Phineas Black II
Resumen: Tojours Purs es el lema de su casa. Pero para Isla, Phineas, Marius, Cedrella, Alphard, Andromeda y Sirius, ser uno mismo, era muchos mas importante, que ser un Black.
Todo Pertenece a Rowling
~Phineas Black II, por "apoyar los derechos de los muggles"~
Phineas estaba muy asustado, había perdido de vista a su madre cuando salían del Caldero Chorreante y ahora no sabia donde estaba. Intento volver al Pub, pero las calles para el eran tan parecidas y solo se había confundido mas. Tenía su bella carita repleta de lágrimas y balbucea por su madre.
Ursula debía estarlo buscando, si es que ha notado ya que uno de sus hijos no esta, ahora debe estar concentrada en Sirius, el primer Black de su generación que ira a Hogwarts. Phineas siguió caminando en círculos, y cada vez lloraba con más fuerza. Intento llamar la atención de los peatones pero ninguno le presto atención. Pronto comenzó a llover, y la lluvia se confundió con sus lágrimas, su ropa se mojaba y el frio le calaba los huesos. Se quedo parado en medio de una acera desierta abrazándose así mismo.
-¿Que haces ahí parado?- le pregunto una voz en sus espaldas.
Phineas volteo su cabeza hacia un lado y se encontró con una mujer alta y elegante, observándolo curiosa y cubriéndolo con su sombrilla.
No estaba seguro de que hacer, la mujer era Muggle, no había duda, a los Black siempre se les enseñaba a identificarlos, y por su vestimenta Phineas lo supo enseguida.
Pensó en ignorarla, pero la seguridad de sus ojos azules hizo que el miedo que sentía se fuera.
-Me perdí- confeso al final- No encuentro a mi madre-
La mujer no mostro expresión y finalmente sonrió
-¿Donde fue la última vez que la viste?- pregunta acercándosele
-En el caldero chorreante-contesto, aunque sabia que la mujer no lo conocería
-¡Ah! ¡Yo se donde queda!-exclamo
-¿De verdad?- pregunto sorprendido
-Si, aunque me extraña que tu mamá te deje entrar ahí, normalmente ahí gente muy rara-
El solo se encogió de hombros, La mujer negó con la cabeza y con una sonrisa triste le tomo de la mano
-Se hace tarde, yo puedo enseñarte el camino para que encuentres a tu mamá-
Quiso decirle que no necesitaba ayuda, que era demasiado inferior para dirigirles siquiera la palabra. Pero es que tenia tanto miedo…y una calida sensación lo lleno cuando la mujer tomo su mano.
Mientras avanzan, Phineas no sapo si tiembla de frio o de miedo. Le aterraba pensar no encontrar a su madre, pero del mismo modo, le asustaba que lo encontrara de la mano de la muggle y todo empeoro cuando la mujer lo escucho llorar y lo abrazo a su cuerpo.
Phineas piensa que es muy débil, o demasiado tímido como para rechazar el abrazo de la mujer. O talvez. Sencillamente no quiere dejar de sentir los brazos protectores, o la sonrisa calida a la que no esta acostumbrado. Sacude la cabeza horrorizado y en respuesta la mujer acaricia su cabello húmedo.
Cuando llegan a la entrada del Caldero, la mujer suelta su mano y se para a su lado. Cuando lo hace, la mano de Phineas queda tendida al aire, y un pequeño dolor se siente en su pecho.
Ursula no tarda en aparecer, con el seño fruncido y arrastrando a Sirius de la mano.
El sabe que esta molesta, pero al menos es feliz por haberla encontrado. Corre a su encuentro y no presta atención a sus reprimidas.
-¡¿Donde te habías metido?!-le grita molesta.
El se pone nervioso, no por los gritos de su madre, esta demasiado acostumbrado a ellos. Por instinto voltea sobre su hombro, pero no ahí nadie parado a sus espaldas.
Debería estar feliz. Su madre no podrá reñirle por aceptar ayuda de un no mago.
Debería estar feliz. Pero no lo esta. Su corazón se encoje por que al menos le abría gustado darle un Gracias a la mujer.
Y mientras su madre lo adentra al caldero para usar la Red Flu. Por primera vez en su vida, Phineas Black piensa que después de todo, los Muggle no son tan malos.
