Hola a todos los que puedan estar siguiendo este fic.

Siento mucho el retraso a la hora de subir el capítulo pero entré en el instituto y estoy de exámenes hasta el cuello.

Pero bueno, no vengo aquí a molestarles con mis problemas, espero que disfruten del capítulo

Aclaraciones.

Cuando escribo ''Asi'', es decir, con negrita es porque es desde el punto de vista del narrador.

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Desperté al oír el escandaloso chillido de Lussuria, supongo que en algún momento me dormí, abrazando a la ra...Abrí mis ojos de golpe, encontrándome con el okama, quien nos veía muy emocionado, y con el capitán que me miraba como si quisiese matarme.

-¡VOOOIII! ¡¿Se puede saber que le hiciste al mocoso?!- preguntó con su alto tono de voz a la vez que me apuntaba con su espada y Lussuria trataba de tranquilizarlo. Giré mi cabeza para ver como Fran seguía ahí acostado, pegado a mi...Así que le hice soltarse con cuidado, para poder sentarme en la cama-

-Ushishishi no se que estás pensando. Yo solo cambié la ropa de la rana como me pidieron, pero me atrapó y como no me dejó levantarme me dormí con él- murmuré aunque era una excusa bastante absurda, si contamos con el hecho de que yo soy bastante más fuerte y grande que el mocoso a mi lado-

-Kya pero os veíais tan lindos durmiendo juntos- exclamó ahora Lussuria a la vez que observaba la cámara que tenía entre sus manos y que rápidamente estampe contra la pared con uno de mis cuchillos clavado en ella-

-Ushishishi nadie tiene fotos del príncipe dormido con la rana- sentencié a la vez que me levantaba de la cama, acomodando mi corona y viendo de reojo a Fran, que aún tenía la respiración agitada y su rostro rojo. Por un momento me había olvidado del estado en que estaba...-

-Dejando eso de lado, han vuelto con los resultados y el antídoto. Tardó más de lo esperado pero parece que Fran es bastante fuerte y esta resistiendo.- confesó el capitán con un tono de voz bastante inusual en él. Creo que todos nos sorprendimos por la fortaleza de Froggy, y nos hizo ver que ninguno sabíamos nada de él...-

-¿Y por que aún no se lo inyectan?- pregunté con molestia al ver que no le habían dado la supuesta cura que Fran necesitaba. ¿A caso buscaban que muriese?-

-Ahí esta el problema, ese antídoto no es por inyección. Se tiene que beber.- explicó el celebro de tiburón a la vez que mostraba la diminuta botella que contenía el líquido para salvar a la rana. Y como genio que soy, entendí que Froggy no podía beberlo solo. Por lo que me acerqué y le quité el pequeño frasco para después meter su contenido en mi boca y besar a Fran, obligándole a que se lo bebiese-

-Ushishi problema resuelto- dije con gracia, había sido un beso amargo por culpa de aquella medicina pero aún así...Los labios de la rana eran suaves, agradables y un poco calientes debido a la fiebre. Cuando me dí la vuelta pude ver la cara de shock del capitán y la de emoción de Lussuria que no paraba de gritar y dar vueltas sobre si mismo, teniendo como eje su pierna derecha-

-¡Kyaa! Bel-chan es tan atrevido- gritaba el okama siguiendo con sus extraños movimientos, por lo que mi mirada se desvió hacia Fran de nuevo, estaba tentado, ahora no solo por su cuerpo, también por sus labios...Intenté quitarme aquel pensamiento de la mente, de nuevo.-

-¡VOOIII! ¡¿Se puede saber que mierda ha sido eso?!- preguntó el celebro de tiburón con su alto tono de voz a la vez que mi sonrisa se ampliaba al ver como estaba avergonzado por mi reciente acción con la rana.-

-Ushishishi El príncipe puede hacer lo que quiera con la rana y estoy seguro que peores cosas ha hecho el capitán celebro de tiburón con el jefe- comenté a la vez que preparaba mis cuchillos para comenzar una nueva pelea con el mencionado, pero de repente se abrió la puerta de una patada, encontrando al jefe con un claro enfado- Ushishi te lo dejo a ti, capitán.- murmuré a la vez que volvía a mi anterior sitio al lado contrario de la cama-

