N/A: Los personajes no me pertenecen.


Información: En esta historia, solo hay un pequeño cambio…Pansy Parkinson es rubia. (:

Capítulo 1

Año 2001

Entro en la habitación de sus padres, los ruido de los cajones cerrarse, pasos apresurados y algunos ruidos extraños la había hecho salir de su cuarto confundida, y algo extrañada.

-¿Mama? ¿Qué estás haciendo?- se quedo inmóvil con la mano en la perilla, su madre jamás volteo a verla ni una sola vez.

-Pansy, toma todo lo que puedas… - le dijo forcejeando con la maleta que rebosaba de ropa, ya ni siquiera cabía y aun así hacia lo posible para que cerrara.

-¿Por qué? Mama no pienso ir a ninguna lado, tengo la fiesta de Daphne en unos días-le reclamo adentrándose al cuarto. Se sentó sobre la cama sin tomarle mucha importancia al tono nervioso de su madre.

-¡Pues olvídate de esa fiesta por que no iras! ¡Haz lo que te dice tu madre, rápido!-su padre salió del baño como alma en pena.

Su rostro estaba demasiado demacrado, no lo había visto en días y le molestaba que todavía llegara dando órdenes. ¡Estaba indignada!

-No- contesto con seguridad, esto no le gustaba nada ¿Por qué de pronto querían irse y con ella? ¡Jamás la llevaban a ningún lado! Se cruzó de brazos sin ninguna señal de obedecer- Draco estará ahí, quiero verlo- su padre se acercó a ella, tomándola de los hombros, por primera vez, Pansy pudo ver en sus ojos una señal de afecto hacia ella.

-Pansy…- se inclinó un poco, solo para estar a su altura – ese muchacho se casara con Astoria.

-¿Qué?...- pregunto soltándome de su agarre – Eso es mentira- gruño, se levantó de la cama encaminándose a la puerta, con el ceño fruncido.

-No discutiré esto contigo… A ese muchacho no le interesas y me importa un bledo si estará ahí- su voz volvió hacer la misma fría y dura, Pansy se giró a la altura de su hombro para mirarlo. – Toma todo lo que puedes, nos vamos en 15 minutos, es una orden- la rubia resoplo con furia, hizo su típico puchero y salía del cuarto azotando la puerta.

-Pete…- hablo su esposa colocando una mano sobre su hombro, intento dar animosa su esposo- creo que deberíamos decirle lo que sucede.

-No- dijo con voz firme regresando a lo que hacía minutos antes.- mientras menos sepa mejor.

-Sé que dicen eso a menudo, pero no opino lo mismo. Ya no es una niña, tendrá 21 próximamente y…- se quedó en silencio. Pete Parkinson le dio una mirada de miedo

-Dije. Qué. No. – trato de calmarse y controlar su iría con inhalaciones y exhalaciones profundas- solo has lo que te digo Miriam- la mujer desvió la mirada, negando. Tenía un mal presentimiento de todo esto…

Dos horas después, la cabellera rubia de Pansy negaba con la cabeza con furia junto con un grito ensordecedor.

-¡No y no!-grito al borde de la histeria, captando miradas de reproche de algunas personas. Dio unos pasos hacia atrás queriendo salir de ahí, pero su padre la tomo del brazo- No pienso subirme a eso ¡Ni siquiera sé qué demonios es y prácticamente me arrastraste hasta acá!

-¡Pansy basta ya!- le grito perdiendo la paciencia. Miriam lo tomo de los hombros intentando calmarlo antes de que comenzara a zarandear a su hija.

-Estas llamando la atención- dijo mirando a los lados- necesitas calmarte.

-¿Qué demonios está sucediendo?- los miro con exigencia, podría ser algo tonta y superficial, pero se daba cuenta de que algo no andaba bien.

Pete Parkinson tomo una respiración profunda.

-No estamos seguros en Londres ya, tenemos que irnos cuanto antes- le respondió estirando su brazo para darle su boleto y unos documentos…

-¡¿Alaska?! ¡¿Amy Evans!?– exclamo entrando en pánico, aquello era clara evidencia de que algo realmente malo estaba sucediendo. –Papa por favor, dime que está sucediendo.

