[… …]
[XII]
—L-Loki-sama… E-en serio… Y-ya estoy llena—
—¡Oh vamos, Aiz~! ¡Solo una más~! ¡Ni siquiera estas completamente roja~! ¡Solo una más~! ¡Ji-ji-ji!—
Y retrocediendo ante la figura de la [Goddess] a su delante, quien ya estaba borracha hasta la cabeza debido a su hablar tan disparatado, el hecho que apenas podía ponerse de pie y su rubor hasta las orejas; Eina choco repentinamente contra el muro a sus espaldas maldiciendo de inmediato en su cerebro.
Debió haber corrido hacia la puerta cuando tuvo la oportunidad…
—¡Ji-ji-ji! ¡Ya… te… atrapé~!—
—¡Piedad~!—
Esta era la situación que continuamente se había estado repitiendo en la última media hora entre ambas personajes. Una situación que más se asemejaba al típico juego del gato y el ratón, y que justamente había procedido de otra situación un tanto parecida…
… Esta ultima, será a la cual tendremos que remontarnos para así poder explicaros todos los detalles…
Ya para ponerlos en contexto…
Con Finn y todo su grupo ya habiendo abandonado la hacienda, con dirección obvia hacia el [Labyrinth] del 10º Piso; Eina había sido invitada a la fuerza a una especie de brindis con la [Goddess] de la familia. Un brindis al que tuvo que ceder, ya que Loki no la dejaba escapar por más que lo intentara.
Nada del otro mundo… Una pequeña celebración para conmemorar esta ultima semana en al cual se habían vuelto sumamente cercanas, según Loki-sama…
Si es que cuestionar los problemas internos de una familia y dar cierta misión afuera de los reglamentos de la [Guild], fuera de alguna manera un tipo de socialización; claro esta…
Sin embargo, poco pudo oponerse Eina cuando Loki saco repentinamente un lote completo del famoso vino de Soma; poniendo cada una de las diez cajas sobre una de las mesas del enorme salón en el que se encontraban, ubicada en la esquina frontal izquierda, justo al frente del largo panel de vidrio que conectaba con el exterior a forma de extensa ventana; dándole también una sonrisa ladina.
Eina solo pudo permitirse suspirar mentalmente, en contraste de la satisfactoria expresión de Loki; quien ya empezaba a desempacar las botellas con vivacidad. Tenía todo el día libre, y ciertamente no tenía ningún plan importante para hoy además de darle la encomienda del [Labyrinth] a la familia; así que no le veía problema si se servía una sola copa.
Y así empezaron los problemas…
Bebiéndose de una copa mientras que la [Goddess] una botella completa, terminando casi al mismo tiempo por cada ronda que hacían; para luego repentinamente la pelirroja sacara otra botella de otra de los cajones, y empezara a obligar a la [Half Elf] a beber otra más; Eina no evito reprimirse a creer que había caído en una especie de trampa.
Era como un ciclo sin fin…
Al principio ella no opuso resistencia. Es más, ella misma se servía su propia copa sin que Loki dijera nada, para acto seguido bebieran como cuales camaradas, chocando sus respectivas porciones de vino.
Ella bebía con tranquilidad, a la vez que la [Mischief Goddess] tragaba sin pudor desde la propia boca de la botella. Casi como si quisiera igualarla en términos de beber, a pesar de no servirse las mismas cantidades.
Todo continuó normal y tranquilo. Incluso se habían tomado las libertades de contarse algunas bromas y chistes más una que otra anécdota en el paso, y ya que Eina tenía ciertamente el resto del día libre, debido a ciertos asuntos del pasado que la obligaron a no visitar a la [Loki Familia] en horas de trabajo, en especial para atender temas correspondientes a la [Guild]; ella se lo pasaba de maravilla junto a la líder principal de la familia.
Hasta que de repente… Sucedió lo inevitable…
… Ella no pudo preverse adecuadamente para lo que iba a ocurrir…
Oh… El horror…
Justo en mitad de su quinceava copa; ¿Qué podía decir? Soma será un dios no muy capacitado, y evidentemente flojo, pero vaya que si sabía hacer vinos; Loki repentinamente se sintió algo mareada.
Demasiado mareada… Incluso para los estandartes normales de un dios…
Eina solamente pudo detenerse a mitad de su trago, intentado preguntarle que es lo que le pasaba; cuando de inmediato la pelirroja se arrodillo contra el suelo, agarrándose fuertemente el estomago y balbuceando incoherencias. No sin antes arrojar y destrozar su respectiva botella contra el suelo, desparramando todo su interior lleno de vino…
Eina comenzó a preocuparse. Algo malo le estaba pasando a Loki y una cierta clarividencia del futuro; más como una visión de su sexto sentido; le advirtió de que corriera lo más rápido posible de aquel lugar sin mirar atrás, antes de que las cosas empeoraran…
Tantas horas y días seguidos de puro registro hacia los [Adventurers], y como estos actuaban cuando metían la pata o desobedecían sus consejos; la hicieron desarrollar cierto sentido para así poder prever las consecuencias futuras de lo que uno de sus poscristos pudieran llegar a hacer. Y así evitar el desastre antes de que ocurriera…
… En especial con cierto [Adventurer] novato y de apariencia de cómo de conejo…
Como era lógico, ella no hizo eso. Fue en contra de su sexto sentido y empezó a verificar a la [Goddess] dándole un par de palmadas en la espalda.
Seguramente había sido por el vino… El vino de Soma era conocido por ser fácilmente influenciable incluso entre los dioses. Por eso mismo, ella se había tomado siempre las molestias de beberlo en pequeños sorbos, para así contrarrestar el poder genérico del líquido.
Fue por eso que mientras le daba sus ciertas atenciones a Loki; pensando que había sufrido alguna clase de pasmo por demasiado alcohol; Eina no pudo notar como esta misma levantaba su cabeza con desosiego, mirándola desde abajo junto a un par de ojos de remolinos…
Fue demasiado tarde para cuando se dio cuenta…
Loki de repente se había abalanzado contra ella, tumbándola al suelo junto a un grito de su parte, y terminara abrazándola con fuerza a alrededor de sus brazos.
—¡L-Loki-sama!—
—¡Oh~, Aiz! ¡Qué bueno que regresaste! ¡Ya era hora de que vinieras directamente a mí y aceptaras tomar una copa de vino conmigo!—
—¿Eh?—
Si… Ella la había confundido por Aiz Wallenstein… Todo debido a la borrachera que ahora mismo nublaba toda su cabeza.
Eina no pudo evitar sacar una sonrisa nerviosa.
¿Con que así era ver a una [Goddess] borracha, eh?
En efecto, era algo divertido de ver…
Pero, pasando varios minutos en la misma pose y empezando a retorcerse debido al gran acercamiento que Loki le estaba dando con su abrazo; en especial con enrollar también sus piernas en torno a su cintura cuando intento despegarse de ella. La Tulle apenas pudo mantener su firmeza personal y mental, mientras el aliento fisiológico y el calor corporal de la [Goddess] empezaba a transmitírsele.
Esto se estaba poniendo extremadamente incomodo… Y la inquietud empezaba a carcomerla con cada movimiento que daba con tal de conseguir su libertad, y como Loki se aferraba a ella con todavía más fuerza, tocándola sin querer en varios puntos interpersonales.
El sonrojo fue tal en su cuerpo, que no pensó muy bien sus posibilidades de escapar de aquella situación, que se fue con lo primero que se le vino a la mente.
—¡Hahaha~ ha haha~ Hahaha~ ha Hahaha~ Haha~!—
Y cuando vio su oportunidad de escape, Eina la aprovecho sin dudarlo; saliendo por fin del apretado abrazo de oso que Loki le estaba dando. Retrocediendo un par de metros de ella, mientras recuperaba el aliento.
Tuvo que darle literalmente cosquillas para que la liberara, al ver como la fuerza bruta no iba a dar resultado. Loki era mas fuerte de lo que parecía a simple vista.
Varios respiros de su parte le devolvieron el color natural a su cuerpo…
Se sintió verdaderamente algo inquieta al haberle hecho eso a una divinidad, pero no tuvo otra opción más que esa si no quería seguir siendo abrazado efusivamente por Loki; y quedar aun más apegada a ella de lo que unas simples conocidas deberían estarlo…
Además… Toda angustia fue borrada de su sistema cuando la pelirroja, que seguía revolcándose en el suelo apretándose sus costados con jovialidad infantil; se detuvo súbitamente mirándola desde su posición y le dijo las siguientes palabras con cierta alegría.
—¡Vaya, vaya! ¡Que traviesa, Aiz-kun! ¡Pensar que querías hacerle eso a tu Diosa detrás de esa mascara tuya! ¡Mi turno!—
Esta vez, un color azul se coloreo en la cara de Eina, quien empezaba a retroceder a medida que Loki se le acercaba, ya una vez levantada, extendiendo sus brazos hacia ella; más en especifico en sus zonas privadas.
¿Pero que había hecho?
—¡L-Loki-sama! ¡Por favor, deténgase! ¡LOKI-SAMA~!—
Y así comenzó el desastre… Eina tuvo que repasar internamente todos sus respetos incondicionales hacia la [Goddess] que le perseguía sin descanso, para así esta no abusara de su cuerpo en un estado catatónico. Era una situación divertida vista desde cierto punto de vista, pero a ella le empezó a verdaderamente asustar, cuando en una de sus atrapadas, Loki le intentó dar a escondidas un beso de labios.
¡Por los dioses!
Así siguió durante unos quince minutos, escapando por toda la casa y revolcando sin igual, siendo atrapada desde vez en cuando en nuevo abrazo de oso; para luego volver a escaparse con un par de cosquilleos. No fue hasta cuando en una de esas, Loki por fin se permitió parar y recuperar algo de su cordura.
—Ya veo… Creo que como el vino por fin hizo que confesara mis sentimientos, necesito darte vino para así tu liberes los tuyos. ¡Ven aquí, Aiz! ¡Te obligare a tomar aunque sea lo último que haga!—
Aiz seguramente hubiera reaccionado de alguna forma violenta y le hubiera dado un golpe en la cabeza para así se detuviera de enseguida. Después de todo, Loki era ese tipo de persona a la cual se la podía parar con solo algo de dolor justo cuando estaba apunto de hacer una locura.
Lo había visto múltiples veces cuando ella intento sobrepasarse con la [Adventurer].
Pero…
… Eina no podía hacer eso. Simplemente no podía sobrepasar más allá de un par de cosquilleos, el respeto que les tenía a los dioses como Loki. Y ciertamente un golpe, estaba afuera de sus límites.
Y viendo la vacilación de Aiz a golpearla o detenerla; según desde la perspectiva de Loki; viendo como esta no la lastimaba como siempre hacía cada vez que decía ese tipo de frases, la [Mischief Goddess] lo malinterpretó como una aceptación sumisa.
—¡Lo sabia! ¡Si me amas! ¡Siempre lo supe! ¡Vamos y bebamos juntas! ¡Así por fin podrás decirme tus sentimientos y aceptarme!—
Y arrojándose sobre ella, esta vez con una botella entre sus brazos; con la firme intención de cuando la atrapará la obligara a beber hasta quedar tuerta; nuevamente se inició una persecución en la que Eina solo podía lagrimear cómicamente.
—¡Piedad~!—
Toda la entre-sala y las habitaciones a su alrededor fueron completamente revueltas como cual tornado. Múltiples muebles y jarrones fueron volteados y destrozados; las cortinas y camas terminaron por ser rasgadas; y las puertas acabaron derivadas cuando Eina se encerraba en ellas y Loki las derribaba con un par de patadas.
Así se siguió por media hora más, hasta que Eina por fin fue acorralada como cual animal en una de las esquinas al no ser capaz de infligir daño en una [Goddess].
Cubierta de sudor y toda su ropa arrugada y desencajada, casi como cual ratón, Eina solamente dejo escapar múltiples exhalaciones junto a la transpiración que escurría por todo su cuerpo; mientras Loki se acercaba cada vez mas, con pasos lentos y depredadores, apuntándola con aquella botella de vino lista para obligarla a beberla.
—¡Ji-ji-ji! ¡Ya… te… atrapé~!—
—¡Piedad~!—
Si alguien de [Guild] la viera en esa forma, o siquiera alguno de sus conocidos la observaran en esa situación, se burlarían de ella por el resto de sus vidas. La estoica y muy seria Eina se iría de sus mentes, para ser reemplazada por la Eina actual. Nerviosa y ciertamente asustada hasta la medula por la violación que iba a sufrir cuando Loki la emborrachara.
Por eso ultimo…
Con toda su voluntad de no acabar en esa situación…
Por primera vez en su vida…
Eina renunció a sus principios y se abalanzó contra una diosa mientras gritaba llena de disculpas…
… Todo era por un bien mayor…
… Tampoco a Loki le hubiera gustado descubrir lo que estaba apunto de hacer, ¿Verdad?…
—¡Lo siento~!—
Gritó la [Half Elf] arrojándose repentinamente contra Loki, y que para acto seguido ambas cayeran al suelo; con la [Goddess] boca arriba y la espalda fuertemente sometida en la alfombra, y Eina sobre ella.
Loki se había paralizado momentáneamente por aquella arremetida y aquel grito; no habiéndolo esperado para nada; por lo que no pudo anticipar aquella acción a tiempo y cayó directamente al suelo sin oposición alguna.
Estando notoriamente sorprendida, pero esta vez con un rubor en su cara, la [Goddess] dejó rodar la botella por el suelo después de caer, empezando a forcejear contra Eina; quien a su vez y con rapidez agarraba los múltiples pedazos de tira de las cortinas, que estaban desperdigadas por todo el suelo alfombrado.
—¡Lo siento~!—
Loki solo pudo intentar resistirse por poco tiempo, antes de quedar completamente a la merced de Eina.
—¡Aiz~! ¡Ah~! ¡¿Pero que estas haciendo?! ¡Oh, vaya~! ¡No sabia que gustaba este tipo de cosas, Aiz! ¡Vaya que eres traviesa!—
—¡Lo siento~!—
Vergüenza escurría por toda su cara mientras continuaba con su labor. Un poderoso ardor y picazón de remordimiento la recorrió por todo su cuerpo mientras continuaba con su labor, restringiendo los brazos de la [Goddess] contra su propia espalda. Un ardor que se seguramente la seguiría hasta la muerte; y una picazón que sin importar cuantas veces se la rascara, jamás desaparecería.
¡Por los dioses! ¡Perdónenme!
Y esquivando ágilmente las últimas resistencias de Loki, quien intentaba detenerla con cierta diversión, Eina termino su trabajo en pocos minutos. No estaba para nada orgullosa por lo que había hecho, es más, sentía una sensación de remordimiento cada vez más creciente por cada segundo que pasaba…
… Pero era la única opción viable a detener a Loki-sama, del tremendo error que estaba apunto de hacer…
Si que era una suerte que ella no estuviera lo suficientemente ebria para que usara sus poderes divinos y escapar de su situación actual en su estado no conciente, y como consecuencia la exiliaran de regreso al [Heaven]… Ella no quería para nada ser la causante de una desintegración familiar solo porque no pudo aceptar darle su cuerpo a una diosa.
¡Cualquiera hubiera hecho lo mismo en su lugar! ¡No se atrevan a juzgar! ¡Ustedes no saben nada!
Y viendo como la figura de Loki se retorcía en sus ataduras, estando atada de muñecas y codos con un par de esposas de tela improvisadas, junto también a cada uno de sus dedos enrollados entre sí, para que no pudiera desatarse, usando pequeñas y delgadas tiras; siendo lo mismo en sus muslos, rodillas y tobillos, solo que esta vez con más líneas de restricciones; Eina solo pudo suspirar en alivio desplomándose sobre el suelo.
¿Pero que es lo que había hecho?
¿Cómo siquiera había llegado a esta situación?
Oh… La culpa… quema~…
Y mientras se miraba las manos a la vez que daba unos cuantos respiros de cansancio, la [Half Elf] empezó a relajarse por instinto luego de tumbarse por completo en la alfombra a su debajo. Todo eso, al mismo tiempo que Loki forcejeaba contra sus restricciones con sonidos peculiarmente raros…
Respiraciones profundas y llenas de aprenhensión recorrieron todo el ser Eina, tratando de quitarse aquella culpa absoluta por lo acaba de hacer, y la carcomía como cual parasito a la sangre de su huésped.
Aquella acción la seguiría hasta el final de sus días. Hasta el último aliento en este mundo e incluso en su tumba…
Eina continúo mirando el rojizo techo del salón en el que se encontraba, para después empezara a levantarse lentamente del suelo.
Ya se había lamentado lo suficiente… No era momento de retroceder o dar marcha atrás… Si ella ya estaba condenada, al menos sería una condenada digna y firme…
Y con esos pensamientos ciertamente optimistas en su mente, y los ruidos pusilánimes de la [Goddess] a su detrás; la Tulle se levanto por completo seguido de acomodarse sus gafas con decencia y sacudirse un poco el polvo de sus ropas…
Justo en ese mismo instante, Loki empezó con sus fantasías en carne propia, mientras se movía de un lado para el otro como cual gusano.
—¡Oh, Aiz~! ¡Vaya que si sabes como tratar a una Diosa! ¡Quiero más de este amor incondicional que me estas dando! ¡Vamos no tengas vergüenza y dame más! ¡Aiz~!… ¿Eh?… ¿A dónde vas?… ¡Aiz~! ¡No me abandones cuando estoy tan…!—
Eina solamente la ignoro centrándose en mirar sus lamentos más adelante; al mismo tiempo que cerraba la puerta del baño a sus espaldas, siendo esa la única habitación en no haber sido derribada por la [Goddess], amortiguando significativamente los gritos de Loki que la seguían incitando…
Ya una vez en el baño, Eina se permitió suspirar una vez más en frustración y rendición, para acto seguido apoyarse con fuerza en la puerta de entrada, resbalándose a través de ella hasta lograr sentarse en el suelo; abrazándose como cual bolita y hundiendo su cara entre sus rodillas.
Se sentía sucia…
Pasaron un par de minutos en lo que continuo en aquella posición, antes de levantarse esta vez con la cabeza fría y empezara a desvestirse agarrando una de las toallas colgadas en los percheros; y abrir el grifo de la ducha dispuesta a darse un merecido baño.
Si que se sentía sucia…
Múltiples pensamientos pasaron por su mente a la vez que las gotas de agua chocaban contra su frente y cabello. Pensamientos que si bien no iban al caso, la ayudaban a relajarse de cierta manera y a dejar ir todos aquellos arrepentimientos sobre el pecado divino que acababa de cometer.
Memorias de su pasado infantil la consumieron mientras agarraba uno de los tantos jabones de una peculiar repisa de mármol, ubicada en la esquina frontal derecha de la ducha; memorias de su llegada a [Orario] y de cómo se había unido a la [Guild] junto a su primer día como administradora, al mismo tiempo que se restregaba el cuerpo con la espuma envolviéndola…
Memorias de cierto [Adventurer] de cabellos blancos…
… Un silencio se formó, siendo solo la caída del agua el único ruido vigente en el baño… Para luego una sonrisa reconfortante se formara en sus labios…
Luego de otra media hora en la que por fin pudo lavarse completamente y sacarse toda culpa por medio del agua que bajaba por todo su cuerpo, Eina salió del baño ya vestida con su ropa planchada; había una planchadora en el baño, pero que funcional; terminando de secarse el cabello con la toalla.
Se dirigió hacia la sala a ver si Loki-sama ya se había puesto cuerda…
—¡Vaya que te tardaste, Aiz! ¡Ya creía que nunca regresarías y me hubiera dejado plantada con todas estas emociones que tengo adentro de mí ser! Pero ahora que regresaste… ¡¿Por qué no retomamos lo que dejamos pendiente, eh?! ¿¡Que te parece!? ¡No afloje ninguna de las ataduras que me pusiste! ¡No querría arruinar tu trabajo, además de que están tan apretadas que no puedo siquiera liberar aunque quisiera! ¡¿Dónde aprendiste a atar así?! ¡Vaya que si eres una exper…! ¡Mph~!—
Ya no pudo aguantarlo más. Si iba a ir al [Hell] por todo lo que había echo, al menos lo haría sin que alguien la avergonzara más.
Fue por eso, que amordazando a Loki con la última tira que quedaba sin usar, luego de rellenar su boca para así no pudiera articular ninguna sola palabra más; Eina dejo salir una sonrisa tranquilizadora dirigiéndose hacia uno de los ventanales con unos pasos relajados.
—¡Mph~! ¡Mh~ Mph! ¡Mpph~! ¡Mh~! ¡Phm~ Mph~! ¡MPH~ MPH~ MPH~!—
E ignorando a la [Goddess] que se revolcaba sin descanso en el suelo, la [Half Elf] solamente se irguió cantando una suave melodía que escuchaba desde niña, sirviéndose una ultima copa de vino de la botella que había dejado rodar Loki.