-Basuras, ¿donde esta la comida?- preguntó a la vez que se adentraba en la habitación con claras intenciones de matar a todos los presentes por su falta de alimento a la hora usual-

-¡VOOII! ¡Maldito jefe, tenemos cosas más importantes que hacer!- exclamó el capitán a la vez que la asesina mirada del mencionado pasaba a un nuevo nivel de terror. Pero, de repente, se suavizó al fijarse en su subordinado encamado-

-Oi, ¿que le ha pasado al mocoso aprendiz de aquella basura con cabeza de piña?- preguntó mientras se cruzaba de brazos y veía fijamente hacia la cama. Aunque seguía sin mostrar expresión alguna...En eso, el jefe, se parecía un poco a la rana. Las únicas expresiones que había podido ver en todos mis años como su guardián de la tormenta, eran esa que portaba ahora y la de rabia con aquellas cicatrices más notorias que de costumbre-

-¡Si no hubiese roto su intercomunicador lo sabría!- reclamó de nuevo el capitán. La conversación había pasado de una de cuatro personas a esos dos...Como usualmente. Eran como un matrimonio, con sus peleas, con su cercanía, con su intimidad...Y sobretodo, con sus actos nocturnos de lo que todos teníamos conocimiento. Y aún así, negaban tener relación alguna. Bueno, el capitán lo negaba a base de gritos y el jefe solo nos ignoraba cuando hablábamos de aquello- Aunque ahora ya no hay nada que hacer- cedió sin palabra alguna de nuestro jefe o de nadie.- De nuevo apareció el gemelo del bastardo de Bel y Fran resultó herido y envenenado mientras salvaba al principito- explicó aquel celebro de tiburón a la vez que utilizaba un tono despectivo para dirigirse a mi principesca existencia-

-Ushishi algo así- afirmé a la vez que me encogía de hombros y guardaba mis cuchillos que había sacado antes de que llegase el jefe.-

-Umh- murmuró solamente el jefe a la vez que salía de la habitación. Seguido por Lussuria que seguramente iría a prepararle la comida y con eso evitarnos las escena de irritación del jefe y que con ello la mansión terminase con severos daños como de costumbre-

-Oi, Bel- me llamó el capitán a la vez que se acercaba a la cama de Fran, comprobando su temperatura- Te encargamos su cuidado. Después de todo, dudo que quieras dejarlo morir- me dijo a la vez que su penetrante mirada se dirigía a la mía que se encontraba oculta. No me extrañaba que pensase aquello, cuyo pensamiento no desmentiría porque..Realmente quería a mi rana de vuelta.

¿Mi rana?

¿Desde cuando, ese mocoso

era propiedad del príncipe?

Ushishi ¿que importa?

La rana es del príncipe.

Del príncipe y de nadie más.

-Ushishi el único que matará a esa rana soy yo- afirmé a la vez que le mantenía la mirada, con una seguridad que el de cabello largo no podía observar-

-Como si fueses ha hacerlo...-murmuró a la vez que su mirada se dirigía nuevamente hacia la rana. La mirada del capitán era bastante extraña en ese momento, parecía preocupado y eso era algo que en Varia era simplemente extraño. ¿Que nos había hecho ese mocoso? Todos estábamos extraños con su actual estado, ¡incluso el mismo jefe!.- Oi, los médicos me dijeron que tuviésemos cuidado ya que ese antídoto, a pesar de ser la cura a ese veneno, tenía unos efectos comparables al mismo. E incluso, haría que sus cambios de temperatura fuesen más drásticos y eso podría causar que delirase- me explicó como una advertencia a que estuviese atento a aquello. Remarcando la parte de las alucinaciones que pudiese tener. Después de todo, ese niño, si en algo se parecía a los demás miembros de Varia...Era en el turbio pasado del que nos advirtió su maestro, aunque no nos dijese que le pasó.-

Y con aquellas palabras salió de la habitación, quedando de nuevo, solos Fran y yo. Mi mirada se dirigió de nuevo a la cama para, esta vez, observar como la rana estaba temblando ligeramente. Me acerqué y toqué su rostro, estaba realmente frio y se aferraba a la sabana con la que antes estábamos los dos cubiertos.

