Hola!

aqui estoy con el segundo capitulo. agradesco de todo corazon a todas y todos los que an tomado su tiempo para leer esta historia. tratare de subir el proximo capitulo en el fin de semana o antes.

les deseo a tod s unas lindas fiestas, y feliz navidad.

(los personajes de naruto no me perteneces, solo las locuras que les hago pasar.)

II- Saliendo del Infierno.

Con pasos firmes y la mirada en el piso, Deidara se dirigió a su trabajo numero dos. La lavandería en la que trabajaba normalmente después del servicio comunitario se encontraba en el centro de la ciudad, camino todo el trayecto por calles segundarias para evitar a los varones, iba calculando que le diría a su amigo para darle a entender lo que iban a hacer su hermano y el, sin que el pelirrojo se alterara. Por lo general Gaara era una persona muy ecuánime, entendía su estrategia de camaleón para pasar desapercibido, pero Deidara conocía al verdadero Gaara, y sabia que se podía alterar por lo que le dijera.

Llego hasta la puerta trasera del loca, como era de esperar por la puerta principal solo entraban los clientes, toco y espero hasta que otro doncel mucho mayor que el abriera. Todos sabían que cuando un doncel huérfano se ausentaba de su trabajo era porque no estaba en condiciones físicas para trabajar. En esos caso solo se descontaba los días que estuviera fuera.

Deidara entro a la habitación donde se planchaba y remendaba la ropa, sentado en una mesa de una de las esquinas se encontraba Gaara cosiendo lo que parecía ser un vestido de gala. Era un trabajo delicado, ya que si la prenda se dañaba, quien la repare tendría que pagarla. Se acerco a su amigo, quien estaba concentrado en la labor.

-Gaara –le llamo Deidara con mucho cuidado de no asustarlo. El aludido levanto la visto y se fijo en la única persona que podía considerar su amigo- me gustaría hablarte.

El pelirrojo dejo su costura, y sin decir nada, se dirigió a la puerta por la que minutos antes había entrado el rubio. Una vez en el callejón trasero de la lavandería, Gaara miro más detenidamente a su amigo, y vio los moretones que comenzaban a desaparecer de su rostro pero aun eran visibles. El pelirrojo no pregunto como estaba, era una pregunta tonta en ese momento.

-como has estado en estos días? –pregunto el rubio intentando idear la manera de comunicarles a su amigo la idea de irse. El pelirrojo lo miro, y frunció el ceño

-estas nervioso –la voz de garra era ronca quizás por el poco uso, ya que eran contadas las ocasiones en la que el doncel hablaba- porque? –acoto cuando percibió que el rubio comenzaba a cambiar el peso del cuerpo de un pie al otro.

- etto…-miro a ambos lados del callejo para asegurarse que nadie los escuchaba. El rubio de acerco más a su amigo, para no tener que alzar mucho la voz, y lo miro directo a los ojos. Gaara tuvo que levantar un poco la cara, ya que Deidara le llevaba unos valiosos centímetros de estatura- nos vamos –acoto sin más el rubio. Su voz fue un susurro. Vio como su amigo fruncía más el ceño y bajaba la mirada al piso.

-ya veo… -dijo el pelirrojo, igual en un susurro mirando una vez más a su amigo-con Naruto? – pregunto el pelirrojo. A lo que el rubio solo asintió- entonces, creo que tendremos que prepararlo todo.

El rubio miro fijamente al doncel, mientras sus ojos se empañaban, ese era su amigo. Sin preguntas innecesarias, sin dudas innecesarias.

-¿estas…seguro? –la voz del rubio tembló un poco, aun se sentía inestable por los últimos días-es muy

-estoy seguro –lo interrumpió Gaara- también lo había pensado desde hace tiempo. Mi suerte no será eterna, y…-bajo la mirada y apretó las manos en puños – mi tutor dijo que me buscaría un varón para que dé el 'aporte' por mí.

