Amores Correspondidos:
El baile, el error.
Akane salió por esa misma puerta por donde habían salido su prometido y esa amazona, vio que se trataba de un largo pasillo con varias puertas. Caminó rápido, no los veía, tan velozmente escaparon ? A dónde habrían de ir ?
-Ranma seguro de esto?
-No es acaso lo que tú tanto querías ?- Preguntó eufórico y cegado por la furia.
-Sí pero...tú sólo estas aquí para darle celos a Akane, es a ella a quien tu quieres !- Se cruzó de brazos enfadada.
Ranma la tomó de la barbilla y le dio un beso mojado, haciendo que la joven amazona se estremeciera, su rostro cambió.
-Ranma querer a Shampoo ?- Dijo ésta mientras se abría dos broches mas de su insinuante vestido.
-Claro Shampoo, mira como me tienes, claro que quiero tenerte.- La sujetó de un brazo y lo llevó hasta su entrepierna mostrándole lo excitado que estaba.- Ves ? Tú me pones así, ahora...haz algo al respecto !.- Su tono no era sólo de enojo, odio y de venganza, estaba realmente excitado. La escena de la que había sido testigo momentos antes, lo había mareado, haciendo que su cuerpo reaccione excitándose de manera violenta. Mientras Ranma quería golpear y violar a Akane en su mente, se desquitaba con Shampoo, quien estaba en las nubes.
Se abrió uno de los tajos de su vestido haciendo que su pierna derecha salga por éste y se pose en la cadera de Ranma de forma entrelazada, comenzó a frotar su intimidad libre de ropa interior sobre la entrepierna aún cubierta del ojiazul. Él se quitó su pantalón dejándolo caer y luego dejó caer sus bóxers quedando completamente desnudo de la cintura para abajo. Sus intimidades se rozaban sin ninguna tela de por medio.
Los senos de Shampoo rebotaban de su escote, le quedaban tan sólo 4 broches sin abrir, lo que la mantenía con su vestido aún puesto. Ranma al ver saltar los pechos de la china en frente de su rostro, no pudo evitar excitarse más, permitiendo que su miembro crezca de manera notable, Shampoo acercó la cara de su airen a sus pechos y éste metió uno de ellos en su boca de forma bruta, con la mano que no sujetaba a Shampoo agarraba el otro pecho, lo estrujaba fuerte, violentamente. La chinita largaba leves gemidos, su mano bajó hasta su intimidad, la acariciaba rozando la de Ranma, posó dos de sus dedos en su boca mojándolos y luego los volvió a llevar a sus zonas bajas. Ranma gritó de placer. Se sentía realmente bien. Sentía la saliva de la atrevida chinita en su miembro y esto le provocaba pequeños espasmos. No aguantaba más, el roce de la intimidad húmeda de Shampoo le pedía más, así que la embistió penetrándola de manera que ella gritó. Se movía muy rápido, muy fuerte y muy inexperto, tanto, que hasta él mismo sentía dolor. La china gemía muy ruidosamente y aunque sentía una gran molestia, al rato comenzó a tener una sensación agradable. Ranma se sentía raro, sabía que lo que estaba haciendo era simplemente delicioso, lo que no soportaba era que esa no sea la persona con la que él quería hacerlo. Sus pensamientos se vieron interrumpidos por los senos de Shampoo, le ahogaba pero era una sensación maravillosa, cada vez el movimiento de caderas era más veloz, la cara de esa amazona se transformó en una de placer, mirarla lo excitaba de sobremanera, y sujetando con ahora ambas manos el trasero mojado de Shampoo, Ranma se adentró en ella hasta sentir que ya no aguantaría más. La tomó por su cabellera y la quitó de su miembro, haciendo que ésta cayera de rodillas al suelo, y con esa expresión que a Ranma tanto excitaba, lo estaba por hacer llegar a su final. Ranma se masturbó en la cara de Shampoo de forma violenta, estaba desquiciado, estaba llegando, la joven introdujo el miembro de su airen a su boca esperando que éste acabara su trabajo.
-Abre bien tu boca !- Ordenó sujetándole el cabello con violencia.- Ahí va... Ahh ! Ak...Akaneeeee !- Acabó con un grito de placer...
Akane, al no encontrarlos, decidió volver, ya se había demorado unos diez minutos abriendo puertas para no encontrar a nadie adentro. Esos dos habían desaparecido.
-Te odio Ranma Saotome !- Gritó huyendo mientras se abría una puerta que parecía ser un cuarto de limpieza. Sus pechos estaban descubiertos y su cabello alborotado, su cara tenía una sustancia pegajosa y su maquillaje estaba todo corrido.
Akane abrió sus ojos, y cuando estaba por socorrer a Shampoo, vio salir a su prometido por la misma puerta, abrochándose el cinturón. Su trenza estaba desecha y su camisa entreabierta estaba cubierta del maquillaje de Shampoo.
-Akane ... es ... no ... no ...
Akane estaba perpleja. La que crería estar en una pesadilla, ahora era ella. Ranma habría abusado de Shampoo ?
-Akane, no es lo que tu crees !- Su mirada era de horror, recién había sido capaz de reaccionar, se había dado cuenta de la estupidez que había hecho...- ...Akane...- Dijo mientras la miraba irse. Ranma se tendió en sus rodillas y sintió como el mundo se le venía a sus pies. Comenzó a sentir una humedad en sus manos apoyadas en sus muslos. Eran lagrimas que no paraban de caer de sus ojos. Había arruinado todo.
Nabiki vio a su hermana salir de la puerta de emergencias y se preocupó al ver su rostro.
-Akane, estás bien ? - Pero Akane no respondía.
-Akane...quieres contarme qué ocurrió ? Podemos ir afuera.- Hiroshi sospechaba que algo había visto, algo que lo involucraba a Ranma. Y estaba en lo cierto.
Akane asintió mirando al vacío. El muchacho la llevó amablemente afuera con esperanzas de que hable. Ryo miró a Nabiki y la trató de calmar diciéndole que con su hermano estaría bien. Pero ésta no podía hacerlo, no hasta saber qué había ocurrido. Ranma cruzó esa puerta muy lentamente, con cara de haber visto un fantasma, susurraba el nombre de Nabiki. La buscó con la mirada hasta toparse con la misma. Nabiki frunció su ceño y se abalanzó hacia su cuñado. Éste comenzó a llorar, ya no le importaba nada, ni que lo vieran alborotado, o llorando, ya había perdido lo más importante. Había perdido a Akane.
Hiroshi acompañó a su cita hasta una banca que estaba un tanto alejada del salón. Se sentaron y Akane se disculpó y le pidió si la podía llevar hasta su casa. Hiroshi no lo dudó. Fueron hasta el auto y se dirigieron al hogar de la peliazul. El viaje fue muy silencioso. Él no insistió, sabía que Akane estaba incómoda y que si hablaría con alguien, no sería con él, no ahora. La escoltó hasta su puerta y se despidieron.
-Ah, Akane, sea lo que sea que haya ocurrido, todo tiene solución, no dejes que un mal momento quite una sonrisa de tu rostro.- Sonrió levemente y besó la mejilla de la joven.
-Eso espero, Hiroshi...
-Cuando sientas ganas de verme o hablarme, no dudes en llamarme y pasaré por ti. Todo estará bien.- La abrazó y retomó su marcha hacia el baile para buscar a su hermano y a Nabiki, ya no tenía sentido seguir allí. Akane necesitaba estar sola.
La menor de las Tendo subió lentamente las escaleras, seguía con la mirada perdida, repitiendo esa escena en su mente una y otra vez. Llegó a su cuarto, se quitó el vestido, se puso su pijama, y se tumbó en la cama. Ni una sola lágrima se asomó en su rostro. Eso era raro. Se durmió enseguida.
Ranma le contó todo lo ocurrido a su cuñada. Ella no podía creerlo, estaba tan furiosa, tenía ganas de matarlo. Se limitó a abofetearlo. Ranma no se quejó, pues se merecía más que eso. Estaban en la parte trasera del salón, Ryo entendió que Nabiki y Ranma debían hablar a solas y los dejó.
-En qué diablos estabas pensando Ranma !?- Gritó con sus ojos envueltos en llamas.
-No estaba pensando !- Se defendió.
-Sabes lo que esto significa, no es así ?
Ranma se largó a llorar nuevamente cubriendo su rostro. Sabía lo que eso significaba. Su compromiso con Akane estaba totalmente terminado. Y lo peor, sabía que ella jamás lo perdonaría. Ranma sentía como su corazón se partía en dos. Algo murió en Ranma esa noche, y el culpable de matar eso, había sido él.
-Ranma, escúchame bien.- Sentenció más seria que nunca.- Si amas a Akane, vete. Deja que el tiempo pase, Akane no te perdonará esto, no ahora, ve y discúlpate con quien tú ya sabes y asegúrate que mi hermana no se tope contigo.
