Tu Presencia
(Parte II)
Si lo pensaba bien, no era para nada curioso, tener esos sentimientos, puesto que ella era una emoción ¿Quién podía saber más acerca de lo que es sentir sino ellos, las emociones? Aunque ellos funcionaban más bien como comandos, eso no significaba que no pudiesen amar, porque ¿Acaso Furia sentía tranquilidad en su apatía? ¿Acaso Miedo no podía motivarse sabiendo sería bien para Riley? ¿Qué Desagrado desbocaba con cada cosa nueva de la moda fuera de su contexto? Incluso Tristeza, con su enfado apagado, o ella como Alegría, hubo llorado ante lo que parecía toda desesperanza. Su última prueba, de que lo que sentía era real, eran esos pensamientos centrales, que combinaban emociones…y si ella y Tristeza, llegaban a unirse por ese extraño lazo llamado amor ¿Qué podría pasar? De seguro, algo increíble, intentaba convencerse así misma ¿Y si Tristeza no sentía lo mismo? ¿Cómo sería todo? Desear desaparecer como en el basurero mental no era suficiente, ella misma se iría a tirar de cabeza de ser necesario. Pero ella era Alegría, no podía dejar que esos pensamientos pesimistas le invadieran, solo debía decírselo sin importar el resultado, Tristeza sería incapaz de abandonarla, aunque no sintiera lo mismo, sería doloroso pero…
-Es tan bello…- esa suave voz.
Distraída, regresó al momento que vivía, al lado de Tristeza, se supone que admiraban un bello escenario de estrellas fugaces, estando en el cortex visual, podían recrearse bellos paisajes que Riley había presenciado en su vida. Estando recostadas, sobre un área montañosa, en uno de los tantos campamentos de aventura que la pequeña Andersen se atrevió a pasar con sus amigos. Las estrellas brillaban intensamente, el cielo completamente despejado, junto a una bella luna nueva, recostadas al aire libre, hasta casi se palpaba el frío.
-¿No lo crees Alegría?- preguntó esta vez para recibir respuesta de su compañera, que hace rato parecía ausente.
-Tengo a mi lado una estrella más hermosa- declaró sin miedo su pareja.
Despacio, Alegría tomó la mano de Tristeza, acariciándola suavemente, y volteó su rostro para verla directamente. Tristeza tembló un poco, su pulso se aceleró, casi se sintió enrojecer por las acciones de su amiga. Temía devolver la mirada, a pesar de saberse observada.
-No es verdad- objetó simplemente en voz baja.
-Yo no te mentiría- insistió con serenidad no nata la emoción color amarilla.
Alegría se incorporó, gateó hacía Tristeza, y al estar a su altura, la flanqueó con sus brazos, uno a cada lado. El panorama ante nuestra Tristeza cambió, a poca distancia, se encontraba Alegría sobre ella, parcialmente claro, pero era una perspectiva majestuosa, es decir, tenía ante sí, a esa loca emoción que alborotaba su mundo y le hacía reír cada día, y verla estando en contraste con un cielo encendido, era capaz de ver el rostro de Alegría que era rodeado por un fondo de bellas estrellas fugaces, definitivamente una combinación perfecta. Ahora no podría evitar sonrojarse, ni que su compañera no lo notara. Su compañera sonrió a la par de su rostro sonrosado. Esa era su Alegría, debía siempre sonreír.
-Sabes Tristeza, tú y yo nos parecemos mucho- dijo, aunque la pequeña emoción azul esperaba que continuara diciendo por qué repentinamente la hubo elogiado por su belleza.
-Eso no es cierto- negó…bueno, era vergonzoso tratar de regresar al tema por sí misma, no tenía suficiente valor.
-Claro que sí- Alegría se apoyó solo sobre un brazo, para remarcar lo siguiente de sus palabras- tu cabello y el mío son azules- diciendo esto acarició el cabello de Tristeza- aunque mis ojos son más claros, el color en ambas también es azul- Tristeza solo sentía como la mano de Alegría se trasladó hacía su mejilla, brindándole suaves caricias.
-Aun así, seguimos siendo muy diferentes…y no…no soy para nada bella…- dijo no atreviéndose a seguir mirando a los ojos a su compañera.
-¿Tristeza crees en el amor? ¿Tú crees que las emociones nos podemos enamorar?- preguntó Alegría repentinamente, en voz alta, al parecer desviando el tema, eso entristeció a Tristeza. ¿Pero por qué le preguntaba eso? ¿Acaso no sería que…? ¿Alegría se habría enamorado de alguna de las otras emociones? "No, eso no…" se repitió Tristeza una y otra vez.
-¿Por qué me preguntas eso?- evadió con otra pregunta, repentinamente la cercanía de Alegría le quemaba, le dolía…
-Yo…creo que me enamoré de una de las emociones- habló ambiguamente, casi entrecortada.
Pero eso fue demasiado para la pequeña gotita de Tristeza, algo que repentinamente hundió su mundo. Sintió deseo de llorar. Ella que sentía querer a la emoción alegre, pensar que uno de los otros le arrebataba algo tan valioso, era, era…después de todo la repentina cercanía que tuvo con esa emoción inalcanzable le hizo confundir la situación, se equivocó, no debió pensar que tenía ni siquiera una posibilidad. Con una agilidad que desconocía poseer, se zafó del flanqueo de la otra, y dispuso a correr los más lejos que podía.
Lamentablemente sus pies eran de corto alcance.
-¡Tristeza! ¡¿Qué pasa?!- Alegría le dio alcance y la sujetó por uno de sus brazos.
