DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a La saga crepúsculo, de la autora Stephenie Meyer, la trama es de mi autoría. Está prohibida su adaptación parcial o total y su traducción a cualquier idioma.
Capítulo beteado por Manue Peralta de Betas FFAD. www . facebook ,com /groups / betasffaddiction
Summary: Ya ha pasado casi un año desde que Bella ayudóo a Edward en la tierra. tTodo sigue en orden, pero ahora le tocara a ellaserá su turno de conocer la lección de la vida y conocer por quée todo siempre tiene un propósito.
Ángel de la Guarda
BPOV
Ya ha empezado de nuevo la navidadOtro año trascurrió y nuevamente es navidad. pParece que fue ayer cuando bajée a la tierra para podery ayudéar a Edward, el sSeñor D me ha mantenido al tanto de él y de mis padres., Edward se casará, lo cual mea y me alegra mucho; desde ese día no me he quitado esa hermosa placa, todas las noches me detengo a observarla y recordar esos días a su el
Mi trabajo en las nuevas admisiones va de maravilla, el sSeñor D me encargóo la tarea de guiar a Thomas, para los que no saben quién es Thomas es el chico más lindo que he visto, cabello negro azabache, ojos azules y posee una increíble personalidad; trágicamente murió al ser arrollado por un auto y llegóo aquí en mi ausencia, así que el ángel Gabe estuvo al pendiente de éel.
Thomas es buena persona y me hace reír mucho, es como una especie de mejor amigo, pero creo que algo me conecta a élmás fuerte me une a él, y no sé qué será.
—HoOye, bBella, estáas muy distraída –—dice comenta Thomas tratando en su intento fallido de sacarme una sonrisa.
–—¿siSí, verdad? nNo sé qué me pasa. –—yY esa era la verdad. dDesde que sSalí de mi habitación me siento desaminada y sin ganas de hacer nada.
sin ánimos y muy vacía –—eEs mejor que nos demos prisa, ya los demás deben de estar ahí –—dice declara Thomas tomándome de la mano, –es primera vez que lo hace y creo poder vervisualizar un destello de nuestras manossaliendo de la unión de ellas. –nNo digo nada y seguimos caminandolo sigo. –nNo sentía esto desde Edward , pero yo estoy muerta y no creo que pueda conseguir el amor aquí, ¿cierto? bueno ya no
Cuando llegamos, en medio de un pequeño parque todo está adornado decorado con adornos navideñ una fiesta de navidad haya en la tierra, Casi se encuentran todos los ángeles, pero falta el Sseñor D, así que me encamino para a buscarlo a su oficina. cCuando estoy a punto de tocar las puertas se abren.
–—Señor D, lo estamos esperando –—digo antes de entrar. nNo lo veo por ningún lado, por lo que decido entrar y de repente me ataca un nerviosismo entro a la oficina –—. sSeñor D, ¿está aquí? –—pPero no me contesta. cCuando estoy a punto de darme vuelta y marcharme, escucho mi nombre como en un susurro.
Me quedo estática porque reconozco esa voz, la sigo reconociendo y es la Edward. de repenteDe un momento a otro sale un destello de la ventana que estáubicada detrás del escritorio del Sseñor D, y la curiosidad me gana embarga, así que me acerco poco a poco hacia la ventana y puedo ver el mundo entero desde aquí; el señor D custodia todo pero de repente todo cambia y veo a mis padres en una casa nueva, los dosambos abrazados junto al fuego de la chimenea, están completamente felices y eso me llena. de repente todo vuelve a cambiar
La escena cambia nuevamente
Yy veo visualizo el apartamento de Edward. rápidamente Rápidamente me alegro porque él está sosteniendo una fotografía mía, todavía me recuerda., Estoy embelesada con lo que veo, Edward sigue perfecto como siempre.