Deidara maldijo por lo bajo, eso quizás le diera dos o tres días como mucho. Tenían que moverse rápido. Pero no podían despertar sospechas.

-cuál es su plan? –pregunto Gaara, con determinación en la mirada. el rubio bajo la mirada una vez más. Y pensó en lo poco que su hermano y el habían planeado

-nosotros…solo sabemos que ya no seremos donceles. –El pelirrojo lo miro más que extrañado- no tenemos un plan –aclaro el rubio con la mirada aun en el suelo.

-es mejor así –acoto Gaara sorprendiendo al rubio. Después dio un paso atrás, para quedar más cerca de la puerta por la que había salido minutos antes. –sabes donde vivo. Cuando sea el momento, si estoy en mi casa, manda a un niño a búscame, no lo hagan ustedes.

-solo tenemos algo claro. –dijo el rubio con determinación en la voz y mirando una vez más a su amigo –tenemos que salir de este infierno.

Gaara no pudo evitar que un amago de sonrisa curvara un poco, solo un poco sus labios. Le dio la espalda a su amigo, antes de decir –lo entiendo. Asi lo aremos – el pelirrojo comenzó a caminar los pocos pasos que los separaban de la puerta. La abrió y con un pie dentro, miro por arriba del hombro a su amigo –me alegro que estés bien Deidara. Me saludas a Nauto-chan de mi parte.

/

Ya era de tarde, las clases en el instituto habían terminado sin contratiempos para el. Se dirigía a su casa a paso rápido como de costumbre. Ese día había conseguido algo importante para poder salir de ese sitio.

Llego a su casa, y se dedico a preparar la cena con las provisiones que había en la casa, solo pudo hacer algunos onigris y te. No era mucho pero no había nada más. Fue a la habitación de su hermano, el cual aun no regresaba de su último trabajo del día. Desde que su hermano le conto a su amigo que pensaban irse de la ciudad, estaba reuniendo algunas cosas necesarias, nada grande, nada llamativo, solo lo necesario. El día anterior, luego de visitar a Gaara en la lavandería, Deidara comenzó a trabajar una vez más. Después de la lavandería, tenía un trabajo en la tarde en una cafetería y después la limpieza de una casa. Para ello tenia un permiso y podía llegar a las siete de la tarde sin ser detenido.

Naruto estaba un poco inquieto, ya que tenia un mal presentimiento. Uno muy fuerte. Después del incidente de Deidara, kabuto lo miraba estraño, como naruto no podía mirarlo directamente, solo sentía la mirada del mayor de una menra amenazante. Era difícil no darse cuenta. Además, cuando llegaba a casa se acercaba mucho a naruto y le tocaba el rostro. Decía cosas como 'valdra la pena' no es mala idea' 'por que no?' 'sera divertido', naruto no entendía, pero sabia que no era nada bueno para el.

Temino de hacer la cena, y espero hasta las siete a que su hermano llegara, rogaba para que lo hiciera antes que Kabuto.

Se sentó en el sofá, pensando un poco como salir de la ciudad, no tenían un plan, ya que temian que si lo tenan se dieran cunta. Su mente se perdió en las posibilidades que le esperaban después de salir de Sound City. Quisas conociera algunos amigos, aunque tenían que tener un bajo perfil durante un tiempo. Donde quiera que fueran tenían que tener cuidado.

Se abrió la puerta de enfrente y llego Deidara, en su cara aun se podían ver sombra de los golpes que recibió, y es que cuando se tiene la piel tan planca como la tenía el, todo se notaba.

Después llego Kabuto, este como venia haciendo hace algunos días, miro a Naruto por largo rato. El rubio menor no pudo evitar un escalofrió. Luego de cenar, asear la casa, y hacer los deberes se retiro a su habitación, al mismo tiempo que su hermano hacia lo mismo.

