Bueno, la actualización fue un poco antes de lo que planeé (jeje hoy mismo), pero mejor aprovecho ahora que ya los tengo listos. Espero que les haya gustado el primer capítulo y pues tal y como dije este es más largo. Ya saben espero sus Reviews!
Ah! Se me olvidaba Harry Potter y Todos sus Personajes y Lugares son una marca registrada de J.K Rowling y Warner Bros. Para la gran desgracia de nosotros los fans.
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2
DE CASTIGO CON MCGONAGALL
Caminaba por los solitarios pasillos del colegio, maldecía mentalmente y pensaba que la estúpida broma no había sido para tanto. El buitre de McGonagall exageraba porque la sangresucia de Granger era su favorita.
-Maldita Granger…-murmuró al tiempo que unos pálidos rayos de luna le iluminaban el rostro. Esbozó una sonrisa pensando en lo gracioso que había resultado ver a Granger tan desesperada por la mañana. ¿Quién hubiese creído que tamaña idea se le ocurrió a Goyle? Un Incendio lanzado "por equivocación" en medio del Gran Comedor cuando no había ningún profesor presente y que llegó "por casualidad" a la mochila de Granger. Todos los libros y deberes estaban siendo carbonizados frente al rostro impávido de su dueña, era tal el estado de shock en el que se encontraba que no pudo ni moverse y fue la chica Weasley quien la haló por un brazo para alejarla de la bolsa en llamas. La Sabelotodo Insufrible se cayó del banco de su mesa mientras algunas lágrimas comenzaban a llenar sus ojos, estaba tan ocupada observando despojos de su mochila ardiendo que no notó los rostros aterrados de sus compañeros de casa que la señalaban y gritaban al ver que su túnica se había prendido en llamas. Sí, esa había sido la parte más divertida, la mesa verde estallaba en carcajadas al ver tan grandioso espectáculo. Potter, que había estado sentado frente a ella, saltó sobre las fuentes de comida y cayendo a su lado había realizado el encantamiento Aguamenti, justo cuando todos los slytherins pensaban que no podía ponerse mejor una empapada, atónita y llorosa Granger, cuya túnica chamuscada se deshacía, hizo su salida triunfal por las puertas del comedor.
Puso ambas manos atrás de su cabeza y sonrió abiertamente, había valido la pena. Sobretodo porque al cara-rajada de Potter también lo habían castigado, ya que después que Granger salió y mientras algunos gryffindors luchaban para apagar el fuego de su mesa él se acercó burlón a donde ellos estaban.
(...)
-Potter, Potter, parece que tu amiga sangresucia se levantó con el pie izquierdo hoy…-dijo arrastrando con burla las palabras. La comadreja Weasley saltó al lado de su amigo y ambos le apuntaron con sus varitas.
-¡¡Cállate Malfoy!!-exclamó con furia Potter- ¡Vas a pagar por lo que le hiciste a Hermione!
-No, no…Potter, debes dejar de pensar que siempre la gente está conspirando en contra tuya, lo más probable es que tu amiga tuviese algo inflamable en su mochila…-dijo con su más grande sonrisa de burla pintada en la cara. Weasley lo tomó por el cuello de su camisa y le puso la varita en el cuello.
-¡Te vas a arrepentir, hurón asqueroso!-gritó con furia-¡¿Te parece divertido andar lazando Incendios por ahí?! ¡¿Qué te parece si te lanzamos uno en el…?!-Malfoy lo había echado hacia atrás con brusquedad y altanero comenzó a moverse hacia la puerta del Gran Salón:
-Goyle me retó para probar mi puntería…-dijo mientras se giraba a verle la cara al par de amigos y caminaba de espaldas con todo el comedor en silencio y expectante-Y ¡Vaya! Resultó siendo mejor de lo que esperaba. Es una lástima que no puedas probarlo Potter…-En eso chocó contra algo, se giró furioso al ver quien se había tropezado con él y no pudo evitar que la expresión se le desencajara un poco.