Viendo como el vino caía sin chistar sobre el cristal, a la par que miraba a toda [Orario] a través del ventanal, Eina solamente comenzó a beber guardando una paz serena en su interior. A contraste de los bullicios a sus espaldas.
Paz… Paz interior al fin…
Eina cerró los ojos con lentitud mientras el vino se deslizaba por su garganta, e ignorando todo a su alrededor, ella se consumió en su mundo para cuando por fin termino su copa.
Planes futuros vinieron a su cabeza.
Dejaría la copa y botella en su lugar… Acomodaría todo lo destruido en el hogar de la [Loki Familia]… Se iría para su casa cuando se asegurara de que Loki no se liberara en un buen tiempo y no se lastimara intentando soltarse; tal vez tendría que atarla a una silla… Se desplomaría sobre su cómoda cama y se arrojaría los brazos de Morfeo para por fin descansar…
Al día siguiente, iría a trabajar olvidando todo lo que pasó el día de hoy. Y ya con el informe que le daría el escuadrón de Loki, ya por fin podría reunirse con su [Adventurer] favorito notificándole las buenas nuevas…
Si… Definitivamente haría eso…
Y abriendo los ojos lista para hacer cada una de las cosas de las que se propuso, Eina ensancho una sonrisa al mismo tiempo que dejaba su copa sobre la mesa…
Todo eso, mientras se encontraba con un par de ojos rojos a través del vidrio…
—¿Eh?—
Ojos de un [Adventurer] que ella conocía muy bien y que caían junto a su cuerpo al detrás del ventanal a una velocidad alarmante.
Eina no pudo contener su impresión y shock masivos, cuando aquellos ojos se fueron de su vista luego de unos instantes, bajando por todos los pisos a su debajo con una velocidad de relámpago. Un borrón blanco junto a vagos rasgos, fueron lo único que pudo apreciar completamente antes de dejar caer su propia copa contra el suelo y que esta se desparejara en varios pedazos…
Aquellos ojos no eran los únicos factores que en la mente de Eina se grabaron, ni siquiera cuando Bell le devolvió la mirada por solo unos milisegundos, dándole una mirada vacía y llena de bestialidad sin escrúpulos… Sino también un par de objetos que colgaban desde su cabeza…
¿Por que Bell tenia orejas de conejo?
Ella pronto se plasmo sobre el vidrio después de perderlo de vista, y apreció como un cráter se formaba en el lugar paradójico donde Bell hubiera caído.
Una sensación se apodero del corazón de Eina. Algo malo estaba apunto de pasar…
Y comenzando a correr hacia la puerta de salida alistando su chaqueta colgada en uno de los lados adversos del sofá caído, Eina se preparó para salir cuando de repente un hecho aún importante se le vino a la cabeza.
Ella solamente se adentró en uno de las habitaciones subyacentes, alistando un par de sabanas rasgadas.
—¡MPH~ MPH~ MPH~! ¡MPH~ MPH~ MPH~!—
Y ya cerrando las puertas a su detrás; después de asegurar perfectamente, de pies a cabeza, a Loki en una de las sillas intactas en medio de su salón principal y reforzar su mordaza para así no atraiga a nadie con sus gritos; Eina rápidamente se aceleró hacia el elevador del final del pasillo, comenzando a presionar repetidas veces el botón de la primera planta.
Luego buscaría una forma de disculparse personalmente con Loki. Ahora debía averiguar lo que estaba pasando y asegurar que Bell no hubiera cometido otra de sus estupideces infantiles.
Ella después de todo… Era su representante…
[XIII]
El aire sofocante consumía todo el salón. La asfixia y el calor, junto a las brasas que seguían ardiendo en la fría y dura piedra del suelo y las paredes circulares; rodeaban todo el campo de batalla en el cual, los conocidos como la [Sword Princess] y el [Watchdog of the Old Lords], batallaron sin descanso durante la ultima media hora.
Marcas de garras que derretían la roca, y choques ardientes dignos de un martillo fraguado, abarcaban por completo el lugar. Eso, más los ataques lineales de una atípica espada de filo alargado, que sobrepasaban los arañazos de un lado.
Eran los restos de un infierno incandescente. Residuos de un feroz combate, en el cual solo uno saldría vivo. Y aquel fue, el que ahora mismo se encontraba parado sobre el cadáver del otro, sacando su arma del cráneo del animal canino.
Aiz solamente mantuvo su expresión tangible y vacía; aún cuando vio como el perro ardiente y bestial se desintegraba en unas cenizas oscuras, ella no se inmuto ante lo sucedido.
—Que decepción…—
—Ya, Bete… Debes de admitir que el monstruo fue más difícil de lo que habías esperado. Incluso trataste de ir a ayudar a Aiz cuando casi fue consumida por aquel vomito de lava…—
—Esos poros de sabia y esos montículos de fuego facilitaron mucho el combate, Tiona… Fue decepcionante y punto…—
—Mira a este…—
—¡Ya, ya! Dejen de pelear. El monstruo ya esta muerto y su piedra mágica recolectada. Digna de un monstruo de Lv. 3 si me lo preguntan— Finn solamente dijo mientras admiraba la gran piedra cristalina que abarcaba en completo su mano, casi del tamaño de su cabeza —¡Aiz! ¿El monstruo dejo caer algo más?—
E ignorando la pelea entre la [Amazoness] y el [Werewolf], Aiz solamente asintió mientras levantaba del suelo; en medio de todo el polvo ennegrecido; una especie de gema estrellada de un color rojo oscuro y un centro amarrillo.
El combate en sí fue sencillo. Los ataques efusivos e instantáneos, como aquella embestida de cabeza del [Level Boss], fueron sin duda muy creativos y difíciles de esquivar. Pero con el nivel actual de Aiz y su nueva velocidad adquirida, los esquivo con demasiada facilidad, dándole también el tiempo suficiente para contraatacarlo con golpes en su hocico.
Lo que Bete había dicho era cierto. Los poros dorados que rodeaban sus rodillas, patas y hocico habían facilitado demasiado las cosas. Cada vez que destruía una, una especie de explosión de lava se producía y el canino quedaba de rodillas sumamente herido y desprotegido.
Aiz se sentía algo decepcionada por el nivel del monstruo, pero aun así le dio el crédito por haberla sorprendido más de una vez, en especial cuando casi le agarró con la guardia baja con aquellos mordiscos repetitivos que expedían olas de fuego y esos largos arañazos junto a extensas llamaradas.
Finn tenía razón… Aquel perro si se merecía ser un Lv.3.
Y levantándose en sus rodillas después de levantar aquella extraña gema; de lo que parecía, si estaba segura, sangre coagulada; se acerco hacia su líder alcanzándole dicho objeto.
El [Pallum] solo la agarro con ojos curiosos y una sonrisa en su rostro.
—Que interesante. Los monstruos de este lugar si que adoran estar relacionados con la sangre…—
Los monstruos que desparramaban chorros de sangre como si nada cuando le acuchillaban, y las múltiples debilidades que poseían en relación a punto vitales de recorrido de arterias; eran prueba de eso…
Más esta gema, que aquel [Level Boss] había dejado, le dieron al rubio mucho que pensar.
Pero hasta mientras… La guardaría y le notificaría de todo a su [Goddess] cuando regresaran a la superficie.
—¡Riveria, Tione!— Llamó haciendo que Aiz solo volteara su cabeza hacia el otro lado del salón, viendo como las dos salían de una especie de pasaje subterráneo contrario a la entrada principal, con la [Elf] al frente —¿Encontraron algo?—
—Una nueva puerta y una especie de elevador se encuentran al final del pasillo, Finn. Posiblemente lleva a un nuevo piso subterráneo. Y calculando la distancia que hasta ahora bajamos, seguramente al mismo nivel que el 11º Piso—
—¡Es una locura, no! ¡Este lugar no solo es enorme, sino también es un atajo entre pisos!—
En eso tenía razón la [Amazoness], más cuando los monstruos no se regeneraban después de haberles sido extraídas sus respectivas piedras.
Este lugar podría ser fácilmente convertido en un puesto de aventureros en el cual los novatos podían asentarse y regular la entrada entre los [Pisos Superiores] y los [Intermedios]. Ya no se les haría tan complicado llegar hasta este piso y luego regresar [Orario] con posibilidades de muerte, si había una zona segura más cercana además de la del 18º.
Además… Con otro pasaje a un piso más abajo, y lo más probable, a otros cuantos más… Fácilmente esto podría ser un atajo para entrar y regresar en las expediciones largas a los [Pisos Inferiores], siendo que los pasadizos y salas eran lo suficientemente enormes para albergar a al menos unas cincuenta personas.
… Esto sería interesante…
—¡Muy bien! ¡Alístense y prepárense! ¡Esto nos tomará un par de horas extra!—
No sabían con certeza cuantos pisos internos tenía este [Labyrinth], o cuanto más se extendería hasta abajo… Pero era seguro que, mientras más se adentraran, más nuevos monstruos se encontrarían junto a nuevos tesoros.
Aquel [Adventurer] Cranel y aquella [Supporter] solamente habían recorrido el 1º Entrepiso de este lugar, y con el [Level Boss] todavía vivo cuando llegaron, demostraba de que nunca habían llegado al 2º Entrepiso… Así que desde ahora en adelante, todo seria nuevo…
Finn ensanchó una sonrisa. Si el jefe en este piso era de un Lv. 3… ¿Como serían los demás?…
Vaya que este lugar era interesante…
Con aquella puerta que podían fácilmente resistir un golpe de Tiona en su estado [Berserk], y con varios mecanismos que activaban y desactivaban ya sea esa puerta u otros pasajes a lo largo de los demás pisos internos; este lugar a futuro era una zona perfecta para convertirse en una base.
La [Loki Familia] ya reclamarían el 1º y 2º Entrepiso. Después de todo, ellos ya habían limpiando a la totalidad y merecían algo de la parte del control de este lugar.
La [Hestia Familia] podía quedarse con algo del 1º Entrepiso, unos cuantos salones y pasadizos subterráneos; en especial los llenos de agua putrefacta. Aquel [Adventurer] había eliminado en primera a la mayoría de los monstruos del lugar, y les había avisado sobre este descubrimiento del siglo.
Él y su [Goddess] se llevarían algo en el bolsillo, pero todo lo demás debajo de aquí… Sería de ellos… Ellos habían derrotado al jefe, así que se quedarían con este salón y unos cuantos más a su detrás, que sumaban los salones que ellos mismo habían despejado; el resto sería para la [Guild] y/o diferentes familias que se unieran…
Ya resuelto esos asuntos… Claro, omitiendo la parte de los asuntos burocráticos que se los dejaría obviamente a Loki-sama… Era hora…
Hora de aventura…
—¡Vamos!—
Y dando la orden para seguir avanzando hacia el elevador, con todo su equipo a su detrás caminado a su margen, el equipo de Loki se adentró en el nuevo pasillo oscuro, listos para enfrentarse a desconocidos peligros.
Bete, Tione y Tiona lo seguían con una sonrisa en los rostros, listos para la nueva acción.
Riveria caminaba con una mirada inexpresiva, pero apretando ligeramente su bastón preparada para reaccionar ante lo inesperado.
Y Aiz… Ella solamente se sumió en sus pensamientos debido a la tristeza de no poder haber salido de ese [Labyrinth] rápidamente, y de seguro perderse otro par de horas más en todo esto…
Ella hubiera querido salir de esto rápido. Le hubiera gustado de una vez terminar con este asunto y contactarse lo más rápido con aquel [Adventurer], para comenzar de una vez a interrogarlo sobre su secreto.
Sin embargo… Ella solo pudo suspirar mentalmente con exasperación.
Los sentimientos de ansiedad sobre aquel lugar ya habían desaparecido hace tiempo, cuando derroto a aquel monstruo de piso; y si bien ahora sentía solo una frustración irremediable, ella debía seguir a su líder sin chistar nada.
Que decepción…
Aiz simplemente siguió caminando, continúo con sus pasos que solamente hacían eco por todo aquel lugar ya vacío y desocupado de toda vida, pasando de una buena vez la mediana salida de piedra que daba paso al elevador; preparada para volver a soportar esa dolorosa ansiedad que la carcomía internamente y sin parar, hasta que llegara la hora de salir de aquel lugar.
Hasta que de repente…
Ella se detuvo…
Se congelo en su lugar deteniéndose en sus pasos, junto al rítmico eco que estos producían. Y justo cuando su equipo había subido al elevador a su frente, listos para pisar la losa de presión en su centro, ella se mantuvo completamente quieta volteando rápidamente su cabeza hacia atrás…
Ella permanecía congelada…
—¿Aiz? ¿Qué pasa?—
E ignorando las voces de sus compañeros que la cuestionaban, mirándola con sus cejas crispadas y entrecerradas en confusión; ella solamente se quedó congelada en su lugar mientras una ligera e imperceptible nimbo se aglomeraba al alrededor de su cabeza. Una pequeña y traslucida nube azulada, cubierta de numerosas franjas rojas y negras, y de un brillo prácticamente astral; empezó a rodear su cráneo ante la enorme presión que comenzó a ejercerse sobre su cráneo.
Pensamientos y memorias repentinas junto susurros ininteligibles, se rodearon cerca de su oído. Al mismo tiempo que aquella nube desaparecía, incrustándose en su cerebro.
Memorias… Que no eran las suyas…
Su cerebro pareció apretarse como cual torniquete… Aquella especie de nebulosa cósmica se centro al conjunto de su cerebro, luego de haber atravesado dicha caja ósea.… Sus ojos se contraían sin cesar, haciendo que apretara los dientes… Esas memorias impersonales, se adentraban sin su consentimiento en su consciencia…
Pensamientos y recuerdos se forzaron en su encéfalo, haciendo que llevara ambos brazos a su cabeza en un intento de apaciguar aquel dolor. Todo ante los gritos de duda y perplejidad, que comenzaron a acercarse hacia sus espaldas cuando la rubia comenzó a arrodillarse…
Era como si un cerebro extra se hubiera agregado a su cráneo…
¿O acaso eran ojos?…
Pronto… Todo empezó a serle transmitido…
Recuerdos de cómo su abuelo le sonreía prometiéndole jamas abandonarlo… De su anhelo y deseo de encontrarse con una chica en el [Dungeon] y que esta se enamorara de él, como tal encuentro predeterminado… De su miedo y temores al enfrentarse a un enemigo invencible para él, y ser rescatado por una [Adventurer] como aquel encuentro, solo que al revés… De sus ambiciones de crecimiento al querer ser digno de estar al lado de aquella mujer, y de cómo esas ambiciones lo llevaron a casi morir más de una vez… De su traición a manos de una confiable compañera y de cómo la salvo en el momento más inoportuno, esta vez solo por su amistad en vez de un deseo infantil…
… De sueños y pesadillas junto a hadas de luz, que lo guiaban en mitad de la oscuridad… De cómo encontró su amado tesoro y se fue perdiendo de poco a poco en su locura…
… De cómo, desde ese instante… Perdió su humanidad para siempre…
Aiz contuvo su respiración todo ese tiempo, dejando a las memorias recorrer sus nervios al no poder contenerlas o si quiera detenerlas.
Ella lo había visto todo. Cada uno de los momentos clave de aquel [Adventurer] de cabellos blancos, y de como los había experimentado.
Todo desde su perspectiva…
Y dejando escapar una gran exhalación, la [Sword Princess] por fin volvió a la realidad después de un minuto completo de su aturdimiento. Y viendo las caras curiosas y completamente centradas en su figura, de sus queridos compañeros que la habían rodeado cubriéndola con sus brazos sobre sus propios hombros, en una especie de confortamiento… Aiz Wallenstein simplemente desvío la mirada hacía un punto en específico…
… Comenzando a correr sin ningún desdén, con dirección opuesta a la de los gritos de sus compañeros de equipo… Con dirección a la salida de aquel [Labyrinth] y hacia la superficie de [Orario].
—¡Aiz!—
No sabía porque aquellos recuerdos se habían adentrado en su ser. No sabía porque esencialmente después de haber derrotado a aquel [Boss Level], las memorias de aquel peliblanco en particular se transmitieron en su cerebro. No sabía porque ella fue la única que pudo verlos y sentirlos como si fueran suyos, cuando claramente no era la única al haber entrado a aquel salón…
Pero lo que si sabía, era que algo malo le estaba pasando a Bell Cranel. Algo que fue producto de aquella misteriosa y nueva zona, y de esa Espada Luz de Plata…
Algo que de seguro ya había pasado, y que se llevaría la vida de muchos otros a un inevitable final…
Tenía que llegar rápido… Antes de que Bell hiciera algo de lo que se arrepentiría toda la vida y detenerlo si era necesario…
Ella se lo debía…
[XIV]
—Ya es demasiado tarde…— Dijo Lili con la vista pegada a la lejana ventana del exterior, vislumbrando las delgas ráfagas de luz que esta emitía; estando todavía sentada y apegada a su cama, sin siquiera mover un solo músculo de sus piernas o cintura —¿Cuándo llegará ese idiota?—
La [Pallum] simplemente entre-bajo su cabeza y mirada cuando seguidamente una nueva hora fue marcada en el gigantesco reloj de la ciudad, resonando por toda [Orario] con su clásico y burdo campaneo.
Ella no pudo evitar soltar un suspiro.
Si bien hace no menos de unas cuantas horas, ella había sido herida de forma casi mortal por un monstruo de gran nivel y rematada por un montón de escombros; actualmente ya con la ayuda del [Healing Center], se había recuperado sustancialmente. Permitiéndole hacer acciones no mayores, como sentarse erguidamente o mover los brazos sin riesgos a reabrir sus heridas.
Los sanadores de la [Guild] ya la habían examinado a fondo y dicho de forma completa, el resto de su tratamiento. Lo único que tendría que evitar, era hacer movimientos fuertes o rápidos y tomar una que otra vitamina para así calmarse cuando sintiera alguna clase de dolor.
La magia de curación era en sí el pico de la medicina contemporánea, y si tenía que esperar por lo menos unas semanas para así recuperarse en la totalidad; solo demostraba el gran daño físico y constitucional que había recibido.
Entrar en ese [Labyrinth] fue un gran error; eso se repetía mental y constantemente la Arde. Y si, habían conseguido un gran repertorio de tesoros y artículos de valor en peso de oro, y alguno que otro [Botín] nuevo y desconocido; como aquellos platillos de platino repletos hasta el fondo de sangre, que misteriosamente flotaba en forma de humo, creando una calavera en su interior; fue solamente por pura mera suerte o un milagro del cielo.
Pudieron haber muerto en cualquier zona de aquel lugar… Que ella hubiera quedado parapléjica era solamente prueba de eso…
En esencia, lo único que habían conseguido del [Labyrinth] era de un lado, una cantidad considerable de dinero, y del otro, un montón de artículos sin ningún valor real, hasta que los regatearan en alguna tienda de la ciudad.
Teniendo ella solamente como recompensa final…
… Una espera inédita de su compañero; junto a la gran preocupación que le había hecho pasar; una postración durante días en una cama, y un enfermizo calambre en la espalda.
Lili no pudo evitar volver a emitir un suspiro.
Aunque ella aún creía que había sido completamente su culpa; con respecto a no haberle advertido o contrariado ni siquiera un poco, con respecto a adentrarse en aquel [Labyrinth]; ya no tenía nada más rebatir cuando llegó a un acuerdo de mutua responsabilidad con el [Adventurer].
Y hablando del Rey de Roma…
—Idiota…—
Si bien Bell nunca le había prometido volver a visitarla esa misma mañana, era de lógico pensamiento que aquel inocente pequeño lo haría a primera hora, en especial si era solo un día después del accidente.
Es más, cualquier persona en su sano juicio, visitaría a su amiga cuando esta se accidentaba. Incluso vendrían un par de días seguidos.
—¿Estará ocupado?—
Esa era la única explicación lógica a la que la [Pallum] podía llegar.
Bueno… Esa y…
Y que técnicamente se había pasado tres días seguidos más sus noches adjuntas, cuidándola y velando por su despertar sin siquiera pegar el ojo en todo ese tiempo; y que seguramente estuviera demasiado cansado para volver a venir después de su gran adrenalina al verla despertar.
Lili solo contuvo un nuevo suspiro en el interior de su boca, ante aquella respuesta tan obvia.
¿Pero qué era lo que le pasaba? ¿Por qué desde que fue salvada hace no menos de una semana, esperaba más reacciones y acciones a su persona de parte de Bell?
Estaba ciertamente confundida, y una gran variedad de sentimientos se arremolinaban al alrededor de su cabeza con tal de llegar a una respuesta lógica a esas preguntas…
Sentimientos que si bien no lograba identificar del todo, sabía muy bien que eran clave a la identificación de sus soluciones…
Emociones, que cada una de ellas, tenían que ver específicamente con su compañero de ojos rojos y cabellos blancos…
¿Acaso ella…?