Pero esa felicidad se esfuma rápidamente cuando escucho la voz de Iisa, Edward voltea y yo también lo hagoambos giramos hacia ella, y me llevo la gran sorpresa de que isa está embarazada. Edward se acerca a ella y la besa, luego se agacha y le da un beso a la pancitaa su vientre. En ese momento de isa caigo en la cuenta que Edward ya debe de estar casado, y ahora esperando un bebé.e
En eso siento que una fuerza me saca de ahí y caigo aterrizo sentada en la sala del Sseñor D.
–—Isabella, la curiosidad no es buena –—dice en tono regañón el señorme reprocha.
D –—¿pPor quée no me dijo nada de que Edward estaba esperando un bebé?e –—digo con la cabeza gachale pregunto en voz baja y mirando hacia abajo.
–—tTe dije que él estaba bien.
–—siSí, pero nunca fue especiífico.
–—Eesos son asuntos que no te conciernen, para nada bBella. –—Interrumpe dice Gabe detrás de mí.
–—siSí, bueno, no más ¿recuerdano fui yo quieén lo salvó?o –—digo replico a la defensiva.
–—eEra tu obligación. eEl sSeñor D me lo propuso a mí, a que bajara para ayudarlo pero fui yo quien pidió que bajaras lo hicieras tuú. yYo te obsequiéregale la oportunidad de volver a verlo, bBella –—dicerevela Gabe.
–Yo me desplomo y caigo arrodillada de rodillas.
–—¿pPor quée tengo que estar muerta? –—digo por lo más bajo. –Gabe trata de acercarse, pero no lo dejo –—. sSiempre seré unaun impasse. nNo me dejaste permitiste tener hijos, un esposo, en fin una familia. mMe trajiste demasiado rápido –—le recrimino al Sseñor D.
–—Tte equivocas, tu destino ya estaba escrito así de esta manera en el libro de la vida, y no pudo haber equivocaciones porque yo mismo lo escribí.
–—yYo merecía esa vida, él era el amor de mi vida.
–—Túu misma lo dijiste, el de tu vida, maás no el verdadero –—corrige Gabe.
–—uUstedes no saben lo muchísimo que deseo tener la oportunidad de saber qué hubiera pasado si no estuviera muerta
–—Digomurmuro levantándome del suelo –—. Ddisculpen, señores, no quiero arruinar su navidad –—digo saliendo de esa oficina.
Corro por los pasillos, sollozado. ¿pPor quée justamente el día de navidad pasa ocurre esto? Ccorro más rápido hacia mi habitación y me encierro ahí, al cerrar la puerta ya me encuentro desplomada en el piso.
Hay tantas preguntas que siempre me he hecho y hoy finalmente las expuse. ¿ante Gabe y el señor D pPor quée Gabe tuvo que meterse? bastante que mMe dolió mucho que dijera eso. Es decir
Ósea qque el Sseñor D nunca me tomóo en cuenta.
en primer lugar aAlzo mi brazo izquierdo para ver la placa, pero ella no está en su sitio.
–—oOh no… lLa perdí. —eEso era lo único que me quedaba de Edward.
Escucho que tocan la puerta. mMe levanto rápidamente del piso y tocan mi puerta la abro y es Thomas.
–—¿pPor quée estás aquí? ¿qQueé ocurrió, bBella? –—diceinquiere con esos ojos azules que vuelven a ponermeme hacen sentir extraña.
–—Nno es nada, Thomas. cCreo que extravié mi pulsera, ¿me ayudas a buscarla? –—digole pregunto con la mirada baja. –éÉl me toma de la barbilla y me sonríe.
–—tToma, la encontré de venida hacia acá –—dice expresa sujetándola con dos dedos.
–—Oh gracias, Thomas –—digo declaro tomándola con mis dos manos.
