Esta es una traducción del relato "The Chosen", de Lyon's Own.

Por supuesto, los personajes pertenecen originalmente a J.K. Rowling...

Conservo las itálicas para los pensamientos y las negritas tal como las colocó Lyon.

EL ELEGIDO

Capítulo 2

"...Mi nombre es Marjeta Vlcek, del Clan Anata, de la Casa Arsaelan. Y "nosotros" somos vampiros"..."

Harry suspiró, ¡cómo si no hubiesen sucedido suficientes cosas extrañas e inexplicables en su vida!...Aquí estaba, en Praga, atraído por una fuerza desconocida, en la terminal de Arribos del aeropuerto, charlando con una bellísima mujer -una bellísima mujer quien, evidentemente, era una emisaria de los vampiros-.

Estupendo.

Harry se restregó la cara con ambas manos. -Mire, Marjeta. Yo vine aquí a causa de esta sensación que está haciendo estragos en mi vida. ¿Eso tiene algo que ver con lo que usted. acaba de decirme?

Sonriendo, Marjeta asintió. -Esta sensación punzante es parte de la fuerza de atracción. Es un indicador de que Ud. necesita buscar la fuente de esa fuerza y responder a su llamado. Esa sensación se irá una vez que conozca a nuestro Gran Señor. Él es el origen de lo que usted siente; la atracción es hacia él. Se sentirá mucho mejor cuando lleguemos a Kynaston, así se llaman las habitaciones reales dentro de La Ciudadela-.

Harry resopló. –Realmente. Usted está asumiendo que iré.

Marjeta suspiró. -La decisión es suya, no voy a forzarlo a que me acompañe, pero esa fuerza de atracción se hará más fuerte, la sensación de intranquilidad y trastorno se acrecentará y eventualmente significará para usted la locura o un abandono tal que lo llevará a la muerte-. Lo miró severamente, y casi le suplicó. -Venga conmigo a Kynaston, conozca a nuestro Gran Señor y luego decida qué quiere hacer. Nosotros no vamos a retenerlo contra su voluntad, Prometido. Usted es libre, puede dejar La Ciudadela cuando quiera, pero es indispensable que conozca a nuestro Gran Señor para romper la conexión entre ustedes.

Harry sacudió la cabeza.

¿Por qué estas cosas siempre me pasan a mi?

-Genial ¿Me está diciendo que formé una especie de vínculo con un Señor Vampiro? ¿Por qué?

-Sí, ha formado un vínculo con el Gran Señor de los vampiros. El alma del Gran Señor clama por su pareja y el Prometido responde. Harry, su alma ha respondido. Pero, si usted no tiene el potencial para completar el Amoraj, lo sabrá tan pronto como entre a Kynaston. Aunque, le advierto, en el último milenio ningún Prometido ha rechazado la atracción-. Le sonrió gentilmente. –Y, si no es otra cosa, por lo menos, ésta será una aventura. No son muchos a los que se les concede el acceso a los verdaderos dominios de los vampiros. Lo que se enseña en las escuelas de Hechicería, frecuentemente, es información errónea, derivada de vampiros marginales, excluídos de sus clanes. Somos seres muy reservados; pero si usted viene conmigo aprenderá mucho. Deberíamos partir, para que pueda instalarse en sus habitaciones-.

Ella extendió la mano, revelando un medallón plateado del tamaño de un galeon, con la figura de un león en el centro, runas en los puntos cardinales y una escritura desconocida recorriendo el borde.

-Es un Auris-. Dijo Marjeta, respondiendo a la mirada de Harry. -Un traslador para llegar a Kynaston, pero sólo responde a los miembros de la Más Noble Casa-. Le mantuvo la mirada. -Confíe en mi, Prometido. Le juro por lo más sagrado y por el honor de mi Casa, nadie le hará daño.

Harry la miró, estudiándola, a ella y a la moneda. El Auris, se corrigió. No sabía porqué, pero sintió que era lo correcto, debía hacerlo; finalmente asintió. Apretó la manija de su maleta en una mano y con la otra tocó el traslador. Inmediatamente sintió el tirón debajo del ombligo y con una vuelta brusca en su estómago, desaparecieron.

Cuando Harry abrió los ojos se quedó pasmado. No estaba seguro de qué había estado esperando, pero ciertamente no era esto. Aterrizaron en un patio espacioso y soleado. Por todas partes había árboles florecidos que derramaban los más deliciosos aromas. Los muros de los edificios de alrededor, eran de piedra de un color dorado cálido. Las agujas y torretas que podía ver eran de brillantes morados, rojos, verdes y azules, en patrones que le resultaban exóticos y extrañamente familiares al mismo tiempo. Harry se sintió increíblemente tranquilo y, sucedió algo aún más sorprendente (y placentero para él), la siempre presente sensación de tensión casi se fue. Otra, de excitación, tomó su lugar, pero no era para nada perturbadora como había sido la anterior.

Casi enseguida se dio cuenta de que Marjeta y él no estaban solos. Un jovencito de no más de dieciseis años, supuso Harry, los saludó a ambos con una inclinación.

-Bienvenido a Kynaston, bienvenido a La Ciudadela, Prometido. Yo soy Etienne, del Clan Anata, de la Casa Auberon. Y bienvenida a casa Marjeta, gracias por haber traído al Prometido.

