Nuestra gran familia.
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-Ryo despierta, ya es más de medio día, levántate dormilón- el moreno sacudía al rubio levemente para hacer que se levantara pero al no obtener respuesta decidió usar medidas drásticas.
-RYOTA LEVANTATE YA!- y un almohadazo llego justo a la cara del rubio.
-Mo Aominechi que cruel, ¿Qué horas son?- el rubio se estiraba modorro al haber interrumpido sus horas de sueño. -¿Qué paso?, solo recuerdo haberte dicho que estaba embarazado, estoy embarazado, ¡ESTOY EMBARAZADO!- el oji-dorado empezaba a gritar a más no poder con los ojos de total asombro.
-Estoy embarazado!, estoy embarazado!, estoy embarazado!- había empezado a dar pequeños saltitos en la cama mientras su novio lo miraba con total felicidad.
-Cállate ya y ven aquí- el moreno cogió a su novio del brazo atrayéndolo hacia él.
-Seremos padres Ryo, de un bonito niño con mis ojos-, -Corrección Aominechi es una niña- le contesto su novio seguro
-¿Se puede saber que te asegura que es una niña?- le cuestiono intrigado
-Fácil intuición materna!, es más que obvio que tendremos a una chica- el rubio seguía seguro de sus palabras con orgullo en ellas
-Pues te puedo apostar que es un varón con mi cabello, y estoy seguro de eso- puntualizo el moreno creando una pequeña disputa entre ellos.
-Es una chica testarudo!- -No Ryo, es un chico!- seguían "peleando" ´por ver cuál de los dos tenia la razón
-Sea lo que sea- el rubio bajo la mirada algo apenado-. -Lo vamos a querer mucho ¿cierto?- sus ojos brillaban con un amor infinito en sus pupilas viendo las contrarias azules que le dedicaron una pequeña sonrisa
-Claro amor, lo amaremos mucho, después de todo tenemos experiencia con los niños, hemos cuidado de nuestros sobrinos por mucho tiempo- el peli-azul empezó a levantarse dispuesto a darse una ducha.
-Ven Ryo hay que darnos un baño y salir de la cama de una buena vez- lo jalo ligeramente del baño para dirigirlo al baño en donde una vez más se amarían a más no poder
45 minutos después-
-Ne Daiki, llamemos a los chicos y démosle la noticia, hace mucho que no los vemos, muero de ganas de verlos, anda si ¿puedo llamarlos?, anda por favor anda!- el rubio comenzaba a dar vueltas alrededor del oji-azul que aunque tenía paciencia, esta no era infinita
-Está bien diles que vengan en la noche y que traigan comida-
-Gracias eres el mejor- le dio un beso rápido al moreno mientras iba a tomar el teléfono esta noche tendrían casa llena y se moría de ganas por contarle a sus amigos que pronto vendría un integrante más a la gran familia
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.Esa misma noche-
-Daiki ve a abrir, estoy en el baño!- el grito del rubio lego hasta donde él estaba y como técnicamente estaba tirado en el sillón de la sala la puerta quedaba justo enfrente de ellos.
-Akashi, Atsushi siempre tan puntuales pasen- el moreno se hiso a un lado dejando pasar a su pelirrojo amigo y al gigantesco pelilia.
-Minechin en donde dejo los dulces- el gigante preguntaba con su típica cara mosqueada a pesar de tener casi 24 años y 3 hijos Atsush no dejaba de lado su tono infantil de siempre.
-En la cocina Atsushi ve- no fue el dueño de la casa el que hablo, si no el pequeño pelirrojo con aires de "el mundo es mío", en algún momento de su vida Akashi podría haber causado un pavor increíble incluso en el, pero ahora sus facciones del rostro estaban mas calmadas y transmitía ese aire de mama gallina cuando estaba con su esposo o sus antes mencionados 3 hijos.
-¿En donde dejaste a tu guardería Akashi?- su tono era burlón, a veces era divertido ver a su casi siempre tranquilo amigo sacado de quicio por sus tres hijos, de todos sus amigos Akashi fue el primero en quedar preñado a sus no más ni menos que 19 años, un total irresponsable según su padre, tenia a una niña de aproximadamente 5 años, la cual era una copia ´perfecta de su marido pelilia, le seguía un niño de 3 años con sus rasgos en casi todo el, excepto sus ojos, los cuales eran del mismo color que el gigante, y por ultimo su "no la toques porque te mato" una bebe de no más de 1 año una perfecta copia de el, en todo lo que concierne, ojos, cabellos, rasgos, todo era idéntico a él, lo cual hacía sentirse orgulloso de su niña de ojitos impares, una preciosura a ojos de cualquiera y el moreno debía de admitir que la pequeña hacia que su lado paterno saliera a flote ya que era la más pequeña de todos los hijos de sus amigos, cloro que solo por ahora.
-Callate y ve a abrir- lo miro con sus ojos de diferentes colores haciéndole helar la sangré, okey Akashi seguía manteniendo ese aire de respeto.
