Nota 2: Diferencia de armonías
Fuyumi se encontraba esperando el inicio de la función de un programa de televisión llamado 'Music Lovers', un programa dedicado a presentar grupos musicales. La audiencia a su alrededor no paraba de gritar los nombres de los invitados de esa noche: QUARTET NIGHT. La chica dio un largo suspiro al verse rodeada de energéticas señoritas suplicando por la aparición del cuarteto para abrir el programa con su performance. Si estaba ahí era porque le prometió a Reiji que iría a verlo, sin embargo las multitudes no eran mucho de su agrado.
-¡Ranmaru~! ¡Quiero ver a Ranmaru~! - chilló una de las presentes mientras agitaba un glow stick que resplandecía con los colores representativos de cada miembro de la agrupación. Kimihiro miró en su mano aquel objeto, el cual ni siquiera había prendido, quería conservarlo como recuerdo de ese día, sin embargo al escuchar el nombre de su superior, pudo recordar cómo fue que había llegado ahí:
La compositora había salido disparada como corcho de sidra en cuanto Camus la liberó de su inspección y ni reparó en su alrededor, sólo corrió tan rápido como sus piernas le pudiesen llevar, nunca había sentido tanto terror. Aquella carrera la hizo a chocar una vez más con alguien por ir tan distraída. La chica soltó un grito ahogado mientras que la otra persona respingó -Tsk ¡Fíjate por dónde vas!
Fuyumi miró a su interlocutor y halló a Ranmaru. El muchacho se sobaba el hombro y dirigía una mira llena de fastidio a la niña. Ella recordaba que él era la persona que había visto junto a Kotobuki en el programa, fue una sorpresa para ella verle ahí:
-Perdón... usted disculpe... senpai...
-¡Fíjate dónde vas la próxima vez! Por cierto, ¿quién eres cabeza de chorlito?- comentó Kurosaki con tono áspero.
- Soy Kimihiro Fuyumi, evite llamarme cabeza de cholito...
- Te llamo como se me dé la gana, ¿Qué haces aquí? No te había visto...
- ¡Qué grosero! Así no se trata a las personas... - se quejó la castaña e hizo un puchero
-¡Ran-Ran! No molestes a Fuu chan~... - intervino Reiji y se acercó al par.
Kurosaki miró por el rabillo del ojo a su compañero y antes de que este pudiera llegar a donde ellos metió sus manos a los bolsillos y tras chasquear la lengua dijo: -Te salvó la ruidosa campana, pero la próxima fíjate como caminas cabeza de chorlito...-
-¡Qué no soy 'cabeza de chorlito'! ¡Soy Kimihiro Fuyumi, anciano! - vociferó la chica y apretó los puños mientras veía como Ranmaru dibujaba una sonrisa ladina y seguía su caminó sin prestar atención a su comentario. La castaña enrojeció de coraje al ver como su superior la pasó de largo y comentó - ¡Arggg! ¿Por qué toda la gente de aquí es tan grosera?-
-No te enojes Fuu chan, tu carita es más linda si sonríes... - coqueteó el mayor de los miembros de Quartet Night y colocó su diestra en el hombro de la menor. Fuyumi bajó la guardia al escuchar a su senpai y dejó ir un suspiro leve. Reiji sonrío al verle tranquilizarse.
-¿Se le ofrece algo Kotobuki senpai?
- Puedes decirme Rei chan, Fuu chan. No hagas mucho caso a los desplantes de Ran-Ran en el fondo es una buena persona - añadió el castaño
-¿Ran-Ran? - preguntó Kimihiro dudosa de que el albino tuviera tan ridículo nombre.
-Bueno~ Se llama Kurosaki Ranmaru... pero le encanta que le digan Ran-Ran - Reiji se llevó una mano a la nuca y sonrió inocentemente.
-¡Ah~! Pues no le va mucho pero... - Fuyumi no se creía que a alguien como el bajista le gustara que le llamasen así.
-Bueno, bueno~ no vine a hablarte de Ran-Ran sino de esto - Kotobuki extendió un boleto pequeño en tonos rosados y blancos con unas letras doradas que decían 'Music Lovers' y añadió - Mañana... Quartet Night hará una presentación en este programa y... le pedí a Ryu chan que me diera un boleto... espero puedas venir Fuu chan-
Kimihiro se quedó pasmada. Era la primera vez que alguien la invitaba a un evento de esa naturaleza, por lo regular, esos eventos los veía en casa ya que las ocasiones que intentó ir a un concierto o evento donde se presentara HAYATO, los boletos ya se habían vendido de manera vertiginosa y por tanto, sólo le quedaba resignarse a ver el evento en su cuarto abrazada a la dakimakura del Idol. La muchacha esbozó una sonrisa llena de emoción y respondió:
-¡Por supuesto que voy a ir Kotobuki senpai!
-¿Kotobuki senpai? - Reiji levantó una ceja esperando que la chica usara el nombre que a él le gustaba para sí mismo y que por extraño que le pareciera, sonaba más dulce pronunciado por los labios de la compositora.