-Señor Malfoy, creo que Potter no tendrá necesidad de demostrar nada…-era la propia profesora McGonagall. En eso, un hechizo enviado segundos antes por el mencionado era desviado con un suave movimiento de varita de la misma profesora- Señor Potter le recuerdo que está prohibido pelearse en el colegio, cinco puntos menos para Gryffindor y detención esta tarde conmigo en mi oficina.-Malfoy sonrió burlón mirando la expresión del cara-rajada-En cuanto a usted señor Malfoy, a mi despacho enseguida.
(...)
Bostezó perezosamente, estaba cansado pues había sido un largo día de deberes sin parar. Tras la reprimenda estúpida de McGonagall sobre la tolerancia y el respeto, la profesora hizo aparecer frente a ella una hoja de pergamino. En ella estaba listadas todas las cosas que se le habían quemado a Granger y la profesora le había dejado muy en claro que antes del medio día debía enviar una lechuza a Flourish & Blotts para ordenar los libros que se habían carbonizado y se sobreentendía que él debía pagarlos, al igual que el resto de los útiles escolares de su compañera. Al recordar aquello una mueca parecida a una sonrisa se dibujó en su rostro, no le molestaba el dinero pues para eso tenía un padre millonario, le molestaba tener que gastárselo en una sangresucia, y estaba seguro que la bruja (en todo su sentido) de McGonagall sabía que ese era el verdadero castigo para él. No le podía restar inteligencia a su maestra.
(...)
-Bueno señor Malfoy, creo que esos eran todos…-dijo leyendo atentamente el papel-Ahora…-agitó su varita y aparecieron frente a donde él estaba sentado un escritorio, encima del cual habían varios libros y bastante pergamino, unas cuantas plumas y varios frascos de tinta.-Una traducción completa del libro de cubierta verde que está frente a usted.-Tomó el libro y lo miró alarmado, no sólo tenía cerca de trescientas paginas, sino que estaba en Runas Antiguas y esa clase no era definitivamente su fuerte.
-¡Pero profesora, es imposible hacer esta traducción en un día!-exclamó mostrando su enojo por primera vez en todo el rato. McGonagall frunció el ceño y severamente le dijo:
-¡Eso lo hubiese pensado antes de incendiar las cosas de la señorita Granger! Ahora, además de esa traducción para la profesora Babbling, debe hacer un ensayo de treinta pulgadas acerca de los Tres Encantamientos de Emergencia en Casos Mágicos Desesperados para el profesor Flitwick y quince pies de pergamino sobre la utilidad de las Pociones de Transfiguración, haciendo énfasis en la Poción Multijugos para el profesor Slughorn.-la profesora McGonagall tomó algunas de sus cosas y se dirigió a la puerta-Y…señor Malfoy, mi única advertencia es que la señorita Granger no debe obtener una nota menor al 100 por ciento en todos estos trabajos.
(...)
Ya se estaba acercando al vestíbulo, sacudió su mano derecha: le dolía a causa de haber estado todo la mañana escribiendo los trabajos para Granger. Bostezó nuevamente y apresuró el paso pues le pareció sentir a alguien cerca. Su estomago gruñó un poco y recordó que no había comido nada desde la hora del almuerzo, se preguntó si sería prudente bajar a las cocinas en vez de las mazmorras. El hambre lo vencía así que desvió su camino, la verdad era que su mediodía tampoco había sido muy agradable.
(...)