–—hoOye, bBella, creo que eres la única que he visto con algo así, ¿queé significa? –—inquiere cuestiona Thomas. –yo dDoy un suspiro. Decido contarle toda la historia, por lo que lo invito a pasar. es una larga historia y si quieres que te la cuente pasa por favor -digo un poco nostálgica
DespuésLuego de contarle toda la historia de cómo llegue aquí, y lo que estaba pasando con Edward además dey que el Sseñor D me dejo permitió conservarla, Thomas estaba muypermanece pensativo sentado a mi lado.
–—¿Ocurre algo? -—le pregunto.
-—sSolo tengo una duda –—dice todavía pensativo –—. y cuál es esa –bBella, siento que te conozco de otra parte, no de aquí de mi vida haya en la tierra, siento haberte visto.
–—Cuéntame de tu vida, por favor –—inquiero le pido.
–—Ppues no hay mucho quée contar. cCrecí con mi madre en lLos áÁngeles, luego nos mudamos a nueva New yYork, terminée enl colegio allhí y luego me dediquée a tocar en bares. eEl día que tendría una entrevista para una disquera me atropellóo el un auto y, bueno, ya sabes lo demás.
–hay una gran coincidencia que los dos hubiéramos vivido en la misma cuidad pero estoy segura que hay algo mas –pienso para mí misma
No volvimos a hablar de nuestras vidas, solo hablamos de esas personas a quien extrañamos y nos gustaría volver a ver, aunque Thomas no paraba de bromear de con que a mí ya me habían concedido ese deseo.
Rápidamente se me vinieron las palabras de Gabe a la cabeza, no entiendo por quée tuvo que ser tan duro.
–—bBella, ¿crees en los amores verdaderos? –—me pregunta Thomas luego de un silencio.
–—pPues, la verdad no lo sé. eEstoy muerta, y no creo que aquí en el cielo este se encuentre esa persona –—digo sin ninguna expresión.
–Él se queda callado –—. dDisculpa si fui tan cruda con eso de estar muerta, pero es la verdad. cCreí que había encontrado el amor de mi vida y no fue así, aparentemente estaba completamente equivocada.
–—pues yYo creo que, aún muertos, todavía todos tenemos un propósito quée hay que cumplir –—dice comenta sonriendo.
–—pues cCreo poder asegurar que ya cumplí mi propósito –—digo replico viendo hacia otro lado.
–eEn eso escucho que tocan la puerta nuevamente, me levanto y la abro era Gabe.
–—pPor fin te encuentro, bBella.
–—¿qQueé se le ofrece, señor? –—digo en tono seco.
–—oOh vamos, bBella. sSomos amigos.
–—SPues se equivoca, señor. –—Gabe rueda los ojos.
–—eEl sSeñor D solicita tu presencia. –—Vvolteo para ver a Thomas, quien se levanta y me toma del brazo con la clara intención de acompañarme. –ven te acompaño hasta la oficina –yo lLe sonrióío y siento un cosquilleo por todo mi cuerpo.
Vamos cNos dirigimos aminando en silencio por los pasillos, podemos ver a los demás ángeles hablando en la pequeña plaza, todos se ven que están felices. cCuando llegamos a la oficina, Thomas se nos detiene.
–—Hasta aquí llego yo –—dice sonriéndome.
–—nNo creo que tarde mucho, así que no te diviertas tanto sin mí –—digo bromeo. riéndome –está bien bella –Thomas toma de mi mano y deposita un beso.
Nos damos cuentaVisualizamos a que Gabe nos está mirandopendiente de nuestros movimientos, por lo que y rápidamente elThomas suelta mi mano y se va.
–—tu s¿Hasta cuándo seguirás molesta conmigo? –—dice viéndome con ojos tiernos.
–—nNo sé de qué habla, señor –—le respondo muy seria, aunque admito que me gustaría dejar sufrir un poco más a Gabe.
Entramos a la oficina y el Sseñor D está parado en mediose encuentra en medio la estancia, de pie. –mMe acerco a él y bajo la mirada.
