[Capítulo 2]

Género: Romance/Humor.

Los personajes de Naruto no son míos.

Advertencia: OcC en Hinata.


Siempre es no.


Cerro su casillero y con sus libros en su brazo comenzó a caminar hacia el salón de clases. Su caminado era perfecto, sincronizado y su espalda se mantenía recta. Su barbilla estaba altiva y sus ojos solo demostraban la indiferencia que sentía por todas los alumnos que la miraban unos cuantos segundos antes de continuar haciendo lo que sea que hacían.

Así era siempre, todas sus mañanas eran iguales. Siempre atraía miradas, para mal o para bien, sin embargo, no sentía nada raro ante las miradas de sus compañeros. No sentía vergüenza, no sentía enojo, no sentía tristeza, solo absoluta indiferencia. Si les era interesante verla, que lo hicieran entonces. No podía importarle menos.

Alzó su vista al escuchar la voz de cierta persona que había estado tratando de evitar desde que ese día en la cafetería.

Naruto Namikaze..

Frunció levemente el ceño y se volteo para tomar otro camino. Tal vez tardaría unos minutos más en llegar, pero...

—¡Ey!

Camino un poco más rápido.

—¡Hinata-chan!

Apretó sus libros contra su pecho mientras que sus pasos se volvían algo torpes. ¡Qué vergüenza! ¡Jamás le había pasado eso! Estaba segura de que, si no paraba, se tropezaría con sus propios pies. Su padre estaría avergonzado.

—¡Oye! ¡Para!

¡Cielos! Lo había estado evitando por más de una semana, ¡¿Por qué mierda no captaba la indirecta?!

"—Con permiso, me gustaría caminar sola, Naruto-san."

"—Voy a irme a.… por ahí. Adiós."

"—Preferiría respirar de otro tipo de aire, si no le molesta."

¡¿Que más debía de decirle para que comprendiera que su presencia la irritaba en demasía?! Era tan parlanchín, brillaba tanto que sus ojos ardían, su voz era tan escandalosa que quería arrancarse los oídos y sus ojos... eran los más bonitos que había visto en toda su corta vida.

Paro bruscamente ante su pensamiento.

¿Qué había sido eso?

—¡Por fin! Pensé que tendría que correr como la última vez — se posiciono frente a ella, cubriendo cualquier escapatoria —. ¡Buenos días, Hinata!

Hinata comenzó a tener un tic en la ceja.

—Buenos días, Naruto-san — arrastro su nombre y miro hacia otro lado.

—¿Cómo estás? ¿No es un día maravilloso? — se posicionó junto a ella, dándole a entender que caminarían juntos hasta el aula.

—Si, maravilloso —dijo con sarcasmo, pero Naruto era tan despistado que no se dio cuenta de su tono y de su mirada aburrida.

—¡Si que lo es! — exclamó felizmente —. El sol brilla mucho y no hace ni calor ni frío. ¿Qué te gusta más, Hinata-chan? ¿Yo o tu orgullo?

Paró abruptamente y lo miró con los ojos desorbitados.

—¿Qué?

Naruto parpadeó confuso y paró sus pasos delante de ella.

—¿No escuchaste? — cuestiono confundido. Tal vez debería hablar más alto de ese día en adelante — Que, ¿sí que te gusta más, el calor o el frio?

Hinata parpadeó incrédula y tallo su oído. Tal vez no se había lavado bien cuando se bañó esa mañana, e incluso pudo haberle entrado un poco de agua al oído.

—Frio — contesto simplemente, tratando de olvidar el tema. Comenzó a caminar nuevamente junto a un sonriente rubio.

—A mi me gustan las temperaturas tibias. Lo intermedio — explico como si no fuese suficiente decir que le gustaba lo tibio —. De hecho, creo que me gusta que todas las cosas sean intermedias — rió tontamente y Hinata no pudo entenderlo.

—Vaya, que interesante — dijo nuevamente con su tono sarcástico, y como siempre Naruto no comprendió.

—¿De verdad crees que es interesante? ¡Genial! Me encanta hablar contigo, siempre me escuchas — Naruto sonrió con calidez, haciendo que Hinata abriera de más sus ojos.

A ese paso, sus ojos se caerían de sus cuencas.

Se sintió un poco mal por él, pues ella realmente no le prestaba demasiada atención cuando hablara, y no era que no quisiera, sino que trataba de evitar toparse con sus ojos o con su sonrisa. Eso extrañamente le causaba un cosquilleo en el estómago y razonaba con que quizá el rubio realmente no le agradaba. Pero... ladeo su rostro y lo observo hablar de algo que no llegaba a sus oídos.