-Prometemos decírtelo Pansy- le dijo Miriam acariciando su rubia cabellera- pero aquí no es seguro.

-¿Qué tan grave es?- necesitaba respuestas

-Merlín Pansy, solo toma tus malditas cosas y vámonos- le gruño su padre desesperado.

-Tengo derecho a saber que sucede- exigió

-Y yo te dije que lo sabrás todo, pero no ahora- soltó un bufido exasperarte, pero sabía que no podría hacer que su padre le digiera todo de una vez.

Se dispuso a inspeccionar los papeles, de ahora en adelante seria Amy Evans, de 21 años y que se dirigía a un lugar frió y desolado.

-Tu boleto por favor- levanto la vista para mirar a la azafata con su mano estirada hacia ella, miro a su padre y madre del otro lado de la línea amarilla, trago en seco al darse cuenta de que al entregar su boleto y atravesar aquella línea, su vida no sería la misma.

-Entrega tu boleto hija- la voz dulce de su madre la miraba expectante.

Le temblaron las manos al entregarle el boleto, su mente no dejaba de pensar en todo lo que estaba dejando atrás. No volvería a ver a sus amigos en quien sabe cuánto tiempo. Lo que más le dolía era que no volvería a ver a Draco, todos sus planes para volver a conquistarlo se habían truncado, aunque si su padre estaba en lo cierto… jamás tendría oportunidad contra Astoria Greengrass.

-¡Olvide la varita!- exclamo al darse cuenta de aquella estupidez una vez que ya habían despegado y se encontraban a una gran distancia, su padre la miro con una sonrisa burlona.

-No lo hiciste, me deshice de ellas- lo miro a ojo pelón

-¿Estás loco? ¿Por qué hiciste eso?- exclamo molesta, el avión comenzó a despegar sacando un grito ahogado de su parte.

-De ahora en adelante somos personas común y corrientes, no habrá magia… - le informó mirando su mirada de pánico.

-¡¿Cómo se supone que haré eso si nunca en mi vida tuve que hacer algo por mis propias manos, papa?! - le pregunto casi a gritos mirando a su madre por ayuda- ni siquiera mama sabe hacer cosa de Mugg…- se calló al instante, agarrándose de los antebrazos con fuerza conforme el avión comenzó a temblar. -¿Qué está pasando?

-¡Por favor, guarden la calma!- escucharon la voz de la aeromoza que se tambaleaba de un lado a otro - ¡Son solo turbulencia, pasara…

-¡Dios mío!- exclamo una señora regordeta que se encontraba al final de la fila, mirando con pánico por la ventanilla- ¡Se está quemando!- Pansy no sabía que era lo que estaba sucediendo, pero sabía que era grave al ver a la gente entrar en pánico, llorando y gritando.

Su padre les tomo las manos a ambas al momento en que el avión comenzaba a descender con rapidez-¡Papa, hay que aparecernos en otra parte esto….

-¡NO!- grito - ¡Si hago eso podrán encontrarnos Pansy, no podemos usar magia por nada del mundo!

-¡Por favor hija, tienes que tener fe!- le dijo Miriam sin soltar a su esposo.

-¡¿Acaso no lo ves?! ¡Maldita sea papa, podemos morir aquí mismo!- se aferró al asiento, el avión dio unas vueltas y una explosión comenzó a quemar la parte trasera del avión.

-¡Tendremos que arriesgarnos!- miro a su esposa y después a la rubia que lo miraba enojada- ¡Si no lo logramos quiero que sepan…

-¡Por favor Pete, no digas eso, todo saldrá bien!- lo interrumpió tomándolo del rostro- ¡Todo saldrá bien, amor!- Pansy miro a su madre, pero la imagen de la ventanilla la dejo horrorizada, el avión iba directo hacia un muro de contención…

-Las amo Miriam- escucho decir a su padre justo en el momento en que el avión daba contra un edificio de contención… después de eso para Pansy todo se volvió negro…