Los capítulos irán siendo más largo con el transcurso de la historia y según el tiempo que tenga, solo pido paciencia.


Dave llegó al día siguiente por la mañana, su hermano aun dormía, así que se dispuso a preparar un desayuno decente; hace meses no compartían ni siquiera un desayuno juntos.

El rubio sirvió dos cafés, uno con leche para él y uno cargado para Dirk. Acompaño esto de tostadas, huevos y un par de bizcochos que compro camino a casa.

— Bro, está listo el desayuno – dijo entrando sin tocar a la habitación de su hermano, quien dormía profundamente.

Después de retorcerse cual larva en la cama, el Strider mayor abrió un poco los ojos y miro a Dave algo confundido.

— Gracias – pronuncio algo sorprendido y somnoliento.

Estaba feliz por aquel gesto, pero se sentía un imbécil por no ser él quien hiciera ese desayuno, su papel como hermano mayor estaba en la cañería hace mucho rato.

— Y… ¿Cómo te fue con tu "amigo"? – sonrió Dirk, con algo de picardía.

— ¿De qué va esa cara? No soy gay.

— Solo pregunte como te fue – rio un poco.

— Dave gruñó, su hermano no era idiota – Vimos unas pelis de mierda que solo a él le gustan y comimos palomitas.

— ¿Y de donde le conoces? – Dirk estaba curioso, Dave pocas veces traía amistades a la casa.

— Internet, aunque nos estamos viendo hace meses, no vive tan lejos y asistimos a la misma escuela, aunque es un año menor – el rubio hablaba con la boca media llena, mientras terminaba de devorar una tostada.

— Ya veo – Dirk también estaba comiendo, extrañaba esos desayunos junto a su Bro.

— Oye – dijo de pronto Dave algo más serio.

— ¿Qué pasa?

— No quiero que sigas haciéndolo – Dave hablaba con seriedad esta vez.

Dirk sabía a qué se refería.

— Me he comportado como un idiota, entendería incluso si me odiaras.

— No te odio – contesto tajante – por eso te pido que no vuelvas a eso.

— Lo intentaré.

Dirk sabía que no era fácil, esa vida era casi adictiva, dejarla seria tener que estar con el recuerdo constante de Jake.

— Es difícil, lo sabes – la voz del rubio sonaba triste.

— No lo sé, pero no puedes seguir así, Jake estaría triste si supiera como te lo has tomado, no le gustaría verte así.

— ¡Pero él está muerto! ¡No puede saber cuánto he sufrido sin él!

Dirk se quebraba, incluso después de tanto tiempo, era imposible no caer ante esa dura y cruel verdad.

Casi un año y medio había pasado, pero el dolor que sintió al saber que no volvería a besar a ese chiquillo de ojos verdes, no dejaba de estar presente en su pecho.

Le amaba.

Lo amaba aún.

.

Dave miraba a su hermano, había pasado un rato después de esa conversación y Dirk había comenzado a llorar en silencio.

Lo de "Un Strider jamás llora" se había ido a la basura junto a toda la felicidad que alguna vez pudo sentir.

— Bro, me quedare contigo.

El menor estaba apoyado en el marco de la puerta de la habitación de Dirk, quien le miraba con los ojos hinchados, ya sin sus gafas oscuras.

— Sal y diviértete, no mires al patético tipo que tienes de hermano mayor.

Dave suspiró.

— No seas tan terco, vamos a comprar zumo y comida chatarra para luego ver unas películas de terror, estoy aburrido de las películas de Nicolás Cage – sonriendo le ofreció la mano a su hermano.

— Eres un idiota – sonrió aceptando la invitación.

Pronto ambos estuvieron listos con aquellas compras y dispuestos a mirar la película que Dirk había escogido.

Todo era como las típicas películas de terror: Un grupo de chicos decidía ir, por razones estúpidas, a un hospital abandonado. La mitad moría y el resto quedaba con un final abierto, listo para una secuela de la misma mierda.

Dirk no se movió en toda la película, la verdad la había cagado en escogerla.

— No asusta para nada esta mierda – se quejó al terminar.

En cambio, Dave estaba un poco alterado, ya que durante la película apareció unas pocas veces una marioneta muy perturbadora, la cual le recordaba a Cal.

Oh Dios, esa puta marioneta.

— Dave ¿Estas asustado?

— Claro que no, ha sido una mierda – gruño algo avergonzado.

— Ya veo – Dirk se aguantó un comentario burlón al respecto.

Dave lo notó y se disponía a responder, pero el sonido del timbre logro captar la atención de ambos.

— ¿Tenías algún invitado? – soltó con un tono curioso Dirk.

— No, esto es raro-respondió Dave, acercándose a la puerta.

Al abrirla, su expresión de indiferencia se tornó molesta y preocupada.

— Oh por la mierda, que haces aquí idiota, ¿No te advertí que nunca vengas sin avisar? –susurró molesto el chico rubio.

— Pero Dave, solo quería preguntarte si te gustaría hacer algo – respondió el chico de antojos y cabello negro, sus ojos azules demostraban que se sentía apenado por la reacción del Strider al verle.

— Solo…agh!.

El de ojos rojos pensó en decirle "solo vete de aquí" pero no podía, menos aun si le miraba de esa manera.

— Espera, veré si puedo salir un rato… – dijo cerrando un poco la puerta – Quédate aquí – ordenó.

El chico de ojos azules asintió, algo confuso, porque al parecer el rubio evitaba a toda costa que su hermano le conociera.

— Bro, un amigo está aquí y no planea marcharse.

— Pues dile que pase – soltó indiferente.

— No… mejor saldré yo un rato, vendré enseguida – la incomodidad de Dave se notaba a millas.

— No quieres que me conozca, ¿verdad?

— No es eso– aclaró de forma rápida.

— Sé que mi aspecto da mucho que desear, es normal que te avergüences de lo que soy ahora, Dave – el mayor parecía avergonzado.

— Dirk, detente – dijo con molestia Dave- Mira, me importa una mierda si estas o no hecho un esperpento, no es esa la razón.

— ¿Entonces?

— Solo me apetece salir – dicho esto, Dave se dirigió a la puerta.

Dirk sin convencerse le siguió.

— ¿Qué mierda haces? – Dave estaba justo enfrente de la puerta, impidiéndole el paso.

— Solo quiero conocer a tu nuevo amigo.

— Nunca te ha interesado interactuar con mis amistades.

— Pero ahora me dieron ganas de conocerle – al decirlo, el Strider mayor abrió la puerta de manera forzada.

Dave no pudo impedirlo, las miradas su amigo y su hermano se cruzaron, viendo con horror el cambio radical que tuvo en el rostro este último.

Dios, sabía que esto terminaría mal.

Los ojos de Dirk se abrieron tan grandes, que ni las puntiagudas gafas de sol le ayudaron a disimular su sorpresa.

- El chico de ojos azules abrió la boca para intentar saludar, pero Dave se puso delante de él, de manera protectora – Dirk – pronunció, sabiendo lo que se aproximaba.

- ¿Jake? – susurro con la voz temblorosa el mayor.

La mente de Dirk no procesaba lo que veía, frente a él estaba Jake.

Lo había amado.

Lo amaba.

Y deseaba tanto tenerlo con él.

Estaba viendo un ángel con anteojos.