HOla!
Aqui trayendo el primer cap :D
Espero les guste, auqnue en realidad subiré hasta donde tengo, hmmm como sea, disfruten
Capitulo 1: Buscando lo desconocido
Durante el inicio de los tiempos ah habido cosas inexplicables, misterios que poco a poco se han ido resolviendo, sin embargo, el universo es de los más grandes misterios que puede tener el ser humano, seguido del mar. Aquel que forma ¾ partes de la Tierra, lo más cercano y lo más lejano del hombre.
Recuerdo que todo comenzó cuando estaba e secundaria, yo solía ser una joven muy extrovertida pero también muy ingenua y no notaba cuando las personas se acercaban a mí por puro interés. Por ende, salía lastimada con mucha facilidad y frecuentemente. Aun así puedo decir que en todo lo que va de mi vida solo eh tenido seis amigos verdaderos, y, aunque en estos ya no estén conmigo, sé que me cuidan de donde sea que se encuentren.
El primero se llamaba Gokudera Hayato, llego al mes de iniciar la escuela. Debo reconocer que al principio me daba miedo, pero con el tiempo descubrí que era una persona única, increíble y extraño. Claro una amistad no se da por el simple hecho de presentarse, eso es ridículo. Si bien al principio él era intimidante con todos, pero después cambio, al menos conmigo.
(DESDE AQUÍ COMENZARAN LOS RECUERDOS DE HARU, Y CREO QUE SERA ASI HASTA EL FINAL, EN ALGUNOS PASARA LA NARRACION A OTRO PERSONAJE, YA QUE LA HISTORIA SERA RELATADA EN VISTA DE TODOS LOS PERSONAJES PRINCIPALES XD, SI LO SE MUY RAROOOOOO D:)
-Narra Haru-
Ese día era como cualquier otro, nuestra "querida" profesora de Historia llegaba tarde como de costumbre. Entro al salón y nos ordeno guardar silencio y tomar nuestros asientos, nos miro a todos y soltó un suspiro.
-Parece que nadie falto, eso me alegra, hare unos cambios en su distribución- mientras decía esto todos soltaron un murmuro de "noooo, así estamos bien" la profesora simplemente nos ignoro- Yamada, a la tercera fila segundo asiento, Orimoto al lugar de Sasagawa, y Sasagawa usted al asiento al lado de Miura- y así todos volvieron a tomar asiento, no sin antes dar una mueca de molestia.
Me sentía incomoda, suficiente había sufrido con las burlas de Kyoko como para ahora tener en el asiento de lada, eso solo aumentaran sus abusos. Ahora tenía el asiento de enfrente vacio, ¿Cómo rayos hizo eso la maestra?
-Bien se que lo rumores se expanden más rápido que el virus de la gripe, así que no perdamos el tiempo y pasa- lo ultimo lo dijo mientras veía a la puerta corrediza del salón.
Enseguida la puerta se abrió dejando ver a un joven de cabellos plateados de blanca piel y unos hermosos ojos aguamarina, vestía el uniforme de la escuela adornado con algunas cadenas.
-Su nombre es Gokudera Hayato, es hijo de un gran empresario Italiano que ah venido a instalarse en Japón, sean buenos compañeros y ayúdenlo a acoplarse al grupo.
Todos respondieron con un sonoro "si", mientras yo, lo miraba con miedo desde mi lugar, y esperando que de los dos asientos vacios que había en el salón, no le tocara al frente mio. Sin embargo, justamente de un momento a otro lo vi caminando a mi dirección y me di por vencida a seguir rogando.
Después de eso las demás clases transcurrieron con normalidad, hasta la hora del almuerzo. Solo, al sonar la campana, todos ya tenían rodeado al nuevo alumno, solo suspire, las para nada cómodas preguntas de siempre, creo que al final lo hartaron, ya que dio un golpe en la mesa del pupitre y salió del salón.
Tome mi almuerzo y salí poco después, no sin antes sentir las miradas de "odio" de las demás compañeras de mi salón. Subí a la azotea, se había vuelto costumbre comer ahí, sentir la brisa cálida del medio día, ¡Ah! Que sensación tan agradable. Al abrir la puerta para salir del edificio grande fue mi sorpresa. Ahí estaba el, recargado en el barandal, fumando y con la vista al cielo. Me miro al notar mi presencia, saco el cigarrillo de su boca y lo tiro al suelo para después pisarlo y extinguir el fuego, camino a la salida y al pasar a mi lado.
