Los personajes no me pertenecen, son de la autora Stephenie Meyer, lo único que es mío es la historia.
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¿Que hay? Se preguntaran ¿Qué onda? Pues verán, algunas personitas querían que lo continuara, la verdad no estoy muy segura, pero aquí les quise poner un pedacito de lo que Jasper hizo después de que Alice se fue…así que espero que les guste.
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_=:PECADO:=_
-2-
Mire la ventana, la lluvia caía con intensidad sobre la calle de Forks. Deje que de ver la lluvia porque solo con verla me causaba un malestar, como había sido mi vida en estos dos meses. Después de enterarme de la traición de Alice no volví a saber de ella, no es como si de verdad me importara de todas formas lo que hiciera, pero aun así dolía…dolía como el carajo su traición.
Camine hacia mi mesa de centro donde estaba el folder con los papeles del divorcio, los tome y los mire como si fuera una bomba o algo así. Sabía que tenia que mandárselos, pero aun no tenia el valor suficiente para hacerlo aumentando que ignoraba donde se estuviera quedando ella.
-¿Qué debo hacer?- me dije a mi mismo
Y era cierto, una parte de mi quería ir a buscarla y besarla hasta perder la razón, hacerle sentir que no había ningún hombre en su vida que no fuera yo, y la otra, aquella con el ego lastimado, la odiaba por ello y jamás quería volverla a ver. Deje el folder en la mesa de nuevo, tome mi vaso con brandy y me senté en el sillón, el sillón en donde ambos solíamos sentarnos para ver televisión, hacer travesuras o simplemente disfrutando el uno del otro; alce la vista hacia el porta retratos que tenia arriba del mueble de la tele, era la fotografía que nos habíamos tomado una semana antes de que Damien muriera; cerré los ojos con fuerza, a pesar de que ya habían pasado 2 años aun no podía quitarme esa imagen de la cabeza.
¿Por qué fuimos tan distraídos? ¿Por qué no vimos aquel coche aproximarse?
Y todo por un maldito cometa, Alice se lo había regalado, y para darle gusto a nuestro niño lo llevamos al campo para volarlo, pero por un descuido de ambos…nuestro pequeño fue atropellado… según los doctores el golpe que sufrió lo mato al instante.
Desde entonces me metí de lleno al trabajo, pasaba pocas horas en casa, por ende también me olvidaba un poco de Alice. Es que estar aquí, me provocaba malos recuerdos, odiaba pasar por su cuarto a pesar de que estuviera cerrado.
Pero eso no significaba que no amara a mi esposa, la amaba más que nada en el mundo, era lo único que me había quedado y también lo había perdido. Me trague el líquido de golpe, no sabia que era lo que tenia que hacer.
¿También era mi culpa que Alice hiciera lo que hizo?
La lluvia seguía cayendo afuera y yo seguía pensando que hacer.
Abrí mis ojos cuando unos fuertes golpes me despertaron, mire el reloj y eran las 11:00 de la noche, los golpes siguieron y a duras penas me levante para atender a quien quiera que estuviera golpeando con tanta insistencia la puerta, en cuanto la abrí me confundió al ver al vecino.
-¿Puedo ayudarte en algo?-lo mire confundido, me quebré los sesos para recordar el nombre del tipo- ¿Peter, cierto?
-Si- pero su rostro no mostraba ninguna emoción
-Pues, ¿Qué pasa?
-¿Dónde esta Alice?-lo mire frunciendo el seño, por que este tipo buscaría a Alice-Debo hablar con ella.
-¿Qué tienes tu que ver con mi esposa?- pregunte enojado, mis sentidos me decían que este tipo era quien yo pensaba que era.
-¿Esposa?-el comenzó a reírse de mí aumentando mi furia- ¿En serio considerabas a Alice tu esposa? Porque por lo que sé, para ti ella era solamente un mueble más en esta casa o un bulto que no era notado por el que presumía ser su marido.
-Ahora lo entiendo-me acerque hasta quedar frente a frente- ¿Eres tu, verdad? El cerdo con el que me engaño Alice, espero que estés contento te la quedaste, seguramente deben estar riéndose a carcajadas de mi, lo que no entiendo que es lo que haces aquí.
-Si que eres estúpido-me dio una sonrisa ladina- Déjame preguntarte algo, si yo estuviera con Alice, ¿Porque estaría yo aquí?
-No lo se, supongo para venir por el resto de sus cosas…quizá olvido algo- me encogí de hombros para demostrarle que no me importaba, aunque me sentía como si me estuviera quemando.