-¿Abrir, que quieres decir con eso?- el timbre sonó, claro después de todo era Akashi el que daba la orden, lo cual quería decir que era una orden absoluta.
-Enseguida vuelvo- se paro dejando a sus amigos ya sentados en el sillón grande con el más pequeño sentado encima de su esposo.
-Hola Ahomine, deja pasar que hace frio- el pelirrojo de su misma altura técnicamente lo empujo a un lado para pasar seguido de su pequeño y casi invisible pareja.
-Buenas noches Aomine-kun, hemos traído sushi- una vocecita se escucho a su lado y no puedo evitar dar un brinco de sorpresa, Tetsuya seguía siendo el mismo de siempre.
-Joder Tetsu me has asustado!- el moreno le reprimía al chico por haber "aparecido" de la nada, claro que el llevaba todo el tiempo hay.
-Hola chicos- el rubio saludaba a todos con una sonrisa de oreja a oreja. -¿Todavía no llegan Midorimachi ni Takaochi?
-Ya estamos aquí- la voz seria del peliverde se escucho desde la puerta acompañado de su pelinegro esposo.
-Hola a todos cuanto tiempo- el pelinegro saludo a todos tomando asiento en el asiento libre alado de Atsushi con su esposo acompañándolo tomados de la mano.
Midorima y Takao fueron los segundos en expandir a su familia, con 2 gemelos en su vida, Midorima por fin se había decidido darle la propuesta de matrimonio a su pareja y llevaban un par de meses de casados y dos bellos gemelos de 4 años, niña y niño con ojos azules como los de su madre y cabello de un bello verde oscuro. Siempre alegaban que no querían más hijos que con esos dos estaban bien, eran felices con su familia.
Y por ultimo estaban Kagami y Kuroko con un chico de 2 años fueron los terceros en dar a luz, el chico con cabello rojo y ojos celestes piel pálida y rasgos finos heredados de la madre, y no solo eso sino que el pequeño poseía esa habitual característica de la madre de desaparecer en cualquier instante, incluso el día que nació la enfermera lo "perdió" algo totalmente épico y jamás olvidado por sus padres y amigos que asistieron al parto
Y ya hay todos reunidos fue que la madre decidió fue que la futura madre decidió a hablar
-Chicos Daiki y yo tenemos algo que decirles- lo tomo de la mano y lo jalo a su lado para tener a su pareja a su lado
-Por fin admitirán que Ahomine es el pasivo!- la estupidez humana de kagami hablo por sí sola.
-¿Se van a separar? Te lo dije Midorima me debes dinero!- la voz de Takao también se escucho por el salón junto una que otro –joder pensé que ganaría la apuesta- del peliverde
-Se pueden callar de una jodida vez! – la voz del moreno salió algo irritada por tanta estupidez de sus amigos, era más que obvio que él no era al pasivo de la relación, además ¿Por qué jodidos se separarían? El estúpido de Midorima ya se las pagaría
-No es nada de eso chicos- fue ahora su pareja la que hablo, mucho más calmado que el.
-Felicidades- la voz de Akashi se escucho haciendo un verdadero silencio sepulcral en el salón.
-Gracias Akashichi- el rubio le sonrió algo apenado y con un pequeño sonrojo en las mejillas, que al parecer de Aomine eran adorables.
-Lo que les queremos decir es que- tomo aire para proseguir -¡Vamos a ser papas!-
Las sonrisas y felicitaciones de todo el mundo no se hicieron esperar cuando termino la frase que casi se queda atracada en su garganta.
-Muchas felicidades Kise-kun tu hija será hermosa- el chico fantasma fue el primero en hablar.
-Claro que no Kuroko, es más que obvio que Kise tendrá a un lindo chico!- Takao fue el siguiente en hablar.
-No sean tontos Minechin obviamente procreo a una chica- el gigante hablo mientras seguía comiendo todo lo que encontraba a su lado.
-Ahomine tendrá un chico con su carácter de idiota obviamente- Kagami se metió al debate que sus amigos habían empezado.
-¿Y ustedes chicos que quieren que sea el bebe?- Midorima hablo como la voz de la razón entre tanta estupidez.
-Chica- el rubio contesto rápido
-Chico- el moreno contesto decidido
Y así se paso la noche entre risas por las peleas absurdas de Aomine y Kagami, por los cuchicheos que hacían las madres de las relaciones, por los sonidos del alimento siendo triturado por la boca de Atsushi y por felicidad, felicidad que ahora embargaba a los futuros padres porque sabían que sus amigos siempre estarían hay para ellos.
Claro que no todo es miel sobre hojuelas, y ahora Aomine tenía que enfrentarse a dos peligros capases de arrancarle la cabeza en un segundo
El primer peligro: las hormonas de su rubio chico que estaban dispuestas a sacarle canas verdes.
El segundo peligro y el peor de todos, el monstruo mas malvado de todos que lo único que quería era su cabeza en una lanza, un monstruo más bajita que él, de cabellera rubia y cuerpo esbelto...Su suegra.