La profesora McGonagall había entrado a su despacho y él se encontraba realizando la conclusión del trabajo para Slughorn completando así dieciséis pies y medio. La profesora se acercó a él con un semblante severo e hizo aparecer una pequeña mesa junto a Malfoy donde se encontraba su almuerzo. Él la miró arrogante y ella le respondió:
-Le agradecería que no me mirara así señor Malfoy, mi objetivo no es matarlo de hambre. En cambio veo que le ha rendido bastante la mañana…-dijo eso señalando la tarea casi finalizada de Pociones junto a las treinta y dos pulgadas que había terminado de escribir sobre los Encantamientos de Emergencia. El chico soltó un bufido, pero la maestra estaba gratamente complacida: por algo Malfoy siempre había sido el mejor alumno de Slytherin y el segundo de todas las Casas de su año-Vine a darle una muy buena noticia, supongo. La señorita Granger me comunicó que tiene el borrador de la traducción de Runas, por lo cual veo innecesario el que usted se ponga en eso ahora…-el muchacho no pudo ocultar su felicidad, pero la profesora estaba decidida a no dejar que aquel fuera un día feliz para el chico.-Por eso ahora, después que almuerce y mande la lechuza a la librería le agradecería comenzara a pensar que va a idear para hacer que la señorita Granger se sienta mejor…
Creyó que había escuchado mal, ¿Él debía hacer que la sangresucia de Granger se sintiera mejor? La vieja urraca se había vuelto loca. Estaba claramente indignado y las delicadas facciones de su rostro lo delataban. Quería gritarle que estaba loca y que de ninguna manera haría algo para hacer feliz a Granger, pero se controló y se limitó a decir impregnando cada palabra con el más profundo odio:
-¿Alguna sugerencia, profesora…?-McGonagall, quien percibió el sentimiento de su alumno le contestó frunciendo el ceño:
-Por supuesto señor Malfoy, le sugiero que no asista a ninguna clase por la tarde y se dedique a meditar sobre lo que le hizo a la señorita Granger, en cómo se debe estar sintiendo en este momento y en algo que pueda usted hacer para que ella olvidé tan cruel episodio que vivió esta mañana.
-No es mi culpa que quiera más a los libros que a las personas…-murmuró él.
-¡Tenga mucho cuidado señor Malfoy! Voy a hacer como si no hubiese escuchado ese comentario. Cuando termine lo que está haciendo, por favor deje los deberes sobre mi escritorio y después se puede retirar a pensar qué hacer y si necesita ayuda no dude en buscarme.-La profesora salió por la puerta y sonrió levemente en el pasillo vacío, sabía que aquel era un castigo ejemplar.
(...)
Draco miró a ambos lados del pasillo desierto, hizo cosquillas a la pera y entro a las cocinas esperando que hubiese algún elfo por ahí. Se sorprendió al ver que el único que quedaba por ahí era Dobby, que al verlo casi se muere del susto.
-A…Amo Dra…Draco-dijo y corrió hacia él-¿Qué puede hacer Dobby por usted?-Draco dudó y caminó hacia una de las mesas que ahí se encontraban, tomó una silla y se sentó.
-La verdad tengo mucha hambre, Dobby. Y me preguntaba si quedaba algo de la cena por aquí.-dijo mirando al elfo fijamente.
-Oh no, señor, no queda nada, pero Dobby puede cocinarle algo…si quiere…-dijo halándose la punta de una oreja.
-Claro Dobby, yo puedo esperar.-Al escuchar sus palabras el elfo sonrió con alegría y se puso manos a la obra-Eh…Dobby…eh…gracias por…por ayudarme esta tarde…- el pequeño elfo se encogió y por la sorpresa dejo caer un pesado sartén. Draco se espantó al pensar que tamaño escándalo despertaría a todo el castillo.
-¡El amo Draco le agradece a Dobby! ¡Y Dobby está muy feliz por eso!-dijo el elfo doméstico a la vez que sus grandes ojos verdes se llenaban de lágrimas y corría a abrazar las piernas de Draco.- ¡Dobby nunca va olvidar esto! ¡Nunca!
-Eh…bien Dobby, pero sólo no se lo digas a nadie…-dijo dándole un par de golpes suaves sobre los cuatro gorros que tenía puestos la diminuta criatura. No podía olvidar que durante su infancia era Dobby quien le ayudaba a robar galletas de la cocina y luego se golpeaba la cabeza contra la pared por haber desobedecido a su ama Narcissa. Además fue él quien en la tarde le dijo que a Hermione Granger le podría agradar un libro, cuando se lo encontró en la lechucería limpiando el reguero de las aves. Pensaba en voz alta y maldecía un par de veces a su vida, a McGonagall y a Granger.
(...)
-Maldita sea… no se me ocurre nada… ¡Maldita sea! ¡¿Qué le puede gustar a la maldita de Granger?!- de repente lo sorprendió una voz que le habló desde arriba:
-¡Oh! A la amiga de Harry Potter le encantaría un libro, esa niña ama los libros… ¡Oh, sí! ¡Dobby la ve todas las noches cuando llega en silencio a la sala común! ¡Leyendo libros!
