*ACLARAMOS QUE LOS PERSONAJES SON DE MEYER AL IGUAL QUE LA IDEA ORIGINAL, EL CAMBIO EN LA HISTORIA ES FRUTO DE NUESTRA LOCURA COMPARTIDA =D xD


°.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.° CHAPTER 1: La espera después del caos °.¸¸.·´¯`»«´¯`·.¸¸.°

Jacob POV

Salí de mi habitación y miré hacia el pasillo. Genial, sin moros en la costa. Me moví sigilosamente intentando meter la menor cantidad de ruido posible, esa sería la única forma en la que podría salir sin ser visto. Con cuidado llegué hasta el living y puse mi mano sobre la manilla. Una sensación de poder y orgullo hacia mí mismo me embarga al pensar que era la primera vez que lograba hacerlo.

- ¿Dónde crees que vas? – cerré mis ojos con pesar y sentí como mis hombros querían bajar a una posición de decepción máxima. Mierda, y tan cerca que estuve.

- Como si no lo supieras – respondí girándome. Allí, sobre su trono motorizado estaba Billy, mirándome poco feliz. Y no lo podía culpar, había intentado escapar. Otra vez.

- ¿No crees que decirle hola a tu padre sería un gesto bonito? – más bonito sería que dejara de intentar retenerme más tiempo del necesario en la casa. Esa es la razón del porqué entró por pocos minutos y evitó encontrarlo, de lo contrario mi visita se transforma en una charla de horas, más bien un sermón de horas eternas e interminables. Y eso es demasiado tiempo lejos...

- Hola – dije y me giré con rapidez.

- ¡Ni lo pienses! – el grito de Billy me detuvo. Doble mierda – te quiero en la mesa ahora mismo jovencito.

- Pero Billy… - cerré la boca al notar que estaba enojado, me paré derecho cruzando los brazos sobre mi pecho. Me estaba encabronando, quería irme ahora.

- Nada de peros… aun soy tu padre y tu aun eres menor de edad.

- No por mucho tiempo – lo enfrente arrepintiéndome al instante, su semblante se hizo tan duro que dio miedo. Juraria que si hubiese podido me tira la silla por la cabeza.

- A la mesa. Ahora – gruñí dirigiéndome a la estúpida mesa. Noté entonces que había comida encima. Mi mente me dijo que no tenía hambre, pero mi estómago no estuvo de acuerdo y reclamó. Sonoramente – come.

No dije nada, simplemente comencé a engullir la montaña de comida frente a mí. Le habría dicho que estaba exquisito, pero no estábamos en buenos términos así que mantuve mi boca ocupada comiendo. Entendía que estuviera enojado porque llevaba varios días sin aparecer por la casa, y cuando lo hacía solía pasar desapercibido, al menos cuando entraba, porque cuando intentaba salir rápidamente y volver al sitio donde quería estar...

Billy paseaba su vista entre su café y yo, jugando con sus manos sobre su regazo. Tuve ganas de escapar, tenía ese tic nervioso que solo hace cuando quiere hablar de algo serio y sabe que habrá problemas por simplemente abrir la boca… y para peor era algo que usualmente tomaba más tiempo del que realmente tenía.

Definitivamente no quiero una conversación así.

Cuando el último pedazo de hot cake entraba a mi boca pensé que no diría nada. Pero a Billy se le ocurrió respirar profundo y comenzar a hablar.

- Los ancianos están preocupados – hombre, toda frase comenzada, terminada o que contuviese la oración "los ancianos" era un maldito problema para mí – han pasado dos semanas…

- Una semana y seis días – "y siete horas, 15 minutos" especifiqué, claro que lo último quedó solo para mi, si Billy supiera lo específico de mi conteo me miraría asustado, luego tomaría el teléfono pidiendo hora a algún psicólogo alegando un diagnóstico como estrés post-traumático o alguna mierda así.

- El tema es que ha pasado tiempo y tú no has hecho tu papel de alfa - rodé mis ojos, este era un tema viejo.

- Sam lo está haciendo bastante bien solo – exclamé levantándome del asiento, miré la hora 10.10 de la mañana. Pero para mí parecían las diez de la noche, maldita sea, estar lejos durante mucho tiempo me pone demasiado ansioso.

- Hay dos manadas en la reserva Jacob, y la tuya casi no existe – arrugué mi ceño ante eso. Tenía razón, mi manada había disminuido a la mitad y personalmente mis ganas de ser alfa eran equivalentes a las ganas que tenía de quedarme a conversar. Nulas.

- ¿Cuál es el problema papá? No hay peligros, los Volturi se destruyeron quedando dos vampiros que son casi amigos de nosotros, los Cullen no son un riesgo y hay lobos suficientes con Sam para que dejen de joderme con el temita del deber alfa.

- Pero Jake…

- Me voy.

- Jacob – me detuvo a un paso de llegar a la puerta, escuché la silla de ruedas moverse – hijo, yo sé que estás preocupado, sé que no tienes cabeza para nada más y se que el consejo de anciano es un dolor en el trasero, no te digo que vuelvas a patrullar, pero si tan solo vinieras un poco más a la reserva, si Quil y Embry vigilarán alguna veces… si la trajeran aquí…

- Eso está fuera de discusión – dije girandome. Billy asintió, de pronto estaba más cansado que antes, no supe si era su propio agotamiento o solo el reflejo del mío.