-¡Déjame!
-¡Tranquilízate! ¡Yo solo quería decirte que…!- fue interrumpida.
-¡No! ¡No quiero oírlo!- gritó vehemente.
-¡Pero Tristeza, para mí es importante…! ¡Yo…!
-¡No Alegría! ¡Tú me gustas! ¡No quiero oírte decir que quieres a alguien más!
Ya estaba, tal vez ahora la dejaba escapar en su propia tristeza, aunque perderse en el encéfalo no sonaba a una mala idea con las cosas tal como habían terminado. Le dio la espalda resignada, dejando escapar su llanto, no esperó respuesta de la chica alegre, puesto que ni siquiera esperaba una, ya conocía la respuesta, ya sabía que iba a ser rechazada, solo, esperaba que la comprendiese, la dejase sola, y no esperase su regreso junto a ella al cuartel general.
Pero unos brazos insistentes la rodearon por el cuello desde atrás, con aprehensión y cierto toque de desesperación.
-No llores- le pidió Alegría.
-No me lo pidas, yo te quiero demasiado, es imposible que no lo haga…
En su lugar y sin saber nada Tristeza…Alegría sentía un regocijo en su interior que no tenía cabida.
Con su cuerpo pequeño y sus emociones frágiles, no pudo evitar ser volteada para quedar frente a Alegría, lo que no comprendía era la insistencia, era algo muy cruel…más no tuvo tiempo de pensarlo mucho, ya que tan pronto como tuvo frente a sí a la otra emoción, Alegría unió sus labios en un rápido pero suave contacto, fue cálido y duro poco más de cinco segundos. Tristeza estaba muy confundida.
Pero ahora que Alegría sabía tenía la atención de su gotita, era momento de decir toda la verdad.
-Yo… ¡Te amo Tristeza!- dijo segura, no diciendo gustar o querer, sino amar- llevo un poco de tiempo queriendo decírtelo, pero no tuve el valor suficiente, al menos no más que tú, que a pesar de estar rota justo ahora, pudiste decirme lo que sentías, eres admirable Tristeza, si tú me hubieses rechazado indirectamente, no sé si a pesar de todo lo te lo hubiese confesado. ¡Y claro que tú eres hermosa! ¡Me he enamorado del ser tan bello que eres! ¿Cómo podría estarlo sino lo fueras?- por las mejillas de Alegría ya corrían lágrimas, definitivamente de felicidad, desde el momento que Tristeza le dijo que la quería- Me gusta todo de ti, eres el ser más tierno que conozco, la forma en cómo te deslizas al suelo en tus decaimientos, tu rostro suave y amplio, donde fácilmente puedo recostarme en ti, la forma en cómo te ocultas en ese cuello de tortuga, tu voz suave y cálida, tu apacible seriedad, tu silencio fortuito donde me escuchas todas mis tonterías, la forma en como me explicas cualquier cosa, tu delicadeza al tratarme…yo…
Fue interrumpida, al ser halada hacia abajo solo para encontrarse con esos labios azules, que apenas y comenzaba a conocer.
-Gracias Alegría, yo también te amo…no tienes idea de lo feliz que soy- ahora las lágrimas en Tristeza eran de alegría (¿?). Le abrazó.
Después de disfrutar un tiempo de calidez, se interrumpió por la petición de la más interactiva.
-P-podemos, be-…besarnos otra vez…- pidió sonrojada hasta las orejas- ya sabes…pronto deberemos regresar el cuartel general, ya no tendremos tanta oportunidad de estar a solas.
-Adelante Alegría, puedes hacer lo que quieras…- dijo inocente.
-No lo digas de esa forma… ¡o no respondo!, ¡porque ahora que sé que nuestros sentimientos son mutuos, no podrás detenerme! …
-Descuida, no planeaba detenerte…
-Bien, cierra tus ojos- pidió Alegría al tiempo que retiraba los lentes del rostro azulado, rodeó con sus brazos a Tristeza por el cuello y se acercó despacio, dispuesta a conocer aquello por lo que Riley fantaseaba tanto.
Sus labios se tocaron suavemente, era una sensación cálida que se esparcía despacio por sus cuerpo hasta encender sus mejillas, y provocarles cosquilleos en el estómago. Alegría presionó un poco más, comenzando a mover un poco su boca, al hacer eso se dio cuenta que la sensación aumentaba, no pudo evitar presionar un poco más a su pareja acercándola más con su abrazo, a la vez que unos pequeños brazos le correspondían y rodeaban su cintura, sin ser la única en buscar más contacto, el beso adquirió cierto ritmo. Gimió ligeramente, cuando en un movimiento atrevido, tristeza mordió leve su labio inferior, que le obligó a abrir su boca, y en su siguiente contacto, juntaron sus lenguas casi de forma involuntaria y con un jadeo repentino, Alegría se alejó un poco, mientras que Tristeza estaba en blanco sin poder discernir lo ocurrido.
Una sensación abrumadora que bajó por sus espaldas y extrañamente se instaló en su vientre inferior.
-E-eso fue…
-…muy extraño.
-…genial- ahora sí que comprendía Riley.
- ¿Eh?
-¡Oh, mi gotita! ¡La próxima vez, llevaremos esto hasta el final! Lástima que por ahora, debemos volver.
-… ¿Cuál es el final?- preguntó temerosa.
Alegría colocó un dedo sobre los labios de Tristeza, y lo beso por encima de ellos.
-Será una sorpresa-dijo en tono seductor, que casi provoca que Tristeza se desmaye.
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Fin
Eso fue todo amigos.
