Aqui esta la parte dos para el que se haya tragado el cancer anterior y aun tenga deseos de mas. Que los disfruten y ya se saben el disclaimer

Se trataba de una jovencita, de origen asiático, que no debía ser mucho mayor que Claire a juzgar por su aspecto. Dean se había apresurado a desatarla del pilar a donde había sido sujetada, para poder sentarla de forma que pudiera recuperarse, aunque sea un poco, del estado en el que se encontraba.

Debía ser un poco mayor que Claire en tamaño y tenía un tono de piel más bronceado, por lo que seguramente habría sido secuestrada de una de las granjas aledañas a la ciudad de Hartford. Evidenciaba un evidente estado de desnutrición y deshidratación; aparte de que era casi seguro que tenía anemia por el tono pálido de su piel. Esta afección seguramente era a causa de la falta de sangre, a juzgar por las heridas en su cuello y brazos debía haber estado funcionando como un contenedor humano de sangre para algún vampiro.

¿Acaso habían estado investigando el asesinato de uno? Si así era, ¿Por qué no había más en aquel lugar que bien podría ser catalogado de nido o, acaso, sería que alguien se había colado en la casa del difunto? No había tiempo para pararse pensar en todo lo que tenía que ver con ese caso. Sacó su celular de su bolsillo mientras su hermano inspeccionaba a la chica, viendo que tan malo era su estado de salud e intentando mantenerla consciente. Ocupaban hacerle preguntas sobre su secuestrador después y sería terrible que se desmayara ahí.

Cuando llegó la ambulancia no les dejaron subir con ella al no tratarse de familiares, pero para su buena suerte le informaron a qué hospital la llevarían, al "tratarse" de federales no había mucho que pudieran hacer para negarse a las exigencias de ambos. Además, les pidió de favor que les llamaran una vez que la chica estuviera estable y/o despertara.

No había hospitales cerca ni dentro de Hartford, pero por suerte, y al no requerir tratamientos mayores, llevaron a la chica a la clínica Stanford en el centro del pueblucho. Tuvieron que esperar algunas horas en lo que le daban el tratamiento a la joven fémina, la necesitaban en sus cinco sentidos para poder obtener información fiable y que esta no soltara tonterías e imaginaciones suyas a causa de la pérdida de sangre. De por si era poco probable que pudiera hablar cuerdamente con ellas a causa de los traumas que esto indudablemente debería conllevarle. No creían que una persona cualquiera pudiera conllevar esa clase de experiencias; y menos una muchachita que a esa edad debería estar escuchando boy bands locales y haciendo cosas de las que se arrepentiría cuando fuera adulta, en lugar de ser secuestrada y usada como el alimento de un vampiro.

Pero finalmente, después de una larga espera, les llamaron desde la Clínica de Cuidados Stanford. No perdieron más tiempo y condujeron rumbo a la clínica. Cuando llegaron el doctor intentó prohibirles la entrada, pero el doctor no tuvo otra opción que dejarlos entrar cuando le mostraron las placas. Este les preguntó, según el por mera curiosidad sobre la causa de las heridas que la chica tenia por una buena parte de la mitad superior de su cuerpo.

—Es una investigación federal señor, no creo que usted tenga mucha información nueva sobre el caso y, con todo respeto, no es de su incumbencia. — Dean enfatizó eso último, no quería a nadie que no fuera un cazador en ese caso, por lo que tendría menos problemas si no se inventaba excusas y mejor evitaba dar respuestas.

—L-lo se señor — tartamudeó un poco ante el tono tan agresivo del oficial, pero después continuó— pero es que conozco a la víctima, es una amiga de mi hija y me preocupa que pueda pasarle lo mismo. —explicó— pero, aparte, no es el primer caso de este tipo que tenemos en las últimas semanas. Ya se han presentado varias víctimas de agresiones de este estilo en las últimas semanas. Con heridas similares en los cuellos y con síntomas de desangrado.

—¿enserio? — interrogó Sam al médico, si habían atacado a mas humanos entonces debía ser un nido cerca del área, la señorita había sido capturada y usada de esa manera, probablemente durante semanas, por lo que debía haber aún más vampiros sueltos por ahí.

