1: ¡Regreso! ¡Naruto Namikaze!

Cuando el sol salió, a Naruto le costó recordar que todo había cambiado. Que Konoha seguía allí. Cuantos amaneceres habrá pasado en vela, sin poder dormir nada por miedo a un ataque sorpresa y sin poder contemplar la tierra cubierta de color dorado rojizo del amanecer. Pensó que jamás habría otro más el próximo día. Ni próximo día. Entonces notó que algo le sujetaba el brazo. Su hermana pequeña estaba sujeta a él, rodeando su brazo como si no quisiera dejarlo ir. La miró de cerca y Naruto pensó que era mona. Entonces ella empezó a abrir los ojos, dando a lucir su precioso color violáceo. Parpadeó un par de veces hasta que le miró directamente. Naruto se sintió algo avergonzado. No esperaba tener una hermanita. Y menos una tan mona. Ni siquiera sabía que decir, pero las palabras salieron por si solas.

- Buenos días.

Pero el resultado fue inesperado: Haruka chilló con fuerza y tiró lejos a Naruto de una patada en la cara.

- ¿¡Qué diablos estás haciendo!?- gritó ella.

- ¡Esa es mi frase! ¿¡Por qué diantres me has pegado!?

- ¡Me estabas tocando!

- ¡TÚ me estabas tocando a mí!

- ¡Mentiroso! Además ¿¡Qué haces en mi cama!?- hace como que llora- ¿Qué clase de cosas indecentes le has hecho a tu dulce hermanita pequeña…? ¡Pervertido!

- ¿¡Qué parte de ti es "dulce"!? ¡No me acuses sin saber nada!

Entonces, Minato empezó a levantarse.

- Ya sabía yo que lo de ayer era demasiado bonito como para ser cierto.

- ¡Papá!- se sobresaltó Haruka, que empezó a mirar a todas partes- Espera, este no es mi cuarto.

- ¿¡Y te das cuenta ahora!?- saltó Naruto.

- Ayer te quedaste dormida en el salón, asi que te llevé a dormir a nuestra cama.

- Ah, ya veo.

"¡Dices eso como si te disculparas con todos menos conmigo!" pensó Naruto.

- De todas formas no era motivo para que me tocaras. Sé que somos hermanos y todo eso, pero…

- Ya te lo he dicho: ¡TÚ me estabas tocando a MÍ!

- Sí, claro. Lo que digas.

"Mocosa insolente…"

- Sabía yo que era raro. Cuando te vi así de dormidita parecías un angelito y sin embargo ahora…

- Papá- Haruka se abrazó a su padre fingiendo que lloriqueaba- Tengo miedo. Naruto está diciendo cosas indecentes sobre mí.

- ¿¡Quién lo haría!?

- Oh, bueno- dejó de actuar- Me voy al baño. Que luego Naruto no me deja usarlo hasta tres horas después.

"Espera ¿¡Sin honorífico!?"

- ¡Soy tu hermano mayor! ¡Trátame al menos con respeto!

- No quiero…

Y abandonó la habitación canturreando esa molesta canción. Naruto se puso rojo de furia mientras su padre suspiraba.

- ¡La guerra es un arrebato comparado con lo que pienso en estos momentos de la fraternidad!

- Vamos, Naruto. Ya se le pasará. Sólo ha tenido un mal despertar.

- ¿¡Ella!? ¿¡Y yo qué!? ¡Me ha pegado una patada en la cara un mini-monstruito rubio que dice ser tú hija!

Tras desayunar, el chico se puso en marcha hacia la academia ninja. Recordaba ese día. Fue el día después de que le nombraran Genin y ahora iba a conocer a su equipo. Su bandana con el símbolo de Konoha lucía radiante en su cabeza y pese a su pelea con su "hermanita", Naruto se sentía vivo de nuevo. Quiso calmar la tormenta de su corazón. Sabía que iba a volver a ver a personas que habían muerto en su vida pasada y quería cerciorarse de que no perdía el control como con sus padres o Ino. De camino, alguien conocido salió de una pared.

- ¡Naruto-niichan, prepárate para…!