Abrí mi armario y saqué un par de mantas que Lussuria me había obligado a dejar allí, a pesar de que un príncipe como yo no tenía frío con aquellas temperaturas, aunque ahora agradecía el que las hubiese guardado. Así, con ellas, podía cubrir a mi rana y acostarme a su lado para proporcionarle más calor, sin importarme que yo muriese asfixiado por tal temperatura.

-Oi rana.-llamé inútilmente de nuevo a mi Kouhai con aquel apodo que yo mismo le había dado y que solo yo usaba- El príncipe esta aburrido si no estas por aquí. Despierta pronto- expresé a modo de orden, pero realmente era una petición desesperada. Temía dormirme de nuevo y que al despertar su corazón se hubiese detenido.- Estúpido Froggy.-murmuré a la vez que dejaba caer mi brazo izquierdo sobre donde mis ojos se ocultaban tras aquel largo flequillo.-

¿Que tan desesperado harás sentir al príncipe antes de sentirte satisfecho?

Un pequeño abrazo a mi brazo izquierdo, hizo que retirase el otro de su lugar para ver de reojo a Fran. Tenía una expresión de malestar, tal vez algo de miedo...Era sorprendente el verle hacer alguna mueca que no fuese su usual de indiferencia...Aunque prefería una sonrisa.

¿Que tanto habían cambiado mis pensamientos hacia ese mocoso en unas pocas horas?

Ni yo podía contestar aquello, lo que anteriormente me hubiese gustado ver, ahora lo rechazaba.

Como el dolor,

la sangre,

la tristeza

o

la angustia.

Quería remplazarlo por todo lo contrario a aquello.

¡Estúpida rana!

Deja de mortificar al príncipe.

Pasé mi mano por la parte trasera de su cuello, para que usase mi brazo como cojín, a la vez que con la otra lo aferraba por la cintura a mi.

Ya era demasiado tarde para echarse atrás, el príncipe había sido capturado por una de las ilusiones de la rana.

También era demasiado tarde para la rana, ya que el príncipe había decidido que nunca más dejaría que se fuese de su lado.

Y así empezó,

la nueva historia sobre un

sádico príncipe

que se enamoró

de una solitaria rana.

¿Tendría un final feliz o uno trágico?

¿Lo dejaría el príncipe a la elección del ambiguo destino?

-Ushishishi, el príncipe hará despertar a la rana.- dijo a la vez que abrazaba a aquel revolucionario chico que había acomodado en su brazos, no sin antes besar su frente que parecía tomar una temperatura más normal- Pero, por ahora, el príncipe se conformara con que la rana viva- murmuró, a la vez que una mirada de determinación se posaba en aquellos ojos escondidos, planeando aquello que por ahora sería un secreto, pero que tal vez serviría para despertar al chico que arriesgo su corta vida por la de un arrogante príncipe.

¿Quien sabe por que?

Tal vez, el príncipe no era el único

mortificado por aquella ilusión.

Tal vez, el ilusionista había sido
engañado por la misma,
la más poderosa
ilusión existente.

¿Que cual es?

Eso es un secreto que solo

la rana y el príncipe

conocen.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

''Te protegeré''

Ese fue el pensamiento con el que me desperté. Dándome cuenta que había quedado de nuevo dormido con Fran en mis brazos.

Era extraño, pero cuando dormía junto a él, me quedaba dormido aún sin quererlo.

Tal vez, era la calidez que tenía su cuerpo o el simple hecho de la compañía que le hacía al príncipe...O incluso, podía ser por aquella dulce esencia que tenía su cabello.

Es algo que aún siendo un genio, yo no comprendía, pero incluso mis sueños habían sido más agradables que los acostumbrados.

-Buenos días, rana- dije a la vez que me acomodaba al sentir como estaba bastante sudado, tal vez por el excesivo calor que nos producían las mantas y el cuerpo del otro, por lo que solo tiré aquel objeto que nos recubría al suelo para después besar su frente. No esperaba que me respondiese, pero era una especie de costumbre, ya que al estar nuestras habitaciones una frente a la otra, nos solíamos encontrar todas las mañanas...Aunque no solía saludarle de aquella manera, obviamente.-

Me fijé en que ya era de día. ¿Había dormido toda la noche? Me sorprendió, ya que siempre me despertaba a la cuenta de 8 horas exactas desde que me dormía. Después de todo, un príncipe debe dormir lo suficiente pero no demasiado para verse bien siempre.