Naruto se despertó cuando escucho como su hermano salía de la casa para el servicio comunitario. Se quedo despierto un rato, mirando al techo. Dormía con un pantalón largo de pijama naranja, y una camiseta blanca de cuello redondo. Se sentía cómodo y seguro con todo su cuerpo cubierto. Luego de un rato mirando al techo, decidió aprovechar las pocas horas que le quedaba antes de ir a la escuela.

Apenas estaba conciliando el sueño, cuando la puerta de su habitación fue abierta lentamente. Una sombra se acerco a la cama del rubio, luego de contemplarlo un poco, se lamio los labios con lascivia, sin pensarlo más, se arrojo sobre el rubio, que tan pronto sintió el peso sobre su cuerpo comenzó a defenderse.

/

Ya estaba en el camión de camino a la última parada pada recoger los donceles que tenían que hacer el trabajo comunitario. Deidara iba sumido en sus pensamientos.

'Tenemos que hacerlo pronto, no me gusta la manera en la que Kabuto está mirando a Naruto ultimadamente, se que quiere…pero antes tenemos que irnos. Gaara está dispuesto a hacerlo en cualquier momento, y el también está en el punto de mira de algunos varones. Yo no puedo permitir que ese maldito me lleve de nuevo, la última vez fue horrible…mejor ni recordarlo, tenemos que irnos, Naruto, Gaara, y yo…'

En ese momento el camión se detuvo, y el pelirrojo amigo del rubio subió junto a otros tres donceles, mientras Gaara se dirigía al banco que usaban siempre Deidara de dio cuenta que fue una noche difícil para su amigo.

Gaara tenía los labios partidos, un pómulo hinchado y un corte en su ceja izquierda. Además, por la forma en la que se agarraba las costillas se puede decir que las patadas no habían faltado en el castigo. El pelirrojo camino hasta su amigo y se sentó antes que el camión comenzara a moverse. Una vez en marcha, Deidara miro a Gaara más detenidamente. No era la primera vez que el pelirrojo tenía ese aspecto, pero en esta ocasión, su mirada estaba perdida, como si ya no hubiera mañana. Deidara temió lo peor…

-Gaara…te…? – no pudo terminar la frase, para su alivio vio como Gaara negaba con la cabeza. Pero aun así, algo le había pasado a su amigo, a parte de los golpes.

-…-Gaara guardaba silencio con la mirada fija en el piso del camión –solo…quería 'enseñarme' a comportarme…frente a un varón… -la voz de Gaara estaba distorsionada por el dolor –ma…mañana me ira a buscar…quien dio el aporte por mi…-Deidara abrió los ojos sorprendido, era muy raro que se les informara cuando ya habían dado un aporte por un doncel-…me lo dijo para…que sepa que se acabo mi suerte…-Gaara miro por fin a su amigo a los ojos, y al tristeza y dolor que Deidara vio en el fue inmensa.

Deidara trago en seco, tenían que irse de la ciudad, tenían que irse ya.

/

Naruto forcejeaba para quitarse de encima a quien sea que intentaba dominarlo, movia los brazos tratando de embujar un torso que quería aplastarlo, movia las piernas para tratar de golpear a su atacante, el muy maldito buscaba un espacio para golpearlo y aturdirlo.

- maldito doncel…-respiraba agitadamente su atacant- te enseñare a respetar.

Por un momento, solo por un momento Naruto dejo de luchar para comprender lo que estaba pasando, Kabuto quería violarlo. Como lo sabia? Esas palabras era la que repetía sempre que lo golpiaba.

En ese momento, Kabuto aprobecho y le dio un puñetazo a naruto en la cara, este se aturdió un poco, y Kabuto aprobecho el tiempo ganado, y se posisiono entre las piernas del rubio. Sujeto sus manos a cada lado de la cabeza del rubio, y comenzó a besarlo.

Kabuto repartía besos asquerosamente húmedos por el rostro y cuello del rubio.

-lo vas a disfrutar, jajajaja –rio por lo bajo con una mezcla de burla y lujuria- se que eres una puta…-continuaba besando el cuello del menor- y las putas disfrutar cuando las follan. Eres igual que tú hermano.