Pero antes de que el pequeño cayera, Naruto le cogió en brazos.

- Cuidado, Konohamaru.

El pequeño se separó de él un poco, dispuesto a dar lugar a una pelea.

- Como era de esperarse de mi eterno rival y amigo, Naruto-niichan. Ahora que has ascendido a Genin, hasta tus reflejos han aumentado… ¡Pero no creas que por ello voy a ser suave contigo! ¡Ese truco no funcionará otra vez conmigo!

"¿Qué truco? Yo no hice nada" pensó para sí el pelirrojo mientras una gruesa gota de sudor caía por su nuca.

- ¡Venga, a luchar!- dijo mientras hacía sellos de mano.

- Lo siento, Konohamaru. Pero ahora no tengo tiempo para eso. Hoy es el día de la reunión.

- ¿Reunión?

- A partir de ahora soy ninja y tengo que ir a conocer a mi equipo en la Academia.

El nieto del Tercer Hokage se sorprendió, pero pronto se puso a hacer pucheros.

- Oh, está bien. Está bien.

- Venga, no te pongas así. Me harás sentir mal.

- Aunque digas eso, sé perfectamente que no es verdad. Siempre me estás dando largas. Nunca tienes tiempo para jugar conmigo.

El pelirrojo entonces le revuelve el pelo y sonríe.

- Otra vez será ¿Vale?

Konohamaru le mira de reojo y luego directamente, sonriendo con amplitud.

- Vale.

- Buen chico. Gracias por tu paciencia.

Naruto se dispone a reanudar su marcha cuando el moreno le retiene de nuevo.

- ¡Espera, Naruto-niichan! Una última cosa más.

- ¿Sí?

Konohamaru de repente se puso nervioso, mirando a otro lado mientras se aflojaba su bufanda, tragando saliva y sonrojándose profundamente.

- Esto… Tu… Tú hermana… Haruka-chan… ¿Dijo algo sobre mí ayer?

Naruto no daba crédito a lo que veía.

"Konohamaru, tú…"

- No, creo que nada.

- Oh…

El nieto del Tercero se deprimió, adquiriendo su semblante anteriormente ruborizado un tono sombrío. Naruto creyó que podía hacer algo. No había alcanzado los dieciocho sin llegar a saber nada sobre chicas en todo ese tiempo y esperaba poder aplicárselo a su amigo.

- ¿Sabes? Haruka es un poco bruta, pero sé que es buena en el fondo. Si quieres acercarte más a ella, deberías intentar volverte más amigo suyo. Con calma pero sin prisa, ¿Vale?

- Si- Konohamaru se animó un poco- ¡Lo haré! ¡Muchas gracias, Naruto-niichan!

Y se alejó corriendo.

Finalmente, Naruto llegó a la Academia. El edificio está tal y como lo recordaba, como nuevo incluso. Siguió caminando un poco más, pero tras caminar un rato por sus pasillos tuvo que ir un momento al baño a desahogarse un poco. Aquello podía ser demasiado, pero él no era ese niño que veía en su reflejo. Él era un ninja profesional, curtido en cientos de batallas y bien entrenado. No estaba dispuesto a retroceder ahora. Esta era su vida. Su nueva vida. No podía escapar de ella y no lo haría.

Ya en su aula, esbozó una leve sonrisa de felicidad. Cada día en el campo de batalla recordaba con cada vez más fuerza sus días en la escuela para shinobis. Algo que encontraba propio de un viejo, pero qué más le daba. Se sentó en un asiento y al rato encontró otra cara familiar.

- Vaya, pero si es Mister problemático.

- No me llames así, Naruto.

- Lo que tú digas, pero es lo que eres, Shikamaru.

- ¿Qué te pasa, que estás tan hablador hoy?

Antes de poder replicar, un sonido seco llenó los pasillos anexos al aula.

- Otra vez no…- se quejó cansino Shikamaru.

Por la puerta entraron un par ya conocido por muchos. Ino y Sakura, eternas rivales por el amor y la predilección de una persona en concreto.

- ¡Meta!- gritaron las dos para luego empezar a jadear de cansancio.

- Bueno, Sakura- dijo Ino- Tal parece que esta es mi victoria.

