Aquí otro capi de esta historia n.n
Espero les guste, y muchisimas gracias por sus comentarios,
eso significa que mis locas ideas son aceptadas...
Besitos!
Capítulo 2
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Y ahí se encontraba, pisando el pavimento de las calles, escuchando los ruidos de la ciudad, viendo montones de gente pasar por su lado sin darse cuenta de su presencia. Todo era muy molesto, sobre todo la claridad en la que se encontraba.
El sol se disponía en lo alto del cielo, cegándolo. Había vivido mucho tiempo en las tinieblas que había olvidado la sensación de los rayos del sol tocando su piel, también la luminosidad de ese astro imponiéndose en ese espacio celeste, mostrando que era el amo de los cielos.
Apenas hace unos minutos había salido de ese mundo oculto donde lo más cercano a la luz era esa especie de fuego donde se deshacían de las almas que ya no servían. Esas almas traídas a destiempo por los shinigamis a cargo de las mismas.
Eran almas, no cuerpos, por lo que era imposible que tras quemarse en esa llama infernal desaparecieran; al contrario, permanecían allí sufriendo por toda la eternidad, en un tortuoso silencio, en vez de vagar por la tierra de los vivos.
-Esta claridad supera sin dudas esa miserable llama – dijo el muchacho mientras buscaba un lugar a oscuras – Aun mis ojos no se acostumbran, pero deberán hacerlo, tarde o temprano – concluyó encontrando una especie de callejón.
Una vez dentro de ese lugar donde la luz era menor se sentó lo más alejado posible de la salida, no quería ser visto y mucho menos molestado.
Comenzó a recordar la información que le dio su Señor.
Su víctima, una chica de 17 años, se llamaba Hinata Hyuuga. Hija de un empresario. Asistía a su último año de colegio donde al parecer no se llevaba muy bien con la mayoría de sus compañeros.
A pesar de todo por lo que pasaba, era una muchacha sencilla, bondadosa y tímida. Su aspecto, de una manera lindo, daba a entender que había vivido decepciones y sobre todo, malos momentos. Se la veía sana, como si nunca fuera a enfermarse, pero no sería así. Dentro de un par de años estaría perdiendo para siempre la vitalidad que poseía, pero él no lo permitiría.
No, no permitiría que viviese más de lo establecido para obtener su alma. Solo consiguiendo tan hermoso tesoro para un ser como él, era indispensable cumplir su trabajo a tiempo.
-Disfruta mientras puedas Hinata Hyuuga – dijo cortando el flujo de la información en su memoria- Disfruta porque cuando mueras, la mitad de tu alma alargará más mi existencia.
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-¡Hinata! Ya levántate – le llamada una voz mientras la sacudían.
-¿Qué p-pasa? – decía abriendo pesadamente sus ojos para divisar la figura de su hermana menor.
-Tienes que ir al colegio, apúrate o llegaras tarde – sonaba irritada cuando apuntaba eso – Últimamente actúo de despertador para ti – dijo y acto seguido salió de la habitación.
La chica se levantó de la cama y dirigió al baño donde tomó una ducha para despertarse. Una vez terminada, se arregló y buscó sus cosas para ir a la escuela.
Cuando bajó las escaleras se encontró a su padre guardando unos papeles en su maletín.
-Buenos d-días padre – le saludó sentándose en la mesa para desayunar.
-Buenos días hija – le dio un vistazo rápido, estaba apresurado ya que llegaba tarde a una reunión– Esta noche cenarán solas – continuó con la vista en el maletín – Debo cerrar unos negocios.
-D-de acuerdo padre – contestó tomando un sorbo de té.
-Bueno – el hombre se puso de pie y le dio un beso en la frente – Ya debo irme, avísale a tu hermana lo de esta noche.
-Sí.
La puerta se cerró, dejándola sola en el comedor, donde ingería su desayuno con tranquilidad. En eso escuchó unos rápidos pasos que bajaban por las escaleras y estaban acercándose a ella.
-¿Ya terminaste? Se nos hará tarde si no salimos ahora.
-Sí, v-vamos.
Se levantó, agarró lo que había ensuciado y lo lavó para dejar todo limpio, mientras tomaba su mochila su hermana le recriminaba desde la puerta que si seguía tomándose las cosas con tanta tranquilidad, definitivamente llegarían tarde.
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-¡Sí! A tiempo – festejaba su hermana ya en la puerta del colegio
-T-te dije q-que llegaríamos bien Hanabi, aun f-faltan diez minutos.
-Bueno, pero no siempre es suficiente estar al límite.
-V-vamos hacia n-nuestros salones – le dijo y la alentó a seguir empujándole suavemente por la espalda.
-Sí, debemos empezar con todo esta semana- estaba demasiado predispuesta a empezar el día.
Se separaron cuando la menor ingresó a su aula, donde quienes estaban dentro la recibieron amable y confiadamente. Hinata se dirigió a su salón que aun estaba vacío, se sentó en su banco al lado de la ventana y apoyó su mochila sobre la silla contigua, total nadie se sentaría allí, junto a ella.