-Sí, Nabiki. Eso haré. Sólo quiero que sepas, que aunque lo que hice fue una estupidez, no estaba en mis cabales. Jamás quise que esto pasara, y si la felicidad de Akane depende de mi desaparición, eso haré. Dile que lo siento, que en verdad lo siento.
-Esta noche te vendrás conmigo al Dojo, recogerás todas tus cosas y luego te marcharás con tu madre.
Ranma asintió con lagrimas en sus ojos, pues sabía que no podría despedirse de su...de Akane...
Nabiki y su...ex cuñado se asomaron a la entrada del salón en donde vieron a Ryo y al joven de la trenza. A Ranma le invadieron los celos y la rabia, pero sabía que por respeto a Nabiki y Akane, debía tragarse sus broncas, hoy más que nunca, luego de lo que había hecho.
-Éste es Ranma, irá con nosotros en el auto, si ?
Los hermanos asintieron de muy mala gana, ya que sabían que el causante del estado de Akane era él. Ranma sentía que miles de rifles lo apuntaban. Hiroshi conducía, Ryo iba sentado en el lugar del acompañante y Nabiki junto a un muy asustado Ranma. La morena no lo quitaba la mirada amenazante de encima, e Hiroshi le echaba fuego desde el espejo retrovisor. Ranma quería ahorcarlo, pero sabía que lo mejor que podía hacer era cerrar la boca y permanecer quieto, y eso fue lo que hizo.
Habiendo llegado al Dojo, Ranma y Nabiki bajaron, ella se despidió de aquellos apuestos hermanos, haciéndoles seña de que no bajen del auto. Ellos entendieron e Hiroshi apretó el acelerador alejándose rápidamente con una mirada llena de rencor hacia aquel tonto de Ranma.
-Ranma, hoy duermes aquí, maña...-No pudo terminar la frase y se vio interrumpida por Akane parada enfrente de ellos. Akane Abofeteó a Ranma de tal modo que lo dejó estampado en un rincón de la entrada. Ranma se sacudió y para cuando pudo levantar su rostro, tenía el de Akane en el suyo, ahora su puño estaba enterrado en la nariz del pelinegro. Nabiki se retiró, supuso que debía dejarlos solos, Ranma se merecía aquellos golpes.
Akane miró con sus hermosos ojos marrones a Ranma, estaban cubiertos de lágrimas que querían salir. Ella estaba seria aunque sus labios temblaban. Ranma la miró con miedo, pero no miedo a esos golpes, miedo a ese silencio.
-Sólo te haré una pregunta y luego podrás marcharte.- Ranma se quedó inmóvil, escuchaba atentamente, no sabía qué le iba a preguntar y tenía miedo de ello.- Ranma, tú...-su voz se quebró.- ...tú...abusaste de Shampoo ?
-No, Akane.- No le sorprendió esa pregunta.- Si quieres, puedo decirte todo lo que ocurrió.- Dijo apenado y temeroso, parecía un perro siendo regañado por haber orinado una alfombra.
-No quiero saberlo, tu vida sexual no es de mi incumbencia ya.
"Tu vida sexual no es de mi incumbencia ya". "Ya"? Acaso antes lo era ? Ranma definitivamente confirmó su gran metida de pata.
-Akane...no hay palabras para pedirte perdón, pero...- Fue interrumpido ferozmente.
Ya-suficiente, Ranma. En Hagamos Tragedias de éste, ¿no? Si tú me dices en forzaste el champú, que piensas. Pero no digo nada malo en la del quiero saber nada más de ti, Ranma. PUEDES palo varilla mañana, pero la primera parte de la directa hacia los sacerdotes Tus, en vista del quiero tu cara nunca más!
El sol daba leves golpes en los párpados de esos bellos pero tristes ojos, abriéndolos suavemente. Llevó sus manos a los mismos y las frotó. Se sentó en su cama rezando por que todo haya sido una pesadilla, y notó eso que tanto temía. Él ya no estaba.
Kasumi lamentaba no haber podido estar para aquella ceremonia, pues el Dr. Tofú se encontraba enfermo y ella se había ofrecido a cuidarlo. Nabiki le contó todo a su hermana y ésta cambió su sonrisa por una mueca de enojo y dolor. Ellos eran la pareja perfecta, sus comportamientos tan infantiles arruinaron algo que pudo ser tan especial.
Akane bajaba las escaleras como si sus pies pesaran.
-Buenos días.- Saludó con un tono lúgubre.
-Buenos días, pequeña Akane.
-Cómo te encuentras, hermanita ?
Akane suspiró mientras levantaba sus cejas en seña de confusión. No estaba bien. Ahora eran ellas tres, no quedaba más nadie. Faltaba alguien...
-Akane, Yuka llamó, dije que le devolverías la llamada.
-Claro.- Entonó deprimida.
Nabiki odió ver tan triste a su hermana.
-Bien, llamaré a Yuka.- Se dirigió al teléfono y marcó su número.- Yuka ? Qué tal ?... Bien, algo cansada... Claro, pero podemos hacerlo mañana mejor ?... Bien, nos vemos, adiós.- Terminada la conversación se fue a su habitación a cambiarse la pijama por algo más de vestir. Encontró una pollera azul marino y un top con finos breteles de color beige, eligió unos zapatos marrones oscuros con taco beige, se los calzó y se fue a dar un paseo. No sabía a dónde ir, pero supuso que en algún lugar terminaría.
Ranma había salido temprano, dio vueltas hasta que abrió el U-Chans y entró con su cara más triste.
-Ranma ! Qué te ha ocurrido ? Qué con esa cara ? Y por qué cargas esa mochila contigo ?
-...tengo algo para contarte, U-Chan...- Suspiró y le contó todo con lujo de detalles a su querida amiga. Ella no lo podía creer. Es que era tonto o qué ?
-Ranma, hablas en serio ? Es para matarte, sabes ?
-Sí, lo se...pero entiéndeme, entré en un estado de shock, la vi besar a ese...idiota y enloquecí ! Mi mente estaba en otro lado, no sabía lo que hacía !- Sonaba realmente arrepentido.
-Cuándo piensas hablar con Shampoo ? Crees que te perdonará ?
-Hoy mismo, no me perdonará, pero necesito disculparme con ella.- Suspiró con dificultad y entrecortado.
-Siento tanto que esto haya terminado así, Ranma...
-Yo igual.- Le regaló una vacía y llena de pena sonrisa a su amiga.
Ukyo estaba odiando esa situación, y aunque adoraba a su Ran-Chan, lo estaba golpeando reiteradas veces en su mente.
Ryoga entraba al local de su ahora novia seguido por Akane.
-Hola Ryoga-Kun ! Akane...ho...hola.- Su voz se debilitó al ritmo de que sus palpitaciones crecían, Ranma ya no estaba allí, pero segundos atrás lo tenía en frente suyo. Temía que la peliazul se haya encontrado con éste.
-Hola Ukyo.- Saludo con una ligera sonrisa, y al ver a su amigo saludar a la morena con un tierno beso en los labios, suspiró con alegría.- Se los ve muy contentos, me alegro por ustedes.- Realmente estaba feliz por ambos, pero su rostro lucía apenado, con una tristeza que contagiaba.
-Ryoga, me haces el favor de ir hasta el centro ? Se me acabaron los mariscos.- Mintió, y él le devolvió una mirada de confidencia. Entendía que quería hablar con Akane a solas, supuso que se trataba de Ranma, ya que lo había visto momentos antes salir apresurado del U-Chan's, la chica Tendo venía cabizbaja contándole la horrible situación, por lo que Ryoga se quedó tranquilo, supuso que no lo había visto.
-Claro, linda. Te la encargo a Akane.- Le sonrió a ésta en forma confidente. Akane le devolvió la sonrisa, se sentía cómoda con ambos, más con Ryoga, siempre tan bueno con ella.
-Bien Akane, qué deseas ?- Simuló seriedad mientras hacía una mueca chistosa y levantaba sus cejas. Akane rió por ello.
-Un okonomiyaky de camarones, por favor.- Imitó la seriedad de Ukyo y ante su respuesta ésta rió, se había dado cuenta que no le faltaban camarones y que era una excusa para que hablen tranquilas.
-Ay Akane, si tan sólo los hombres fueran menos despistados !- Esbozó con humor.
-Ni que lo digas...por cierto, vi a Ranma salir de aquí, creo que debes de estar al tanto de lo ocurrido...- El humor de Ukyo cambió. Se puso seria en verdad y tomó una mano de la peliazul, se notaba una cierta compasión mezclada con rabia.
-Sí, así es. Se irá de Nerima.- Frunció en ceño. Estaba realmente enojada. Pero su enojo no iba dedicado a la chica que tenía en frente, sino a su amigo de la infancia.
-De Nerima ? Pero si sus padres están aquí...- La cortó confundida.