Y sacudiendo repentinamente su cabeza con fuerza, al mismo tiempo que enredaba sus brazos al alrededor de su cráneo, agitándolo de un lado para el otro sin reparo alguno; todo al haber sentido como su rostro se enrojecía al solo pensar en tal posibilidad; Lili comenzó a negar mental y continuamente en el interior de su cerebro, tratando de borrar aquella ridícula pregunta de su ser…
… No debía ser posible, era altamente inconcebible que aquello pasara…
Y dando un pequeño brinco en su lugar en medio de su auto-vergüenza; provocando que se retorciera momentáneamente en un plausible dolor debido al brusco movimiento adyacente en sus extremidades inferiores; la [Pallum] por fin pudo obligarse a olvidar y a reprimir aquellas inadmisibles sensaciones, que hacían que su corazón palpitara con fuerza y su cerebro se nublara…
Un completo silencio reinó en el lugar por un par de minutos.
Ya con su mente totalmente despejada, y todo su cuerpo relajado lo suficiente para que volviera en un corto y relativo tiempo a su color natural; Lili comenzó abruptamente a revisar sus recuerdos con respecto a lo que había logrado sacar de aquel, ya varias veces mencionado, [Labyrinth]; ya dejando de lado aquel factor que la hacia muy vulnerable, sentimentalmente hablando, al Cranel…
… Todo con tal de olvidar de una vez por todas, aquel absurdo pensamiento…
Haciendo recuento de todos y cada uno de los artículos a lo que ella había puesto mano; como aquellos platillos de plata, las numerosas baratijas de oro de los cadáveres momificados de esos sarcófagos, y el par tan peculiar de armas que había recogido; la Arde no pudo evitar sentirse algo inquieta al recordar como Eina le había confiscado su mochila, prometiendo devolvérsela después de investigar más a fondo dichos artículos, y que le dieran de alta en el [Healing Center].
Ella particularmente no estaba muy entusiasmada o apresurada en recuperar aquellos objetos. Pero sin duda serian de inmenso valor para así saldar la deuda que le debía a Bell.
Por eso había hecho tal cosa, ¿no?
No podía permitirse irse con las manos vacías después de todo lo que habían pasado.
Es más… Si lograba sobrarle algo de aquel dineral, una buena porción si hacía muy bien los cálculos de a lo que podía llegar a obtener con aquellas chucherías de oro; podía fácilmente utilizarlo para de una buena vez, salirse de la [Soma Familia] e irse con Be…
Y cubriendo de nuevo su rostro enrojecido con sus brazos, a la vez que comenzaba a agitarse por el enorme comentario vergonzoso que estaba apunto de hacer; Lili volvió a retorcerse de dolor cuando sus piernas no pudieron soportar los brincos bruscos que daba en su desden.
Suspirando en resignación, un segundo silencio volvió a consumir la habitación.
No pienses en eso…
No pienses en eso…
No pienses en eso…
… e irse con la [Hestia Familia].
Prefería mil veces estar en una familia empobrecida de solo tres miembros, que estar un solo día más en aquella farsa de familia de cuarta.
Prefería quedar nuevamente en la calle, si eso significaba tener buenos compañeros y amigos a los cuales poder acudir cuando estuviera necesitada; que simplemente sufrir el día a día por los actos negligentes de su [God], a manos de sus propios compañeros, y todo por aquel vino de porquería…
Prefería…
… Prefería estar con Bell y Hestia-sama, los únicos que le mostraron amabilidad y cuidado, que con aquellos desgraciados, buenos para nada…
… Y escuchándose de repente una nueva hora por toda la ciudad. Una nueva hora en la que ella continuaba sola y sin la visita de nadie en particular, con aquel clásico sonido zumbando por sus oídos sin parar. Lili se sumió en una momentánea tristeza mientras las continuas campanadas se seguían escuchando con su bien amado ruido, azotando toda la ciudad con desvelo.
La [Pallum] solamente pudo centrarse en el sonido de aquellas campanadas, mientras poco a poco su cerebro se cerraba a su alrededor, tratando de concentrarse en su calma. Oyendo como con cada segundo que pasaba, los sonidos de los campaneos sin cesar se hacían más notables…
… Es más. Con cada campaneo, estas se escuchaban cada vez más cerca, como si aquellos tintineos peculiares la llamaran y la sumergieran cada vez en sus pensamientos…
… Más cerca…
… Demasiado cerca…
Lili apenas tuvo tiempo para reaccionar, cuando una repentina explosión de humo, polvo y escombros asolaron su habitación lateralmente, destruyendo sin piedad todo el muro por el que antes miraba la ventana; cubriendo con una pesada nube de polvareda toda la habitación.
Lili empezó a toser suavemente tratando de quitarse el polvo de la nariz y boca; que se le había adentrado hasta lo profundo de sus orificios, al exhalar por mero reflejo ante tal acontecimiento; cuando con uno de sus ojos logro ver el causante de la catástrofe que puso a todo el [Healing Center] en estado de alerta…
La [Pallum] pudo reconocerla a primera vista, y a pesar de la aún creciente capa gris que la rodeaba sin vacilación, ella aún pudo divisarla perfectamente. La distinguió sin equivocación, y eso era porque técnicamente había estado viviendo en la ciudad desde que nació y había ido a verla más de una vez en una de sus escapadas de su familia…
Era la campana de la torre de la ciudad…
Con aquel grabado tan especial por todo su contorno, aquellos bordes de rajaduras tan características a sus extremos, y aquella úvula simétricamente cuadrada…
Completamente abollada y destruida actualmente, casi como si alguien o algo la hubieran golpeado con fuerza. Siendo arrojada hacia el centro de su habitación, a solo unos cuantos metros de su cama, quedando completamente grabada en el suelo de su habitación.
Y eso que la torre del campanario estaba a dos kilómetros del [Healing Center]…
Lili quedo en estado de petrificación cuando de forma repentina, un rugido bestial resonó por toda [Orario]…
—¡ARGH~!—
No tenia idea de lo que estaba pasando, pero Lili no pudo pensar más cuando otra repentina nube de escombros junto a otro estallido se asentó en el edifico, producto de un gigantesco pedazo de concreto azotado contra la infraestructura externa de los muros del edificio.
Lili; quien estaba tratando de levantarse y salir de aquel infierno, a pesar del gran dolor que comenzaba a sentir por todo su cuerpo debido a la presión que a si misma se ejercía; solo pudo rezar a que Bell, estuviera donde estuviera, se encontrara a salvo. Eso, mientras con fuerte tos se balanceaba a fuera de la cama, cayendo de bruces contra el suelo cuando otro colosal escombro fue arrojado contra el edificio.
Siendo esta vez como punto de choque, su propia cama. Destruyéndola en astillas junto a un enorme cráter formándose en su suelo… Menos mal que pudo prevenir el ataque…
—¡¿Pero que esta pasando aquí?!—
Gritó Lili, con espasmos de dolor en sus piernas debido a los repentinos movimientos que estaba haciendo, empezando a arrastrarse con sus pocas fuerzas hacia la puerta en busca de alguna ayuda medica…
Nuevamente el rugido de un monstruo fue la única respuesta ante sus oídos, antes que otro escombro se plasmara contra el edifico, y ella fuera cubierta por otra neblina de polvo…
[XV]
No importa cuanta piel humana se sobrepongan…
No importa cuanto se esmeraran en actuar como seres humanos…
No importa las veces que fingieran llorar o gritar de miedo…
Nunca podrían borrar ese olor que los caracterizaba… Ese olor que dejaba bien claro que es lo que eran… Aquel olor que él se adoctrino en aprender, y así diferenciarlos en mitad de los inocentes…
No importa cuanto intentaran defenderse entre sí, fingiendo cooperación y razonamiento humano…
No importa cuanta sinceridad o clemencia aparentaran pedir…
No importa las veces que disimularan su sed de sangre reemplazándola por rostros de terror falsos…
… Él los reconocería… Y los destrozaría como las bestias que eran…
… Bestias sedientas de sangre…
Astutas e inteligentes… Tanto para disfrazarse como niños y adultos, y mezclarse entre la población… Tanto para simular emociones humanas y sentimientos mortales…
… Tanto para engañar a los pobres e inocentes corderos a su alrededor, y los pusieran en su contra como los lobos sagaces que eran…
Pero él podía sentirlas… Él era el único que podía reconocerlas entre toda la muchedumbre… Podía olerlas con solo su nariz como cual néctar a las abejas…
Él se había adentrado en el infierno para así poder oler como ellas… Se había adentrado en la misma nada solamente para poder pensar como ellas y así reconocerlas en mitad de sus cacerías…
Ellas nunca escaparían de él…
Él las cazaría sin cesar…
No importaba cuanto tiempo le tomara… Él las encontraría y las asesinaría antes que estas asesinan a alguien más…
Y con su amada Espada Luz de Plata, él se aseguraría de darles ese destino que les correspondía…
Es por eso que él era quien era… Ese era su único propósito y misión…
Él era un [Adventurer]…
El era un [Hero]…
Él era un…
… [Hunter]…
Y como todos ellos, él solo cumpliría con su trabajo… Ya sea por gusto o profesión, o quizás ambos…
Este día, Bell Cranel se une a la cacería…
—¡Midori, atrás de ti!—
Y gritando el [Adventurer] con fuerte y desesperada voz, estirando su brazo hacia su lejana compañera con la leve ilusión de poder alcanzarla antes que aquel monstruo; Cardovan corrió con todas sus fuerzas con su espada en mano hacia la susodicha, cuando de repente una sombra se puso atrás de ella, cubriéndola en sombras.
—¡Midori!—
Fue inútil…
La llamada Midori apenas pudo reaccionar a tiempo, tratando de levantar su propia espada de duelo hacia sus espaldas; para acto seguido un fuerte corte se grabara en su cuello, haciendo que la sangre se salpicara como cual chorro sobre los cabellos transparentes del monstruo en su detrás.
Oh… La dulce sangre…
—¡AGH~!—
Gritó Bell con tal potencia infrahumana, antes de que con sus garras termina el acto que su amada espada no pudo, debido al grosor del cuello de la bestia a su delante; haciendo que con solo un movimiento, la cabeza pelinegra de la [Adventurer] volara hacia el cielo…
Todo bajo la mirada impotente de su compañero…
La última mirada que se pudo registrar en el rostro de la llamada Midori, simplemente fue una de terror absoluto…
Cardovan apretó los dientes en furia, cambiando de repente su trayectoria objetivo hacia el monstruo que seguía saboreando las gotas de sangre en el aire, con su mirada.
—¡Desgraciado!—
—¡AGH~!—
Y esquivando con un simple deslizamiento a la derecha, el ataque que aquel [Adventurer] masculino le había lanzado junto a todo su cuerpo en modo de bengala; Bell simplemente lanzó un segundo ataque diagonal hacia su segunda presa, viendo todo a perfecta cámara lenta.
Se permitió suprimir su resignación cuando su espada se encontró con la de su oponente, cuando su intento de rebanarle el brazo se vio frustrado…
Manejar dos espadas sería complicado…
—¡AH~!—
—¡AGH~!—
Ambos gritos se confundieron a medida que reajustaban sus poses, acabando a solo un metro de separación.
Bell contraatacó rápidamente con un deslizamiento diagonal izquierda hacia el [Adventurer], mientras este simplemente lo bloqueaba con una de sus espadas, y con la otra le intentaba penetrar desde su lado opuesto. Siendo este ultimo ataque, bloqueado por la mismísima empuñadura de plata de la espada, que el Cranel había retraído junto a su brazo.
Volviendo al principio, Cardovan simplemente continúo su ataque intentando esta vez desde otro ángulo…
Múltiples chispas salpicaron la plaza en la que combatían, donde los variados cuerpos de otras personas descuartizadas se encontraban en cada rincón de la misma.
Un notable silencio los consumía, siendo solo el chocar de las armas el único ruido que hacia eco por todo el lugar…
No fue hace menos de una media hora, que aquel monstruo había arribado en [Orario] y empezó a sembrar el caos por todas las calles que pasaba; y ya decenas de personas habían perecido bajo sus garras.
Nadie sabía de donde había emergido, si por la entrada al [Dungeon] o simplemente había llegado de los bosques después de misteriosamente haber sorteado los muros de la ciudad. La más factible era la primera, debido a que según el informe de muchos civiles, ese fue el lugar de primer contacto con el monstruo.
Ya una decena de [Adventurers] se habían enfrentado contra él. Y con las principales familias más poderosas en una especie de expedición mutua a los [Pisos Inferiores], mientras que la [Loki Familia] cumplían una clase de misión en el 10º Piso; solamente quedaban los [Adventurers] de la superficie para hacerle frente.
Mensajeros de todo tipo fueron enviados hacia dichos grupos cuando notaron que aquel monstruo superaba ampliamente y en conjunto a varios de los [Adventurers] restantes en la ciudad.
Y cada uno de ellos, era de Lv. 2.
Actualmente, con toda la ciudad en caída a la destrucción y en estado de alerta masiva; ya que aquel monstruo era realmente veloz y rápido a la hora de saltar por cada distrito de la ciudad, simplemente para buscar más victimas cuando hubo terminado en el anterior; los [Adventurers] solo podían resistir hasta que un [Adventurer] del suficiente nivel llegara, y se encargara del monstruo.
Algo que era difícil. En especial cuando era de enfrentarse con él frente a frente, puesto a su enorme habilidad en el combate cuerpo a cuerpo y su gran habilidad con aquella espada que traía.
Sin embargo… Con Cardovan enfrentándose cara a cara contra aquel monstruo, siendo él solo un Lv. 3 pudo comprobar que aquellas últimas especulaciones eran falsas.
El monstruo era fuerte, eso no había duda. Más cuando pudo destruir con solo un brazo todo el campanario del centro, y arrojarla hasta el otro distrito retrato como cual bala, con solo un lanzamiento.
Era veloz y rápido, vaya que sí. Con aquellas enormes y peludas patas de conejo si que era considerablemente veloz, saltando de un lado para el otro sin descontrol y así atacar a sus enemigos desde sus puntos ciegos. Y poseyendo unos reflejos sorprendentes, gracias aquellos bigotes suyos y orejas larguiruchas que sobresalían de su cabeza. Que colara más de una vez en su espalda, y lograra despistar a Midori; quien era una Lv. 2 sumamente entrenada; era prueba de eso.
Que era hábil cuerpo a cuerpo, y en el manejo de su espada… Bueno, si con hábil se refería a que apenas conocía los conocimientos básicos de la postura y ataques efusivos típicos de las claymore, y dar unos bloqueos gruesos y lentos; simplemente usando su velocidad y fuerza bruta para tapar aquellos defectos con bastantes parches…
Entonces, si. Era "hábil"…
Cardovan sabía que aquel monstruo podía ser fácilmente considerado un Lv. 3 y habitar los [Pisos Intermedios] desde el 20º, si se lo proponía. Que él pudiera pelear contra el en una justa igualada, en la que ninguno lograba herirse mortalmente y solamente se rasgaban superficialmente con sus armas, era solamente por su propio nivel y gran habilidad con sus [Alfanjes].
Cada vez que lograba bloquear uno de sus ataques pesados con el propósito de partirlo en dos, y atacaba con rapidez en uno de sus costados desprotegidos; el monstruo rápidamente intercedía su ataque con un solo movimiento de su brazo haciendo que el mango de plata de la espada lo interrumpiera o usaba su propia garra libre para detenerlo.
Su piel era sumamente dura para tener aquella apariencia de conejo. Con todo ese pelaje blanco y esponjoso cubriendo su espalda, piernas, antebrazos y cuello, uno esperaría que fueran sus puntos débiles y fáciles de acceder.
Más fue su sorpresa cuando fácilmente pudo resistir el apuñalamiento de una lanza de acero reforzado de un [Adventurer] de Lv. 2, y la estocada de un [Espadón] de cuchilla entreverada de otro del mismo nivel.
Si hubiera salvado a Midori, ella pudo haber utilizado su propia magia de viento y así distraerlo lo suficiente para que él pudiera buscar alguna piel sensible por todo su cuerpo. Ya empezaba a quedarse sin opciones cada vez que lograba tocarlo con sus armas, y solamente dejaba cortes de navaja en su cuerpo.
Hasta ahora, solo tenia que valerse con su [Abnormal Resistance], [Intense Heat] y [Reaction Speed], mientras esperaba la ayuda de otros [Adventurers]. Que, viendo las calles ya vacías y el silencio que envolvía toda la plaza, era de suponer que no estaban lejos de llegar.
—¡AH~!—
Y arrojándose de nuevo hacia el monstruo que nuevamente había dejado un punto abierto al ataque, Cardovan lanzó de nuevo una estocada directa al estomago desprotegido del conejo humanoide, que esta vez puso una cara de amago al no estar en una posición adecuada para volver a bloquearla.
Una oportunidad…
Sonriendo levemente, el [Adventurer] simplemente continúo su ataque, mientras esquivaba sin dificultades la espada plateada en un nuevo ataque diagonal, insertando de una tajada toda la hoja de su [Alfanje] en la carne del monstruo.
—¡AHGH~!—
Atravesándolo de lado a lado, y con los gritos del monstruo como música para sus oídos, Cardovan se dispuso a continuar su arremetida contra el desgraciado que había asesinado a su compañera.
Sin embargo… Ninguno de sus brazos acato su orden…
Notando como su espada no respondía a sus órdenes, y su otro brazo se sentía ligeramente vacío; Cardovan dirigió su mirada hacia ambas extremidades a la vez que veía la sonrisa dientuda del conejo y sus sangrientos ojos a través de la sangre que lo salpicaba sin cesar.
Había caído en su trampa…
Habiéndose dejado apuñalar en el estomago para así agarrar su brazo izquierdo con su poderosa garra envuelta en su muñeca y en la empuñadura de la espada; y cortando de un mordisco el brazo derecho cuando el [Adventurer] intento dar su típico segundo golpe y dejo un hueco en su defensa al no poder mover su otro brazo o siquiera retroceder debido al fuerte agarre…
Bell dejo bien en claro el grado de racionalidad que poseía, cuando dejo parapléjico al [Adventurer] a su delante, y que con un simple rotura de muñeca, le arrancó de raíz su mano izquierda; haciendo que ambas espadas quedaran sin su amo a expensas suyas.
Él no era bestia como él… Él no era un idiota o una sangre caliente como ellos… Si tenía que recibir un apuñalamiento para así acabar con la vida de su oponente, él estaba dispuesto a recibirlo…
Bell solo miro con una sonrisa la mirada en shock de Cardovan, antes de que con un levantamiento rápido de su querida Luz de Plata, le cortara de un tajo la cabeza.
Los ojos llenos de angustia fue lo último que supo de él… Más su cuerpo cayendo inerte en la fría piedra.
El peliblanco solo pudo ampliar su sonrisa…
—Sigh… Sigh… Sigh…—
Y respirando entrecortadamente, a la vez que se quitaba el arma de aquella repulsiva bestia de su abdomen y la dejara caer contra el suelo junto a su gemela; Bell se estiró el cuello en unos cuantos crackeos, antes de dar un leve vistazo a sus alrededores.
Un completo vacío lo rodeo. Ningún ruido a más de unas cuadras se registró en sus orejas. Él era el único santo en mitad de toda la plaza y seguramente en unos kilómetros a la redonda.
Bell solamente amplío su sonrisa. Sino había ya bestias por estos lares era hora de pasar al siguiente distrito…
Y arrodillándose con potencia acumulada, observando como sus patas creaban unas cuantas grietas en la grava debajo de él, Bell dio un repentino y poderoso salto de conejo, saliendo disparado como cual bala hacia el amplio cielo…
Viendo a toda [Orario] desde arriba, con esos ojos llenos de ira roja y su olfato inconfundible; Bell ya había planeado su siguiente destino al distinguir la almágana de bestias reunidas en sus interiores.
Con dirección a la Calle Suroeste, cayendo rápidamente junto al viento que rasgaba su pelaje blanco por todo su cuerpo; con sus patas de conejo cubriendo toda su zona inferior desde la cintura para abajo, y un garra de bestia blanquecina a forma de brazo derecho; y su cabello alargado empapado de sangre…
Bell aterrizo con su espada levantada y partiendo a una cruenta bestia al azar, que tuvo el infortunio de estar en su punto de aterrizaje; hundiendo su arma en el fornido cráter deforme a sus pies.
Estaba listo para buscar nuevas bestias a las que dar su final…
—¡AGH~!—
Y con aquel grito, Bell se arremolino contra los inocentes civiles que habían intentado huir en vano del monstruo; pensando que no iba a poder alcanzarlos al estar al otro lado de la ciudad; descuartizándolos sin piedad…
Bell solamente arrugo su sonrisa cuando un grupo de [Adventurers] se lanzaron contra él, saliendo de en mitad de la población.