-Perdón - se disculpó la menor con un sonrojo en las mejillas -Rei chan...
-¡Así me gusta! Te espero mañana... Fuu chan...
Kotobuki deslizó sus dedos por el mechón de ensortijados cabellos castaños de la joven y guiñó su ojo derecho de forma coqueta.
El grito al unísono de la audiencia del programa hizo que la compositora saliera de sus memorias y como se había esperado, el grupo de cuatro jóvenes empezó el programa con el performance. Fuyumi se quedó boquiabierta al ver la pulcritud con la que los mayores ejecutaban aquel baile así como la belleza de sus voces. Los movimientos, las intervenciones de cada uno, todo parecía fríamente calculado; no por nada eran los mentores de STARISH.
La chica centró gran parte de sus atención en Reiji, quien no dejaba de acaparar las cámaras e incluso de robarles momentos de cámara a sus otros compañeros, lo que los sacó un poco de quicio ya que en el proceso, el castaño pisó a Ranmaru, dio un codazo a Camus y se interpuso entre la cámara y Ai. Parecía que el muchacho deseaba llamar la atención de alguien. Por su parte, Fuyumi estaba encantada con el espectáculo. Los cuatro superiores tenían un gran talento, pero la chica no dejaba de ver al castaño. Su energía y entusiasmo era tan contagioso que una vez en ello, ella ya estaba cantando la canción a coro con las demás chicas y una sonrisa inocente apareció en sus labios. 'Encantar a las multitudes' ese era poder de un Idol, un poder que pocos tenían a pesar de estar en el medio. Pronto el performance terminó y se dio paso a las entrevistas. Las preguntas eran variadas, desde gustos personales hasta proyectos a futuro. La castaña quedo estupefacta al ver la naturalidad con la que los cuatro chicos contestaban cada pregunta y la seguridad con que lo hacían.
Al final del programa, por un guardia de seguridad, le fue dicho a Fuyumi que pasara por los vestidores ya que alguien había requerido su presencia. La chica no dudo un instante en presentarse, imaginaba quién la llamaba, así que tan rápido como pudo se manifestó en los vestidores donde, un emocionado Reiji al verla entrar, la arropó con un fuerte abrazo:
-¡Fuuuuuuuuuu chan~! ¡En verdad viniste!- expresó emocionado el castaño
- D-dije que vendría... Koto... digo... Rei chan - el rubor se apoderó de las mejillas de la niña al sentir los brazos del mayor estrecharla de forma cariñosa.
-¡Me encanta que hayas venido! ¿Te gustó el programa?
- ¡Por supuesto, me encantó!
Reiji liberó un poco a la chica pero aun la seguía reteniendo en sus brazos mientras que ella colocó sus manos sobre su hombros como en la típica escena de enamorados de las portadas de las películas, sólo les hacía falta el atardecer. Fuyumi se sintió un poco cohibida al notar que el muchacho no dejaba de mirarla directo a sus ojos.
-Fuu chan... gracias por venir - musitó suave Kotobuki y sonrió con una expresión tan tierna que pareciera que deseara acariciar a la chica con aquella sonrisa.
-D-de nada... Koto... Rei chan... en verdad... me divertí mucho...
-¿Se puede saber qué está pasando aquí? - intervino Mikaze en tono serio
La pareja al instante se separó y vio al más joven de Quartet Night escudriñar la escena de tortolos que acaba de presenciar. El muchachito enarcó las cejas y tras dar un repaso un tanto desaprobado con la mirada a la chica:
-¿Qué haces aquí? ¿Nanami no te ha dado deberes que hacer?
-¡Ah! Sí, pero pedí permiso para venir al evento Mikaze senpai - se excusó de inmediato Kimihiro e hizo una reverencia a su superior
-No seas tan duro Ai-Ai, yo fui el que invitó a Fuu chan - dijo Reiji mientras pasaba por detrás de los hombros del jovencito su brazo.
Ai no parecía muy convencido de la explicación y mucho menos después de la escenita que había visto, pero no quiso armar un lío, aun tenían cosas que concluir en el programa. El chico de los ojos turquesa suspiró resignado ante la sonrisa inocentona del castaño y la nerviosa compositora, y tras ello, liberándose del abrazo del mayor expresó:
-Bueno... me encargaré de que Nanami no sea tan indulgente contigo. No es correcto que andes por ahí mientras tienes trabajo que hacer...
Ai podía tener una cara de ángel pero sus palabras y algunas veces sus acciones eran las de un auténtico demonio. El par miró al jovencito del cabello turquesa con cierto miedo, vaya que podía ser exigente y controlador.
-¿Qué hace aquí la cabeza de chorlito? - soltó de golpe Ranmaru al ver a lo lejos a Kimihiro.
-¡Qué no soy cabeza de chorlito, soy Fuyumi, FU-YU-MI! - le gritó la chica a su senpai.
-¡Cómo sea, el condesucho los estaba buscando a ustedes, así que muévanse ustedes dos!