- Lo sé – dijo. Por un instante me sentí mal, estaba siendo demasiado duro con Billy y él me había apoyado en todo.

- Mira… vendré más seguido y hablaré con el par de idiotas ¿te parece? Pero el trasladarla ni siquiera es un tema y me importa una mierda lo que diga el consejo – soltó un suspiró resignado.

- Hecho – contestó ofreciéndome la mano, la tomé sin dudarlo, la sonrisa mutua fue inevitable mientras agitamos nuestras manos unidas. Mis ojos se fueron inconscientemente al reloj, 10.45 a.m.

Tiempo de irse.

- Nos veremos a la noche, vendré a cenar – le dije a Billy antes de salir. Pude escuchar su risa dentro de la casa.

Un poco más tranquilo conmigo mismo me interné en el bosque, sin demora me quité los pantalones y entré en fase. Inmediatamente comencé mi carrera hacia la casa de los Cullen. Demonios, quería verla de manera desesperada.

Era extraño, pero mi percepción sobre el amor había cambiado desde la batalla. Si, suena cursi y muchas veces me doy vergüenza, pero hay que ser sinceros. Cuando estuvo lejos de mi en otra ciudad fue horrible, pero cuando la sostuve en mis brazos sin vida, sin que su corazón latiera ni que sus pulmones funcionaran… fue… equivalente a morir. Nunca he muerto, lo más grave que estuve fue aquella vez en que me atacó un neófito en la batalla contra Victoria, el dolor fue horrible, pero nada se podía comparar con lo que sentí cuando creí que Leah estaba muerta. Era peor que morir, era como desaparecer, dicen que al morir uno deja de sufrir, el descanso eterno. Bueno, yo de descanso no tuve nada, así que tenía que ser algo peor que eso, era como caer al quinto infierno, o una mierda parecida. Era mucho, mucho peor que morir porque nada podía doler tanto, dejarte profundamente vacío, y aún así seguir respirando.

Antes si estaba lejos de Leah mi pecho escocía, mi cabeza palpitaba y mi humor era de perros. Literalmente. Ahora… el malestar se expandía a mi piel, pulmones, hígado, riñones, intestinos, estómago y todas las porquerías que tengo dentro. Y, aunque suene del siglo pasado, verla me tranquiliza, me quita las molestias, me hace sonreír completamente, y todo eso típico de películas para chicas. Era casi como si ella tuviese el control remoto y fuese la única capaz de presionar los botones necesarios para hacerme sentir bien.

Así que, si, era extraño. Pero la sensación de calma que me llena con el simple hecho de verla es gratificante.

En uno de mis momentos pensativos, que últimamente eran muchos, comparé lo que me pasa con la imprimación de Sam, o de Quil… me estremecí al notar que la similitud era demasiada, la misma ansiedad al no tenerla cerca, la misma felicidad al mirarla, el mismo instinto protector a dúo con el asesino. La única diferencia era la disposición, si Claire quisiese a Quil solamente como amigo, él estaría en esa categoría por el resto de su vida. Yo no, para mi Leah es la mujer de mi vida, la quiero como madre de mis hijos, abuela de mis nietos, quiero a Seth como mi cuñado y a Sue como suegra.

La amistad para mí no es suficiente. Ya no.

Aunque siendo sincero creo que nunca lo fue, como amigos éramos nada, éramos menos que eso. No servimos para ser amigos. Yo quiero todo de ella, y quiero entregarle todo de mi. ¿Es mi idea o eso sonó demasiado como a Edward?

Sin pensarlo salté el tronco de un árbol que había en mi camino. Sonreí, el recorrido lo había hecho tantas veces que ya no necesitaba tener mis ojos atentos, mis instintos sabían que hacer sin necesitarme. Últimamente había hecho demasiadas veces el mismo trayecto, de mi casa a la casa de los Cullen, donde estaba ella. muchas veces he pensado en quedarme a su lado las 24 horas del día, los 7 días de la semana… pero no podía, a mi padre le daría un infarto y creo que hasta me quitaria el apellido, también debía pensar en él. Se que sin su ayuda me hubiese vuelto loco.

Y como si lo hubiese deseado, mi cruz de llegada se vislumbraba a un par de metros. Las ventanas reflejaban los escasos rayos de sol que se filtraban entre las nubes. Mis ojos se fueron inmediatamente al ventanal que daba a la pieza donde se quedaba Leah. Sin despegar mi vista cambie de fase y me vestí. Mis piernas se movieron solas hacia la puerta principal. Antes de llegar Carlisle apareció permitiendo que pase.

- Buenos días Jacob.

- Hey Carlisle ¿Como está?, digo ¿cómo estás? – me corregí pensando que sería de mal gusto no preguntar por él primero. Carlisle me miró sonriendo.

- Yo estoy muy bien, gracias, y ella está igual a como la dejaste – respondió. Mi sonrisa se volvió forzada cuando escuché lo último. Cada vez que salgo de esta casa y retorno tengo la esperanza de que algo bueno ocurra, que su estado cambie… pero no ocurre. Nunca ocurre.