Oh… La dulce sangre…
Basta para volver loco a un hombre…
[XVI]
Y corriendo sin cesar a través de las múltiples calles angostas, esquivando con cierta dificultad a las diversas personas que se le avecinaban en sentido contrario; Eina se apresuró con aún más velocidad chocando repetidas veces contra los demás transeúntes, cuando sin previo aviso otro pedazo de concreto se estrello con vigor en uno de los lados del camino, provocando que toda la gente gritara con aun más fuerza y se apresuraran como cuales animales acorralados, dándole más problemas al avanzar.
Con dirección a la Calle Suroeste, la última zona en la que se registró la aparición de un monstruo con apariencia de conejo, la [Half Elf] continúo corriendo a medida que la población asustada le hacía retroceder, junto a la espesa nube de polvo que la cubría sin reparo, haciéndola entrecerrar levemente los ojos y toser de manera continua.
Más ella, aún continuo con su avanzar sin detenerse ni un solo segundo.
No podía ser él…
No debía ser él…
Todo menos él…
Un sentimiento para nada amigable se había registrado en el corazón de la representante de la [Guild], cuando aquellos rumores se esparcieron como cual pólvora por toda la ciudad, desde el primer atentado en la [Babel Tower].
Durante la última media hora, después de haber salido de la [Babel Tower] a toda maquina, Eina había estado corriendo por toda la ciudad guiándose a modo de la huida de la población y los rumores constantes de los [Adventurers] con los que se topaba, hacia la dirección del causante de todo aquel embrollo.
El miedo y la desesperación se grabaron en su corazón a medida que pasaban los segundos. Un miedo que por más que se negaba a confirmar, trataba con todas sus fuerzas de apagar al no creer lo que había visto.
Bell Cranel…
Aquel inocente [Adventurer] de solo unos catorce años…
Con una sonrisa para nada maliciosa o intenciones egoístas en todo su ser…
… Era imposible que él fuera aquel monstruo que había visto caer de la [Babel Tower]…
Incluso si traía su tradicional chaqueta marrón a modo de capa, completamente desgarrada desde adentro para afuera…
Era imposible que fuera él…
Incluso si poseía aquellos ojos rojos y cabellos blancos, tan característicos en su apariencia genérica como en aquella bestia demacrada…
Era imposible que fuera él…
Incluso si oscilaba aquella enorme y larga espada de plata, aquella arma que sacó de aquel [Labyrinth] luego de haberse adentrado imprudentemente en él, y había negado cualquier apartamiento de ella…
¡Por más quieran dioses! ¡Que no sea él!
Y esquivando a la última de las personas aglomeradas en la huida general de la calle Suroeste, Eina estiro tanto como pudieron sus piernas respirando con esfuerzo y vitalidad repetidas veces, tratando de llegar primero aquella escena y confirmar sus dudas.
Más cuando se topo desde el otro lado opuesto a Hestia-sama, no supo que pensar…
Ambas se detuvieron a solo unos metros de la una de la otra, justo al lado opuesto de las dos esquinas de una nueva ramificación que llevaba a la entrada de la Calle Suroeste. Completamente paralizadas y recuperando el aliento perdido, ambas personajes solamente se miraron con ojos llenos de duda y expectación.
Ninguna dijo nada, y no tuvo que decir nada cuando el cuerpo de un [Adventurer] paso entre medio de ambas, chocando estrepitosamente y sin piedad contra el muro de una casa, al lado refractario de la calle. Atravesándola de lado a lado, junto a una pequeña explosión externa de su cuerpo, que llenó de sangre el lugar de impacto.
Eina suprimió un grito cuando Hestia sin vacilar se adentro en la calle por donde había sido arrojado aquel pobre desventurado, llamando el nombre del causante de todo esto.
Eina tuvo que reprimir su corazón, cuando por instinto, la siguió en el interior de la calle…
Sus temores habían sido confirmados…
—¡BELL~!—
Ella quería creer que era otro. Quería creer que aquella [Goddess] se había confundido de niño, y estaba llamando innocuamente a aquel monstruo de pelaje blanco que terminaba de decapitar al último de sus adversarios.
Él volteo lentamente… Casi como cual figura de terror de las crónicas recelosas… Y cuando se volteo por completo mostrándole aquellos ojos rojos dignos de una bestia…
Aquellos ojos rojos que nunca olvidaría… Eina solo pudo decir una sola cosa…
—¿B-Bell?—
Pero que a diferencia de la primera vez que lo había conocido, de la primera vez que él vino a pedirle ayuda en los primeros pisos del [Dungeon], con aquella sonrisa inocente y mirada de niño…
Todo eso fue reemplazado por la visión que tenia actualmente en frente…
De aquel monstruo y dientes puntiagudos que sobresalían de sus labios. Con ese par de orejas de conejo que combinaban de una manera siniestra con su largo cabello blanco, que cubría toda su frente y un raspón de sus ojos. Con aquella nariz alargada y delgados bigotes que cubrían sus mejillas, como si fueran la invitación a un mal chiste hacia su antigua apariencia…
Todo menos ese rostro tan característico de él, que les rugía sin control…
—¡ARGH~!—
¿Pero que era lo que había pasado?
¿Cómo pudo suceder esto?
¿Por qué…?
¿Por… qué…?
Eina no pudo soportarlo más y unas diminutas lágrimas se resbalaron sin ton ni son ante la vista frente a ella. Su querido [Adventurer] había sido completamente eliminado de la faz de la tierra, y fue reemplazado por aquel monstruo a su delante.
¿Había sido por su culpa? ¿Acaso no había sido lo suficientemente cuidadosa sobre él?
Eina simplemente continúo con sus lamentos internos, ignorando los alaridos sin pudor que Bell les estaba lanzando… Eso, mientras Hestia, quien había permanecido a su lado durante sus lloriqueos; sin vacilar ni un solo momento simplemente comenzó a caminar hacia el.
Hacia aquel monstruo…
Eina no pudo reaccionar a tiempo, justo cuando Hestia gritó…
—¡Bell! ¡Detente ahora mismo!—
El conejo monstruo simplemente se concentro en ella con aquellos ojos de furia incandescente. Ambos sostuvieron sus miradas un par de segundos, antes de que Bell le gritara con saliva escurriendo de su hocico deforme, y con todo se arrojara hacia ella, arremetiendo como cual animal. Hestia simplemente cerró los ojos afrontando el destino frente a ella.
—¡ARGH~!—
Eina simplemente pudo ver como Hestia se paraba frente al monstruo extendiendo sus brazos. Sin vacilar o dudar de que su hijo en algún momento de lucidez se forzaría a detenerse y volviera en si. Como en aquellas historias trágicas y llenas de pesar…
Eina no pudo evitar respirar con cierto aire de burla inocente hacia sus acciones.
Bell simplemente descendió su enorme espada lista para cortar en dos aquel monstruo cuadrúpedo a su delante, que se había atrevido a ponerse frente a su delante. Mientras con sus dientes dejaba salir su saliva con una expresión de su ira.
Su mente estaba completamente nublada en el afán de su [Guidance]…
Solo su objetivo y propósito se manifestaba frente a él, mientras el [Cosmos] lo guiaba a través de su oscuridad interior…
No había temblor en sus brazos…
Y a solo unos centímetros de que su espada se incrustara en la cabeza de Hestia…
Él se detuvo…
Sus brazos temblaron…
Todo se congelo, y mientras Hestia seguía respirando con naturalidad y sin siquiera abrir los ojos esperando lo que tenía que esperar.
Al ver que nada pasaba, ella simplemente abrió los ojos lista para recibir al lloroso Bell que seguiría arrodillándose en el piso.
Solo que a su frente estaba una [Half Elf] con su brazo totalmente atravesado por la espada a su delante, mientras con el otro abrazaba desde el frente a Bell, justo en su abdomen lleno de heridas punzantes.
Hestia solamente abrió los ojos como cual platos…
—H-Hestia-sama… Ayúdeme… por favor…—
—¡ARGH~!—
Bell grito en ira y resignación, antes de que con un movimiento sacara su espada del brazo de Eina, y la soltara en el suelo ya no pudiendo aguantar su peso y manejar, debido al temblar de sus dedos.
Eina no se inmuto ante la sangre que corría desde su codo, sin detenerse en abrazarlo y apretando los dientes; antes de que Hestia la ayudara sosteniendo el otro brazo de Bell en una ayuda de detenerlo.
Bell empezó a rugir sin control, tratando de apartar los recuerdos que su cabeza le obligaba a rememorar, y que por ende, lo detenían a la totalidad y lo retorcían en su agonía.
—B-Bell… po-por favor… Vu-vuelve—
—Bell…—
Las voces que se adentraban sin compasión en su cerebro, hicieron que aquel monstruo conejo se arrodillara en sus piernas de bestia y con su mano libre se sostuviera el cráneo apretándolo con tal fuerza que lograba sacarse sangre, con sus uñas incrustándose en su cabeza.
Toda clase de cosas pasaban por su mente mientras aquellas voces seguían replicándole…
… Su primera aventura…
… Su primera reprimenda…
… Su primera amistad…
… Su primera misión…
Todo pasó a través de su cabeza y en un momento de vacilación, él empezó a articular las únicas palabras que podía su cordura momentáneamente reunir.
—H-Hestia-sama… E-Eina-san—
—¡Bell!—
Gritaron ambas con tal alegría en sus corazones, antes de que con un nuevo sacudir, Bell volviera gritar hacia el cielo intentando librarse de su agarre, apuntando tentativamente sus dedos hacia el mango de la [Silverlight Sword] que lo llamaba como cual eco. Exigiéndole no dejarse engañar y que acabara rápido con aquellas bestias que lo retenían.
Hestia rápidamente agarro la espada soltando así el brazo de Bell; alejándola del todo de su presencia; quien seguía siendo sostenido por Eina, y que solo por su cordura no la desollaba desde su posición tan comprometida y se dejaba manipular por ella.
—¡Bell! ¡Debes resistir su llamado! ¡Debes oponerte a ella!—
Bell continuo gritando en su agonía, y en compás de esa, sus dedos afilados se seguían hundiéndose en su cráneo.
Eina aguantaba todo lo que podía, pero ella incluso podía sentir como Bell todavía más se perdía en su locura nuevamente, haciendo que él empezara a patalear sin siquiera importarle que estuviera allí o fuera a lastimarla.
Ella apretó aun más los dientes cuando sus brazos lentamente se erguían hacia su lado, y el peso de Bell comenzaba a presionarla. Aun así, nunca dejo de retenerlo.
Bell se siguió retorciendo hasta que en un momento de completa parálisis, él simplemente dejo salir un par de palabras.
No había tiempo… Él podía sentirlo… Aun sin la espada a su lado, él se perdiera nuevamente en la oscuridad y se dejaría guiar por aquella luz que lo envolvía… Era inevitable, ya no había vuelta atrás para él… Pronto él volvería a caer en su bestialidad que creía ser su nueva forma, y decapitaría a sus amigas confundiéndolas con monstruos.
Solo había una solución… Una solución que lo detendría para siempre, y lo detuviera de una para todas, la masacre que él había comenzado…
Y prediciendo que Hestia no la podría hacer, debido a su gran adoración hacia él; algo que ella siempre repetía por cada día que compartió junto a ella; solo le quedaba el sentido de responsabilidad de la [Guild] y hacia [Orario] de Eina para cumplir de una vez con el fin.
Él dejo escapar su último respiro coherente.
—M-mátame…—
—-… ¿Qué?—
Dijo Eina con shock, no creyendo haber escuchado bien.
—Mátame…—
Dijo esta vez con voz más clara, inclinando levemente su cabeza, y dejando expuesta su nuca desprotegida por su pelo.
—No…—
Eina empezó a llorar ante tal petición. Hestia simplemente se congeló al también oír aquello.
—¡MÁTAME!— Gritó Bell con tal fuerza, que hizo que Eina se tambaleara también en sus rodillas —¡MÁTAME!—
—¡NO!—
No podía hacerlo… Simplemente no podía.
Y Bell perdiéndose nuevamente en sus ojos rojos, al ver como su única salida de aquel calvario se había desvanecido. Bell simplemente sonrío como con su única sonrisa viendo la cara llorosa de Eina.
—Lo siento…—
Eina apenas dejó escapar un suspiro, antes de que sentiría de repente un malestar en su estomago…
Y siendo levantada por tal fuerza, ella dejo escapar una tos de sangre al ver lo que había pasado…
Bell la había travesado con su garra en un mínimo movimiento y con tal rapidez que ella apenas lo había sentido…
Ella volteo su mirada hacia abajo siendo su ultima mirada la mundo mortal el rostro de bestia de su querido [Adventurer].
Y dando un respiro, ella se fue de este mundo…
—¡ARGH~!—
Bell simplemente la apartó de su mano como cual basura, arrojando su cadáver contra el frío suelo a sus pies. No había pizca de remordimiento en su rostro, ni una sola muestra de remordimiento de lo que acababa de hacer. Y volteando su cara bestial y llena de animalidad hacia Hestia, quien permanecía congelada ante lo ocurrido, la bestia que aún vestía la piel del peliblanco solamente sonrío.
Sonrío como cual salvaje ante su próxima presa, y comenzando a avanzar lentamente hacia ella, Bell reafirmó su ya inhumanidad aplastando con sus pesadas patas el cuerpo inerte de la [Half Elf], haciendo que estallara su cabeza en una explosión de sangre, que empapó todo el pelaje de su pierna derecha en un profundo rojo…
La [Goddess] únicamente podía poseer tal cara de completa estupefacción ante lo sucedido. Ninguna lágrima podía ya brotar de su cara.
Bell sencilla y humildemente, no podía desperdiciar una oportunidad así.
Y quedándose frente a ella, con tal firmeza de una peligrosa y temible bestia, agarrando su amada [Silverlight Sword] de los inmundos brazos de aquella criatura horripilante; que había caído sobre su trasero al no poder soportar más sus piernas ante lo que estaba viendo, junto al pequeño empujón de fuerza de parte de Bell al quitarle su arma; el peliblanco levantó su brazo esponjoso cubierto de hebras de sangre, listo para decapitarla en un santiamén.
—Bell…—
Y dando aquel ultimo respiro de su parte… El monstruo que alguna vez fue su Bell Cranel bajo su espada contra su cuello…
… Chocando irremediablemente contra la hoja de otra espada de menor grosor y delgada postura, creando un repentino choque de chispas frente a sus ojos; haciendo retroceder al Cranel ante tal fuerza superior unos cuantos metros.
Todo en el margen de un solo segundo…
Hestia simplemente dirigió sus ojos ante la nueva espada que se había levantado en su defensa.
Una cabellera rubia fue lo único que se pudo registrar en sus ojos…
—Yo me encargo de esto ahora—
Y dando aquellas palabras, Aiz Wallenstein, comenzó a caminar hacia el monstruo que la esperaba y la miraba con sus ojos bestiales, mientras ella oscilaba su espada en contraste del viento.
Así, ambos espadachines se pusieron frente el uno contra el otro. Siendo observados y juzgados bajo la mirada de una impotente [Goddess], que lo único que podía hacer, era mirar…
[XVII]
Un lúgubre silencio se comenzó a cernir lentamente sobre ellos. Todo, al mismo tiempo que la prudente distancia de diez metros que los separaba, parecía reducirse a la nada misma.
Bell y Aiz continuaron sus miradas apáticas el uno contra el otro durante los siguientes segundos, mientras el suave viento del mutismo presente en toda la cuadra, meneaba sus cabellos. El absoluto vacío que se había formado entre ambos era de tal magnitud, que lo único que podía hacer Hestia en ese momento, era solamente mantenerse en su lugar; viendo el inminente combate con los ojos abiertos.
Ya poco podía hacer en este extremo. Su querido hijo estaba más allá del simple razonamiento humano, y sus acciones recientes eran solamente prueba de ello. Solo podía rezar que esto acabara pronto, y que su Bell no saliera tan lastimado en su encuentro contra la [Sword Princess]…
Una [Adventurer] de primera clase, y perteneciente a los más fuertes de toda Orario…
Ambos contrincantes se pusieron en sus respectivas poses de combate. Con Aiz empujando la empuñadura de su espada-estoque, [Desperate], hacia atrás de su hombro derecho mientras la sostenía con ambas manos; y la bestia de cabellos plateados, oscilaba la suya hacia el frente de manera diagonal, con la mano derecha extendida.
Las notorias diferencias de estatura se hicieron de inmediato evidentes. Y a pesar de la peculiar forma encorvada de Bell, este seguía midiendo casi una cabeza más que la Wallenstein. Eso, sin contar con sus orejas; largas y esqueléticas, brillosas a través del alto sol de la mañana.
Sus posturas continuaron sin romperse…
Unas posturas, que si no fuera por la situación actual, podrían fácilmente confundirse con un par de poses de entrenamiento básico. Ya sea por la distancia que los separaba o el hecho que la de Bell pareciese un poco más desafinada…
Casi como sin otra parte y en otro tiempo…
En otro lugar y situación…
Ellos hubieran entrenado juntos como actualmente lo estaban apunto de hacer…
Solo que ahora…
Sería una batalla a muerte…
Aiz y Bell prosiguieron intercambiando miradas.
El par de pupilas rojas y desgarradas chocaron contra el espontáneo par de brillo dorado; creando así una feroz e invisible batalla, al margen del frío ambiente mañanero y el centellante sol anaranjado, que enternecía sus figuras lateralmente.
Sus intenciones poco a poco empezaban a brotar…
Si bien Aiz no poseía los fervientes deseos de herir mortalmente a Bell, tampoco iba a contenerse en lo más mínimo. Ella había sido testigo en vivo de la caída a la locura del Cranel en sus propios recuerdos, y ya sabía que él estaba mucho más lejos de la salvación por dialogo. De alguna manera, tenía que abrirle los ojos a heridas y sacar al pequeño novato de su interior. Tenía que obligarlo de alguna forma a abandonar, voluntariamente, aquella [Silverlight Sword], para así él pudiera recuperar su raciocinio…
Si aquello no funcionaba, no tendría más remedio que incapacitarlo a través de laceraciones…
Después de todo, había sido una fortuna que llegara justo a tiempo para salvarle la vida a aquella [Goddess]. Y ella no desperdiciaría esta oportunidad para parar de una vez por toda esta masacre recién comenzada.
Esto terminaba aquí y ahora.
Por su parte, Bell simplemente se limitó a contener su sed de sangre y ansias de violencia; reprimiéndose a usar al completo su cerebro y exponiendo sus habilidades al límite. Sus instintos refinados de bestia, ya le advertían del peligro a su delante. Los pequeños duendecillos en su cabeza bailaban con tal fervor, advirtiéndole de la fuerte posibilidad de muerte que la [Adventurer] traía con ella…
Un solo error podría significar su final.
Esta sería sin duda alguna una batalla dura. Una en la tendría que exprimir completamente todo su ingenio, y no solo dejarse guiar bajo el mandato del [Cosmos], muy a su pesar; obligándolo a apretar la empuñadura de su espada en frustración.
Pero, como cualquiera otra bestia que se enfrentó a él, aquella entidad de brillo celeste a su delante; que simplemente le provocaba nauseas con solo verla, por ese brillo que emanaba y que picaba sus ojos al osar imitar el invaluable resplandor de su amada [Silverlight Sword]; caería bajo su [Guidance].
Él se haría, una vez más, digno ante el [Cosmos].
Nadie dijo nada durante un minuto completo… Todo pareció congelarse y dejar de importar para ambos oponentes que esperaban un relaje del otro o siquiera el primer movimiento, para así aprovecharlo y contraatacar con facilidad.
Y antes de que la gota de un alcantarillado pudiera bajar contra el suelo, esparciéndose gracias a la fuerza de la gravedad por todo el contorno del guijarro a su debajo; Bell ya se había lanzado con una total velocidad demencial hacia ella de forma casi lineal, usando sus piernas de conejo como propulsor, destrozando el suelo a sus pies.
El podía sentir el peligro en todo su ser frente al adversario a su delante. Y en contraste, sabiendo que ella sería un peligro de forma formidable, Bell no grito o hizo algo que pudiera hacer predecible sus movimientos al la vez que se acercaba hacia ella.
Aiz continúo en su pose de combate esperando que Bell estuviera a unos cuantos centímetros de ella; esperando el momento ideal para incapacitarle ambos brazos de un solo ataque y así someterlo fácilmente. Bell al notar esas intenciones, de cómo la rubia no se había ni siquiera inmutado al estar a solo un metro ya de ella; Bell balanceo rápidamente su espada hacia su otra mano, al mismo tiempo que hacia una voltereta completa en el aire a su alrededor, atacándola así desde otro lado.
Una estrategia furtiva e innecesaria, pero que sin dudas confundiría a su enemigo y evitaría cualquier plan que ella hubiera preparado para él cuando hubiera estado demasiado a su cerca.
Y más con su velocidad y reflejos, fácilmente podría corregir sus acciones al tocar el suelo cuando ella, probablemente, esquive su ataque…
Siendo así…
¿Por que podía sentir el pie de la armadura de la chica, en toda su mandíbula inferior?