-Buenos días, senpai- escuché en respuesta a mi anterior saludo, girándome sorprendido por recibir aquellas inesperadas palabras de mi moribundo Kouhai- ¿Sigo vivo?- preguntó a la vez que me miraba para después suspirar- Supongo que sí. No creo que el infierno sea tan bonito- comentó aunque no entendí muy bien a que se refería con aquello. Yo seguía en un leve shock al ver a Froggy despierto como había deseado la anterior noche.- ¿Senpai?- me preguntó, ya que parecía haberse dado cuenta de mi estado de sorpresa, aunque sentí una chispa de felicidad en mi interior-

-No vuelvas ha hacerle esto al príncipe, Froggy- dije a la vez que lo abrazaba hacia mi pecho con cuidado, me parecía tan delicado como el cristal en ese momento. ¿A caso seguía durmiendo? Aunque prefería que eso fuese real. No parecía resistirse a mi abrazo, por lo que aproveché para apoyar su cabeza en mi pecho-

-Esta bien- afirmó, y yo me sorprendí bastante. No tenía aquel usual tono de indiferencia, tampoco parecía estar burlándose de mi y no había ningún insulto hacia mi como los que usualmente usaba después de que me llamase a mi mismo príncipe...Incluso sentí como se aferraba a mi pecho, temblando levemente.-

No me reí, tampoco tenía ganas de hacerlo al verlo en ese estado. Solo quería protegerlo de cualquier cosa y de cualquiera que quisiese hacerlo daño.

-Rana, ¿te duele en algún sitio?- pregunté, aparentando no estar preocupado aunque esto era casi imposible. Después de todo, teniendo a aquel inexpresivo chico en ese estado de terror, parecía afectado por el hecho de que había estado al borde de la muerte...o tal vez era por otra razón que desconocía-

-Me duele todo- confesó a la vez que suspiraba, parecía tranquilizarse poco a poco. Suspiré a la vez que acariciaba su cabello, que me resultó bastante suave y sedoso, aunque algo mojado por el sudor-

-Será mejor que te bañes- dije a la vez que intentaba levantarme pero tu mano cogiendo la manga de mi jersey, me detuvo- ¿Que te ocurre?- pregunté, a la vez que giraba mi cabeza para mirar en tu dirección.- Ushishishi ¿A caso la ranita se siente sola sin el príncipe?-pregunté y me sorprendí cuando sus ojos se fijaron en los míos, que él no podía ver, ya que tenía una mirada consternada y asustada-

-Senpai, no te vayas- pidió sin soltar mi manga, al contrario, solo aumentaba más el agarre sobre esta. Pero no iba a ser tan permisivo, no podía serlo. Por lo que con un suave movimiento me solté de su agarre que no era especialmente fuerte, sin darme la vuelta, ya que si lo hacía, vería aquellos ojos y me acostaría de nuevo a su lado.-

-No seas estúpido, Froggy. El príncipe no sigue ordenes de nadie- dije antes de entrar al baño que tenía en mi habitación, abrí el agua, regulándola para que no fuese ni muy caliente ni muy helada. Una vez hecho esto, volví a donde estaba mi preocupación acostado, para encontrarlo cubierto hasta la cabeza por las sábanas- Ushishishi ¿A caso la rana esta haciendo un berrinche?- pregunté con algo de diversión al ver aquellas nuevas facetas. Creo que Fran aún no estaba lo bastante consciente para saber lo que hacía-

-Umh- oí como soltaba solo aquello, sin dejarse ver, por lo que una vena salió en mi frente por la burla que me estaba haciendo aquella rana.-

-Oi, ¿a caso quieres morir?- pregunté a la vez que sacaba mis cuchillos, aunque en esos momentos no pensaba tirárselos. Demasiado tenía con que el día anterior lo hubiese tenido que cuidar para que esto no muriese, como para tenerlo en ese estado de nuevo-

-¿A caso senpai me mataría?- contestó a mi pregunta con otra a la vez que dejaba salir su cabeza de entre las sábanas y me miraba, con aquella mirada de indiferencia que era usual en él, pero tenía un extraño brillo. No podía decir que era, pero parecía...¿esperanzado?-

