Disclaimer:Todos los personajes son propiedad de la señorita Jane Austen y sus descendientes. Yo sólo los tomo para adaptar esta triste historia que es totalmente de mi propiedad.

***Tras la pérdida***

Capítulo 1: La pérdida, el inicio del dolor

Ese día comenzó como otro cualquiera en la casa familiar Bennet: alegre.

Era 8 de septiembre de 1940 y toda la familia se encontraba en movimiento con un gran grito de dolor todo el ambiente se tensó y se sumió en un silencio lúgubre que solo era roto por una serie de consecutivos gritos de igual o mayor angustia. Lo inquietante del asunto era el hecho de quien estaba emitiendo dichos sonidos, nada más ni nada menos que Bennet conocido por su infinita calma la cual raras veces se rompía y nunca a tal grado.

—NOOOOOOO Amy, Lydia NOOOOOOO—Gritaba el hombre sin control. Mientras yacía arrodillado en el suelo y con lágrimas corriendo por su rostro. Sus hijas en vano trataron de calmarlo, cuando voltearon a ver a la persona que estaba acompañando a su padre momentos antes del incidente: Elizabeth Bennet antes conocida como Lizzie pero ya nunca más sería así.

—Bombas—Fue lo único que pronunció con el rostro tan pálido como el papel y los ojos abnegados en lágrimas. Para después caer desmayada. Minutos después volvió en sí y con un semblante lúgubre respondió a las preguntas de sus hermanas.

— ¿Qué ha pasado Elizabeth?—Preguntó Jane con tono serio.

—Bombas jane… Bombardearon Londres, no hay noticias de ellas por lo cual hay que suponer lo peor—Contestó Elizabeth con los ojos llenos de dolor y todas abrieron los ojos impresionadas.

—No… ESTO NO ESTÁ PASANDO! MIENTES! Mamá y Lydie regresarán mañana junto a los tíos y traerán las telas para el nuevo uniforme para el internado—Replicó Kitty aunque más bien parecía que quería convencerse a sí misma.

—No puede ser—Fue lo único que mencionó Mary y después cayo desmayada de la impresión.

—¿Es seguro?—Preguntó Jane con una calma aterradora

—Lo acaban de anunciar por el radio… todo el sector comercial, Coventry… quedaron hechos escombros… Hay heridos masivos así como incontables desaparecidos, no han logrado hacer un recuento de los daños… toda la parte comercial fue diezmada… no hay noticias de ellas jane… sabes cómo es mamá ya se estuviera quejando de lo que le hacen eso a sus pobres nervios. En ese momento entró una llamada y Jane que era la única un poco lúcida contestó.

Lo siento mucho—Se escuchó del otro lado de la línea.

—Tío—Murmuró Jane con sorpresa y tristeza.

Salimos a visitar a unos viejos amigos que se acababan de mudar cerca de la ciudad; Amy no se sintió bien, estaba demasiado cansada por las compras y no pudo viajar así que Lydie se quedó a acompañarla…Esta mañana cuando llegamos todo estaba en ruinas…Lo lamento mucho hija—Pero no pudo terminar porque ese era el límite de Jane a sus tiernos 15 años de edad y no pudo contenerse más lloró y gritó como la niña que desde ese día dejaría de ser… su dulce temple se rompió y una ira ciega le reemplazó. Su interlocutor sólo podía escuchar los gritos de agonía de los Bennet y llorar por su hermana y sobrina a la vez que deseaba fervientemente que esto fuera una pesadilla y levantarse al escuchar sus risas mientras platicaban, pero sabía que esto era la cruda realidad. Un duro golpe a la nación pero aún más para esas jóvenes que desde hoy quedarían desamparadas.

La pérdida material no era nada en comparación con la pérdida de las personas; mujeres, Hombres, niños, familias enteras. Y él y su familia sólo pudieron llorar y lamentar este hecho en silencio, mientras los niños que no entendían nada solo pudieron observar y escuchar.

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1 hora después, al haberse tranquilizado. Jane tomó las riendas al escuchar como sus hermanas empezaban a discutir.

—Tú… Tú debiste haber muerto Elizabeth… este año era tu turno de ir con mamá… Por tu culpa Lydie ya no está y también es tu culpa lo de mamá… si tu hubieras ido…—Pronunció Catherine con voz rota y gélida pero no pudo continuar porque una bofetada de parte de Jane la detuvo pero esas palabras quedaron grabadas a fuego en la mente de todas y Elizabeth lo aceptó como total verdad; comenzó a atormentarse con los hubiera y en todas las posibilidades sólo ella acababa muerta, llegó incluso a desear que esto fuera verdad; a sus 14 años de edad Elizabeth Bennet perdió toda chispa de alegría que le caracterizaba y se convirtió en alguien atormentado por la culpa y el odio a sí misma.