-Ahora veo porque Alice se sentía de esa manera-lo mire sin entender- ¿Qué a caso no lo entiendes?
-No se de que estas hablando-le conteste molesto.
-Si, ahora lo veo-comenzó a negar- Ella estaba abandonada por ti…
-Es una ridiculez, nunca la eh dejado sola-interrumpí- Ella fue la que…
-Si estaba sola y se que no voy a justificarte nada, pero me alegra que haya pasado- el me miro directamente- Por que a diferencia de ti, yo estoy dispuesto a luchar por Alice y viendo que no esta aquí me iré a buscarla, no debí haber perdido mi tiempo aquí.
Se dio la vuelta y comenzó a bajar por las escaleras.
-Espera, espera- corrí hacia él y lo jale del brazo- Antes de que te largues quiero que me digas a que demonios te referías con eso de dejarla sola, porque eso no es verdad.
-Te lo diré de manera que lo comprendas- miro a ambos lados- Será mejor que entremos, aquí hay mucha gente chismosa.
Asentí y lo encamine a mi casa, me sentía extraño estar con el hombre con quien Alice me había engañado. Pero necesitaba respuestas, ya que de Alice no lo conseguí las conseguiré de este tipo, ya después vería que haría si agradecerle de alguna manera o golpearlo por haberse acostado con mi esposa.
-¿Papeles de divorcio?- su voz me saco de mi letargo
-No es asunto tuyo- los tome y los guarde en el cajón
-Pues me parece bien, Alice debe estar libre si quiero intentar conquistarla.
-Déjate de estupideces- lo encare- Ahora dime todo lo que Alice dijo de mi.
El se sentó en uno de los sillones y comenzó a pensar, supongo que estaba inventando todo.
-Verás, te diré desde el principio…- tomo respiro- Ella vino a mi cuando tu la plantaste para hacer no se que cosa, yo había regresado de un viaje a china y comenzó a platicarme que tú la dejaste con la cena, ella estaba muy dolida ¿sabes? Le vi sus ojos la tristeza que le provocaba que tu no le tomaras importancia a eventos como estos, trate de hacerla sentir mejor pero en ese momento tu llegaste y puedo asumir que pelearon- yo no dije nada confirmando su teoría- ¿Puedo preguntar que estabas haciendo?
-Estaba en el hospital, tenia una…-me quede callado, no podía repetir esa mentira de nuevo, no tenia por que hacerlo, no ganaría nada- No, no hubo tal cirugía…le mentí.
-Lo supuse cuando te quedaste callado- se cruzo de brazos
-Estuve en un campo cercano a la casa.
-¿Haciendo…?- me alentó a seguir.
-Eh ido ahí desde que nuestro hijo murió, es por eso que siempre falto a las citas con Alice…
-!¿La culpas a ella?¡- me grito enojado- Es por eso que la tratas como la tratas, culpas a Alice por la muerte de su hijo.
-¿Qué? No, yo no hago eso- respondí rápidamente- Como me crees capaz de eso, jamás lo haría.
-Pero puedo ver que en el fondo si lo haces, no puedes culparla de lo que sea que haya pasado.
-¿Ella no te lo conto?- pregunte confundido
-No, a veces hay cosas que son personales y que no valen la pena recordar si estas te harán daño.
-Prosigue.
-Después de eso, supongo que ustedes no hablaron mucho pues en las tardes se la pasaba conmigo platicando de muchas cosas…
-¿Platicar? ¡Ja! ¿Qué dedo me chupo eh?- me burle- Si se nota que hacían mas que eso.
-Créeme que jamás obligue a Alice a nada- se aclaro la garganta- Como te decía, ella me contaba de los primeros años de matrimonio que tuvieron, como siempre eras muy atenta con ella, pero después de un tiempo cambiaste, ahora entiendo por que- negó varias veces- y desde entonces te convertiste en el hombre que eres ahora, ella se sentía mal muy mal, yo lo veía y fue cuando le propuse que te dejara ¿Y sabes lo que me respondió?
-¿Qué si?
-Idiota, me dijo que nunca te haría eso que te amaba y que seguiría tratando- me empujo- ¿Y como le pagas? De nuevo dejándola plantada, porque aunque Alice no me lo dijo lo pude ver en su mirada, fue por eso que vino a mi, ella estaba dolida y a pesar de que después se arrepintió me pidió que no dijera nada y por lo que veo ahora fue sincera contigo, vuelvo a suponer que tu la echaste sin tan siquiera escucharla.
