"Disclaimer; Y comenzó la diversión… Tengan miedo.

No en serio, espero que lo disfruten.

Banryuu me ayudó a editar esto, y estaré por siempre agradecida."

Miniclio

Primera visión

Lluvia.

Van estaba cansado, el día había sido largo y la temporada de lluvias estaba sobre ellos. Mucha gente había recuperado sus casas pero aún había muchos que necesitaban un techo. Sus consejeros estaban buscando cualquier alianza que pudieran conseguir y sus nuevos generales seguían en entrenamiento.

Sí, el día había sido largo y cansado, pero ahora finalmente tenía la oportunidad de irse a dormir. Afuera el cielo oscurecía por las nubes y el inicio de la lluvia. El chipi chipi de las gotas de lluvia lo arrullaban para dormir con un último pensamiento sobre la dama de su corazón en la Luna Mística.

Cuando abrió sus ojos no estaba en ningún lugar cercano a su habitación. Era de día, y llovía fuertemente en una ciudad que no podía reconocer. Todo parecía estar hecho de acero, vidrio y concreto. ¿La Luna Fantasma? ¿Pero cómo? Mirando a sus manos vio a través de ellas. Entonces él estaba en una visión, pero faltaba algo. ¿Dónde estaba Hitomi? ¿Por qué se sentía tan… extraño? Cómo si su corazón fuera a explotar y salirse de su pecho…

Había tanto ruido, Hitomi le había dicho una vez que Tokyo, la ciudad donde ella vivía, nunca dormía y siempre estaba llena de ruido. Era desconcertante y lo distraía, pero aún así podía percibir algo. Pisadas, alguien corría en su dirección y el ritmo le era familiar. ¡Ahí! Él conocía ese sonido, esta sensación, y demasiado bien. Completamente seguro vio entre la bruma a su querida Hitomi corriendo bajo la lluvia. Ella parecía estar en un apuro, y no portaba una sombrilla, estaba usando su chaleco para protegerse un poco, pero no era muy efectivo dado que solo estaba usando una mano, la otra mantenía seguro su portafolios escolar contra su pecho.

Él estaba listo para atraparla, pero ella pasó a través de él, estúpida visión. Y entonces, en cuanto sus cuerpos colisionaron, él comenzó a gravitar hacia ella. Él no estaba moviéndose realmente y aun así, se mantenía a unos pocos pies de ella constantemente, siguiéndola en su frenética carrera. Pronto parecieron alcanzar su lugar de destino: lo que Hitomi le había explicado un par de veces era, una "estación de trenes".

Él observó mientras ella abordaba a un vagón medio lleno y finalmente tomó aliento. Dado que ella no se movería mucho a partir de aquí, Van se tomó su tiempo para observarla. Ella estaba completamente empapada, las mejillas rojas, su respiración entrecortada por su reciente carrera. Ella dejó que el brazo enroscado alrededor de su bolsa se relajara y lo dejó caer junto a su cuerpo. Su chaleco estaba siendo inspeccionado y agregado a la bolsa, empapado como estaba no podía usarlo justo ahora. Ella se estabilizó tomándose de un tubo cuando la puerta se cerró y la máquina comenzó a moverse.

A pesar de que ella era absolutamente hermosa para Van sin importar la situación, en ese preciso momento él no podía quitarle la mirada de encima. Sus piernas temblando levemente, provocando que su falda plisada, verde y corta se sacudiera con suavidad. Con el movimiento del tren había gotas cayendo repentinamente de la prenda, siguiendo la curva de sus piernas. Gotas de lluvia se arrastraban por entre sus cabellos, siguiendo su largo cuello y perdiéndose bajo el escote de la blusa.

Su muy húmeda blusa.

Su muy húmeda blusa blanca.

Su muy húmeda y muy transparente blusa blanca.

Su muy húmeda y muy transparente y blusa blanca que se estaba adhiriendo a sus senos.

