Micro-relato II: A medianoche


Cuando la luz del sol desaparece por el horizonte, las sombras de mi habitación iluminan el camino que me lleva hacia ti; no importa cuanto te busque durante el día, solo las doce campanadas de medianoche me permiten encontrarte.

Tu piel contra la mía, tus rizos entre mis dedos... la arena en los pies y mi nombre en tu boca.

Los rayos del sol y las nueve campanadas del reloj me devuelven a mi cama, gélida sin tu presencia. No pasa ni un segundo y ya te anhelo, empiezo a contar las horas que faltan para volver a tus brazos, y quizás esta vez podré decirte que te quiero.