-¿Qué querías que hiciera?- ahora el molesto fui yo- Me entere que se acostó contigo, ella misma me lo dijo y ella fue la que decidió irse.
-¿La detuviste a caso?
No le respondí, porque no lo había hecho.
-Ahora veo que siempre tuve razón, eres un cobarde y no te la mereces… ¡anda! Vete al campo a perder tu tiempo mientras tu esposa sufre en silencio- me señalo la puerta- Pero eso si te lo advierto, en cuanto la encuentre, estaré con ella recogiendo los trozos que tu dejaste y luchare por ganarme aunque sea un poco del amor que tu no te mereces de ella.
Se levanto y sin darme otra mirada salió de la casa. Yo me quede ahí parado asimilando las palabras que este me dijo, se que ella no era la culpable pero aun así era mas fácil para mi estar solo que volver hablar de ello. No quería que ella me viera débil y aun triste por aquel acontecimiento. Ahora recuerdo esa ultima semana que la deje sola, si tenia una que hacer un viaje pero no fue por toda la semana, solo fueron un par de días ya que los siguientes me la pase en una cabaña en el campo, a pesar del tiempo todavía sentía que mi hijo estaba ahí conmigo; que cada vez que veía el campo ahí estaba el corriendo riendo, eran situaciones en las cuales me gustaban hacerla solo, Alice no se merecía verme sufrir.
Ahora veo que todo aquello me hizo perder a Alice.
Pero eso no la justificaba, lo que hizo fue traición.
Tres meses habían pasado desde la visita de Peter, desde entonces mi vida se había convertido en un vórtice de monotonía, diario era lo mismo, de mi trabajo a la casa y de la casa a mi trabajo; no salía para mas que lo necesario: algunas convenciones, para ir de compras y para asistir al campo que era el único lugar que me hacia sentir tranquilo.
Y de Alice no supe nada, más que para recibir los papeles de divorcio ya firmados, y eso por que su abogado vino por ellos y fue el mismo quien me los entrego, de hecho le pregunte si ella no había dicho algo sobre las clausulas y su respuesta fue:
-La señorita Brandon no quiere nada del dinero que usted estipulo, me dijo que no necesitaba nada de eso.
Me quede en shock por sus palabras, ella no quería nada, era ridículo. No es como su tienda le diera el dinero suficiente para vivir, era totalmente ridículo.
Le pedí a su abogado más de una vez que me dijera la dirección pero se negó, respondiendo que eran ordenes de su clienta. Así que por la paz lo deje así.
Pero no podía evitar extrañarla, cada vez que iba a la cocina me la imaginaba ahí sonriéndome y deseándome los buenos días, o cada vez que me sentaba en el sillón nos recordaba a los dos riendo como locos cada vez que veíamos el Dr. Phill o American Idol, eran momentos maravillosos entre los dos.
Extrañaba a mi Alice, la extrañaba demasiado, y sobretodo la seguía amando más que a nada.
Fui a la tienda a comprar algunos víveres, ya que mi alacena estaba comenzando a vaciarse. Una vez terminadas mis compras y haberlas metido al coche, me decidí caminar un rato por el centro comercial, sinceramente no se que fue lo que me animo a andar por ahí, pero mis pies me arrastraron a una tienda de bebés, no tenia idea de que fue lo que me hizo ir ahí pero al ver los conjuntitos y juguetitos que había, provoco que mi mente viajara a un tiempo donde Alice y yo hubiéramos tenido otro hijo, me imaginaba a Alice de nuevo con su pancita y los antojos que me volvían loco, pero a la vez los adoraba porque sabía que era lo que los provocaba.
De repente sentí otra presencia a mi lado, no le puse mucha atención por que estaba embobado viendo cada uno de los objetos que ahí estaban.
-¡Alice!- me tense al escuchar alguien diciendo ese nombre, voltee lentamente como si fuera una película para ver el origen de esa voz, pero me detuve a medio camino cuando note a la persona que se encontraba a mi lado.
-¿A…Alice?- ella abrió los ojos, pero no volteo, aun seguía siendo hermosa. A pesar de que estaba de perfil note que nada había cambiado en ella, solamente su cabello se encontraba más largo que antes, sus ropas eran sencillas y sostenía su suéter frente a ella.- Alice- intente de nuevo.
Ella soltó un suspiro, antes de voltearse, donde note que se veía más pálida de lo normal.
-Hola Jasper- me respondió, su voz era canto para mis oídos.
-¿Cómo has estado?- era una pregunta estúpida pero era una forma de comenzar.