-No le digas a nadie, ¡nos vemos!-murmuro
Me sonroje, su voz, su simple voz provoco esa reacción en mi, su voz algo gruesa pero suave y a la vez dolida y triste, solitaria. Me gire antes de que tomara la puerta y le sostuve de la camisa.
-¡Ah!, esto, aun queda mucho almuerzo y tengo mucho tiempo- no pude seguir hablando cuando alzo mi vista tomando mi rostro del mentón.
-Primero arregla tus ideas si puedes,- me dijo con enojo, no pude hacer nada más que retirar mi mirada de la suya- tsk- me soltó
-Perdona, es solo que…-guarde un poco de silencio, mientras él me miraba con fastidio- es la primera vez que hablo con alguien como tu
-Tsk- fue lo que recibí de respuesta mientras se volvía a dar la vuelta
-Traje dos almuerzos ¿quieres uno?- dije sin darme cuenta de mis palabras
El volteo a verme con algo de ¿curiosidad?
-¿Dos?, acaso ¿te gusta comer mucho? O ¿desperdiciar la comida?
Ahora siento que me odia Fue lo único que pude pensar en ese momento. Baje mi mirada por la vergüenza y dije en una voz apenas audible
-uno es para la persona que me gusta
-¡Ahh! Y ¿ese soy yo? Ni me conoces no digas estupideces niña- dijo y comenzó a alejarse
-No espera, lo que pasa es que si se lo doy terminara en la basura, como todos los demás- dije apresurada
-El si desperdicia la comida- dijo con enojo mientras se acercaba a mí, solo pude dar los mismos pasos hacia atrás- y si sabes eso ¿Por qué te esfuerzas en hacerlos?
-Es la única forma que tengo de acercarme a el
-pues para mí eso es algo tonto- respondió con una voz muy fría
Lo mire con una sonrisa tratando de ocultar que su comentario me había ofendido un poco.
-Narra Hayato-
Me miro con una sonrisa fingida, creo que la eh ofendido
-Lo siento, solo era mi punto de vista- me apresure a decir con una voz amable
-Descuida, comprendo que pienses que es algo tonto- fue lo que respondió- y entonces ¿Lo quieres?- dijo mientras estiraba su mano con un recipiente cuadrado envuelto en una pañoleta.
La mire detenidamente por primera vez, debo admitir, era una joven hermosa, de esbelta figura y un rostro sonriente, sus ojos color café un tanto oscuro mostraban amabilidad e inocencia, su cabellera castaña y su blanca piel combinaban a la perfección con ella.
Asentí y estire mi mano para tomar el recipiente, ya en mis manos.-Gracias- fue lo que dije, ella solo sonrió
Ambos nos sentamos recargando nuestras espaldas en el barandal de la azotea, abrí el paquete de comida, me sorprendí.- Esto, ¿Lo hiciste tu?- gire mi mirada para verla, ella asintió mientras sonreía. Tome uno de los emparedados y lo lleve a mi boca para probarlo- Esto- dije con sorpresa
-Acaso ¿no te gusto?- me pregunto con algo de preocupación
-Es delicioso- exclame y ella dio un suspiro de alivio
-Que bueno- dijo alegre
-enserio- dije mientras comía otro emparedado- cocinas bastante bien, hasta comienzo a envidiar al idiota para el que cocinas- dije lo ultimo con la boca llena, trague- a todo esto, no me has dicho tu nombre
-Es verdad- dijo con algo de pena en sus palabras- me llamo Miura, Haru Miura, un placer
-Puedo decirte Haru ¿Verdad?- pregunte
-Claro- respondió con una resplandeciente sonrisa. Al verla hizo que me atragantara y comenzara a toser- ¿estás bien?- pregunto preocupada mientras me pasaba una tapa de un termo con algo de te
-Si- respondí después de haberme pasado la bebida, mis mejillas seguían con un leve sonrojo, que aumento al ver la cercanía de su rostro con el mio- no te preocupes- respondí alejándome un poco
-Ok- respondió y continúo comiendo su parte del almuerzo
*Sin duda esa chica es muy diferente a las demás, creo que me agrada, así que no estaría mal cuidarla un poco* fue lo último que pensé.