Eso fue el detonante de la conciencia del rubio, su hermano, Deidara. El rubio renovó la lucha con más fuerza. Zafo una de sus manos del agarre del peliblanco y le propino un puñetazo, no tenía la misma fuerza que el hombre, pero fue suficiente para despegarlo un poco del menor. Con la mente trabajando a mil por hora, Naruto empujo a Kabuto con todas sus fuerzas, y logro tumbarlo de la pequeña cama. Sin perder tiempo salto del lecho y corrió hasta la puerta.

-¡a dónde vas, puta! –Kabuto grito mientras daba alcance al menor en el pequeño pasillo.

-aahhhh! –grito de dolor en rubio cuando el peliblanco le agarro fuertemente del cabello. –suelta maldito degenerado! Ah!- Kabuto apretó a Naruto con fuerza entre la pared y el.

-jejejaaa… te dije que te enseñaría a respetar, verdad? –le hablo al oído al menor, que sin poder evitarlo comenzaba a temblar- hoy tu lección será, aprender a respetar aun varón, y como ser una buena puta.

-¡noooo! – Naruto grito y comenzó a retorcerse de nuevo, olvidando por completo el dolor en su cabeza por el agarre que tenia Kabuto en su cabello. No le importaba perder hasta la última maldita hebra de pelo si con eso podía librarse del hombre.

-¡que te estés quieto!-grito Kabuto, quien ya estaba más que enfadado. Sin miramiento alguno, choco la cabeza de Naruto contra la pared del pasillo. Sin poder evitarlo, el rubio grito de dolor.

Nauto podía sentir la sangre caliente bajar por su frente. Sin tomar tiempo para aturdirse por el golpe, siguió forcejeando para liberarse, no le importaba el dolor tenía que librarse de ese malnacido, pero, como?

/

Deidara caminaba apresurado hasta su casa, luego de que Gaara le dijera lo que había pasado, tan pronto se detuvo el camión, se dirigió a su casa no sin antes decirle a Gaara que ese sería el día, el pelirrojo en un principio le miro sorprendido, para luego asentir con seriedad. Aun estaba oscuro, pues eran las cinco de la mañana y Deidara caminaba presuroso por las calles de la ciudad, ya había recorrido más de cuatro cuadras sin descanso ni aminorar el paso, es mas en ese momento comenzó a correr para recorrer más rápido las cinco cuadras que aún le quedaban. En menos de diez minutos estaba frente a la puerta de la casa, dentro ninguna luz estaba encendida, se dispuso a entrar y en ese preciso memento escucho un grito proveniente desde dentro.

-Naruto…-susurro el rubio mientras su sangre se congelaba en sus venas. Le toma cerca de veinte segundos salir del shock y entrar velozmente a la casa, la que a pesar de estas a oscura se podía distinguir lo que pasaba. Justo frente a el, en el pequeño pasillo, se estaba llevando a cabo una batalla por la vida y la dignidad.

Kabuto y Naruto estaban en el suelo en un arduo forcejeo por el control del otro. El peliblanco estaba arriba de su hermano, tratando de besarlo a vez que buscaba un espacio entre las piernas del rubio, quien no dejaba de empujar al peliblanco. Deidara vio en ese momento como Kabuto atinaba un puñetazo en el rostro de su hermano, el golpe provoco un quejido por parte del menor, y que su fuerza disminuyera. Kabuto agarro la playera que tenía el rubio y con fuerza la rasgo desde el cuello redondo hasta la cintura del rubio.

Deidara ya había visto suficiente, mirando dentro de la casa, busco algo con que defender a su hermano, sin pensarlo mucho tomo una silla del comedor de la cocina y se acerco presuroso a la lucha que continuaba en el pasillo. Levanto la silla sobre su cabeza y la estrello en la espalda de Kabuto. El malnacido aulló de dolor y de inmediato dejo de intentar nada con Naruto para pasar a erguirse buscando a su atacante. Deidara volvió a estrellar la silla en esta ocasión una de las patas dio en lleno en la cabeza del peliblanco, provocando que este callera inconsciente sobre su espalda.