- ¿Qué estás diciendo? Mi pie entró un milímetro antes que el tuyo.

- Pero ¿Qué dices, frentona?

La discusión iba para largo y tendido, pero los dos chicos no le prestaban atención.

- Si que estás raro hoy, Naruto. Por lo general sueles ponerte como loco cuando Sakura aparece.

- Ayer tuve una pesadilla. No estoy de humor para nada.

- Darle importancia a sueños es lo mismo que no concentrarse en nada- le espetó una voz en la lejanía- Por eso eres un perdedor, idiota.

Reconoció el tono frío en seguida. Tuvo recurrir a todas sus fuerzas para no perder los estribos y lanzarse a por él. Era Sasuke Uchiha, el ninja genio del clan Uchiha y su único superviviente. Se giró a mirarle, con una mirada de odio reprimido clavado sobre sus ojos.

- ¿Qué?- dijo Sasuke, algo sorprendido por la expresión inicial del joven, una que había visto muchas veces cada vez que se miraba al espejo recordando el pasado- ¿Tienes algo que decir?

Naruto tenía que contenerse. Tenía que hacerlo. No era culpa suya. No aún, claro está. Pero esta era una nueva oportunidad de hacer las cosas bien. Y de pronto, una idea se iluminó en su mente. Una prueba de fe.

Shikamaru se puso tenso. Ahí estaba. El duelo entre enemigos. Esperaba atento a una pulla o respuesta odiosa por parte de Naruto, pero la respuesta fue algo completamente inesperado para él.

- Ser excelente también tiene sus problemas. Si tienes poder estarás aislado, y tarde o temprano te volverás arrogante aunque al principio solo quieres alcanzar lo que deseas.

Sasuke se sobresaltó. Había oído antes esas palabras… ¿Cómo es que las conocía Naruto? Por otro lado, esa respuesta tan seria sorprendió a Shikamaru, quien no esperaba oir esas palabras salir de la boca de su compañero de clases

- Deberías tener pesadillas más a menudo- le comentó.

- Qué gracioso.

Al rato, la pelirosada encontró a su objetivo y se dirigió hasta los dos amigos.

- ¡Aparta, Naruto! ¡Quiero sentarme ahí y te quiero bien lejos de este sitio!

Otra cara conocida no tan grata para él. Se giró a mirarla y le dedicó la misma expresión que le dio a Sasuke. La joven se sorprendió al principio, creyendo que iba a romperle algo sin dudarlo en cuanto se levantara.

- No hace falta que grites, ya me quito.

Pero antes de que pudiera avanzar si quiera un poco, Sasuke le retuvo agarrándole por la chaqueta.

- Espera. Esa frase de antes…

- ¿Eh?

- Eso que dijiste antes ¿Dónde lo has oído?

- No sé de que hablas.

- ¡No te hagas el tonto!

- No me estoy…

- ¡Naruto, idiota!- interrumpió Sakura, quien de inmediato recobró la compostura para estallar llena de furia- ¿Qué has hecho ahora para enfadar a Sasuke-kun?

- No he hecho nada…

Su "prueba de fe" había tenido un efecto inesperado, pues el pelirrojo sentía que se había lanzado de cabeza a un foso de leones hambrientos por carne humana. Por suerte, la aparición de Iruka detuvo lo que quiera que fuese a suceder y todos se sentaron en el sitio más cercano que tenían en cuanto le vieron entrar pidiendo orden. Pero la prueba de Naruto aún no había terminado, mientras le susurraba a Sasuke:

- ¡Pst! Te apuesto un tazón de Ramen a que nos toca en el mismo equipo con Sakura-chan y que Hinata forma equipo con Shino y Kiba.

Sus predicciones fueron totalmente acertadas, por supuesto, lo cual dejó con cara de sorpresa al joven Uchiha.

Tras la formación de equipos, Naruto se dispuso a irse a casa y esperar a la reunión de mañana. O eso pretendía dar a entender. Si sus cálculos eran correctos, Sasuke debería seguirle a la salida.

- Cinco, cuatro, tres, dos, uno…

- Naruto.