—Sí, por suerte nadie ha muerto. Pero aun así es alarmante todo esto. Me he criado en esta ciudad y nunca me había tocado ver esta clase de actividades violentas, prácticamente había sido un pedazo de cielo desde que tengo memoria. — se llevó la mano a la barbilla, recordando los buenos tiempos que había tenido en esa ciudad, aun en los momentos de mayor violencia, no pasaba de una pequeña pelea de bar y los mayores daños que se presentaban era a causa de un golpe mal dado por el ebrio que había iniciado la pelea. — sea honesto conmigo, ¿hay algún grupo satánico o algún culto de sangre? Porque de ser así, habría que alertar a los ciudadanos para que tengan más cuidado. —

—Eso no será necesario, doctor…—

—Mcloud —aclaró con una sonrisa amable

—Doctor McLoyd —Cito Sam, quizá debería quedarse con el nombre en lo que resolvían el caso— No podemos darle información mayor, pero me temo que tiene razón en cierto sentido. Pero definitivamente no deberíamos contárselo a la población, ¿se imagina la conmoción publica que eso causaría? Créame, la situación seria un caos; los perpetradores se esconderían y los perderíamos —le advirtió. — Lo mejor que puede hacer, si aprecia la vida de sus vecinos le aconsejo guardar silencio, para que podamos hacer que estos individuos paguen por sus crímenes. — Manifestó

—Comprendo…bueno, en cualquier caso, ya notifiqué a los padres que encontramos a su pequeña. Ya veré que excusa me invento, pero me temo que soy un terrible mentiroso. —

—Está bien, solo asegúrese de mantener en secreto todo lo relacionado a la investigación, sería una lástima que lo arrestáramos por difamación del gobierno y disturbar de la paz pública. — le aclaró al médico antes de dar un paso en dirección al cuarto donde la joven se encontraba.

Dean se acomodó la corbata después de que su hermano había abandonado el pasillo.

—Disculpe, ¿podría decirnos el nombre de la víctima? —pidió con amabilidad— Cuando la encontramos no tenía ninguna identificación con ella y creo que todos queremos que este caso avance lo más rápido posible. — aclaró

—Sí, no será problema, su nombre es… —

Una vez tuvo la información que quería, ingresó al cuarto donde su hermano y la paciente estaban. Encontrándose con una chica, que, si bien no podía decirse que estaba en el mejor estado del mundo, si había mostrado grandes mejoras en las pocas horas que llevaban ahí. Al menos parecía estar lo suficientemente sana para poder darles un testimonio decente.

—Somos el agente Ferguson y Mcloud del FBI, —mostraron su placa a la chica— hemos sido los la hemos encontrado en el domicilio de Dave Clinton, ¿podría explicarnos como es que llegó ahí? —

Después de una larga conversación con la chica, cuyo nombre resultaba ser Denisse Clayton, llegaron a una conclusión algo sencilla: ella estaba era el eje central que había movido todo aquello. Salieron de la humilde clínica del pueblo y subieron al coche.

—Entonces, déjame ver si entendí…Dave, el vampiro, era su maestro de violín del colegio de esta chica y, también, un pedófilo que tenía una especie de fetiche por las asiáticas si nos basamos en los cuadros de él y su ex esposa. — Aclaró Dean según lo que había captado.

—Sí, así que probablemente el que lo haya asesinado sea algún conocido de Denisse, quizá un amigo o su novio. —

—Oye, ¿tú crees que él tuviera una suscripción en Busty Asian Beauties? — preguntó Dean en tono de broma

—¿enserio amigo? No creo que preguntarse eso sea lo más adecuado, tomando en cuenta la situación —

—Vamos Sam, solo bromeaba. Ese hijo se merecía lo que le pasó, aunque aún debemos atrapar al hombre lobo o lo que sea que lo haya matado —

Pero ya era muy tarde y no había mucho que pudieran hacer ese día, lo mejor sería regresar a Sioux; al cabo el hogar de Jody no estaba a más de 30 minutos de viaje en auto.