Kurosaki ignoró por completo a la castaña, algo que la hizo enrojecer de coraje. Mikaze no dijo más y sólo se encaminó en dirección a la sala de juntas donde seguro les esperaba la típica fiesta de cierre de programa, a la que obvio tenían que asistir por cortesía más que porque al cuarteto le gustara esos eventos, bueno podría de ser que a Reiji sí, pero por lo menos a los otros tres, esas fiestas no eran de su preferencia. Kotobuki un poco decepcionado de tener que irse dijo:
-Me perdonarás si no te acompaño Fuu chan... Quería llevarte al Master Course como agradecimiento por tu compañía pero... - el chico se llevó una mano atrás de su nuca y mesó su cabello - todavía tengo que trabajar... - una risita infantil finalizó el comentario.
-Eso no es problema Rei chan... puedo volver sola. Gracias por invitarme - respondió una dulce Fuyumi y reverenció a su mayor como agradecimiento por la invitación
-Así que esta era la razón los la que estabas tan nervioso...- musitó el albino al ver al par despedirse y darse el adiós. Toda la tarde Kotobuki había estado más ansioso e impertinente de lo normal pero Ranmaru no imaginaba el porqué hasta que vio la forma en la que su compañero desplegaba atenciones con la kouhai de Nanami Haruka. Kurosaki tuvo que admitir que en cierto modo aquella chica tenía algo que no te permitía pasarla por alto, pero parecía que Reiji había quedado hechizado por la menor con tan sólo verla. Tras la despedida, el grupo de muchachos se dirigió a terminar sus deberes aquella noche.
La joven aprendiz regresó a las instalaciones del Master Course cerca de la media noche. Esperaba que Hyuuga no la sorprendiera caminando por la estancia a esas horas de la noche o le iba a dar una reprimenda que no olvidaría. Hyuuga solía ser muy exigente con ella desde que era alumna de la Academia Saotome y era gracias a él que Fuyumi cobró más confianza en sí misma y logró todos sus objetivos en sus días como estudiante sorprendiendo a varios que pensaban que tan sólo era una amater. Afortunadamente para ella, nadie la vio llegar al lugar y pudo ingresar a su habitación sin problemas, no obstante, al llegar ahí una afligida Nanami la esperaba. La compositora había estado trabajando en su más reciente proyecto junto a Kurusu Syo, sin embargo, las demandas del equipo de producción eran demasiadas y la pobre chica ya estaba al borde del colapso:
-¡Nanami senpai! ¿Qué hace despierta a estas horas?
-¡Ah! ¡Bienvenida Fuyumi san!...
-¿Todavía trabajando? ¿Quiere que la ayude? - propuso preocupada la castaña a su senpai al verla tan tensa
-N-no... estoy bien, ya estaba por irme a dormir... - la joven dejó las teclas del piano y regaló una sonrisa a su compañera para no hacer que se preocupara más
-¿Segura? - dijo Fuyumi acercándose a su superiora y tomando un lugar en el banquillo para ver la partitura que Nanami estaba escribiendo - Puedo quedarme a trabajar con usted hasta tarde... después de todo hoy me tomé tiempo libre que no tenía...-
Haruka negó con la cabeza y sonrió una vez más agradecida de que su kouhai deseara ayudarla pero sabía que esa era misión que ella debía completar. La chica se estiro un poco para descargar su tensión y dijo:
-Estoy bien...mañana continuaré con ello... ¿cómo te fue Fuyumi san?
-¡Fantástico! El espectáculo fue digno de ver... los senpai los hicieron excelente... ¡ah~! No puedo dejar de pensar en la música - soltó emocionada Kimihiro y una sonrisita inocente se posó en sus labios. En verdad había quedado encantada con el show.
-¡Me alegra! Será mejor que descansemos para mañana... - señaló Haruka y se puso de pie para cambiarse la ropa - tenemos mucho trabajo pendiente...-
-¿Está bien?... Es que la veo muy tensa...
-Estoy bien... Mañana hablaré con Syo kun al respecto...
-¿Kurusu senpai?- dudó la castaña mientras iba a sacar su piyama del armario
-Sí, Syo kun está trabajando en un Dorama pero... su temática es más... - Nanami no encontraba las palabras adecuadas para describirlo.
-¿Ro-romántico?
-Mmm... podría ser pero... Syo kun tiene que cantar algo más... dulce para tema central del Dorama y... aún no podemos hacer los arreglos necesarios - concluyó apesadumbrada Nanami ya que había pasado toda la tarde intentando ajustar la canción que había escrito a las exigencias del staff y a las armonías del joven idol.
Fuyumi tomó por los hombros a su senpai y con una cálida voz expresó :
-No se angustie... mañana los tres trabajaremos muy duro para conseguirlo...
-¿Los tres? Pero... tú tienes que componer para Sonomi san...
-No hay problema...¡Me daré tiempo para las dos cosas! Después de todo, me dio permiso de salir hoy, le debo un favor
-¡No, de ninguna manera! - dijo alarmada la compositora - Vi que tenías muchos ánimos de ir así...-
La chica de los cabellos enrizados puso su dedo en los labios de su senpai para que dejara de hablar. Nanami se avergonzó un poco al sentir tan gentil tacto y guardó silencio. Kimihiro sonrió y añadió:
-Déjeme ayudar senpai... eso también es una forma de aprender de usted...