Los alumnos comenzaron a entrar, ninguno se molestaba en mirarla y mucho menos saludarla. La única persona que notó su presencia fue una chica rubia que y bien ingresó al salón se acercó a saludarla para luego tomar asiento justo detrás de ella.
Era la única persona que, desde que comenzó en ese colegio hace un año atrás, le había dirigido la palabra y se había ofrecido a formar grupo con ella. Este año irían a sentarse juntas, pero como Hinata se había enfermado la primera semana de clases, la muchacha había sido sentada con un chico, por lo establecido por el primer profesor que tuvieron.
-¿No es un hermoso día? – comentó la muchacha rubia mirando hacia la ventana.
-Sí, el s-sol hace que esté hermoso – contestó Hinata mirando al mismo lugar que ella.
-Sí, solo espero que no nos lo arruinen dándonos mucha tarea – suspiraba.
Unos murmullos comenzaron a escucharse por los pasillos, seguidos por una voz bastante conocida.
-Se acerca Su Majestad – bufó la chica – se nos ha acabado el hermoso día.
-N-no seas m-mala Ino.
-No lo soy, solo digo la verdad.
La persona que había logrado abaratar la tranquilidad se acercó a ellas para tomar asiento en el banco que se encontraba a la derecha del de Hinata. Las vio altaneramente como si fueran poca cosa y tras cruzar sus piernas les sonrió falsamente.
-B-bue-buenos d-días – saludó burlonamente y comenzó a reírse.
-No le veo nada gracioso que le burles a Hinata – le defendió la rubia – No es su problema tener pequeños tartamudeos, como no es el tuyo ser tan miserable.
-Pues yo lo encuentro muy gracioso Yamanaka – concluyó dirigiendo su vista al pizarrón.
-Después dices que yo soy la mala – le susurró Ino a su amiga, la cual se encontraba cabizbaja tras la burla de la otra muchacha de cabellos rosados.
El timbre sonó, dando a conocer que el tiempo de hablar había terminado y que la clase de matemática empezaría.
El profesor entró, haciendo que quienes aun conversaban por lo bajo, se callaran.
-Hoy se nos suma un nuevo alumno a la clase – comentó y miró a la puerta – Vamos, entra.
Tras esa frase un muchacho ingresó al salón y se paró al lado del hombre. El chico, de unos 17 años, cabellos azabaches y piel un poco pálida dirigió una mirada de aburrimiento por todo el lugar, o al menos eso pareció, ya que en su rostro llevaba unos lentes oscuros que le ocultaban los ojos.
-Él es Sasuke Uchiha y compartirá este último año con ustedes. Sean amables con él. Ah, y señor Uchiha – le llamó el hombre – deberá sacarse eso en clases.
-Lo entiendo – contestó el muchacho con una voz fría – Lo siento pero es que tanta luz me hace mal – explicó mientras se sacaba los anteojos de sol, dando a conocer unos ojos profundamente negros.
Todas las chicas del salón suspiraron al ver por completo su rostro; todas a excepción de Hinata que solo lo veía como un chico más que la pasaría por alto.
-Bueno, vaya a sentarse al lado de la señorita Hyuuga – dijo el hombre señalándola – es el único puesto que queda.
-De acuerdo – Sasuke se dirigió a su asiento sin quitar de vista la mirada de la chica, haciendo que esta se pusiera nerviosa y lograra sonrojarse.
Corrió la silla para tomar asiento pero antes de hacerlo una voz interrumpió.
-Profesor, el nuevo alumno puede sentarse conmigo – era la chica que había burlado a Hinata – Mi compañero puede sentarse con ella.
-No gracias – habló él antes de que su profesor lo hiciera – La verdad es que estaré muy a gusto en este lugar, no necesito sentarme con gente que ya me cae mal con solo ver lo que se cree y no es – y sin más nada que acotar, se sentó al lado de la chica de cabellos azulados.
-Ya lo oíste Sakura – emitió Ino con una sonrisa – Él se sentará aquí.
La susodicha no dijo nada, solo miró al frente. La habían rechazado y encima puesto en ridículo, eso era imperdonable.
-Mucho gusto – dijo el chico mirando a Hinata y extendiéndole el brazo en forma de saludo, junto a una sonrisa fingida que nadie podría desenmascarar jamás - Mi nombre es Sasuke Uchiha.
-Hinata Hyuuga – respondió aceptando su saludo y tocando su mano, haciendo que ante el contacto se estremeciera – M-mucho g-gusto.
Sasuke desarmó el saludo y dirigió su vista al pizarrón. Ya sabía su nombre de antemano, en realidad ya sabía todo de ella, solo se mostraba amable para empezar con su trabajo.
Ya había puesto en marcha su plan: intentar ganar su confianza y, tras el plazo de tiempo, quitarle su alma.
Prepárate Hinata Hyuuga, este es el comienzo de tu fin, pensó antes de comenzar a escribir los problemas que el profesor dictaría.
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Continuará…