Cuando llegaron el resultado fue el esperado: Alex había salido con su novio, muy tarde en la opinión de ambos, pero no es como si fuera de la incumbencia de ellos; Jody preguntó que habían descubierto del caso y Claire discutió con Jody que podía serle de utilidad a los chicos. Estos, por otro lado, apoyaron a Jody en su opinión de que no había razón aun de que este se uniera a esa cacería. El monstruo que había agredido a la víctima era desconocido y esta resultó ser otro monstruo con ciertos gustos por las menores; era curioso cuando resultaba que uno de esos seres sobrenaturales hacia un acto de justicia. Aunque, quien sabe, quizá se trate de un acto fortuito y no el que este haya sido atacado por ser lo que era y lo que había hecho. Pero eso era poco probable, es decir, ¿Cuáles son las posibilidades de que un monstruo ataque a otro fortuitamente, cuando este se hallaba en medio de la nada y seguramente desprevenido?

Claire consiguió convencer a Jody, de alguna manera, de que le permitiera unirse a la cacería con la condición de que parara todo ese asunto de las cacerías durante todo lo que restaba de ese curso escolar, algo que seguramente sería un tanto dificultoso para la jovencita, tomando en cuenta todo lo que había demostrado con anterioridad.

Cenaron con normalidad, ahora sin innecesarias e incomodas charlas sobre la sexualidad femenina. En su lugar tuvieron una charla, extraña y bizarramente trivial, sobre los monstruos que habían cazado últimamente y las peculiaridades de esto. No hubo mucho de qué hablar, tomando en cuenta las prioridades de los hermanos en los últimos meses, pero pudieron hablarle sobre un curioso caso de una mujer araña con la que Dean casi muere por haberse comido una hamburguesa de una bruja adolescente que trabajaba en un McDonald, lo que era más bien una anécdota graciosa sobre la gula del hermano mayor y lo surreal de la situación. Dean, incluso, hizo una pequeña broma de que al menos cuando la mataron las manchas de sangre no se notaron tanto en el uniforme

La mañana siguiente llegó con rapidez y con ella llegó un nuevo cadáver con las mismas heridas que el anterior y lamentablemente mucho más fresco. Se le había encontrado en un callejón después de presuntamente haber sido asesinado la noche, con el miso agujero en la caja torácica y la garganta desgarrada, lo que hacía menos viable para la policía el que se tratara de un ataque animal y más probable para ellos que se tratara de un asesinato. Para ellos, en cambio, suponía todo un problema: si esta segunda víctima no estaba ligada de algún modo a Denisse entonces se quedarían sin pistas.

Después de 40 minutos de viaje en coche llegaron al lugar de los hechos. Todo estaba lleno de cinta policial cuando llegaron, lo esperado, y el mismo oficial de siempre estaba esperándolos para preguntar por el caso. Normalmente preguntarían por esa clase de cosas, pero en un pueblo tan pequeño no es como si hubiera un gran numero en la fuerza oficial, el hecho de que solicitaran la ayuda de una oficial de ciudad debía ser evidencia suficiente de ello para entender lo raro que era la criminalidad en la ciudad, como les mencionó el doctor.

Se acercaron a inspeccionar el cuerpo del difunto, repitiéndose el encargado de esa tarea que en ocasiones no era tan placentera, pero bueno, si dejaba a Dean a cargo de eso le diría lo más obvio del mundo como "está muerto" o "le falta el corazón"; lo que, al menos en su opinión, podría hacer que el oficial sospeche. Aunque bueno, este aparentaba ser un novato, lo que explicaría el hecho de que confundiera al cuerpo deshidratado con un cadáver por desangrado; algo normal si uno no sabía mucho de eso ni se paraba a mirarlos, algo que se imaginaba que sería el caso tomando en cuenta que se trataba de un policía de pueblo, sin experiencia en asesinatos.

