Buenos días, tardes y noches estimados lectores. Maldad de regreso con la continuación de esta historia. Espero que la primera parte les haya gustado, donde intenté recrear como sería la mañana en la que estos dos finalmente dejaran los juegos y miedos y lo hacen de una buena vez. Pero, aún falta un poco para que lleguemos a la parte importante. Sin nada más que decir, les dejo con la lectura. Espero que lo disfruten.
¡Una pelea de comida para hablar!
Pasaron los días desde que el aventurero y la archimaga del equipo más famoso y desequilibrado de Axel habían "cruzado la línea". Como era de esperarse, la noticia se extendió como incendio gracias a Aqua. Claramente, los cumplidos y bromas de los aventureros llovieron sobre la pareja apenas pusieron un pie en el gremio de aventureros. Kazuma respondía arrogantemente a las palabras de sus compañeros, y replicaba en momentos que lo denigraran con apodos como "Lolizuma". Pero bastó con la amenaza de bombardear el gremio de Megumin para que pararan. Aun así, la chica juraba que podía escucharlos susurrar a sus espaldas.
Una preocupación que siempre era constante para ellos dos hasta ese día, era que la forma con la que se llevaban todos fuera a cambiar si llegaban a ese punto. Cuando pasaran de ser compañeros de equipo, a pareja. Por ello, al comienzo buscaron estar en la borrosa línea divisora mientras lo desarrollaban, aunque eso les generara cierta frustración. Pero como sabían que igual los lazos que los unían eran muy fuertes, apenas y había hecho una ligera diferencia. O eso quería creer los dos.
Naturalmente, ellos antes no se dedicaban palabras acarameladas por sus opiniones y caracteres. Y que llegaran a ese grado de intimidad, en lugar de hacer que se unieran más, los hizo ponerse más nerviosos de estar a solas. Por lo que desde esa noche, no volvieron a verse en la habitación de alguno en las siguientes. Incluso, parecía que la archimaga hacía cualquier cosa, con tal de no encontrarse con Kazuma, de no ser necesario. Aunque claro, no era como si Kazuma también viera tan problemático eso. Pues también sentía gran vergüenza al tenerla próxima…-
-¡Maldita sea! – Mientras estaba acostado en el sofá, buscando en vano relajarse con el pequeño gato Chomusuke dormido en su pecho, Kazuma divagaba con gran frustración. - ¡Satou Kazuma! ¡Ya no eres un vago virgen! ¡Eres todo un hombre millonario! ¡Un famoso héroe que ha vencido a casi todos los generales del Rey Demonio! ¡¿De qué tanto te asusta pedirle a una chica que ya sabes que le gustas de que sea tu novia?! ¡Megumin ya te lo ha dicho tantas veces! Y luego de que pasara "eso", es imposible de que no sea sincera Si, quizás no supe como rayos pasamos de estarnos gritarnos, a despertar al día siguiente juntos. Pero, lo importante, es que dimos ese paso. Sería una gran ofensa hacia ella, que se entregó a mí, si no se lo pidiera. Aunque, ella me ha estado evitando mucho últimamente. Y ya casi ni me habla si no están las chicas cerca… ¡No! ¡No seas pesimista! ¡Es claro que se comporte así si aún no somos novios y eso pasara! ¡Ahhh! ¡Si tan solo Darkness no hubiera interrumpido, no estaría pasando por esto…!
-¡Kazuma! – La paladin del grupo, luciendo su atuendo negro casual, se acercaba a paso calmado hacia el pensativo aventurero. – La comida ya está lista… - Y sin aviso alguno, el castaño se arroja con ira vengativa hacia la rubia, de forma que arroja por accidente al inocente gato. Y comienza a tirar de las mejillas de Darkness con fuerza desmedida.
-¡Ahhh! ¡Maldita mujerzuela! ¡Lo arruinas todo! – Aun inmerso en sus pensamientos, Kazuma se busca infligir el mayor dolor que podía.
-¡Ahhh! ¡Kazuma! ¿Por qué tanto enfado? – Si la fuerte mujer no respondió la agresión y sometía al chico, fue por la sorpresa del salto. Y porque aunque fuera poco, ese dolor e insultos seguía siendo de su satisfacción personal.
…
Tras recordar que aquello no era un castigo para la paladín y de volver en sí, Kazuma deja su reprimenda y marcha hacia el comedor. Darkness le sigue aun sin entender por qué había ocurrido eso, y por qué terminó. Una vez en la mesa, ven a Aqua colocando la comida, y a Megumin asistiéndole poniendo la mesa. Pero, en cuanto ésta voltea a ver al par llegando, su expresión se torna una más hostil. Darkness se percata rápido.
Desde esa mañana que los descubrieron, la demonio carmesí reaccionaba de forma negativa al verla cerca de Kazuma. Desde luego, sabía que Darkness aún tenía sentimientos hacia el aventurero, pese a que él ya había elegido estar con ella. Y ocasionalmente ocurrieron momentos donde la rubia se dejaba llevar por las desmedidas provocaciones y burlas de Kazuma y trataba de, en términos de Megumin, seducir descaradamente a tan débil y patética basura.
Así que precavida, Darkness permite que Kazuma se le adelante aunque fuera por unos pasos antes de seguir. Y también busca sentarse lo más apartado del joven, pero que tampoco pudiera verlo de frente. Viendo que comprendió su mirada, la chica de ojos rojos sonríe. Pero, para inconformidad de Kazuma, también ella busca un lugar con las mismas características. Resopla desganado por eso.