-Bien, yo… ¿y tu? Te ves bien- se notaba algo incomoda- Bueno, fue un gusto verte…yo…debo irme.
-Espera-la tome del brazo, aunque mas delgado- ¿Puedo invitarte algo de comer?
-Lo siento- se separo de mi, eso me hizo sentir solo- Tengo prisa, además Rosalie me espera.
-¿Rosalie?- claro, porque nunca se me ocurrió pensar en ella.
-Si, me estoy quedando con ella en lo que…ahm, tengo un lugar propio.
-Sabes que no tienes que hacer eso, con el dinero que yo te hubiera dado…
-Jasper yo no quiero que me des nada- me interrumpió- No lo necesito y no lo merezco, ¿ok?
Comencé a rascarme la cabeza desesperado, sabía lo terca que era esta mujer y no podía hacerla cambiar de opinión.
-Sobre eso, Alice creo que necesitamos hablar.
-No Jasper, no hay nada de que hablar- me volvió a interrumpir- Yo te falle y lo único que hecho por ti es firmarte los papeles, ahora estamos separados así que no tenemos por que hablar de nada en concreto.- siguió retrocediendo- Así que…- de repente un niño paso corriendo provocando que ella tropezara, alcance a tomarla del brazo lo que hizo que su suéter se callera y que su blusa se levantara, lo que hizo que viera la pequeña protuberancia de su vientre.
-¿Pero que…?
Ella se bajo la blusa rápidamente.
-No esperaba que vieras eso- se volvió a tapar con su suéter y agacho la mirada.
-¿Qué esta pasando Alice? ¿Estas embarazada?- pregunte colérico
-Supongo que es lógico ¿no? Porque estreñida no estoy- contesto- Debo irme, Rosalie se preocupara si no la veo.
-Espera, espera- la volvía sujetar del brazo- Alice ¿ese niño es mío?
-Yo…-se quedo callada
-¡Responde!- levante la voz- ¿Ese niño es mío o de tu amante?
Por sus ojos paso un rayo de dolor pero lo ignore, necesitaba que me respondiera.
-¡No lo se!- me grito soltándose- ¿Contento?
-¿De que estas hablando?
-Pues de eso, no tengo idea de quien es el padre ¿y sabes que? No te importa, por que este bebé es solo mío y nadie me lo va a quitar.
-Exijo que me lo digas. – le dije molesto
-¡Alice!- ambos volteamos y Rosalie venia corriendo, al verme se paro en seco.- Oh
-¿Tu sabias de eso?- le señale el vientre de Alice- Tu lo sabias y no me dijiste nada.
-No me correspondía a mi- contesto molesta- Es decisión de Alice.
-Rosalie vámonos de aquí- le dijo Alice- No me siento bien- comenzó a cerrar los ojos
-¿No comiste nada?- ella la sostuvo
-No pude- me miro molesta- Estoy cansada, vámonos a casa.
Al dar la vuelta Alice tropezó de nuevo, Rosalie trato de sostenerla pero no pudo así que la tome en mis brazos, tenerla así hizo que muchos recuerdos atravesaran mi mente, sus ojos estaban cerrados.
Se había desmayado.
-Otra vez- dijo Rose en un susurro.
-¿Pasa muy a menudo?- pregunte revisándola un poco más, si que estaba pálida- ¿Esta tomando vitaminas?
-No mucho y aun no las toma o no lo se, se ha dedicado todo su tiempo al trabajo que lo ha olvidado, ya le dije pero nada más dice que si pero no me hace caso.
-¿Y el medico?
-Le toca la primera cita la próxima semana.
-Debemos llevarla a tu casa
Salimos rápidamente del lugar, hasta ahora no me había dado cuenta que toda la gente nos miraba, pero los ignore, en estos momentos lo único que me importaba era la salud de Alice y del bebé que podría ser mío o no.
-Rose- la llame, ella estaba distraída buscando las llaves.
-¿Qué pasa?- me contesto sin verme
-¿Alice te conto lo que paso?
-Si y déjame decirte que no me gusto nada, pero quien soy yo para juzgarla- se encogió de hombros.
No dije nada porque ella ya había encontrado su llave y abrió la puerta. Me indico donde estaba Alice quedándose, abrí la puerta con un poco de esfuerzo, coloque a Alice en la cama; la tape un poco con las sabanas y me le quede mirando, había extrañado tanto verla, admirarla y sobre todo besarla, pero sabía que ahora no era buen momento. Necesitaba respuestas y las necesitaba ahora.