–—sSeñor, antes de que diga algo, perdóneme, por favor. nNunca fue mi intención hablarle así, fui insensata y muy curiosae impertinente al fisgonear por esa la ventana.
–—Bbella, no te preocupes, me hiciste pensar en muchas cosas, así y que tal si tequiero propongoerte algo –—dice expresa muy serio. yo lLevanto la mirada y me regala una sonrisa.
–—Pues lLo escucho, señor.
–—¿qQueé tal si te doy la oportunidad de que tú misma reescribas tu destino? y me refiero a queY, si lo haces bien, te regalarée otra vez la vida.
–Yo mMe quedo en silenciosin habla.
–—Isabella, solo tienes una oportunidad de elegir –—dice agrega Gabe detrás de mí. –yo rRespiro profundo y – acepto.
De repente me encuentro fuera del departamento de Edward y no recuerdo cóomo llegue aquí. eEscucho ruidos extraños pero continúo adelante pero no sé qué será
. Entro con el sillón, eésta será la oportunidad perfecta para decirle que síi me quiero mudar con éel. dDejo el sillón en la sala y me encamino hacia su habitación, abro la puerta y me encuentro con algo que jamás pensé que vería: eso Edward y Tanya.
No digo nada sSalgo corriendo de ahí y Edward viene detrás de mí.i
–—bBella, te lo puedo explicar…
–—nNo hay anda quée explicar, si todo lo vi todo –—digoasevero bajando las escaleras.
–—bBella, por favor –—dice ruega Edward halándome por el brazo, lo empujo y casi me resbalo cuando unas manos me sujetan por la espalda.
–—OHoye, ten cuidado –—dice un chico que aparece de la nada, que se me hace conocido de alguna parte.
-—gGracias. —lLogro decir. mMe aparto de él y bajo las escaleras a toda prisa para que Edward no me alcance, salgo a la calle y siento una liberación por todo mi cuerpo; sorprendentemente no tengo ganas de llorar, solo quiero sonreír.
Camino por las calles sin ningún rumbo, no quiero llegar a mi casa así que decido ir a un café. aAl llegar allhí me siento y pido una late de vainilla.
VeoObservo por la ventana y casi me ahogo al ver el chico que me sostuvo en las escaleras entrar al café. mMe pongo roja como un tomate y agacho la cabeza para que no me vea, pero es caso perdido porque al entrar posa su mirada en mí y se acerca a mi mesa.
–—Ohoye, deberías de tener más cuidado en esas escaleras –—me dice amablemente.
–—Ggracias. peroDisculpa, pero jamás te vi en ese edificio.
–—aAunque te suene extraño, escuchée gritos y entrée a ver quée ocurría.
–—Oh gracias, eres mi héroe –—digo declaro sonriéndole un poco.
–—mMe llamo Thomas –—dice extendiendo su mano.
–—sSoy bBella y gracias nuevamente por salvarme –—digo comento tomando su mano. eEn eso siento un cosquilleo muy profundo que recorre todo mi cuerpo; es extraño, jamás he había sentido estoalgo igual.
–—Bbueno, bBella, fue un placer, pero ya tengo que irme –—dice señala viendo hacia fuera –—. Epero ni siquiera pediste algo –digo un poco decepcionada –entreé solo porque te vi y quería asegurarme que estabas bien, dejaste a ese tipo muy traumado.
–Myo me rio. Le agradezco nuevamente, él sonríe y empieza a retirarse cuando de la nada me sale pedirle su número.
de nuevo gracias por estar en el momento justo–él no dice nada y empieza a retirarse –hoye no me diste tu numero –grito –—sEstoy seguro que nos volveremos a ver –—dice asegura el volteándose hacia mí para guiñarme un ojo y se valuego marcharse.
En ese momento suelto todo el aire que estaba reteniendo y me rio. qQueé extraña sensación. es esa mMe tomo mi café aúny no dejo de ppensarndo en él, a pesar de que no sée ni siquiera su apellido.