Con sus guantes de látex puestos, se hincó al lado del cadáver y revisó las heridas más pertinentes a primera vista, no encontrando nada más que vaga la pena resaltar que contraste con el anterior, aunque tenía la ligera sospecha de que el corte en la garganta se dio con mayor brusquedad debido a que aparentaba ser más profundo y descuidado, si así se podía decir. Pasó a revisar los brazos de la víctima y estos presentaban raspones y rasguños, evidencia suficiente de que en este caso el sujeto no había sido atrapado tan por sorpresa como la victima anterior. Se preguntaba si este caso también concordaría la especie de la víctima, llevándole a revisar los dientes del fallecido. Presionó un poco la parte superior de la encía, forzando uno de esos colmillos como dagas a salir. Algo sorprendido por eso, aunque en parte podía esperárselo, pasó a inspeccionar el cadáver en busca de identificaciones o algo del estilo que pudiera decirle algo sobre el asesino; si este cazó precisamente a ambos por ser vampiros, entonces debía conocer a ambos y haberles puesto pruebas para asegurarse antes de asesinarlos. Era eso o estaban en medio de un campo de guerra de monstruos, lo cual sería un problema serio para ellos; especialmente si se trataba de un nido y una manada. Uno era fácil y podían lidiar con el otro, pero encargarse de los dos simultáneamente era una tarea con la que nunca habían lidiado, su padre si y por ello sabían que podía pasar, pero eso fue un trabajo de toda una banda de cazadores y eso ya estaría fuera de sus límites.

No encontró nada que valga la pena o le dijera mucho sobre identidad del hombre, solo $15 en efectivo y una envoltura de Snickers, nada en lo absoluto útil. aunque ahora que se paraba a analizar su apariencia física…realmente no había mucho que resaltar, era un varón caucásico de entre 26 y 28 años de edad que, a juzgar por su vestimenta, trabajaba en la construcción. Algo raro, tomando en cuenta que no había visto ni un solo edificio en construcción ni nada del estilo en su estadía, ¿quizá vendría de algún otro pueblo o ciudad? Era lo más probable, en tal caso se trataría de uno de esos nidos ambulantes que viajan grandes distancias para mantener la atención al mínimo, lastima por ellos que ahora alguien estuviera bajando sus números y dejando su evidencia en cualquier lugar.

Pero, ahora que lo pensaba, donde estaba podría serles de ayuda. Una zona de edificios departamentales cerca del centro de la ciudad, este seguramente debía tener algún sistema de vigilancia. Si no lo tenía, realmente debía ser un lugar muy barato en todos los sentidos de la palabra.

No le pareció que hubiera mucho que descubrir de aquel cuerpo y no quería perder más tiempo del preciado inspeccionando algo que no le daría mucha información nueva sobre ese caso, lo mejor sería comenzar a buscar otras pistas e intentar hallar a ambos: el asesino y el nido. Por lo que se levantó y guardó los guantes, como era costumbre, en su bolsillo para acercarse a su hermano.

—¿algo sobre el cuerpo? — preguntó Dean por si este había tenido algo de suerte con el cuerpo, a diferencia suya-

—Mismo modus operando, ¿y tú? —

—Nada, el oficial cometió que lo desconoce y los de la zona saben de lo mismo, solo conseguí que un vagabundo me dijera algo a cambio de $30 —

—¿y qué dijo? —

—Que llevaba varios días merodeando y en una ocasión le ofreció refugió si iba con él, —sacó una cantimplora de su chaleco— se negó por que el tipo tenia pinta de ser un reptiliano y no iba a caer tan fácil en la trampa del gobierno y demás cuentos paranoicos — explicó y le dio un pequeño trago de Whisky al pequeño contenedor metálico

—Amigo, ya te dije que no bebieras en medio de un caso —

—No te preocupes, es agua. ¿es que acaso uno no puede hidratarse un poco? — la guardó en su chaleco, en el bolsillo derecho.

—Claro…y yo soy mayor que tu —

—Bueno, eso explica porque eres más alto —

Se separaron para hacer la investigación un poco más eficiente, no había necesidad de andar juntos cuando solo quedaban hacer preguntas y dar algunas vueltas por la ciudad. Dean, como dueño del coche, se apuntó a conducir un poco por los alrededores. Sam no tuvo más remedio que quedarse a pedirle al dueño del edificio que colindaba permiso para ver las grabaciones del día anterior, lo que en cualquier caso le llevaría una hora como mínimo revisar; pero resignado caminó rumbo al bloque departamental.