-Shishi ¿A caso lo dudas?-volví a peguntar, pareciendo aquello un concurso por ver quien alargaba más la respuesta a aquel tema, pero la rana pareció resignarse a contestar mi pregunta primero tras exhalar un suspiro-

-Quiero dudarlo- me dijo a la vez que intentaba incorporarse con dificultad, para después fijarse en donde estaba. Parecía confundido por no reconocer el lugar, también pareció percatarse de su ropa- ¿Por qué no llevo pantalones?- preguntó con su usual indiferencia, a la vez que ahora abrazaba sus piernas. Parecía querer desviar mi atención del anterior tema.-

-Froggy, estas extraño- le dije con cierta molestia. No sabía como tratar con esa rana. Si normalmente ya era difícil saber en que pensaba, ahora me parecía imposible. A pesar de que me estaba mostrando algunas expresiones y sentimientos, seguía siendo bastante indescifrable-

-¿No está senpai igual?- me dijo a la vez que levantaba su monótona mirada para ver hacia mi. Suspiré por ser respondido de nuevo con otra pregunta. Aunque era cierto, el príncipe estaba extraño por culpa de Froggy. Y también por darse cuenta de cierta atracción y preocupación que tenía hacia esa rana estúpida.-

Fui de nuevo al baño para apagar el agua antes de que se saliese, agradeciendo el salir del rango visual de aquellos ojos de color esmeralda. Suspiré, viéndome hacia el espejo. ¿Como se supone que debía comportarme frente a la rana? Por primera vez, un genio como yo, estaba confuso.

-Oi, rana- llamé al salir de nuevo del baño, dispuesto a enfrentarlo. Pero lo encontré con la cara sonrojada y con la respiración agitada, por lo que me acerqué, colocando mi mano en su frente.- Tienes fiebre de nuevo- dije a la vez que el me veía, pareciendo estar mareado. Suspiré, sabía que estaba viendo la faceta más débil y dependiente de Fran, por lo que me decidí a ser la persona de la que dependiese.- Ushishi la rana tiene que bañarse- dije a la vez que lo tomaba en mis brazos, al más puro estilo de príncipe cargando a su princesa.- Por hoy, el príncipe cuidará de la rana. Siéntete agradecido, Froggy- le ordené al tiempo que sentía como se recargaba en mi pecho y asentía. Me dirigí hacia el baño con un pensamiento en la mente...

¿Que tanto haría por proteger a la rana?

Suspiré al entrar al baño y senté a la rana en el váter. Pero en eso momento se recostó sobre la pared a su lado, por lo que supuse, que tendría que encargarme también de...quitarle la ropa. Tragué saliva. ¿A caso aquello era una prueba de mi poco auto-control?

-Shishishi ¿A caso la ranita quiere bañarse con el príncipe?- pregunté al ver como no se movía y seguía en aquella posición. Tuve que girarme para ver hacia el agua con tal de no cumplir con mi deseo te tocar aquella piel.-

-¿El príncipe falso lo haría?- me preguntó con indiferencia a la vez que su mirada se pegaba en mi espalda. Podía sentirla sin tener que verlo, era penetrante y parecía exigirme algo que no se podía decir con palabras-

-Ushishi el príncipe puede que haga una excepción ya que hoy cuidará de la rana y tampoco quiero que mueras ahogado en mi baño...Se le quedaría el olor a sapo muerto y mi real bañera no puede oler así- afirmé mientras oía un suspiro por parte de mi compañero y como su mirada ya no intentaba atravesar mi espalda.-

-¿Entonces es un sí? Senpai se complica demasiado para excusarse de ser un pervertido al que le gustaría bañarse con un chico 6 años menor- dijo con indiferencia lo cual me sacó una vena por la molestia que me provocaba aquello. ¿Donde había quedado la adorable rana que se aferraba a mi hace unos instantes? Aunque ese era el Fran al que estaba acostumbrado.-

-No tientes a tu suerte, mocoso. Es la rana quien debería rogar por solo compartir el aire de esta habitación con un príncipe-dije a la vez que me levantaba y me acercaba a él para coger el jersei que portaba y tiraba hacia arriba para quitárselo.-

-Senpai esta siendo muy brusco con un pobre y delicado enfermo como yo- murmuró mientras yo seguía tirando para sacar su cabeza y brazos que finalmente conseguí, quedando su cuerpo de nuevo frente a mi, aunque ahora también sin pantalones.