Haruka no tuvo más remedio que aceptar y con un movimiento ligero de su cabeza asintió a la petición de su menor para después ambas prepararse para descansar y recibir los retos del día siguiente.
La mañana posterior se escuchó llegar con el trinar de las aves como aviso de que un nuevo día hacía su entrada. Las jovencitas tan pronto como pudieron empezaron su trabajo en la sala de música. Dedicaron prácticamente toda la mañana arreglar la canción de Kurusu pero sin mucho éxito. Haruka no estaba convencida de si Syo se sentiría cómodo a la hora de interpretarla o de escribirle las letras. Sin embargo el papel del joven requería de que diera vida a un chico torpe para expresarse y enamoradizo, la canción debía reflejar esos sentimientos, los cuales eran impensables en la personalidad aguerrida y llena de energía del rubio. Kurusu sabía que sería difícil pero cuando Ryuuya le dijo que un profesional es capaz de sortear esos inconvenientes, el chico se decidió a sacar el papel con lustre.
Nanami suspiró apesadumbrada al ver que no habían conseguido avanzar mucho en la partitura y por si fuera poco, el día límite estaba cerca y el Idol aún no le había escrito las letras. La compositora sentía que el mundo se le vendría encima y fallaría a su amigo si no se daba prisa. Fuyumi por su parte, seguía animando a su senpai y ambas hablaban sobre los posibles fallos y aciertos de la composición
-¿Qué voy hacer? La entrega es en dos día...
- Todo sería más fácil si tuviéramos a Kurusu senpai aquí... tal vez el pueda decirnos si está bien así - comentó Kimihiro y dejó la pluma sobre la mesa para luego acomodarse su larga cabellera castaña.
-Tienes razón - asintió Nanami y continuó -¡Ya sé! Veré si Syo kun y los demás ya llegaron tal vez si le pido que venga pueda ayudarnos... -
-Eso estaría bien... ¡Vaya Nanami senpai! - animó la chica y ordenó las cosas sobre la mesa para poder recibir al rubio.
Haruka tan rápido como pudo fue a la sala de ensayos y refirió su petición al muchacho quien accedió suspendiendo un momento los ensayos de una presentación que harían en un programa televisivo. Mientras tanto, Fuyumi al quedarse sola en la habitación, observó la partitura hecha por su senpai en un intento por aportar algo positivo a la composición, sin embargo una voz interna la hizo tomar una partitura en blanco y pudo ver claramente como las notas aparecían delante de sus ojos dando a luz una melodía nueva, una melodía pensada en los sentimientos de un chico... de alguien que tiene miedo de abrir su corazón, de alguien que su ser le impide abrir sus sentimientos directamente, de alguien que tiene las fuerzas para amar pero miedo a confesarse, enamorado pero tímido... alguien como el propio Kurusu Syo.
Kimihiro talló sus ojos pensando que el cansancio le estaba gastando una broma, no obstante, las notas seguían ahí y las podía escuchar en su cabeza sonar con libertad. No lo pensó más, como poseída, la aprendiz de compositor escribió la canción a una velocidad que ni el más prodigioso escribiría: Notas y silencios bailaban en armonía en aquel pentagrama mientras nacían de una intenso deseo por ayudar a otros; sus finos dedos se movían con frenética obsesión y así siguieron hasta terminar la melodía que fue sellada con una frase que vino a la mente de la joven como un posible título de aquella composición:
-Esta es la llave de mi corazón...
En ese momento el par de jóvenes, la compositora y el chico de cabellos color de Sol, hicieron entrada en la habitación tomando por sorpresa a la chica , quién sólo pudo cambiar en un rápido movimiento las partituras antes de que los presentes se acercaran a la mesa.
-¡Io! Fuyumi... - saludó al instante Kurusu al ver la aprendiz ahí sentada.
-¡Buenos días Kurusu senpai!- la chica se levantó e hizo una reverencia para dar la bienvenida a su superior.
Nanami y Syo empezaron a revisar la partitura. El rubio comenzó a verla, pero entre más lo hacía encontraba algo extraña la música, parecía que otra persona hubiese escrito ello en lugar de su compositora. Por su parte, Nanami miraba un poco tensa como el muchachito desencajaba el rostro entre más tiempo observaba la canción, algo que hizo que la pobre Haruka se sintiera un poco decepcionada de sí misma. Finalmente, Kimihiro no dejaba de temblar de nervios de pensar en lo que pasaría si descubrían que ella cambió la partituras.
-Nanami... está bien pero... ¿No crees que muchas de mis armonías están fuera de lugar?- comentó Kurusu y se rascó la mejilla derecha un poco avergonzado por tener que decirle a la chica que la canción era mala para él.