Dean había estado buscando por los alrededores en busca de lugares sospechosos, pero después tres horas dando vueltas como un pollo sin cabeza. Cansado de eso se detuvo a comprar comida para llevar en un McDonald's y condujo a la orilla de la ciudad para comer con tranquilidad, bajándose para atiborrarse con esas hamburguesas que había comprado; se suponía que una era de Sam, pero, ¿Qué demonios? El seguramente se quejaría de que eso tiene demasiados carbohidratos, pondría su típica cara de zorra y pediría una ensalada; por lo que realmente dudaba que el fuera a extrañarse de que no le llevó una.

Era una hermosa tarde si le preguntaban, tener la oportunidad de respirar un poco de aire fresco en lugar del apestoso hedor de la ciudad a smog y basura era algo que uno solo sabía apreciar cuando estaba en carretera o en ciudades pequeñas y ese era el caso con Hartford. Simplemente uno no sabía apreciar todos esos pequeños detalles hasta que los abandonaba o, en el caso de ellos, alternabas entre esa clase de sitios constantemente. Simplemente apreciaba mucho más el aire limpio de un lugar que aún no había sido marcado tan gravemente por la contaminación.

Cuando estaba en lugares como ese es cuando podía olvidarse de la vida que llevaban: cacería, muertes y esa estúpida marca; simplemente podía permitirse dejar de lado de todo ello un rato para contentarse con cosas simples y mundanas, como el sabor de una hamburguesa de dos dólares. Quizá sí debería parar de comer tanta comida chatarra, pero suponía que los viejos hábitos simplemente no se van.

Desgraciadamente, nada es eterno y menos algo tan efímero como una hamburguesa de res asada. Cuando se le acabaron no tuvo más excusas para quedarse ahí y tuvo que subirse al coche para continuar con la búsqueda del maldito nido de vampiros que, parecía, habían escogido esconderse en un buen lugar por una vez.

Durante las siguientes horas condujo con extrema paciencia al cada vez comenzar a desesperarse más a causa de no hallar absolutamente nada, absolutamente nada. A su lado, manchado con un poco de cerveza y algunas manchas de grasa de las hamburguesas de hace rato, estaba el mapa del pueblo y los alrededores que haba imprimido de una captura de Google earth. Estaba lleno de tachones y círculos de colores, los lugares que eran los posibles escondites de los chupa sangre, ya alrededor de de ellos habían sido descartados por el Winchester mayor y no estaba seguro de que si acaso fueran a estar en el resto de lugares que había marcado, quizá ya se habían ido pues el primer cuerpo ya tenía entre dos semanas y un mes por el avanzado estado de descomposición del primer cuerpo; ellos no solían durar demasiado tiempo en el mismo lugar y, honestamente, no sabía si meterse en una cacería sería la mejor de las opciones. Es decir, si, había un cuerpo nuevo que había aparecido la noche anterior pero bien podría tratarse de un rezagado o un tipo que no quiso unirse a esa caravana de locos.

Ahora tocaba una vieja granja abandonada por que la tierra había sido contaminada con no sé qué veneno por accidente al tratar de fumigarla; ese lugar tenía más pinta de ser el que había estado buscando por lo lejos que estaba de la ciudad lo relativamente cómodo que debía ser vivir allí, habiendo una casa algo grande que bien podría albergar a una parte del nido mientras el resto vivía en el granero, no es como si ellos fueran muy selectivos en tanto les permitiera ocultarse durante el día y de la sociedad.

Tomó su machete y se bajó del motor, enviándole por si las moscas un mensaje a Sam con sus coordenadas. Guardó su pistola en el cinturón, aunque no era útil contra los vampiros, siempre le podría ser útil. Entró con machete en mano al hogar, buscando por los posibles inquilinos e intentando estar lo más atento posible a su entorno, estaría mal que uno de ellos lo atacara por la espalda como era usual en esa especie que, pese a su increíble fuerza, solían hacer trampas a la hora de atrapar a sus víctimas. Subió las escaleras con extrema cautela, aunque seguramente ya habría llamado la atención de algún vampiro, por la ruidosa manera en que las tablas de madera debajo suya sonaban con su peso. Por más que intentara caminar sigilosamente, la vieja madera le traicionaba y hacia toda clase de chirridos en su camino hacia el segundo piso. Dobló a la derecha apenas subió e inspeccionó un par de habitaciones vacías. Cuando avanzó lo suficiente, se cumplió su presagio de la emboscada y no supo si alegrarse por no tener que buscarlos más o asustarse por no tener refuerzos.