-Lo sé, pero no quiere ir a lo de sus padres. Se irá, pero no me dijo donde. Dijo algo de un cambio drástico. Akane, él no se ha rendido, sé que Ranma volverá a por ti...tal vez no ahora, pero sí algún día.
Akane no dijo nada, solo entrecerró sus ojos y su boca quedo medio abierta. Estaba con una mueca boba en su rostro, se la veía demacrada y sus ojos no tenían ese brillo, no eran tan únicos como los que él solía admirar. Y todo era por su culpa.
Los días pasaban y Akane no cambiaba su gesto de angustia. Estaba rota.
Recostada en su cama leyendo un libro, se la veía a Nabiki. Se estaba durmiendo de aburrimiento cuando oyó el teléfono, como nadie lo atendía, se levantó refunfuñando.
-Diga ?- La voz que escuchó del otro lado le sacó una pícara sonrisa.- Hiroshi !... No, esta semana terminan los exámenes, ya estaré libre para la playa, aunque falte un mes, tu hermano sonaba entusiasmado ayer.- Comentaba entre risas.- Claro que le diré, pensaba hacerlo hoy, no te ha llamado, verdad ?... Esa tonta se reprime mucho... Hey, no lo dije con mala intención, sólo que no soporto verla así, tal vez si vienes... El viernes tu hermano vendrá a ver películas a mi casa, ven tú también.- Esas últimas palabras marcaron una malévola y atrevida sonrisa en el bello rostro de la joven.- Bien, hasta entonces ! Nabiki colgó el teléfono y fue casi a las corridas a el cuarto de Akane.
-Akane, se puede ?- Golpeó suavemente hasta que oyó a su hermana afirmando su pregunta.- Oye, te tengo una propuesta.- Le comentó ya entrando.
-Una propuesta ? No estoy con ánimos de propuestas raras, Nabiki.- Quería poder estarlo, pero no se lo permitía.
-No aceptaré un no por respuesta. No quiero verte así, ya me harté de esta rutina muerta que llevas, ya no entrenas, no comes, has bajado al menos 5 kilos Akane, si no quieres que llame a papá y le cuente todo esto, acepta mi propuesta.- Nabiki sabía que su padre sería clave para el chantaje, conocía a su hermana y sabía que no permitiría que Soun vuelva de su entrenamiento debido a la mala situación que estaba viviendo.
-Eres tan...sabes que papá volverá de su viaje si le cuentas ! Aún no quiero hacer eso !
-Entonces acepta !- Sonrió.
-Aún no me dices de qué se trata...
-Te irás de vacaciones conmigo y con Ryo a la playa.- Estaba entusiasmada realmente.
-Qué ? Y arruinarles sus vacaciones con mis caras largas ? Estas loca o qué ?
-Jajaja, no te preocupes, que no tendrás tiempo para caras largas, no estarás sola.- Soltó con naturalidad.- Hiroshi estará allí contigo.- La cara de Akane no demostraba enojo, parecía hasta gustarle la idea y su hermana se percató de ello.
-Y cuándo iríamos ?- Preguntó con la misma naturalidad que su hermana.
-Vaya, Akane, pensé que serías más difícil de convencer, sí que te subestimé.- Estaba asombrada y orgullosa de la respuesta de su hermanita, prácticamente había accedido.- En un mes nos vamos.
-Bien, supongo que no será tan malo. Necesito un traje de baño, el que tengo no me entra.- Dijo apenada y con un leve sonrojo.
-Hoy mismo iremos de compras !- Estaba realmente feliz de escucharla así.
-Esta bien. Me daré un baño antes.- Nabiki le dedicó una hermosa sonrisa y la dejó sola para marcharse a su habitación.
Dos horas más tarde estaban ambas hermanas dispuestas a partir hacia en centro comercial.
Nabiki notaba en la cara de su hermana que la tristeza ya no estaba, o al menos no parecía triste.
Akane señaló una tienda en donde vendían trajes de baño y entraron con esperanza de encontrar algo interesante. Nabiki le mostraba atuendos minúsculos que Akane rechazaba con su simple mirada mientras buscaba los de una sola pieza. La empleada se acercó a ella preguntando si buscaba algo en particular y Nabiki interfirió mostrando un conjunto de dos piezas. Era hermoso, era verde y fucsia a rayas, era strapless, no era tan provocativo pero sí sensual. A Akane le fascinó. La vendedora miró a Akane y lamentó informarle que solo lo tenía en talles pequeños, con lo que le había gustado ! Salieron del local para dirigirse a otro que vendían atuendos similares.
-Akane ! Tienen el que acabamos de ver en la otra tienda ! Y este parece ser de tu talla.- Exclamó animada.
-Bien, me lo probaré !- Entró al vestidor y se puso el bikini. Le quedaba perfecto, su cuerpo era envidiable, pues estaba perfectamente trabajado, sus músculos firmes, y gracias a aquellas hormonas que tomaba, su figura se había moldeado de manera muy femenina.- Me lo llevo !- Gritó tratando de parecer desinteresada. Se retiraron para ahora marcharse a comer algo de pastel porque Nabiki tenía antojo y Akane aceptó gustosa.
-Akane, luego del pastel podemos pasar por una última tienda ? Me siento en deuda por aquel chasco del vestido.- Akane la miró desorientada, qué tenía que ver su regalo con lo ocurrido ? Su hermana notó su confusión y decidió explicarse.- Hermana, sé que no quieres hablar de Ranma, pero hay algo que debes saber...- Akane bufaba con su ceño fruncido.- Ranma llevó a Shampoo al baile porque creyó que tú tenías una cita con otro chico desde hacía tiempo.- Akane seguía sin comprender qué tenía que ver el vestido y se preguntaba por qué Ranma había sacado deducciones tan erróneas.- Él vio el vestido colgado en tu armario y supuso que al tener eso, no te faltaba una cita, su idea era simplemente darte celos con esa tonta china, pero al ver que Hiroshi te besó y que tú le devolviste el beso...pues, explotó e hizo lo que hizo, sí estuvo mal, pero nunca fue su idea de que pasara algo con ese putón verbenero.- Akane rió ante aquel último comentario pero enseguida volvió a tener esa cara larga.
-No me importan sus motivos.- Mintió, se sentía con algo de culpa en parte.- Lo que hizo fue imperdonable ! No vas a comparar un insignificante beso con tener sexo, Nabiki !- Sus ojos parecían radiactivos. Nabiki no pudo evitar reír.
-Sí, te entiendo. Ahora, ese beso tuyo no me pareció nada insignificante, eh Akane ?.- Claro que no lo había sido, ella estaba encantada con Hiroshi, todas lo estaban, era mayor, hermoso y todo un galán.
-...pues, supongo que no.- Suspiró y su enojo desapareció de inmediato mientras un rosado rubor coloreaba sus mejillas.
-Qué bien he estado. Ese tonto de Ranma sí que se arrepentirá.
-Por qué lo dices ? Ranma ya ni está aquí seguramente.
-Akane, ese muchacho es mayor y tú ya estas crecidita, no serán "amigos" por mucho tiempo, se nota en tus ojos cuando lo ves.- Marcó la morena haciendo que Akane se encogiera de hombros, pues estaba en lo cierto.
-Él jamás se fijaría en mí de ese modo, Nabiki...puede tener a la mujer que quiera.
-Exacto, y da la casualidad que la mujer que quiere...eres tú !.- Se estaba divirtiendo mientras decía esto. Su hermana estaba más roja que nunca, ese tipo había logrado que se olvidara de Ranma por unos momentos.- Ya verás el viernes.- Ante este comentario Akane abrió sus ojos sorprendida.
-El viernes ? Qué pasará el viernes ?
-Ryo y su hermano vendrán a casa, Kasumi no estará, irá a lo de Tofú.
-Nabiki...- Su tono pretendía mostrar enojo pero su rostro se llenó de luz.- Aún no me has dicho por qué te sientes culpable por lo del vestido, no tiene sentido que lo hagas, Ranma sacó esas estúpidas conclusiones solo.
-No importa, quiero comprarte algo bonito para que lleves a la playa. Iremos a cenar alguna noche, y quiero que te veas muy sensual para ese chico.- Guiñó su ojo.
-Si te digo que no, insistirás hasta el cansancio, así que mejor vamos.- Nabiki sabía que aunque su hermana estaba dolida, pero este nuevo joven había logrado que no se apenara tanto.
Pagaron la cuenta en la pastelería y se fueron hasta una boutique donde se veían unos vestidos muy seductores. Entraron, Nabiki emocionada y su hermana tímida. Pasaron un buen rato hasta que hallaron lo que buscaban, o al menos lo que buscaba Nabiki para su menor hermana.
Días antes en el Cat Café...