- Iré… iré a verla – dije desviando mis ojos hacia la escalera, mi cuerpo se llenaba de impotencia, ¿porque ningún cambio? ¿Es que acaso siempre sera asi? Mi ojos luchaban por querer llenarse de lágrimas de desesperación pero no los deje. Sentí su mano sobre mi hombro dándole un apretón de fuerza. Pero no fui capaz de elevar mi mirada y darle las gracias, si lo hacia mis ojos ganarían la batalla y las lágrimas saldrían incontrolables. No me podía mostrar como un débil perrito. Aun me queda un poco de ego.

Mientras subía las escaleras vi como Jasper y Alice me seguían con la mirada. Gracias al cielo que no me fijé con atención en ellos, de lo contrario habría visto su lástima y compasión, odiaba que me miraran como si las cosas no fueran a cambiar nunca. Ahora sería el momento perfecto para que la duende de la moda pudiera ver nuestros futuros. Pero no, tenía que ver el de todos menos el de nosotros.

Una vez que estuve frente a la puerta mi piel lo supo inmediatamente, esa sensación de cosquilleo recorrió mi columna vertebral y se extendió hacia mis extremidades haciéndome estremecer. En mi rostro se formó una sonrisa sincera cuando entré a la habitación. Una vez dentro… todo a mí alrededor se borró, fijándome solo en ella.

Leah.

- Hola preciosa – dije acercándome a la cama – Billy me entretuvo, por eso la demora, no volverá a suceder – continué. Me puse en la silla a un lado de ella. Tomé su mano y la apreté entre las mías – te extrañé – besé el dorso y apoyé mi mejilla sobre ella. No esperaba una respuesta de su parte porque no la tendría. Pero no por eso dejaba de hablarle, tenía la esperanza de que escuchando el sonido de mi voz ella… despertara. En algun lado escuche que era bueno hablarle a las personas que estaban…que estaban así… como Leah… dormidas, porque así su cerebro funcionaba, como que escuchaban, Rayos no recuerdo cómo era realmente pero era algo bueno,1 siendo asi, si ella escuchaba mi voz, pienso que quizás sea mejor aún, quiero pensar que es así, que mi voz por sobre todas las demás es la que la traerá de vuelta de este sueño en la que está sumida.

Dios… ¿Cuánto tiempo más tendría que esperar? Esa era una pregunta que me hacía todos los días desde la última vez que vi sus orbes verdes… justo después de… mierda, incluso recordar ese momento me produce náuseas.

Me levanté de la silla y fui hacia el otro lado de la cama, con suavidad me recosté junto a Leah, me giré de costado y la miré. Mientras mis ojos recorrían las facciones que ya conocía de memoria, mi cabeza hizo su rutina diaria. Recordó lo que había pasado.

Hay momentos en tu vida que marcan un antes y un después, tanto para ti como para toda la gente que te rodea. Bueno, ese día fue hace dos semanas atrás, momento en que la batalla se llevó a cabo, cambiando la visión que teníamos de paz, cambiando la historia, los planes futuros, cambiando demasiadas cosas. Y al mismo tiempo quitándonos la vida o la razón de vivir a varios.

Dos días después de la batalla se realizaron los funerales de Collin y Brody. Fue… sencillamente espantoso. Mierda, yo jugué con esos niños. Y saber que ahora no están… consolar a las madres fue difícil, verlas llorar sobre el ataúd cerrado de sus hijos, rogando que todo no fuera más que una pesadilla… que querían a sus hijos de vuelta… simplemente no tengo palabras para describir la opresión y los sentimientos que tuve.

Todo el mundo vestía de negro, las mujeres lloraban, nosotros tragábamos pesado intentando aguantar el nudo que nos apretaba la garganta dificultando el respirar, cuando Embry no pudo hacerlo y las lágrimas salieron de sus ojos como ríos provocó una reacción en cadena logrando que casi todos lo acompañaran, estando serios y con la frente en alto, pero sin poder evitar llorar. Todos... Menos Sam y yo, él sintiéndose culpable de sus muertes. Las familias de Collin y Brody simplemente lo abrazaron aclarando que nunca le echarán la culpa a él ni a nadie, que era un riesgo conocido, pero eso no hizo que se sintiera mejor, tampoco conmigo, ya que yo también me sentía en parte responsable por ellos. Tenía en mi pecho el dolor de la culpa, sintiendo que les había fallado, el que no estuviesen en mi manada no era excusa para descuidar los, diablos, eran solo unos niños, necesitan ser cuidados por todos.

Las madres quisieron verlos por última vez, pero no estaban en condiciones, sus cuerpos se transformaron en pasas negras con partes verdes… como si se hubieran podrido y luego puesto duro… sencillamente horrible, mierda, si hasta las momias de mil años tienen mejor aspecto. Así que el ataúd estuvo cerrado completamente.

Pasé mis dedos sobre la mejilla de Leah, sintiendo su calor, su suavidad. Mi cuerpo inevitablemente se acurrucó un poco más a su lado, encogiendo mis piernas y mis brazos, apoyé mi frente en su hombro. Respire hondo llenándome de su aroma.

