DISCLAIMER: League of Legends, ni sus personajes son míos, yo sólo los "pedí prestados" para dar rienda suelta a mi peculiar inmaginación.
Hola amigos míos... [Sí... Somos amigos... POR SIEMPRE...]
LAMENTO LA DEMORA, pero mi madre troll me quitó el notebook como castigo, y cuando me lo devolvió, corto la internet... (F$%& you, mother)
Y como regalo (mejor dicho, dísculpa) he aquí dos capis de este fic :D. Ambos largos (en especial el 3 xD)
Además, quiero decirles que este capítulo estará narrado de manera perpetua en primera persona gramatical, pero los puntos de vista cambiarán... Dos veces, para ser exacta...
Sin más palabrería aburrida, por favor lean con tranquilidad, espero sea de su agrado este segundo capítulo...
PD Para quiénes están leyendo Su Aroma: Este episodio ocurre justo después del capítulo cuatro.
Chapter 2: ¿Celos? / Habilidad Detectada y Centencia.Y allí estaba él: apareciendo como de costumbre en el teletransportador de magia Arcana. Pero algo era diferente...
- Lee... ¿Quién es la hermosa joven que viene contigo? - Preguntó Khali, sacándo del pequeño trance en el que parecía estar Lee sumido.
Él le contestó rápidamente, presenténdola. Observé cómo ella le hacía un inocente y enérgico gesto de la con la mano, y cómo Khali se ponía rojo al verla. Luego vi cómo él dió un ágil salto para aterrizar, pero contrario a lo que normalmente hace, no se dirigió a saludarme. Ni tampoco a Khali, que estaba más próximo a él.
Extendió ambos brazos hacia la plataforma, para que luego una cabellera celeste con destellos de oro en los extremos se lanzara a sus brazos con una sonrisa traviesa, como quien hace una jugarreta a un maestro, o como un niño le toma el pelo a su madre. Él la sostuvo unos imperceptibles segundos entre sus brazos. Pero más que sostenerla, noté que la estaba abrazando.
¿Por qué la estaba abrazando? Lee jamás se comportaba así. Lo conozco desde hace años, él nunca era efusivo. Siempre calmado, atento a su alrededor, firme, serio y en paz. Comportándose de manera correcta, mostrándo en ocaciones preocupación sincera por las inquietudes y pesares de los suyos, acercándose para dar un consejo, o quizas poner una mano en el hombro del afectado. Y a la hora de tratar con mujeres, era siempre lo mismo: mantenía un respeto y cierta distancia siempre.
Pero ahora mis ojos no daban credito a lo que estaban viendo: El Monje Ciego se comportó cómo un príncipe azul y ayudó a la Virtuosa de las Cuerdas a bajar desde una altura en que su fragilidad podía verse en peligro.
Me aproximé a ellos, rompiendo la atmósfera que traían, con una extraña sensación de angustia en el pecho. - ¿Por qué Sona viene contigo? - Le pregunté, sin pensarlo demasiado. Me arrepentí un poco, quizás había sonado molesta, cuando sólo estaba perpleja... ¿Cierto?
Y él se volteó hacia mí al escuchar mi voz, y me sonrió. Me paralicé y todo sentimiento extraño se largó de mi mente. Después de todo, así debía ser siempre: yo, la guía de mi pueblo, no podía andar con sentimientos engorrosos...
- ¡Qué gusto que este aquí, Señorita Karma! - De pronto, sentí una calidéz rodeándome, y una voz de adolescente madura hablar de improviso en mi mente. Sona, la joven soporte, me estaba abrazando. Sentí sus senos estrecharce en contra de mi torso, me turbé, y antes de que pudiera corresponder el sorpresivo abrazo de la jovencita, esta ya lo había concluído. - ¿Usted también vive en el Templo Shojin, señorita? - Preguntó, con curiosidad marcada en sus hermosos ojos cielo.
- S-Solo estoy de visita... - Por alguna razón, me cohíbia la personalidad avasalladora de la muchacha delante mío. Pues me pareció siempre un tanto inapropiada... ¿No era ella ya una mujer? Tenía, según había escuchado decir a Lulu, 19 años. Y en ocaciones se comportaba como una niña. Contrastaba un poco con los demás jonianos, mis hermanos, puesto que a pesar de que ella era joniana de nacimiento, y había pasado toda su adolescencia en Jonia, una mujer demaciana la adoptó, y se la llevó a su mansión. Seguramente era sólo un poco malcriada. Y no la culpaba, después yo no tenía nada en contra suya...