-¡Coman todo lo que quieran! Creo que esta vez, me he lucido en la cocina. Ahora si probaran autentico alimento de los dioses. – Alardea orgullosa Aqua, ignorando completamente la tensión del ambiente y sirviendo las porciones de cada uno. - ¡Oigan! ¿Por qué se sientan tan separados? Es más difícil si tengo que ir a dejarles la comida. Y así no podre platicarles de mi día a todos– Aunque Kazuma detestara que la arcipreste no notara el ambiente, ahora lo vio como una oportunidad.
-Aqua tiene razón. ¿Por qué no se acercan más? – Pregunta más para Megumin. La maga, empezando a tomar pequeñas porciones de su primer plato, ni siquiera voltea a verle.
-Estoy bien aquí. – Distante, Megumin contesta. Pero Darkness comprende la opinión de Aqua, y se incorpora para aproximarse más a los otros. – Tú también estas bien ahí. – Dice de pronto. Y con ligeras lágrimas, la paladín vuelve a sentarse. Comprendía por qué era así con ella. Pero no por ello le dolía menos. Un dolor que no era el que le gustaba.
-Uhm… ¿Qué le ocurre a todo el mundo? – Interroga para sí misma Aqua que luego de darle un trozo de pan a su polluelo, o dragón según ella, toma un trozo de carne de rana con el tenedor, aun sin intención de probarlo. – Kazuma. ¿Sabes que tiene tu novia? – Aunque en su comienzo le sorprendió, ahora le era normal al ser "noticia vieja".
-No soy su novia. – Contesta tajante la archimaga, tomando otro trozo de comida y masticándolo con ligera fuerza excesiva. Aqua reacciona confundida por su respuesta.
-¿Pero acaso ustedes dos no…? – Intenta preguntar la peliazul. Pero se caya cuando Megumin golpea con fuerza la mesa.
-Po-por favor, Aqua. No hablemos de eso, por ahora. – Con vergüenza, Darkness también pedía discreción a su compañera. Pero, en esta ocasión, ella responde enérgica.
-¡¿Y por qué tu tampoco quieres hablar de eso?! ¿A caso es porque una chica más joven que tú ya es toda una mujer, mientras que tú eres una abandonada virgen? ¿O por qué los aburridos seguidores de Eris no ven con buenos ojos las relaciones premaritales? Pues ante mis creyentes, nada de eso está mal, si al final fue lo que los dos escogieron y lo disfrutaron al momento.
-Primera cosa con la que estoy de acuerdo con los sectarios de Axis… - Piensa Kazuma con ironía.
-Además, Kazuma había dicho que tú también quisiste cruzar la línea con él, cuando pensaste que… - Invadida por una gran vergüenza, y sintiendo los ojos de menosprecio de Megumin, Darkness arroja parte de su comida a la cara de Aqua para callarla. - ¡BUAAAA! ¡Darkness! ¡¿Por qué me arrojas la comida que yo me esforcé tanto en hacer, sin purificar los condimentos?! ¡Incluso conseguí una fina carne de rana para hacerla! – Y como si sus propias palabras estuvieran en verdad vacías, Aqua también toma una porción de su comida y lo arroja hacia la rubia.
Kazuma no supo cómo, pero una pequeña pelea de comida había empezado entre las dos. De pronto, un poco de esta cae en su mejilla como daño colateral por parte de Darkness. Es ahí que ve como Megumin seguía tratando de comer, como si nada estuviera pasando.
-Ohhh… Se me ocurre una gran idea. Si le arrojo algo de comida a Megumin, diciendo que iba para Darkness, seguro ella reaccionara al instante y me atacara y juguemos todos. Es imposible que ella ignore una provocación para una pelea. Luego, mientras limpiemos el desastre, será mi oportunidad para hablar con ella, y volver al buen camino. Sera absurdamente cliché, ¡Pero ya me estoy desesperado! ¡Ya casi tengo una linda novia! ¡No voy seguir desperdiciando tiempo que podría aprovechar para pasarla con ella!
Y motivado por su propia idea, toma una buena porción de puré con la mano, y la levanta.
-¡Toma esto, Darkness! – Y aunque gritó para la noble, era evidente que su ruta iba hacia otro rumbo.
Tanto Aqua como Darkness vieron cómo el puré viajo entre ellas. Y con una lentitud inimaginable, vieron como el alimento se estrelló en la mejilla de Megumin. Kazuma se esforzó para que su sonrisa de resolución no se notara. Y en cuanto la chica se voltea hacia quién le dio "accidentalmente", el chico tuvo un escalofrío por toda la espina.
Sus ojos, usualmente cuando se sobre emocionaba, resplandecían de tal forma que podían incluso atemorizar a quien lo presenciara. Pero, por primera vez, fue una mirada tan apagada pero a la vez tan intensa que incluso las otras dos presentes se congelaron en su sitio. El único sonido que se escuchaba, era el de los bocados que Megumin seguía consumiendo de su platillo, mientras seguía mirando al aventurero. Y aunque su plato no estaba terminado, la archimaga deja los cubiertos, y se limpia la suciedad con una servilleta.
-Ya no tengo hambre…
Fue lo único que dijo, antes de retirarse del comedor. Las chicas se miraron de reojo, no sabiendo cómo interpretar esa actitud. Y en cuanto a Kazuma, que aun resentía aquel frívolo sentimiento como si continuara viéndolo, solo pudo lamentarse de tres cosas: 1ro, tener esa idea. 2do, haberse enamorado de esa problemática archimaga. Y 3ro, haberse enamorado.
