¡Hola bellos lectores! Estoy de vuelta, lo siento por la tardanza, mi internet se fue de vacaciones, ¡pero ya volvió! Aquí les traigo el segundo capítulo, que resultó ser bastante intenso. Espero que sufran o se diviertan con él (yo hice ambas), así que sin más que decir los dejo con Itachi y Sasuke :3

Tortura

Ja. Al pensar en esos días, me río. Me sorprende poder sentir cómo pasa el tiempo. Jamás pensé que Itachi estuviera tan enfermo como yo. Se necesita un enfermo para curar a otro, pienso. Está bien, no lo defraudaré.

Pero esto se hace cada vez más difícil. Mis manos están atadas por las muñecas, y cuando hago mucho ruido Itachi me amarra un pañuelo sobre la boca. Comienzo a sentirme realmente mal. Lo miro a los ojos implorándole que pare, que detenga esto, y él parece insensible a mí. No sé si lo disfruta o si lo destroza por dentro.

- Muy bien, Sasuke-dice con la misma voz de los doctores, demasiado calmada para un enfermo-. Han sido casi cuarenta y ocho horas de abstinencia. Hasta ahora has estado bien.

Yo no me siento con ganas de hablar.

- …No quiero odiarte-consigo decir. Realmente no quiero, pero comienzo a hacerlo. Él está parado frente a mí, me mira desde arriba, pues yo estoy tumbado en la única cama que hay en el apartamento.

- Por favor, hazlo-dice-. No me importaría.

Esto se va a poner realmente feo. Necesito tener sexo; estoy tratando de calmarme, pensando en otras cosas, recordando, pero sólo quisiera tener mis manos libres, para al menos poder hacer el trabajo yo mismo, pero Itachi no me dejará… Estos dos días todo ha estado bien porque había tenido sexo, bastante… Pero ahora comienzo a necesitarlo.

Itachi me ha alimentado, ha hablado conmigo de su día, ignorando mis miradas y mis palabras… Me toma el pulso, la temperatura, cepilla mi cabello, me cambia de ropa después de bañarme… Y yo comienzo a pensar en sus manos en mi entrepierna cada vez que siento su tacto, tan cálido…

- Lo conseguiste-le digo cuando él se acuesta en un sofá que ha metido a la habitación. Me acaba de decir "buenas noches".

- ¿Qué?-pregunta, sonriendo un poco. Mi pulso se acelera, las orejas me arden. Me quedo callado, pensando: "por favor, haz lo que quieras con mi cuerpo, no me importa, sólo hazlo". Él me mira divertido.

- Quieres que te haga el amor, ¿cierto?-dice. Yo lo miro sintiendo mi rostro arder-. Lo entiendo, después de todo soy el único contacto humano que tienes últimamente… Prácticamente te estás derritiendo, ¿no?-dice. Ríe al ver que no contesto-. Pero no, no era eso lo que quería conseguir. Yo no voy a tocarte más de lo que haría cualquier doctor a su paciente.

- Jamás accedí a ser tu paciente-digo. Él sonríe por última vez y apaga la luz.

Poco a poco mi pulso se tranquiliza. El tiempo se desliza como la cera a lo largo de una vela cuando se derrite. Con cada hora, mi cuerpo se siente peor. Escucho la respiración profunda de Itachi… Pero a mí me quema el cuerpo, comienzo a retorcerme… Entonces me escucho a mí mismo…

- Por favor, Itachi… házmelo…-jadeo. Él bosteza y gime al despertar de su sueño; se endereza con lentitud en el sillón-. Itachi…-Sueno como una prostituta, lo sé. La humillación me inunda el pecho, pero no puedo parar-. Itachi, por favor… Tú querías hacerme el amor... Por favor, hazlo… Maldita sea…

Él se levanta y me mira desde arriba, como siempre. Yo le imploro con la mirada. Él niega con la cabeza. Me toma la temperatura y el sólo tacto de su mano en mi frente me hace soltar un jadeo.

- Estás ardiendo.

- Claro que lo estoy… Te necesito…-susurro. Él asiente para sí. Baja su mano a mi cuello, dos dedos palpan mi yugular. Sigo jadeando. De pronto comienzo a gimotear; es demasiado, no puedo, no quiero que él me vea así… Pero no puedo parar… quema

- Necesito algo… dentro de mí… Quiero… que duela… Itachi, por favor-No reconozco mi voz ni lo que estoy diciendo, siento que mi cuerpo se mueve solo, en su propio calor…

Él me acaricia el cabello con suavidad, se sienta en la orilla de la cama.

- Tranquilo, estás bien. Es el síndrome de abstinencia, sólo sientes que te quemas, pero te aseguro que estás seguro aquí, en casa… Trata de pensar en otra cosa, algo frío, algo desagradable…, en lo que más odias en el mundo, en la comida más asquerosa que has probado...

Pensar marea, mi cuerpo se contrae… Cuando me doy cuenta, estoy de rodillas frente al sanitario, vaciando el estómago; Itachi me aparta con suavidad el cabello de la frente, sus dedos fríos tocando mi piel. Cuando termino, él mete sus manos debajo de mis axilas y me ayuda a levantarme.

