El viaje.

Disclaimer: Star Trek no me pertenece como tampoco "EL principito"

Nota: La historia transcurrirá entre los relatos de Jim y su estancia en Vulcano.


Fuga.

(XVIII)

El principito atravesó el desierto y no encontró más que una flor. Una flor de tres pétalos, una flor de nada…

Sentados cómodamente en el salón de la casa de Spock con unas bebidas y algo de comer, Jim comenzó a contarle a Spock y Amanda la historia de cómo había llegado hasta Vulcano. No sin antes, por supuesto, de haber sido examinado muy de cerca por Spock.

Le había mirado si tenía desnutrición, falta de líquido en el cuerpo, algún síntoma de una enfermedad, moratones, arañazos… Jim estaba seguro de que jamás había tenido un examen médico tan paranoico.

Suerte que Spock no iba a ser médico.

Tras una larga hora en la que logró convencer a Spock de que estaba completamente bien y que no tenía ningún síntoma preocupante Jim pudo respirar tranquilo del examen, aunque no se libraría de la preocupada mirada de Spock hasta que esa noche, con la llegada de Sarek, le llevaran a un hospital.

Spock le había dicho, tan serio como era normal en su especie, que preocuparse por su futuro esposo era su obligación.

Jim le había abrazado cuando le había oído decir eso, exclamando que era el vulcano más lindo de toda la galaxia.

—No es cierto, solo cumplo con mi deber. —Había replicado con las mejillas verdes del bochorno.

Jim había sonreído suavemente antes de besar su mejilla.

—Es cierto. Claro que es cierto. Entiendo de cosas bonitas. —Le había explicado sonriendo. —Sino mírame a mí, soy realmente bonito.

Y aunque Spock sabía que tenía que hacer algo con el ego de Jim no pudo decir nada. Jim era, sin dudarlo, realmente bonito.

—Aquí tenéis algo de comida.

Amanda les colocó en la mesa zumo y galletas, todos traídos de la tierra expresamente para cuando Jim iba a verles. Y para ella, a veces añoraba la comida terrícola en demasía. Y la carne*, pero solo un poquito.

—Y ahora, querido nuero, vas a explicarnos como has logrado huir de casa, pasar los controles para viajar a otro planeta y llegado hasta nuestra casa sin saber vulcano. —Le exigió con el ceño fruncido de la preocupación.

Jim asintió, sentándose junto a Spock.

—Cuando Spock dijo que no podíamos vernos este aniversario me puse realmente triste; así que tomé mi estrella, el dinero que tenía ahorrado, algo de ropa, mi pasaporte y comida para llevar. —Había explicado mientras degustaba las galletas que Amanda le había dado preocupada. —Es realmente fácil escaparse de un planeta a otro.

Spock le miró con una ceja alzada, preocupado por lo que le hubiera podido pasar. Había leído Oliver Twist, la Odisea y demás libros con cierto parecido a lo que acababa de hacer Jim y ahora, que sabía que Jim se había aventurado a lo desconocido, no podía evitar pensar que todas esas desgracias podían haberle acontecido a Jim.

Y Jim era tan pequeño, pensó preocupado.

—Pero ¿cómo lo has hecho?

Jim sonrió.

—Ya te lo he dicho Spock, es fácil. Realmente fácil cuando nadie en la Tierra echará en falta tu ausencia.

—Pero yo si te echaría en falta. —Recriminó Spock.

Jim sonrió.

—Lo sé. Por eso he venido a Vulcano, para que no me eches de menos.

Spock desvió la vista por un segundo, tratando de disimular el verde de sus mejillas. Debía hacer algo con la impulsividad de Jim o lo mataría de un disgusto, sin embargo saber que había alguien en la otra punta de la galaxia capaz de cruzarla solamente para que no se sintiera mal era… era lo más maravilloso después de Jim.

Así que supuso que no podría recriminarle nada.

Y con un suave apretón de manos por parte de Jim hacia Spock comenzaron a escuchar las aventuras del pequeño Kirk.

Les contó cómo después de hablar con Spock había tomado corriendo su mochila de Spiderman y guardado allí cuanto pudo. Había tomado la botella donde dormía su estrella—era una estrella bastante dormilona—y le había depositado un beso antes de guardarla con sumo cuidado dentro de la mochila; susurrándole un quedo: "nos vamos".

Luego, valiéndose del hecho de que estaban relativamente cerca de una parada de autobús que dejaba cerca del centro de la ciudad, había salido por la puerta de su casa con un bono bus.

Su madre estaba trabajando en otro planeta, su hermano estaba durmiendo en casa de unos amigos y Frank se había ido hacía unas horas a beber; por lo que Jim no tuvo ningún problema en escaparse de una casa vacía.

Un día la flor había visto pasar una caravana.

Así que, armado con una sonrisa encantadora, tomó el autobús y le dio las gracias al conductor mientras fingía que se montaba con un hombre que iba a trabajar al centro. El hombre tan dormido como estaba ni siquiera prestó atención a Jim, que se acomodó en el asiento mientras se recordaba que debía pulsar el botón correcto para bajarse en la parada indicada.

Pero eso, había explicado, no había sido más que el principio.

Continuará...


Carne*: en Vulcano son vegetarianos, así que supongo que Amanda dejó de comer carne para poder vivir en Vulcano con Sarek. Por lo que, cabe la posibilidad, de que a veces echara en falta algo de carne.

Como siempre se admiten dudas, quejas, sugerencias, correcciones...