Y saliendo disparado hacia arriba por tal fuerza de contraataque, con un par de sus dientes internos rotos y la sangre resbalándose de sus encías; Bell de inmediato se puso de nuevo en acción bloqueando con su espada de forma frontal la repentina estocada recta que Aiz iba a darle.
Aiz reprimió el impulso de toser en resignación al bloqueo rápido del peliblanco.
Esto no iba a ser tan fácil…
Y viendo como el peliblanco daba una voltereta rápida hacia atrás en mitad del aire, al mismo tiempo que alejaba su espada de su propia dirección gracias al bloqueo de antes y el impulso de la arremetida fallida; Aiz recalibro inmediatamente su postura a la vez que Bell aterrizaba de manera longeva en sus patas, antes de volver a lanzarse hacia ella, esta vez con su espada levantada a la mitad de su frente, elevada y lista para partirla verticalmente en dos.
La rubia solo se preparó.
Bell podía ver toda en camera lenta gracias a sus ojos. Podía ver perfectamente cada contracción del cuerpo de su oponente y así predecir sus próximos movimientos. Pero aquella fuerte patada de costado que Aiz le dio, seguido de que él hubiera intentado rebanarla a la mitad, desviando su espada con un simple bloqueo de pasada y haciendo que esta misma chocase contra el suelo y se clavase en el; le hizo replantearse del porque Aiz podía moverse más rápido que él, sin siquiera poder verla.
Bell fue nuevamente lanzado un par de metros lateralmente en el aire, con sangre saliendo desde sus labios destrozados; apenas pudo volver a bloquear otro ataque seguido de la Wallenstein mientras permanecía en el aire, siendo en consecuencia recibido por un golpe limpio en medio de su pecho, que lo arrojó sin piedad hacia atrás, de tal manera, que lo forzó a escupir aun más sangre a modo de exhalación…
Oh, dulce sangre…
Una mirada bestial se poso sobre sus ojos, e hizo que tanto su nariz como pelaje se erizaran hacia arriba a modo de bestialidad inaudita; todo, al contraste que chocaba contra el suelo y derrapaba por él unos cuantos metros completos, hasta la salida de la calle y de la cuadra.
Rápidamente él se puso de nuevo en pie, ya vigorizado por el sabor de su propia sangre en sus labios. Y esquivando lateralmente la, esta vez, embestida de la Wallenstein, que se había lanzado contra él a modo que derrapaba por el suelo; Bell replegó de inmediato su espada contra la nuca de la rubia, aprovechando de improvisto su esquive y la trayectoria fallida de la [Adventurer].
Más fue su sorpresa cuando su espada fue repentinamente bloqueada por la armadura frontal de muñeca de Aiz, cuando esta colocó uno de sus brazos a sus cuestas, impidiendo que la degollara. El chillido de metal contra metal se escuchó por toda la calle, antes de que Bell volviera a esquivar otro de los ataques de Aiz, siendo esta vez otra patada latera dirigida hacia su pecho, que había aprovechado de colarse en mitad de la chispas.
La columna del peliblanco casi se parte ante el esquive.
Literalmente había hundido su estomago en contradicción de su cuerpo, para así la pierna de la [Adventurer] pasara de largo y él pudiera contraatacar a modo de rabión con su garra izquierda, mientras su espada permanecía en su rumbo desviado.
Esta vez atacaría desde el otro lado. Aprovecharía la forma casi parapléjica de Aiz para así arrancarle la cara con sus afiladas garras.
Pero grata fue su nueva reacción, cuando la [Adventurer] usó esta vez su propio ataque fallido, hundiendo así el talón de su pierna estirada en su estomago, impulsándose lo suficiente para dar una voltereta en el aire y usar su estoque para así de bloquear su garra, en otra expulsión de chispas.
¿Cómo diablos podía moverse de esa forma?
Y antes de que Bell pudiera averiguarlo, fue recibido por otra potente patada que se hundió en su cráneo superior, rompiendo varios de los huesos de sus orejas, obligándolo a escupir nuevamente sangre de su boca; para luego cobrar un ataque de estoque que fue dirigido contra su pecho, y que afortunadamente pudo bloquear con el mango plateado de su espada.
Bell dejo escapar una larga corriente de saliva y de sangre, cuando la fuerza bruta de la [Adventurer] lo arrojó con demencia hacia atrás, a pesar de haberla bloqueado exitosamente; haciendo que chocará contra un puesto de frutas y verduras abandonado, ubicado en uno de los esquinas de la calle.
La nueva calle por la que se habían adentrado hace ya no mucho tiempo, había resultado ser una donde una pequeña feria de barrio se había estado celebrando; mucho antes de que Bell iniciara su caza por toda [Orario]. Debido a eso, múltiples puestos de comida y de venta de accesorios se extendían por ambos lados de la calle, con toda su mercancía al frente lista para venderse cuando se hicieran los pagos.
Solo que ahora, yacían abandonados y vacíos al ya no haber personas que las atendieran.
Y destruyéndolo sin piedad alguna, haciendo que múltiples astillas de madera reforzada se incrustaran sin vacilación en su espalda, junto a varias explosiones de juegos azucarados, que tiñeron su piel en continuo; Bell siguió dando todavía más vueltas a través del suelo, hasta darse finalmente contra uno de los muros de las casas a su detrás.
Los jugos cítricos de las frutas y varias tiras de verduras se arraigaron en su pelaje blanco cubierto de sangre seca, convirtiéndolo en una mezcla de colores anaranjados y morados. El olor nauseabundo de la sangre a su alrededor se entremezcló con el de los vapores dulces y ácidos de los comestibles.
Más, todo esto dejo de tener importancia al presentarse los profundos ojos rojos de una bestia enfurecida.
La rabia e ira, que lentamente empezaban a desbordar desde el interior de su cuerpo y en consecuencia, comenzaban a nublar su visión externa; era tal, que a medida que se levantaba sobre sus patas, no pudo evitar dar un rugido en su apogeo, destrozándose de una sus propias cuerdas vocales.
—¡ARGH~!—
No importaba cuanto se esforzara…
No importaba cuanto lo intentara…
No importaba la cantidad de veces que tratara de aniquilar a la inmunda bestia a su delante; esta siempre estaría un paso más allá de sus expectativas, y lo reduciría eternamente a este infame estado.
Los ataques de rechazo y reacción se habían acabado. Ya no había necesidad de contenerse o de siquiera mostrar prudencia, contra aquella alimaña, si siempre terminaría de esta manera.
Se había cansado de perder…
Esta vez…
Iría con todo…
Y apretando de una manera casi brutal la empuñadura de plata de su querida [Silverlight Sword], a la vez que ya yacía completamente parado sobre sus piernas, con los pedazos de frutas y verduras comenzando poco a poco a deslizarse a través de su cuerpo; viendo de entre-cerrojo como la [Adventurer] lentamente empezaba a acercarse hacia él, cuando notó que aún podía levantarse; Bell Cranel, solamente dejo escapar un nuevo rugido desde sus fauces, esta vez, listo para dejarse guiar completa y meramente de su [Guidance].
Ya no había vuelta atrás…
… Y eso, solamente ponía una sonrisa sobre su rostro.
—¡ARGH~!—
Aiz, de improvisto, se detuvo completamente. Y tensándose ante el segundo, pero sin duda vigorizante, rugido del Cranel; ella solamente pudo alistarse con fervor de nuevo en su pose de combate, esperando la acorrida de su oponente mientras este la miraba con aquellos profundos ojos rojos.
Algo andaba mal. Se pudo sentir en el aire, la abismal diferencia entre este Bell y el otro de hace apenas unos minutos. Algo más bestial y primitivo se había arraigado en lo profundo de la bestia conejo a su delante, que simplemente la obligó a detenerse y esperar con ansias su próximo ataque.
El combate contra el peliblanco había sido bastante interesante en lo máximo. Y si bien, ella no había usado para nada los más fuertes ataques de su repertorio, o alguna de sus habilidades sobrehumanas que la hacían merecedora del gran puesto que poseía; ya que, en consideración, no querría matar al novato; podía decir con toda certeza que el monstruo a su delante no era para nada un debilucho.
Ya podía entender fácilmente el porque muchos habían caído ante él.
Por eso… No debería seguir conteniéndose y debía acabar rápidamente con esto.
Había intentando en cada uno de sus intercambios, o bien, arrancarle aquella espada de plata, o incapacitarlo de alguna manera, cortando cada uno de sus tendones principales. Y en ninguno de ellos, lo había logrado; debido a los enormes reflejos del peliblanco, que lo hacían evitar y esquivar cada una de sus intentos de estocadas.
Podrían buscar alguna cura a lo que sea que le estuviera pasando, después de someterlo. Solo tendría que encontrar la oportunidad perfecta, y aprovecharla. No quería dañarlo en excesivo, pero ya no había más opción…
Esperaba que pudiera perdonarla…
E ignorando las curiosas y atemorizadas miradas de las decenas de civiles a sus alrededores; que observaban todo se encuentro contra el Cranel desde la seguridad de sus casas, a penas asomándose por sus ventanas al ver a la mítica [Sword Princess] en acción, y que en resultado les diera un poco de esperanza, creyendo que toda esta masacre por fin terminaría; Aiz simplemente mantuvo su postura ante el inmenso ambiente que Bell emitía en ese momento.
Más no se esperaba, que en mitad de uno de sus parpadeos; Bell rápidamente arrojara uno de los puestos de comida de su lateral contra ella, agarrándola algo desprevenida, observando como todas las legumbres y hortalizas volaban lentamente por los aires, junto al mediano puesto de madera que era disparado hacia su posición.
La reacción fue inmediata. Con la Wallenstein rodando por uno de sus lados periféricos para así evitar el puesto de comida volador; y el Cranel arrojándose siguiendo desde atrás a su objeto de tiro, colándose por el frente contra ella, listo para decapitarla con una estocada lineal. Cuando, en otra de sus volteretas, Aiz de inmediato redirigió su espada desde el otro ángulo, haciendo que esta pasara por su lado, inofensivamente.
Aiz, apenas terminando de bloquear, tuvo que aceleradamente esquivar otro zarpazo que el monstruo conejo le había lanzado seguido de su primer ataque; para luego volver a intentar cortarle los ligamentos de sus hombros, siendo nuevamente interceptada por el mango plateado del peliblanco, que; con un simple meneo de muñeca; la hizo reorientarse hacia uno de sus costado, dejando su retaguardia completamente indefensa para la [Silverlight Sword].
Las chispas reiteradamente volvieron a surgir, cuando Aiz hizo otra voltereta en medio del aire, provocando que su [Desperate] chocara filos contra la espada del peliblanco, haciendo que ambos empezaran una pequeña contienda de fuerza a la vez que Aiz volvía a poner los pies sobre el suelo y tanteara su postura.
Ambos ojos volvieron a chocar en medio de las fuertes centellas que ambas armas producían, creando una peculiar atmósfera que provoco que rápidamente se separaran, resbalando por el suelo con sus piernas unos cuantos metros entre sí.
El [Adventurer] y el [Monster] se vieron nuevamente las caras, recreando una vez más la acostumbrada escena que siempre aparecía en las leyendas y libros de fantasías. Antes, de que con un suave viento se arremolinara a sus distancias; ambos volvieran a cerrar el espacio que los separaba, chocando de nuevo sus espadas en una lluvia de chispas.
Dos ráfagas se presenciaron por toda la Calle Sur. Una blanca como el marfil con ligeros tonos rojos y otra amarrillo con sus respetivas líneas azules. Chocando y separándose múltiples veces en intensos y poderosos intercambios, que azotaron con fuerza toda la calle, haciendo que temblara una y otra vez. Los puestos de comida que tenían la infortuna de colarse en medio de esos choques, simplemente salían fragmentados al completo; y los civiles que tenían la fortuna de ver aquel combate, solamente pudieron hacer amagos de confusión e impotencia al no poder ver nada de nada.
Solo aquellas ráfagas que bailaban por toda la calle, y que destruían todo a su paso…
Un combate, que estaba más allá de sus límites corporales… Una batalla que escalaba en un rango completamente diferente a lo que estaban acostumbrados de presenciar a diario…
Pero… que aun así…
… Pudieron predecir el resultado inminente con claridad… Más, cuando la ráfaga blanca y roja, comenzaba poco a poco a verse superada por la amarrilla y azul…
Hasta que en un descuido imprudente, siendo Bell quien intento de nuevo infravalorar a la rubia a su lateral, totalmente desprotegida y con ambos brazos al aire en uno de sus reiterados ataques fallidos, lanzando nuevamente su espada en un ataque diagonal con el objetivo de partir en dos a la [Adventurer]; fue rápidamente recibido por una nueva patada de pierna que fue directo hacia su ya destrozada nariz, usando esta vez su talón a modo de garrote al haber clavado su espada en el suelo debido a la desviación, y que gracias a esa fuerza cinética Aiz pudo dar fácilmente un vuelta completa al alrededor de su eje, junto a una patada de bicicleta inversa; logrando elevar por unos instante a la bestia en el aire…
Hilos de sangre combinados con saliva, se esparcieron por todo el ambiente a su delante…
Y retrocediendo esta vez un par de pasos, ignorando su hocico roto y crujiente, el Cranel solamente volvió a atacar con una estocada diagonal de su propia espada, fallando miserablemente gracias al rápido reacomodamiento postural de Aiz, que pudo fácilmente esquivar dicho ataque con un paso lateral y golpearlo con su propio mango de espada haciendo que se doblara en dolor; haciendo que ambas ráfagas se estrellaran contra una de las casas finales de la calle…
Si que la había subestimado…
Bell escupió sangre roja y negra de sus fauces, cuando la Wallenstein le obligó a escupir al aire. Y mientras su espalda se hundía en la gruesa pared de grava de la bienaventurada casa a su detrás, creando un pequeño cráter vertical en ella; el ruido de varias de sus costillas rotas hicieron gala de aparición, junto a sus brazos colgados e inertes a sus costados al ya no poder usarlos debido al gran soplo que había soltado.
El sonido de la plata cayendo al suelo, resonó por toda la cuadra…
Y Aiz, aprovechando esta oportunidad única, simplemente redirigió la hoja de su espada hacia el lado derecho de su postura, haciendo que su espada cortara en gran medida el hombro de la bestia, junto a varios de sus tendones; clavándola de seguido en dicho hombro, adentrándose en el hasta también la grava de la pared a sus espaldas.
—¡WI~!—
Él no pudo evitar chillar de dolor, su hombro fue profundamente penetrado mientras la hoja continuaba profundizando en busca de más ligamentos para poder rebanar. No lo suficiente para cortarle el brazo pero si para inutilizarlo completamente.
Bell maldijo su propia arrogancia de bestia. Su sed de sangre lo había nublado. Y a comparación de su estilo de combate con raciocinio de hace solo unos minutos, esta vez había durado poco…
Muy poco…
Se había confiado demasiado. Espero que gracias a su aumento de fuerza y velocidad, hubiera podida superarla y degollado en un santiamén. Ni siquiera los consejos de su [Guidance] lo habían podido salvar. Los mensajeros le decían que hacer y que no hacer, pero su cuerpo no podía alcanzar las expectativas y lograr su cometido.
Su [Silverlight Sword] se había resbalado de entre sus dedos, junto al apagamiento de las voces en su cabeza. Todo se veía oscuro…
… Y los duendecillos de luz habían desparecido…
—¡WI~!—
Un segundo chillido se escucho por toda la calle desolada a la vez que [Desperate] se retiraba con rapidez de su hombro y se clavaba en su gemelo. Todo fue tan repentino y precipitado, que apenas Bell pudo registrar cuando fue la inserción o la retirada.
Su mente se nublaba en el dolor. Y su querida espada yacía en el suelo a sus pies, inactiva gracias a la falta de fuerza, movimiento y voluntad en sus dedos.
Él ya no podía moverse…
Y ni siquiera el repentino haz verdoso que se reflejo por unos segundos en la hoja de su espada, le daba la suficiente capacidad para poder librarse de su cautiverio.
Estaba perdido…
La bestia a su delante había resultado ser su destino final. Por cada choque que con ella emparentaba, ella había memorizado por completo su estilo de lucha y lo había usado en su contra al dejar a propósito esa abertura como señuelo, y él como cual animal había caído en ella…
No podía hacer nada más que odiar a la [Adventurer] a su delante, quien le había hecho esto...
Pero de algo tenía que agradecerle a la [Adventurer] que lo seguía incapacitando…
Lo había librado de su catarsis…
Y atacando en un rápido e inesperado levantamiento, Bell dirigió su par de colmillos hacia la cabeza de Aiz esperando que ella no se percatara. Más fue su sorpresa, cuando en un veloz bloqueo del mango de su espada, la rubia pusiera el reluciente metal en su boca abierta hasta el extremo y la usara de amago contra su hombro.
El colmillo superior se atoró en el mango del estoque de la Wallenstein. Quedando así inmovilizado de todas sus extremidades peligrosas mientras la rubia continuaba su trabajo con la fuerza de su mandíbula de apoyo.
Pero grata también la sorpresa, cuando Bell fue disparado hacia delante clavando su rodilla izquierda en el estomago de la rubia, al usar la pared a sus espaldas como base y su restante pata como propulsor. El ataque de la mandíbula había sido una distracción para así Bell pudiera doblar su pierna derecha contra la pared, y así poder usar su fuerza de salto de conejo, logrando librarse del agarre de la Wallenstein.
Verla intentando recuperar el aire, si que fue una delicia para los ojos de Bell.
Ambos cayeron como muertos pesados contra el suelo, derrapando por el debido a la gran potencia que Bell había puesto en ese salto que acabó por destruir la pared donde antes estaba atrapado, y una gran estela de polvo de calle se levantara en sus caminos.
Aiz se levanto rápidamente ignorando el dolor que se erguía sobre su estomago, alzando junto a ella su propia espada que había logrado aún prevalecer en su mano a pesar del ataque repentino. En algún momento del deslizamiento, ella se había separado del peliblanco, no habiendo aún acabado con su incapacitación en el hombro izquierdo.
El polvo seguía irguiéndose por todo su alrededor. Y mientras ella esperaba un ataque sorpresa de entre lo desconocido, al ya haberse aprendido el estilo de lucha del Cranel, permaneció en una pose que cubrió perfectamente todos sus ángulos esperando lo inevitable.
Los segundos pasaron mientras el polvo se acentuaba.
Poco a poco, sus ojos se volvieron confusos al ya no poder ver por ningún lado al peliblanco, hasta que unas palabras se oyeron por todo el lugar…
Unas palabras llenas de deseo y locura…
—Aah… Estuviste a mi lado, todo este tiempo… Mi verdadera Diosa… Luz de Luna que me guía…—
Pronto, una figura se deslumbro a medida que el resto de la polvareda se disipaba. A medida que lentamente las delgadas capas de humo iban desapareciendo, y el ambiente amarillento se devolvía a su tono original; una sombra que se levantaba al frente de Aiz se hizo presente, junto a un brillo verdoso y transparente.
Un brillo que hizo retorcer su cerebro, y entrecerrar los ojos en esfuerzo de mantener su mirada ante la figura…
Un brillo casi espectral que se mantenía en movimiento sobre su propio eje, mientras pequeños haces de luz y puntos cósmicos se desprendían desde su punto…
Aiz no pudo evitar ensanchar los ojos…
Toda la nube que cubría a ambos contrincantes se disipó por completo, revelando en totalidad al peliblanco que se encontraba a solo unos diez metros de la Wallenstein.
Parado sobre sus dos piernas esponjosas de conejo, totalmente recto debido al levantamiento de dicho haz de brillo hacia el cielo a la vez que lo volvía a posicionar frente a sus ojos. Sus brazos que solían estar demacrados y casi disfuncionales, se volvieron nuevamente capacitados para oscilar dicha espada, a pesar del grandes crackeos que se lograban escuchar por todo su contorno.
La sangre seca que cubría su cabello se combinaba con sus ojos rojos, mirando con recelo a la [Adventurer] a su delante. Bell adoptó una postura casi recta mientras que sus bigotes se afilaban en comparación. Sus orejas se curvaron hacia atrás, antes de que el peliblanco soltara una risa casi bestial.
—Wii~, wi~, wii~…—
Y antes de que la rubia pudiera reaccionar ante lo que sus ojos estaban viendo, Bell rápidamente bajo su espada contra el aire, casi como si practicara con el viento su nueva arma…
Su nueva arma de luz de luna sagrada…
Su [Holy Moonlight Sword]…
Y antes de que la punta de dicha arma, todavía más gruesa y larga que la anterior; tocara el suelo, un enorme haz de energía corto el entorno lanzándose contra Aiz. Agarrándola con la guardia totalmente baja, al no haber esperado para nada aquel ataque furtivo.
¿Pero qué clase de espada era esa?