Me levante para dejarla descansar un rato, pero ella comenzó a removerse.
-¿Rose?- susurro- ¿Qué paso?
-No, soy yo- ella abrió sus ojos- Te desmayaste- volteo la mirada- Se que no es buen momento Alice, pero quiero saber que paso.
-Ya te lo dije- contesto sin mirarme.
-Pero eso no es todo ¿verdad?- pregunte- Estas esperando un bebé, pero dices que no sabes de quien es.
-No lo se- ella frunció el seño- Este bebé podría ser tanto tuyo como de… Peter.
Cerré los ojos ante su confesión, dolía más escucharlo de sus propios labios que solo suponerlo.
-¿Por qué Alice?- comencé- ¿Por qué fuiste capaz de hacerlo?
-Ni yo misma lo se- me miro por primera vez, sus ojos estaban húmedos y rojos- Me sentía tan mal y tan sola, que me perdí en mi misma.
-Pudiste decirme, pudiste decirme todo…
-¡Pero jamás me escuchabas!- levanto la voz, al igual que comenzaba a enderezarse- Trate muchas veces decirte que las cosas ya no eran como antes, tú te habías sumido en el trabajo y casi no estabas en casa, me dejabas plantada a cada momento, no asistías a tus compromisos.- para entonces sus lagrimas ya estaban bajando por sus mejillas, me resistí a limpiárselas- Se que lo que hice no estuvo bien y la verdad lo lamento, pero ya no hay vuelta de hoja, ya no tienes ninguna responsabilidad conmigo…
-¿Cómo que no la tengo?- pregunte- El niño que esperas podría ser mío.
-Si, pero también no lo podría ser.
-En eso tienes razón- dije cabizbajo.
Nos quedamos en silencio unos momentos, me encontraba asimilando cada una de las cosas que me dijo ella, sabía que había fallado pero también ella lo hizo. Ambos cometimos errores que son imperdonables, ¿o no?
-¿Y que vas hacer?- pregunte
-¿De que hablas?
-Me refiero a todo, se que tendrás al bebé pero no creo que puedas mantenerlo tu sola.
-Si puedo, tengo dinero ahorrado- me dijo decidida- Se que yo puedo hacerlo Jasper, yo puedo y no necesito que sientas lastima por mi, y por un bebé que no podría ser tuyo.
-¿Pero que tal si, si?
-Lo sabremos en su momento.- bajo la mirada de nuevo- Pero hasta entonces, no quiero que interfieras en lo que haga.
-Esta bien- me levante y me dirigí a la puerta- Alice, por favor si necesitas algo… lo que sea, no dudes en pedírmelo.
-No prometo nada.
Volví asentir antes de salir de su cuarto. En la sala estaba Rosalie sentada, con una taza en sus manos, mantenía la mirada gacha hasta que me escucho por que la levanto y me sonrió levemente.
-¿Esta bien?
-Solo asegúrate que tome sus vitaminas y se alimente bien, ¿de acuerdo?
-Lo hare.
Mire de nuevo el cuarto de Alice, se que ella no quería mi ayuda, pero tampoco podría dejarla sola.
-Rosalie, quiero pedirte un favor.
-Dime- me dijo confundida.
-Mañana quiero que pases por mi consultorio, te recetare todas las vitaminas que Alice necesita para el bebé.
-¿Qué? Pero ella no quiere…
-No tendrás que decirle que yo te las di, solamente que tu la compraste…- le sonreí- No tiene porque enterarse.
-Tienes razón- me sonrió de vuelta- De verdad siento todo lo que paso, nadie se lo merece.
-Yo también Rose- me dirigí hacia la puerta- Cuida a Alice por favor.
-Lo prometo
Salí de la casa con el ánimo un poco mejor, pero aun sin muchas esperanzas. Alice no quería nada de mí y yo aun no le tenía la confianza suficiente como para creer que Alice hizo lo que hizo por lo que me dijo, posiblemente esta era la señal que necesitábamos para darnos cuenta que quizás esta relación no tenia futuro, que el matrimonio se acabo en el instante en que el ultimo puño de tierra cayo en la tumba de Damien.
Ahora lo único que me unía era mi posible hijo que ella llevaba en su vientre.
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Bueno aquí estoy con el punto de vista de Jasper…como dije, esta en ustedes decidir quien será el padre del bebé, aun no se su la seguiré por que no tengo tiempo pero si la llegase a seguir tendría a lo mucho 5 capis, pero como dije no prometo nada.
Que tengan bonita tarde…
Besos
Paulinita Rathbone
