te había preparado un poema y todo –dijo Red Dark algo apenado.
-Me lo leerás después, ahora necesito que me hagas un favor –expliqué.
-Claro, solo dime –dijo Red Dark.
-Trae a Sky, es hora de que lo sepa –dije, con algunas dudas Red Dark caminó a paso rápido hasta la sala de espera para traer a Sky entre sus brazos.
-Cariño, papá y yo tenemos algo que contarte, vas a tener un hermanito –expliqué.
-Los ojos de Sky crecieron, de alguna forma noté que se sentía feliz, estaba también algo paralizada, pero Red Dark la acercó un poco a mí para que pudiera abrazarla. Finalmente llegó la hora.
Si comparáramos la primera con la segunda vez, esta vez fue como si no hubiera hecho nada, es más, me cuesta recordar varias partes del proceso, pero lo que importaba era que allí estaba, un pony bebé, era de un color azul claro, un poco diferente a mi color y al de Sky, pero había algo que me ilusionó mucho, era un unicornio, sentí una enorme alegría correr por mi cuerpo al saber que tenía un hijo unicornio, soñaba con enseñarle todo lo que sé sobre magia, de hecho aunque fuese una tontería quería empezar de inmediato.
-¿Qué nombre eligieron? –preguntó una enfermera mientras yo seguía observando a mi hijo recién nacido, Red Dark y yo nos miramos esperando concordar en una respuesta, nunca habíamos pensado en eso, pero yo sabía exactamente qué nombre ponerle.
-Magic Gift –dije con total seguridad, Red Dark me miró de nuevo algo confundido pero después sonrió, de alguna forma creo que le gustó instantáneamente, después de eso me dejaron a mi hijo y nos cuidaron a ambos toda la noche, casi como si estuviéramos muy enfermos, era raro ser tratada así, pero supongo que era lógico.