-¿Tú crees?... - la compositora se acercó a ver su composición pero al mirarla desconoció su propia creación
-¡Esa composición es mía!- dijo en un grito Fuyumi y agachó la mirada
-¡¿Eh?!
Los ojos de ambos jóvenes se abrieron como platos al escuchar el grito de la castaña y la afirmación que había dado. Fue sorprendente para los dos. El jovencito de cabellera rubia suspiró aliviado y extendió la partitura a su menor diciendo: -Toma... A verlo dicho antes Fuyumi... ya me había asustado...
-¡Quiero que canté esa canción Kurusu senpai!- afirmó la chica sin recibir la hoja
-¿Qué?... Espera ¿De qué hablas?
La señorita estaba un poco asustada, pero deseaba ayudar a sus compañeros, fuera como fuera. Sabía que lo que pedía era imposible pero no iba a dejar pasar la oportunidad
-Yo compuse a esa canción para usted Kurusu senpai... y quiero que la canté...
-¡¿Qué?! ... - Kurusu estaba estupefacto con la noticia tanto como la propia Haruka quien no hacía más que mirar de un lado al otro observando las reacciones de los presentes en la habitación.
-Si me permite corregirla estoy segura que podrá...
-¡No me vengas con eso!, ¿Quién te crees eh? - el rubio sonaba molesto
Fuyumi echó un pie atrás al ver como su superior se aferró a la mesa en completa ira al mismo tiempo que aventó la partitura con desdén.
-¿Crees que puedes componer para mí? ...
-K-kurusu senpai... yo sólo quiero que- la castaña balbuceó aterrada
-Escúchame bien... ¡No voy a cantar esa canción! ¡Nadie va a cantar tus canciones! - Syo dirigió una mirada fulminante a la chica y añadió - ¡Nanami es nuestra compositora, y sólo ella puede componer para STARISH y para mí! ¡Usurpadora!-
El jovencito dio media vuelta y se encaminó a la salida con pasos agigantados en tanto que la asustada Haruka sólo pudo ver como este al salir dio un azotón a la puerta una vez fuera de la sala. La compositora no entendía muy bien que estaba pasando pero sabía que las intenciones de Fuyumi no eran usurpar su posición sino el de ayudar a ambos con el trabajo. La aprendiz tenía la vista fija en el suelo, y sentía unas ganas inmensas de llorar, no obstante, reconocía que aunque una vez más había fallado al expresarse correctamente, llorar como lo solía hacer de pequeña no le iba ayudar; así que con determinación decidió encarar en problema y poner las cosas en claro con Kurusu.
-Fuyumi... san... - musitó Haruka al ver a su kouhai aún de pie sin moverse.
-¡Voy a arreglar esto!
-¡Fuyumi san!
-No sé preocupe, le prometo que todo estará bien Nanami senpai...- afirmó la castaña y salió presurosa de la habitación sin permitir que su senpai la detuviera. Sin embargo, como era costumbre de Fuyumi, las salidas a prisa y su torpe caminar siempre le jugaban malas pasadas logrando en esta ocasión que al salir de forma tan rápida no divisará que alguien estaba por entrar a la habitación y terminó por estrellarse contra aquel visitante. Kimihiro dio unos pasos atrás al chocar contra ese alguien y una vez segura de no que no iba a dar al suelo como siempre, alzó los ojos encontrándose con un sorprendido Tokiya, quién se había quedado de pie frente a ella al sentir el impacto de su cuerpo contra el suyo.
-Kimihiro...san... - expresó el chico un tanto sorprendido de encontrarse con la compositora pues después del mal entendido que habían tenido no habían cruzado palabras
-¡HAYATO sama! - dijo al instante la chiquilla moviendo de forma nerviosa las manos y con un evidente sonrojo en la mejillas, no obstante, recordó que ahora quien tenía delante de sí era a Ichinose Tokiya, miembro de STARISH y una persona totalmente diferente a la que recordaba y su semblante se tensó al instante. El Idol intentó aproximarse a ella con la intensión de aclarar lo sucedido pero antes de que pudiera decir algo la chica lo esquivo a toda prisa diciendo:
-¡Disculpe! ¡Quise decir Ichinose san! - y salió de la escena dejando al joven atrás.
La castaña corrió a toda prisa buscando al rubio de baja estatura por todos lados. Tenía que aclarar las cosas pero ya. Mientras buscaba, halló en su camino a Tomochika y a Sonomi. La castaño-rojiza la detuvo por el brazo y comentó:
-Fuyumi... ¿A dónde vas tan aprisa?
-¿Han visto a Kurusu senpai? - la castaña se escuchaba agitada por su carrera
-Lo vimos que entró al pabellón de los hombres - contestó la pelirroja con tranquilidad
-¡Tengo que hablar con él!
-Espera... Fuyumi ¿qué pasa? - Fujiwara notaba a su prima un tanto alterada
-¡Necesito hablar con él, no tengo tiempo de dar explicaciones! - objetó Kimihiro y se soltó del agarre de su mayor
-Fuyumi, espera. Syo no se veía muy contento que digamos y tú tampoco estás muy tranquila... será mejor que esperes...- aconsejó Tomochika colocando su mano en el hombro de la jovencita.