- ¿El campamento noxiano que estaba "supuestamente" inspeccionando al norte se atrevió a...? - Preguntó Lee, acercándose rápidamente al escucharme, desde atrás de Sona.
- No, Lee Sin. Se retirarón ayer. - Contesté, ligeramente dolida por ser la que generalmente, venía en su busca cuándo habían problemas en Jonia. - Sólo venía a verte...
- Que alivio... - Dijo, sonriendo. Sona lo miró, un tanto confundida. Y luego vi como se reía... ¡¿Era en serio?! Primero es efusivo y ahora se estaba riéndo. Quizás algo andaba mal con él...
- Es que antes de irme, fue detectado un pequeño grupo de noxianos en una isla al norte, que afirmaban venir en paz... - Dio un respiro sin dejar de sonreír, y observé con sorpresa soplaba frente al rostro de Sona, quitándole el flequillo de la cara. Sona se sonrojó y se alejó un poco, aunque no sin antes darle una ligera palmadita en el hombro a Lee. - Aunque resulta que decían la verdad... ¿cierto, Karma?
Se volteó hacia mí, yo sólo asentí rápidamente. Sona pareció entender todo, y quedó con una expresión contenta en su lindo rostro.
- He... También estoy aquí, maestro... - Dijo Khali desde atrás. Reímos un poco. - Me siento excluído... ¿están hablando cosas de Campeones de la Liga? - Se acercó a paso lento. Lee, con expresión divertida negó con la cabeza. - Mucho gusto en conocerla, señorita Sona... ¿De dónde viene...? - Esperó una respuesta de los labios de Sona, que jamás llegaría, o eso pensé...
La Virtuosa de las cuerdas se acercó un poco hacia él, extendió su mano y tocó su mejilla. Khali se puso más rojo que un tomate, y Lee, por su parte, volvió a su semblante duro.
¿Que hacía Sona...? Oh, cierto. Necesitaba hacer una conección con su interlocutor para poder comunicarse. Hubo unos instantes de silencio. - Oh, discúlpeme por no haberlo notado... - Otro instante. - Dejéme decirle que es increíble que pueda comunicarse de manera telepática... Es un arte que normalmente toma decadas en poder usarse libremente... - Sona sonrió, para luego hacer la conversación audible para todos.
- De hecho, señor Khali... - Fue interrumpida por este, quién le pidió que le dijiera simplemente su nombre de pila, sin honoríficos. - D-de acuerdo... - Sona pareció titubear, ligeramente incómoda. - De hecho, Khali, tienes razón: la telepatía no es algo que se pueda aprender ni en todos los años de vida que tengo. Pero es gracias a mi Etwahl que puedo hacer conexión con el conciente de las personas, siempre y cuando quieran escucharme...
- ¿Y cómo podría haber alguien que no quiciera escucharla? - Comentó el aprendiz, coqueteando descaradamente con ella. La Virtuosa palideció un poco, ahora notablemente incómoda. Al parecer ni a ella, ni a Lee le gustó lo que acababa de decir Khali.
- Tengo hambre... ¿Crees que Bälle tenga lista la cena? - Preguntó, rompiendo el ambiente que se había vuelto un poco tenso, el Monje Ciego. Pero noté su verdadera intención: cortar el vínculo que acababa de formar Sona con Khali -pues estos "vínculos" no eran duraderos: se rompían cuando ella o el interlocutor perdía por completo la concentración-. Esos eran... ¿Celos?
Y aún más importante... Lo que yo sentí al ver la cercanía entre ellos... Esos eran... ¿Celos, también?
Caminamos largo rato, el lugar era muy grande. Y si por fuera, lo que lo rodeaba, era hermoso, sin duda alguna, lo que había dentro lo era más: el templo Shojin era imponente, mirara por dónde lo mirara. Era cómo las postales de Asia, provenientes de "la Tierra", la dimención de los invocadores.
- Atención~ Jonia llamándo a Sona, Jonia llamando a Sona... - Me sobresalté y choqué con uno de los pilares que sostenían la imponente estructura del templo en que me había colado, sin querer queriendo, hace media hora atrás.
Eschuché la afable risa de mi nuevo amigo, Lee Sin, haciéndo armonía con la de la señorita Karma y la de Khali. - He... ¿De qué me perdí? - Le dije al Monje Ciego y a la Señorita Karma, al tiempo de que me sobaba la frente. Cielos, además de hermoso era bastante firme...