Un brazo fue lo primero que atravesó la pared y lo jaló hacia el interior, haciéndolo atravesar las tablas de madera podrida y cayendo de espaldas dolorosamente en el suelo, pero no tuvo tiempo de quejarse de ello pues tuvo que girar hacia un lado antes de que un puño atravesara la viga de madera. Se levantó tan rápido como pudo y esquivó un par de golpes con dificultad, las garras del vampiro habían alcanzado a rozar su mejilla y la sangre no tardó en brotar. Agradeció internamente su suerte pues bien podría haberle arrancado el ojo en ese instante si tan solo hubiera apuntado un poco más arriba. El monstruo embistió contra él y rodó hacia un costado para evitar el ataque, viendo como este atravesaba la pared de aserrín y madera como si se tratara de simple cartón. Aprovechó esos momentos para lanzarse a por el cuchillo y tomarlo, colocándose en posición de defensa apenas vio como el vampiro regresaba por el pasillo. Se trataba de un hombre afroamericano de alrededor de un metro noventa de estatura, bastante fornido y con toda esa fuerza potenciada por el vampirismo. No obstante, él no era el único al que una maldición le ayudaba en el combate. La marca comenzaba a mostrar su influencia en Dean y se lanzó en dirección al monstruo, con la sensación de que su brazo ardía en llamas, pero con su vigor y fuerza potenciados. Ambos atravesaron la pared de la casa y cayeron afuera de esta, aterrizando sobre el capó del Impala y dejándole una evidente abolladura. Eso encolerizó aún más a Dean, el cual lanzó el machete lejos para poder encargarse del bastardo dientudo con sus propias manos. los golpes no paraban de caer sobre el rostro de la creatura, causándole cortes y moretones con sus nudillos desnudos. los dientes no tardaron en romperse debajo suya y pronto la mandíbula se vio dislocada y fracturada por la inhumana fuerza que la marca le daba, que estaba totalmente enfocada en moler Ada hueso del hombre debajo suya. Su rostro se había deformado por la ira, perdiendo casi todo rastro de humanidad en el excepto por una aberrante sonrisa, estaba disfrutando de eso como un niño en una dulcería y pensaba seguir haciéndolo durante un rato.

El vampiro no había podido hacer nada en todo ese tiempo, aun no se había recuperado del aturdimiento al caer en el auto cuando recibió esa paliza, hizo todo lo que tuvo en su poder para intentar zafarse del cazador, pero todo resultó inútil ante el portador de la marca de Caín. Golpeó sus costillas con toda la fuerza que pudo reunir, clavando aparte sus garras en donde había golpeado, pero no consiguió nada de todo eso aparte de que la rabia del Winchester mayor aumentara; pasó a intentar arrancarle los ojos, pero apenas tocó su rostro este se bajó de él y lo jaló hacia un árbol muerto que estaba a unos metros del estropeado vehículo, dándole varios rodillazos en el rostro para aturdirlos, rompiendo la nariz que apenas había conseguido regenerarse. Prosiguió a tomar el cuchillo y cortarle el cuello, logrando decapitarle de una maldita vez. La cabeza sin vida del vampiro cayó al suelo y el la pateó lejos.

Abrió la cajuela del auto y sacó el machete de su hermano, ingresando en el granero para acabar ese trabajo. Durante la siguiente media hora, ese campo fue inundado de sangre y gritos, todos muriendo en tan solo unos instantes ante el portador de la marca de Caín.

Para cuando Sam llegó lo único que había era una fosa común siendo tapada por su hermano, que yacía lleno de múltiples moretones y cortes en el rostro, pero nada que pudiera ser letal de lejos. Se bajó de la patrulla de Jody seguido por Claire, viendo algo sorprendida el número de cadáveres que había en el agujero.

—¿tu mataste a todos estos tipos? — interrogó Claire. Sabía que los chicos eran fuertes, pero el número de cuerpos superaba la decena.

—Sí, aparentemente el estar bebiendo agua contaminada con mercurio no les cayó muy bien — respondió Dean haciendo una broma, no quería que su hermano comenzara a sospechar de todo eso o su desesperación aumentaría y eso, era lo último que quería.