Y apenas pudiendo esquivar el haz de energía que se había lanzado contra ella, rodando a uno de sus lados laterales con basta rapidez; viendo como dicho haz iba desgarrando el suelo a su debajo, levantando enormes trozos de baldosas destruidas en el aire, terminando por estrellarse contra una casa a sus espaldas, partiéndola en dos diagonalmente; Aiz, sorprendiéndose por corto tiempo ante lo ocurrido, inmediatamente tuvo que volver a esquivar otro tajo astral a su delante, que termino por cortar varios de sus mechones de cabello, al esquivarla con un agache de rodillas.
Aiz podía oír perfectamente como los miembros desgarrados de Bell hacían de todo su uso disponible para así poder moverse. Y mientras continuaba esquivando los múltiples hilos de luz que este le lanzaba, la rubia pudo notar como los brazos del peliblanco parecían querer partirse en dos ante la presión de la espada.
Se estaba auto-mutilando con tal de usar su nueva arma…
Y volviendo a esquivar con un paso lateral otro de los cortes que estaban dirigidos hacia su cabeza, Aiz apenas pudo colocar su estoque a su delante usándolo como bloqueo, cuando la mismísima espada se fue contra ella, siendo que Bell se había arrojado lista para decapitarla en su descuido.
Una última batalla de chispas se estrello entre ambos.
Su postura y estilo de combate habían cambiado radicalmente. Ahora el conejo lucía completamente frío y sereno en su nueva perfección postural, luciéndose firme en sus piernas. Los pies de Aiz se empezaron a deslizar a través del suelo, levantando pequeña montañas de tierra en sus talones; mientras ella empezó a apretar los dientes en soporte.
La embestida fue perfecta, la había atrapado justo en el momento ideal para que ella quedara en una desventaja de posición, y así él pudiera empujarla fácilmente hacia atrás, por medio del choque de sus armas. La Wallenstein no podía ejercer fuerza por ningún sitio en su situación actual, y solamente podía mantenerse en pose de resistencia, a la vez que el Cranel aprovechaba el momento, y la obligaba a retroceder.
Más crackeos se escucharon por los alrededores…
Todo el cuerpo de Aiz parecía estar temblando cuando ambos chocaron. Un leve aligeramiento en sus brazos ante la presión de Bell, y su cabeza saldría volando por los aires. Y a pesar de que los brazos y piernas de Bell se destrozaron al completo, al usar toda su fuerza embruta para así superar a la de la [Adventurer], logró su cometido al oírse una leve fractura de metal.
Aiz no pudo registrar lo que acababa de pasar, ante de salir disparada hacia atrás en un fuerte disparo que corto el aire a sus espaldas, haciendo que se estrellara de lleno contra otro de los muros de las casas a la redonda.
Atravesándolo al contacto como cual papel mache, provocando que ella se adentrara en su interior involuntariamente y la casa al ya no poder soportarse, se colisionara sobre ella.
Una nueva corriente de polvo y escombros hizo su aparición. Siendo esta vez más pequeña y rápidamente disipada, debido a la concentración de la infraestructura.
Ella de inmediato salió de entre los escombros de la casa apenas herida, el corte transversal que poseía su ropa y armadura de pecho era la única evidencia de aquel ataque recibido ante su persona, junto a la piel de debajo del corte siendo apenas cortada.
Delgadas líneas de sangre se deslizaron por su abdomen, haciendo que ella en instinto pusiera su mano sobre el corte, tocándolo superficialmente. Fue una fortuna que al final de aquel intercambio, ella hubiera podido redirigir la espada del Cranel, evitando así que el corte fuera más letal.
Ella se preparó en su posición. Sea cual sea el material del que aquella espada estaba forjada, era sin dudas resistente y sumamente filoso. Que su piel fuera cortada, siendo esta más dura que la de varios monstruos Lv. 4, gracias a las múltiples actualizaciones de estado; era prueba de eso.
Tenía que quitarle aquella espada a cualquier costo…
Y oscilando de nuevo su espada lista para abalanzarse contra el Cranel, esa vez apuntando a la…
… Aiz se detuvo…
… De un segundo al otro, sintió una gran ligereza en su mano derecha… O más bien dicho; notó una gran ligereza en su mano derecha. Ya que parecía haber estado ahí desde hace un buen tiempo…
De improvisto algo de peso se le fue levantado, y una inestabilidad se empezó a presentar, al no cuadrar con su postura…
Y dirigiendo su mirada hacia su brazo principal, levantándolo levemente para así el revés de sus pupilas pudieran verlo al entero; Aiz fue testigo de como su espada-estoque, [Desperate], lucía partida en dos, siendo solo el mango y unos diez centímetros de hoja lo único que se resguardaba entre sus dedos.
Aiz se quedo un rato congelada mirándose la mano en shock…
[Desperate], su espada especial forjada como una tipo [Durandal], y encantada por el hechizo [Unbreakable] para así nunca pudiera detenerse en su camino de hacerse más fuerte… Había sido destrozada por la [Silverlight Sword] del monstruo a su delante…
Espada… Que ahora mismo estaba a solo unos centímetros de su frente con el mismo monstruo mirándola con lujuria de muerte, sobre ella…
Bell había aprovechado completamente su distracción colándose de frente contra la Wallenstein… Esta vez lanzándole un ataque que jamás podría esquivar o bloquear por más que lo intentará…
Los duendecillos bailaban fervientemente en su cerebro…
Su [Guidance] guiaba su camino hacia la victoria…
Su cuerpo completamente destrozado no se detendría o se forzaría a ceder, a pesar de las múltiples facturas por todo su cuerpo…
Bell había destruido por completo su cuerpo para así tener una oportunidad contra la Wallenstein. Él no podría salir vivo en esas circunstancias, pero al menos la llevaría con él al mismísimo infierno…
La energía del [Cosmos] se erguía en el filo de su espada… Una masa transparente y con un leve brillo verdoso, con enormes chispas astrales saliendo de su punta… La figura de su espada se distorsiono en consecuencia, creando así una versión mucho más grande de ella misma, que revoloteaba con fervor como cual vela incandescente; hecha puramente del extracto del [Cosmos] mismo… Con una gigantesca ola inmensa de poder antiguo, que estaba lista para ser liberada contra su oponente…
Todo a su delante quedaría destrozado e inexistente…
La capacidad máxima de su querida [Holy Moonlight Sword] estaba en su pleno auge…
Todo el [Cosmos] que había logrado reunir en escasos segundos, recorría íntegramente cada parte de su cuerpo, empezando a desintegrarlo de una manera casi espiritual al ya no haber cabida en el filo de su espada; produciendo un estancamiento siendo su cuerpo usado como vía de escape…
Su sonrisa solamente se amplio a pesar de lo dicho…
Al ver su inminente victoria…
Entonces…
¿Por qué podía ver cada una de sus extremidades volando por los aires, siendo estas ya completamente separadas de su cuerpo? ¿Con enormes y largas corrientes de sangre saliendo como cuales chorros de grifo por todo el lugar? ¿Junto a todo su cuerpo siendo potentemente golpeado por una increíble fuerza invisible, desgarrando también toda su piel y carne circundante?
Bell apenas pudo procesar todo lo que le había pasado, fue como de un parpadeo al otro. Algo demasiado fugaz para ser considerado creíble o si siquiera existente.
Pero había sucedido. Siendo arrojado en consecuencia como cual bala de cañón hacia atrás en un potente disparo, chocando y derrapando múltiples veces por el suelo mientras el aire a su alrededor se arremolinaba contra si mismo, en una especie de embestida celestial parecida a la de un tornado.
La energía que se había liberado de su espada, vino justo después…
Ambas energía golpearon a sus respetivos portadores entre sí. Aiz, quien había sido liberada de su shock gracias a las poderosas intenciones asesinas que Bell le había estado dirigiendo, y a la espada que estaba a escasos centímetros de su rostro; no pudo evitar que su cuerpo actuara por si solo y en correspondencia esquivara con un ladeo de cuerpo su casi instantánea muerte, a la vez que gruesas corrientes y pequeños vendavales de poderosos vientos se arremolinaba por todo el contorno de su cuerpo.
[Awaken Tempest: Ariel]. La única magia que la Wallenstein podía embocar, y que no había utilizado a lo largo de su combate en busca de no asesinar al monstruo a su delante.
Fue por puro reflejo.
Ella nunca tuvo la intención de matar al peliblanco, ni siquiera cuando había sido golpeada y casi masacrada, y poseía intentos de si o si de acabarla; ella solamente se había limitado a defenderse y contraatacar en su corta pelea contra el Cranel.
Más sus instintos lo hicieron todo por si solos. Habían llevado a cabo el trabajo mientras ella estaba sumida en su catarsis. No pudo ni detenerse a si misma antes de golpear con su puño desnudo el pecho del Cranel en un ataque rápido y preciso, y lanzarlo por los aires como cual muñeco de trapo de manera frontal.
Su armadura de viento cortó al igual que un taladro la piel y carne del monstruo conejo, dejando ver cada pequeño tendón muscular de su abdomen, destruyendo por completo sus órganos internos junto a todas sus costillas y columna, y cortando linealmente su carne dejándola hecha picadillo; mientras era disparado hacia atrás en un ataque que cortó el aire al alrededor.
Aiz apenas pudo continuar con su análisis, antes de que de repente sintiera una poderosa explosión realizándose a su lado, sobre pasando por muy poco todo el poder combinado de su magia.
Sea lo que sea, que había intentado el Cranel, los restos fallidos de su ataque hicieron que ella se grabara contra el suelo en un fugaz milisegundo, estrellando todo su cuerpo cabeza abajo sobre la grava a su debajo. Casi como si una fuerza omnipotente la aplastara con tal fuerza impidiendo que se moviera un solo centímetro, mientras toneladas y toneladas de energía astral en modo de explosión se realizaban en su espalda, recorriéndola verticalmente con la total intención de partirla en dos.
Ella de inmediato expulsó sangre al sentir como el dolor se transmitía por cada fracción de su esqueleto y cuerpo muscular; ante el ataque de Bell. Su armadura se abolló con tal presión, que fue a doblarse sobre su espalda, y sus ropas comenzaron a desgarrarse como si mil cuchillas la estuvieras recorriendo.
Más, ella lo resistió. Sabiendo de antemano que el dolor solo sería momentáneo y que pronto acabaría al haber ya interrumpido al portador que había ejecutado tal flagelo.
Si todo esto era presagio del poder máximo que hubiera poseído aquel ataque si no hubiera interceptado a Bell, ella seguramente hubiera acabado mucho peor…
Aiz apretó los dientes.
Dos poderosos explosiones se produjeron en toda la cuadra haciendo que por lo menos quince casas fueran destruidas en su totalidad. Magia de viento y poder arcano se arremolinaron entre sí en diferentes objetivos, pulverizando todo aquello que estuviera a mitad de sus caminos y mucho más allá de ellos; siendo precisamente este ultimo involucrado el primero en desaparecer, al ya no haber un portador que lo mantuviera, seguido de la magia, que terminó por deshacerse del mismo modo.
Escombros y cascotes de grava recorrieron toda la calle, y una nueva nube de polvo espesa y destructiva se extendió por todo el lugar. Una extensa resonancia siguió permaneciendo en el aire a pesar de que ambos ataques ya se habían desvanecido.
Devastación y caos se registró por toda la cuadra. El suelo yacía completamente disparejo y removido de su lugar, y las casas a su alrededor lucían tan maltrechas que parecían apunto de derrumbarse en cualquier momento, como cuales ruinas de hace ya tantos años.
Sería una fortuna si alguien inocente hubiera salido ileso…
Aiz, quien lucía todas sus ropas desgarradas y arrancadas de su cuerpo, sus partes de armadura abolladas y casi partidas en dos, y toda la espaldas con un gigantesco corte sangriento que la recorría desde la nuca hasta el lumbago; apenas pudo levantarse en su agonía, sintiendo perfectamente los crackeos en su columna a modo que se movía.
Sus ojos dorados recorrieron todo el lugar en completa destrucción. Un deseo interior en ella, le rogó que no hubiera inocentes en el fuego cruzado, y con pasos medianos empezó a avanzar hacia adelante ya sabiendo donde estaría su oponente.
O al menos los resto de él…
Agarrándose el hombro en dolor a la vez que caminaba, sintiendo en su brazo los restos de su [Desperate] y apretándolos en reflejo; Aiz siguió avanzando en pasos ya normales, sin poder evitar cuestionarse el alto valor de la espada del Cranel. Ella fácilmente pudo haber muerto en aquella arrematada si no hubiera evitado aquel ataque e incapacitado a Bell. Un hecho del que muy pocos podían presumir.
¿Cómo Bell había obtenido tal poder en sus manos?
¿Cómo había encontrado aquella espada?
¿Quiénes eran aquellos duendecillos de sus recuerdos que lo habían guiado hasta ese [Labyrinth]?
¿Ellos eran los responsables de su caída a la locura, o era algo más? ¿Algo más grande, del mismo rango que los [Gods]?
Sin embargo… Esas respuestas las dejaría para otro tiempo y lugar, sin la prioridad actual el asunto del Cranel. En especial cuando en mitad del humo pudo ver su figura, completamente enterrada en una porción de ladrillos.
Aiz elevó su brazo listo para un nuevo combate, antes de que el humo se dispersara en aquella zona y sus ojos se abrieran como platos ante la visión a su delante.
Ambos brazos y piernas amputados…
Un enorme agujero a modo de perforación circular en su pecho…
Todo su abdomen despellejado y destrozado a límites imposibles…
Cada uno de sus huesos destrozados y partidos en dos…
Y su par de orejas arrancadas dejando solamente la larga cabellera blanca junto a esos profundos ojos rojos…
Corrección… Ojo rojo…
… Uno había explotado durante el ataque…
Aiz no pudo evitar volver a entrar en una congelación permanente, ante todo el daño que le había hecho al Cranel con solo uno de sus ataques serios… ¿A si habría acabado si hubiera atacado en serio desde el principio?
Un ligero pesar se empezó a formar en su corazón. Y viendo como Bell se aferraba sin éxito a la última porción de su vida latente, empezando a expulsar enormes cantidad de sangre desde su boca en forma de hocico; Aiz lentamente comenzó a acercarse hacia él, arrojando su espada al suelo al ver que ya no sería una amenaza.
Bell solo le devolvió una mirada apaciguada en respuesta…
Su mandíbula inferior se le había sido arrancada en algún momento en mitad del ataque, cayendo en quien sabe donde. Y junto a la gran intoxicación bocal que estaba sufriendo a partir de sus sangre; apenas pequeños siseos lograron salir de su boca en modo de suplica.
Pequeño siseos que solo le suplicaban a la [Adventurer] que acabará de una vez con esto, mientras que con cortas miradas a la [Silverlight Sword], ya liberad de ese contorno astral y que yacía justo su lado; le transmitía su último deseo…
Bell solo murmuro palabras ininteligibles mirando de reojo aquella espada…
Aiz solamente la miro por unos breves segundos, antes de asentir en comprensión…
—Lo haré…—
Los ojos de Bell parecieron relajarse por unos breves segundos al lograr transmitir su mensaje…
Los ojos del autentico Bell Cranel…
Aquellos ojos dignos de un pequeño niño que había sido atrapado en mitad de una travesura, y que ahora solo se encontraban moribundos intentando que esto ya no le pasara a nadie más…
Siempre pensando en los demás hasta el final…
Aiz agarró con cautela aquella espada sobreponiéndola y ajustándola en su espalda demacrada… Ella se aseguraría de que nadie nunca más la volviera a poseer o poner las manos encima, para que esto no volviera a repetirse y que el último deseo de Bell se cumpliera.
No necesitaron palabras para comunicarse cuando se observaron por segundo vez…
Cuando aquellos ojos rojos llorosos llenos de vigor por última vez, como si se disculpara por todo lo ocurrido y la alentaba sutilmente a hacerlo; que no había problema o resentimiento… Se coagulaban lentamente en una bestial furia…
Los continuos dialectos y susurros de la gente a su alrededor se comenzaron a ser presentes, emergiendo desde todas las direcciones posibles, buscándolos para así de una vez observar el resultado del combate, luego de casi diez minutos de absoluto silencio…
Pronto los encontrarían y darían por finalizada toda esta masacre…
Bell solamente le pidió un deseo más…
Aiz volvió a asentir...
La palabras murieron en su boca, antes de que los inocentes y arrepentidos ojos de Bell se volvieran a transformar en aquellos fríos e irracionales ojos de bestia; y que Aiz bajara el mango de su espada ya retirada del suelo, hundiéndola en lo profundo del corazón desprotegido del Cranel…
La bestia se retorció momentáneamente antes de mirarla con lo último de su cordura dándole un fugaz agradecimiento, mientras Aiz solo echaba pequeñas lagrimas ante lo que acaba de hacer; para luego retirar los restos de su espada en un rápido corte junto a otra pequeña explosión de sangre, y se arrodillara en cansancio ya sin energía para continuar…
Pronto, la bestia que antes fue conocida como Bell Cranel, ya no volvió a abrir los ojos…
[XVIII]
Ha pasado cierto tiempo desde que la bestia que alguna vez fue Bell Cranel, murió a manos de Aiz Wallenstein. Un período relativamente largo y problemático, pero donde la paz y la prosperidad se permitieron volver a acomodarse en las entrañas de la ciudad, arreglando así las numerosas consecuencias de la masacre cometida por el Cranel. Y el suficiente, para que varios sucesos se grabaran en la historia de [Orario] y la cambiaran para siempre; para bien o para mal.
El ascenso de Freya al [Heaven] seria el más destacable.
Sin embargo, este suceso era tan ambiguo como afamado. Habían muy pocos detalles sobre este acontecimiento. Demasiadas incógnitas que hasta el día de hoy se siguieron sin responder. Solo se sabía con certeza, que al día siguiente del ataque de aquel monstruo conejo, la [Beauty Goddess] había ascendido al plano superior; dejando, sin explicación alguna, atrás una inconmensurable fortuna y prestigio, junto a decenas y decenas de hijos sin hogar.
Ottar, el actual líder de la [Freya Family], quien tomó el poder y control después de los sucesos; se ha negado rotundamente a ofrecer respuestas, que aclarasen estos hechos. Todo, con el notorio comentario de que los asuntos de su [Goddess], no eran de asunto público, y que a pesar de la situación, ella lo había hecho todo bajo su propia voluntad y decisión. Y que ellos, no tenían ningún problema en respetar sus deseos.
Por lo que, él continúo incitando silencio ante los medios hasta los días actuales…
El asesinato de Eina Tulle sería el segundo evento destacado en toda [Orario].
Era bien sabido que la tan reconocida representante de la [Guild], la cual además poseía uno de los papeles más importante dentro de la organización social de la ciudad; era, en grandes medidas, amada por todos los [Adventurers] de los que ella personalmente se hacía cargo, e incluso, por algunos que eran completamente ajenos a ella.
Las numerosas propuestas de matrimonio rechazadas eran suficiente prueba de ello…
Su fama era tal, que su repentina muerte a manos del propio Bell Cranel, impactó a numerosos actores de forma casi abismal. Muchos [Adventurers] en consecuencia, no permitieron el entierro del cadáver de aquel monstruo que mató a su amada [Half Elf], en los cementerios generales de la ciudad. Se arremolinaron tal cantidad de [Adventurers] en contra, que ambas ceremonias de entierro tuvieron que ser suspendidas más de tres veces.
Se necesito de la aprobación mutua de las [Goddesses], Hestia, Loki y Hephaestus, para que por fin se permitiera el entierro; especificando, que como [Adventurer] y ser humano, lo menos que merecía el peliblanco, era una inhumación digna. Lo cual, no pacificaría para nada la intensa violencia de los [Adventurers] en el futuro, terminando así con numerosas violaciones infraestructurales en la lapida del Cranel.
Dos semanas después, ambas ceremonias se celebraron, siendo la de la Tulle la más concurrida a diferencia de la del Cranel. Siendo esta ultima, conmemorada solamente por cuatro personas…
Su puesto en la [Guild] ya había sido reemplazado y todos sus asuntos adentro de [Orario], pasaron a manos de su fiable compañera Misha; quien hoy por hoy, es la nueva encargada de los negocios de Eina, tomando así sus respectivos cargos. Quedando con ilación, el descubrimiento del [Labyrinth] y el encargo de una decena de [Adventurers], bajo su cuidado y responsabilidad.
La política era así… Duela a quien le duela…
Y hablando del [Labyrinth]…
Ese fue el tercer evento que más se remarcó, tanto en toda [Orario], como en la inoxidable historia de todos los [Adventurers] a sus alrededores. Uno que fue de gran impacto en los novatos y de rango medio, que sin duda les puso una sonrisa en sus rostros.
El descubrimiento de una nueva zona segura, una donde los monstruos no se regeneraban, y era lo suficiente basta y resistente para oponerse a los peligros de los [Lower Floors], junto a su gran espacio de hospedaje y almacenamiento; y que además, estaba a una relativa distancia de la superficie, y era poseedora de una serie conjunta de pisos internos, que los trasladaba desde el 10º Piso hasta el 15º, a través de otras entradas hacia dichos pisos, con aún más para descubrir; fue una verdadera bendición para todos aquellos que requerían de atajos entre las expediciones y/o descansos en sus vidas tempranas de [Adventurer].