Los días pasaban y todo iba de maravilla. Edward entendió que las cosas no tenían remedio y escuchée por ahí que sale con una tal Iisa.
Yo, en cambio, sigo sin salir con nadie. tTodas las mañanas salgo a correr un poco, por las tardes estoy en la biblioteca y por último tomotermino tomando mi café en el mismo sitio donde vi a Thomas.
Desde ese día no lo he vuelto a ver y todavía recuerdo esa extraña sensación que ocupóo todo mi cuerpo.
Voy de camino a casa ha cuando empiezado a llover, decido apurarme así que y corro por las calles, ya es muy noche cuando estoy a punto de doblar la esquina tropiezo con alguien y caemos al suelo.
–—Oh rayos, vefíjate por donde caminas –—dice esa voz que reconozco enseguida.
–—Llo siento tanto, fue mi culpa –—digo apenada. – Thomas alza levanta la cara para vermey me mira a los ojos.
–—bBella, ¿eres tú?u
–—pues sLa misma,i a menos que conozcas a otra –—digo bromeo sonriendo con una sonrisa.
–Oh disculpa mi vocabulario –descuida fue mi culpa –éÉl sonríe y me ayuda a levantar. –—¿aA dónde vas? eEstáas toda mojada –—dice manifiesta tomándome de los brazos.
–—Pues iIba de camino a mi casa, ¿y tú?
a donde ibas –—iba de camino aA mi departamento.
–—bBueno, en ese caso creo que es mejor que siga mi camino –—digo expongo muy nerviosa por su contacto.
–—Ttonterías. mMi edificio está cruzando la calle, vamos, te secas y te pido un taxi. –—Intento rechazar su oferta, pero Thomas no quiero ocasionarte molestias –digo agachando la cara –él me toma por la barbilla y me asegura que no es molestia. Termino aceptando. –no eres ninguna molestia ven vamos –está bien –respondo
–Thomas me toma de la mano y esa sensación vuelve a mí,i cruzamos la calle y entramos a su edificio, subimos las escaleras y éel todavía sostieneeniendo mi mano. cuando Al entrar noto con regocijo queentramos a su departamento todo era está muy limpio y ordenado para alguien que vive solo.
–—bueno eEl baño está allhí, si quieres pasa, te quitas esa ropa mientras busco una toalla y una sudadera mía, si no te incomoda. –—está bien graciasAsiento y me dirijo allí. –digo caminando hacia el baño cuando me cambio Thomas me extiende sin mirar una toalla y la sudadera y yo le entrego mi ropa mojada y cierro la puerta.
Cuando ya estoy lista, salgo del baño con sintiendo mucha vergüenza, ya que prácticamente Thomas es un extraño y me encuentro con una sudadera nada apropiada ya que solo me llega hasta el medio muslo.
–—¿Tte quedóo bien? —dicepregunta sentado endesde el sofá.
–—Ggracias por tantas molestias conmigo. –—Thomas le resta importancia con la mano y me invita a sentarme a su lado. descuida me encanto encontrarme contigo –yo sonrió y me siento junto a él en silencio
Después de un rato nada incóomodo, Thomas se levanta.
–—¿qQuieres que toque algo para ti? –—mMe alzoencojo de hombros y acepto. –pues si –éÉl sonríe y toma su guitarra, se sienta en frente de mí y empieza a tocar una hermosa canción.
Yo estaba embelesada con la letra y verlo al cantar no tenía precedentes –—. ¿tTe gustó?o –—dicepregunta cuando terminó.o
–—eEs perfecta., ¿tTú la escribiste? –—preguntocuestiono.
–—siSí, la escribí hace un par de días –—contesta visiblemente nervioso.
–—Oh. Así que tienes una musa –—digo bromeo sonriendo.