Sus respiraciones rápidas estaban forzando la fina tela sobre su pecho. Van olvido como respirar. Olvidó cómo parpadear. Olvidó su nombre y cómo pensar. Su universo entero minimizado por los senos de su novia, y su ser entero observándola de nuevo. Aquellos labios rosas entreabiertos para tomar más aire, y gruñir ligeramente por ser tan idiota como para haber olvidado la sombrilla en casa aquella mañana, cuando ella SABÍA que llovería a cántaros más tarde aquel día. Cada varios minutos ella se estremecía por el frío y él solo deseaba cobijarla entre sus brazos y llevarla a un lugar más cálido y confortable.

Ella estaba inmersa en sus pensamientos y él estaba perdido en su imagen, bebiendola como si ella fuera un oasis en el medio del desierto. La extrañaba tanto y ser capaz de ver un poco de su vida diaria era como si aquello fuera todo lo que él necesitaba en aquel momento, aun si ella no podía verlo a él. Fue entonces cuando él la notó repentinamente tensa y rígida, sus ojos moviéndose nerviosamente y su rostro mostrando alguna clase de… ¿miedo? ¿De qué estaba tan asustada?

Entonces él lo sintió. Alguien los estaba observando, o más bien, observando a Hitomi. El peso de su mirada era suficiente para hacerse notar por ambos, y no de buena manera.

Ahora, Van era un guerrero, un luchador y podía reconocer la sensación de un enemigo listo para atacar y causar dolor, y este no era ese sentimiento. Era más malévolo y perverso. Completamente enfocado en Hitomi de una forma que lo ponía de los nervios. Mientras Hitomi se sentía cada vez más nerviosa a cada segundo, él se las ingenió para dar un vistazo a su alrededor y tratar de localizar la fuente de aquel sentimiento inquietante. El vagón estaba más lleno que antes gracias a la última parada, pero aún había espacio para moverse. Él estaba atrás de Hitomi quien estaba frente a la puerta esperando ahí por su parada, había gente por todos lados pero no tanta como para presionarse unos contra otros. Había ancianos sentados aquí y allá, algunas chicas que, como Hitomi, portaban uniformes, niños conversando alegremente, algunos hombres con ojos cansados, incluso una mujer mayor lista para caer dormida, ninguno de ellos emitía nada alarmante. Ninguno ponía atención alguna a la hermosa chica excepto él. ¿Entonces quién?

¡Ahí! Justo a la izquierda de Hitomi, alejado algunos pies había un hombre de mediana edad. Su cara se notaba sudorosa, ¿o lo parecía a causa de la lluvia? Era obvio que intentaba no mostrar muchas emociones. Estaba medio calvo y se notaba su barriga debajo de un suéter tejido que daba al ambiente un distintivo aroma a lana mojada. Sus ojos, pequeños y brillantes de un azul grisáceo estaban enfocados en la joven, y lo que vio en ellos le disgustaba. Él avanzaba lentamente hacía las puertas y la vidente. Sus manos flexionándose constantemente como preparándose para aferrárse de algo.

¿Acaso esa escoria malviviente planeaba manosear a su chica? ¡En un lugar público sin salida! ¿Hasta quien sabía cuándo y delante de él! De ninguna jodida manera. ¡Sobre su cadáver! ¡Aquello seguramente no sucedería ni ahora ni en un millón de años! ¡¿Quién demonios se creía?!

Antes de darse cuenta, y con un poderoso gruñido que habría hecho a Rhum sentirse orgulloso, Van se abalanzó sobre aquel hombre listo para desgarrarlo. Al no formar parte de este mundo, pasó a través de él, pero instantáneamente pudo ver las retorcidas fantasías de ese pervertido. Cómo planeaba acorralarla y cortarle a la chica toda vía de escape. La forma en que planeaba acariciar el reverse de su mano contra su falda pretendiendo que era obra del traqueteo del vagón. Entonces manosearía completamente sus nalgas. Van sabía que Hitomi podría haber hecho algo para entonces, pero este idiota no lo sabía, y simplemente asumía que ella se dejaría hacer completamente indefensa. Van estaba siendo forzado a ver esta retorcida fantasía con el único consuelo de saber que solo era la mente de aquel pervertido.