Y que, a pesar de los múltiples papeleos y arreglos políticos, terminó por funcionar perfectamente, para así formar parte de la vida de los [Adventurers] más nuevos e inexperimentados; siendo actualmente de la propiedad de la [Loki Family] y la [Hestia Family], siendo esta ultima la poseedora de al menos el 10% de lo descubierto hasta ahora.
Claro, también atrajo las debidas visitas indeseadas, pero esa ya era otra historia…
Más, todos estos asuntos…
Le parecían poca cosa a cierta [Goddess] que, actualmente, se encontraba revoleteando varios libros y pergaminos antiguos en uno de los rincones más alejados de la biblioteca pública de [Orario]. Siendo únicamente alumbrada por una pequeña y barata linterna de mano, leyendo gracias a ella en mitad de la oscuridad.
Toda su área de estudio se encontraba completamente desordenada, sin embargo eso presentaba poca importancia para Hestia; quien, con un impecable brío, continuó leyendo los múltiples archivos de textos. Antes, que el notorio ruido de una puerta cerrándose se escuchara como cual eco, por todo el establecimiento.
—¡Hestia-sama! ¡Ya vamos a cerrar!—
—¿Eh? Digo… ¡Esta bien! ¡Yo cierro las puertas y guardaré los libros, Aurelio! Como sea…—
Ante esa respuesta para nada anhelante de la [Goddess], Aurelio no pudo evitar soltar un suspiro. Y viendo entre las enormes estanterías de su ya cotidiana instalación, a la susodicha; la cual simplemente continuo con su investigación al segundo siguiente de haberle respondido; encerrándose a si misma entre más montones de libros; el [Chienthrope] solamente se permitió darle una mirada de lastima.
Un minuto después, él simplemente se fue por la puerta principal; cerrándola con firmeza pero sin seguro.
Hestia solamente lo ignoro. Y a pesar de haber sentido perfectamente aquellos ojos llenos de melancolía sobre su nuca, ella nuevamente volvió a concentrarse en todos los libros a su delante.
—¿Estas segura de que no te ocultó, nada de nada?—
—Él nunca me lo haría, Hephaestus. Bell nunca lo haría. Además… Use mis ojos para comprobarlo, y no vi ningún atisbo de mentiras—
Esos fragmentos de memoria incondicionalmente le llegaron a su mente. Y si bien Hestia intentó reprimirlos con toda sus fuerzas mentales, estos regresaron con aún mas potencia que antes, haciendo que se detuviera en mitad de su trabajo, y se frotara las sienes con exasperación.
La luz de la luna se lanzó de improvisto sobre su frente, atravesando de manera uniforme las cornisas superiores y sus vidrios polarizados, haciendo que ella elevará su visión hacia arriba por breves instantes.
—Espero que Lili, regrese temprano…—
Susurró en apacibilidad para después continuar con su ardua labor dejando que varios de sus recuerdos y pensamientos se entremezclaran en su cerebro; antes de volver a meter la pequeña linterna entre sus dientes, devolviendo así sus ojos a la lectura con la luz ya a su completa disposición.
Un mes después de la muerte de su Bell, Hestia había quedado completamente en la miseria. No pudo refrenarse a llorar a todo pulmón sobre el cadáver apenas reconocible de su amado hijo, incluso con la muchedumbre intentando apartarla. Estuvo así durante días enteros, antes de que le diera las noticias a Lili.
Al menos ella merecía saberlo…
Todas esas mezclas de emociones, junto al asunto de su respectivo funeral, la habían dejado devastada a no más poder. Y si no fuera por el apoyo continuo de Lili y Hephaestus, ella de seguro no hubiera podido levantarse para así luchar por los derechos de su querido hijo.
Ya luego de su entierro, Hestia se había aislado al completo del resto del mundo, metiéndose de lleno en la biblioteca de la ciudad. La tristeza e impotencia seguían ahí, pero una nueva responsabilidad se había arraigado en su ser. Una responsabilidad que la obligó a embarcarse en busca de respuestas de lo que le pudo haber pasado a Bell y sobre la desconocida existencia de aquella [Silverlight Sword]…
Aprobaba la decisión de Bell con que Aiz se quedará con ella. Era su último deseo, y tenía que respetarse. Y si bien, le hacía un nudo en su corazón que no se la confiará a ella, no pudo evitar estar de acuerdo en que Aiz era la mejor opción en cuestión de resguarde; siendo una de las [Aventurers] más fuertes, física y mentalmente.
Ella no sucumbiría tan fácilmente a su influencia, y evitaría a cualquier costo que alguien más le pusiera los dedos encima. Sin embargo, Hestia aun así se había tomado las molestias de aplicarle varios de sus sellos de carácter divino al contorno de su hoja plateada, para así aquella manifestación astral que Aiz le había contado, no volviera a resurgir.
Fui difícil convencerla de dejar a Loki fuera de esto. Pero fue gracias a la deuda personal que Aiz sentía por Bell por no poder disculparse de la manera adecuada, que pudieron lograr que mantuviera los labios sellados.
Personalmente, no la culpaba de lo ocurrido…
Su querido Bell había muerto no siendo él mismo, aquella bestia de ojos rojos había sido el directo responsable de asesinarlo y desfigurarlo antes de que la masacre comenzara. Y a pesar del dolor aún latente en su corazón, ella asintió comprensivamente ante las acciones de la Wallenstein, por el bien mayor…
Que la hubiera golpeado cuando se dio cuenta de lo que hizo, no significaba nada…
Todo el asunto de Bell y su transformación en aquella bestia, le carcomían los sesos a la [Goddess]. Ella empezó a buscar cada mínima pista de lo que tenía a mano para así hallar al culpable, y así por fin…
… poder castigarlo de la manera adecuada…
El olor a luna…
Esa espada plateada…
El descubrimiento de aquel [Labyrinth]…
Todo era tan coincidente para que fuera una mera casualidad… Y si bien ya no podía echarle un ojo a la espada al estar en posición de la caja fuerte viva más impenetrable de todo el mundo, eso no significaba que dejaría de investigar cada cosa que su Bell le había dicho…
Ella confiaba en él con todo su corazón. El nunca pudo haberle ocultado nada.
Así era él.
Inocente y particularmente ingenuo…
… Y ella lo amaba por aquellas cualidades.
Su Bell no pudo haberle ocultado nada, ¿verdad? Algo en esa espada le hizo perder el control y enloquecer. Alguien lo había conducido hasta ella y lo había obligado a subyugarse. Quien quiera que sea, ella lo averiguaría aunque fuera lo ultimo que hiciera…
… Aun si tuviera que enfrentarse a sus hermanos…
Pronto, las manos de Hestia se detuvieron en sucesión, sintiendo como las finas yemas de sus dedos chocaban de enfrente contra la gruesa contratapa del tomo. Terminando así otro nuevo libro sin haber encontrado nada de nada. Ella simplemente, y una vez más, se contuvo de exhalar en resignación, acomodando en sucesión el libro sobre la gran montaña de textos a uno de sus lados, con los que tampoco había tenido éxito.
Honestamente… ¿Qué esperaba encontrar aquí?
Hasta ahora, había revisado cada bendito libro de fantasías e historias de los héroes pasados, y no había encontrado ningún atisbo de mención de aquella espada plateada. Había revuelto miles de textos de investigación del [Dungeon] de antiguos expertos y cienciólogos, y nada sobre aquel [Labyrinth] y su extraña infraestructura.
Todo lo que hacía, parecía llevarla a un callejón sin salida. No importara cuanto buscara o indagará, siempre encontraba lo mismo de lo mismo…
Nada…
Y eso que llevaba aproximadamente dos meses encerrada en este lugar.
Aún había miles de libros por buscar, cientos de pergaminos polvorientos por rehusar, decenas de archiveros por abrir… Pero sinceramente, con todo lo que había hecho hasta ahora, era más que suficiente. Mañana podía continuar con su investigación, llevarse a los límites no la beneficiaría para nada.
Lili de seguro ya estaría esperándola en la base, y todavía tenían varios asuntos que discutir sobre la administración de su parte del [Labyrinth].
La [Amaterasu Family] no había pagado su alquiler en el último mes, y tenían que encontrar una forma sofisticada de exigirles su dinero no atenuándolos a atacarlas. Después de todo, seguían siendo una familia pequeña, sin importar las ganancias que conseguían de la [Miach Family] o la [Hephaestus Family]; siendo las únicas que pagaron a tiempo estas dos veces; o el reciente escalón de poder social que habían recibido gracias al [Labyrinth].
Amaterasu les había obligado a aceptarlos en primer lugar, y si no fuera de porque ahora eran reconocidos; a nadie les hubiera importado que desaparecieran misteriosamente…
Ya no podían pedirle ayuda a Hephaestus. Con la gran deuda tras su propia espalda y que eliminaban poco a poco gracias a su alquiler, ya no poseían ningún derecho a exigirle ningún otro favor. En especial cuando perdieron la [Hestia Knife]…
… Esperaban que Hephaestus no se diera cuenta en un futuro cercano, o deseara ver su gran obra maestra en los próximos días; sino, ella personalmente las mataría…
Y francamente, la [Guild] había dejado de ser confiable luego de no tener a alguien adentro que moviera piezas a su favor…
Esto sería complicado…
Y ya con su abrigo gris y algo desteñido sobre su cuerpo, terminando por ajustar los respectivos botones; Hestia se preparó para partir hacia su casa al amparo de la noche. La fatiga de su cuerpo empezó lentamente a hacerse presente, y personalmente, quería echarse una buena siesta. Mañana por la tarde reanudaría su investigación, luego de resolver los asuntos con Amaterasu.
Solo esperaba que nadie saliera herido…
Sin embargo, antes de siquiera cerrara al por completo la biblioteca, ya estando a las afueras del establecimiento; la [Goddess] observó de reojo cierto libro sobre el escritorio de Aurelio, que era apenas alumbrado por el renuente farol de mesilla.
Un libro de gran tamaño y grosor, con un extraño símbolo en su portada principal, y un par de contratapas envejecidas y arrugadas en cuero; se presentaron ante sus ojos, haciendo que Hestia lo observara fijamente por unos segundos.
… Más en específico, en aquel símbolo que asolaba encima de la cubierta…
El símbolo de un ojo destellante y un brillo amarillento en el medio de su pupila…. Rodeado de trazos lineales y azulinos, que formaban una estrella de cinco puntas en sintonía a su alrededor… Todo hecho con lo que parecían grabados de runas y partituras astrales, que solamente había visto en sus propias [Falnas]…
… Casi como si el autor lo hubiera esculpido para que meramente los dioses pudieran entenderlos…
¿Cómo no lo había visto antes? ¿Aurelio lo había traído recién?
El empaque rasgado a su debajo parecía afirmar lo segundo. Y agarrando con basta velocidad el libro entre sus manos, luego de haber abandonado al cien por ciento su idea de irse, cerrando nuevamente la puerta con el pestillo. La [Home Goddess] comenzó rápidamente a hojearlo mientras se sentaba con exasperación en el asiento del escritorio.
Algo en aquel libro la había atraído casi por inconciencia. Un sentimiento que por más que intentaba sacudirlo, la obligaba a prepararse para una o dos horas más de lectura.
Aquel peculiar libro le daría las respuestas que necesitaba…
No sabía como o porque, pero lo sentía…
Simplemente lo sentía…
Y con las esperanzas listas y renovadas, ajustando en sucesión el farolillo al lado de su cabeza, Hestia empezó con prisa su lectura; congelándose momentáneamente en el titulo de la primera página, por puro reflejo.
Un titulo ordinario y pasible… Pero que si se lo preguntaban directamente, ella podía sentir alguna especie de aura y presencia que sorprendería a más de uno en ansiedad…
—… Byrgenwerth…—
[XIX]
—¡ARG! ¡ARG, ARG, ARG!—
Y mientras el [Kobold] ladraba en su completo auge, listo para descuartizar con sus mandíbulas a la infortunada [Adventurer] con la que se había topado; corriendo lo más rápido que sus cuatro patas le permitían, contra ella. No pudo prevenir a tiempo la inminente flecha que fue a clavarse sin piedad en la cuenca de su ojo, haciendo que se desestabilizara por unos cuantos segundos de acorde al dolor.
Antes de sentir como su hocico le era repentinamente atravesado desde abajo, por una cuchillada de corto alcance.
Quedando finalmente muerto luego de unos pocos pataleos…
Estando ya inerte en sus manos, viendo como las patas delanteras del [Kobold] se colgaban desde su brazo y codo. Lili por fin se permitió suspirar en alivio, para acto seguido, con un leve movimiento circular de su muñeca, extrajera su [Dagger] del cráneo del monstruo, junto a su piedra mágica. La cual, fue a parar al suelo con una tintineante caída.
Una corriente mínima de sangre cubrió su manga derecha ante tal movimiento de sacacorchos, más un montón de cenizas rojizas que se impregnaron en el aire. Sin embargo, la [Pallum] simplemente lo dejó pasar, dándose una rápida sacudida de hombro.
La sangre tiñó la dura tierra a sus pies, quedando fregada junto a varios otros charcos de la misma sangre, todavía frescos.
Años y años de haber sido una [Supporter], siempre delegada a extraer de inmediato las piedras mágicas del interior de los cadáveres de los monstruos, más la memorización del lugar corporal exacto para dicha extracción que se había auto-impuesto; habían hecho de Lili, particularmente hábil y formidable a la hora de matar monstruos en un parpadeo.
Si no podías ser fuerte y resistente a la par de veloz y ágil; podías lograr compensar los unos a los otros con conocimiento y habilidad. Y ella tenía suficiente de estos últimos…
Y viendo como el largo pasillo permanecía completamente vacío ante la presencia de enemigos, o de cómo ningún otro monstruo planeaba engendrarse a corto plazo; la [Adventurer] solamente continuo caminando por su sendero habitual al mismo tiempo que guardaba en una de sus tantas bolsas de cuero inherente en su cinturón, la reciente piedra mágica, y recargaba con recelo su ballesta de mano.
Varios pensamientos comenzaron a arremolinarse al contorno de su cabeza, mientras el eco de sus pasos hacían contraste con el silencio abismal del lugar. Memorias y recuerdos del último par de meses, que fraguaban su paz interior cada vez que las recordaba. Todo comenzaba nuevamente a surgir al exterior, y sinceramente, no tenía ni el más mínimo deseo de hacerlo.
Aun así, las permitió pasar con tal de relajar un poco su cerebro. En especial con la pequeña horda de [Wall Shadows] comenzando a engendrarse con rapidez por uno de los pasillos a su lateral; junto a varios otros montículos a sus alrededores.
Ella apretó los dedos en contorno a su [Dagger]…
—¡GRAH~!—
Habían pasado aproximadamente dos meses desde la muerte de Bell. Y si bien ella no conocía en ese entonces los detalles precisos del motivo de su muerte, llanamente no pudo evitar echarse a llorar cuando las noticias le llegaron de manera súbita al oírlo sin querer de un par de [Adventurers]; que en ese entonces visitaban el casi destruido [Healing Center].
Bell había muerto…
Aquel inocente y puro [Adventurer], que incluso sacrificó su vida por la de ella, había muerto…
Aquel chico peliblanco que, de alguna manera, la había perdonado al completo y no había guardado ningún rencor contra ella; había muerto…
No podía creerlo…
No querría creerlo…
No sabía por cuanto tiempo estuvo llorando en esa habitación de clínica. Ni siquiera le importó cuando al día siguiente la trasladaron a otro centro de recuperación mientras reparaban el edificio. Estaba destrozada, tanto mental como físicamente. Y solamente pudo desviar su frustración e ira hacia aquel monstruo que había atacado a toda [Orario], y asesinó sin piedad a Bell, intentando de seguro proteger a su [Goddess].
La tristeza fue tal, que varios de sus procesos médicos se tuvieron que retrasar debido a la fuerte depresión que la carcomía. No querría comer o dormir; y cuando la obligaban a hacerlo, lo hacía a cantidades mínimas o simplemente fingía hacerlo.
Estaba en plena recesión de su propio ser.
Sin Bell, no tenía ni idea de cómo continuar viviendo. Fue él en un principio quien le dio un nuevo propósito en su vida, que la sacó de su propia auto-destrucción. Había jurado protegerlo y estar a su lado hasta que él ya no la necesitara. Y aun si llegaban a ese punto, ella todavía lo seguiría…
Después de todo…
Él la había salvado…
Él le dio nuevamente una existencia…
Él la… enamoró…
… No fue hasta varios días después, que por fin Hestia la visitó…
… Y le contará la verdadera versión en lágrimas…
Bell no había muerto protegiendo a su [Goddess]….
Bell no había muerto siendo el héroe que tanto había soñado ser…
… Bell había muerto tratando de matarla…
… Después de haber acabado con más de veintitrés aventureros de Nivel 1-3, haber destruido parcialmente cuatro de los ochos distritos de la ciudad, y asesinado a cientos de civiles junto a su representante de la [Guild]…
El había sido esa [Beast].
Aquel [Adventurer] inocente y amable había sido aquel monstruo sediento de sangre y muerte.
Bell había muerto mucho antes de convertirse en esa cosa. Y cuando interrogó a Hestia al respecto, la respuesta solo pudo golpearla, destrozándola más de lo que ya lo estaba.
Fue su culpa…
Fue total y meramente, su culpa…
No había necesidad de negarlo. Y si bien, aquella [Silverlight Sword] había sido la culpable directa de su decaída; siendo el momento en el que la tocó y empezó a usarla, el comienzo de su lenta degeneración hasta el punto que no podía controlar sus acciones o incluso siquiera detenerlas…
¿Quién fue la que lo obligó indirectamente a utilizarla en primer lugar?
¿Quién fue la que no le dijo ni un pío cuando Bell comenzó su búsqueda por todo el [Labyrinth], con su actitud ya cambiada?
¿Quién fue la que no le impidió adentrarse en aquel infierno, solamente por sentirse culpable?
¿Quién fue la que no le interrogó al respecto cuando su actitud comenzó a verse trastornada aquel mismo día?
Ella. Solo y por puro karma, era de ella la culpa…
Había prometido a Hestia que lo cuidaría con todos sus conocimientos del [Dungeon] y que le advertiría de cada posible peligro que este mismo traería…
Había jurado nunca volver a actuar de aquella manera rastrera y frívola, con tal de pagarle a Bell todo lo que había hecho por ella…
Había asegurado traerlo de vuelto sano y salvo cada día del resto de sus aventuras…
¿Y como había terminado todo? ¿Simplemente por un puñado de riquezas y lujos?
—¡AH~!—
Lili no pudo evitar soltar un eminente grito, mientras con todas sus fuerzas apuñalaba el gigantesco orbe rojo a modo de ojo que la última de las [Wall Shadows] poseía; atravesándola de lleno con su [Dagger] y sobresaliendo por su nuca.
Con otro leve movimiento de muñeca, la [Pallum] retiró con eficacia y rapidez su cuchilla del cráneo hueco del monstruo. Y viendo como el cuerpo lentamente caía al suelo con un ruido sordo, Lili simplemente siguió respirando con pesadez apretando ligeramente los dientes…
Unos dientes casi animales, con los caninos un poco más puntiagudos de lo normal…
La [Adventurer] siguió por un rato más tratando de alejar aquella furia incandescente que la consumía desde el interior de su pecho, intentando a través de profundas inhalaciones y exhalaciones, de enfriar su sobrecalentado cuerpo. Todo, antes que el icónico ruido de salto fresco de un [Frog Shooter], vino desde su punto ciego.
El monstruo había sido el último sobreviviente de una enorme lista de monstruos que habían asolado a la [Pallum] durante los anteriores cinco minutos. Una decena de [Wall Shadows], cinco [Killer Ants], dos [Purple Months] y una pequeña horda de [Frog Shooters]; habían tratado por todo los medios de acabar con la [Adventurer] que ahora mismo se encontraba de pie con ligeros cortes por todo su cuerpo.
Su abrigo abierto y de un ligero color mostaza, oscilando por el aire a modo de capa mientras usaba la cobertura de cabeza para fijarla en su lugar; y que actualmente se encontraba cubierta de sangre hasta la medula. Con su camisa anaranjada sin mangas y sus pantaloncillos cortos de un marrón claro; pintados en múltiples tonalidades rojizas y oscuras. Y sus botas de cuero reforzado; en las cuales se podía notar ligeros tintes rojos debido a su inusual despliegue…
Todo, reflejó al asesino que había ondeado su par de armas contra los monstruos de la [Pantry]…
… A la [Beast] de ojos dorados con pupila desgarrada…
El último [Frog Shooter] se había lanzado contra ella en un ataque final para de una vez acabarla. Desde su extremo, la lengua puntiaguda atravesaría sin vacilación el cráneo de la [Adventurer].