- Ella es Bälle, la única sabia con vida de los Delk`Zem, una antigua tribu Joniana... - Empezó a decir la Iluminada, pero la señora a quien me estaba presentando le hizo un gesto sutil para que se callara... Por lo visto todos la respetaban, así que supuse que era alguien importante en la jerarquía dentro del Templo. De inmediato me volteé hacia ella, volviendo a la seriedad que se respiraba en todo Monasterio.
Me miró: sus ojos marrones y razgados parecían querer decirme algo. Hizo un ligero gesto con su cabeza. Seguramente esperándo a que yo fuera quien me presentara primero... Odiaba cuándo eso ocurría, era, de hecho, una muestra de respeto y cortesía, pero... Para mí, y mi odiosa condición sólo significaba un obstáculo para la posible comunicación que habría entre la otra persona y yo.
Dudé. Iba a dar un paso al frente, pero recordé que ella no era una simple aprendiz, o una compañera de la Liga. No podía acercarme a ella como si nada y tocarla, sería una falta de respeto. Así que, mis manos se alzaron y le indiqué a mi compañero que se posicionara delante mío, y no a un costado. Corte el aire con un pequeño sonido, ni muy agudo ni muy grave, y tampoco muy alto. La miré directamente a los ojos. - Es un placer conocerla, mi nombre es Sona Buvelle. Soy compañera en la Liga de las Leyendas de la señorita Karma y Lee Sin...
- Impresionante... - Murmuró con una sonrisa ancha. - El placer es todo mío, Virtuosa de las Cuerdas, al fin puedo conocerte... - Miró de manera divertida a Lee, mientras este se revolvía un poco. ¿Acaso le había hablado de mi a la Señora Bälle? No pude evitar emocionarme un poco, pero luego recordé que sería perfectamente normal que se comentara sobre los compañeros de la Liga, puesto que habían muchas rarosidades en ella, y yo no era una excepción. - ¿Tienes hambre, hermosa jovencita? - Me preguntó, pasando por entre los demás, acercándose a mi. - Por favor quédate a cenar... He hecho Pato a la Jonia, y puré de Zanahoria.
En ese momento no supe que decir, pensé que la mujer delante mío sería más reticente... Pero ahora estaba frente a mí, mirándome con dulzura. Sentí como la sangre iba hasta mis pómulos, y asentí. Seguramente Draven o Nidalee le comentarían a algun Consejero que yo estaba en Jonia, así que acentí, felizmente. Los enfrentamientos en la Grieta siempre te dejaban con ganas de comerte un Banquete de Coronación Demaciano cuando se terminaban, y la idea de comer algo típico de Jonia lo hacía aún más irresistible. Mi estómago se emocionó casi tanto como yo.
Ella se retiró junto con la señorita Karma, al parecer ella le estaba comunicando sobre el campamento de noxianos, y a Khali lo llamaron, otro monje, al parecer.
- ¿Te muestro el resto del lugar? - Me preguntó, posicionándose a mi flanco izquierdo. ¡¿Era Broma?! ¡El Templo Shojin era uno de los más antiguos monumentos de Jonia! ¡Allí habitaron los sabios que formaron los pueblos, tribus y comunidades a lo largo de la nación! Quizás debería haberme colado... ¡Digo!, visitado a Lee, antes...
- ¡Me encantaría! - Respondí, sin molestarme a ocultar la emoción. Él sonrió, y tal cómo lo dijo, se dispuso a mostrarme el templo. Primero entramos a una enorme sala, un tanto obscura y con una especie de chimenea dentro... Aunque, en realidad, él me explicó que se trataba de un lugar donde las personas precticaban su concentración y ponían a prueba su poder espiritual... - ¿Y para qué esa peculiar chimenea? - Se rió, cómo si no me diera cuenta de algo obvio.
- Como puedes ver, hay varios cojines en el suelo, - hizo un además con el brazo, indicándome que observase con mayor detenimiento la sala: era muy amplia, carecía de ventanas, habían solo un par de velas en las cuatro esquinas de la habitación. Al fondo y al centro, se ubicaba esta extraña chimenea. - Es para que los participantes se sienten, deben estar presentes, normalmente de a cuatro a cinco personas normales, u dos o tres sabios. - Se aproximó a uno de los cojines color jade, y se sentó en él... Aunque más bien calló en él, con un poco de pereza. No pude evitar "reírme" un poco, él también parecía estar molido. - Pero en algunos casos, una sola persona, haciendo un gran esfuerzo espiritual y mental, una vez sumido en el trance que se llega al meditar por un periodo de tiempo largo, puede encender fuego allí...