Dios… tenía tantas ganas de que despertara. La extrañaba, su mirada furibunda por las estupideces que hago, su sonrisa cuando la pilló desprevenida, sus bromas, incluso las discusiones. Quería que despertara... pero si lo hacía en este instante traería un tema que no sabía cómo abordar.

Seth.

Ese muchacho simplemente desapareció del mapa el día de la batalla. Se fue… mierda, descuartizó a una decena de vampiros, sacó de cuajo partes de sus cuerpos que eran irreconocibles y repugnantes, yo mismo vi todo eso junto a un montículo de polvo extrañamente ordenado. Asumí que eran los restos de Irina.

F-ue algo más que una carnicería, fue una masacre, luego supe como fue todo, no solo por voz sino también lo vi en la mente de Embry (consulta, porque lo ve en la mente de EMBRy? deberia haberlo visto el tb son la misma manada o no?), el dolor que sintió fue indescriptible, Seth se volvió loco de dolor y desesperación ante la imagen de Irina descuartizada, pude sentir como lucho por tratar de salvar sus partes antes de que la quemaran pero no fue lo suficientemente rápido, luego todo se volvió rojo de ira y trituro todo a su paso, Embry fue donde el cuando ya no quedaba nada que matar y casi le saca la cabeza, estaba enardecido por el odio, cuando finalmente cobró algo de cordura fue hasta los restos de Irina los junto todos y los quemó el mismo… luego junto las cenizas… Y después… nada. Simplemente nada. Con Quil y Embry intentábamos sentirlo cambiando de fase, pero nunca estaba, o dejaba de ser lobo al sentirnos, o ya nunca era lobo. Ni idea. No se ha comunicado con Sue, la cual no solo está preocupada por el estado de salud de su hija, si no que casi se derrumba cuando supo lo de Seth, a pesar de eso, se mantiene de pie firmemente apoyada en la mano de Charlie. Muchas veces me he preguntado si Seth estará consciente del mundo que dejó atrás, lo más posible es que no tenga idea sobre Leah. Ni sobre Collin, o Brody…

Cristo santo ¿Qué le diré a Leah cuando despierte y pregunte por su hermanito? ¿Cómo la miraré a la cara cuando me recrimine el hecho de que descuide a Seth por proteger a Nessie? ¿Qué podría decirle cuando me culpe porque ella no pudo estar ahí para ayudar y proteger a su hermano? Yo mismo me lo recrimino una y otra vez, sin sentirme culpable por proteger a esa niña a quien amo. Pero sintiéndome culpable por no cuidar de Seth, por no cuidar de Leah, por no cuidar a Collin y Brody… me odio y no me odio, me arrepiento y no me arrepiento.

Bravo por mi alta capacidad de decisión emocional.

Mis ojos recorrieron el perfil de Leah, por la cercanía noté que estaba levemente maquillada. Sonreí sabiendo inmediatamente quien era la culpable de eso.

Nessie.

Dios, esa niña va a hacer que me maten. Si Leah se entera que la maquilla, que la cuida, que le cepilla el cabello … si tan solo se enterase que Renesme se estira a su lado y le lee diferentes cuentos, insistiendo en el cuento de la Bella durmiente, esa niña era la única en sacarme una sonrisa cada vez que me pedía que la besara, "podría despertar igual que en el cuento" era su argumento… para mi era encantadora, pero Leah sería capaz de suicidarse… y antes de eso me cuelga de mis partes nobles. O las corta… espera, eso incluiría irremediablemente a que tendría que tocarme… ok, debo detener esos pensamientos justo allí.

¿En qué pensaba antes de pensar en las manos de Leah sobre… bueno, antes de desviarme? A si, Nessie.

Pequeña mía. Es una mezcla perfecta de lo mejor de cada Cullen, si lo dije, al menos cada Cullen tiene algo bueno, aunque jamás lo admitiría en frente de ellos, y ese algo lo tiene ella. Hermosa como Rosalie, perceptiva como Jasper, graciosa como Emmet, inteligente como si fuese la mezcla de Carlisle y Edward, amorosa como Esme, hiperactiva como Alice e ingeniosa como su madre. Amo a esa niña más de lo que alguna vez amé a Bella, es una sensación de protección, ternura, no es comparable con lo que sentí por Bella alguna vez… es como si fuese mi propia hija. ¿Cómo no hacerlo cuando veo que viene cada día a cuidar de Leah? Nessie siempre le habla, le da las gracias por ayudarnos, por salvarnos cuando quisieron atacarnos. Por salvarme la vida… sobre todo por lo último.

Con un suspiro cierro mis ojos y dejé que mi mente vagara por los recuerdos.

Una serie de escenas pasaron por mi memoria, pero, como siempre ocurría, todo terminaba con ese momento. Cuando estaba en esa sala blanca teniendo el cuerpo muerto de Leah entre mis brazos, meciéndome y llorando mientras rogaba a los cielos que me devolvieran su vida, si no que me llevaran con ella. Me daba lo mismo dejar de vivir si de esa manera yo terminaría a su lado donde fuera.

Cursi ¿no?