-Pero... yo
-Tomo chan tiene razón... tienes que tranquilizarte primero...
Sonomi ofreció una cálida mirada a su prima y Shibuya secundó aquel consejo con una sonrisa. La chica no tuvo más remedio que ceder, ya que ambas tenían razón, aquel no era el momento de arreglar el mal entendido. Fuyumi suspiró apesadumbrada por la situación
-Sea lo que haya pasado, no te preocupes, se arreglará - dijo la pelirroja acariciando la cabeza de la kouhai de su mejor amiga - Syo es un poco alebrestado pero si le explicas lo que pasó, seguro que te entiende-
Kimihiro miró a Tomochika con los ojos un poco llorosos en tanto que Sonomi la tomó delicada como era por lo hombros y añadió - Tienes que ser prudente Fuyumi... las cosas no se pueden arreglar si estás alterada...
-Ya no soy una niña...- dijo la castaña y apretó los labios
-No, eso ya lo sé... pero tienes que ser paciente ¿sí? No quieras crecer tan rápido...
El grupo de tres jovencitas se quedó de pie ahí conversando en tanto un silencioso Camus las observaba desde la lejanía. Seguía sin poderle quitar los ojos de encima a la chica de los cabellos chocolate; para él era demasiado llamativa aquella muchachita. Por las características físicas que presentaba era obvio que la niña debía ser el fruto de una unión entre un extranjero y un nipón, pero su rostro le parecía en extremo familiar. Camus había intentado recordar en dónde podría haber visto a alguien con las mismas características, pero su memoria no alcanzaba a traer un recuerdo de alguien similar. Además, la chica era todo un misterio, hasta donde Shining le informó, la jovencita era sobrina de los dueños del imperio de la moda: los Fujiwara, lo cual la emparentaba directamente con Sonomi como su prima, no obstante de la madre de la compositora no se sabía nada, y qué decir de su padre. El hombre que la engendró era un completo desconocido. Muchas cosas en la vida de esa chica eran un enigma, y el hombre de la gélida mirada no podía pasar por alto aquello. Con una taza de té en sus níveas manos, siguió mirando a esa chica decidido a desenmascarar sus secretos, y entre ellos, el porqué su rostro era tan familiar para su persona.
Llegada la noche al Master Course, una tímida Fuyumi caminó por el pabellón de los chicos hasta llegar a la que era la habitación compartida entre Mikaze, Shinomiya y Kurusu. La jovencita se la pensó durante unos minutos para tocar la puerta, temía que el pequeño Syo se negara a hablar con ella, pero una vez ahí no podía echarse para atrás. Sus nudillos dieron tres golpecitos discretos a la puerta de madera y tras unos instantes Ai abrió, quedándose sorprendido al ver la chica ahí
-Kimihiro... ¿qué haces aquí?
-Mikaze senpai... ¡Buenas noches!... ¿Podría hablar con Kurusu senpai un momento? - pidió la castaña con suma pena
- ¿Syo? - el joven del cabello turquesa la miró extrañado.
- ¡Dile que no estoy! - gritó el rubio desde la habitación.
Ai volvió su mirada hacia su kouhai y comentó - Eso es irracional y estúpido, ella ya te escuchó...-
Fuyumi clavó la mirada en el suelo. Se imaginaba algo así pero no pensó que fuera como para que el muchachito se negara siquiera a salir a contestarle por el mismo. Sin embargo tan pronto como el chico dio aquella esa respuesta, sus gritos pidiendo auxilio se hicieron oír cuando Natsuki lo llevó cargando en su hombro a la entrada para que hablara con la niña. Mikaze se remitió a ver como su otro kouhai acarreó al más pequeño.
-¡Bájame Natsuki, no quiero hablar ahora, bájame!
-No puedo Syo chan, debes hablar con Kimi chan~
-¡Que no! ¡BÁ-JA-MEEEEEEE! - ordenó el rubio sin ser escuchado y fue puesto delante la chica quien miraba la escena completamente impávida ante la iniciativa de Shinomiya quien al terminar su comitiva sonrió inocente y dijo:
-¿Querías hablar con Syo chan, verdad Kimi chan? ¡Syo chan también quiere hablar contigo~!
-¿Eh?
Fuyumi observó como Kurusu rehuía su mirada mientras un sonrojo en su mejillas aparecía al ser llevado de manera tan vergonzosa delante de la joven. Ai observó la escena un tanto desencajado pues no entendía el porqué la chica deseaba hablar con Syo y porqué Natsuki intervenía en el asunto, pero dada la situación:
-Tienen 10 minutos... - sentenció Mikaze para luego entrar a la habitación junto con Natsuki y cerrar la puerta dejando al par a solas para que hablasen.
Un breve silencio hizo presencia entre el par de jóvenes. Ninguno quería ser el primero en dar pie a la plática, sin embargo, Syo notó que en verdad la chica se veía afligida por lo que había sucedido y aunque no había dicho nada, podía ver su semblante arrepentido. El rubio no tuvo más remedio que ceder, no le gustaba ver a las mujeres así; él siempre quería ver a las chicas como ella y como Nanami sonriendo:
-Y... ¿Qué me ibas a decir?...