- Bingo para mí… ¿Si, Sasuke?

Pero mientras que él sonreía con satisfacción, el Uchiha mantenía una expresión seria e iracunda.

- ¿Cómo? No tiene sentido ¿Cómo has podido saber todo eso? Aunque seas el hijo del Hokage, esa información es reservada. Nadie tiene derecho a conocerla antes de este día ¿Y dónde oíste esa frase de antes?

- La verdad es…

- ¡Sasuke-kun!- la pelirosada hizo acto de presencia de nuevo- ¿Qué haces?

- Nada.

- Había pensado en que podíamos ir tú y yo a comer algo. Ya sabes, para celebrar nuestra unión como equipo.

- No tengo…

- De hecho- le interrumpió Naruto- A Sasuke se le ha ocurrido la maravillosa idea de que fuéramos los tres a comer juntos para celebrar nuestra unión como equipo ¿A que sí, Sasuke?

El pelirrojo le guiñó disimuladamente un ojo, como dando a entender "Si quieres saber más, sígueme la corriente". Por suerte, el moreno supo identificar la seña.

- Si, eso es. Íbamos a ir a buscarte.

- Ah ¿En serio? Que bien.

(Inner Sakura: ¡Mierda! ¡Yo quería tener un momento a solas con Sasukeeee…! Pero da igual ¡No conocía esta faceta tan amable de Sasuke-kun! ¡Siento que me acerco más a él! ¡Shannaro!)

- Es lo que está pensando- dijo Naruto mientras sujetaba una pancarta con todo eso escrito en ella.

- ¡Geh! ¿¡Cómo has podido saber…!? Quiero decir ¿¡Qué diantres estás diciendo, idiota!?

- Era una broma, una broma- tira la pancarta- Relájate un poco, Sakura-chan.

- ¿"Sakura-chan"? ¿Desde cuándo me tienes tanta confianza?

- Bueno, es bonito ¿No? En fin- el pelirrojo agarró de los hombros a sus compañeros de equipo y se los llevó a rastras- ¡Vamos a comer para celebrar nuestra camaradería! ¡Conozco un sitio estupendo!

Tras la comida en Ichiraku (la cual resultó algo incómoda y muy ruidosa por parte del Equipo 7), Naruto volvía a casa seguido de cerca por Sasuke y tras un rato se detuvo.

- Deberíamos haber dejado a Sakura-chan atrás hace rato.

- Si. Ahora ¿Vas a contestar a mi pregunta?

- Pareces un loro, Sasuke. Sólo repites las mismas frases una y otra vez.

- ¡Solo contesta y calla, idiota!

- ¿Cómo puedo contestarte si tengo que callar?

Sasuke apretó los dientes lleno de rabia. Naruto decidió que sería mejor que lo supiese. Además, vio una oportunidad de avisar a Sasuke sobre lo que pasará en el futuro. Tras un rato de larga explicación, Sasuke rio incrédulo.

- ¿Esperas que me crea que vienes del futuro o algo así?

- Tú me pediste la verdad. Nadie dijo que fuera a ser realista.

- No me tomes por tonto. En realidad oíste esa frase en algún otro lugar. Si sabes dónde está…

- No sé dónde está Itachi, Sasuke. Y aunque lo supiera, no te lo diría.

Nuevamente, el moreno se sorprendió.

- Sasuke, es la verdad. He visto el futuro y no es nada acogedor.

- Pues pruébamelo. Dame una prueba física de que lo que dices es verdad.

- Tengo un sistema, pero es peligroso.

- Da igual. Hazlo.

- Bien. Pero si de verdad quieres que lo haga, vas a tener que hacer algo por mí.

- ¿El qué?

- No te pierdas por el camino.

- ¿Eh?

- Pronto lo entenderás- Naruto se acercó a Sasuke e hizo ademán de poner sus dedos índice y corazón sobre su cara, a lo que este retrocedió levemente- Tengo que mantener contacto físico para que esto funcione.

- ¿Qué vas a hacer?

- Tranquilo, pronto lo verás. Sólo recuerda lo que te he pedido.

Finalmente, el pelirrojo puso sus dedos sobre la sien de su amigo y cerró los ojos mientras ponía los de su otra mano sobre los suyos.