Naruto se encontraba sorprendido y agradecido de ver a su hermano. Sin perder tiempo, y sabiendo que ese día su vida cambiaria, se levanto del suelo y corrió a su habitación. Una vez dentro busco su mochila, entro unas películas, un poco de dinero que tenía escondido, una muda de ropa limpia y salió de nuevo al pasillo, para ver como Deidara golpeaba una vez más el cuerpo inconsciente de Kabuto.

-Deidara…-hablo con voz mezclada entre el miedo y la determinación-…vámonos.

El rubio mayor, miro a su hermano, este había encendido la luz de su habitación cuando entro a buscar sus cosas, y con la claridad que se filtraba al pasillo Deidara vio más detenidamente a su hermano; sangre en su rostro, un pómulo hinchado, sangre en sus labios, la camiseta rota y arrugada. En la mirada del menor tenía una expresión de miedo en sus enormes ojos azules, que se veían empañados de algunas lágrimas que aun no se derramaban.

-Deidara, por favor vámonos- volvió a pedir el rubio. El mayor volvió a la realidad. Vio los resto de la silla que estaban cerca de el. Miro el cuerpo inconsciente de Kabuto, quien sangraba copiosamente de la cabeza. Miro una vez más a su hermano menor, y paso a la acción. De inmediato entro a su habitación, busco una mochila también, hecho una muda de ropa, una fotografía de él y de Naruto, algo de dinero y una pequeña navaja que había conseguido en esos días. Volvió a reunirse con su hermano en la pequeña sala, el cual miraba alrededor tratando de decidir qué hacer.

-que hacemos ahora? –Pregunto aun agitado el rubio menor-tenemos que borrar que somos donceles.

-no se Naruto, déjame pensar un momento. –Daiedara volvió a mirar toda la pequeña casa, donde solo habían recibido dolor. Se le ocurrió una idea – que tal si…

-la quemamos – termino el menor con la misma idea que el rubio mayor. Naruto miro a los ojos a su hermano y comprendió lo asustado que estaba, al igual que el.

-hagámoslo. Así tendremos más tiempo – dijo de Deidara. Uno fue ala cocina, el otro a la habitación a buscar unas cuantas sabanas. Cuando se encontraron nuevamente en la sala, Naruto miro el cuerpo inconsciente de Kabuto. No sabían si sobreviviría a los golpes que le había dado Deidara, pero no podían dejarlo ahí tirado.

-…-Naruto miro a Kabuto, y luego a su hermano- no somos asesinos, no podemos dejarlo dentro.

- saquémoslo por la puerta de atrás, tenemos que darnos prisa, debemos reunirnos con Gaara. –sin más palabras, ambos rubios, fueron a halar de Kabuto por los brazos hasta sacarlo de la casa por la puerta trasera. De inmediato, volvieron al interior prendieron fuego a las sabanas, dejando trozos en casa habitación, sobre las camas, en el sofá, y cerca de la estufa.

Una vez en fuego comenzó a crecer salieron corriendo de la casa por la puerta trasera, pasaron sobre el cuerpo inconsciente de Kabuto, y se adentraron en la ciudad por las calles segundarias.

Corrieron por más de media hora sin detenerse, ya el sol estaba ocupando su lugar poco a poco en el cielo, tiñendo todo el horizonte de su color y calor. A las seis treinta llegaron a la calle donde Gaara estaba asignado limpiar, ya que el servicio comunitario no había terminado. Vieron al pelirrojo, que estaba ocupado barriendo las calles, y las aceras, lo hacía con lentitud debido a sus heridas.