- Tu pudiste, ¿Verdad? - Afirmé, lo vi sonreír en la penunmbra, tal véz un poco impresinado por mi suspicacia. Al parecer había dado en el clavo.
- De hecho sí... - Me hizo un gesto, invitandome a pasar y sentarme. No lo dudé un segundo, me pareció muy interesante la experiencia. - La señorita Karma, y Bälle también pudieron hacerlo...
- ¿No lo puedes volver a hacer? - Pregunté, con curiosidad marcada. Aunque me arrepentí un poco... ¿de dónde había sacado tanta confianza? Seguramente quedé como una maleducada, iba a decir otra cosa para arreglarlo, pero lo escuché reír nuevamente.
- ¡¿Qué lo haga de nuevo?! ¡Si estuve sentado aquí tres días para encender esa cosa! - Luego se rió a carcajadas, contagiándome a mi de paso.
- ¿Y no te dieron ganas de comer o ir al baño? - Lo miré, desde su izquierda. Volvió a reír un poco, explicándome que al meditar, tu cuerpo sacía sus necesidades él solo: el corazón casi no late, los sentidos se duermen un poco, y todo lo que te rodea desaparece.
- De todas maneras... Si intentara meditar aquí, seguramente haría el rídiculo quedándome dormida: estos cojines y el ambiente me llaman a tomar una deliciosa siesta, no a meditar, la verdad...
Se rió nuevamente, y escuché que murmuraba un ligero "tienes razón". - Veamos... Mmmm... - Comencé a imitar la meditación, cómo lo hacían los monjes en las peliculas, para lograr sacarle más risas. Mi Etwahl, reaccionó, y se decidió unir a la jugarreta, haciendo más dramático el ambiente: se puso a dar vueltas suavemente a mi alrededor. - ¡Por el poder de la concentración, la paz, la tranquilidad y... Etc, etc, yo Sona y mi Etwahl ordenámos que se encienda el fuego!
Lo que ví luego me sorprendió: una enorme llama de un profundo verde jade se encendió dentro de la chimenea. Miré a Lee Sin, estaba igual o más perplejo que yo.
- La cena ya está- [...] ¡LO HIZO DE NUEVO! ¡INCREÍBLE MAESTRO! - Escuché sobresaltándome a un joven desconocido gritar, en la entrada de la puerta. Miré a Lee en busca de alguna explicación, pero este se volteó hacia la salida.
- ¡Llamá a Bälle! ¡Rápido! - Le ordenó, el joven no perdió tiempo y se fué corriendo a todo lo que sus piernas daban. Luego él dirigió su atención hacia mí. - ¿Te sientes bien Sona? ¿No estas cansada...?
- Un poco... Los combates en la liga me dejan agotada... ¿Cre-crees que e hechado a perder la chimenea? - No supe desifrar su expresión... - ¡Lo siento, prometo no volver a meterme...!
- No la hechaste a perder. - Contestó de inmediato. - Es sólo que nadie había logrado encenderla tan rápido...
- ¿Qué sucede aquí? - Escuché pronunciar a la señora Bälle, mientras abría por completo la puerta. - Vaya... ¿Lográron encenderla tán rápido...? - Su voz grave mezclaba el escepticismo y la sorpresa.
- No hables en plural: fue Sona quién lo hizo. O más bien, ella y su Etwahl... - Le comentó el monje a mi lado, aunque aún tenía puesta su atención en el movimiento de mi compañero.
- ¡Imposible...! - La señorita Karma traía una cara muy divertida de asombro. - ¿Cómo te sientes, Sona?
Y entonces todos los presentes: Lee, la señorita Karma, Khali, el otro joven y la señora Bälle, me miraron. Me sentí igual que en una ocación, cuándo era muy niña, mis cuidadores se dieron cuenta de que no podía hablar. - Eh... Ahmp... Yo estoy bien... - Mascullé, en la mente de todos los presentes, menos en la de Khali (pues el vínculo había desaparecido) y del jóven de cabello alborotado y marrón, a quién no conocía. Mi Etwahl, que pareció notar mi incomodidad, dejó de girar y se acercó a mi, yo lo abracé, un poco nerviosa por la repentina atención que poseía. ¿Esta extraña escena era por la chimenea? Quizás no fue muy inteligente de mi parte ponerme a jugar así, tan despreocupadamente en un templo milenario. Mis travesuras me costarían caro en algún momento.