–—pues siSí, la conocí hace días y no la había vuelto a ver hasta hoy. –—yo mMe quedo en silencio cayendo cuando noto en la cuenta que se refiere a míi
–—. pPor si no entendiste, tuú eres la musa de esta canción. –—yo sSigo sin decir nada, así que – Thomas deja la guitarra y se agacha frente a míi
–—. dDiscúlpame si soy irrespetuoso, pero es que desde que te vi no he parado de pensarte, siento que te conozco de otra parte. –—eEstoy estática, siento que me he congelado.
–Thomas se acerca para besarme, pero escucho el ruido de la secadora y me aparto.
–—cCreo que mi ropa ya está seca –—digo informo levantándome del sofá.
–éÉl se aparta y yo corro para sacar mi ropa y salir de ahí, estoy muy nerviosa. tTomo la ropa y corro me dirijo al baño para vestirme, –cuando salgo Thomas está parado en medio de la sala hablando por teléfono, –al verme sonríe y cuelga.
–—Tu taxi estaá abajo –—dice anuncia con una sonrisa que no llega a su rostro.
–—gGracias por todo –—digo. –éÉl me toma de la mano y deposita un tierno beso en ella, cuando me suelta tengo un pequeño papel en ella
–—. lLlámame cuando estés en tu casa. –—yo no digo nadaAsiento y salgo por la puerta como si estuviera flotando, me subo al taxi y me dirijo a mi casa.
Al llegar a ellahago lo que me pide y lo llamo, y esa noche ninguno de los dos durmió, ya que amaneció y seguíamos hablando por teléfono.
Los días pasaban y no paraba de estar con Thomas, salíamos al cine, al teatro o a veces solo nos encerrábamos en su departamento a ver películas. eEn todo este tiempo jamás me besóo ni se insinuó, únicamente me tomaba de la mano y una que otra vez me abrazaba.
Hablábamos de todo, nada nos aburría estando juntos, había noches en que iba y lo veía tocar en bares y sé que había algo mágico entre nosotros dos.
Hoy es un día muy especial para Thomas, tendrá una entrevista con una gran disquera, pasóo toda la noche hablando sobre eso y me pidió que hoy lo acompañara.
Acabamos de salir del café de siempre y me tiene tomada de la mano; caminamos varias calles más hasta llegar a la disquera.
–—Hoy es el mejor día para preguntarte algo, bBella. –—Asiento emocionadasí que es eso –pregunto emocionada –—. Aunque bueno te lo diré cuando haya hablado con el jefe de la disquera. –está bien ya me tienes impaciente
–Thomas me abraza y besa mi frente.
-—vVen, vamos –—dice.
–—aAdelántate, tengo que contestar una llamada –—digo le comunico sacando mi celular.
–éÉl sonríe y cruza la calle. cCuando estoy a punto de contestar, escucho un estruendo y gente gritando. Dirijo mi vista hacia allí y es Thomas quien está en mi cabeza veo a Thomas tirado en medio de la calle, al parecer un auto lo ha atropellado. la gente corre hacia él y yo sigo ahí parada
Veo que está a su alrededor hay en un gran charco de sangre; y corro, lo tomo en mis brazos y débilmente todavía está conmigo.
–—tThomas, quédate conmigo –—le grito. –lLas personas a mi alrededor están llamando al 911
–—. Thomas, resiste si –—digopido llorando. elÉl débilmente acaricia mi rostro con su mano.
–—¿sSabes queé quería preguntarte? –yo lo miro expectativa –¿qQuieres ser mi novia, bBella? –—dice débilmente.
–—Pues cClaro, Thomas. nNo debías de haber esperado para preguntármelo –—digo reprocho llorando.
–—bBésame, bBella, por favor. –—yo pPego mi frente con la de él y nuestros labios se unen, en ese momento todo parece detenerse.
Rápidos recuerdos pasan por mi cabeza y todos con Thomas, pero de muy antes, nos vemos de niños y en el colegio, también nos vemos como desde hace días atrás.