-ahí esta…-dijo Deidara respirando agitadamente, ya que por la carrera estaba sin aliento. Naruto miro en la dirección que indicaba su hermano y reconoció al doncel que era amigo del rubio mayor. Deidara dio un silbido bajo pero fuerte. Gaara inmediatamente, levanto la cabeza y miro a todas direcciones buscando al rubio. No parecía verlos hasta que otro silbido del rubio lo oriento mejor. Estaban ocultos en un callejón, detrás de un contenedor de basura. El pelirrojo vio que no estaba solo, que el rubio menor estaba con él, y ahí fue cuando sintió el peso de lo que harían.

Sin demora, se dirigió a donde estaba su amigo, entrando en el callejón.

-que paso? –pregunto el pelirrojo antes de fijarse más en el rubio menor, vio su cara, y los cortes y marcas que tenia. También se fijo que aunque llevaban una mochila cada uno, Naruto aun seguía con la camiseta rota. –estas bien? –pregunto al menor.

-si…solo quiero irme de una vez de aquí.-dijo el menor, mirando directamente a los ojos aguamarina del pelirrojo.

-tenemos que irnos Gaara. –Dijo el mayor, que ya había recuperado el aliento, y estaba más decidido que nunca – tenemos que irnos –repitió el rubio.

-¿tiene alguna idea? –pregunto el pelirrojo. Ya que él había pensado en algo, pero primero tenía que saber con que contaba.

-traje algunas pelucas, un poco de dinero y una muda de ropa. –respondió Naruto por su hermano.

-eso está bien –acoto Gaara con su voz ronca y profunda- es perfecto, tengo una idea.

/

Ya eran las ocho de la mañana, el camionero tenia había terminado de descargar la mercancía en el supermercado de centro de Sound City, esa ciudad le encantaba, y más aún porque ahí estaba una joven que lo tenía loco. Siempre que iba a la ciudad, la visitaba para aun húmedo y placentero encuentro.

Ese día no sería la diferencia, aunque era de mañana, tenia ciertas necesidades que quería satisfacer. Dejo el camión estacionado y fue a buscar a su doncella favorita. Era una castaña menuda, tenía la piel de porcelana, con unos lindos ojo marones que le encantaba, a demás de otros atributos. La encontró dos esquinas más adelante del supermercado, en la parte de atrás de un pequeño restaurante que se preparaba para abrir sus puertas.

- Yukina? –llamo con voz áspera el camionero, quien era un hombre corpulento, nada atractivo, pero muy considerado con su amante. La verdad es que la que la quería para mucho más que encuentros casuales. La aludida se dio la vuelta, y vio al hombre que lo solicitaba, no pudo evitar sonreír, ya que la visita llegaba justo a tiempo, ya que apenas unos minutos atrás un amigo había solicitado su ayuda. Sin demorar, la joven se acerco al hombre y paso sus brazos sobre su cuello, acercando sus labios pero sin llegar a juntarlos.

-buenos días, Taibua-sama –con ese saludo en formas de susurro fue capaz de encender mas el deseo del hombre que sin demora había rodeado su cintura con sus robustos brazos. Le dio un pequeño beso en los labios y se separo de él.

-como estas hoy, mi querida Yukina? Me moría de ganas por verte –el abrazo acerco mas a la castaña al cuerpo del hombre. Haciéndole sentir su excitación. La castaña recordó que tenía que actuar rápido.

-Taibua-sama, hay algo que necesito pedirle –hablo de manera coqueta la joven, mirando al piso fingiendo vergüenza. La verdad es que conocía que armas usar en la seducción.

- pídeme lo que quieras mi Yukina. –dijo el hombre mientras sus manos viajaron al trasero de la joven y comenzaba a apretarlo sutilmente. A la joven le gustaban los juegos con su camionero. Era una doncella de clase humilde con mucha libertad sexual, si bien no estaba ni casada, ni comprometida por lo que podía hacer lo que quisiera con su sexualidad sin que nadie le reprochara nada, y desde que se dio cuenta de cómo son las cosas en esa ciudad, donde los donceles y doncellas huérfanas son basura, y los que tienen familia son solo uno o dos grados más arriba de esa categoría, escogió usar la inteligencia y utilizar su cuerpo para conseguir lo que quería. No era una mártir, disfrutaba del poder que tenia entre las piernas.