De todas formas, esa sensación de querer desaparecer del mapa provocó que todo a mí alrededor dejará de existir, mi cerebro estaba pendiente de solo una cosa: el cuerpo inmóvil de Leah entre mis brazos. Y entonces algo ocurrió, algo que solamente puedo denominar como milagroso.

Ella despertó.

Sí… maravillosos 30 segundos en los cuales todo lo que pude ver a mi alrededor fueron sus orbes verde esmeralda, esos ojos fijos en mí, sin desviarse en ningún momento, viendo como mis mejillas se mojaban a causa de las lagrimas… 30 segundos… y después cerró sus párpados, lo que casi me provocó un maldito infarto. Si no fuera porque Jasper me tranquilizó a poco de dejarme en un coma yo habría tenido una crisis psicótica.

Tuvieron que pasar un par de horas para que yo me calmara lo suficiente y quisiera escuchar a alguien, entonces Carlisle me contó que Leah estaba en coma, y esta vez Jasper no tenía nada que ver. Viva, pero sin poder despertar. Así de simple. Y así se ha mantenido por 13 días diez horas y 46 minutos según el reloj de la pared frente a mi.

Sin darme cuenta mis dedos acariciaban el brazo de Leah. Suave, tibia. Quería sentirla como lo hice esa mañana en el bosque antes de la batalla, tenerla bajo mi cuerpo jadeando, acariciándome. Hombre, quiero besarla. Demasiado. Y más que eso, quiero que me bese, quiero que responda mis caricias. Que muestre esos maravillosos ojos y brillen por mí, quiero… quiero que despierte.

Necesito que despierte.

- ¿Estará despierta? – escuché la voz de Embry al otro lado de la puerta. Con rapidez me giré de espaldas y mantuve mis ojos cerrados.

- Si así fuera Jacob habría publicado la noticia en el diario local y estaría saltando en sus manos por toda la reserva – le respondió Quil, escuché como la puerta se abría y entraban.

- Hablando del diablo – susurró Embry. Intenté mantenerme inmóvil y no fruncir el ceño. O golpearlo.

- Como si fuese una sorpresa encontrarlo aquí, tiene su trasero fundido a esa cama – Embry soltó una risa ahogada, escuché con claridad cómo se movían hacia mi lado contrario, sonido de sillas siendo arrastradas, luego crujidos. Y silencio. Estuve tentado de abrir mis ojos y hablar, pero no lo hice, simplemente me quedé escuchando a mi alrededor, el sonido de 4 corazones latiendo, respiraciones arrítmicas… me sentí tranquilo, y no podía negar que también estaba feliz.

Leah siempre decía que no era querida en la reserva, y la mayoría del tiempo así era. Pero en su tiempo de bella durmiente había tenido muchas visitas. Sam y Emily venían al menos una vez al día, no se quedaban mucho tiempo pero era obligación su visita. El par de idiotas cerca mío también venían a diario, se quedaban tal y como ahora, en completo silencio al menos por una a dos horas, algunas veces intercambiaban palabras, pero la mayor parte del tiempo eran para Leah. Incluso Jared y Paul se dejaban caer para ver cómo estaba, y si no podían venir encontraban la forma de preguntarle a alguien sobre su estado.

Ni siquiera debería hablar sobre Sue, su hijo estaba perdido y su hija en coma. Sue preguntaba por Seth cada vez que alguno de los patrulleros venía por estos lados, pero últimamente ya no lo hacía, solo necesitaba una mirada y un movimiento de cabeza negativa de parte de los lobos para saber que aun no se sabían nada de Seth, en cuanto al estado de Leah, Carlisle religiosamente todos los días le da un informe de su estado, ella solo escucha atenta cruzando sus manos sobre su regazo y asintiendo. Los Cullen habían habilitado un cuarto para ella, en la cual se quedaba con Charlie las veces que él no estaba con guardia en la estación de policía. Billy también venía con regularidad acompañado del viejo Ateara.

Los Cullen habían sido los mejores desde que todo ocurrió. La cuidaban, Carlisle la atendía junto con Edward las 24 horas del día, por primera vez agradecí que fueran vampiros y que no necesitan dormir. Nessie la acompañaba, Esme, Bella, Alice, e incluso Rosalie… aunque claro, esta última yo nunca la había visto entrar a la habitación. Fue un comentario de Sam el que me avisó. Según él, un día vino de improviso y sin Emily, cuando entró al cuarto Rosalie estaba sentada a un lado de la cama mirando a Leah con preocupación. Desapareció con rapidez cuando se dio cuenta de que tenía compañía.

Leah no lo creerá cuando despierte… tiene demasiado metido en su terca cabeza que nadie la quiere, y aunque tiene motivos, la realidad no es tan así. Como dicen: en la cárcel y en la enfermedad se ven los amigos. Y ella tenía varios. Que por lo tanto eran mis amigos.

Incluido el idiota de Paul… y Sam…

En resumen: Leah era querida… pero no muy soportada… bien, definitivamente no era soportada.

- Ha pasado bastante tiempo ya – la voz de Quil me hizo salir de mis pensamientos y volver a la realidad.

- Sip, creo que vendría siendo hora de que despiertes ¿no crees? – Oh…le están hablando a Leah.