—Deberíamos juntarnos más en los recesos. La verdad es que estar con el teme y con Sakura-chan es irritante porque siempre tienen problemas de pareja y cuando están contentos se mandan miradas incómodas —saco la lengua, mostrando repulsión ante el tema.

—No.

—¿Eh? — su voz se notó desanimada —¿Por qué no?

Hinata parpadeo. Había hablado tan abruptamente que ni siquiera se dio cuenta de por qué había soltado ese no, así sin más. Bueno, no era como si ella diera afirmativas por la vida a todo, pero... bueno, nunca daba afirmativas.

"Hinata-san, ¿me ayudas con esta tarea?" "No puedo, el profesor me lo dejo estrictamente prohibido."

"Hinata, ¿Vamos a una fiesta?" "No me gustan las fiestas."

"¡Subamos a la rueda de la fortuna!" "No, tengo vértigo"

"¿Comemos eso?" "No, jamás lo he comido y no quiero empezar hoy."

"¿Me pasas mi lápiz?" "No, me duele la espalda."

Siempre era no.

Observo la mirada desilusionada del rubio y un pequeño dolor se instaló en su pecho. Ese día descubrió que odiaba ese brillo de tristeza en los ojos del rubio.

—Disculpa, quise decir que sí.

Los ojos de Naruto brillaron con intensidad.

Nunca es "tal vez".

Pero ese día fue distinto, ese día fue un "si". Naruto logró lo que muchos jamás habían logrado, y él lo logro en unos minutos. Hinata había cedido a su mirada y a su intensa sonrisa. Era imposible que Naruto pasara desapercibido para ella, por más que quisiera ignorarlo.

—¡Genial! — exclamó contento —. Vamos o llegaremos tarde a clases, dattebayo — tomo su mano sorpresivamente y comenzó a correr junto a la azabache, quien sorpresivamente no lo detuvo.

Todos miraron con impacto el cómo la Hyuga corría siendo arrastrada por un energético Uzumaki.


—¿Hinata-chan?

Hinata parpadeo saliendo de su trance y alzo su vista para ver a sus mejores amigas paradas delante de su pupitre mientras la miraban con extrañeza y hasta preocupación.

—¿Pasa algo? Has estado muy ausente desde la primer clase — dijo Ino mientras ponía sus manos sobre la cadera.

—No pasa nada —susurro antes de volver su mirada hacia los apuntes —. ¿Cuánto falta para el receso?

—Huh — Sakura alzo su muñeca para ver su reloj color rosa pálido —. Faltan cinco minutos para que la campana suene. ¿Por qué? —pregunto curiosa. Era muy extraño verla tan ida y más cuando estaban en clase. Kakashi había salido al baño y como de costumbre todos los alumnos comenzaron a hacer barullo, así que ambas se levantaron de sus pupitres para hablar con Hinata, pero... cuando llegaron la encontraron así, totalmente ida. Lo más preocupante era que en su cuaderno solo estaba la mitad de su nombre escrito, lo demás estaba en blanco, signo de que había estado así por toda la media hora de clase.

—No podre pasar el receso con ustedes — explico escuetamente, dispuesta en usar su rápida habilidad de escritura para apuntar lo que había en el pizarrón.

—¿Qué? ¿Por qué? —cuestiono Ino con las cejas caídas.

Hinata dejo de escribir, pero no dejo de ver su cuaderno. ¿Debía de decirles que pasaría su receso con Naruto? No sabía por qué, pero auguraba que si les decía entonces comenzarían a molestarla con eso. Además, aceptaba que le daba un poco de nerviosismo y hasta cosquillas en la boca del estómago el recordar su situación.

—Quiero... quiero pintar y saben que suelo hacerlo en soledad — se excusó creíblemente a lo que ellas asintieron.

—Está bien, Hinata-chan — le sonrieron amablemente.

La campana finalmente sonó y ella no podía estar más nerviosa.

Tomo su bento, guardo sus cosas y se despidió de sus amigas para después comenzar a caminar hasta el lugar acordado. Le había dicho que la única condición que le ponía para pasar el receso juntos era el pasarla en el amplio patio trasero, al cual casi nadie iba y era el que efectivamente usaba en sus días de pintura. Su lugar favorito era ese pues había mucho pasto y un gran árbol de cerezos le daba una sombra perfecta para relajarse y disfrutar del aroma de sus hojas.

Camino tranquilamente por los pasillos de la escuela, contestando escuetamente a los saludos que los otros alumnos le daban. Después de dos minutos llego finalmente a su destino y pudo ver que estaba sola aún.