Recuerdo la conversación con el Sseñor D y caigo en la cuenta que Thomas siempre fue mi amor verdadero, siempre fue él, lo tuve tan cerca y no me di cuenta. en eso o eso me hicieron creer
Todo desaparece y me encuentro en la oficina del Sseñor D.
Caigo en un sillón –—¿Qqueé fue todo eso? –—pregunto.
–—aAlguna parte de tu verdadera realidad –—contesta el Sseñor D.
–—¿Por quée tengo la sensación de que conocí primero a Thomas? –—vVuelvo a preguntar.
–—pPorque estáas en lo cierto, bBella. cCreciste con Thomas hasta que éel murió.
–—Pero si yo llegueé primero aquí. –pues te hicimos creer eso –nNo entiendo nada. –
pues la cosa va así
–—aAl morir, Thomas el me pidió que yo borrara todos sus recuerdos de tu vida.
–—y¿ pPor qué?e
el pidió eso –—puesPorque tú estabas sufriendo como lo hizo Edward, también me pidió junto con Gabriel que tratáramos de encontrarte a alguien. –y eEse alguien era Edward. cierto –pues si eEl mismo Thomas junto con Gabriel lo escogieron. Aunque no funcionó,
Pero como les insistí eso no es posible ttúu conexión y la de Thomas es una de las más fuerte que pude haber creado. y como lo espere no funciono
–Yo trago grueso. –—eEso quiere decir que por eso morí, fue por Thomas la razón que hoy me encuentro aquí.
–—pues siSí, bBella. –lLo que te mostré fue si las cosas hubieran sido al revés.
Pensé que si estabas primero con Edward y después conocieras a Thomas, también podrías reescribir su destino, pero me equivoqué,e ya que de todas maneras éel moriría.
–Yo estoy con la boca abierta. –—¿y pPor quée cuando lleguée aquí no lo vi?
–—pues éÉl se ocultó de ti, pensó que te había fallado en tu tiempo de ausencia. hHableé con eél pero el no quiso que te devolviera sus recuerdos, así que hice que trabajara contigo.
–—¿yY si yo nunca me hubiera dado cuenta que era eél?
–—tTe equivocas, pues ya lo sabíias. cCuando tomaste su mano de camino hacia la plaza hubo un destello, tarde o temprano tus recuerdos volverían, pero te adelantaste haciendo un berrinche.
–Yyo me rio. –—gGran explicación, sSeñor D. –—eÉl señor d se acerca a mí y me toma de las manos.
–—tTodo lo creée por un por qué,e no dudes de mi palabras, pues nunca te fallarée –—dice sonriéndome.
–—Gracias por todo, de verdad –—digo apretando sus manos. –éÉl sonríe.
—bueno eEs mejor que te des prisa.
–—¿Y para qué?e
–—hHoy es fin de año, así que creo que tienes exactamente un minuto para buscar a Thomas.
–Nno lo pienso y salgo corriendo de esa oficina, y veo a los ángeles concentrados en la plaza, corro más rápido y diviso a Thomas alejado de los demás.
Puedo escuchar el tic-tac en mi cabeza.
–—¡Thomas! –—grito. –éÉl se levanta y al verme sonríe. sSigo corriendo y, cuando llego a él, me lanzo a sus brazos que me esperan el me recibe y me abraza
–—. Siempre has sido tu –—digo exclamo muy feliz –.
—dDiscúlpame, solo esperée a que te dieras cuenta.
–—yYo sonrióío y lo beso, eél me corresponde el beso y es como si cada pieza encajara. gGracias al Sseñor D podríamos disfrutar juntos de toda esta eternidad.
Todavía nos seguíamos besando cuando los ángeles gritaron ¡Ffeliz Aaño Nnuevo!
Y sí que sería un gran Aaño Nnuevo.