—Sólo tenía 11 años— murmuró con voz rota Mary desde su rincón. Y todas empezaron a recordar los momentos con su madre y hermana, hundiéndose más en la pena. Todas se perdieron en sus pensamientos con una mirada de dolor profundo mientras como sonido de fondo se escuchaban los gritos de Sir Bennet. Y al regresar todas de su viaje mental habían cambiado enormemente y ahora eran diametralmente opuestas a lo que alguna vez fueron. Ahora estaban rotas y con un enorme vacío.

Habían sido consumidas por el dolor…

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La noticia se extendió como pólvora por el pequeño pueblo de Meryton y al final del día ya todos se habían enterado de la tragedia que asolaba a la familia Bennet.

—NOOOOO díganme que no es verdad… Amy no puede estar muerta—Exclamó con dolor Alice Phillips al enterarse del trágico destino que había sufrido su hermana menor.

—Tranquila cariño… sabes que te puede hacer daño—Pero ninguna advertencia fue efectiva y missis Phillips tan solo se pasó el resto del día llorando por su querida hermana, hasta que ya entrada la noche el cansancio la obligó a dormir.

Días después los Gardiner llegaron al condado de Hertfordshire y se encontraron con una escena desgarradora. La alguna vez alegre mansión de Loungbourn ahora estaba sumida en un silencio sepulcral y tal fue el impacto que todos inconscientemente contuvieron la respiración. Una vez recuperados del impacto se acercaron a la puerta y tocaron.

Elizabeth Bennet les abrió la puerta y al contemplarla los Gardiner vislumbraron un poco de la gravedad de la situación en Loungbourn. El brillo antes omnipresente en sus ojos se había extinguido y su aspecto era el de alguien muerto en vida. Les cedió el paso… nadie los culpaba, todos se culpaban a sí mismos. Pero algo que sin dudas los hizo casi desmayarse de la impresión fue el estado del resto de la familia.

—Lizzie…—Comenzó mister Gardiner pero fue interrumpido bruscamente.

—Elizabeth… llámeme Elizabeth—El tono inflexible en que lo dijo fue una sorpresa enorme pero nadie más pareció refutar la petición de Elizabeth por el contrario… sus miradas reflejaban la misma petición y que no había lugar a réplicas. "¿qué tanto les ha afectado el dolor?…¿será irreversible?...¿qué podríamos hacer para ayudarles?" Eran los pensamientos del matrimonio Gardiner.

—Elizabeth… Lamentamos mucho su pérdida sin embargo… aún hay un asunto que tenemos que resolver—Comenzó missis Gardiner y Jane y Elizabeth se dirigieron una mirada. Jane tomó la palabra

—Si es acerca del internado, acompáñennos al estudio—Y el matrimonio junto a Elizabeth y Jane tomaron rumbo a dicha habitación. Una vez ahí la primera en hablar fue Jane.

—Elizabeth y yo hemos estado hablando y dado que padre no se encuentra en facultad para ejercer el mando y ni ella ni yo sabemos mucho acerca de cómo manejarlo. Hemos decidido que la ruta más factible a tomar y la mejor para la institución es que missis Gardiner tome las riendas en cuanto a la educación y Mister Gardiner en cuanto a las finanzas al tiempo que nos enseñan a cada una—Comenzó Jane con voz fría y Elizabeth le siguió con un tono aún más frío

—Lamentablemente no sabemos de qué se puede hacer cargo cada quien, mamá en su testamento solo estipuló que Jane y yo heredaríamos el internado y que Catherine, Lydia y Marianne recibirían una suma de dinero. No estipuló quien se haría cargo de qué, sólo fue un 50/50 respecto a la propiedad y la administración. Mister Phillips ya nos ha hecho partícipes del testamento de madre según su petición y dado que Lydia no está ese dinero sobrante se dividirá entre las cuatro—Aunque sus ojos mostraban un atisbo de dolor el resto de su semblante era impenetrable.

—Bien entonces hay que ver en qué se desarrolla cada una—Habló un poco asombrado Mister Gardiner.

Missis Gardiner sacó unas hojas de su bolso aun algo maltratadas y manchadas, pero aún era visible las anotaciones del puño mismo de Lady Bennet. Junto a unos pequeños trozos de tela blanca roja y escocesa.

—Estas son sus anotaciones respecto al uniforme. Y los bocetos del diseño, ahora sólo hay que enviárselos a las familias para que cada una lo haga con las medidas correspondientes—Dijo con un semblante lleno de dolor, mientras Elizabeth tomaba los bocetos.

—Bien. Tal parece que hasta aquí llegó la tradición de cambiar el uniforme cada año, solo habrá que agregarle un detalle y quedará perfecto—Habló Jane con el mismo tono con el que había hablado anteriormente.

—Y ¿cuál es ese detalle?—Cuestionó missis Gardiner.

—Un listón negro—Habló con un tono aún más frío Elizabeth.

Hasta aquí porque hay escuela

Bye Bye!

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