Suspiro con más tranquilidad y se sentó bajo el árbol.

Iba a cerrar los ojos para relajarse un momento, sin embargo, su momento de tranquilidad fue perturbado por una chillona voz.

—¡Hinata-chan!

Oh si, ahí estaba su nuevo tormento.

Naruto corrió hasta ella y se sentó sin cuidado en el suelo, ocasionando que unas cuantas hojas de árbol volaran hasta la cabellera de la azabache.

Hinata solo lo miro con aburrimiento.

—¡Lamento haber tardado! Tenía clase de karate y le patee el trasero al teme. Entonces se me olvido que era karate y le hice una llave, después le hice una hurracarrana y le pateé en.… oh, Hinata-chan, tienes una hoja en el cabello.

—¿Eh? —Hinata movió sus ojos hacia arriba y quiso quitar la hoja de su sedosa cabellera amarrada en una coleta, pero Naruto se adelantó y se acercó hacia ella para quitar las hojas.

—Listo — sonrió abiertamente, sin ser consciente de lo cerca que estaba de Hinata. Abrió los ojos y la observo detalladamente, poniendo nerviosa a la Hyuga —. Vaya, que bonitos ojos tienes, Hinata-chan.

Trago saliva con fuerza y ladeo su cabeza vertiginosamente.

—Gracias... —formulo con nerviosismo.

—¡De nada, solo digo la verdad! — sonrió ampliamente sin dejar de verla —. A veces parecen demasiado blancos, pero ahora que los veo con más atención me doy cuenta de que tienen toques lavandas. De hecho, son más lilas que blancos. Que despistado soy —rasco su nuca con nerviosismo.

"Si, demasiado despistado." Pensó la Hyuga.

—De hecho, eres bastante bonita — halago sin ser consciente de lo mucho que estaba avergonzando a la Hyuga —. ¿Cómo es que no tienes novio?

—¿Novio? —repitió con confusión. ¿Ósea que por ser bonita debía de tener novio? Realmente no entendía a los chicos de esa época.

Naruto asintió.

—Pues...—Hinata miro hacia otro lado — nunca he tenido uno.

—¿Qué? ¿Cómo es posible? — pregunto genuinamente impresionado —. Pero si eres muy linda, ¿Por qué no has tenido ninguno?

—No.… no lo sé —susurró sintiéndose cohibida e insegura. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué se sentía así con Naruto? No, más bien ¿Por qué se sentía así con esas preguntas?

—¿Nunca te ha gustado alguien?

Hinata parpadeo y pensó seriamente en su pregunta. ¿A ella alguna vez le había gustado alguien? ¿Cómo se sentiría eso? Se sentiría... ¿Cómo se sentía con Naruto?

Se dio una bofetada interna y hasta se zarandeó un poco. ¡Tenía que dejar de pensar en Naruto siempre que algo así pasaba! Por dios, parecía una loca compulsiva como lo fue alguna vez su querida amiga Sakura.

—No — respondió luego de su reprimenda interna y tomo su jugo de naranja para abrirlo con el popote flexible.

—¿Cómo que no? — la miro como si fuera un extraterrestre.

—Lo que escuchaste, jamás me ha gustado nadie —respondió simplemente, tomando su bento y abriéndolo ante la vista curiosa de Naruto.

—¿Ni siquiera un artista? Ya sabes, esos típicos chicos guapos de las películas de acción o vampiros.

Hinata negó.

—Vaya... — rasco su barbilla. De un momento a otro, su atención se dirigió al bento que Hinata traía en manos y se dio cuenta del delicioso olor que éste desprendía —. Wow, eso huele exquisito.

—Gracias — respondió simplemente, sin voltear a verlo. Se estaba poniendo demasiado nerviosa y eso no era común en alguien como ella. Los únicos nervios que ella se permitía sentir eran a la hora de hacer algo sumamente importante, como cuando toco el piano frente a más de doscientas personas o como cuando cantó en el cumpleaños de su hermana a petición de esta. También cuando entrego a su padre una pintura hecha por su mano. Solo ahí era cuando sentía miedo, nervios e incertidumbre. Pero, extrañamente, con Naruto sentía algo tan similar.

—¿Quién lo hizo?

Hinata carraspeo al casi atragantarse por haber sido sacada abruptamente de sus pensamientos.

—Yo.

—¡Dios, se nota que cocinas de maravilla! —halago por tercera vez, provocando que Hinata bajara la mirada por él.

Hinata Hyuga nunca bajaba la mirada si no era ante su padre.