-tengo unos amigos que necesitan salir de la ciudad. –dijo sin más demora mientras movía las caderas para restregarse con la masculinidad de su hombre. Si bien era cierto que estaban en un callejón, donde cualquiera podía verlos, no le preocupaba en lo mas mínimo. Ahora tenía que actuar rápido- son unos varones que quieren conocer otros lugares y sus padres no lo dejan. – Dijo de manera sensual mientras seguía con sus movimientos – por eso pensé en ti…-le paso la lengua sensualmente por los labios- tal vez podrías ayudarles.

Taibua sentía su sangre correr toda asía su miembro, la verdad le gustaba esa joven, tan ardiente y libre. Haría lo que fuera por ella.

-y donde están esos amigos? –pregunto luego de besar apasionadamente a la joven.

-espera, ahora los traigo.- la joven se separo del hombre y entro al pequeño local. Todavía las calles se veían desiertas. Después de unos minutos salió acompañada de tres jóvenes. El más pequeño tenía el cabello negro y los ojos aguamarina, con el seño fruncido, vestía un ancho abrigo marón que le llegaba más debajo de las rodillas, tenía unos anchos pantalones de mezclilla que estaban doblados para que no arrastraran. Parecía un vagabundo. El otro joven tenía el pelo castaño corto, tenía unos ojos azul profundo, y unas marcas en la cara, además de un corte en el labio, un pómulo morado y un corte en la frente parecía que acababa de salir de una pelea. Vestía un abrigo ancho negro, con pantalones de mezclilla igual de anchos. El tercer era un poco más alto que los otros dos, solo por unos centímetros, vestía igual que los demás, ropa ancha, cabello castaño largo y tenía unos ojos azules hermosos. La verdad es que ese trió parecían vagabundos. –estos son mis amigos, Roku, Haru, Yuky. –presento la joven a sus amigos.

- qué edad tienen?-pregunto el hombre. No le interesaba mucho, pero tenía que saber si estaba ayudando a un trió de niños a huir de sus casa.

-la suficiente –respondió con voz baja el más pequeño de todos, Roku. – solo queremos ir a otra ciudad y volver después. Esta ciudad apesta, es muy aburrida.

Los demás, no dijeron nada, solo miraban a hombre fijamente, como retándolo a que se negara.

-vamos amor – dijo la joven con voz melosa, acercándose a donde estaba el hombre. Sin vergüenza alguna, llevo su mano hasta la entrepierna del hombre y el moldeo sobre la tela. Ante este acto, los jóvenes desviaron la mirada, mientras el hombre gemía -ayúdalos, y te haré todo lo que me pidas.

El hombre miro a los tres jóvenes que estaban frente a él, sacarlos de la ciudad no sería problema. Miro a la linda castaña que amoldaba su grácil cuerpo al suyo.

-todo? –pregunto con la voz ronca y cargada de lujuria.

Como respuesta, la joven apretó un poco mas su mano sobre su sexo, provocándoles un gemido de place. Se puso sobre la punta de sus pies para alcanzar su oído y le susurro su respuesta.

-todo y un poco más.

/

Deidara estaba sentado junto a Naruto y Gaara en la parte trasera de un camión cerrado lleno de cajas de frutas y verduras. Ya llevaban cinco horas de viaje en ese camión. De tanto tiempo sentado, no sentía su trasero. Miro al lado a revisar una vez más como estaban sus hermanos. si bien no había ventanas en el camión, las luces de emergencias de dentro de la cabina estaban encendidas arrojando un poco de luz a sus ocupantes. Miro a Naruto, quien por el cansancio y el bajón de adrenalina estaba dormido con la cabeza colgando asía adelante. Gaara estaba con la cabeza apoyada en la pared del camión, tenía los ojos cerrados, pero estaba despierto.