- Kurusu senpai ¡LO SIENTO MUCHÍSIMO! - gritó de inmediato la jovencita y como era su costumbre, reverencio hiperbólica a su compañero. Kurusu miró un tanto divertido la acción de la chica, le sorprendía lo energética que podía llegar a ser con sus acciones
-Está bien... - respondió con tono suave - ¡Pero no vuelvas a intentar usurpar a Nanami!- esto último lo dijo con más fuerza en su voz
-¡Por supuesto que no! Yo jamás querría usurpar a Nanami senpai, ni como su compositora, ni en su corazón...- refirió la castaña de forma dulce
- ¿E-en mi c-corazón?
-¿Me equivoqué? ¿A usted no le gusta Nanami senpai? - dudó Kimihiro pensando que había llegado a las conclusiones equivocadas. Empero, Syo al escucharlo enrojeció de inmediato y antes de que alguien más saliera por el pasillo al haber oído el comentario de la chica, la sujetó por la diestra y dijo:
-¡No digas esas cosas en voz alta!- y salió corriendo del pasillo de los varones llevando a la jovencita con él hasta la laguna que estaba cerca de la mansión del Master Course.
Una vez ahí, una agitada Fuyumi y un acelerado Syo se sentaron en el suelo en completo cansancio.
-Más te vale, no hablar de esto con nadie... ¿te queda claro..?
-No voy... a decir nada... - juró la compositora aún agitada
-Ni siquiera a Nanami - le previno el muchachito de cabellos rubios con tono severo
-Nunca lo sabrá, sino es por usted, Kurusu senpai...
-P-puedes decirme... Syo... - añadió el chico con un leve rubor en sus mejillas mientras guardaba sus manos en los bolsillos de su pantalón.
-Está bien... Syo~ sen-pai~
Ambos chicos se quedaron mirando la noche y las estrellas en silencio hasta que ambos estuvieron más relajados tras su carrera hacia a aquel lugar. Fuyumi contemplo la delgada figura del rubio y como sus ojos se perdían en la inmensidad del cielo, y sonrió tranquila. Aunque el Idol no había dicho más después de su disculpa, parecía más afable.
-¿C-cómo te diste cuenta? - rompió el silencio Kurusu y las mejillas se le poblaron de un carmín ligero
-Mmmm... vi la forma en la que te expresaste de Nanami senpai..., tu forma de mirarla... creo que eso me ayudó un poco a descubrirlo... - comentó Fuyumi con tono suave.
-Ya veo... - dijo el rubio y añadió - ¿Tú te has enamorado, Fuyumi?
-¿Yo? - reflexionó la chica y al instante la nostalgia se apoderó de ella mientras que en su mente la imagen de un joven alto, cabello azabache y ojos violeta aparecía con esa gallardía que caracterizaba al chico del que estuvo enamorada por años, una imagen que se diluyó en la figura de HAYATO para luego desaparecer. Fuyumi miró al cielo y dijo
- Hubo un tiempo en el que amé a alguien... pero sólo fue una ilusión pasajera... después me enamoré de otra fantasía... una mentira...
Syo pudo ver en las palabras de Kimihiro que ella se refería en primera instancia a alguien desconocido por él pero luego se refería a HAYATO. El chico se tomó una pausa antes de decir algo ya que al mirar a la chica, notó que ella estaba a punto de llorar, no obstante, como se lo había dicho al propio Tokiya, ellos debían arreglar esas diferencias.
-Tal vez... - se introdujo Kurusu para llamar la atención de su escucha - Tokiya no sea taaaan~ extravagante como HAYATO pero... te puedo asegurar que él si es un hombre de verdad
-¿Eh? - la castaña miró a su compañero un poco sorprendida por sus palabras
-Dale una oportunidad a Tokiya de mostrarte quién es él en realidad. Sé que la primera impresión es la que cuenta pero no te engañes, Tokiya en verdad es muy diferente a quien viste ese día en el salón de ensayos...
La compositora dirigió sus orbes a las de Kurusu y vio en ellos una expresión de sinceridad y aprecio. Eso le rectificaba que el chico había aceptado su disculpa que estaba preocupado tanto por ella como por su compañero; y era así, ya que él mismo vio como Tokiya traía el rechazo plantado en la cara cuando les dijo que había intentado hablar con la aprendiz de Nanami pero que en cuanto lo vio salió despavorida como si hubiese visto un fantasma. Fuyumi, entonces, respiró hondo y respondió:
-Entiendo... sé que Ichinose san es muy diferente de cómo lo conozco... sé que él no es HAYATO sama.. bueno quiero decir, - hizo una pausa- que él no es como HAYATO sama pero... es difícil asimilar que deposité mis sueños y mi futuro en una mentira...
Kurusu no quiso decir más. Ese asunto debían aclararlo ellos y sabía que tanto a Ichinose como la jovencita les llevaría tiempo aceptarse el uno al otro, así como una vez Haruka tuvo que pasar por el mismo proceso.