En la fantasía, el hombre imaginó cómo dejaría su mano libre vagar por su costado hasta alcanzar su pecho, y como su aliento golpearía el oído de la joven mientras él cerraba la distancia entre ambos. Él estaba soñando con el tipo de sonidos que saldrían de entre sus labios. Este idiota incluso había captado mal el sonido de su voz, lo que ayudó a Van a dilucidar que era real y que no lo era. Sus nervios estaban deshaciéndose cuando vio al pervertido planeando dejar su mano ir por debajo de su falda, buscando tocarla al frente mientras apretujaba uno de sus senos por encima de su blusa mojada. ¿Cómo osaba imaginarse dejar que su mano se metiera en su ropa interior esperando que ella lo dejara hacer lo que quisiera con su cuerpo? ¿Haciéndola retorcerse mientras pasaba su lengua rasposa por su oído? Él no podía, Van simplemente no podía seguir parado viendo más de aquella basura. No podía sucederle eso a su amada, él no dejaría que eso pasara. ¡Nadie tenía el derecho de actuar así con una mujer, y nadie tenía el derecho de pensar de esa forma sobre Hitomi!

Van podía ser su amante, pero nunca habría hecho algo como esto. Ciertamente él (absolutamente) había tenido algunas fantasías sobre ella, y aun así él nunca actuaría de esta manera. Él no la forzaría a nada y esperaba primero cortejarla apropiadamente antes de intentar algo más, y nada sin su completo consentimiento. Balgus no había criado a un animal, si no a un rey después de todo. Lo que estaba presenciando era absolutamente asqueroso e inaceptable. En Fanelia todos sabían sobre su relación con la vidente, era del conocimiento público. También era del conocimiento público que tratar de entrometerse en la vida amorosa del rey era una manera segura de meterse en serios problemas. Este despreciable ejemplo de ser humano habría enfrentado el peor castigo posible de haber estado en Gaea. Verlo imaginarse frotando su pelvis contra Hitomi en esta retorcida fantasía fue lo que sobrepasó su límite y lo llenó de ira.

Van salió de la fantasía del pervertido con un rugido y su cuerpo translúcido se movió por cuenta propia. Primero se puso entre Hitomi y esta amenaza, y mientras seguía resoplando como un caballo desbocado, se concentró. Cerrando sus ojos con fuerza comenzó a buscar en lo más profundo de su ser, y vertió todo lo que tenía en una sola orden.

¡ATRÁS!

Su cuerpo era una barrera y su voluntad fluía poderosa como un maremoto. Aquella fuerza invisible golpeó al hombre directamente en la cara, y éste tropezó antes de caer. Para el resto del vagón parecía que el tipo había topado contra la nada. Su rostro reflejaba un miedo primitivo, no podía explicarlo, él solo sabía que aquello podría significar su muerte. Hitomi volteó para ver al torpe hombre caer de sentón, su expresión mostrando una mezcla entre perplejidad y alivio.

Ella lo había sentido aproximarse, pero no había sabido cómo actuar. Ante todo, la joven debía admitir que la ansiedad la había paralizado, poniendo al principio miedo y un poco de paranoia en sus pensamientos. Esta clase de cosas nunca antes le habían pasado a ella, así como la presencia familiar de su amado apareciendo como un escudo furioso. Van podía ser algo celoso, y normalmente ella no era una gran fan de este lado suyo. Justo ahora ella podría haberse lanzado a sus brazos para besarlo profusamente solo por el alivio que le había traído saber que él podía protegerla sin importar la distancia, aún si solo era una presencia. Como un espejismo en el sol o como ver las capas de invisibilidad de los melefs de Zaibach, ella vio la silueta desdibujada de Van imponente sobre el hombre en el suelo. Ella parpadeó y la visión desapareció. El tren se detuvo y fue momento de moverse, y ella estaba a salvo ahora. Podía sentir la cálida presencia de Van a su alrededor, como si la hubiera rodeado con sus brazos, escoltándola cuidadosamente a casa. Finalmente llegó a su habitación con la fuerte aura de él aún a su lado.