—¿enserio amigo? ¿y qué pasó con tu bebe? — cuestionó Sam refiriéndose a la enorme abolladura que decoraba la parte delantera del auto.

—Uno de esos bastardos se me lanzó, pero solo terminó atravesando una de las paredes del lugar. Tomando en cuenta el estado de la casa, me sorprende que no se me haya caído arriba apenas subí las escaleras. — explicó Dean

—Supongo —

— Oigan, ¿y descubrieron quien era el hombre lobo que dejó el cadáver del rio? — indagó Claire

—¿Sam? — preguntó ya que él se había quedado investigando.

—Eh…aparentemente se trataba del oficial Lewis, el que…nos ayudó en los casos —

—¿el? Si prácticamente parecía un niño salido de la academia de policías—

—¿si? Pues resultó ser el, me llamó diciéndome que había encontrado otro cuerpo en el bosque e intentó asesinarme. Por suerte, traía mi arma cargada con balas de plata y pude deshacerme de él. —

—¿tu? Si no te hubiera estado siguiendo, ahora tu corazón estaría fuera de tu pecho — corrigió Claire con soberbia.

—Bueno, eso explica porque ella venia contigo. ¿y la patrulla? —

—Se la pedí a Jody cuando me dejaste tirado ya que ocupaba moverme por la ciudad, ¿sabes? No es tan sencillo como andar a pie por todo el pueblo como un tonto —

—Comprendo…— sacó su cantimplora del bolsillo para darle un trago, viendo para empeorar su día que esta estaba abollada y con múltiples agujeros, por lo que ya era muy poca el ron que conservaba en su interior. La tiró al suelo resignado a estar sobrio lo que quede de día o, al menos, hasta que encontrara un bar decente en Sioux Falls ya que no creía poder ir muy lejos hasta que arreglara su bebe.

—Pues si ya no hay nada que hacer aquí larguémonos, si tengo suerte puedo engañar a Jody haciéndole creer que estuve todo el día en la biblioteca—

—No creo que eso vaya a pasar chica. No pienso dejar mi coche aquí y para llevárnoslo haría falta una grúa y no podemos llamarla sin encargarnos de los cadáveres. —

—O podemos remolcarlo con la patrulla — propuso Sam

—¿estás loco? ¡Eso arruinaría la carrocería! —se quejó Dean

—Vamos hermano, si vas a reemplazar varias piezas del motor no creo que realmente importe s es que se raya un poco el parachoques trasero —

—Claro, como tú no vas a ser lo que lo enderece y repinte…—

Sam solo giró los ojos cansado de todo eso y fue a la cajuela del vehículo policial, sacando un par de eslingas que podían usar para remolcar el impala descompuesto. Cuando cerró la cajuela vio a su hermano sacando de la cajuela un par de cadenas con ganchos en cada punta.

—¿Qué haces? — preguntó Sam con burla a su hermano.

—Sacando las malditas cadenas, ¿o tienes una mejor idea? —

Sam le mostró el par de tiras amarillas de un material similar al material del que hacían los castillos inflables. Seguramente se trataría de nylon con una ligera capa de resina para evitar los daños por desgarres.

Dean se quedó callado ante eso, seguramente con eso podrían evitar dañar aún más a su bebe y llevársela sutilmente de ahí. Sam giró la patrulla para poder amarrar ambos vehículos, asegurándolos con un candado aunque se suponía que eso sería innecesario, pero Dean insistió en que no quería que su bebé saliera volando en la primera curva que se encontraran, Sam le dijo que en cualquier caso no podía ir rápido mientras remolcaba un vehículo, eso a Dean no le importó e insistió tanto que a Sam no le quedo de otra más que aceptar, al menos de esa manera quizá Dean podría calmarse cinco minutos pues desde que llegó se le miraba nervioso, sospechaba de que podría haberse tratado de la marca aunque bien podía ser a causa de su "bebé"; a veces enserio creía que su hermano amaba más a ese vehículo de lo que su padre lo hacía, sin embargo tal vez fuera a causa de ser una de las pocas cosas que les quedaban de el

Cuando llegó el momento de subirse Claire intentó discutir con Dean para irse adelante pero no consiguió nada, el argumento contundente de ser mucho más viejo fue lo que la mandó para atrás. Aunque sí consiguió algo, se subió al Impala negro y pudo entretenerse inspeccionándolo todo el camino entreteniéndose una parte del camino leyendo el diario de John Winchester que estaba en la guantera, realmente el tipo había cazado toda clase de monstruos en todos lados, incluido varios que desconocía como el "espectro" o la Arachne, una bestia mitad mujer mitad araña; algo realmente interesante.