Me sostiene con un brazo y siento algo frío contra mis labios.

- Anda, bebe-escucho su voz. El agua está fría y pienso que es lo más delicioso que he probado en la vida. Pero sigo siendo un desastre, estoy temblando, lloro y mi cuerpo arde, la cabeza me da vueltas, apenas puedo mantenerme en pie. Itachi moja una toalla pequeña y la presiona contra mi frente. Me tiene sujeto del talle, puedo sentir su cuerpo contra el mío.

- Siento que… voy a morirme…-susurro contra la curvatura de su cuello. Él guarda silencio, y después siento cómo me aprieta más contra sí. Yo jadeo y suelto varios gemidos al sentir su pecho contra el mío; acerco mi pelvis a la suya…

- Itachi… Por favor, voy a volverme loco…-sollozo, mi boca contra su cuello. "Todo tú eres delicioso,", pienso, "¿te importaría… si te pruebo?".

- Shh… Tranquilo-murmura él. Abro mi boca y beso su cuello, saboreando el ligero sabor salado de su piel. Siento que su cuerpo se tensa y se le va el aliento. Sonrío, satisfecho. Subo a su oreja, pasando la lengua por el lóbulo.

- Anda…-susurro, moviendo mi cadera contra la suya-. Quieres partirme en dos-jadeo; muerdo el cartílago de su oído con suavidad-. ¿No querías esto, eh?-Inhalo su aroma y siento su cuerpo temblar-, ¿no querías joderme, dejarme inconsciente del dolor? ¡¿Eh!? ¿No te molesta que otros lo hagan conmigo y tú no?

Entonces él me empuja y yo choco contra la pared.

- Es suficiente-dice y me sujeta con fuerza de un antebrazo.

- ¿Qué haces?-digo, pero sólo siento que hunde más los dedos en mi carne.

- ¿No querías que doliera?-dice burlón y me arrastra hasta la cama, donde me empuja. Se pone sobre mí y acerca su rostro al mío-. ¿En qué estábamos?-dice y siento sus dedos en mis labios; abro la boca y comienzo a lamerlos con fuerza.

- Buen chico-dice y yo gimo con fuerza, como un cachorro feliz, porque es lo que siempre escucho cuando hago el amor. Entonces saca los dedos de mi boca y acerca la suya, abierta, yo cierro los ojos y abro mi boca, esperando un beso…

Pero lo que siento de pronto es la tela rígida de un pañuelo. Itachi lo amarra detrás de mi cabeza con fuerza y me mira.

- ¿Qué? ¿De verdad creíste que había caído tan fácil?-dice riéndose; se inclina y me da un beso en la mejilla-. Buen chico-repite. Yo grito, enfadado, y me retuerzo con más fuerza.

- ¿Ah? No, no lo tomes personal-dice de pronto, pero aún hay un atisbo de risa en su voz-. Lo siento, pero el doctor siempre tiene que estar un paso adelante del paciente… Somos como perros lazarillos.

Poco a poco me calmo, y sólo queda un dolor de cabeza intenso y náuseas. Itachi ha estado todo este tiempo simplemente sujetándome contra la cama. Cuando dejo de moverme, me suelta y se estira, levantando los brazos por encima de su cabeza, suspirando.

Después moja una toalla en agua fría y la pone contra mi frente. Arde, comienzo a llorar de nuevo, desesperado, lo insulto a gritos ahogados… Pero él sigue ahí sentado, a mi lado, repitiendo "Ya, ya, todo está bien…"

Comienzo a adormilarme. Estoy a un paso de quedarme dormido, su mano fría contra mi frente, cuando escucho su voz… Ésta sí es su voz, no la de un doctor:

- Realmente, eres un buen chico.

Y me quedo dormido.

Cuando despierto, estoy desnudo y aún tengo las muñecas atadas tras la espalda.

- ¿Itachi?-murmuro agotado, la mejilla contra el colchón. Él entra a la habitación. Me mira sin expresión, no hay ningún rastro de la persona que habló conmigo la noche anterior. Supongo que tenía la guardia baja.

- Levántate-dice. Yo trato de incorporarme pero mi cuerpo tiembla y apenas consigo sentarme en la cama.

- ¿Te avergüenza que te vea desnudo?-me pregunta. Mi risa tiembla en el aire…

- No es así como me imaginé que sería.-Pero apenas termino a la frase, la mano de Itachi me cruza la cara. Me ha abofeteado.

- No te creas diferente a los demás. Tu cuerpo es frágil. Todos nos reducimos a sangre, huesos y músculos.-Se queda callado un momento, me mira y vuelve a hablar:- Tu cuerpo quema, ¿no?-pregunta. Me taladra con los ojos. Asiento-. Tu cuerpo vomita, tu cuerpo necesita comida, necesita…

- Necesita sexo-me atrevo a decir a media voz. Itachi sonríe de lado y la bofetada no tarda en llegar; fuerte, más fuerte que la primera.