Estaba repleto de clientes. Una hermosa joven de cabello púrpura tomaba pedidos sin cesar. Estaba bastante atareada, pero su abuela interrumpió su labor diciéndole que tenía visitas. Ésta se sorprendió y salió a los apurones topándose con un desorientado Ranma. Éste sostenía unas bonitas pero sencillas flores con sus temblorosas manos. Shampoo al verlo se tensó y lo miró de abajo a arriba con una ceja enarcada y con sus brazos cruzados como esperando una explicación.
-Shampoo, ten, sólo quiero decirte que lamento mucho lo que ocurrió. Nosotros somos amigos, o al menos eso creía hasta hace unas semanas, ahora dudo de tener tu perdón y estas en todo el derech...- No terminó su frase que cinco dedos se vieron marcados en su hermoso rostro. La chinita lloraba y maldecía en chino algo que él no entendía.- Lamento no haber venido antes, Shampoo, era mi intención pero pensé que lo mejor era dejar pasar un...- Otra vez se vio interrumpido pero por lo que la china dijo.
-Calla ! No quiero oír nada, Ranma ! Me haz usado y eso no es algo que perdonaré ! Regalale tu amistad a alguien más !- Le dijo esto arrojándoles las flores al suelo.
-Entiendo, sólo venía a decir lo mucho que lo siento y a despedirme.- Shampoo al oír eso detuvo sus insultos y lo miró aterrorizada. Se iría ?.- Ten en mente que nunca quise lastimarte. Si hay algo que pueda hacer para hacerte sentir mejor, sólo dilo.
-Quédate conmigo...
-Sabes que no puedo hacer eso, Shampoo, ya bastante te herí, tú y yo nunca seremos algo más que amigos.- Esto lo soltó con pena y miedo.
-Así que haces el amor con todas tus amigas !?
-Shampoo...sabes perfectamente que nosotros no hicimos el amor...- Por mucho que le doliera decirle esto a aquella enamorada joven, debía hacerlo, tenía que dejar las cosas en claro.- ...eso que tuvimos fue un momento de descontrol, sexo sin nada de amor.- Miró a la hermosa amazona y pudo ver el dolor en sus exóticos ojos violáceos.
-Yo sí hice el amor...- Esas palabras destruyeron a Ranma.- Tú nunca haber querido hacerlo conmigo, siempre estabas pensando en chica violenta.- Posó sus manos en sus ojos para taparlos.
-Shampoo...lo siento tanto, lo mejor que puedo hacer ahora es irme, no quiero confundirte ni lastimarte más.-
Shampoo sólo se dio la vuelta y le dijo rencorosa.-Lo único que me alegra es que Akane haya presenciado aquello.- Su pena se transformó poco a poco en una malévola sonrisa.- Me alegra saber que tu primera vez no la lograste tener con ella y sí conmigo, y lo que más me alegra es que después de ello, Akane jamás querrá ver tu rostro.- Sujetó la cara del pelinegro con ambas manos y lo besó causándole dolor, se despegó de ella a la fuerza y al tocarse los labios vio que tenía sangre, la desgraciada lo había mordido.- Siempre que recuerdes tu primera vez, estaré yo en tus pensamientos, jajaja, adiós, Ranma Saotome.- Entró al Cat Café riendo. Ranma estaba quieto, si bien la chinita era vil, sus acciones fueron causadas por la propia estupidez de él y de nadie más, por eso se dio la vuelta y se fue, sin decir ni hacer nada.
Caminaba sin rumbo hacia no sabía bien dónde, hasta que encontró una banca para sentarse. Eso hizo, tenía mucho en qué pensar. Horas más tarde se fue hasta la casa de sus padres, necesitaba pedirles algo de dinero. Genma había conseguido trabajo como ayudante en un hospital de ancianos, Nodoka insistió que si quería vivir en su hogar, debía colaborar.
Fue bien recibido pero la visita no duró mucho, Ranma les contó que el compromiso con Akane estaba deshecho, y sin dar muchas explicaciones, les afirmó lo que tanto pensaban, era su culpa. Ambos se enojaron y entristecieron, pero notaron que su hijo necesitaba estar solo, le dieron unos cuantos yenes, a lo que él les contestó que sólo se trataba de un préstamo, pretendía devolverles cada centavo. Ellos se negaron, intentaron convencerlo de que se quedara, pero éste se fue rápido. Terminó en la terminal de Nerima. Se veía a ese joven de la trenza esperar el tren de las 22 horas. Estaba dispuesto a hacer un cambio en su vida, y ese cambio lo llevaría acabo lejos de su Akane. Quería sorprenderla para cuando volviese, lo que no sabía era lo que le esperaba, o quién...
La cena había salido muy bien, ordenaron comida china y los hermanos Takumi habían llevado 2 botellas de vino blanco, un licor de caramelo y una botella muy extravagante de Tequila que tenía Ryo, la consiguió en un viaje por México.
Consumada la comida, abrieron el Tequila. Nabiki pensó en algún juego pervertido para poder crear algún acercamiento entre el rubio y su hermana. Todos asintieron en modo de aprobación, hasta la misma Akane.
-Bien, esto es muy sencillo, se llama "Yo nunca". Alguien dirá "yo nunca" seguido de alguna oración, y si la respuesta de los presentes, incluyendo al que habló, no concuerda con aquella negación, o sea, es lo contrario a lo negado, deberá beber un shot de Tequila o uno de licor, si la respuesta corresponde, no hará nada. Empezaré yo y la ronda sigue como las agujas del reloj.- Estaban sentados: Nabiki, a su lado izquierdo se encontraba Ryo, Hiroshi le seguía a éste, y al lado de éste se encontraba Akane.- Yo nunca...he besado a alguien.- Todos bebieron ya que todos habían besado alguna vez, casualmente Ryo a Nabiki e Hiroshi a Akane, ésta última se sonrojó al mirar a aquel Dios de la belleza.
-Mi turno !- Cantó Ryo.- Yo nunca estuve en prisión !- Ninguno bebió, pero sí rieron ante aquella oración.
-Supongo que es mi turno.- Dijo el blondo mirando a Akane.- Yo nunca...me he enamorado a primera vista.- Terminando las ultimas palabras y con su mirada dirigida a la peliazul, bebió un shot de licor de caramelo. Akane se intimidó, no sabía qué hacer. Tanto Nabiki como Ryo no bebieron, la menor de las tendo decidió hacerse la difícil y no beber. Hiroshi le sonrió y ella batió sus pestañas coqueteando con él. El primer trago hizo que ésta perdiera algo de inhibición.
-Uhmm, me toca...- Era el turno de Akane.- Yo nunca...he fumado marihuana.- Su oración sorprendió a todos, en especial a Nabiki que la miraba con sus ojos abiertos y una mueca graciosa en sus labios.- Akane no bebió, pues jamás se le ocurrió consumir ningún tipo de droga. Nabiki y Ryo bebieron enseguida y se largaron a reír ya algo más soltados por el alcohol. Hiroshi sonrió mirando a la no tan pequeña Tendo y bebió un shot de Tequila. Ella se encogió de hombros y su mirada se tornó de lo más inocente.
-Vaya, hermanita, tal vez deberías rehacer esa pregunta la próxima vez que juguemos, te aseguro que el resultado no será el mismo.- Guiñó un ojo divertida. Akane miró el suelo y rió levemente.
-Me toca !- Gritó su hermana.- Yo nunca he hecho el amor !- Dicho esto bebió dos shots, uno de licor y otro de Tequila. Ryo sonrió cómplice y la imitó, Akane se quedó congelada y miraba a Hiroshi beber entre risas.
-Yo nunca me he tocado !- El moreno ya estaba algo entonado, bebió riendo sin ningún tapujo, Nabiki miró seductora a su pareja e hizo lo mismo. Hiroshi miraba a Akane y viceversa. Akane tomó la botella de Tequila y se sirvió un shot, lo bebió para la sorpresa de su hermana y de Ryo y miró al rubio, quien no para de sonreírle, visto esto, Hiroshi hizo lo que la peliazul había hecho y luego mordió su labio inferior, provocando en Akane una electricidad muy placentera.
-Mi turno...- Sentenció con picardía el mayor de los hermanos.-Yo nunca estaría con ninguna de las personas de esta sala.- Sus ojos verdes se clavaron sin remordimiento en Akane y bebió un shot de licor, ella se sonrojó, ya estaba cayendo bajo los efectos del Tequila. Nabiki, mirando a su novio bebió un shot de forma sensual y lo mismo hizo Ryo. Los tres miraban a Akane, quien mirando las dos botellas exclamó:- No queda más alcohol.- Qué oportuno ! Hiroshi curvó su boca demostrando una fingida tristeza seguida por una risita encantadora. Akane se derretía ante aquellos gestos.
-Supongo que podemos seguir con este juego en las vacaciones, no Akane ?- Miró retadora a su hermana que se incomodó.
-Podemos ver ya la película ?- Rompió su novio aquel momento tan perturbador, cosa que Akane agradeció. Todos asintieron.
