Muchas gracias a los que me dejaron reviews y a todos los que leyeron sin comentar. Es mi primera fic y sinceramente no esperaba que tantos la lean, ¡espero no desilusionarlos! Intentaré subir un capítulo por semana, sino y como mucho, cada 10 días. No sé a dónde me pueda llevar esta historia pero por el momento disfruto mucho escribiéndola. Aclaración: Bleach no es mío, sino del maestro Tite Kubo.
Lazos
Capítulo 2: Un gigai defectuoso
Esa misma tarde, el sol acariciaba la ciudad de Karakura. Rukia se encontraba meditando acerca de lo ocurrido hacía unas horas, en el parque donde Ulquiorra y Yammy habían llegado alguna vez con la misión de testear el poder de Ichigo.
No podía olvidar fácilmente la imagen del chico de cabeza anaranjada. De sólo pensarlo, el latido del corazón de su gigai se aceleraba, y sus mejillas se sonrojaban tal como en ese momento.
Nunca en todas sus décadas de vida en la Soul Society había tenido esas sensaciones.
"Urahara no ha reparado correctamente mi gigai" – chasqueó la lengua mientras pensaba. "Sí, debe ser eso… Tendré que dejárselo lo antes posible… Maldito tendedero, siempre haciendo su trabajo a medias para cobrarme más. ¿Qué más da? Nuevamente debo pedir dinero a Nii-sama…".
Alerta de hollow en el celular de Rukia.
Corrió hacia el lugar, pero extrañamente Afro-san le había ganado de mano. Debía estar distraída con el asunto de su gigai, o él muy cerca para que eso sucediera. Después de todo, siempre hay algo que puede sorprendernos.
Olvidando su fallo, caminó lentamente hasta la casa. Si había algo que no había en la Soul Society, era el aire del mundo real. No era más limpio, al contrario, pero llenar sus pulmones con este, le proporcionaba un agradable cosquilleo y era feliz.
Exhaló suavemente.
"Oe, Ichigo!" – gritaba una pelinegra hacia una de las ventanas de la residencia Kurosaki, sin recibir respuesta alguna. "Debe estar con Unagi-san" – pensó.
En ese momento, la ahora chica de preparatoria, Yuzu, la vio. Se acercó corriendo hacia ella, con su característica sonrisa inocente y su mirada limpia.
"¿Has visto a Ichi-nii, Rukia-chan? Esta noche quería preparar curry, pero me he quedado sin el polvo para hacerlo..." – la mirada de la pequeña mostraba rastros de desilusión.
"No, pero puedo ir a la tienda a comprar los ingredientes" – le sonrió. La pequeña Kurosaki respondió con el mismo gesto.
La tienda donde compraría quedaba a dos calles de la tienda de Urahara. Recordando su problema con el gigai, pensó que sería adecuado llevárselo al día siguiente para que lo revisara. Todavía faltaban dos semanas hasta el comienzo de los cursos de verano, por lo que no era de suma importancia quedarse dentro del cuerpo faux. Además, ya no era extraño verla en su forma de shinigami para sus amigos ni para la familia de Ichigo; salvo para Yuzu-chan, que no podía verla.
Los días cuando sus amigos o Ichigo estaban ocupados con sus trabajos de medio tiempo, era un poco aburrida. Varias veces pensó conseguir uno, pero recordó que no tenía un motivo real para hacerlo o para pensar en seguir una carrera universitaria, ya que no sabía cuánto tiempo la dejarían quedarse.
Esperaba ansiosamente que ese aburrido viernes termine para poder pasar un tiempo de calidad junto a ellos y ponerse al día.
¿Qué les pareció? ¿Falta algo? Voy a tratar siempre de responder sus reviews, mediante ellos pueden decirme lo que piensan de esta historia y hacer críticas y sugerencias. ¡Gracias por leer!