—¿Podrías darme? —cuestiono ansioso y con la boca hecha agua. De verdad se le antojaba demasiado lo que había en el bento de Hinata y, además, tenía curiosidad por saber que tan bien cocinaba.

Hinata miro su comida y luego a él.

Ella jamás compartía de su comida con nadie, a excepción de un par de veces a Ino y a Sakura, pero a los demás siempre les contestaba con un rotundo no. Miró nuevamente su comida y luego a él. Sus ojos azules estaban brillosos y su sonrisa era tan ancha que sus comisuras podrían llegar hasta sus orejas.

Extendió lentamente su bento, ocasionando una exclamación de emoción por parte del rubio. El ojiazul tomo unos palillos y degusto vorazmente una bola de arroz. Después de masticar unas veces más, sus ojos se abrieron como dos grandes platos y miró con impresión a Hinata.

—¡Cocinas de maravilla! — exclamó, alabándola por cuarta vez —. Serás una gran esposa — quinta.

Bajó rápidamente la mirada y se encontró con sus dedos golpeándose entre sí. Paro de hacerlo de inmediato, quedándose helada por unos segundos. ¿Qué rayos había sido eso?

El rubio hablaba y hablaba sin parar mientras comía de su propio bento mientras ella hacía lo mismo con el suyo, solo que en silencio. Hablaba sobre sus clases de karate e incluso le contó cómo había conocido a Sasuke y a Sakura. Le contó sobre sus maravillosos padres y sobre un perrito que se llamaba Kurama. Contó con una exorbitante sonrisa sobre sus recuerdos de niño y hablo sobre cosas tan banales que se sorprendió a si misma prestándole atención a cada palabra que salía de su boca.

—Oh, el timbre — anuncio, sacándola de su embelesamiento —. Me ha encantado tanto pasar el receso contigo, Hinata-chan —sonrió radiantemente y le extendió la mano para ayudarla a levantarse.

Hinata miro su gran mano por varios segundos, sintiendo una duda recorrer todo su interior. No sabía porque, pero su loca mente le decía que si tomaba su mano algo tan grande pasaría y ella no podría ser capaz de detener dicho acontecimiento.

Soy demasiado desconfiada, cruel y viciosa.

Pero había una gran necesidad en su interior. Una necesidad tan grande de tomar su mano y jamás soltarla...

Acepto su mano y una corriente eléctrica atravesó todo su cuerpo. Pudo sentir la calidez que le brindaba su piel y la comodidad que moldeaba su grande mano.

Una vez estuvo levantada, soltó su mano de inmediato y la sostuvo con su otra mano, tratando de entender que había sido lo que había sentido al tocar su piel tostada y perfecta. Alzó sus ojos con lentitud y lo miro sonreírle con amabilidad.

—Oh, se me olvidaba —río sintiéndose un despistado—lo cual, era verdad—Se acercó hasta Hinata y con rapidez quito la liga que sostenía todo su espeso cabello, el cual cayó como una bella cascada tras su espalda, desprendiendo un olor a frutas que embriago la nariz del rubio —. Sabía que se te miraría mucho mejor el cabello suelto, Hinata-chan —sonrió más ampliamente con un pequeño sonrojo en sus mejillas, sonrojo que paso totalmente desapercibido para la impresionada chica, quien tocó su cabello con rapidez.

—¡De-devuélveme mi liga! —trato de arrebatársela, pero cuando se dio cuenta de su tartamudeo, paro en seco y tapo su boca, sintiéndose horrorizada.

Naruto negó y alzó su brazo junto a la liga.

—No, no — negó —. Esta me la quedo yo —sonrió y se la puso en la muñeca para después enseñársela descaradamente.

Hinata lo miró con enojo mientras se peinaba el cabello con sus dedos.

—Vamos, tenemos que ir a clases — la tomo nuevamente de la mano y la guió hasta la siguiente clase, todo sin darse cuenta de la mirada confundida de la pequeña Hyuga.


Al siguiente día en el instituto, todos los alumnos miraron con impresión que Hinata Hyuga, la chica que siempre mantenía una imagen pulcra y de acuerdo a los estándares de la rectitud, había llegado a la escuela con su largo cabello suelto.

Naruto había sonreído tenuemente.


Continuará...


N/A: Hola, lectores. Espero que les haya agradado el pequeño capítulo. Por cierto, me harian un graaaaan favor de seguirme en Twitter, donde estaré publicando cosas con relación a mis fanfic. Mi usuario es: Amanely1.

Agradecimientos a: Lu Hyuga, Akime Maxwell, bixsaelm95.