-Qué película has traído ?- Interrogó al muchacho.
-Se llama "Muertos de amor". Trata sobre una muchacha muy bonita que seduce hombres y luego los mata, parece que tiene una especie de doble personalidad, se supone que es de terror.
-Claro que sí...la haz comprado por la actriz ! Pervertido.- Fingió enfado. Ryo le besó el cuello.- Está bien, te perdono, jajaja. Pon la peícula, Akane.- Ésta obedeció.
Las escenas eran bastante subidas de tono, y los muchachos que salían en ellas, eran casi tan apuestos como "Christy" el personaje principal. No era nada interesante de ver, sólo llamaba la atención porque el reparto estaba lleno de gente guapa. Todos reían ya que los momentos de terror eran muy malos, la sangre se notaba demasiado falsa y las escenas de sexo estaban exageradamente sobreactuadas. Terminado el film, Hiroshi y Akane miraron a sus respectivos hermanos y los notaron dormidos, sonrieron en complicidad ante eso.
-Quieres un té, Hiroshi ?- Él asintió agradecido.
-Tu hermana sí que busca la manera de hacerte molestar, eh.
-Así fue siempre, es su forma de ser.- El ambiente era agradable y los comentarios graciosos. Así pasaron casi una hora, tomando té y comiendo galletas que Kasumi había preparado.
-Me gustas, Akane - Su voz sonó temblorosa, pero decidida.
-Yo ? Qué podría verme a mí alguien como tú ?- "Por qué dije esto ? Ahora pensará que me resulta desagradable, que tonta soy !", pensó.
-Alguien como yo ? A qué te refieres ?.- Su tono era sereno, no estaba enojado pero se veía algo preocupado.
-Quise decir...eres un imán para las mujeres, imagino que debes lidiar para quitártelas de encima. Qué podría verle un hombre con tantas opciones a una niña como yo ?- Se corrigió.
-Akane, eres encantadora, tienes la mirada mas tierna que jamás he visto. No te mentiré, lo primero que me cautivó, luego de tus ojos, fue tu escote, eso es innegable.- Bromeó para romper el hielo, lo que hizo que la peliazul se riera fuertemente.- Pero luego de haberte conocido, bueno...creo que empiezas a gustarme tú, toda.
-Hiroshi ...
El momento parecía no poder mejorar, cuando por sorpresa, ella sintió unas fuertes manos que contornaban su cintura. Cerró sus ojos y simplemente se puso en una posición sumisa. Quedaron sus rostros enfrentados, y sin importar la gran diferencia de estaturas, se callaron las respiraciones con un beso. Su primer beso con él no había sido tan placentero como éste. Allí no estaba Ranma, ni sus amigas, ni nadie para molestarlos, eran ellos dos y la magia del momento. Sus manos se atrevieron a recorrer la espalda del blondo hasta llegar a su cuello, y al tocarlo con ambas manos, Hiroshi se separó de ella como si sintiera dolor al hacerlo, sus ojos se abrieron y acarició su corta cabellera. Ella tocó la mano del hermoso hombre que tenía delante y se lanzó a besarlo, pero rápidamente él cortó ese beso. La muchacha estaba confundida.
-Akane, como te dije antes, me gustas, me tienes pensando en ti todos los días, no veía la hora de reencontrarme contigo hoy...
-Hay un pero, verdad ?- Su mirada parecía algo aterrada.
-Si.- "Tiene novia", pensó la menor de los Tendo, "Tan perfecto no podía ser, qué boba !".- A pesar de lo mucho que me gustaría seguir con ese beso y llevarlo a algo más, no quiero hacerlo, no aún, quiero que me conozcas mejor, quiero gustarte en verdad. Akane, si voy a ser tu primera vez, quiero ser tu última también.- "Wow !"- Y en verdad prefiero que pienses bien si eso es lo que quieres, me tienes loco, Akane, no quiero que creas que sólo quiero pasar una noche contigo, me gustaría pasar todas las noches contigo.- Akane parecía estar leyendo una novela de amor para adolescentes, no daba crédito a lo que sus oídos escuchaban. "Era eso cierto ? Aquel Dios de la belleza pensaba eso en verdad ?"- Espero que no te resulte un simple cuento, en mi vida me he enamorado tan sólo dos veces, la primera fue un error, ella era muy mayor para mí y no funcionó, no quisiera que la segunda lo sea también. Quiero que ambos estemos seguros de esto, y creo que pasar unas bonitas vacaciones juntos nos dará ventaja.- "Sí, definitivamente era una novela."No podía evitar pensar que esas palabras viniendo justamente de ESE hombre fuesen ciertas. Era demasiado bueno.
-Interrumpo algo ?- Los cortó la morena que recién retomaba la conciencia .
-No, claro que no, tan sólo ensayábamos una escena de Romeo y Julieta.- Bromeó, esto la hizo sentir mucho menos incomoda a la menor de las Tendo.
-Muy bien, veo que mi plan para reunirlos está funcionando.- Tomó dos vasos de vidrio y una jarra con jugo y se volvió al living.
-Lo siento, mi hermana es muy inoportuna.
-No tienes por qué sentirlo, ya tendremos tiempo para nosotros.- Ese "nosotros" terminó de encantar a Akane.- Iré a saludar a aquellos dos y ya me voy.- El gesto de ella denotó algo de tristeza. No quería dejarlo ir, quería tomarlo en sus brazos y llenarlo de caricias y besos.
-Mañana es sábado, quédate...- Animó la peliazul intentando detenerlo de algún modo.
-Lo sé, pero yo los sábados a la mañana ayudo a mi tía con sus pacientes.
-Pacientes ?
-Veo que no tuvimos tiempo para hablar de nosotros.- Exclamó divertido.- Soy chef y enfermero, cuido ancianos los sábados y domingos por la mañana.- Ya, basta, era demasiado perfecto para ser de este mundo.- Me encantaría quedarme, pero debo estar muy despierto para atenderlos, pues algunos son como pequeños niños y requieren de toda la atención posible.- Sus palabras las soltaba con una ternura que invitaban a abrazarlo hasta el hartazgo.- Puedo pasarte a buscar mañana por la tarde si lo deseas, podríamos merendar y luego te vencería en una partida de pool.- Esto último lo dijo con algo de soberbia fingida, todos sus gestos, sus palabras, todo era exquisito en ese hombre.
-C...claro, me encantaría.- No pudo responder otra cosa, ese resumen de su sábado era de ensueño, la había dejado atónita.
-Perfecto ! Pasaré por ti a las 5, estás de acuerdo ?
-Si ! Me encantan las 5 !.- "Qué ? Me encantan las 5 ? Soy idiota o qué ?". Se reprochó para sus adentros. Hiroshi rió mostrando su perfecta dentadura.
-Qué bueno, me encanta que te encanten las 5 !- Bromeó para evitarle un sentimiento de angustia.
-Nos vemos mañana entonces !- Su sonrisa era de oreja a oreja.
Hiroshi se acercó a la peliazul tomándola por debajo de su hombro izquierdo y la besó en la comisura de los labios.- La quería dejar queriendo más y ella lo sabía, eso le gustó mucho, tanto hasta el punto de excitarla. Se despidió nuevamente de los otros dos tórtolos y se marchó en el auto de Ryo. Éste se quedaría y mañana se iría caminando hasta su casa.
Ayer había sido insoportable, un viaje interminable, tan solo para bajar y tomar otro autobús más.
Todo se normalizó en el transcurso del día por suerte, si había algo a lo que ese muchacho no estaba acostumbrado, era a viajar en transporte. Su padre lo acostumbró a duras y largas caminatas, fueron a nado hasta China, eso ya es un decir. Al establecerse en un pequeño hotel, fue feliz, podía descansar. Pero no fue mucho lo que aquel descanso duró, ya que un rugido en su estómago lo despertó abruptamente. No había comido nada desde hacía horas. Supuso que lo mejor era conservar el poco dinero que tenía y dedicarse a buscar una fuente de ingresos para sobrevivir aunque sea con lo básico. Se encontraba en en el centro de Osaka, lo que debía hacer era encontrar algún Dojo para impartir clases de estilo libre. Se levantó de aquel colchón y salió a buscar lugar por las calles de la ciudad, en el camino se topó con un cartel que llamó su atención. "Se busca jovencita con experiencias en las artes marciales"."Jovencita"...mmm. Ranma no lo pensó dos veces y se virtió agua fría que surgía de una pequeña fuente, la cual adornaba la entrada de un restaurante.
-Muy buenos días !- Saludó eufórica. Una mujer de unos 50 años respondió alegremente a su saludo, preguntándole qué se le ofrecía.- Bueno...yo, vi el cartel, estaba interesada en saber de qué se trata.- La mujer le comentó que buscaba una maestra de artes marciales, preferentemente de estilo libre, lo cual era ideal para Ranma, que diera clases a niñas pequeñas. Ranma estaba encantado con lo que escuchaba y decidió pedirle a la mujer que le dejara demostrar sus habilidades, ésta aceptó.