-El honor fue mío. Déjame advertirte-, un destello pícaro brilló en su mirada, -este es muy receloso. Me temo que pasarás la tarde dando explicaciones.

Harry giró hacia ella. -¿Me está dejando? ¿No me dijo que su deber era explicarme todo esto?

Marjeta negó con la cabeza. -Yo sólo debía buscarlo y traerlo aquí, Prometido. Este es Etienne-. Señaló al muchacho. -Él le explicará todo lo que yo no he podido y lo llevará a sus habitaciones. No se preocupe, Prometido-. Lo confortó. -Nos encontraremos otra vez, tal vez después de que usted conozca al Concejo.

Se dirigió hacia el jovencito. -Dejo al Prometido en tus manos, Etienne.

Todavía confundido por toda la situación, pero aceptando que no se trataba de una intriga infame, Harry tendió su mano a Marjeta. -Mm…Gracias por buscarme en el aeropuerto, Marjeta.

Ella tomó graciosamente la mano ofrecida y sonrió. -El honor fue mío, Prometido.

Harry se erizó. -Tengo nombre. Soy Harry, Harry Potter.

Marjeta rió levemente y le sacudió la mano. -Bien, Harry. Harry Potter. Fue bueno conocerlo y espero que disfrute su estadía en La Ciudadela, por el tiempo que desee quedarse-. Inclinó la cabeza suavemente, le soltó la mano y salió del patio en un helado remolino azul.

Al instante, Harry se dio cuenta de que lo había dejado solo con este enigmático jovencito. Inquieto, ante la mirada firme, dejó escapar un suspiro de alivio cuando...Etienne, su nombre es Etienne, quebró el silencio incómodo.

-Bien, Harry, ¿por qué no vienes conmigo y te instalamos en tus habitaciones?-. Etienne chasqueó los dedos hacia la maleta de Harry, haciéndola desaparecer. Mientras Harry miraba con la boca abierta, él le tomó el brazo. -Puedo responder a tus preguntas mientras caminamos, y si aún no estás satisfecho, cuando lleguemos podemos seguir durante el té. Estoy seguro de que debes estar hambriento después de un vuelo tan largo.

Harry asintió, todavía boquiabierto. -Se-sería bueno. Creo que estoy sintiendo un poco de hambre. Aún estoy tratando de absorber todo lo que me dijo Marjeta. Contestó algunas de mis preguntas, pero me dejó con muchas más.

Etienne asintió y guió a Harry a través del patio y por largos corredores. Después de haber caminado un trecho, Etienne le preguntó qué deseaba saber.

¡Ah! No sé...¡¿qué tal todo?

-Comencemos con esta cosa del "Prometido" ¿Qué significa ser Prometido? Me imagino que es algún tipo de título, pero ¿qué significa? ¿Quién es un Prometido?

Etienne sonrió con aprobación. -Buena pregunta. ¿Marjeta te habló de la atracción?

Harry puso los ojos en blanco ¿Cuál es el sentido de hacer una pregunta si la respuesta es otra pregunta?

Resopló. -Sí, pero todavía no lo entiendo exactamente; Marjeta dijo algo acerca del alma de su Señor llamándome a mi y a otros.

-Sí, es correcto. El llamado indica el comienzo del Amoraj, que es una búsqueda amorosa, un viaje amoroso. Nadie sabe qué es lo que hace que las almas respondan como lo hacen, pero por milenios, los Prometidos han hecho su camino hasta La Ciudadela para ser cortejados-. Etienne respondió, mientras continuaba guiando a Harry a través de un laberinto de pasillos brillantemente iluminados, adornados con bellos tapices y decorados con intrincados diseños de mosaicos.

La cabeza de Harry giró totalmente, estaba mirando un mosaico particularmente bello de una mujer emergiendo del mar, cuando lo oyó. -¿Dijiste cortejados?

El muchacho sonrió con satisfacción. -Sí, ¿por qué otra cosa se lo llamaría búsqueda amorosa? Después de que un nuevo Gran Señor o Señora asciende al poder, su alma llama a su pareja, pueden ser meses, años o décadas después de haber asumido el Señorío; pero sucede tan pronto como el Gran Señor comienza a alcanzar la cumbre de sus habilidades. Los Prometidos son aquellas almas que responden al llamado; son compatibles con el alma del Señor o la Señora.

El número de Prometidos ha variado a través del tiempo. No han sido nunca menos de siete, y tampoco más de cincuenta y seis; aunque el número de los que responden es considerado un calibrador de las habilidades y el poder del Gran Señor o Señora del momento. Cuantos menos, mejor-.

Etienne lo guió por otro corredor y continuaron hacia una gran escalera. -Las cuatro veces que yo presencié el Amoraj, los Prometidos fueron catorce, vientiuno y veintiocho dos veces. Debo decirte que me siento honrado y entusiasmado por poder presenciar este Amoraj, y espero grandes cosas de nuestro Gran Señor. Esta vez, son sólo siete Prometidos. Esto sucedió solamente dos veces en toda nuestra historia-. Sonrió ampliamente mientras subían las escaleras.

….

Nota de traducción:

Antes de que vuelvan a apuntar al 'Concejo', sí, éste es con 'c', no con s.

Dulzura Letal, 10 de enero, 2.012