- Necesitas aprender que no sólo sirves para tener relaciones sexuales. Pueden pasarle muchas cosas a tu cuerpo si no lo cuidas. ¿Crees que lo cuidabas cuando tenías sexo a montones?-Yo bajo la mirada y no contesto-. ¿Eh?-insiste él y me toma del mentón; me obliga a mirarlo. Guardo silencio-. De acuerdo, no digas nada.

Camina frente a mí describiendo círculos; debe estar divirtiéndose de lo lindo.

- Supongamos-dice al fin-, que tú eres mi amante. Supongamos, claro, que no te quiero. Supongamos, también, que tú tampoco te quieres a ti mismo… ¿Qué pasa si un día, por mero placer, hago esto?-dice, se acerca a mí en un rápido movimiento y entonces siento un ardor en mi mejilla. No ha sido una bofetada… Siento algo fluir.

Entonces noto la navaja en la mano de Itachi.

- Y supongamos que me encantó, que quiero continuar… Mmmm… ¿dónde más? Por ejemplo, aquí-dice y siento el mismo dolor punzante en el hombro-. El cuerpo es tan frágil, ¿no crees? Sangra y sangra hasta que coagula; se forma una costra, cicatriza, y la marca desaparece en la mayoría de los casos.

Toma un algodón empapado en alcohol y lo pone contra mi mejilla, limpiando la herida. Aprieto los dientes, contengo los quejidos. El algodón ya está teñido de rojo cuando Itachi hace lo mismo con mi hombro.

- Pero no por eso olvidamos que lo afilado corta, que el fuego quema, que el agua moja… Los humanos aprendemos de la experiencia-dice, mirándome a los ojos.

- A mí no me importa que me lastimen-le digo alto y claro. Él alza una ceja.

- ¿De veras? No me lo creo-dice. Está en cuclillas, frente a mí; saca una bandita y la pone contra mi mejilla-. A muchas personas les gusta que las traten bien, que las quieran. El ser humano evita la mayoría de las veces el dolor. El dolor nos mantiene vivos, alerta, mas no es deseable. Muchos se acostumbran a sentirlo, y cuando se les trata de forma afectuosa, no saben qué hacer, qué sentir, y prefieren volver a su zona de confort…

- Itachi-sonrío-, es muy fácil hablar… Tú no sabes, no has experimentado nada parecido, así que deja de darme sermones.

- No hace falta tener experiencia-replica él-. Es simple sentido común.

Se inclina hasta que nuestros rostros están muy cerca.

- Yo siempre fui bueno contigo, ¿no es cierto? Te dejé quedarte aquí, te hacía de comer, te hacía reír, dormíamos juntos y te decía "te amo"…

- ¡No nos metas en esto!-le grito, sintiendo un nudo en la garganta. Él sonríe, triste.

- Pero Sasuke, estamos metidos en esto hasta el cuello. Además, sólo es un ejemplo-repone con inocencia-. Eso te gustaba, ¿no? Que yo fuera bueno contigo, que te quisiera, que ignorara lo que te pasaba, que no te fastidiara… Pues las relaciones emocionales también duelen-dice y presiona un poco la herida en mi hombro, yo aprieto los dientes-. Cuando quise hacerte el amor, te negaste. Entendí qué pasaba por tu mente. Los sentimientos y el cuerpo no van juntos para ti. El dolor del cuerpo no se ligaba con el afecto que sentías por mí.

- Cállate, Itachi…-susurro.

- Entonces no puedes decir que te guste ser tratado mal.

- Itachi…-continuo, elevando el tono.

- Sólo estás acostumbrado al dolor.

- Eso no es…

- Pero ahora…-Itachi ignora a propósito todo lo que digo, su voz crece en volumen-. No te queda nada, ¿verdad? Porque ya no confías en mí, ya no me quieres como antes…

Se ha callado y yo estoy llorando, la cabeza gacha, la nariz chorreante.

- Jamás… me permito querer a nadie…-murmuro-. Porque siempre terminan siendo una decepción, como tú.

Levanto la mirada y puedo ver que toda la máscara en él se ha roto. Tiene los labios entreabiertos, sus ojos me miran fijamente… Se repone con rapidez, carraspea…

- …Demasiado amor a veces termina lastimando-susurra sin mirarme y sale de la habitación.

No puedo dejar de llorar; no me siento tan mal como para gritar, pero sé que hay algo roto dentro de mí y cada vez que miro a Itachi, duele y sangra. "Desearía volver", pienso una y otra vez. "Itachi me asusta, no quiero tenerlo cerca, no quiero que me toque, quiero que se vaya, quiero…"

Pero no es verdad, volver no es una opción. Guardo silencio un momento. Este dolor no lo había sentido desde hace mucho tiempo… Deja un vacío tan grande que sólo se llena con… Sí, sexo…

- De verdad lo necesito…-sollozo en voz alta, a pesar de que sé que Itachi no me escucha.

Recuerdo la expresión en el rostro de mi hermano y me pregunto si así me veo yo de destrozado…

"Nos estás matando", pienso.

Continuará...

Gracias por leer, espero que lo hayan disfrutado.

Todos los comentarios son recibidos :9