Al ver al joven, convertido en mujer, claro, lo quiso para su escuela, era perfecta. Ranma aceptó entusiasmado, en tan sólo 7 días comenzaría con su nuevo trabajo. No había pasado ni un día y ya conseguía con qué sostenerse económicamente. Sí que era bueno para tomar oportunidades ! Bueno...algunas veces.
Akane dibujaba círculos con su dedo índice en la mesa, mientras esperaba a que dieran las cinco. Estaba algo ansiosa y sobresaltada. No sabía por qué, pero aquel joven le aceleraba el corazón a mil. Trató de imaginar cómo sería pasar unas vacaciones con él, pero sus pensamientos se vieron interrumpidos por el timbre.
-Enseguida salgo !- Tomó su bolso y se acomodó el cabello frente al espejo del baño. Estaba muy guapa. Tenía un hermoso y delicado maquillaje en tonos rosados y unos aretes de perlas extremadamente pequeños. Llevaba puesto un top color salmón, sin breteles ni sujetador, el cual permitía ver sus senos bien delineados. Tenía una minifalda de jean que su hermana le había obligado a usar y unas sandalias del mismo color del top. Su bolso era pequeño, por ende no estorbaba con la visión. Salió con una tímida sonrisa y se encontró a ese hermoso blondo de ojos verdes que tan loca la volvía.
-Lista, preciosa ?- Ante ese halago, Akane se sonrojó y él lo pudo ver claramente. Llevaba un casco de motocicleta en su mano y otro colgado en su codo. Akane miró algo atemorizada a la acera y vió una Harly Davison negra y beige que brillaba y sobresalía entre todos los autos.- Estas muy hermosa, Akane.- La despertó de su búsqueda y ésta lo miró.
-Gr...gracias, tú te ves muy bien.- Y sí que se veía bien, llevaba una remera blanca de mangas cortas, un jean, botas cortas de cuero y tenía una chaqueta entreabierta del mismo color que sus botas que lo hacía lucir como un verdadero "chico malo". Su largo cabello estaba hecho una cola baja y se veía algo aplastado, se debía a haber usado el casco.- Esa es tu moto ?- Preguntó señalando aquel monstruo de dos ruedas.
-Así es. Nos vamos ya ?- Preguntó con un tono que fue tan seductor que Akane se tuvo que contener para no gemir. Se limitó a asentir por el momento.- Bien, Sujétate de mi, no quiero que te pase nada. Le dio un casco y la ayudó a subirse a la moto tomando su mano. Al montarse, su falda se subió, lo que le permitió una vista VIP de sus bragas a Hiroshi. Éste tuvo que apartar sus ojos ya que sentía como su nariz comenzaba a sangrar. Akane no se percató de ello y se sujetó con algo de pudor de la espalda del blondo. Su perfume tan varonil era embriagador, sabía que ese día sería mágico. Pasados unos 40 minutos, que llegaron a destino. Era un pequeño bar con vista a un acantilado, era muy rústico y romántico. Akane nunca había ido allí, de hecho, nunca había conocido los bares del centro. Hiroshi la notó algo nerviosa y rompió su incomodidad al tomarle la mano.
-De qué tienes ganas ?- Esta pregunta desarmó a la peliazul, pues ella tenía ganas de saltarle a la yugular y besarlo hasta el cansancio.- Hablo de la comida.- Rió pícaro, Akane rió también.
-Tonto !- Suspiró embelesada.- Creo que quiero pizza. Se ve rica.- Dijo mientras señalaba las fotos del menú.
Excelente. Las pizzas de este lugar son deliciosas. Con mis amigos solíamos venir los fines de semana, pero cuando todos se casaron, no tuve con quién venir.- Era tan adorable, cada palabra que salía de su boca la hipnotizaba.
La velada salió muy bien, y acabada la cena, se dirigieron al pool que había dentro de ese mismo bar, y aunque Akane jugó torpemente, el joven Hiroshi logró que pasara un buen rato.
-Ves ? Debes sujetar el taco así.- Le mostró la forma de hacerlo mientras apoyaba su pecho en la espalda de Akane. Ella no pudo evitar sentirse intimidada y suspiró temborosa.- Estas bien ?- Su voz era tan sensual, sabía que la estaba provocando, la notaba excitada y eso le gustaba. Akane solo asintió con un gesto muy libidinoso en su hermoso rostro. Él se acercó a su oído y le susurró.- Cuando estés lista...- Eso iba con doble sentido, ella lo sabía y no le molestó, le gustó mucho. Tiró la bocha blanca y metió una rayada, que por desgracia era de Hiroshi, él le agradeció burlón y ella lo codeó en el brazo.
-No eres muy buena jugando al pool, pero con práctica mejorarás, yo te puedo enseñar muchas cosas.- Otra vez el doble sentido, Akane pensaba que no resistiría a tanta tensión sexual.
Pasaron unos cuantos minutos más, y se dispusieron a irse. Llegados al hogar de la joven Tendo, ella le preguntó no tan inocentemente, si quería tomar algo, a lo que él aceptó.
-Qué deseas ?- Estaban en la cocina, no había nadie allí, Kasumi estaría durmiendo y Nabiki estaba seguro con Ryo en su departamento.
-A ti.- La tomó por la cintura y ahogando un leve gemido le besó el cuello con hambre. Estaba excitado, ella había logrado provocarlo con esa inocencia fingida que tanto le gustaba. Akane suspiró colocando ambas manos en la cabellera del joven. Hiroshi la levantó con sus fornidos brazos y la apoyó sobre la mesa, seguía besándola, pero ahora sus labios iban a los de ella, y ella correspondía el beso. Sus lenguas se enredaban al igual que sus brazos. Las caricias eran cada vez más fogosas, Hiroshi estaba realmente excitado y la peliazul podía sentirlo.- Separa tus piernas, Akane...- Le suplicó al oído de la chica casi gimiendo, ella obedeció. Sus besos bajaron, ahora iban de sus rodillas a sus muslos y de sus muslos a su entrepierna. Al toparse con las bragas blancas de Akane, pudo notar que estaba mojada, y no pudo evitar meter su lengua allí, con bragas y todo. Akane estaba por gritar pero se contuvo, no quería que nadie los interrumpa. Estaba pasando, estaba por hacerlo con ese joven que llevaba casi ni un mes de conocerlo, pero la volvía tan loca, la excitó tanto que ella misma levantó su top regalándole a la vista del rubio, la mitad de sus perfectos y grandes pechos, él levantó su mirada y con su boca, ahora se disponía a besar el comienzo de sus senos. Ella gemía despacio, sentía que moriría de placer, sus ojos se volvían blancos y mordía su labio inferior para no gritar. Las manos de Hiroshi apartaron rápidamente esa prenda de su pecho, permitiéndole una vista general de la perfección que yacía debajo. Mordió las clavículas de la peliazul haciendo que ésta tuviera espasmos por todo su cuerpo. Tocaba sus pechos y bajaba a ellos para lamerlos y morderlos suavemente, siguió bajando hasta que se encontró con su pollera, se la subió y le bajó sus bragas dejándola vulnerable al placer. Metió su boca en su intimidad y la sobó con su lengua, haciendo que la electricidad que surgía en el cuerpo de la chica la hiciera temblar. Le propinaba todo tipo de caricias con sus labios y lengua, y cuando notó que su zona estaba lubricada, comenzó a penetrarla con la misma. La cara de Akane gesticulaba de mil modos ya que el placer era demasiado, no aguantaría mucho más. La lengua de Hiroshi era experta, y era toda de ella. Por otro lado, el blondo estaba cada vez más caliente, y aunque quería hacerla suya en esa mesa, no sería capaz de hacer nada que la joven Tendo no quisiera.
-Akane...sabes tan bien.- No se separó de ella al decir esto. Y eso la volvió loca, ya estaba llegando al orgasmo.
-Hiroshi, no pares, tócame !- Le ordenó con una mirada llena de perversión. Él aceptó metiendo dos dedos dentro de ella, los movía de forma ascendente y descendente. Su intimidad parecía estar derritiéndose, a medida que sacaba los dedos para luego volver a enterrarlos, los chupaba, lubricando más la zona de Akane, ella no se contuvo y dio un grito final que logró que Hiroshi se viniera en sus pantalones. Él estaba avergonzado, pues nunca le había ocurrido, Akane trató de salir de su estado de excitación y, haciendo un ademán, lo condujo hasta su habitación.
-Akane, estas segura ? No quiero que por mi culpa...- Pero Akane no dejó que termine su oración y lo calló de un lenguetazo, eso había logrado encenderlo nuevamente.
-Ven, quiero devolverte el favor.- Le decía con voz ronca mientras entraban a su cuarto.