Ninpo: Seishintekisaisō no Jutsu

Artes Ninja: Técnica de Retransmisión Mental

Por fuera parecieron segundos, pero Sasuke acababa de revivir toda una vida ajena. La guerra. La muerte. El terror. El odio… Todo de lleno. Cuando volvió a la realidad, fue como una sacudida que le dio de lleno e hizo que casi perdiera el equilibrio. Incluso notaba que sus sentimientos estaban alterados.

- Lo siento, la fusión temporal de sentimientos es normal en esta técnica. Debí contártelo, pero estaba más preocupado de que te perdieras en mis recuerdos.

El Uchiha tardó un tiempo en recuperarse, pero pasado un rato se incorporó y miró al joven a los ojos.

- ¿Me crees ahora?

Tardó un poco en contestar.

- ¿Cómo sé que lo que he visto no ha sido un Genjutsu?

- ¡Oh, por el amor de Dios, Sasuke! ¿Tanto te cuesta de verdad creer en algo si soy yo el que te lo cuento? Esta técnica sirve única y exclusivamente para ver los recuerdos de su usuario. Además, sabes que nunca he destacado en Genjutsu. Ni siquiera fui a ese aburrido campamento mental para anti-Genjutsu.

- No es posible. Esto no es posible…

- Sasuke, necesito que te centres. El mundo está en peligro. Todos estamos en peligro. Y a menos que hagamos algo para evitarlo, moriremos todos.

Hubo un largo silencio, en el cual posiblemente Sasuke pensó en qué hacer o decir.

- ¿Qué quieres que haga?

- Lo primero es lo primero. No has visto más que un esbozo de lo que está por llegar y si quieres saber más, si quieres saber qué será del futuro, de tú futuro, has de hacerlo siguiendo mis normas para encontrar las pistas ¿Vale?

- Vale.

- Necesito que pienses detenidamente qué estarías dispuesto a sacrificar por conseguir tu venganza.

- ¿Qué?

- Sasuke, por favor te lo pido. Sé que esto no tiene mucho sentido ahora, pero en el futuro lo tendrá. Necesito que hagas esto y que te lo tomes en serio. Y no vuelvas a hablarme hasta que tengas algo realmente importante que decirme sobre esto.

- ¿Puedes decirme al menos qué tiene esto que ver con el futuro?

- Todo. Formas parte de él y esto es importante.

- Muy bien.

- De acuerdo. Entonces… Ve. Ya nos veremos por ahí.

Los compañeros se separan y Naruto retoma su camino a casa. No estaba seguro de haber hecho lo correcto. Contar más a Sasuke sobre su futuro podría ser dañino para el presente, pero estaba completamente seguro de que podría manejarlo. No iba a dejar que sucediera lo mismo. No otra vez. No mientras tuviese una oportunidad para cambiarlo. Tenía un hogar y esta vez iba a protegerlo de verdad.

Justo cuando estaba llegando a su casa, apareció Sakura.

- ¿Sakura-chan?

- Oye, Naruto, tengo que hacerte una pregunta.

- ¿Qué es?

- Os he visto a ti y a Sasuke-kun hablando antes.

Glups. Naruto tragó saliva con dificultad, preguntándose cuánto habría oído de esa conversación.

- ¿De qué estabais hablando?

Pero respiró aliviado al oir a Sakura decir esas palabras.

- De nada en especial.

- Naruto…

- Te lo digo de verdad.

- No me lo creo ¿Qué estás ocultando?

Pronto, Naruto notó lo que le preocupaba a su amiga y sonrió.

- Tranquila, Sakura-chan- dijo mientras subía las escaleras de camino a su casa y le guiñaba un ojo- No tenía nada que ver contigo. Te lo juro.

Sakura se sonroja, sintiéndose algo ridícula y a la vez avergonzada. No esperaba que el joven pudiera leer sus emociones tan fácilmente, pero se sintió aliviada de que alguien la comprendiera, aunque por otro lado ¿Siempre fue Naruto tan comprensivo? Quizá debiera empezar a tratarle un poco mejor después de todo.