Luego de esperar a que la amiga de Gaara y el camionero tuvieran su 'adelanto' de todo lo que la chica le haría al camionero en su próxima visita, ellos se subieron a la parte de atrás de ese camión y cerraron desde fuera. Emprendieron camino mientras la ciudad comenzaba su agitada rutina. Paras el control de seguridad no fue difícil ya que no abrieron el camión.

Ahora la cuestión era, a donde irían? Con las prisas no habían preguntado de donde era ese camión. O a que ciudad se dirigían. Solo querían salir de ese infierno.

En ese momento Naruto se agito entre sueños, balbució algunas cosas y de quedo dormido de nuevo. Deidara se acerco un poco a su hermano, estiro las piernas y con cuidado tomo a su hermano de los hombros y lo recostó sobre sus piernas. El rubio menor se acomodo un poco, y se quedo en su sueño un poco más tranquilo.

El rubio miro a su hermano menor, y no pudo evitar un estremecimiento. Si no hubiera regresado a casa Naruto habría vivido una experiencia horrible. Si bien es cierto que se estaba defendiendo cuando Deidara llego, era más cierto aun que Kabuto era más fuerte e iba a lograr lo que se proponía, aunque hubiese tenido que golpear a Naruto hasta dejarlo inconsciente.

-Le quieres mucho, cierto? –la voz ronca y baja del pelirrojo lo saco de sus recuerdos. Deidara miro los ojos aguamarina antes de responder.

-si. Quiero protegerlo. Aun hay tiempo. –acoto el rubio mayor. Aun tenían puestas las películas que Naruto había robado del instituto, y la ropa ancha que Gaara había encontrado en un refugio. Seguirían con esa pinta hasta que el camionero lo dejaran donde quiera que fuera su nuevo destino.

Después de una hora más de viaje, sentado en el camión, este por fin se detuvo.

-Naruto, Naruto despierta. Ya llegamos – el ojiazul se enderezo de las posición que ocupaba, luego de estrujarse la cara para terminar de despertarse.

Pasado unos minutos el camionero abrió la puerta, y les indico que bajaran. Los jóvenes se miraron uno a otro antes de ponerse de pie y bajar del camión.

Se encontraron en otro callejón de carga y descarga de lo que parecía ser un almacén enorme. A unos cinco metros de podía ver a personas circulando en las aceras, parecía una ciudad normal a simple vista. Pese a que eran las siete de la tarde se podía escuchar el bullicio de las actividades cotidianas.

Naruto miraba todo a su alrededor, al igual que Gaara y Deidara. Podía sentir como su corazón latía acerado, las manos le sudaban de puro nervios. Que les esperaría en esta ciudad, que les esperaría en…, no sabía dónde estaban

-donde estamos señor? –pregunto Deidara, quien estaba tan agitado como su hermano, pero decidido a mantener la calma.

El camionero que hasta el momento había estaba sacando algunas cajas del camión, se detuvo a mirar a los jóvenes que había transportado. Se les veía nervioso pero decidido.

-están en Konoha.

-Konoha…-acoto Naruto. Sin saber porque, al escuchar ese nombre, sus nervios se tranquilizaron. Su corazón latía más despacio. –Konoha…-repitió una vez más, saboreando el nombre de la cuidad.

-creo…creo que será un buen sitio para nosotros – acoto Gaara con su ronca voz

-estoy de acuerdo. –concordó Deidara. Se giro al chofer e hiso una pequeña reverencia de agradecimiento. Después de eso, se giro asía sus hermanos, y con una sonrisa, con una pequeña sonrisa que cargaba con todos sus esperanzas se dirigió a ellos.- vamos, esta cuidad nos espera.

Con paso seguro los tres salieron del callejón y continuaron su camino hasta adentrarse en esa ciudad que tanta esperanza les daba.

Espero les haya gustado. nos seguimos leyendo prondo.

besos y abrazos desde RD