- Me encantaría poder dormir tanto como ella.

- Se me aplanaría el trasero – dijo Embry de vuelta, apreté mi mandíbula intentando no reír – deja la pésima actuación Jacob, sabemos que no duermes.

- Mierda, y yo que pensaba postularme a un Oscar.

- Tu actuación durmiendo es horrible, mejor postúlate a los premios Razzies – abrí mis ojos, pero no me moví de mi sitio.

- No deberías preocuparte Embry – él me miró confundido – no tienes trasero que se te aplane – Quil rió fuerte para solo taparse la boca ahogando la carcajada.

- No deberías estar tan atento al tamaño de mi trasero Jacob, pensaré que te gusto.

- Naa – respondí – no quiero problemas con Quil.

- No me metan a mí, yo estoy tranquilo por estos lados –con Embry sonreímos para luego sumarnos al cómodo silencio.

Yo sabía que pensaban porque yo tenía lo mismo dando vueltas por mi cabeza. Ya era demasiado tiempo, y yo estaba asustado a muerte. ¿Qué pasaba si no volvía a despertar? ¿Qué pasaría si volvía a…? Cristo, ni siquiera era capaz de pensar en esa posibilidad. Verlo por tercera vez me mataría. No podría soportarlo.

- Se ve pacífica así – comentó Quil mirándola.

- Dejará de ser pacífica cuando se entere que Ness la maquilla – asentí al comentario de Embry. Aun no me acostumbraba a que todo el mundo tratara a mi Nessie con ese apodo, y no me refería a los Cullen, si no que a las manadas. Con todo lo que le ocurría a Leah, todos habían estado tratando a Renesme, y esa niña se gana el corazón de cualquiera que la conozca. Cuando llegaba Emily y Sam prácticamente se le tiraba encima a Emily y no se salía de sus brazos hasta que se iban, Sam le acariciaba un poco el cabello y le sonreía, si hasta parecen familia si no fuera por lo contrastante de sus pieles. Con Billy no era muy diferente, Nessie se subía a la silla y jugaban a los autos de carrera, era como ver a un billy totalmente diferente, parecía un niño, si pudiera se tiraba silla abajo y jugaría con ella. Hasta Sue tenía muchos gestos de cariño con la niña. Cuando llegaban los lobos si o si alguno debía transformarse y pasearla aunque sea un momento por el jardín y era peor cuando llegaban más de tres porque se ponían a jugar a los caballos de carrera. En conclusión estaban todo fascinados con ella. Si el viejo Quil le sonreía, cualquiera lo haría.

Aunque Leah no era cualquiera.

- Mañana es 14 – dijo Quil. Lo quedé mirando un momento intentando entender a qué se refería con eso… oh… lo había olvidado.

- Normalmente no sería una fecha importante para mí, pero me siento algo nostálgico al pensar que no hubo navidad ni celebración de año nuevo en la reserva – agregó Embry. Por la espera de la batalla y todo lo que ocurrió posteriormente, todo aquel que estaba relacionado con lobos y vampiros se abstuvo de celebraciones. Bueno, en todo caso, nadie tenía ánimo de hacer algo. Creo incluso de que muchos se olvidaron de la fecha. Y ahora… vaya… ¿ya era casi 14 de enero?

- Deberíamos hacer algo – negué inmediatamente.

- Olvídalo, no creo que sea un momento para celebrar, ni siquiera para un saludo.

- No seas aguafiestas, no estoy diciendo que tiremos la mansión de los Cullen por la ventana, algo pequeño, íntimo que incluya a todo el mundo.

- Si es íntimo no puede incluir a todo el mundo – volví a negar – Quil, tu eres el cuerdo aquí, dile algo.

- Yo estoy de acuerdo – lo mire incrédulo y rodé los ojos de frustración.

- Se supone que eres el cuerdo – bufe.

- ¿Y qué tal un intercambio de regalos?

- ¿Cómo un amigo secreto o algo así? – Quil asintió. Embry elevó su mano con una enorme sonrisa, chocaron las palmas totalmente convencidos de su estúpida idea.

- Pueden cerrar la boca y mirar a mi lado – sus ojos fueron inmediatamente al cuerpo de Leah – ella está en coma y su hermano desaparecido, hace dos semanas enterramos a dos de nosotros y varios amigos chupasangres, la pobre Sue está como novia neurótica, psicópata, deprimida sin saber qué demonios hacer con su matrimonio y ustedes par de imbéciles piensan en hacer un estúpido intercambio de regalo ¿les parecer inteligente? – ambos guardaron silencio unos segundos, luego se miraron hablando mentalmente como esos dos solían hacerlo. Giraron su rostro hacia mí.

- Si – dijeron al unísono. Gruñí.

- El intercambio de regalos es una mala idea.

- A mí me gusta – todos nos giramos hacia la puerta y vimos a Nessie que se asomaba tímidamente. Sonreí. ¿Dije que amo a esa niña? – Hola tíos – saludó con su voz de soprano.

- ¡Hey monstruito! – respondió Embry abriendo sus brazos, la niña caminó cual bailarina en un escenario y se sentó en sus piernas. Desde allí besó la mejilla de ambos.

