2. Pertenencia

Pasarás con otra, que te dirá al oído
frases que ruego algún día escuches de mi boca,
y ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y tú besando a otra...

No lo quise creer cuando lo vi. Esperé y rogué para que sólo hubiera sido una ilusión, un sueño, un macabro juego de mi mente... pero no fue así. Él estaba ahí, besándola, ella acariciando sus cabellos rojo fuego, sus narices rozándose frenéticamente y los brazos de él aferrándose a su cintura, como si fuese un salvavidas.

No podía ser, no entendía... ¿Acaso no estábamos bien? ¿Acaso no íbamos a ir juntos al baile? Sabía que habíamos estado bastante distanciados después del día en que se lo propuse, pero estaba segura de que él sentía algo por mí. Casi podía jurar que al ir a esa velada comenzaríamos algo, no sé... algo más que una simple amistad. Pensé que todo marchaba bien; pensé que al fin podríamos estar juntos, pero Ron tenía otros planes... unos que no me incluían a mi.

¿Cuándo fue que se tornó tan deseable que ya hasta las demás lo acechan con otros ojos? ¿De dónde fue que surgió esa relación? ¡Merlín! Ron y Lavender... Ni en un millón de años hubiera creído que ellos andaban juntos si no lo hubiese visto con mis propios ojos. Por favor, no quiero recordar... no quiero volver a ver. Mi alma se desgarra cada vez que lo descubro sucumbirse ante ella; grita y se estremece atormentadamente, implorando, suplicando que todo termine, que deje de besarla, que saque sus dedos de entre sus cabellos.

Pero tengo que admitirlo, supongo que ella es mucho más bonita que yo, cabellos lacios y rubios como un rayo de sol, ojos de un celeste diluido y delicado; con sólo mirarle el rostro parece que estuvieras contemplando el cielo. Sí, es muy bonita, aunque bastante tonta en verdad. Siempre creí que Ron sería diferente, que no se dejaría guiar por las apariencias. Tenía la esperanza de que buscara en otra persona no sólo belleza física, sino también otras cualidades, como el valor. Bueno, siendo sincera, ella es bastante valiente, pero me refiero también a la confianza, lealtad, sabiduría... Eso sí que no lo tiene, ¿verdad?

Supuse que yo era importante para él; creí que no querría verme sufrir. ¡Pero no le importa, Merlín, no le importa! Hacía meses que no hablábamos, meses que no buscaba mi compañía. ¿Es que no me extrañó? ¡¿Cómo no pudo extrañarme después de cinco años de compartirlo todo? ¡Todo!

No le intereso; si yo no hubiera regresado a su lado corriendo —desesperada—, creyendo que había desperdiciado nuestros últimos momentos juntos y que ahora lo perdía para siempre, jamás hubiésemos vuelto a hablar. Todavía estaríamos distanciados y él seguiría con su Lavender revolcándose por toda la sala común.

Pero hay algo que no entiendo: él ya no quiere estar con ella, la evita, la esquiva todo el tiempo y se pasa el día entero con nosotros (Harry y yo)... conmigo. ¿Será que él también se dio cuenta de que aquellos meses pudieron haber sido los últimos que hubiéramos compartido (o no, en este caso), y que los habíamos desperdiciado? ¿Habrá descubierto —al estar al borde de la muerte— que con quien realmente quiere estar, a quién realmente ama es... es a mi?

No por favor, no quiero pensarlo y no quiero volver a ilusionarme... No quiero que me lastime otra vez. Yo puedo seguir a su lado toda la vida siendo —aunque me duela— simplemente su amiga, su fiel Hermione; pero no podré soportar la desilusión de anhelar besarlo suavemente para luego regresar a vivir ese maldito infierno.

El verlo allí, entre sus brazos, disfrutando del contacto entre sus labios, su piel, fue más que una tortura para mi. No podía mirar, no quería hacerlo; era demasiado. Pero de vez en vez, el inconciente me traicionaba y lo buscaba con la estúpida excusa de poder verlo para reafirmar mi decisión de no hablarle más —la más difícil que he tomado hasta este momento—, y una vez que lo encontraba perdido entre sus manos, no podía separar la mirada de ellos... Sentía la agonía en mis ojos anegados de lágrimas, en mis mejillas sonrojadas y contraídas de tanta tensión que iba acumulando, en mis labios temblorosos intentando contener el inminente llanto.

La vista se me nublaba debido a la gran humedad que contenían mis párpados, pesados, rojos e hinchados, suplicando en mi mente que se separaran , que dejaran de deslizar sus bocas acariciando las del otro, que abran los ojos, que dejen de disfrutarlo. ¡Por Merlín! ¿Nunca respiraban? Hasta el momento en que él parecía oír en mis pensamientos y, de un momento a otro, buscaba mi mirada y se posaba en ella. Clavaba sus intensos y azules luceros, tan profundos como el mar, penetrantes y fijos, pero sin dejar de besarla a ella. Me miraba y la besaba... y era en ese instante en el que mi corazón no podía soportarlo más y dejaba escapar libremente las lágrimas inquietas para que recorrieran cada rincón de mi rostro, humedeciéndolo completamente, mientras yo me alejaba lo más rápidamente que podía. Tenía que alejarme de allí.

No por favor, no quiero volver a vivir esa vacía y horrible sensación que no me dejaba concentrarme en nada más que en él, en esos labios, esos ojos... esa imagen fatal.

¿Por qué quiere renunciar a esa sensación? Aún no pude descubrirlo; eso es algo que todavía no entiendo, pero espero hacerlo muy pronto. Por el momento, de lo único que estoy segura es que —sea lo que fuese—, si la amó, la deseó o sólo la utilizó vaya a saber él para qué fin, ya no lo hace; ya no desea su compañía, sino que prefiere la mía. Y eso es lo único que me mantiene viva.

Pensar que lo perdía fue la sensación más terrible que jamás sentí en toda mi vida, casi tan parecida como cuando se sacrificó en primer año o cuando fue arrastrado por el grin hacia los adentros del sauce boxeador.

Llegué a la conclusión de que no me importa lo que haga, no me interesa con quien esté si puedo acompañarlo y estar a su lado siempre que lo necesite. Porque aunque no pueda confirmar si él me quiere o no, hay una sola cosa que puedo afirmar: yo siempre voy a ser suya, siempre voy a estar a su lado para apoyarlo, porque siempre, siempre, la amistad va estar por encima de todo. Pase lo que pase. Siempre.