-Será mejor que regresemos... - apuntó el rubio - o Ai nos va a llamar la atención a ambos... es un tanto estricto con los horarios y ya estamos por pasar sus diez minutos
-¡Es cierto! - asintió Fuyumi al recordar como la había reprendido por estar en el evento del día anterior y se puso de pie ayuda por Syo.
-Será mejor que corramos...
-¿Correr?
- ¿No puedes...?
-No soy muy hábil caminando... mucho menos corriendo... - se disculpó la castaña en completa vergüenza.
-Bueno... entonces - Syo ofreció su espalda a la chica - Sube -
-¡No!, no podría es que - dijo Kimihiro llena de nervios y vergüenza de que el joven se ofreciera a llevarla en su espalda
-¡Sube, no hay tiempo! Si Ai se da cuenta que no estamos afuera de la habitación nos castigará
Fuyumi aunque apenada subió a la espalda del chico. Él tenía razón, el joven senpai les daría una reprimenda de no estar en donde los había dejado hablando; y así con grandes zancadas, Syo corrió lo más rápido que pudo con todo y el peso extra de la castaña a sus espaldas para llegar a tiempo. Afortunadamente, llegaron justo cuando Mikaze estaba a punto de abrir la puerta para anunciarles que el tiempo se había terminado. Tras la debidas despidas, Fuyumi regresó a su habitación compartida con Haruka.
-Nanami senpai, estoy de vuelta...
-¡Fuyumi san, bienvenida!
-¿Sigue trabajando? - cuestionó con preocupación la chica luego de ver a su senpai escribir unas últimas notas en una partitura
-No... más bien... terminé... - dijo Haruka con tranquilidad
-¿En serio? ¡Qué gusto! -
-Gracias a la partitura que hiciste pude notar que es lo que le estaba faltando a la canción y así pude componer una nueva canción para Syo kun - explicó Nanami y le mostró la nueva partitura a su kouhai - ¡Gracias por tu ayuda, Fuyumi san! -
La castaña observó la nueva melodía y quedó encantada con el resultado. Sería todo un éxito tal y como las canciones anteriores compuestas por ella
-¡Me alegra Nanami senpai! ¡Será un éxito!- expuso emocionada Kimihiro
- Gracias por todo, Fuyumi san...
-No tiene que agradecer... yo no hice nada...
-¡Por supuesto que sí!- dijo Nanami - Me ayudaste a ver el error que estaba cometiendo al componer y al fin pude terminar...
-No.. bueno... ¡Me da gusto que todo haya salido bien!- Fuyumi estaba un poco avergonzada.
-¿Pudiste hablar con Syo kun? - consultó la compositora mientras guardaba sus cosas.
-¡Sí, hablamos y todo ha quedado claro!
-¡Me alegra!
Ambas chicas se abrazaron. A pesar de las calamidades, las dos habían logrado éxito en sus respectivas batallas.
La mañana siguiente, Fuyumi decidió salir a dar un paseo. Cada mañana le gustaba pasear por algún lugar lleno de la naturaleza para poder inspirarse en nuevas canciones. Aquella mañana, Nanami y Syo habían salido temprano porque debían llegar al estudio de grabación para preparar todo para grabar y Fuyumi decidió levantarse y caminar un poco. Estaba por terminar su paseo matinal cuando al dar vuelta a la mansión se topó con Ichinose, quien venía corriendo pues ese día había decido correr un poco antes de empezar con sus deberes del día.
Pronto los ojos de la chica se centraron en su mayor quién tenía la frente perlada de sudor, una respiración agitada por la carrera y vestía un conjunto deportivo en color blanco y detalles en morado. Su imagen parecía la de un modelo de revista, como las que sus tíos tenían por montones. Por su parte Tokiya miró a la chica un poco sorprendido pues no había esperado encontrarla en su camino en ese momento:
-¡Buenos días, Kimihiro san! - se apresuró a saludarla el joven. Esta vez no se le escaparía
-¡Buenos días... HAYA... digo Ichinose san!
Fuyumi no quiso estar más ahí, una vez que saludó, esquivó la mirada del muchacho y corrió en dirección a la entrada del conglomerado, no obstante, Tokiya trató de sujetarla por el brazo para detenerla pero con la torpeza de la chica, esta se tropezó y dio al suelo de rodillas. Ichinose se quedó pasmado, después de Haruka no pensaba que hubiese una persona más descuidada con si misma que su actual compositora, obvio, Kimihiro rompía esa regla. Vaya que podía ser torpe.
-¿Estás bien? - preguntó el muchacho y se acercó para ayudarla a levantarse
-¡Estoy bien, siempre me pasa! Con permiso... - dijo la fémina y una vez que se anudó los cordones de sus botines. Emprendió carrera hacía la entrada dejando atrás a un estupefacto Tokiya que una vez más, había perdido la oportunidad de hablar con esa misteriosa y atolondrada chica.
CONTINUARÁ...