Draco miró hacia arriba pero ya Dobby se había ido, sin embargo le había dejado una buena idea la cual no entendía como no se le había ocurrido antes. Después de soltar una lechuza del colegio con destino al Callejón Diagon bajó las escaleras de caracol y se fue a su sala común a pensar qué clase de libro le podría gustar a Granger. Estaba odiando a McGonagall, su castigo había sido magistral, le estaba obligando a pensar en aquella sangresucia todo el día. Definitivamente le podría gustar cualquiera, pero la Jefa de Gryffindor no iba a permitir que él le diera cualquier cosa. Entonces recordó la gran biblioteca que había en su casa y supuso que allí podría haber algo bueno que regalarle a Granger, aunque había estado evitando usar aquella palabra. Después de contarle sus planes a su profesora ella dijo que de ninguna forma le permitiría salir del colegio, entonces él, sin perder la esperanza de salir de ese meollo del castigo lo más pronto posible, le dijo que Dobby conocía la casa y que él podía ir a buscarlo. La profesora estuvo de acuerdo así que llamó al elfo y Draco tuvo que reconocer que aun no había pensado en ningún libro especifico, así que recordó una cena que dio su padre a los del Consejo Escolar y en donde éste se había vanagloriado de un libro de primera edición de "Hogwarts: A History" que poseía en su colección privada. Le dio todas las indicaciones al elfo para que lo encontrara, pero a él no le agradaba para nada la idea de volver a la casa de sus antiguos amos. La profesora estaba visiblemente impresionada: aquel libro debía valer una fortuna además de todo su obvio valor histórico, creía que Malfoy había meditado bastante y había tomado la decisión correcta; no imaginaba que fue el primer libro que se le vino a la mente al muchacho. Claro que entendió la razón por la cual el joven de Slytherin le dijo que bajo ninguna circunstancia le dijera a Granger que él le había dado el libro, ella le dijo que no estaba de acuerdo pues era un muy buen presente pero se limitó a sonreír y a decirle que haría lo que él decía.
(...)
Sonrió mientras comía los emparedados que Dobby le había preparado porque al final de todo, las cosas habían salido bien: Habían pasado un buen rato en el Gran Comedor, no lo habían expulsado, terminó los trabajos en medio día, había aprendido bastante sobre Encantamientos de Emergencia, nadie le reprocharía lo de los ciento cincuenta puntos pues él era Draco Malfoy y Granger estaba ahora feliz…
Se atragantó de repente con la comida debido a aquel pensamiento. Tosió repetidas veces mientras creía imposible lo que había pensado, tomó un sorbo de jugo de calabaza y se tranquilizó un poco. Tras despedirse del elfo salió de las cocinas y buscó las mazmorras. Después de llegar a la pared lisa y gris que le daba la bienvenida murmuró la contraseña "Serpensentis" y entró a su sala común. Subió hasta su dormitorio donde Nott, Goyle, Zabini y Crabbe llevaban dormidos ya bastante tiempo. Se quitó la túnica del colegio pero el cansancio no le dio para seguirse desvistiendo, se tiró en la cama, se aflojó un poco más la corbata y con gran trabajo se sacó el suéter, sus ojos grises estaban fijos en las cortinas verdes de su cama. Desabrochó su pantalón y abrió unos cuantos botones de su camisa, sería más fácil si una chica hiciera eso. Sonrió complacido, había una larga fila de ellas esperando tan sólo que él lo pidiera. Bostezó nuevamente y comenzó a perderse en la nebulosa de sus sueños…Hermione Granger era una chica…sonrió malvadamente y bostezó otra vez…no había sido un buen día para él y alguien debía pagar por eso…
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Y qué les pareció? Bueno, soy muy mala con eso de inventar palabras, por eso me remití al Diccionario de la RAE. "Serpensentis" significa serpiente en latín por si les dió curiosidad...
Bye, y nos vemos en los Reviews!
Londony S.