Se dedicaron miradas de pelicula entre todos los presentes. Un silencio incómodo y sepulcral se armó en la oscura sala.
- Bien... Vamos a cenar... Hablarémos de esto mientras comemos... O Sona saldrá huyendo de aquí aterrorizada... - Dijo la señora Bälle, rompiéndo el silencio, logrando hacer que me relajara. Esbocé una sonrisa de agradecimiento.
Lee se puso de pie, y me ofreció su mano para hacerlo yo también, y le agradecí mentalmente. La tomé un poco nerviosa aún, seguía sin entender del todo lo que estaba ocurriendo. Apretó un poco mi mano, cuando ya estuve de pie, brindándome un poco de aliento. Yo le respondí con el mismo gesto, sin soltarla: la seguridad que sentía con él era tranquilizadora.
La señora Bälle salió de la habitación, con Khali y el otro muchacho pisándole los talones. La Iluminada aún estaba en shock, pero salió antes que nosotros, con la cabeza gacha, seguramante estaba meditando lo ocurrido.
- ¿Puedes apagarlo? - Me preguntó, poniendo su mano libre en mi hombro. Aún un poco preocupado.
- Creo que sí... - Miré hacia la chimenea, aún ardiendo en color jade... Era muy hermoso. - Por favor, apágate... - Pensé. Y así lo hizo.
Lee Sin, sin soltar mi mano, me guió mientras guardaba las distancias con el resto, quienes miraban hacia atrás de vez en cuando y murmuraban entre ellos. - Me pregunto qué estarán diciendo... - Divague en mi mente, mirando el piso.
- Karma dice que cree que yo te ayudé de alguna manera, Khali le explica a Them la manera en que te comunicas, y Bälle comenta que debe ser por tu Etwahl... - Susurró, cerca de mi oreja el Monje Ciego. Di un respingo al sentir su aliento en mi piel, me sonrojé, agradeciendo internamente que no pudiera ver la cara de idiota, que seguramente tenía en ese momento.
- Había olvidado que escuchas mejor que el Doctor Warwick... - Sonrió, entrelazando nuestros dedos. - ¿Oye Lee... Haz espiado conversaciones antes? Es divertido... - Musité en su mente, muy bajito, y él intentó contener las carcajadas, paro varios volteáron a ver su expresión, con cara de sorpresa.
- Sí, lo he hecho antes, y sí, es divertido. - Me confesó entre risillas, muy bajo para que no pudieran oírlo los demás. - Una vez escuché a Garen besar a Katarina, en la fiesta de año nuevo, ambos estaban medio ebrios... - Que mis carcajadas no pudieran oírse, era una de las pocas cosas buenas que implica ser muda. - Pero lo más raro que mis oídos escucharon dentro de la Liga de Las Leyendas fue una declaración de amor entre Rek´Sai y Cho`Gath... - Él también se rió, un poco culpable. - Aunque la mayoría de las veces escucho sin querer...
Llegamos a un amplio comedor, con tres mesas muy bajitas y largas, ubicadas de forma paralela y horizontalmente en referencia a la entrada, y estaban casi completamente llenas todas, menos la del medio, que tenía algunos cojines sin traseros encima.
La precencia era mayormente masculina -obviamente, este no era un conventillo de monjas-, y todos comian y charlaban alegremente. Varios saludaron a la señorita Karma, y los demás a Lee, mirándome con curiosidad... Sin darme cuenta, estaba "oculta" detrás de Lee, mientras escudriñaba la escena. Me sonrojé y me insulté a mi misma por mi torpeza e insolencia, sacando mis manos de la espalda de mi amigo y apartándome de él con la cara hecha una sopa de tomates. Escuché a varios reír, incluyendo a Lee. - Disculpa, De-debió haberme dicho que me estaba escondiendo detrás suyo...
- Eh... Supongo que lo hiciste de manera involuntaria, Sona. - Me contestó, revolviéndome el cabello.