Aquello era realmente una encantadora ''tortura''

que hacía estremecer mi cuerpo.

-Rana, tu debes quitarte los bóxers. Eso no es trabajo del príncipe.- dije a la vez que me giraba y comenzaba a sacarme la ropa de espaldas a aquella mirada esmeralda que comenzaba a ponerme algo nervioso. La sentía de nuevo sobre mi ahora desnuda espalda por lo que me apresuré y una vez en ropa interior, cogí a la rana y lo metí con cuidado en el agua, lo cual le sacó un pequeño suspiro de satisfacción- Como se esperaba de una rana, el agua es su hábitat natural shishishi- me burlé mientras me metía en el lado contrario, recostándome en la inclinada pared de la bañera y cerraba los ojos. Demasiadas cosas habían ocurrido en menos de 48 horas. Me sentía agotado y, a la vez, lleno de energía. Era simplemente extraño-

-Senpai- me llamó a lo que simplemente respondí con un ''Umh'' sin darle demasiadas vueltas a los extraños roces que sentía en mis piernas.- Gracias por cuidarme, pensaba que me odiaba- dijo y sentí como algo carnoso, lo que supuse que eran sus labios, se posaron en mi mejilla, cosa que me sorprendió, abriendo mis ocultos ojos al instante-

-¿Que mierda ha sido eso?- pregunté mientras una de mis manos se posaba en mi mejilla que aún conservaba el cálido tacto de sus rosados y tentadores labios-

-Un beso de agradecimiento.- explicó como si de un hecho obvio se tratase. Bueno, en realidad lo era. Pero lo que yo no entendía el porque de aquella acción en ese momento-

-Eso no es a lo que me refiero, estúpida rana. Más bién, ¿por qué me lo has dado a mi?- volví a formular mi pregunta a la espera de una respuesta menos obvia y más concreta.-

-¿Esta mal?- me respondió con otra cuestión lo cual me sacó una vena de molestia. Ese mocoso amaba sacarme de mis casillas y confundirme con sus palabras, acciones e...ilusiones-

-No estoy diciendo eso.-negué mientras que me suspiraba y intentaba calmarme para no delatar mis inmorales pensamientos acerca de aquel plebeyo de atrayentes ojos esmeralda...¡¿Atrayentes?!-

-Entonces, ¿no le gustó?- cuestionó mientras que se sentaba sobre sus piernas, arrodillado pero manteniendo una postura relativamente firme, ya que se tambaleaba levemente a causa de la debilidad.-

-Tampoco estoy diciendo eso-dije mientras que pasaba mi mano por mi largo flequillo, dejándolo húmedo razón por la que no volvió a su sitio y no continuar con su tarea de cubrir mis principescos ojos-

-Entonces, ¿si le gustó?-volvió a preguntar mientras yo mantenía mis ojos cerrados tratando de calmarme para no responder nada innecesario y de lo cual se aprovecharía la rana por el resto de sus días-

-Ese no es el punto,rana- murmuré al sentirme acorralado por sus insistentes palabras y por aquella mirada, que me encontré al abrir mis ojos, y aún a pesar de su monotonía podía apreciar una pequeña chispa de emoción ¿o tal vez interés? Nunca fui bueno para entender a los plebeyos y menos a las ranas-

-Entonces, ¿por qué parece tan molesto por un simple beso?- murmuró mientras yo suspiraba molesto. Sus preguntas me estaban sacando de mi tranquilidad. ¿Por que no podía ser tan lindo como cuando dormía? Iba a reclamarle pero entonces giré mis orbes carmesíes hacia sus esmeraldas que observaban mis ojos al igual que yo los suyos- Senpai...Sus ojos..

-Ushishi ¿a caso la rana se enamoró de mis reales ojos?- pregunté con cierta burla pero entonces sentí como una de sus manos bordeaba la zona donde cualquier persona suele tener ojeras, aunque un príncipe nunca tendría aquel rasgo de plebeyos-

-Senpai, sus ojos son extraños- dijo aquella rana con el inexistente tacto que cualquiera, que no fuese ese ilusionista, sabría tener. Y más tras ser la primera persona en años a la que se los mostraba.-