Viendo el estado transparente de su blusa y sonrojándose de inmediato desde el nacimiento de su cabello hasta su nuca, abrazándose automáticamente, mostrando más de su pecho inconscientemente. ¿Estaba Van realmente con ella? Ella estaba segura de estar sintiendo su presencia, pero al mismo tiempo podía jurar que estaba sola… Si él podía verla en ese estado, ella jamás sería capaz de vivir con la vergüenza. Incluso si no podía admitirlo nunca con nadie, la posibilidad de su ángel viéndola con aquella blusa mojada era un poco tentadora.

Van estaba tranquilo, Hitomi estaba de vuelta en su habitación, absolutamente mojada pero a salvo. Su pequeña sonrisa rebelde y pensativa al sentirlo débilmente a su alrededor era entrañable. Sumándole la forma en que su blusa colgaba pesadamente a causa del agua era tan atrayente que él no podía resistirlo más. Él deseaba poder sentir aquella cremosa y húmeda piel bajo sus manos, dejando que su tacto le filtrara algo de calor al cuerpo y sentir cada curva contra él, arropándola fuertemente entre sus brazos y manteniéndola protegida del mundo. Todas sus emociones estaban fuera de lugar; su placer al val verla mientras seguía su rutina diaria, su miedo por su seguridad, su ira contra aquel hombre enfermo.

Todo estaba en calma ahora, pero seguía sintiendo en carne viva aquella experiencia, adrenalina fluyendo por todo su ser. Una sonrisa sincera creció en sus labios cuando vio a Hitomi notando finalmente lo indecente de su blusa y una chispa de deseo se encendió en los ojos del guerrero. Solo entonces se tranquilizó, dejando a su cuerpo actuar, sabiendo que él no podía herir a Hitomi. Lentamente la encerró entre sus brazos, y como si sintiera sus intenciones, ella ladeó su cabeza hacia atrás. Van la vio cerrar los ojos instintivamente al reconocer su aura, confiando en él. Él la apretó contra sí mismo, dejando que su aliento se insinuara sobre sus labios rosas, escuchándola murmurar su nombre débilmente antes de cerrar la distancia entre ambos. Pensar que él no estaba realmente ahí, que no podía sentirla realmente. Ella no podía percibirlo realmente tampoco, aun así este beso, lento y lleno de sentimiento, era tan real como podía serlo.

Van se levantó en su propia cama, la respiración agitada y su cuerpo tenso como si hubiera corrido contra un dragón de tierra. Otra parte de él estaba dura gracias a las últimas imágenes de su más reciente visión, apareciendo todavía frente a sus ojos, entonces supo que no sería capaz de volver a dormir. Dejó que sus ojos vagaran por la habitación tratando de centrarse en algo y calmar su respiración. Afuera la Luna Fantasma relucía brillantemente en el cielo nocturno de Fanelia, el cielo momentáneamente libre de nubes. En sus labios Van aún podía saborear débilmente los labios de Hitomi mezclados con la lluvia.

(Notas de Miniclio: ¡Hecho! Déjenme saber que opinan de esto. Hay varios capítulos planeados para esta historia, estén pendientes. ¡Oh y sí! El sabor del beso es una referencia al ending del anime cuando podemos ver gotas de Lluvia en los labios de Van.)

Notas de la traductora: Ha sido divertido e interesante traducir este capítulo al español, la primera vez que lo leí en inglés me había gustado bastante, pero ahora que hago la traducción, creo que aprendí algunas palabras nuevas y me ha dejado un poco más impactada que la primera vez, espero que lo hayan disfrutado.