- ¿Hablaban de regalos?

- Sip – le respondió Embry. Entonces me miró achicando sus ojos, reconocí esa mirada, el maldito planeaba algo que a mí no me iba a gustar – queridísima Nessie – oh, mierda – con tío Quil queremos hacer un intercambio de regalos, pero el pesado tío Jacob no quiere – dijo esto último haciendo un patético puchero. Gemí frustrado pidiendo internamente que la idea no emocionara a la niña, porque o si no…

- ¿En verdad? - preguntó emocionada. Entonces supe que perdería – tío Jake, hagamos eso, ¿por favor? – cerré mis ojos en un intento de no mirarla, si lo hacía estaba acabado – tío… por favor – demonios. Fue inevitable abrir un poco mis párpados en su dirección. Tenía sus ojos abiertos rogando por una respuesta positiva.

- Eres un perro maldito – susurré mirando a Embry, quien solamente sonreía.

- Cuida tu lenguaje, hay angelitos presentes – comentó Quil como si nada estuviese ocurriendo allí. Pero estaba seguro que por dentro el cabrón se estaba riendo satisfecho por la treta de Embry.

Renesme se levantó del asiento y a velocidad vampira estuvo a mi lado en la cama, entre Leah y yo.

- Hola Tía Leah – susurró la pequeña sonriendo, luego le dio un pequeño beso en la mejilla – dile a tío Jake que nos deje, a ti sí te hará caso – nadie en la habitación dijo algo. Era costumbre de Nessie hablar con ella como si realmente fuera a responderle, con una sonrisa en su rostro, esperando por una retribución… que yo dudaba fuera a recibir una vez que ella despierte. Leah no sonreía así como así – ella diría que sí.

- Ella diría que no – contradije – odia las fiestas y sobre todo si hubiese tenido que hacerla con los… bueno, con… no importa – Nessie era consciente de que había gente en la reserva que no estaba de acuerdo con la relación entre lobos y vampiros, y obviamente había reconocido las veces que Leah la miraba mal. Aun así, decirle que ella no aceptaría una fiesta al lado de los Cullen era algo que no saldría de mis labios. Lo encontraba mal.

- Dile que si a mi hija – miramos a la puerta y Bella estaba entrando a un lado de Edward.

- Yo apoyo la idea de los regalos – Alice también estaba allí - tendremos que ir de compras Jazz – el nombrado a su espalda solo sonrió como si lo que acabase de escuchar fuera una declaración de amor por parte de la duende. No sé cómo es capaz de aguantar la hiperactividad sin fin de su esposa. El solo verla me cansa.

- ¿Y? – preguntó Nessie.

- Oh vamos Jacob, eres el único aquí que no está de acuerdo, y si es por votación estás jodido.

- Opino que ignoremos al lobo emo y lo hagamos igual – acotó Embry al comentario anterior de Quil – entreguemos regalos.

- ¿Regalos? ¿Dónde? – gruñí. Emmett sonreía como niño pequeño ante la perspectiva de recibir presentes.

De pronto encontré que todos estaban entusiasmados por la idea y yo me encabrone exponencialmente.

- Dejen de planear cosas con Leah así a un lado – dije con voz firme, todo el mundo guardó silencio – mierda, hacen como si no estuviese en esta cama, noticias gente, ella está aquí, sin poder abrir sus ojos y teniendo la preocupación de muchos por las nubes. Lamento si soy un maldito emo por no ser capaz de celebrar algo cuando la – me detuve antes de que saliera algo indebido de mi boca, algo del estilo "mujer de mi vida" – cuando todo esto está así – cerré mis ojos intentando calmarme – solo… hagan lo que quieran, si intercambian regalos me da lo mismo, pero organicen todo fuera de aquí. Un mínimo de respeto.

Aun en silencio varios salieron de la habitación. Me miraban con disculpas en sus ojos. Quil y Embry no se movieron de su sitio. Renesme continuaba a mi lado.

- Tío – susurró ella con suavidad, giré mi rostro hacia ella, me derretí ante sus ojitos arrepentidos – lo siento – suspiré. Abrí mis brazos y entró inmediatamente en ellos.

- Tranquila cariño, perdí la paciencia por un momento nada más.

- No es falta de respeto Jacob – elevé mi mirada a Quil, quien estaba serio mirando a Leah – créeme que yo estoy preocupado por ella, quiero que despierte y vuelva a jodernos la cabeza con su mal humor e ironías antipáticas como solía hacer, esta mujer es insoportable cuando está despierta, pero es aún más insoportable saber que podría no hacerlo más.

- Necesitamos algo que nos distraiga de todo – continuó Embry – cualquier cosa que nos quite la preocupación y nos haga sonreír un momento es un alivio, batallas, tristezas, llanto, funerales… nosotros no éramos tan depresivos antes y nos está jodiendo la cabeza a muchos… solo un respiro Jacob, no falta de respeto.

Procese lo que me decían, y les encontraba la razón. Podía entender todo… pero yo, personalmente no tenía el corazón para hacer algo más que quedarme a su lado sobre la cama. Aun así… asentí.