Y lo hubiera logrado, sino fuera por la rápida reacción de la Arde, quien giró con vasta rapidez sobre sus talones, cortando de un solo tajo la larga lengua del sapo monstruo. Para luego, con una sucesión sin precedentes, cortara llanamente en tres trozos al [Frog Shooter] con su arma derecha.
La [Beast Claw] cortó sin ninguna dificultad la resbaladiza carne del monstruo. No se detuvo ni un solo centímetro a lo largo de su acción. Su par de cuchillas partieron sin más al monstruo completo en tres pedazos exactamente iguales. Hubo una explosión repentina de sangre que fue a parar contra la cara de Lili, quien ni se inmuto.
Ni siquiera cuando la bilis y el liquido baboso fueron a parar directamente en sus ojos…
—¡AH~!—
Acto seguido, Lili continuó con su arremetida contra el inerte monstruo. Empezando a descargar toda su furia contenida, descuartizándolo en todavía más pedacitos.
No le importo en lo más mínimo el vidrioso ruido de la Piedra Mágica destrozándose ante sus ataques, o la cortina de ceniza que se había engendrando inmediatamente después; ella siguió rasgando el suelo a su debajo hasta que estuviera satisfecha.
Pronto, se calmó…
Y retirando sus armas del frío suelo, a la vez que ajustaba nuevamente su capa, Lili continúo con su trabajo empezando a retirar cada Piedra Mágica de los cadáveres del resto de monstruos a su detrás.
Actualmente se encontraba el 7º Piso. Gracias a la [Falna] actualizada de Hestia, había logrado llegar hasta ese piso sin más dificultades luego de por fin resolver los asuntos con la [Soma Family] y recibir su actualización de los miles de puntos de experiencia en los últimos años.
Retirarse de la [Soma Family] había sido un problema más en la lista de Hestia y Lili luego de los acontecimientos de Bell. Y si bien Lili dijo que ella misma se encargaría de todo, Hestia fue de vital importancia gracias a su terquedad de afrontarlo juntas.
Más de un millón de valis se necesitó para que por fin dejaran ir a Lili. Los cuales no fueron difíciles de conseguir gracias a la inmensa fortuna que habían conseguido de su exploración en todo el Primer Nivel del [Labyrinth]. Sin embargo, viendo como la familia retrasaba todavía más y más la destitución de su [Falna], Lili y Hestia no tuvieron más opción que darle todo el resto del dinero obtenido para que de una vez se efectuara.
Claro que a excepción de aquellos extraños platillos llenos de sangre, aquellos extraños hongos sobre papeles lijados, y el par de armas que Bell había guardado.
Todo, sacada de la mochila de Lili después de recuperarla de la [Guild]. Fue una fortuna que entre los papales que le fueron delegados a Misha, se encontraba el de las pertenencias de Lili; y que Eina los había hecho antes de su muerte.
Pagaron aproximadamente tres millones de valis, todo lo que habían logrado sacar del oro y joyas del [Labyrinth]. Y si no fuera con que ya se sintieran satisfechos, y que Hestia estuviera presente en medio del intercambio, de seguro no hubiera dejado ir a Lili.
Ya con la [Falna] actualizada por Hestia, después de pasarle el designio de Soma; Lili se había adentrado sin más en el [Dungeon] empezando desde el 1º Piso.
Había decido convertirse por si misma, en una [Adventurer].
Con su porción del [Labyrinth] asegurada indefinidamente, con los niveles intermedios todavía extendiéndose, y con de seguro más respuestas de las cuestiones que las asolaban; Lili se había empedernido en sumergirse más en el [Labyrinth] después de haber subido de nivel lo suficiente en el [Dungeon], para así no tener problemas con los monstruos de aquel lugar.
Todo, con tal de averiguar que fue lo que le había pasado a Bell, y así descubrir y castigar al culpable.
Liliruca Arde
[Lv. 1]
Fuerza: C 690
Resistencia: E 401
Destreza: C 635
Agilidad: B 705
Magia: I 0
[Magic:]
[Cinder Ella]
*Magia de transformación corporal.
[Skill:]
[Liaris Freese]
*Acelera el crecimiento.
*Los efectos duran tanto como los sentimientos no cambien.
*Los efectos están determinados por la fuerza de los sentimientos.
—Solo un piso más…—
Dijo Lili con algo de pasividad, empezando lentamente a caminar hacia las escaleras de ambos entrepisos. Ya había crecido lo suficiente, y sus niveles le eran más que adecuados, para continuar con su bajada. Aun así, el 8º Piso no era tan diferente del 7º, o incluso del 9º. Así que podría bajar hasta aproximadamente este último si los monstruos no le representaban ningún problema.
Tan inmersa estaba en sus pensamientos, que no notó su entorno próximo hasta que repentinamente su pie se topó con algo metálico; haciendo resonar su choque por todo el [Dungeon] como cual eco chirriante.
Lili se congeló brevemente. Y ladeando su cabeza hacia abajo a la vez que sus ojos buscaban por toda la superficie del suelo, la [Pallum] por fin pudo divisar el objeto progenitor de tal ruido…
Le gustaría llamarla copa, pero por su forma y estructura, parecía más un cáliz que alguna otra cosa. Era de un color dorado mostaza, claramente desgatado por el enorme tiempo que pasó por estos lares. Había varias joyas al alrededor de su chimenea al igual que su fuste, siendo mayormente rubís y esmeraldas; a pesar de también lucir desgastados y pagados.
Pero lo que principalmente le llamó la atención a Lili, a la vez que lo levantaba con una de sus manos después de arrodillarse sobre el suelo, fue la peculiar calavera hundida en el interior de su chimenea…
Un calavera humana en todos los sentidos. Con cada hueso y diente en su lugar. Con aquellas profundas cuencas sin la presencia de algún ojo, junto a una extravagante neblina oscura casi imperceptible que surgía de entre sus adentros. Parecía estar pegado a la chimenea, ya que por más que la agitará o tirará de ella, esta permanecía en su lugar inamovible.
Lili no evitó rascarse la nuca en confusión ante tal descubrimiento. Llegando a varias preguntas mentales sobre la procedencia de aquel objeto…
¿Era alguna especie de [Botín] nuevo de los monstruos?
¿Lo había dejado caer alguno de los [Adventurer] mientras se aventuraba a los [Pisos Intermedios]?
¿Qué o para que era en particular?
Pero antes de que comenzara a indagar más al respecto, los acostumbrados sonidos del nacimiento de múltiples monstruos en conjunto empezaron a resonar por las paredes laterales.
Ojos rojos junto a diversas sombras andantes la saludaron, asomándose por las paredes. Otra horda de [Wall Shadows]…
Una peculiarmente más grande que la anterior si contaba bien. Dioses, incluso su numero igualaba el de la [Pantry] anterior.
Lili solamente hizo una mueca antes de levantarse rápidamente, y apretar con fuerza su [Beast Claw] y su [Dagger]; a la vez que guardaba con recelo el cáliz en alguna de sus bolsas de cintura, cubriendo su base y fuste en el interior del cuero.
Era hora de trabajar…
—¡AGH~!—
—¡AH~!—
Pero lo que no sabía la [Pallum]; algo que haría de oídos sordos mientras luchaba ferozmente contra la horda de monstruos que rápidamente se habían abalanzado sobre ella. Era que el objeto que recientemente había encontrado era perteneciente a los restos de una antigua civilización que había residido en el [Dungeon] en las eras pasadas…
Un [Ailing Loran Chalice]…
Una puerta entre el pasado y el presente… Entre la realidad y el recuerdo… Entre el flagelo y la aventura…
Aunque, por supuesto… No había forma que ella lo supiera…
[XX]
—Aiz… Nos vamos para el [Labyrinth] para así derrotar a la [Bloodletting Beast] del último piso. ¿Vienes?-
—Voy en unos minutos—
—Bien. Nos vemos en la salida—
—Ahí estaré—
Dijo Aiz de manera casi monótona a la vez que ajustaba su arma predilecta en su cintura, y se ataba la última hebra de su armadura corporal.
Su rostro sin expresiones hizo recelo en toda su habitación. A la cual solamente dio un rápido vistazo antes de comenzar a avanzar hacia la puerta de salida.
A medida que avanzaba, fue inspeccionando de sobra cada última parte de su equipo. La nueva y restaurada [Desperate] brillaba con luz plateada a la luz de los frágiles rayos del sol que se colaban a través de su ventana. Su armadura sin abolladuras resaltaba cada parte de su cuerpo curvilíneo, protegiendo sus puntos ciegos y de mayor riesgo.
Todo, por obra de los enanos herreros; los cuales casi tuvieron un infarte ante su ultima presentación. Pero la suma generosa de dineral que les habían dado, hizo que pronto salieron de su estupor y pusieran manos a la obra. Reparando el conjunto en poco tiempo.
Claro, ya había pasado un par de meses desde aquellos. Y otros cuantos desde el incidente del Cranel. Pero por alguna razón, a la Wallenstein le hacía bien recordar dichos acontecimientos.
Le ayudaba a clamar con que sea un poco su alma.
Y deteniéndose por unos breves segundos antes de cruzar el umbral de su puerta. La [Adventurer] dio una rápida y fugaz mirada a su cama. O bueno, a lo que había debajo de ella. Atada en múltiples paños y sellos mágicos, y cerrada bajo llave en una caja hecha a su medida.
Acto seguido, siguió con su camino. Agarrándose la frente a la vez que negaba mentalmente. Ya había visto lo que hacía esa cosa con las persona a su poder. De cómo las transformaba poco a poco en una bestia sedienta de sangre con solo oscilar su hoja. No tenía, o debía, siquiera pensar en la posibilidad de agarrar la empuñadura de esa espada…
Y lo rectifico agarrando con puños cerrados fervientemente en el mando de su [Durandal]. Pronto, el sonido de una puerta cerrándose y los continuos pasos cada vez más lejanos, fueron la única presencia en la habitación.
… Más, el deseo continúo allí…
… El deseo que iba de la mano de sus metas personales, cuando recordaba con matrices la manera en la que casi fue asesinada por solo aquella arma oscilada en las manos de un novato…
… De cómo podría usarla para sus propios fines y de una vez por todas, terminar lo que ese monstruo había empezado hace ya tantos siglos…
… Aun así, todo permaneció ahí…
… En un deseo…
Un apasionado y tentador deseo…
Nada le impedía soñar…
Después de todo…
Aquellos duendecillos de luz le resultaban ciertamente intrigantes…
[…]
A pesar de ser conocida e identificada como el [Paradise] según los estandartes mortales, donde todas las almas descansarían por fin en paz y los seres amados se reencontrarían los unos con los otros; el [Heaven] era realmente un lugar muy aburrido y vacío…
Todos los mortales eran privados de sus formas físicas y estaban limitados a movimientos casi inexistentes; era como literalmente moverse en mitad del aire. Y toda conciencia abstracta que alguna vez hubieran poseído en sus vidas en el [Lower World], era encerrada para siempre en el interior de sus almas.
Incluso los mortales más antiguos y que todavía no habían reencarnado, apenas podían hacer algunos deslizamientos de manera constante y hablar como cual infante. El conocimiento que habían obtenido en el mundo mortal, era reflejado en todo lo que podían hacer en el [Heaven].
Así era con todas las razas…
Los ancianos elfos, con su gran amplitud en la magia y su cercanía casi biológica a los dioses, y literalmente cientos y cientos de años en conocimientos y sabiduría; todavía no poseían la suficiente lucidez para comunicarse entre sí en el [Heaven]. Los miembros más primordiales de la raza más primordial, ni siquiera podían oponerse a las leyes del [Heaven], y simplemente actuaban iguales a unos peces en mitad del océano.
Eso fue igual con los miles de héroes legendarios e ídolos del [Lower World]. Todos y cada uno, estaban a la merced de lo únicos seres que podían actuar como quisieran en ese lugar.
Aquellos que siempre estuvieron ahí, y ese era literalmente como su hogar…
Cada ser viviente que llegara aquí, estaba limitado a acciones que ellos mismos no podían ni siquiera comprender o asimilar. Excepto… Por ellos…
Por los dioses…
Como cuales niños en su guardería, los dioses se habían entretenido y divertido con cada nueva alma que llegaba al [Heaven]. Los mortales eran como sus juguetes personales, por cada una que llegara y pudiera al menos balbucear; los dioses se encargarían de destrozarla y rearmarla para así oír sus gritos de dolor.
Para cada nueva alma que pudiera moverse en el vasto plano astral, a ellos les encantaba golpearlas y ver como intentaban escapar de su calvario, persiguiéndolas como cuales gatos a los ratones.
Nadie podía comprender porque hacían esto. Es más, a los dioses les parecía completamente normal. La analogía más cercana a lo que hacían; era la de ver a un montón de infantes en una guardería de quinta jugando sin control o cuidado, sin importarles siquiera si destrozaban o no sus juguetes en el proceso…
Ya que siempre nuevos juguetes llegaban…
Los mortales no podían saber nada sobre esto. Por que si incluso lograban reencarnar y recordar su vida pasada, no tendrían ni idea del sufrimiento que habían sufrido en su estancia en el más allá, o del proceso que componía el de reencarnación…
Aquel último era tan escalofriante e inocuo, que no podía ser descrito en simples palabras de mortales…
Así fue durante toda la eternidad. Y siempre como los niños, estos llegaban a aburrirse con el tiempo suficiente. Las almas que suplicaban en sus gritos etéreos y corrían sin control tratando de escapar de ellos; ya no les llamaban la atención o el interés.
Simplemente, perdieron todo significado y novedad, después de hacerlo incontables veces…
Fue por ese motivo que bajaron al [Lower World], y se habían adaptado a sus reglas para así divertirse una vez más; para conseguir nuevos pasatiempos y alegrías…
El sistema que le dijeron a los mortales, sobre aquel que los enviaría al [Heaven] si usaban sus poderes en el mundo mortal y que serían regresados por sus hermanos, solamente fue creado para así la diversión no se acabará tan deprisa como pasó allí arriba.
Habían ido contra sus propios principios de ser almas libres y el pico de la fuerza independiente, simplemente para entusiasmarse un par de eones más.
A ellos no les importaban los mortales, les parecían simplemente un foco de placer temporal y fácilmente reemplazable. A ni un niño le importaría su juguete si este se rompiera y pudiera conseguir uno exactamente igual.
Así era como eran. Y nadie podía refutarlos, nadie podía oponérseles…
Fue por eso que Freya, era diferentes a los demás dioses…
Si bien ella era igual en varios aspectos, como que los mortales le parecían interesantes y divertidos como cuales juguetes; a diferencias de sus ya monótonos e iguales hermanos, un solo aspecto en su ser la hacía notoriamente distinta.
Y ese era, el que ella coleccionaba sus juguetes ya usados.
La típica niña que al conseguir lo que siempre quiso, simplemente se divertiría con el hasta el cansancio supremo y luego lo encerraría para siempre en su propia casa, después de haberlo robado del cajón de manualidades de la guardería. Para así nadie más lo desgastará y tocara lo que ella creía que era suyo.
Fue por eso que había hipnotizado a numerosos héroes de gran calaña y los había encerrado en su espacio personal en el [Heaven] luego de haberse aburrido con ellos. Ni un solo mortal podía oponerse a su toque que los seducía como cuales peces y los obligaba a ir directo hacia el anzuelo por su propia voluntad. Incluso los dioses obedecían sus mandados con simplemente toquetearlos un poco y llamar su atención con sus dulces palabras.
Ni un dios poseía una apariencia física, eran iguales a un gran masa de almas no diferente a ojos simples a la de los mortales. Pero aun así, eran completamente diferentes…
Ellos eran seres divinos, podían manejar lo arcano del lugar con solo un pensamiento, podían adoptar la forma física que quisieran y hacerla palpable para así agarrar en sus manos a las almas y jugar con ellas hasta el cansancio.
Y eso mismo estaba haciendo ella…
Acurrucando como cual bebe en mitad del vasto espacio arcaico, siendo rodeada por miles y miles de almas mortales que querían su permiso para solo poder apreciarla y sentirla a su alrededor, Freya con su forma física humana, apretaba entre sus brazos a la única alma que ella misma quería en ese instante.
Al menos por unos miles de años…
Un alma tan blanca como el marfil y pura como ninguna otra que hubiera visto.
Freya solamente dejo escapar un suspiro enternecido cuando por fin el día de tocarla directamente había llegado. Y con una sonrisa maternal y divertida, solamente susurro un sonido intangible en mitad del plano sideral, siendo el destinatario su nuevo juguete.
Un susurro que ni un mortal podía comprender, pero que si resonaba entre los dioses que la contemplaban desde lo lejos.
—No puedo evitarlo…—
Ella estaba lista, lista para jugar sin parar con aquella alma. Se estaba preparando, se estaba preparando para así cuando esta le aburriera no le doliera tanto. Su Bell-kun por fin estaba en sus brazos, y no había nadie quien los separaría…
Ya todo estaba planeado, y por fin había pasado.
Y apunto de besar aquella alma que flotaba entre sus dedos como cual candil, lista para hacerse una para toda la eternidad con el mortal en sus brazos…
… Un minúsculo susurro la detuvo…
Un susurro que era todavía más pequeño e ilegible como el de ella, pero que desde su posición pudo oír a la perfección…
—Quítame… Tus asquerosas manos de encima… Mugrienta bestia…—
Freya se congelo… Un sentimiento de sorpresa se escuchó retumbar en todo su ser, haciendo que mirara con ojos como platos aquella alma en sus brazos.
¿Había oído bien? ¿O acaso Bell-kun le acaba de respond…?
—¡BESTIA INMUNDA Y SUCIA!—
Freya no puedo sacarse de su estupor cuando el alma empezó a retorcerse entre sus brazos con furia y descontrol…
No era posible…
Bell en su estado astral simplemente le continúo gritando obscenidades a Freya que seguía congelada en su lugar…
… Por favor no…
Freya estaba apunto de romperse como cual niño que se le negaba sus cosas, y cuando el alma blanca simplemente no paraba de oponérsele; ella en un momento de furia empezó a estrujarla con fuerza y presión colosales.
¡Debía haber algo mal! ¡Debía haber algo que sucedió mal!
Pero viendo como aquella alma se resistía a su presión, saliendo como cual balón hacia su cara y la golpeara en su nariz física, Freya empezó a retorcer con dolor y enojo viendo por el rabillo de su ojo, como aquella alma la veía con minuciosidad y desinterés, flotando a solo unos metros de su cara.
Freya intento volver a acercársele. Algo debió salir mal. Era imposible que su Bell la hubiera lastimado apropósito… Y estirando su brazo para volver a agarrarlo, rozándolo con sus dedos, el alma blanca y pura simplemente la volvió a apartar de su lado dándole un simple golpe astral en toda su muñeca.
Ella retrocedió con leve dolor.
Con aquella simple acción, Freya supo inconcientemente que Bell nunca seria suyo. No solo eso, ella supo que no importara lo que hiciera desde ese momento… Si lo torturaba con sus poderes divinos y los destrozara rearmándolo miles de veces… Si usaba su propio espacio arcano para adentrarse en sus recuerdos y los borrara para siempre de la faz de la existencia…
Él nunca voltearía sus ojos o su voluntad hacia ella.
Había resistido su toque… Nadie resistía su toque, ni siquiera cuando lo apretaba contra su pecho.
¿Qué había salido mal?
—¿Que hice mal?—
Dijo con tono lastimero casi suplicándole a Bell que le respondiera.
Pero el solo guardo silencio. Y la continuo mirando a través de su inexistente mirada.
Y sin más, el cargo contra ella volviendo a golpearla en la nariz.
Freya no pudo evitar echarse a llorar…
[Misión Completada] o [Fin de Enlace] o [Como diablos se diga]
(N/A): Si… Lo he subido todo de un solo disparo…
¿Por qué?
Bueno… Hay varios motivos… Los cuales resumiré solo en uno, porque ya me da cansancio y flojera teclear este bendito teclado…
… Por las visitas.
Si. Solo por esa razón hice compactar todo lo que he escrito y lo subí de un solo dispón a Fanfiction. ¿Se dan cuenta de la cantidad de visitas que recibirá esta cosa, solo por tener 50,000 palabras de inmediato? Si me dieran un dólar por cada ojito que lea esto, sería multimillonario…
Creo…
Quizás debí haber avisado al principio que se tomaran su tiempo, que se trajeran sus dulces bajos en calorías y palomitas de maíz, y sus refrescos; porque esta cosa iba a ser larga…
Tío… Creo que la he arruinado…
Ya que…
Lo hice con todo mi amor y diversión. Y pesar de no haber cumplido mi propósito, me he divertido… Y solo eso vale en la vida…
Sin nada más que decir; además de que por favor marquen en sus favoritos mis preciada creación; hasta la próxima…
¡Bye!
Fin de (N/A). Je.