Cuando llegaron a Sioux Falls Claire se bajó del coche en una intersección y caminó hacia la casa, no quería ser tan obvia como para llegar con ella en auto con los hermanos después de una cacería, seguramente mataría el tiempo durante un par de horas el tiempo antes de volver a casa.

Los hermanos, por otro lado, llegaron al hogar de Jody y se estacionaron afuera, esperando durante un rato hasta que Jody llegara ya que no tenían llaves y no pensaban colarse en la casa d su amiga, quizá en la de desconocidos, pero no en la de ella. Esta llegó alrededor de una hora después por el aventón de un amigo, no precisamente alegre pues el menor de los hermanos no le había devuelto su coche unas horas después tal y como había prometido, sino que le había hecho tener que pedirle de favor a uno de sus compañeros que la llevara a casa.

Después de una breve y cómica discusión los tres entraron, convencidos de que Jody no les volvería a prestar su automóvil a menos que se tratara de algo de vida o muerte. Dean fue al cuarto a curarse las heridas que le había dejado la pelea, si bien la marca se encargaba de darle cierta invulnerabilidad esta no era absoluta y aun tenia cortes pequeños por todo el rostro y brazos, de antes de que esta se activara.

Esa noche ordenaron pizza de comer, algo simple y barato ya que Jody no había quedad con humor precisamente de hacer algo de cenar. La pagaron los Winchester después de un buen jalón de orejas, era lo menos que podían hacer por haberla dejado en Hartford. Cenaron tranquilamente y se fueron a dormir. Dean pasó los siguientes días arreglando su auto y Sam solo descansaba, paseándose ocasionalmente por la ciudad en busca de algo que hacer aparte de ayudar a su hermano en el coche, había un límite humano para el tiempo que uno podía ver a otro arreglando un auto y lo alcanzaba a ratos.

Una semana después pudieron retirarse de vuelta a su "hogar", no había mucho que pudieran llamar hogar, pero al menos dejarían de infortunar a su amiga policía, no es que sintieran que fueran una molestia para ella, pero si sentían que ya se habían quedado demasiado tiempo. Los monstruos no morirían solos y las vidas tampoco salvarían por sí mismas, lo mejor sería ir al siguiente caso lo más pronto posible y eso solo lo podrían hacer moviéndose. Así que con un fuerte abrazo se despidieron de la policía y partieron.

En el camino Dean iba cantando viejas canciones de AC/DC como Back in Black hasta que su hermano pausó la reproductora sintiendo que tenía que hablar con su hermano.

—Así que, ¿el mercurio fue lo que los estaba matando? — preguntó Sam

—Sí, cuando me los tope todos estaban retorciéndose de dolor en el piso cuando me los encontré. Comencé a decapitar a cada uno que confirmara que fuera un vampiro, pero uno intentó atacarme por sorpresa, pero evidentemente el mercurio no ayuda a tu coordinación y terminó saltando — declaró Dean.

—¿no tuvo que ver la marca en esa pelea? — interrogó Sam

—En lo absoluto —

—Entonces, ¿por qué tu cantimplora estaba toda dañada, tus pantalones rasgados y uno de los vampiros parecía haber sido arrollado varias veces con el coche? —

—Cayó 4 metros hasta el capó de mi coche, era obvio que iba a estar lastimado. Y, como dije, las escaleras estaban en mal estado y cuando bajaba las escaleras un escalón se rompió bajo mis pies —

—Entiendo —

el silencio se hizo durante unos minutos hasta que Sam dijo un par de palabras, lo último que diría durante las siguientes horas.

—¿sabes? La mitad de nuestros problemas no hubieran pasado si no nos mintiéramos tanto el uno al otro —