-Akane...eres sensacional.- Comenzó a tocar sus senos nuevamente, ella enloquecía también mientras tocaba su propia intimidad. Se tumbó en su cama, ahora completamente desnuda dejando a Hiroshi parado frente a ella, él la miró y para su sorpresa, Akane se empezó a masturbar frente a él, se dibujaba círculos en su pelvis, provocándole temblores que lo ponían duro al joven. Tan solo verla era motivo para acabar. Akane se hizo una señal de que se acostara a su lado y él obedeció. Las manos de ella bajaron hasta llegar a su miembro, el cual empezó a masturbar. Lo lubricaba con su saliva. El chico no soportó mucho tiempo y en pocos minutos vio su propio torso cubierto de esa sustancia...
-Te daré una toalla !- Tomó una pequeña que tenía en su cajón de ropa de baño y lo ayudó a limpiarse. Le preguntó si quería darse un baño pero eso probablemente despertaría a su hermana, no quería causarle molestias, así que se negó.- Bien, tienes razón, creo.
-No te apenes.- Le dedicó una sensual sonrisa.- Ya tendremos tiempo para darnos baños.- Rieron en complicidad.- Me vestiré y me iré a mi casa, Akane, no quiero despertar a tu hermana y generarte una situación incómoda. Creéme que no hay nada que me gustaría más que quedarme a dormir contigo, pero ahora lo mejor es que me marche.- Ella comprendió y lo observó vestirse sin pudor alguno.
Qué le estaba pasando ? Acaso en tan poco puede cambiar una persona ? Ese joven estaba volviéndola toda una pervertida, y le encantaba. Sonreía para sus adentros.
-Hiroshi ...
-Si, preciosa...?
-No sé que has hecho conmigo, pero sea lo que sea, me desquitaré.- Su amenaza sonaba tan seductora que el joven rubio tuvo que contenerse para no saltar hacia ella y comérsela.
-Tú eres la que me hizo algo a mí. Y yo me desquitaré el doble.- Sonrió con malicia y sensualidad. Akane se vistió también, y lo escoltó hasta la puerta en donde se despidieron con un abrazo y un beso muy tierno y delicado que Hiroshi le proporcionó.
Hasta luego...- Suspiraba enamorada. Cerró la puerta y el se marchó en su motocicleta. Ella se dejó caer en el suelo mientras sujetaba sus aún temblorosas piernas. Estaba muy contenta, no había tenido sexo, pero había hecho algo que con Ranma pensó jamás pasaría. Era todo muy extraño e iba muy rápido, pero...qué importaba, estaba feliz y no dejaría que nada arruine su estado de felicidad. En ese momento, se gira hacia la cocina, para ver su top y sus bragas tirados por el suelo, se apresuró para recogerlos y se volvió a su cuarto algo sonrojada.
Los días pasaron muy lentos, era su primer clase a niñas de 6 a 12 años, estaba realmente feliz. Sería algo nuevo para Ranma, y estaba dispuesto a disfrutarlo enormemente.
-Buen día señoritas.- Saludaba sonriente a las pequeñas que saltaban por el salón.- Mi nombre es Ranma Saotome, y desde hoy seré su Sensei.- Las jovencitas parecían estar contentas al ver que su maestra era una adorable y simpática muchacha, o al menos eso parecía.
La primer clase salió fenomenal, sus horarios laborales eran de 4 de la tarde a 10 de la noche, daba dos horas por clase en tres turnos diferentes. Sus días de descanso eran únicamente de sábados a domingos, y tenía las mañanas libres para dedicarlas a su entrenamiento personal. Las clases de estilo libre eran un éxito, la dueña de la escuela estaba feliz al ver a aquella joven desempeñarse tan bien en su labor.
-Ranma, tienes un momento ?- Preguntó amablemente la señora del lugar. Ranma asintió con una sonrisa y se sentó a su lado.- Ranma, como bien sabes, cada vez tenemos más alumnas, y eso te lo debo a ti, las niñas están muy contentas contigo, eres una gran maestra.
-Se lo agradezco, es gracias a la oportunidad que usted me dio en su Dojo, señora Itsuka.- Ranma no podía evitar los formalismos con aquella mujer.
-Es todo un placer. Debo decirte que, aunque cada día contigo esto va mejor, he de pedirte algo, es muy necesario para ampliar horizontes.- Ranma la miraba interesado.- Estaba pensando que sería mejor para esta escuela, que tú les enseñes a esas niñas, algo de medicinas naturistas, primeros auxilios, una especie de capacitación.- La mujer notó algo de confusión en la cara de Ranma y prosiguió.- Podría contratar a una maestra nueva, pero es que las niñas están tan cómodas contigo que pensé en ti.
-En verdad se lo agradezco, pero usted sabe que yo no tengo esos conocimientos, sé como vendar heridas, pero mi saber es muy vago.
-Lo sé, supuse que tal vez podrías comenzar una carrera de medicinas alternativas en la Universidad del centro. Son estudios que no llevan más de dos o tres años. Qué te parece, Ranma querida ?- Ranma la miró con gran ternura, pues en poco tiempo se había convertido en una persona muy especial para él. Qué tenía que perder ? Era el comienzo de una vida renovada y no iba a desperdiciar ni un minuto.
-Me encantaría ! Aunque para comenzar las clases faltan como 3 meses, prometo hacerlo !- Estaba realmente entusiasmado.
En esos días, Ranma decidió hacer caso a la mujer y averiguar todo lo necesario para empezar las clases luego de las vacaciones de verano. Había hecho todo tipo de trámites, los que le llevaron menos tiempo de lo que pensaba, y ya tan solo le faltaba esperar a que empiece Febrero.
Aunque Ranma seguía angustiado por la forma en que abandonó Nerima, trataba de distraerse con su trabajo, aún era muy pronto para olvidar todo ese dolor. La extrañaba tanto...-"Si tan solo no nos hubiésemos malinterpretado tanto...Akane..."- Pensaba el ojiazul.
-Hey, Sensei, qué te ocurre ? Te ves muy triste.- La interrogó una de sus pequeñas alumnas.
-No te preocupes Akira, estoy bien, sólo algo preocupada por comenzar la Universidad.- Trató de disimular su angustia.
-Sensei, será que le gusta algún chico ? - "Bueno, algo así le pasaba, sólo que de quien estaba enamorado era de una chica.", pensó Ranma.
-No, nada de eso, no debes preocuparte por mí.- Su sonrisa forzada resultó creíble para la pequeña de 7 años.- "Vaya, las niñas de hoy son más inteligentes de lo que creí !..."
Enero había llegado, y las clases estaban en reposo debido a las vacaciones de las niñas, sin embargo, Ranma utilizaba el Dojo de la señora Itsuka para entrenar mientras la ayudaba a remodelarlo. Su paga era menor a que la que recibía como Sensei, pero servía.
-Ranma, estoy muy orgullosa de ti, no veo la hora que empieces las clases ! Verás que te hará muy bien !
-Eso creo yo también !- Exclamó contento.- La cuota no es cara y el lugar es muy bonito, espero que las materias no sean tan complicadas...- No sonaba preocupado, pero deseaba que fuese una carrera llevadera.
-No te debes preocupar, eres una muchachita muy capaz e inteligente. Me sorprende que no tengas un novio ! Además de tu personalidad, traes locos a todos los papás que acompañan a sus hijas aquí.- Ranma sonrió incómodo. Esas últimas semanas se las había pasado convertido en chica y ya se le había hecho normal.- Supongo que haz de estar cansada de que tantos pervertidos te acosen.- Rió y Ranma pretendió hacer lo mismo. "Si supiera...", pensó el pelinegro.
-Akane, apresúrate ! Se nos va a hacer tarde, qué esperas ?
-Tranquila, es mujer. Tú también lo eres, supongo que está aún empacando sus maquillajes ! Jajaja.- Nabiki decidió subir al cuarto de su hermana y la vio sentada en su cama con los ojos cristalizados.
-Que te ocurre, Akane?
-Está bien seguir con mi vida ? Debo renunciar a todo lo que creí en algún momento tener ?- Su hermana se dio cuenta perfectamente a qué se refería la muchacha.- Y si es verdad lo que dijo ? Debo creerle ? ...Nabiki, si hago este viaje, sé que comenzaré una relación adulta con Hiroshi, estas semanas nos vimos mucho, y creo que tal vez vamos muy rápido...no sé qué tan bien esté esto.
-Akane, vive el momento. Si algo tiene que pasar, por más obstáculos que haya, pasará. Deja algo en manos del destino.- Akane secó sus húmedos ojos y le devolvió una sonrisa.
-Tienes razón ! Vamos !- La tomó del brazo, agarró su enorme bolso y bajaron.
-Listas ?- Preguntó Ryo y ambas asintieron.
-Hola hermosa.- Saludó el blondo a la menor de las Tendo con un beso de esos que dejan a uno queriendo más.