- Tienen razón – susurré – hagamos el intercambio, pero les pido por favor que cualquier tipo de organización se lleve fuera de esta habitación y que sea lo más privado posible, no quiero a todos los habitantes de La Push aquí ni a todo el aquelarre vampiro – una sonrisa de agradecimiento se posó en los labios de los dos idiotas. Nessie me abrazó con más fuerza. Y yo me sentí culpable. En un intento de olvidarme de ese sentimiento tan exasperante cambié de tema – los ancianos quieren que patrullemos de nuevo – escuché gemidos de protesta.

- Mi mamá no estará para nada feliz con eso – dijo Embry.

- La mía menos.

- Miren, para mi es solamente un comentario, no tengo intenciones de volver a toda la mierda de protector y alfa, al menos no aun – comencé a decir, mis ojos se fueron inevitablemente hacia Leah por un segundo – es completamente decisión de ustedes.

- La manada de Sam está patrullando – dijo Quil, yo elevé mis hombros sin darle importancia al asunto.

- Que los jodan, ustedes no son de esa manada y conmigo tienen libre albedrío – ambos asintieron con seriedad – no piensen que esto durará siempre, solo digo que nosotros como manada quizás necesitamos un poco más de tiempo para procesar todo lo que está pasando, nuestra manada casi se redujo a la mitad y el tema de Seth y Leah no nos tiene bien… – "no me tiene bien, nada de esto me tiene bien" pensé - En un tiempo más volveremos con las rondas.

- Me tomaré unos días más – declaró Embry poniendo las manos tras la cabeza. Quil asintió. Yo no dije nada más. De todas formas, no quería volver a patrullar y descuidar a Leah.

Pasaron un par de minutos antes de que se fueran y finalmente me dejaran solo con ella. Miré el reloj, eran las cuatro de la tarde, me quedaba un poco más de dos horas antes de volver con Billy para cenar y cumplir con mi deber como hijo. Entonces Nessie se quedaría a cuidarla, y me esperaría. Durante un tiempo estaríamos los tres sobre esta cama, y llegando las diez de la noche Bella entraría a la habitación para llevarla a la cama. Quien apareciera durante la noche era variable, nunca sabía si era Jasper, o Emmett, quizás Carlisle a menos que tuviera turno de noche en el hospital. Esme también podría aparecer, quizás Edward… Alice… nunca Rosalie. Menos mal, no tengo la cabeza para responderle sus chistes.

Sí, eso sería lo que pasaría porque era una costumbre diaria.

Volví a girarme y dejé que mis ojos volvieran a recorrerla. Jesús, es tan hermosa. No sé cómo pude ser tan ciego por tanto tiempo, teniéndola a mi lado sin verla realmente. Reconocer lo que me pasaba con ella, haciendo enormes escenas de celos, mintiéndome a mí mismo con una estúpida fraternidad de manada.

Sencillamente patético. Idiota.

Respire hondo llenándome de su aroma. Contando los minutos que me quedaban a su lado y solo me acerqué aún más.

- Te pondrás bien – susurré poniendo mi cabeza en la almohada, justo a un lado de ella – esperaré lo que sea a que despiertes – mi mano se movió para acariciar su brazo – tengo tantas cosas que decirte, tengo tanto que explicarte, tanto… Dios Leah… si supieras cuanto te… - me detuve, la palabra simplemente se agarró de mi garganta negándose a salir. Y por un lado estaba bien, no quería poner en palabras todo lo que me pasaba con ella estando dormida, Leah debía ser la primera en escucharla de manera completa, no un montón de vampiros con súper oídos.

Cerré mis ojos y dejé que la calma hiciera eco en mi por un momento, sincronicé mi respiración con la de ella, eso era una de las pocas cosas que me calmaban, su pausaba respiración, cerré los ojos teniendo la esperanza de que, cuando yo despertara, ella lo hiciera conmigo.


Salimos de estar criopreservacion y de invernar y aquí estamos!

Debo decirles que jamas fue nuestra intención demorarnos tanto en la segunda parte y tampoco dejarla botada asi que volvimos =) dijimos es ahora o nunca

ahora palabras de las autoras!

Las extrañamos!

(¸.•´ (¸.• † Lirit † °•.¸: ni si quiera contaré cuantos años han pasado, pero volvimos con la segunda parte. Perdon por actualizar 14 y no 13, la culpa es solo mia. Espero les haya gustado el primer capi de esta historia, y la disfruten tanto como nosotras escribirla. Dejen revi, que es importante para cualquier intento de escritora. Un abrazo grande y nos estamos leyendo!

(¸.•´ (¸.• † Agnes †.¸.•: wiiiiiiii al fin después de mucho tiempo! ( no digamos cuanto) ... habemus capitulus xD bueno espero les guste mucho y nos sigan como lo hicieron con Luz de Luna =) y espero lo amen tanto como nosotras! haremos un esfuerzo sobre humano para ustedes! disfruten y ya saben la dinámica! tomates abucheos y felicitaciones en los rewis! perdon no publicar ayer pero de verdad no pudimos T.T

Ahora un juego... alguien descubrió la frase oculta =) xD ?

aun tenemos Face pero casi no lo vemos pero igual pongan sus impresiones =) y lo que quieran...