La señora Bälle, le hizo una seña a los demás, para que se sentaran, y ella hizo lo mismo. - ¿Qué tal si te presentas tu misma, Sona? - Me miró. Entendí su intención: quería ver si era capaz de hacer una conección con más de una persona a la vez. Y sí lo era... Pero, sólo algunos de los presentes se habían dado cuenta de mi prescencia allí, otros -quienes estaban de espaldas a la puerta, o quienes simplemente comían y charlaban con normalidad- no se percataron.
Me agradaba que la señora Bälle intentara sutilmente ponerme a prueba, me hizo recordar a Lestara. Pensé rápido, y sonreí. Mi Etwahl supo lo que quería hacer, dió un pequeño giro, mis manos tocaron sus cuerdas de acero y todos los presentes se voltearon a verme. Hacer un riff de guitarra eléctrica, cómo en las batallas en la Liga, había funcionado a la perfección como herramienta para conseguir su atención. - Discúlpen la interrupción a su cena y de paso, provecho. Soy Sona, campeona de la Liga de las Leyandas, es un placer conocer su magnífico hogar, y a todos ustedes. Con permiso...
En respuesta la mayoría quedaron perplejos, las chicas me miraron con una expresion que no supe descifrar, pero me pareció muy divertida y los hombres -la mayoría entrados en años- comentaron entre ellos. Los restantes, algunos chicos y mujeres me saludaron de manera amable.
Me senté entre Lee Sin y Khali, Bälle estaba en la cabecera, a su flanco derecho Karma y en el restante Lee. Empezamos a comer con cierto ímpetu: todos estaban hambrientos y la comida estaba deliciosa. Hablamos sobre lo ocurrido recientemente, o más bien, hablaron, yo estaba simplemente devorando mi plato de comida. A la mitad de la velada, Karma comentó que estaba oscureciendo... Y tenía Razón: estabamos empezando el invierno, el sol se ponía más temprano... Debía apresurarme en terminar de cenar. Mientras pensaba en eso, escuché aquel ruido tremendamente fuerte y poderoso, y entré en pánico. Muchos recuerdos vinieron a mi cabeza, sonidos, imagenes, sentimientos y aquella sensación...
- Parece que esta noche habrá tormenta... - Le escuché decir a la señorita Karma. Y mi nerviosismo aumentó. Abracé a mi compañero, como cada una de las veces que aquello ocurría, pues en Jonia era normal... Siempre lo fué... Me había acostumbrado a la paz demaciana, con respecto al clima.
Miré por la ventana con desesperación, y lo vi: estaba lloviendo, el cielo estaba negro, y los árboles eran mecidos con violencia por el viento. El caos había comenzado muy rápido.
- Al parecer Karma y Sona no podrán usar la cápsula hoy, ya sabemos lo que provócan los truenos en la magia Arcana que usan los teletransportadores. Es peligroso. - Escuché la voz de la señora Bälle, lejana, atrapada en otra de las muchas habitaciones que habían en el orfanato. Era una centencia... Era mi centencia a revivirlo todo otra vez...
Y allí estaba: era de noche en el centro del puerto joniano principal. Escuché los gritos de Lenna, no podía moverme, y de pronto, lo vi: Sus ojos desorbitados y una sonrisa siniestra habían encontrado mi escondite, ahora era mi turno, corrió hacia mí, tomó mi hombro y...
¿Sona, estas bien?
Hello again, my friends! (?)
He aquí el segundo cap de Tú mis ojos, yo tus labios. ¡Me costo, jo$%&, narrar en primera persona! xD
Pero creo que valió la pena salirme un poco de la tercera persona, ha sido divertido narrar como Sona, la personalidad que le he puesto esta inspirada en la mia y la de mi hermana... Quizá por eso fue tan fluído (escribí la parte de Sona dos veces más rápido que la parte de Karma)
Quiero aclarar que NO tengo nada en contra de Karma, de hecho me fascinó su historia, pero ella encajaba mejor como "rival" de Sona en esta historia...
PD: Y de aquí empiezan las postadatas...
PD2: ¿Creen qué Karma siente celos de Sona, o es solo un poco de recelo por la actitud de la Virtuosa de las Cuerdas? ¿O creen solo es un poco de envidia porque las "chicas nuevas" siempre llaman un poco la atención de un grupo en donde habían pocas mujeres?
PD3: Nunca había creado OC`s *-*, así que no me pregunten de donde saqué esos nombres, mi subconciente de noche a veces me sorprende con tonterías e incoherencia... (?)