-Bueno, bueno, tranquilos, que ustedes irán en el asiento trasero.- Guiñó su ojo a ambos.
Ya vamos !- Dijo el moreno contento como niño pequeño.
Todos salieron, saludaron a Kasumi y al Dr. Tofú quien pasaría esas semanas allí.
-Cuídense, muchachos !
-Diviértanse mucho y...Akane, disfruta de tu juventud a pleno.- Tofú se enteró hacía un tiempo de lo ocurrido con Ranma y lo detestó por dañar así a su querida cuñada. La adoraba como si fuese su pequeña hermanita.
Gracias Tofú.- Le regaló su más hermosa sonrisa y se dispuso a seguir a sus amigos.- Adiós y cuídense ustedes también !
-Cuántas horas son en auto, Ryo ?
-5 horas, llegaremos a las dos a más tardar, Nabiki.
-Bien, creo que dormiré en el auto.- Hiroshi le sonrió coqueto y Akane le devolvió la misma mueca.
-Súbele a esa !- Gritó la morena señalando el estéreo.- Siiii ! Esto es lo que me gusta de los viajes en carretera !
Hiroshi y Akane iban abrazados y tapados por una cobija, pues había bastante viento y le daba frío a la menor de las Tendo.
-Con la manta te es suficiente, o quieres que te caliente ?- Susurró en su oído mientras la abrazaba de espaldas. Akane se restregó invitándolo a proceder con su ofrenda de calor. Hiroshi metió su mano dentro del pantalón de la joven moviéndolo suavemente, adelante iban muy entretenidos jugando un juego de los típicos que se juegan en la carretera y la música estaba muy fuerte, no notarían nada.
-Me gusta que hagas eso, pero ten compasión, si sigues comenzaré a gemir.- Dijo con voz ronca, estaba excitada. El ser descubiertos se había convertido en un fetiche de la joven. Primero fue en la cocina de su propia casa, después se manosearon varias veces en el Dojo, una vez en el parque y varias veces se besuqueaban fervientemente en los bares a donde Hiroshi la llevaba. Nunca habían llegado a tener sexo, pero ya conocían sus cuerpos a la perfección.
-Me estas matando, Akane, cuando lleguemos prepárate para sufrir.- Y dicho esto retiró su mano del pantalón de la muchacha, haciendo que ella se estremeciera.
-Eres malvado, ya me faltaba poco !- Le susurró.
-Y a mi qué ? Mira como estoy por tu culpa, señorita Tendo.- Señaló su entrepierna dejando ver un enorme bulto. Era realmente grande, tanto que si nunca había pasado nada, era por el miedo que tenía Akane de que la partiera en dos. Jamás había visto a otro hombre excitado, sí desnudo, a Ranma, pero nunca en esa situación, y eso sí que impresionaba.
-Quiero llegar ya...- Le confesó con una voz muy sensual mientras acariciaba su entrepierna disimuladamente.- Él besó el cuello de Akane y la abrazó con fuerza. Sentir la respiración de Hiroshi en su oreja, la calmaba y a la vez le hacía imaginar millones de cosas.
Horas más tarde, Ryo detuvo su marcha y los despertó a los tórtolos que se habían dormido. Nabiki estaba abriendo la puerta de la casa que Ryo había alquilado mientras saltaba de emoción.
-Vamos chicos, si quieren dormir pueden hacerlo más cómodos ahora.
-Ya ... Ya llegamos ?- Preguntó acompañando con un bostezo.
-Así es, pequeña, dame tu mano que te ayudo a salir.- Aceptó su gentil ayuda y salieron ambos. Hiroshi cargó su bolso y el de Akane, mientras que Ryo sacaba los 3 bolsos de Nabiki y dejaba el suyo para lo último.- Nabiki, qué demonios llevas aquí dentro ? Otro novio ?- Bromeó.
-Pues sí, pensaba divertirme también !- Lo desafió con la mirada.
-Me las pagarás, malvada.- Nabiki y Ryo se llevaban muy bien, bromeaban así muy seguido.
Entraron todos y la primera en ocupar el baño fue Nabiki. Pasó un rato allí para salir luciendo una hermosa bikini roja con una pollera traslúcida que no dejaba mucho a la imaginación.
-Qué afortunado soy, todo eso será mío pronto !- Rió descontrolado, tentando de risa a Akane y a su hermano.
-Quiero aprovechar el día, Ryo ! Vayamos a la playa ! Vamos, cámbiate !- Ryo aceptó a regañadientes, y al terminar se marcharon los dos, dejando a sus respectivos hermanos solos en la casa.
Hiroshi besaba con hambre a la peliazul, mientras ella tocaba su espalda con desesperación.
-Estoy sucia, los viajes en auto siempre me despeinan y termino llenándome de tierra.- Bufó mientras cortaba aquel apasionado beso.
-Bueno, supongo que debo tomarlo como una invitación a bañarte.- Akane no dijo nada, solo acarició sus labios con un dedo y se apartó de él, pretendiendo que la siga.-Akane...- Su cara estaba desencajada por tanta excitación.- Te deseo tanto.- Respiraba con su rostro apoyado en su piel, amaba su olor. Akane hizo oídos sordos y se quitó su blusa seduciéndolo.- Eres mala...
-Entonces merezco una penitencia.- Eso desató una batalla sexual en la mente del joven. Akane se despojó del resto de su ropa quedándose tan solo con una camiseta que llevaba debajo de su blusa, no traía sostén y sus bragas estaban en el piso. Se introdujo en la tina mientras hacía correr el agua, que salía en gran cantidad, le hizo un ademán con sus manos, invitando al blondo a meterse con ella, pero se quedó unos momentos observándola mientras se quitaba lentamente su ropa. El agua aumentaba e iba mojando la camiseta de Akane, dejando ver cada vez mejor sus senos. Sus pezones estaban firmes y su rostro lo tenía enrojecido.- Métete.- Le ordenó sin rodeos y él lo hizo. Estaba completamente desnudo, se colocó de manera que quedaba acostado con su nuca apoyada en los senos de Akane. Ésta le soltó la trenza y acariciaba sus cabellos dándole masajes en las sienes. Hiroshi estaba en el paraíso. No sabía cómo se contenía para no hacerla suya, la respetaba a ella y a sus tiempos. Akane tomó la intimidad de Hiroshi y le propinó sugerentes caricias y roces. El joven llevó las manos de Akane a sus abdominales y ella los tocaba con desesperación, se estremecía ya que su intimidad rozaba la espalda de Hiroshi, él podía sentir esa zona por demás caliente. No aguantó más y se volteó para enfrentarse a esa hermosa peliazul. Le quitó su camiseta que ahora estaba empapada y se divirtió sobando sus pechos mojados. Akane gemía con dificultad y placer. El chico llevó su mano hacia la intimidad de su amante y la masajeó dejándola resbalosa, quería besarla, pero el agua lo ahogaría, así que se limitó a juguetear con sus dedos. Ella quería más, estaba llegando al clímax, pero quería probar algo más íntimo. Ya habían tenido muchos acercamientos de ese tipo, se daban placer y se masturbaban mutuamente, pero ya era hora de pasar al siguiente nivel. Hiroshi notó en los ojos de Akane qué es lo que le pedía y se levantó de la bañera ofreciendo su mano para levantarla, la envolvió en una toalla y la llevó hasta la habitación que había elegido. Eran dos recámaras matrimoniales. La tumbó en la cama y le sacó la toalla casi con violencia. Eso la excitó más todavía. El cayó sobre su cuerpo desnudo y comenzó a besarla con un hambre voraz. Los gemidos de la chica denotaban deseo y ese Dios de la Belleza se encargaría de saciar la sed de amor de su Diosa. Estaban sudados por aquel baño caliente que acababan de tomar. Hiroshi separó las piernas de Akane besando cada milímetro de su piel y ella correspondía con gruñidos suaves, empezó a besar sus tobillos, y subiendo, se fue topando poco a poco con esa zona que tanto deseaba sentir. La besó y la lamió, se desesperaba cada vez que succionaba ese néctar, y Akane disfrutaba enormemente viendo el rostro sacado de su amante, la excitaba demasiado. Subió a besar su abdomen bien formado hasta llegar a sus pechos y así tocarlos brutalmente, estaba a punto de penetrarla pero Akane lo detuvo jadeando con una mirada muy sugerente. Qué pensaba hacer ?
*Wahhh ! Este Hiroshi es un pervertido, y Akane no se queda atrás !
*Quiero aclarar, que en mi mente imaginé al blondo igualito a Vega, personaje del Street Fighter, es realmente hermoso y se me ocurrió usarlo a él como uno de los personajes nunca antes vistos !
*Bueno, espero que sigan leyendo, si tienen alguna crítica para hacer, será más que bien recibida ! :3
*Nos leemos en poco tiempo ! n.n
